César Lévano
Yehude Simon, presidente del Consejo de Ministros, prometió ayer en Chanchamayo presentar hoy un proyecto de ley para derogar los Decretos Legislativos 1090 y 1064, conforme lo ha exigido la mayoría del país.
La iniciativa es un primer resultado de la movilización popular, cuya expresión masiva, imponente, fue la del jueves último en Lima, y que se mantenía en pie de lucha en los escenarios principales de la Amazonía.
Si se materializa la promesa de Simon, será producto no de la sensatez, sino del miedo.
Las etnias castigadas, por su parte, reiteraron ayer su decisión de combatir hasta lograr la derogación de los decretos inconstitucionales y contrarios al interés del país y de los pobladores de la selva. Las organizaciones sociales de todo el país habían acordado apoyar esa demanda mediante un paro nacional de tres días, a iniciarse el 7 de julio.
Hasta pocas horas antes del anuncio de Simon, el gobierno, y en particular el presidente Alan García y la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, persistían en su actitud autoritaria contra los amazónicos. Llegaron a hablar de injerencia extranjera y ofrecieron un diálogo mutilado, sin la presencia de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).
Con desparpajo, los portavoces del régimen niegan el carácter representativo de esa organización y de su principal dirigente, Alberto Pizango. Y lo dicen quienes, según todas las encuestas, han perdido legitimidad en la ciudadanía.
Entretanto, se ha aprobado en el Congreso una Comisión Investigadora sobre los sucesos de Bagua. Es un buen paso, en la medida en que actúe con rigor respecto a las medidas represivas contra la población y en cuanto al número de víctimas. Ernesto de la Jara, director del Instituto de Defensa Legal, explicó ayer que hay testimonios de autoridades que “han acompañado muertos trasladados en helicópteros”.
La Comisión debiera asimismo indagar sobre la cancelación de la licencia de Radio La Voz de Bagua y sobre las amenazas que pesan sobre otras dos radioemisoras de la región.
Hay que estar prevenidos respecto a una nueva maniobra del oficialismo.
Pudiera ser que acepte la derogación de los decretos repudiados, con cargo de salir luego a explicar sus supuestas bondades y volver a la carga.
No hay que olvidar que el autor del “Síndrome del perro del hortelano” ha prometido “modernizar” la selva, mediante la concesión de grandes extensiones de tierra.
El ex presidente Alejandro Toledo subrayó ayer que cuando él negoció el TLC con Estados Unidos no se estipuló ninguna legislación especial sobre la Amazonía.
García tiene, en cambio, mucho interés, y quizás más de un compromiso, con inversiones, probablemente yanquis, chinas y chilenas.
Hay que mantener por eso una serena pero firme vigilancia.
FUENTE:
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columna-del-director_11.do
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