30 de marzo de 2017

No es el Niño, somos nosotros

Mirbel Epiquién

Escribo estas líneas luego de ver por televisión el nivel de desastre que tienen los pueblos de Tumbes, Piura y La Libertad ocasionados por las lluvias y la crecida de los ríos y quebradas. Me pregunto cuánto costará reconstruirlo todo nuevamente y volver a repetir la misma película en los próximos años. Año tras año lo mismo; lluvias, inundaciones, pérdidas económicas, infecciones post desastre, muerte y desolación. ¿Si ya sabemos cómo es la película, por qué la volvemos a ver?, ¿dónde está la real causa de esta esquizofrenia nacional? Pienso en esas carreteras asfaltadas que luego de unas horas de intensa lluvia se desmoronan como una torre arena, esos puentes que cuestan millones y se caen al ser golpeados por las rocas que traen los ríos en estas predecibles épocas de lluvia, o en esas cientos de casas que son enterradas por los huaicos al estar cerca o dentro de los cauces de quebradas inactivas, ¿qué hicimos para que esto se repita una y otra vez?

¿Acaso tenemos a los peores ingenieros y arquitectos del mundo?, ¿acaso nos gusta tirar todo a la nada y volver a empezar de cero?, ¿o será tal vez que no entendemos ni un carajo de la historia y del pasado? No lo creo, la gente ignora muchas veces que ese terrenito que compró con sus esfuerzos o que invadió por necesidad se encuentra en una zona de peligro, eso porque siempre hay un grupo de pillos que lucran con la necesidad y trafican tierras con total impunidad, impunidad que les otorgan fiscales y jueces corruptos, impunidad que avalan malos funcionarios públicos al entregar títulos de propiedad sabiendo que no es lo técnicamente correcto. Esto forma parte del mismo sistema podrido que permite que cada obra de infraestructura; desde el puente más pequeño hasta la carretera más larga tengan que ahorrar materiales y costos para lograr el máximo provecho posible, ya que la cochinada empezó desde la elaboración del proyecto, en donde los gerentes del gobierno regional o de la municipalidad orientaron todo hacia el postor que pagó para ser el ganador de la obra. Esa es la verdadera causa de estas desgracias, la informalidad y la corrupción, no el fenómeno del Niño, sea costero, serrano o selvático. ¿Por qué Ecuador nos está dando cátedra de prevención de desastres?, ¿por qué resisten los puentes que se construyeron hace cientos de años y caen los que fueron inaugurados hace solo siete años atrás?, ¿por qué hay damnificados en un país cuya realidad es convivir con la crecida de ríos?, no amigos, no podemos echar la culpa a la naturaleza, la naturaleza es sabia, la naturaleza nos alimenta, nos da de beber, nos permite vivir y disfrutar de sus maravillas, jamás podemos decir que la naturaleza nos ha castigado, lo que está pasando es estrictamente culpa nuestra.

Aquel día en que haya un Estado que priorice la planificación territorial sobre los intereses económicos o la prebenda  electoral. Aquel día que tú, hombre o mujer, no te dejes convencer por una bolsa de arroz, un par de ollas o por propaganda barata de desarrollo, y puedas ser sincero contigo mismo al llamar las cosas por su propio nombre; ladrón, corrupto, delincuente, narcotraficante, mentiroso y luego de eso vayas a elegir a tus autoridades que sabes mejor de pueden representar. Aquel día que denuncies al funcionario corrupto que te pide un cariño, una colaboración o una ayuda para que tu propuesta pueda ingresar a licitación. Aquel día que enseñes a tus hijos a diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto y no le digas cosas como: “estamos en Perú”, “todos son corruptos”, “roba pero hace obra”, “la sabe hacer”, “es un pendejo”, y  más bien le enseñes a enfrentarse al abusivo de la clase, a repudiar al político corrupto, a no callarse cuando vea algo injusto, a respetar las normas, a admirar a sus padres por sus valores y no repetir sus errores. Ese día, con seguridad habremos empezado a solucionarlo todo. 

No hay comentarios: