El 6 de diciembre, mientras se discutía la viabilidad del proyecto Conga, el dirigente cajamarquino Gregorio Saavedra fue invitado a la comisión de Ambiente y Ecología. A su salida, agentes de seguridad del Estado lo detuvieron y lo llevaron a la DIRCOTE “para verificar su identidad”. Esto se llama amedrentamiento. Y si bien no es absolutamente ilegal, sí revela un abuso del poder. El responsable directo de este calculado acto político fue el coronel en retiro Oscar Valdés, entonces Ministro del Interior.
El último capítulo de la negociación entre el gobierno y los dirigentes cajamarquinos para resolver el problema del paro fue grabado en video. Allí se ve al expremier Lerner desesperado. Debía lograr que los dirigentes levanten su medida de fuerza esa noche. Los dirigentes, acostumbrados a consultar con sus bases, pidieron solo unas horas más para dar una respuesta. Lerner, visiblemente angustiado, replicaba que no podía, que debía responder a 29 millones de peruanos. Lo que Lerner no decía era que Humala le había pedido una solución esa noche sí o sí. Y lo que Lerner no sabía era que Valdés ya había coordinado con Humala la implementación del estado de emergencia en esa zona del país.
Horas después el Ministerio de Economía bloqueó las cuentas del gobierno regional de Cajamarca. Consultado al respecto, el ministro Castilla no pudo justificar semejante acción y confesó que lo hizo a pedido del Ministerio del Interior. Es decir, a pedido del coronel Valdés. Al día siguiente el titular del diario La Razón fue el siguiente: “Al fin mano dura” Todo esto ocurría mientras Salomón Lerner seguía “presidiendo” el consejo de ministros.
Ya lo hemos dicho, durante los primeros cuatro meses Humala supo mantener el misterio con respecto a la dirección que tomaría su gobierno. Sin embargo, si tomamos en cuenta la forma como Carlos Tapia salió del gobierno y el silencio que se mantiene con respecto al poder que tendrían Favre y Villafuerte, el nombramiento del coronel Valdés no sorprende. Sí sorprende la rapidez con la que Humala estaría girando hacia la derecha. Luego de la juramentación del nuevo gabinete, el diario La Razón resumió (festejó) la coyuntura de esta manera: “Sacó a los rojos”. El premier Valdés ha dicho (o acaso advertido) que en su gestión “se trabajará más y se hablará (¿dialogará?) menos”. Puede ser mi paranoia, pero comienzo a ver los ojos de Humala ligeramente achinados.
El excoronel Valdés también ha dicho que la política “será de potestad casi exclusiva del presidente Humala”. ¿Qué política? Si algo viene caracterizando a este gobierno, luego de la implementación de los indispensables programas sociales, es la ausencia de una política clara. Es por eso que las declaraciones de Valdés me parecen peligrosamente irónicas.
Espero que el nuevo premier con actos nos demuestre que estamos apresurándonos al juzgarlo. Mientras tanto, la derecha puede seguir festejando y junto a ella los directivos del diario La Razón, quienes el martes 12 (ayer) celebraron en portada que el nuevo gobierno “Sacó a los rojos”.
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