¿Vino el diluvio?
No. La gente votó contra el “sistema”.
El “establecimiento” los tiene hartos. El no Estado los tiene hasta las cangallas. Los partidos viejos dan asco. El Perú institucional, damas y caballeros, apesta.
El Perú oficial es la Comisión Permanente sesionando para nada y es un camión con gas que mata a veinte porque no hay autoridad y es el clima de terror que se ha impuesto en las calles.
Y por eso es que Daniel Urresti, que es como el sheriff de la Baja California en trance de anarquía, tiene éxito. Le falta una pistola al cinto, una estrella en el bolsillo de la camisa, una taberna con juegos de azar y una entrada triunfal a balazo limpio.
Es por eso que Antauro Humala, que quiere refundamos ante un paredón mural, obtiene la votación sureña que lo ha metido en andas al Congreso. Humala es como Cáceres pero sin chilenos y lo que quiere es, al fin y al cabo, lo que desean, a media voz, muchísimos peruanos: que a los que han podrido este país se los lleve la trampa. Humala aspira a que la desilusión se vuelva pólvora. El problema no es que exista Antauro Humala. El problema es que haya tanta desilusión.
El evangelismo que aupó a Fujimori en 1990 vive ahora su episodio más pintoresco. Antes apostaron por un “chinito” que era “pura honestidad” e hicieron la campaña más trabajosa de la historia electoral. Hoy, después de tantas aguas sucias bajo el puente, optan por la multiplicación de los peces y un Dios de cromo y arenal. Si la tierra está poblada de langostas, ¿por qué no regresar a las paleoescrituras? Al fin y al cabo, en ellas todo era claro y maniqueo: Dios estaba con el pueblo elegido, el ojo se cobraba con el ojo, el diente con el diente. Sodoma y Gomorra serán castigadas. ¿Suena irracional, bárbaro, delirante? Pregunta que contesta: ¿puede haber algo más delirante que escuchar a Rosa Bartra prometer cambiar el país con la camiseta de un partido cuyo líder fundador debiera estar en la cárcel? Pregunta complementaria: ¿puede haber algo más delirante que Martha Chávez -ese detritus de la política entendida como asalto- anunciando el gran cambio en el Congreso? Pregunta final: ¿puede haber algo más delirante que Mauricio Mulder hecho dictador para imponer una candidatura maldecida por el rechazo?
El Congreso fue una escuela de forajidos de la política. Todas las pestes se dieron en ese escenario: la dictadura de la cantidad, el encubrimiento a los maleantes, el favorecimiento de los monopolios y oligopolios que habían financiado campañas, la alianza con lo peor de la judicatura, el sabotaje a la reforma política, la conspiración mañosa para gobernar desde el Congreso en lo que constituyó un golpe de estado permanente.
Vizcarra tuvo el coraje de acabar con esa gangrena el 30 de setiembre del año pasado. Y, aunque lloren las plañideras y tiemblen las vestales, el Congreso fragmentado de hoy es toda una respuesta política a la concentración de poder bandolero del Congreso abolido. El fujimorismo, como el Apra y el PPC, es uno de los grandes derrotados. Lo que supusieron que iba a ser una reivindicación, mudó en chasco y bofetada. Por eso Martha Chávez intentó clavar sus garras en las escamas del FREPAP obteniendo la respuesta del desprecio. A eso ha llegado el partido que la señora Keiko terminó de enlodar.
El asunto es que para Fuerza Popular el golpe es doble. No es sólo que tengan quince (y no 73) congresistas. Es que su llamada “lideresa” está presa otra vez por una impecable resolución judicial.
El magistrado que ha rectificado la sentencia del Tribunal Constitucional lo ha hecho construyendo una arquitectura jurídica imposible de rebatir.
En primer lugar, ha documentado que la heredera de la década fujimorista creó un modelo organizacional destinado a recibir dineros negros de diversas procedencias. Ella fingía no estar al tanto pero el propio carácter vertical de su partido hace poco creíble esa coartada. El juez habló, por eso, de una “deliberada ignorancia”. Es el mismo argumento que los jueces emplearon en otras latitudes cuando los encausados eran violadores de los derechos humanos que argumentaban “el carácter autónomo” del ejército y la policía a la hora de luchar contra la subversión. Es, en el fondo, el mismo razonamiento que podría condenar a Urresti por la muerte del periodista Hugo Bustíos.
En segundo lugar, el juez Víctor Zúñiga ha revelado una apabullante cantidad de indicios probatorios relacionados con el peligro procesal y el papel de Keiko Fujimori en este tema. Está archidemostrado que la jefa de la llamada Fuerza Popular intervino en el amedrentamiento de testigos, la desaparición de pruebas y el intento de servirse de las instancias más altas del sistema judicial para obtener privilegios indebidos. Los testimonios de Jorge Yoshiyama, Rolando Reátegui y Daniel Salaverry fueron decisivos.
En tercer lugar, está probado que Keiko Fujimori desfiguró la contabilidad de su organización ante la ONPE con el único propósito de ocultar el origen del financiamiento recibido.
En cuarto lugar, es un hecho que Keiko Fujimori era congresista cuando, en el 2011, recibió dinero sucio de Odebrecht. Esa recepción violaba la ley electoral promulgada el año 2009 y eso constituía un delito adicional.
En quinto lugar, la “deliberada ignorancia” de la exprimera dama de la dictadura no la exime de la figura del lavado de dinero cuando obtuvo de Odebrecht una donación de tres millones de soles. El juez sostiene, con toda razón, que Keiko Fujimori fue consciente de estar recibiendo fondos ruines al aceptar una “donación” de esa magnitud.
La sucesión de mentiras y ocultamientos llevó a Keiko Fujimori a este callejón sin salida. El juez ha considerado que con ella libre el proceso peligra y las amenazas a los testigos habrán de incrementarse.
Que la señora que, repitiendo a su padre, siempre se burló de las instancias internacionales diga ahora que va a librar allí una nueva batalla es algo irónico. Que la acompañe la claque de “La Resistencia” no sería de gran ayuda. Y ahora no tiene a 73 congresistas para librar la guerra sucia que está dispuesta a librar. Que Ernesto Blume le pida disculpas.
Quince congresistas, retorno a la cárcel. Quizá estemos cerca de libramos de este coronavirus que nos regresó a la tribu y al saqueo.
Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 447, 31/01/2020 p12
http://www.
https://www.facebook.com/
https://www.leerydifundir.com/2020/02/elecciones-regreso-la-carcel/

No hay comentarios:
Publicar un comentario