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10 de julio de 2015

LA PRENSA MANIPULADORA

Verónica Ferrari

No tienen pierde, el poblador peruano, con una educación deficitaria y confesional, consumirá este diario que refleja su realidad día a día, que alimenta el morbo por inmiscuirse en la vida de los “famosos”, que te vende violencia y sexismo a precio muy bajo.

La prensa en el Perú, y en muchas partes del mundo, suele actuar bajo principios económicos o políticos. La prensa es una empresa, y por lo tanto, responde a directivas de empresarios, que en general, también son accionistas de otras empresas, no relacionadas con la periodística, pero que están presentes en sus medios, logrando colocar sus intereses en las portadas, o en “noticias” dentro del periódico, en forma de entrevista o de reportaje. En un contexto peruano, ser inocentes sobre la prensa es dejarse engañar continuamente.

La prensa intenta manipular a los lectores y que estos tomen las decisiones que a los dueños les parecen correctas, es decir, sus propios intereses. Por eso sus portadas son sus editoriales, y sus editoriales son sus excusas. Cuando El Comercio publica en portada que Cipriani cree que es una catástrofe el matrimonio en Estados Unidos está buscando polarizar y colocar la opinión de su representante máximo por largo tiempo. Cuando coloca a Nadine Heredia como sospechosa de corrupción, realmente la está acusando de corrupción, así sea por una cuenta que cualquiera puede tener en un banco, o por compras, que cualquiera con su capacidad adquisitiva, haría, pagando en cuotas o al contado. Y coloca a sus lectores contra lo que ellos quieren que estén en contra, en estos casos, o contra el matrimonio o contra la primera dama. Da igual, necesitan crearnos fantasmas con los cuales luchar y mantenernos entretenidos, mantener a la gente con poca capacidad de análisis de estos temas, adormecidos, mientras ellos siguen colocando sus intereses económicos como prioridad, por algo el lobby educativo siempre está presente, no porque les interese la educación, sino porque les interesa los negocios que pueden hacer con ella.

De la misma forma, la concentración de medios cuenta con pequeños pasquines, que son los más leídos por la población peruana: Peru21 para las clases medias, El Trome para las clases bajas. Es evidente que en Peru21 contarán con articulistas “entretenidos”, y con temas relativamente serios, sus directores aparentarán que les interesa qué información estará llegando al público, y colocarán a algún outsider para no parecer tan de derecha, tan retrógradas, tan El Comercio, y tendrán a un defensor del lector que les hará creer que están pendientes de la ética cuando soterradamente exigen a los articulistas que escriban lo que les interesa a los dueños que escriban y que digan lo que ellos quieren que digan, sobre todo en temas de educación y minería, sobre todo en economía y análisis político. Y en El Trome nos saturarán con delitos, crímenes, chismes y mujeres semidesnudas. No tienen pierde, el poblador peruano, con una educación deficitaria y confesional, consumirá este diario que refleja su realidad día a día, que alimenta el morbo por inmiscuirse en la vida de los “famosos”, que te vende violencia y sexismo a precio muy bajo, a un precio que podrás adquirir, mientras manejas el taxi, mientras preparas el menú que venderás ese día, mientras estás en la calle tratando de vender fruta o papa rellena.

Estos medios ya están en campaña, tal vez siempre están en campaña, y sus apuestas van para la derecha, que es la que los mantendrá con el poder actual que tienen para manipular y decidir la opinión de la gente. Estos medios necesitan que Keiko, Alan o PPK ocupen el lugar que Ollanta ocupa de forma mediocre tanto para la izquierda como para la derecha, porque a ninguno les dio lo que querían. Es evidente que la derecha quiere más que el continuismo, quiere políticas que coloquen más dinero en sus bolsillos y hacia ese objetivo se dirigen entre el gobierno que entre, pero si entran sus aliados, tendrán el camino más fácil para dejar a la población peruana tal como está, con una educación que da lástima, porque se necesita mano de obra barata y desprestigiar aún más el sistema educativo nacional, para que la mayoría opte por el privado, y que los derechos de las personas en situación de mayor vulnerabilidad,  el acceso a justicia, salud y cultura, la posibilidad de la dignidad y la igualdad, estén siempre más lejos.

6 de mayo de 2014

Esto no es sobre Nadine


Verónica Ferrari

Salirse de las estructuras que se han construido sobre nuestro sexo/género es subversivo porque rompe sentidos comunes fuertemente enraizados e interiorizados desde que nacemos hasta que morimos. A partir de ello, y desde la forma en que construyen a las mujeres, para ocupar una posición de actriz secundaria en la mayoría de situaciones de la vida, las mujeres “fuertes” son temidas, pero, ¿qué es una mujer fuerte para el peruano promedio? Una mujer que se acerque a los estándares de la política masculina con la que hemos crecido. Una mujer fuerte será esta persona que ha adoptado características “masculinas” como la voz fuerte, autoritaria, sin cortapisas, asexualizada, dura. Por ello generan tanto arraigo mujeres como María Luisa Cuculiza o Lourdes Alcorta, quienes encajan perfectamente en estas características, o mujeres cercanas a esta definición, pero que trabajan mucho más su imagen, como Keiko Fujimori o Lourdes Flores, ambas líderes de partidos autoritarios y conservadores. Para el peruano promedio, acostumbrado a que solo los hombres tengan el poder, la mujer “fuerte” que respetará es aquella que se acerque más a los patrones de los que “hacen” la política.

Por ello, el caso de Nadine es paradigmático. No es una mujer “sola” (asexual), no es dura ni autoritaria, es más, tiene una gran sonrisa y es una excelente comunicadora, es madre (lo que para muchos es un plus, la hace más “mujer”), no le interesa aparecer detrás del presidente, ella quiere estar a su lado y en los momentos más importantes, es una política nata que está desarrollando sus capacidades de liderazgo y metiéndose en lugares a donde casi ninguna mujer había accedido nunca. Cómo no va a ser una amenaza una mujer así, una mujer que tiene poder y lo usa, es un peligro para muchos, sobre todo para los que detentan el poder desde siempre. Y desde lejos, comparada con las otras terroríficas posibilidades (fujimorismo o PPC), es la que más oportunidades tendría de ocupar la presidencia próximamente.

Como dice el título, esto no es sobre Nadine, es sobre política, y sobre las formas en las que se construye y afianza el poder. Quienes siempre lo han tenido son incapaces de ver o de admitir que el poder fluye y ya no solamente se constituye desde determinadas instituciones o identidades hegemónicas, sino que también puede darse desde identidades marginalizadas que siempre han tenido un lugar secundario y que no van a seguir aceptando ese papel. Quienes siempre han tenido poder generarán anticuerpos y resistencia ante esta posibilidad. En una sociedad machista, homofóbica, estamental y racista, todos los que ocupan el espacio de la marginalidad y desde allí hablan y generan discursos y acciones que rompen con el sentido común para generar transformaciones, serán fuertemente repelidos por las fuerzas del statu quo, cada vez más sutiles pero igual de operantes.

En diversas oportunidades nos han dicho, nos han hecho entender o nos han querido hacer creer que no podemos hacer determinadas actividades por ser mujeres, y es completamente evidente que existe una importante brecha de desigualdad, en salarios, en salud, en educación, en trabajo, en derechos fundamentales, que hacen que las mujeres seamos más vulnerables y que tengamos menos oportunidades de cumplir nuestras metas o forjarnos un buen futuro. Y el mercado, ciego a las contradicciones del sistema, solo profundiza estas desigualdades.

Nuestras experiencias de vida nos manifiestan que cuando una mujer ha llegado a un cargo importante o a liderar procesos o movimientos sociales, ha tenido que enfrentar fuerzas reales que la trataban de detener y ha sobrevivido y conseguido avanzar. Nadine quizás no sea todo lo que promete, pero no es ni esta mujer dura que hace política como los hombres, ni es un objeto decorativo en su papel de primera dama. Y eso, para las niñas peruanas, que se enfrentarán a todas estas resistencias, es un referente, y necesitamos más. Necesitamos más referentes de mujeres feministas, lesbianas, afros, indígenas, con discapacidad, de izquierda (porque de derecha sobran) que hagan política, que la humanicen y que rompan estas estructuras de opresión que los que tienen el poder quieren seguir manteniendo.


http://diario16.pe/columnista/37/veronica-ferrari/3289/esto-no-es-sobre-nadine