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26 de julio de 2025

Europa comienza a despertar

Diego García Sayán

Francia, Reino Unido y Canadá rompen el silencio y advierten a Israel sobre posibles sanciones si no cesa la ofensiva en Gaza y permite ayuda humanitaria, ante el apoyo tardío de Europa.

Por fin. Tras meses de una ofensiva brutal, desproporcionada y sin freno del gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población civil en la Franja de Gaza —con un saldo de decenas de miles de muertos, la mayoría civiles, y una destrucción que recuerda los peores episodios del siglo XX—, algunas potencias occidentales comienzan a romper el silencio cómplice y el titubeo diplomático.

Francia, Reino Unido y Canadá advierten a Israel con posibles sanciones si no detiene su ofensiva y permite ayuda humanitaria. Alemania calla. Naciones Unidas, paralizada. El lenguaje —por fin— ha cambiado. ¿Y América Latina? Tuvo un papel importante en 1967 con la Resolución 242. Hoy, silente, pero también puede y debe levantar su voz.

No se trata ya del retórico llamado a la moderación, sino de una afirmación explícita con base sólida en el derecho internacional: la expansión de asentamientos en Cisjordania es ilegal, debe detenerse y el desplazamiento forzado permanente constituye una violación del derecho internacional humanitario. Se habla incluso, por primera vez desde estas capitales, de la posibilidad de imponer sanciones específicas. Giro diplomático modesto pero significativo.

Cese inmediato de operaciones

La operación militar del gobierno de Netanyahu, rebautizada como “Carros de Gedeón”, ha desplegado tropas simultáneamente por el norte y el sur de Gaza, intensificando los ataques a zonas densamente pobladas. Han ofrecido una ayuda humanitaria mínima, controlada militarmente, como si se tratara de una concesión, no de una obligación.

El comunicado de París, Londres y Ottawa no se deja engañar: califica ese gesto como “totalmente insuficiente”. Y, lo medular: reclama un cese inmediato de las operaciones, acceso sin restricciones para la asistencia humanitaria y cooperación plena con Naciones Unidas.

Giro tardío pero necesario

Durante demasiados meses, las diplomacias europeas han mirado hacia otro lado, atadas por alianzas geopolíticas, lastradas por temores internos y con la vista fija en los movimientos de Washington. Han permitido que el gobierno de Netanyahu actúe con impunidad, al margen del derecho internacional y de la proporcionalidad más elemental. En ese contexto, este comunicado marca un antes y un después. Introduce un nuevo principio en la conversación internacional: si no hay freno, habrá consecuencias.

Sin embargo, no toda Europa parece dispuesta a cruzar esa línea. Alemania, uno de los principales proveedores de armamento a Israel, guarda silencio. El gobierno de Olaf Scholz, hasta ahora firme en su apoyo a Tel Aviv, no ha dado señales de que esté dispuesto a suspender los envíos de armas, a pesar de las crecientes denuncias por crímenes de guerra y del pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia.

Silencios…

¿Y Naciones Unidas? De perfil. A pesar de que la devastación de Gaza desafía todos los principios del derecho internacional humanitario, el Consejo de Seguridad ha permanecido paralizado por vetos, presiones y cálculos diplomáticos. La ONU ha cedido su papel de liderazgo a actores dispersos: Estados Unidos, Catar, Egipto. Con ello, la legitimidad del sistema internacional se erosiona con cada hospital bombardeado y cada niño enterrado bajo los escombros.

Esta semana, las tropas de Netanyahu atacaron el local de la Organización Mundial de la Salud en la ciudad de Deir al-Balah: esposaron y desnudaron al personal masculino y a sus familiares, y los retuvieron a punta de pistola. Así lo confirmó en declaración pública el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. La ONU, pues, vapuleada.

¿Y América Latina? También tiene un papel que jugar. Aunque sin el peso militar o económico de las potencias occidentales, varios países de la región —como Colombia, Chile o Bolivia— ya han roto relaciones diplomáticas o han llamado a consultas a sus embajadores. Otros, como Brasil, han tenido una voz crítica en foros multilaterales. Pero falta más coordinación regional, más firmeza, más diplomacia activa. América Latina, con su historia de solidaridad con los pueblos colonizados y su compromiso histórico con el derecho internacional, no puede quedarse muda ni indiferente frente a una tragedia que interpela los principios más elementales de humanidad.

Ya en 1967, tras la Guerra de los Seis Días, América Latina actuó con firmeza y unidad en Naciones Unidas, promoviendo una resolución —la histórica Resolución 242— que exigía el retiro de Israel de los territorios ocupados, como Cisjordania. Hoy, más de medio siglo después, el drama de Gaza exige una respuesta de similar contundencia ética y política. Porque cuando el derecho se diluye y el dolor se vuelve costumbre, el silencio ya no es neutral: es complicidad.

https://larepublica.pe/opinion/2025/07/24/europa-comienza-a-despertar-por-diego-garciasayan-hnews-317352

24 de marzo de 2025

La nueva estrategia económica de EE.UU

Alejandro Marcó del Pont

Los Bonos del Tesoro americano que tienen los acreedores son, en esencia, capital disfrazado de deuda o deuda vestida de capital (El Tábano Economista)

Desde 2014, el predominio unipolar de Estados Unidos comenzó a resquebrajarse. Sus capacidades económicas y militares ya no coincidían con sus ambiciones globales. La crisis de 2008 marcó el inicio de un declive económico, tecnológico y militar que hizo insostenible la estrategia de dominación mundial que había seguido hasta entonces. Las élites estadounidenses no han renunciado a sus aspiraciones de controlar los mercados y recursos de Occidente, pero han reconocido que necesitan una nueva estrategia para aprovechar mejor sus recursos limitados. Esta es la esencia de la política exterior de Donald Trump: una retirada estratégica del imperialismo tradicional para reagruparse y redefinir su enfoque.

Sin embargo, este plan no está exento de desafíos. Internamente, Estados Unidos enfrenta disputas brutales, mientras que, a nivel internacional, debe lidiar con un mundo que ya no acepta su hegemonía sin cuestionamientos. Para mantener una política exterior creíble, el país necesita resolver urgentes problemas económicos internos, como la deuda pública, y los déficits fiscal y comercial.

Hay tres indicadores clave que explican las decisiones del gobierno de Trump y las élites que lo apoyan:

1) La deuda pública: supera el 124% del PIB, alcanzando los 36,2 billones de dólares. Los intereses de esta deuda ascienden a 1,3 billones de dólares anuales, superando por primera vez en la historia los gastos de defensa. Además, aproximadamente un cuarto de la deuda (8,5 billones de dólares) está en manos de acreedores extranjeros.

2) El déficit fisca*: en 2024, el déficit fiscal equivalió al 6,4% del PIB, unos 1,8 billones de dólares, el mayor porcentaje en los últimos 50 años.

3) El déficit comercial: alcanzó los 1,2 billones de dólares, con cinco países responsables de más del 70% de este déficit: China 24.5%%, UE 19.5%, México 14.5%, Vietnam 10.2%, Taiwán 6%.

Estos indicadores revelan una economía bajo presión, donde la interacción entre las tasas de interés, el valor del dólar, las políticas de divisas y la gestión de la deuda pública es intrincada y delicada, poniendo énfasis en los pagos de intereses de la deuda pública.

El presidente estadounidense presiona a la Reserva para que baje las tasas, pero toma decisiones arancelarias que producirán más inflación y quitan margen de maniobra. Los primeros intentos de Donald Trump para revertir el déficit comercial y negociar con sus socios del T-MEC, China y la Unión Europea, fue de incremento de aranceles. A pesar que no fueron implementados en su totalidad, varios centros de investigación, dentro de los que se encuentra el Peterson Institute, estimaron que sólo los aranceles de Trump a Canadá, México y China costarían al hogar típico estadounidense más de 1.200 dólares al año, es decir, más inflación.

Ante esta situación, ha comenzado a circular en la administración Trump una propuesta audaz: el Acuerdo de Mar-a-Lago, que busca una reestructuración forzosa de la deuda, sugiriendo el canje de bonos del Tesoro en manos extranjeras por «bonos centenarios» no negociables, con un plazo de 100 años y una tasa de interés cero. El objetivo del Acuerdo sería abordar el doble déficit de Estados Unidos —el comercial y el del gasto público— mediante una compleja maniobra que involucra el valor del dólar y las inversiones extranjeras en el país. Se devaluará el dólar y se pondrá fin a la deuda americana en manos extranjeras en las condiciones actuales.

Esta idea no está exenta de riesgos. Los principales tenedores de bonos estadounidenses son Japón (1 billón de dólares), China (780 mil millones), Reino Unido (723 mil millones) y paraísos fiscales como Luxemburgo e Islas Caimán (843 mil millones). China, por ejemplo, difícilmente aceptaría un canje que perjudique sus intereses. Japón, por su parte, depende de la rentabilidad de los bonos estadounidenses para cumplir con sus obligaciones de jubilación, lo que reduce su motivación para aceptar bonos de bajo rendimiento.

Gran parte de los comentarios convencionales sobre el supuesto acuerdo consisten en señalar que es difícil para cualquier persona razonable concebir cómo los términos de dicho acuerdo podrían ser aceptables para cualquiera de los socios de Estados Unidos. Así pues, en lugar de criticar el plan como si se tratara de un fallo mental del equipo de Trump, imaginemos que este «fallo» no es un error, sino una característica.

El objetivo de la visión del «Acuerdo» es crear un gran escenario en el que los Estados Unidos de Trump demostrarán su poder coercitivo para cambiar unilateralmente todos los parámetros básicos de la economía occidental. El hecho de que solo la coerción permitirá a Estados Unidos conciliar las contradicciones entre la depreciación de la moneda, la redefinición de la deuda y la preservación del dólar con el estatus de reserva y disfrazarlo todo de «Acuerdo», es la clave. La coerción abierta y visible disimula los consentimientos, precisamente lo que un Acuerdo de Mar-a-Lago ofrecería.

Las consecuencias son variadas, la búsqueda de una moneda más débil para mejorar la competitividad exportadora podría desencadenar una guerra de divisas, donde múltiples países intentarían devaluar sus monedas simultáneamente. Este escenario, observado durante la Gran Recesión, podría generar inestabilidad en los mercados financieros y afectar negativamente el comercio internacional.

Para Estados Unidos, los beneficios a corto plazo incluyen una mayor competitividad comercial, la reducción del déficit de la balanza comercial y la protección de la industria local, que necesariamente tendrá un periodo de maduración para desarrollarse. Sin embargo, los riesgos son significativos: inflación, represalias comerciales y pérdida de confianza en el dólar como moneda de reserva global.

Para el comercio mundial, una guerra de divisas y aranceles más altos podrían reducir el comercio global y aumentar la incertidumbre en los mercados financieros. Países exportadores, como China y Alemania, verían reducidas sus exportaciones, mientras que las economías emergentes podrían sufrir fugas de capitales y devaluaciones de sus monedas.

Es imperativo para el gobierno de Donald Trump financiar su déficit fiscal. Por lo que obligar a algunos acreedores extranjeros a canjear sus bonos del Tesoro por bonos a un plazo muy largo para aliviar la carga de la deuda trasfiriendo el riesgo del contribuyente estadounidense a los contribuyentes extranjeros, es algo frecuente. Si esta iniciativa puede mantener bajos los tipos de interés y debilitar el dólar, se podría tener resultado en tres sectores importantes: déficit fiscal, comercial y aumentar los niveles de inversión.

La combinación de aranceles, reestructuración de la deuda, debilitar la moneda y una posible guerra de divisas es una estrategia de alto riesgo. Aunque podría ofrecer beneficios a corto plazo para Estados Unidos, también conlleva conflictos significativos para la economía global. La clave para la élite estadounidense será encontrar un equilibrio entre proteger sus intereses y mantener la estabilidad en los mercados internacionales, incluso si eso significa olvidarse temporalmente de la economía nacional.

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2025/03/23/la-nueva-estrategia-economica-de-ee-uu/

2 de diciembre de 2024

El gigante en crisis: el futuro incierto y la disputa por la decadencia

Alejandro Marcó del Pont

Nacimos aquí, donde las masas idolatran a los idiotas y los convierten en héroes ricos (Charles Bukowski)

Estados Unidos mantiene su hegemonía mundial sustentado en tres poderes clave: su capacidad atómica, el dólar como pilar de su dominio financiero y, a mi entender, el más decisivo, Hollywood. Sin este bastión de la industria del entretenimiento, la manipulación y la fabricación de noticias, sería difícil concebir la promoción de una figura que, tras no alcanzar siquiera el 1% en las elecciones primarias de 2020, se convirtiera en una contendiente destacada por la presidencia en 2024.

Resulta igual de improbable que un presidente en funciones, cuyas apariciones públicas han generado dudas y burlas, junto a una vicepresidenta de bajo perfil, haya logrado mantener una administración prácticamente invisible durante tres años y medio. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿Quién gobierna realmente Estados Unidos de 2021 a enero de 2025?

Aunque no es el tema central de este artículo, es problemático que esta pregunta no tenga una respuesta clara. Lo que sí parece evidente es que Hollywood jugó un papel crucial en la preservación de la imagen de la administración Biden, ocultando las posibles limitaciones cognitivas del presidente, la irrelevancia de la vicepresidenta, y enseñando, de forma alarmante, el supuesto «peligro» del regreso de Trump para la democracia estadounidense.

Esta misma democracia, hoy en crisis y encabezada por la administración demócrata, se ha destacado por decisiones tan polémicas como el financiamiento a la guerra en Ucrania, la brutal ofensiva en Gaza y una política económica cada vez más proteccionista, profundizando los aranceles impuestos durante la presidencia de Trump.

Para los medios, Trump representa una amenaza “existencial” para la república, lo que refleja el deterioro político y social que atraviesa el país. Las elecciones realmente reflejan el enfrentamiento entre una figura vacía de propuestas concretas y otra con un historial de iniciativas demenciales. Es cierto que un segundo mandato de Trump probablemente conllevaría riesgos más serios que el primero, que terminó con más de un millón de muertes por COVID-19 y un motín en el Capitolio.

Aun así, la reciente victoria electoral del expresidente abre un período de desafíos sin precedentes. Entre ellos se cuentan las dos guerras activas que ha prometido finalizar, aunque aún no ha presentado un plan concreto. Además, su postura se enfoca en una nueva guerra comercial con China, el escepticismo profundo hacia el multilateralismo, la protección arancelaria para sectores económicos poco competitivos y un supuesto repliegue de Estados Unidos en su rol de “gendarme global.” Sin embargo, es importante señalar que esta posible reclusión no se extenderá a América Latina, su tradicional «patio trasero,» que continuará bajo la atención de Washington.

La guerra en Ucrania y sus posibles desenlaces

La guerra en Ucrania plantea escenarios complejos. Un tema recurrente ha sido la sugerencia de Trump sobre finalizar el conflicto en tan solo 24 horas. Sin la ayuda estadounidense, el futuro militar de Ucrania está sentenciado. Esto también afectará directamente a la OTAN, sus aliados europeos e incluso a la propia Unión Europea.

En cuanto a una posible negociación de paz, Trump no ha detallado cómo planea lograr un «acuerdo justo.» La retirada de Ucrania en varios puntos del frente sugiere que, en caso de negociaciones, Rusia podría tener una posición dominante para imponer condiciones. Para avanzar, es probable que ciertos puntos sean obligatorios: ningún gobierno antirruso podrá participar en el proceso de paz ni en futuros gobiernos ucranianos; los territorios anexionados quedarán bajo control ruso; y la constitución ucraniana debe prohibir la entrada a la OTAN y cualquier ejército propio, consolidando a Ucrania como un estado neutral, similar a Finlandia durante la Guerra Fría.

Una vez aceptados estos puntos, la negociación real abordará el Tratado de Seguridad Colectiva, cuya violación fue el motivo que disparó la “operación militar especial a Ucrania”. Este nuevo acuerdo de seguridad excluiría a la OTAN y a la Unión Europea en la configuración de los límites defensivos, reservando la negociación únicamente a Rusia y EE. UU. Dado que una zona de desmilitarización sin Ucrania y los últimos miembros de la OTAN (Macedonia del Norte, Finlandia y Suecia) debería extenderse hasta la frontera alemana, la OTAN y sus aliados se verían debilitados.

El futuro de la OTAN y la Unión Europea

Si la OTAN no participa de este acuerdo y la Unión Europea tampoco, para qué sirve la OTAN y ni qué hablar de sus nuevos adherentes, Finlandia y Suecia. Por lo tanto, si se aceptara esta hipótesis, la OTAN perdería su validez, al igual que sus socios europeos. Es posible que esta iniciativa tenga una decidida y paradójica oposición de los atlantistas de Bruselas. Si esto fuera así, obligaría al gobierno estadounidense a retirarse de la guerra, dejarla en manos europeas, las negociaciones, financiación y su terminación.

En cualquiera de los casos la Unión Europea pierde y enfrentará entonces una nueva configuración institucional. Algunos líderes, como Mario Draghi, han propuesto que los ciudadanos europeos financien la recuperación mediante un nuevo fondo de deuda de 800 mil millones de euros anuales. Sin embargo, el nacionalismo conservador ha ganado terreno en varios países europeos, dificultando la cooperación unificada.

El ejemplo actual es Alemania. El divorcio de la coalición de gobierno ante la inminente pérdida del gobierno es un síntoma, podrá ganar la democracia cristiana, pero a quien hay que detener es a Alternativa por Alemania (AfD). Hoy, aunque con una mezcla de nacionalistas y derechistas radicales, la derecha cuenta con 127 escaños en un parlamento de 705. Teniendo en cuenta la intención de voto a estos partidos, hay ocho países que se sitúan por encima de la media europea (que es del 16,9%): Francia (33,1%), Austria (27%), Italia (23,6%), Países Bajos (23,4%), República Checa (22,7%), Bélgica (21,5%) y Polonia (18,7%) que serán los que reconfiguren la Unión, pero con Trump esta vez.

Si bien el tema de Ucrania podría parecer en principio uno de los más sencillos de abordar, por no tener personal militar Estados Unidos, como en Irak o Afganistán, no lo es, si no va de la mano de Medio Oriente. El presidente Vladimir Putin propuso la creación de un nuevo sistema de garantías de seguridad colectiva en Eurasia ante el fracaso del modelo euroatlántico.

O sea, se trata ante todo de la Unión Estatal (de Rusia y Bielorrusia), la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la Organización de Cooperación de Shanghái (OSC) y, por si no se dieron cuenta, Rusia, China e Irán están entrelazadas. El control del Medio Oriente por parte de Estados Unidos, bajo su alianza estratégica con Israel, enfrenta importantes desafíos en el contexto actual.

Queda un solo tema de especulación, más allá de la inmigración, la salud, la educación, la guerra comercial con China, los aranceles, entre muchos otros, que quedarán para venideros análisis. Pero el hipotético repliegue de Estados Unidos como “gendarme global”, aunque no de América Latina, su «patio trasero”, merece un párrafo, sobre todo para Brasil y Venezuela.

Brasil entre Estados Unidos y los BRICS

Brasil dio una explicación poco feliz de su veto a Caracas en la incorporación a los BRICS. Según el gobierno obedece a que el presidente Nicolás Maduro abusó de la confianza de Lula tras las elecciones presidenciales al incumplir la promesa de presentar las actas oficiales de los resultados de las elecciones a presidente.

Venezuela es la mayor reserva mundial de petróleo, por lo que incorporarlo del lado de los BRICS era un objetivo estratégico para los mismos, lo que molestó a sus integrantes. ¿Qué autoridad tiene Brasil para exigir explicaciones sobre una acción soberana de otro país? Incluso como mediador en América del Sur, este gesto parece hostil e “inexplicable e inmoral”.

La “autonomía pragmática” de Brasil busca un equilibrio en un contexto internacional complicado, marcado por las guerras en Ucrania y Gaza. Sin embargo, esta postura parece poco favorable para mantener una verdadera neutralidad. Aun así, y tratando de ganar terreno en ambos lados de la cancha, como Turquía, el veto a Venezuela de su ingreso a los BRICS parece más una ejecución de Maduro y favorecer el juego de Trump, que una medida de autonomía moral.

En conclusión, Estados Unidos sigue enfrentando desafíos monumentales en su rol de potencia global. Desde su manejo de las guerras en Ucrania y Medio Oriente hasta su influencia en América Latina, su política exterior parece dividirse entre la continuidad y un repliegue estratégico. Sin embargo, la reconfiguración de alianzas globales y regionales, como los BRICS y la OTAN, refleja que el mundo está tendiendo a estabilizarse en un nuevo orden multipolar.

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2024/11/10/el-gigante-en-crisis-el-futuro-incierto-y-la-disputa-por-la-decadencia/

15 de enero de 2024

PROTESTA DE AGRICULTORES EUROPEOS

Milciades Ruiz

Al iniciar el año 2024, en realidad para el pueblo no hay año nuevo. La situación sigue igual de indignante porque mientras la población llora sus muertos, los gobernantes celebran aumentando sus ingresos con bonificaciones antojadizas y otras arbitrariedades. Las protestas sociales han sido acalladas, pero mientras en Alemania los agricultores bloquean carreteras en protesta contra el gobierno, acá se prohíbe como en los tiempos coloniales.

Este lunes, miles de agricultores alemanes, en pleno invierno, pese a la cobertura de hielo, han comenzado una semana de protestas contra el gobierno en todo el país, incluida la capital, Berlín por el solo anuncio de la intención de las autoridades de eliminar las subvenciones agrícolas como parte de un paquete de medidas para combatir el déficit multimillonario del presupuesto federal agravado por la ayuda a Ucrania.

La prensa informa que, en las puertas de la capital, ya se han concentrado unos 550 vehículos agrícolas, entre ellos 200 tractores, 100 camiones, 100 coches y unas 100 furgonetas. En Sajonia se han cortado los accesos a las autopistas y se han bloqueado numerosos cruces. Según la Policía, ya se han concentrado 1.000 vehículos agrícolas. En el estado de Brandemburgo también se han bloqueado las carreteras de acceso a casi todas las autopistas. La Policía de Múnich reporta unos 5.500 tractores se dirigen al centro de la ciudad desde distintas direcciones.

A diferencia del área andina, los movilizados no son agricultores pobres, que no los hay en Alemania. Casi el 36 por ciento de los empleados en la agricultura trabajan como empresarios independientes y el resto son empresas agrícolas. No llevan la maldición del coloniaje que mantiene segregada a la población autóctona, sin acceso al poder.

Alrededor del 90% de Alemania es rural, por las buenas condiciones de vida descentralizada. Alrededor del 57% de los habitantes viven en el área rural. El gobierno federal está obligado a tomar medidas compensatorias evitando el subsidio del campo a la ciudad en los precios, a fin de lograr una remuneración adecuada sin disparidades con otros sectores. La agricultura es rentable porque los precios cubren los costos de producción y renta.

Pese a ello, la Asociación Alemana de Agricultores promete continuar con las protestas hasta que el Gobierno abandone por completo las medidas. Los agricultores alegan que algunos recortes previstos en las subvenciones causarán pérdidas de ingresos inaceptable". Las acciones terminarán el 15 de enero y culminarán con una manifestación masiva en la capital.

Para el presidente de esa entidad: “Los agricultores somos agricultores del futuro, garantes de un suministro alimentario de alta calidad, ... El futuro de la agricultura es, en última instancia, también la base de la viabilidad futura de nuestra economía y sociedad”. “Después del médico y el enfermero, la profesión de agricultor será en el futuro la tercera profesión más importante para la sociedad”.

La diferencia con la situación de los agricultores andinos es abismal. Estos subsidian el consumo de los citadinos, a pesar de su extrema precariedad. El 99.4% de las UA, está conducida por personas muy pobres, que solo produce para sobrevivir. La cuarta parte de los productores agrarios tiene menos de media hectárea y el valor de la cosecha no alcanza para la alimentación familiar durante todo el año agrícola. Consecuentemente, no tiene dinero para sufragar gastos escolares, medicinas, tecnologías, vestimenta, etc.

El 97.6% de los productores agrarios recurren al sistema de agricultura familiar, porque no tienen otra opción. No obstante, 88% de las UA familiares, son de agricultura de subsistencia, en la que nadie tiene un salario, ni beneficios sociales. Pero, en esta precariedad productiva, descansa el sistema alimentario nacional y el PBI del agro peruano. La población peruana y de inmigrantes extranjeros sigue creciendo y no tenemos las garantías de un agro sostenible a largo plazo

Es un abuso de gobierno, que el sector de mayor valor estratégico para el desarrollo nacional, que cubre la tercera parte del territorio nacional, que representa un tercio de la población nacional, el de mayor cobertura laboral y, presente en el 95% de los distritos del país, no reciba un trato justo. El 80% de la oferta turística está en el área rural, pero el lucro no le pertenece.

En el año 2022, lo que los gobiernos regionales destinaron al agro fue:


¿No les parece que deberíamos solidarizarnos con el proletariado campesinos que nos subsidia los alimentos? ¿Por qué, no asumir su protesta como nuestra? ¿Por qué, no acompañarlos en sus marchas reivindicativas? ¿Por qué no acoger sus demandas en nuestras plataformas de lucha? Frente al abuso histórico, el que calla, está aprobándolo. O no. ¿Te animas a opinar?

Enero 8/2024

Mayor información en https://wordpress.com/view/republicaequitativa.wordpress.com

Milciades Ruiz.  Otra información en https://republicaequitativa.wordpress.com/

Agradecemos a Milciades Ruiz por permitirnos compartir su publicación con nuestras lectoras y lectores.