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27 de julio de 2024

Perú: Aguando el caldo

Pedro Francke

28 de julio, momento para pensar el país. Escojo olvidarme por un momento de Dina y del congreso y mirar más al futuro. La mayoría de familias y trabajadores peruanos trata de progresar con mucho esfuerzo propio, contra viento y marea, a menudo aprovechando nuevas tecnologías del mundo. Pienso en Wilber, joven de una comunidad cusqueña que, tras estudiar para experto en soldadura y estructuras metálicas, siguió capacitándose en nuevas técnicas y en gestión de proyectos. Pienso en las familias en las alturas de Calca que han implementado riego por goteo en una chacra diversificada que incluye fresas y rosas para el mercado, cultivos que nunca antes habían tenido y que han adaptado a su zona. Así van produciendo un avance tecnológico nacional, indispensable para un desarrollo sostenible.

Todas las regiones del Perú, sin excepción, cuentan con condiciones geográficas especiales y una gran biodiversidad que ofrece la posibilidad de sacar nuevos productos, avanzar en la industrialización y añadir valor de nuevas formas. El cacao podría exportarse como chocolate de alta calidad, dado que tenemos cacao orgánico y de diversas variedades. Frutas que durante siglos no supimos que podían producirse en el Perú, como los arándanos, o con variedades nuevas como la palta Hass, han surgido, pero, ¿cuántas otras podríamos estar sacando, vendiendo internacionalmente, conquistando nuevos mercados? No sólo el agro: hay grandes atractivos turísticos desaprovechados en provincias, al mismo tiempo que Machu Picchu se está sobreexplotando con beneficios concentrados en unos pocos, en particular por el monopolio abusivo del tren de López-Aliaga.

Contamos con la iniciativa de profesionales peruanos que han impulsado importantes desarrollos. A pesar de estos esfuerzos valiosos, la velocidad a la que se producen esas innovaciones, en comparación con las oportunidades que tenemos y el crecimiento que necesitamos, es insuficiente. En el mundo, los países que han logrado un desarrollo económico acelerado son aquellos que han conseguido adaptar nuevas tecnologías internacionales a su realidad, avanzando en innovaciones. China, Japón, Corea del Sur, por dar algunos ejemplos, lo han hecho con mucha iniciativa del Estado generando ‘ecosistemas de innovación’, financiando y promoviendo una relación fructífera entre universidades, centros de investigación y empresas privadas. En el Perú, dadas nuestras condiciones geográficas y culturales, tenemos que trabajar mucho en ese sentido: somos únicos y por eso adaptar e innovar es vital, particularmente en la sierra y selva.

Las universidades son esenciales en ese esfuerzo, formando profesionales de alta capacidad y como centros de investigación asociados al desarrollo. Su especialidad no es hacer negocios sino enseñar e investigar. Las empresas privadas, por su parte, muchas veces deben ser el actor principal para lanzar nuevos negocios, en especial las pequeñas y medianas empresas descentralizadas. Pero sin vínculos con laboratorios y centros de innovación apoyados por el Estado no pueden llegar muy lejos. Necesitamos una relación fructífera entre el Estado, las universidades y los emprendedores, con un esfuerzo nacional por investigar cómo aprovechar mejor, económica y socialmente, nuestros recursos naturales y culturales. Hoy en día, las nuevas tecnologías internacionales nos abren muchas más oportunidades al respecto.

Durante los últimos treinta años de neoliberalismo, sin embargo, en vez de impulsar un desarrollo tecnológico nacional hemos tenido una economía dominada por grandes monopolios y trasnacionales mineras que han capturado el Estado en favor de sus intereses con una visión cortoplacista. Han mantenido el modelo de cholo barato e impuestos bajos, ampliando su esfera de negocios a derechos sociales esenciales como la salud y la educación con su buena dosis de corrupción. En la realidad de la educación superior que vivimos hoy, heredada del fujimorismo de los 90, las universidades públicas languidecen entre el ahogamiento presupuestal y algunas camarillas de mente estrecha. Debido a ese abandono y a la enorme demanda de educación universitaria, por parte de las familias peruanas buscando un futuro mejor para sus hijos, proliferaron universidades-negocio, la mayoría de ellas de baja calidad y sin ningún aporte de nuevo conocimiento. En vez de centros de educación superior comprometidos con el desarrollo regional y nacional, que den oportunidades para todos de acuerdo a sus capacidades y no a su posibilidad de pago, hemos tenido fábricas de egresados mediocres.

La reforma de la educación superior iniciada una década atrás, con la Sunedu estableciendo requisitos mínimos de calidad, promovió que las universidades formaran buenos profesionales e investigaran. Fue separando la paja del trigo que incentivó a que decenas de estos centros de enseñanza superior mejoraran su calidad de enseñanza e investigación. Faltaba, sin embargo, otro elemento fundamental para un sistema universitario realmente conducente al desarrollo nacional: un reforzamiento y reforma de las universidades públicas, promoviendo igualdad de oportunidades y asegurando su calidad, ampliando su alcance con un buen sistema de becas y sedes en nuevas provincias, y organizando un sistema de investigación y desarrollo de las que estas formaran parte.

La contrarreforma de este congreso dominado por las mafias se ha traído abajo lo positivo de la reforma de la Sunedu. Llegan ahora al extremo del retroceso destructivo con su proyecto del “licenciamiento permanente”, fórmula para que cualquiera de estos negocios mafiosos logre –por las buenas o por las malas– un visto bueno y de ahí ya hagan lo que quieran, rebajando la calidad, abriendo sucursales en garajes o puestos de mercado para hacer plata como cancha. Hay congresistas muy interesados en esto, empezando por José Luna, dueño del partido Podemos y de la exuniversidad Telesup que era pura fachada y no cumplía ni una sola de las diez condiciones de calidad requeridas. El candidato de APP a presidir el congreso, el exfujimorista José Elías, también es dueño de una universidad-negocio y sin duda tiene varios millones de intereses en esta reforma. Cerrón y sus compinches comparten la misma orientación política. Han apoyado todo el retroceso en la reforma educativa. También tienen intereses de por medio. Uno de los dueños de la Universidad Privada del Centro fue candidato al congreso por Perú Libre. El 2020 la Sunedu denegó el licenciamiento a esa empresa por no tener las condiciones de calidad básica. Ahora, luego de que la Sunedu fuera capturada por el cogobierno congresal del fujicerronismo, les han dado el licenciamiento. Y ahora Cerrón apoya que nunca más se le exija nada a esos negociantes de la educación sin calidad.

Al mismo tiempo, estos congresistas malhadados han optado por hacer demagogia barata “aguando el caldo” de las universidades públicas. No se han preocupado por asegurarles presupuesto, mejorar sus condiciones de gobierno o promover la investigación. No han optado porque las universidades públicas de calidad, que las hay varias, se expandan hacia nuevas localidades o encabecen redes de mejora de calidad e investigación en sus mejores especialidades. Lo que han hecho es aprobar leyes de creación de un montón de nuevas universidades. ¿Con presupuesto? No. ¿Con calidad? Tampoco. ¿Asegurando buen gobierno? Menos. Pura demagogia, nada más.

Por el camino de este gobierno del congreso mafioso y su títere Boluarte, vamos marcha atrás.  Se profundiza la privatización de la educación superior, el modelo del fujimorismo, donde proliferan universidades sin calidad, sin investigación ni innovaciones. Es decir, la política del “libre mercado” que abre las puertas a negocios turbios. Es el camino del atraso tecnológico, del desaprovechamiento de nuestras riquezas naturales y culturales, de la desigualdad y la corrupción.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 696 año 14, del 26/07/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

1 de junio de 2024

Falsas soluciones climáticas se esparcen por América Latina

Humberto Márquez  (Ecología Social)

Iniciativas y programas de empresas y gobiernos para encarar la crisis climática en América Latina y el Caribe en realidad conforman un vasto panorama de falsas soluciones, según muestra un novedoso mapa regional elaborado por organizaciones ambientalistas de varios de sus países.

El mapa “ofrece una visión de conjunto, para entender la dinámica y el lenguaje mentiroso de las falsas soluciones, que permiten a los grandes contaminadores obtener asignaciones para continuar sus actividades y contribuir al calentamiento global”, dijo a IPS Ivonne Yánez, presidenta de la ecuatoriana Acción Ecológica.

Elaborado por la red de organizaciones ambientalistas Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática, el mapa muestra como soluciones falsas a decenas de proyectos de energía verde y de producción de sus insumos, y de guardar carbono en los bosques, en otros ecosistemas y en sistemas agrícolas.

También proyectos de geoingeniería para evitar el cambio climático, y de adaptación a ese cambio con base en ecosistemas, o en infraestructuras e ingeniería.

“Más que un formato, es una herramienta de visibilidad, pedagógica, en la que confluyen actores muy diversos, como académicos, investigadores, oenegés y activistas reunidos en la Plataforma”, señaló a IPS la investigadora Liliana Buitrago, del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, que dio a conocer el mapa en mayo.

La red que ayuda a dibujar el mapa “plantea que son urgentes las iniciativas de transición que provengan de los tejidos territoriales y comunidades, fuera de los marcos impuestos por la economía verde, el lavado verde corporativo y la captura corporativa” de emisiones de carbono, dijo Buitrago.

“El mapa ofrece una visión de conjunto, para entender la dinámica y el lenguaje mentiroso de las falsas soluciones, que permiten a los grandes contaminadores obtener asignaciones para continuar sus actividades y contribuir al calentamiento global”: Ivonne Yánez

Yánez expuso en la presentación del mapa que “el capitalismo verde lo que busca no solo es apropiarse de la capacidad de la naturaleza de limpiarse, de recrear vida, de hacer fotosíntesis”.

“También, a través de las falsas soluciones, se aprovecha y apropia de lo que han hecho los pueblos indígenas durante miles de años, que es cuidar y proteger los bosques, o los campesinos de cuidar los suelos. ¿Y para qué? Para seguir con una escalada de extracción de combustibles fósiles”, dijo la activista.

Carbono, villano indemne

El análisis de los 83 casos que nutren el primer mapa –otro centenar aguarda para figurar en las próximas ediciones- mostró que 70 % del financiamiento de falsas soluciones a la crisis climática es de origen privado, y que las comunidades más afectadas son indígenas y campesinas.

La categoría de falsa solución que más se repite son los proyectos para guardar carbono en bosques, otros ecosistemas y sistemas agrícolas, en 50 % de los casos.

Los proyectos de RED+ (Reducción de emisiones –principalmente dióxido de carbono, CO2- derivadas de la deforestación y la degradación forestal en los países del Sur en desarrollo), alcanzan a 33 % de los casos.

El marco RED+ permite a los países emitir y mercadear certificados de compensación por las emisiones de carbono “que se colocan en el sistema financiero a disposición de empresas que quieren utilizarlos como permisos para seguir contaminando y generando emisiones”, criticó Yánez.

Los proyectos de energía eólica, y los de nuevas plantaciones forestales justificadas por la captura de carbono, abarcan 10 y 11 % de los señalados en el mapa.

La Plataforma critica como “lavado verde” (greenwashing, en inglés), por ejemplo, el reciente lanzamiento en Trinidad y Tobago, país petrolero, de créditos de carbono azul (emisiones de deuda que financian proyectos de conservación de ecosistemas) destinados a trabajos en el suroeste de la isla de Tobago y en el pantano trinitense Caroni.

En Brasil, entre varios casos, se muestra a Portel-Pará en cabeza de cuatro proyectos para guardar carbono en 7000 kilómetros cuadrados de bosques y otros ecosistemas, mediante negociaciones de tierras y acuerdos con sobre límites a la deforestación con comunidades del norteño estado de Pará, en la Amazonia.

La plataforma latinoamericana Alianza Biodiversidad critica que estos proyectos generan créditos de carbono que son comprados por grandes firmas que se mantienen contaminantes, como Repsol (petróleo), Air France, Delta Airlines y Boeing (aviación), Amazon y Aldi (comercio) o Samsung y Toshiba (tecnología).

Los desplazados, lugar común

Visto el mapa de norte a sur, las falsas soluciones comienzan en México, con el ejemplo de la explotación de litio en 13 salares de los estados de Zacatecas y San Luis Potosí (centro-norte), por parte de la firma canadiense Advance Gold Corp.

Ese proyecto ha implicado el desplazamiento de poblaciones campesinas, contaminación, y cambios en los regímenes de propiedad y uso de las tierras.

Los proyectos para centrales de energía solar fotovoltaica en Quetzaltepeque (oriente de Guatemala) y Namasigüe (sur de Honduras), a cargo de consorcios privados y con capital de la firma noruega Scatec, tienen en común el desplazamiento de poblaciones campesinas y pescadoras, pérdida de hábitats y de biodiversidad.

En Colombia la hacienda San José obtuvo financiamiento del Fondo Verde para el Clima y bancos neerlandeses para su proyecto de expansión ganadera en el oriental departamento de Vichada, a fin de llevar su rebaño de vacunos de 9000 cabezas en 8000 hectáreas a 750 000 animales sobre 180 000 hectáreas.

La firma es reseñada en el Fondo por capturar más carbono del que genera, pero en la Plataforma se interrogan por el aporte en materia climática de la expansión ganadera y subrayan riesgos para un vecino resguardo del pueblo indígena sikuani.

Energía con color

En Costa Rica se intentó en 2013 una instalación en el sudoccidental cantón de Pérez Zeledón para generación de “energía verde”, hidroeléctrica, el cual adolecía de documentación incompleta, falsificación de permisos para uso del suelo por parte de la alcaldía, y previsibles contaminación y pérdidas de hábitats y biodiversidad.

La estatal secretaría técnica ambiental concedió permisos expeditos pero, ante las críticas y el rechazo de la población, el gobierno canceló el proyecto.

En Jamaica se desarrolló desde 2016, a 90 kilómetros al oeste de Kingston, un proyecto de “energía verde”, con un parque de 11 turbinas eólicas y financiamiento de Estados Unidos y Canadá, supuesto a cubrir tres por ciento de la demanda eléctrica en la isla y reducir la emisión de 66 000 toneladas anuales de CO2.

El mapa señala que en paralelo Jamaica entrega concesiones para minas de bauxita y reducción de aluminio, material crítico para la transición energética pero cuya producción genera desertificación y enfermedades, y profundiza el extractivismo.

En República Dominicana está la central de energía fotovoltaica más grande de las Antillas, el parque solar Girasol, en el sureño municipio de Yaguate, al oeste de Santo Domingo, de 268 200 paneles instalados tras invertir 100 millones de dólares la firma Haina Investment, basada en las Islas Caimán.

El mapa resiente los cambios en las dinámicas territoriales, la relación de los pobladores con el entorno y el impacto generado en los territorios de donde se extraen los minerales para producir la tecnología instalada.

Monocultivos y oídos sordos


La Venezuela petrolera esbozó en 2006 un proyecto de centrales azucareros para producir etanol, abasteciéndose con caña cultivada en 300 000 hectáreas de las llanuras del suroeste, lo que nunca se produjo pero mostró la inclinación a favorecer el monocultivo para combustibles en vez de procurar alimentos diversificados.

También recoge el mapa que recientemente inició un proyecto para desacelerar la extinción de su último glaciar, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar en el pico Humboldt en los Andes del suroeste, cubriéndolo con mallas de poliestireno.

El proyecto desoyó las recomendaciones de la Universidad de Los Andes sobre riesgos en su implementación, sobre la contaminación plástica del aire, aguas y suelos, y porque no impedirá que se derrita el glaciar por el calentamiento global.

El fondo Arbaro Fund, basado en Luxemburgo y con actividad en siete países del Sur, compró en Ecuador 1080 hectáreas de tierra en tres provincias y proyecta otras 500, destinadas a monocultivos de árboles y cuya gestión en teoría se orienta a proteger el medio ambiente y capturar CO2.

El mismo fondo adquirió 9000 hectáreas en el central departamento de San Pedro en Paraguay, y destinará dos tercios a la siembra de eucaliptos, proyecto cuestionado por la Plataforma como legalización del acaparamiento de la tierra y de efectos devastadores en el medio ambiente y en comunidades campesinas e indígenas.

Unas 100 organizaciones de la sociedad civil alertaron en 2020 al Fondo Verde para el Clima sobre perjuicios a campesinos por el cambio de régimen y contaminación de la tierra, más la pérdida de hábitats, biodiversidad y agrodiversidad, pese a lo cual Arbaro Fund recibió un respaldo de 25 millones de dólares para sus plantaciones.

Nuevas búsquedas

Ante “falsas soluciones” como las del mapa contrastan iniciativas como la del presidente colombiano Gustavo Petro, de fijar un límite temporal a la dependencia de su país de los combustibles fósiles, o el rechazo a determinadas explotaciones petroleras y mineras decididas en una consulta por la población de Ecuador.

“La decisión del pueblo de dejar el petróleo en el subsuelo es una clara contribución a la lucha contra el cambio climático, como también la de prohibir la minería en el Chocó andino, rico en biodiversidad”, subrayó Yánez.

En la consulta del 20 de agosto del año pasado, 59 % de los ecuatorianos votaron para impedir la explotación de petróleo junto al parque nacional Yasuní en la Amazonia, y en la capital con 68 % de los votos se vetó la prospección de oro y cobre en la zona del Chocó andino, al occidente de Quito.

Buitrago insistió en que “lejos de constituir soluciones al problema, las falsas soluciones constituyen formas de perpetuar el modelo de acumulación extractivista y explotador que ha ocasionado la crisis climática”.

Por ello el mapa, al mostrar contrastes y críticas a las falsas soluciones, “también procura articular que otras organizaciones puedan visibilizar las verdaderas”, indicó finalmente Yánez.

ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2024/05/falsas-soluciones-climaticas-se-esparcen-por-america-latina/