24 de junio de 2017

Niños pobres en países ricos

Miguel Ángel Ortega Lucas

Unicef alerta de que en España se registran tasas de pobreza infantil “considerablemente superiores” al promedio del mundo desarrollado

Unicef acaba publicar un informe, Construyendo futuro: los niños y las Metas de Desarrollo Sostenible en los Países Ricos, que supone el primer termómetro para testar la situación de los niños en hasta 41 países de rentas altas, en relación con las nueve metas de desarrollo sostenible identificadas como las más importantes para su bienestar; a saber: fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, trabajo decente y crecimiento económico, reducción de las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsables y paz, justicia e instituciones sólidas.

Los resultados concluyen que uno de cada cinco niños de los países ‘ricos’ vive en pobreza relativa (es decir, en una familia cuyas ganancias son inferiores al 60% del ingreso medio nacional). También uno de cada ocho sufrirían inseguridad alimentaria (es decir, no tener en todo momento acceso a los alimentos necesarios para una vida sana).

En el cómputo clasificatorio global, cruzando los resultados de los nueve objetivos relacionados directamente con la infancia, España ocupa el puesto 16 de la tabla. Los primeros son los países escandinavos, además de Alemania, Suiza y Corea del Sur; los últimos, Chile, Bulgaria, Rumanía, México y Estados Unidos.

Nuestro país encabeza el ranking en lo referido a Salud y bienestar (sólo por detrás de Portugal e Islandia), y también –esto puede sorprender a algunos– respecto a Paz, justicia e instituciones sólidas: el puesto número 4, sólo por detrás de Italia, Islandia y Grecia, por ese orden. Pero se encuentra en el furgón de cola en trabajo digno y crecimiento económico: en el puesto 36, sólo por delante de Japón, Chile, Bulgaria y México. España también ocupa los puestos más cercanos a la cola que a la cabeza de la lista (el 28) en lo que se refiere a Fin de la pobreza y Reducción de las desigualdades. Se encuentra, junto con Bulgaria, EE.UU, México y Turquía, entre los países que registran tasas de pobreza infantil “considerablemente superiores al promedio del mundo rico”.

Más en detalle, también cabe destacar que España es el octavo país donde más porcentaje de niños de 11 a 15 años sufren “obesidad o sobrepeso”, según datos de 2015. Por el contrario, y como buena noticia, España se encuentra entre los que menos problemas de salud mental presenta entre sus adolescentes (entendidas éstas como “decaimiento, irritabilidad, nerviosismo, dificultades para conciliar el sueño”...).

“En términos generales”, dice el estudio, “las transferencias sociales en los países de ingresos altos reducen las tasas de pobreza infantil en casi un 40%”, a pesar de que se trata de una variable que conviene contemplar con cautela, teniendo en cuenta todos los resortes que operan en el sistema: “En 11 de esos países, las transferencias sociales han dado pie a una reducción de más de la mitad de la pobreza infantil previa y, en los casos de mayor éxito –como Finlandia, Islandia y Noruega–, de hasta dos tercios. Esta impresionante capacidad para enderezar las tasas de pobreza infantil no puede darse por sentada. Es bien sabido que depende de múltiples factores, desde su volumen y el público al que están destinadas hasta los niveles iniciales de pobreza infantil antes de las transferencias”, que “tuvieron un efecto mucho más limitado en algunos países (Rumanía, Israel y México) en los que sólo se logró un descenso del 10% o menos en las tasas de pobreza infantil”.

Para la responsable de Innocenti –la rama de Unicef encargada del informe–, Sarah Cook, el trabajo busca ser “una alarma” para advertir de que “ni siquiera en los países ricos el progreso beneficia a todos los niños. “Los ingresos más altos no llevan automáticamente a mejores escenarios para los niños, y pueden incluso ahondar las desigualdades. Los gobiernos de todos los países deben tomar acción para que el progreso [económico] sirva para alcanzar las Metas de Desarrollo Sostenible”

En efecto, el estudio apunta que “a simple vista, la tabla clasificatoria sitúa bien a los países que suelen aparecer en la parte superior de las clasificaciones recientes en materia de desarrollo humano e infantil —los países nórdicos, Alemania y Suiza—, y peor a los países de ingresos más bajos del grupo, como Rumanía, Bulgaria y Chile”. Pero la presencia de países con altos ingresos per cápita, como Nueva Zelanda y Estados Unidos, en la parte baja, “demuestra que no basta con gozar de ingresos altos para garantizar un buen resultado en la preservación del bienestar infantil”. Hay grandes diferencias: en Dinamarca, Islandia y Noruega uno de cada diez niños viven en pobreza relativa; en Israel y Rumanía son uno de cada tres.

23 de junio de 2017

Perú: Traicionar no es una opción

César Hildebrandt

PPK salió elegido por el voto lúcido de aquella gente que no quiso permitir que el fujimorismo regresara al gobierno.

Si PPK, como parece, se dedica a ser la comparsa de la aplanadora congresal de Fuerza Popular, estará traicionando lo más céntrico del mandato popular que recibió. Y si el señor Zavala, sumándose a la traición y añadiendo claudicaciones propias, acata las imposiciones del fujimorismo hasta en materia de quiénes deben ser sus asesores, peor para el régimen porque así habrá perdido toda legitimidad.

El señor presidente de la república no fue elegido para que fuese un rehén de la mafia a la que se enfrentó. Fue elegido para combatirla, señalar distancias, diferenciarse y optar por una ruta que no se pareciese a la señalada desde la Diroes.

Si PPK opta por la promiscuidad y retoza en la barraganía con la banda de la que nacieron Montesinos, los Colina y Joy Way (incluyendo al hoy rumano Blacker Miller), habrá demostrado que no tiene temple de presidente ni sangre de líder. Habrá demostrado que, desde el punto de vista moral, la vacancia presidencial ya se ha producido.

Y si eso llega a consumarse, ¿qué nos queda? Pues el señalamiento de los hechos, la calle, la resistencia, la indignación.

No se traiciona solamente a la democracia desconociendo a un Congreso, como ha hecho Maduro en Venezuela. Se la traiciona aliándose con el adversario que fue irreconciliable en la campaña y cambiando de naturaleza en nombre de la mera supervivencia.

Nadie quiere vivir en el sobresalto. Pero elegimos a una fórmula presidencial para salvarnos de aquella que nos empujaba a una recaída en la infección autoritaria. ¿O ya no te acuerdas, pelón, de tu promesa? 

Hay una poderosa presión conservadora para que PPK acepte una convivencia subordinada con el fujimorismo. La derecha es lumpen fujimorista. PPK es, para ellos, la versión de etiqueta del fujimorismo de navaja y mondadientes. Y el razonamiento de esas cuevas de Altamira es muy sencillo: si son la misma cosa pepekausismo y fujimorismo, ¿por qué no habrían de llevarse bien? Es decir, el Apra y el pradismo. Es decir, el Apra y el odriismo. Es decir, el Apra y el fujimorismo actual. Y no es de extrañar el papel que el Apra caquista cumple hoy como madama de voz alzada del fujimorismo.

Pero resulta que Peruanos por el Kambio se propuso como un partido donde el centro-derecha sería el dominante. PPK era el partido de una tecnocracia desarrollista que llevaría a cabo algunas de las reformas que el país necesita en el campo de la educación, la economía y la integración nacional.

Poco a poco, sin embargo, hemos visto cómo el gobierno de la tecnocracia arbitral se ha ido manchando con sospechas legítimas, lobismo persistente, audios feos, obstinaciones con olor a dinero. Y las pasadas avideces de PPK parecen jugar un papel importante en la desfiguración de su gobierno.

Es en estas circunstancias de deterioro gubernamental que el fujimorismo decide mostrar su fuerza para imponerse. Y es un gobierno pálido y carente de serenidad el que cede.

Tenemos entonces un escenario donde todo parece contaminado: el parlamento, dominado por los discípulos de aquel candidato fallido a la Dieta japonesa, y el Ejecutivo, copado por gente que -ahora lo vemos- no tenía idea del compromiso que adquirían ni de las responsabilidades políticas y sociales que eso suponía.

Y si a eso añadimos la Contraloría foraja, el Poder Judicial "garantista" de malhechores, la Fiscalía que firma en Brasil el pacto de impunidad para los ladrones de Odebrecht, el Tribunal Constitucional que remata sentencias que ahorran millones a grandes empresas y el general colapso de un Estado que abandona su función tuitiva, tendremos el cuadro de un país en severa crisis.

Sólo los tiburones de las inversiones internacionales nos quieren hacer creer que estamos en la buena marcha. Y allá va PPK, a España y Francia, a vendernos como buena plaza para los negocios. Claro que lo somos, pero en el peor sentido de la frase. Seguimos siendo lo más parecido a un burdel, aunque, como dijo Macera, de aquella venérea y educativa institución nos separa el orden del que carecemos.

¿Qué hacemos ahora? ¿Nos resignamos otra vez? ¿Nos tragamos el sapo? ¿Seremos, por enésima vez, los monosabios de la fiesta brava? Si fuéramos una democracia verdadera, iríamos de inmediato a unas elecciones anticipadas. Como no lo somos, sólo nos queda luchar con todas nuestras fuerzas para que este fraude bipartito sepa que está siendo vigilado. 

Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 352. 16JUN17, p. 12



21 de junio de 2017

Se profundiza la dependencia latinoamericana de EE.UU.

Raúl Zibechi

Ocho de los nueve cables submarinos que unen América del Sur con Europa pasan por EEUU. Algo muy grave porque, además, la ciudad brasileña Fortaleza está más cerca de la península Ibérica que de Miami. El noveno es un cable obsoleto y saturado, de modo que el 99% del tráfico de Internet desde Sudamérica es controlado desde Washington.

El dato fue proporcionado por la compañía española Eulalink cuando presentó el proyecto de cable submarino que comenzará a operar en 2018, uniendo Brasil con Sines (Portugal) y Madrid, sin pasar por Estados Unidos. El cable tendrá una gran capacidad, nada menos que 72 Tbps (terabits por segundo), siete veces más que la información que América Latina trasmite actualmente al resto del mundo.

Se trata de un pequeño e insuficiente paso, toda vez que la región presenta un panorama absurdo: un correo electrónico entre Santiago de Chile y Buenos Aires (dos ciudades separadas por 1.400 kilómetros), recorre más de 15.000 kilómetros, primero por el océano Pacífico para llegar a la costa de California, luego atraviesa EEUU hasta Miami y finalmente se hunde en el Atlántico hasta llegar a la capital argentina. En paralelo, la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile (Subtel) y la compañía Huawei de China, firmaron un acuerdo de pre-factibilidad técnica para el desarrollo de una conexión directa entre Asia y Chile a través de un cable de fibra óptica que unirá China con el país andino a través del Océano Pacífico.

Son pequeños avances en dirección a la independencia en materia de comunicaciones. Hace apenas cinco años la UNASUR había decidido construir un anillo de fibra óptica para permitir la interconexión directa de los países de la región. El objetivo era superar la eterna dependencia económica, política y cultural. Un país como Brasil, que pretende ser una potencia global emergente, vive una grave dependencia en las comunicaciones: el 46% de su tráfico internacional de Internet viene de fuera del país, y de esa cantidad el 90% hace una "parada" (pitstop) en Estados Unidos.

En cuanto a la región en su conjunto, el 80% del tráfico internacional de datos de América Latina pasa por Estados Unidos, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa. Esto hace que las comunicaciones sean más caras.

El entonces ministro de Industria y Energía de Uruguay, Roberto Kreimerman, señaló luego de la cumbre de UNASUR en Asunción, en 2011, que hay varias razones por las cuales se tomó una decisión de construir el anillo sudamericano: "Los costos actuales son muy elevados ya que en el conjunto de la región lo que se paga a los propietarios de los cables submarinos y las conexiones con los países desarrollados suponen entre el 30 y el 50% del precio final".

La otra razón de peso hace referencia a la soberanía nacional, algo que quedó en evidencia cuando las agencias estadounidenses controlaban las comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff, lo que provocó una crisis diplomática entre ambos países.

El proyecto inicial de UNASUR pasaba por un relevamiento y mapeo de todas las redes existentes en cada uno de los países. Luego se establecieron tres etapas: la conexión de los puntos físicos ubicados en las fronteras, como Argentina, Paraguay, Venezuela Bolivia y Uruguay, y en la siguiente etapa las empresas estatales de comunicaciones, como Telebras de Brasil y Arsat de Argentina, y también las privadas, realizarían el tendido de sus redes. Estaba previsto que el anillo de fibra óptica tuviera una extensión de 10.000 kilómetros y fuera gestionado por las empresas estatales de cada país para que las comunicaciones sean más seguras y baratas. La conexión directa aumentaría la velocidad de conexión entre un 20 y un 30% y sus costos serían menores.

El proyecto implicaba la instalación de varios cables submarinos. Uno de ellos entre Brasil y Estados Unidos, que permite también la conexión con Colombia y Venezuela. Un segundo cable se proponía unir el continente directamente con Europa pasando por Cabo Verde, y un tercero unirá Fortaleza (norte de Brasil) con Angola (África) con una derivación hacia Argentina y Uruguay. La empresa encargada de la construcción de buena parte del anillo óptico era la estatal Eletrobrás y la financiación estaba a cargo del banco de desarrollo BNDES.

Todo esto ha quedado paralizado con la crisis política y los cambios de gobiernos que afectan a los principales países de la región, en particular a Brasil, el país que propuso y diseñó los nuevos tendidos de cables de Internet.

Ahora los pasos que se siguen no son ya de carácter regional sino bilateral, como el caso de Brasil con España y de Chile con China. El gobierno de Michelle Bachelet destacó la importancia que el proyectado puente de comunicación directa entre Asia y Latinoamérica tendrá de cara al desarrollo futuro de las telecomunicaciones en la zona. En 2015 la UNASUR y la Corporación Andina de Fomento llegaron a un acuerdo para construir una "Red de Conectividad Suramericana para la Integración" con una inversión de un millón y medio de dólares. El entonces secretario general de UNASUR, Ernesto Samper, recordó que la velocidad de internet en América del Sur es ocho veces más lenta que la de otros países del mundo, lo que supone una traba para el desarrollo.

Samper también aseguró que la red de conectividad ampliará la seguridad y defensa de la región en el área cibernética. "No es un asunto sobre seguridad física, que afecte a las personas a través de un enfrentamiento armado, ni de cuánto se equipan militarmente los países para defenderse unos de otros; sino de otro tipo de defensa colectiva, como la ciberdefensa", dijo Samper.

Sin embargo, en los dos últimos años no hubo ningún avance consistente en esa dirección. Habrá que esperar que la región supere la crisis política y el viraje conservador, para que se retomen los proyectos que prometían ingresar en una era de independencia en las telecomunicaciones.