César Lévano
Alan García publicó el domingo en Expreso un mensaje titulado “A la fe de la inmensa mayoría”. Pero erró en la dirección, porque la inmensa mayoría no tiene fe en él, lo repudia de modo creciente y no está dispuesta a creerle.
La última encuesta nacional de Ipsos Apoyo lo ubica como el presidente más impopular de América (21% de aprobación) y el responsable de la matanza de Bagua.
El mensaje llama al optimismo, pero encierra tal conjunto de incoherencias, inexactitudes, mentiras y, sobre todo, amenazas, que más bien convoca dudas sobre la salud mental, cívica y moral del mandatario.
La amenaza más grave es la que llama a “la inmensa mayoría”, que él imagina a su favor, a formar grupos de acción. No quiere mesas de diálogo, ni centros de debate. Busca grupúsculos agresivos.
Quiere García eso que Benito Mussolini creó, los fasci di combatimento (los haces de combate).
No le basta haber garantizado impunidad a los militares o policías que maten a ciudadanos sin armas, ahora quiere grupos de civiles lanzados contra otros civiles.
Dice que sus opositores movilizan en todo el país “un máximo de 50,000 personas: “mil aquí, dos mil allá”. ¿Y por eso les ha agarrado tanto miedo que está dispuesto a atizar una guerra civil?
El sistema que García defiende, aún a costa de la inseguridad ciudadana, es el del robo (la corrupción a gran escala, que él encarna y protege, como en Collique, como en Majaz, como en los petroaudios, como en las concesiones de la Amazonía), es un sistema que la inmensa mayoría reprueba.
Para eso no hace falta ninguna conjura foránea. Ocurre, simplemente, que el “milagro económico peruano”, pasmo y asombro del mundo, no lo sienten los bolsillos de los ciudadanos ni las bolsas de las amas de casa.
Sucede que los nativos de la selva sí saben leer español y expresarse mejor que el embajador del Perú en Estados Unidos, Luis Valdivieso, y comprenden que los Decretos Legislativos de García están enderezados contra sus tierras, sus ríos y su cultura.
Acaece asimismo que el crecimiento de 9% en el 2007 y de 9.8% en el 2008 no se debió a su habilidad de gobernante o a eficacia de los grandes mineros o agroexportadores, sino a una coyuntura determinada por la aceleración económica de China a India. Ahora estamos en plena bajada.
Fustigó García en su libro Para comprender el siglo XX y comenzar el siglo de la juventud, editado en 2004 por la Universidad San Martín de Porres, el neoliberalismo “de las privatizaciones, del ejercicio del libre mercado sin regulación ni control social” (página 123).
En el cierre de campaña, el 1 de junio de 2006, sostuvo que “en el cambio político tiene lugar fundamental la corrupción” y reconoció que ese vicio desprestigió al Apra en su primer período.
¿Por qué no se refirió a nada de eso en su mensaje?
FUENTE:
http://diariolaprimeraperu.com/online/columna-del-director_11.do
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