Mostrando entradas con la etiqueta Incendios forestales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Incendios forestales. Mostrar todas las entradas

22 de septiembre de 2024

Perú: Incendios en la Amazonia es la verdadera amenaza a la Seguridad Regional

Ricardo Soberón

La situación generada por los incendios estacionales en la cuenca amazónica sudamericana pasó a convertirse de una cuestión de seguridad nacional, en un asunto de seguridad regional de todos los países que pertenecen a la OTCA. Toda una catástrofe ambiental, principalmente en el sur de la Amazonía brasileña, aunque también afecta otros biomas como la Orinoquia, el Chaco chiquitano, el pantanal, el cerrado y el llano. Según RAISG , entre 2001 y 2020 se han afectado hasta 120 millones de has de bosque amazónico en América del Sur. Solamente en Brasil se han quemado 21.7 millones de has, en la Amazonía el cerrado y el Pantanal . Los impactos de los incendios se miden en destrucción de bosque, de flora y fauna, de vidas humanas, resultan siendo incalculables. Pero también se miden en función de la contaminación de las humaredas en lugares intermedios y alejados como La Paz .

Algunos países como Bolivia han declarado la emergencia nacional (decreto supremo 5219), o el caso de Colombia que decreta el desastre natural, para ayudar en la movilización de recursos. En julio, el Brasil estableció un Comité Nacional y el Centro federal integrado de Coordinación Operativa Multi agencia.

Todo hace pensar que, si no tenemos un plan específico de corto, mediano y largo plazo para detener el mal uso de los territorios y la exterminación del bosque y biodiversidad, esta situación se presentara todos los años, cada vez de peor forma. El efecto inmediato, es que la pérdida de bosque convierte irremediablemente, una zona forestal en agrícola o ganadera y eso no se puede permitir. En términos legales el proceso de conversión y cambio de uso de la tierra, demora por lo menos dos años (Fundación Tierra, Bol): el fuego lo hace en un solo día.

Lamentablemente, la OTCA como espacio de concertación política ha sido poco útil para enfrentar la situación crítica que enfrentan los gobiernos y las sociedades amazónicas, que además deben enfrentar las consecuencias de la sequía y el escaso caudal de los ríos.  Ni su Secretaría Permanente ni la Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica (AECA) se han activado para enfrentar la emergencia. Esta última señala:

**  “Consulta permanente a los Países Miembros y sus actores involucrados por medio de las Cancillerías.
 Intercambio de informaciones de forma rápida y periódica por medio de los instrumentos de Tecnología de la información y Conocimiento - TIC`s. Coordinación efectiva con las Comisiones Nacionales Permanentes por medio de las Cancillerías”.
 
 Creo la medida más urgente es convocar a una reunión de ministros de Defensa de los ocho países, para instalar un Comité permanente de Crisis que permita atacar de forma conjunta los mayores focos de incendios. El presidente Petro de Colombia ha planteado la formación de un Puesto de Mando Unificado con países vecinos . Asimismo, las Cancillerías amazónicas debieran sentarse a hacer un solo pedido a la comunidad internacional: que medios aéreos de terceros países no amazónicos pueden venir para atacar el fuego desde distintos lados, pero de forma coordinada. Estamos seguros de que los recursos técnicos, financieros y humanos con los que cuenta EE. UU., Europa, China y otros países pudieran ayudar los esfuerzos que realizan las unidades de bomberos desde tierra.

Ricardo Seberón 01 tabla.jpg


Mas que la alarma en sí misma como suelen hacer los medios tradicionales, interesa señalar una hoja de ruta de respuesta frente a un fenómeno de tamaña magnitud. La lentitud con la que han respondido los Estados demuestra las enormes limitaciones del esquema tradicional de los ejercicios militares tradicionales que realizan las Fuerzas Armadas latinoamericanas con el Comando Sur. Repasemos. Ni los ejercicios UNITAS, ni Panamax, ni Comando, han servido para mucho, en este sentido. A pesar de que muchas veces se menciona la atención de desastres naturales, en la práctica no están sirviendo de mucho. Los limitados medios aéreos con los que cuentan Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia debieran coordinar acciones para “atacar” de forma coordenada las fuentes de fuego.

En el caso peruano observamos varios helicópteros MI 17 estacionados en sus hangares en el aeropuerto Jorge Chávez, es el momento de pensar que allí esta parte de la solución. La ayuda que podrían suministrare la tecnología satelital o un sistema de vigilancia con drones, momentos previos del inicio de la temporada seca. Las causas profundas de los incendios en la Amazonía provienen de la costumbre de la quema de tierras usadas por la agricultura (chaqueo), se trata de incendios intencionalmente realizados por la mano de obra. Algunos le echan la culpa a la gran agricultura, otros a los migrantes andinos. En segundo lugar, tenemos como otro responsable la deforestación que tiene como una de sus causas la construcción de infraestructura como son las carreteras Mazán Estrecho en Loreto o Calamar Miraflores en el departamento de Guaviare Colombia.

Más que tardías lamentaciones, necesitamos acciones concretas. En el caso peruano, la palabra la tiene la Cancillería y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, junto al COEN e INDECI.  

https://otramirada.pe/incendios-en-la-amazonia-es-la-verdadera-amenaza-la-seguridad-regional

https://www.leerydifundir.com/2024/09/peru-incendios-l…guridad-regional/

24 de agosto de 2024

El calor mortal

Ian Angus

Los artículos anteriores de esta serie se han centrado en dos tendencias globales que impulsan la aparición de nuevas enfermedades virales en nuestro tiempo. La deforestación y el crecimiento urbano han reducido o eliminado las barreras naturales que impedían que la mayoría de los virus se propagan de la vida silvestre al ganado y a las personas humanas. La concentración de ganado en las granjas industriales ha creado entornos ideales para que estos virus evolucionen hacia formas más contagiosas y más mortales.

Un análisis integral de las nuevas plagas del capitalismo también debe tener en cuenta el impacto de la crisis climática mundial. El habitualmente cauteloso Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático concluye, con un alto grado de confianza, que “los riesgos climáticos están contribuyendo cada vez más a un número creciente de resultados nefastos para la salud”.

“La variabilidad y los cambios climáticos (incluida la temperatura, la humedad relativa y las precipitaciones), así como la movilidad de la población, están significativa y positivamente asociados con los aumentos observados en la fiebre del dengue a nivel mundial, el virus chikungunya en Asia, América Latina, América del Norte y Europa [nivel de confianza alto (es decir, basado en información de alta calidad), del vector de la enfermedad de Lyme Ixodes scapularis en América del Norte (nivel de confianza alto) y del vector de la enfermedad de Lyme y la encefalitis transmitida por garrapatas Ixodes ricinus en Europa (nivel de confianza medio). El aumento de las temperaturas (nivel de confianza muy alto), las precipitaciones intensas (nivel de confianza alto) y las inundaciones (nivel de confianza medio) se asocia con un aumento de las enfermedades diarreicas en las regiones afectadas, incluido el cólera (nivel de confianza muy alto), otras infecciones gastrointestinales (nivel de confianza alto) transmitidas por enfermedades de origen alimentario debidas a Salmonella y Campylobacter (nivel de confianza media)]”1.

De hecho, como señala Colin Carlson, del Center for Global Health Science and Security de la Universidad de Georgetown, “el cambio climático de origen humano ya ha causado muertes masivas en la escala de una pandemia”.

“Excluyendo la COVID-19 […], el cambio climático ha superado el número combinado de muertes de todas las emergencias de salud pública reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que causan preocupación a nivel internacional. Cada año, el cambio climático mata 14 veces más personas que el brote de ébola de 2014 en África occidental”2.

Las inundaciones, los incendios forestales y las sequías se encuentran entre las consecuencias mortales del cambio climático, pero en esta serie nos centramos en las enfermedades que afectan al cuerpo humano. En este sentido, las principales amenazas que plantea el calentamiento global para la salud humana son las olas de calor potencialmente mortales, la ampliación de la gama de vectores y la alteración del viroma global [el viroma es el conjunto de los genomas de los virus].

Olas de calor

A menos que se tomen medidas decisivas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático hará que grandes áreas de la Tierra sean inhabitables, caracterizadas durante la mayor parte o todo el año por temperaturas a las que el metabolismo humano no puede sobrevivir. Pero el camino hacia la Tierra-Invernadero no es lineal. A menos que se produzca una catástrofe generalizada, estamos viendo un aumento de las olas de calor: intervalos de temperaturas extremas que pueden provocar agotamiento por calor, calambres e insolación, que a menudo provocan una muerte prematura. Entre 1990 y 2019, las olas de calor que duraron dos días o más causaron más de 153.000 muertes adicionales por año. Casi la mitad de las muertes se produjeron en Asia y aproximadamente un tercio en Europa3. Una sola ola de calor europea, en 2022, mató a 62.000 personas.

A medida que las olas de calor se vuelven cada vez más frecuentes, más largas e intensas, afectan a un mayor número de personas cada año. The Lancet Countdown on Health and Climate Change, la evaluación más completa sobre el tema, nos lo muestra:

“Las personas adultas mayores de 65 años y las menores de un año, para quienes el calor extremo puede ser particularmente peligroso, están hoy expuestos al doble de días de olas de calor que en el período 1986-2005… En más del 60% de los días las muertes relacionadas con el calor entre personas mayores de 65 años han aumentado en un 85% en comparación con el período 1990-2000”4.

El informe del Lancet predice que incluso si el aumento de la temperatura global se mantiene justo por debajo de los 2º C, todavía habrá un aumento del 1.120% en la exposición a las olas de calor para las personas mayores de 65 años entre 2041 y 2060, y un aumento del 2.510% entre 2080 y 2100.

En un escenario en el que no se tomen más medidas de mitigación, los aumentos proyectados son aún mayores, llegando al 1.670% para mediados de siglo (2050) y al 6.311% para 2080-2100”5.

Por lo tanto, en ausencia de grandes esfuerzos de mitigación, se espera que un aumento de la temperatura global de poco menos de 2° C conduzca a un aumento del 370% en el número anual de muertes relacionadas con el calor para el 2050 6.

Gama de vectores

Alrededor del 17% de todas las enfermedades infecciosas y más del 30% de las nuevas enfermedades infecciosas emergentes, se transmiten por vectores: insectos, garrapatas y otros organismos que transportan parásitos, bacterias o virus de humanos o animales infectados a personas humanas no infectadas. El ejemplo más conocido y mortífero es la malaria: transmitida por mosquitos, mata a más de 400.000 personas cada año, principalmente niños menores de cinco años. Otras enfermedades transmitidas por mosquitos incluyen el dengue, el virus del Nilo Occidental, el chikungunya, la fiebre amarilla, la encefalitis, el Zika y la fiebre del Valle del Rift.

A medida que aumentan las temperaturas mundiales, las áreas geográficas en las que los mosquitos y las garrapatas portadores de enfermedades pueden sobrevivir y reproducirse se están expandiendo, exponiendo a un número cada vez mayor de personas a la infección. El virus del Nilo Occidental, que alguna vez estuvo limitado a algunas regiones de África central, ahora está presente en América del Norte y Europa. Los casos de dengue se han duplicado cada década desde 1990 – The Lancet estima que “casi la mitad de la población mundial está ahora en riesgo de contraer esta enfermedad potencialmente mortal”7.

Desde la actualidad hasta mediados de siglo, un aumento de la temperatura global de sólo 2°C resultará en una expansión del 23% de las zonas del mundo en las que los mosquitos de la malaria pueden prosperar 8, y al menos 500 millones de personas en zonas previamente excluidas quedarán expuestas a los mosquitos portadores del dengue, del chikunguyna, del Zika y de otros patógenos 9.

Alteración del viroma

Como hemos visto, la mayoría de las nuevas enfermedades emergentes son zoonóticas, es decir, se originan en animales salvajes y se transmiten a las personas, a menudo a través de especies intermediarias.

Se sabe que aproximadamente 263 virus infectan a las personas 10  y, aunque han causado daños considerables, representan sólo una pequeña fracción de la amenaza viral. “Al menos 10.000 especies de virus tienen capacidad de infectar a los humanos, pero actualmente la gran mayoría circula silenciosamente entre los mamíferos salvajes”11.  Durante milenios, cada grupo de virus circuló sólo entre unas pocas especies de mamíferos, simplemente porque los rangos de distribución de la mayoría de las especies no se superponían.

Hoy, sin embargo, el cambio climático está obligando a los animales a desplazarse o abandonar sus territorios tradicionales, llevándo consigo sus virus.

“Incluso en el mejor de los casos, se espera que las áreas de distribución geográfica de muchas especies se desplacen cien kilómetros o más durante el próximo siglo. En este proceso, muchos animales llevarán sus parásitos y patógenos a nuevos entornos. Esto representa una amenaza tangible para la salud mundial”12.

En un importante estudio publicado en Nature en 2021, Colin Carlson, Greg Alpery y sus colegas cartografiaron los probables cambios en los rangos geográficos de 3.129 especies de mamíferos hasta 2070.

Constataron que incluso con un calentamiento moderado, cientos de miles de animales que nunca antes habían interactuado se encontrarán entre sí, lo que resultará en al menos “15.000 eventos de transmisión entre especies de al menos un nuevo virus (pero potencialmente muchos más) entre dos huéspedes no infectados”13. La disminución a largo plazo de los bosques y las zonas silvestres significa que es probable que nuevas áreas de propagación y evolución viral en los mamíferos estén cerca de centros de población y granjas. Esto aumentará la probabilidad de que nuevas zoonosis infecten a los humanos.

“Es probable que los efectos del cambio climático sobre los patrones de intercambio viral en los mamíferos se produzcan en cascada a través de la futura aparición de virus zoonóticos. Entre los miles de eventos de intercambio viral esperados, es probable que algunas de las zoonosis más peligrosas o zoonosis potenciales encuentren nuevos huéspedes. Esto podría representar potencialmente una amenaza para la salud humana: las mismas reglas generales de transmisión entre especies explican los patrones de contagio de las zoonosis emergentes, y las especies virales que saltan con éxito de una especie silvestre a otra tienen la mayor propensión a la aparición de zoonosis…

El cambio climático podría convertirse fácilmente en la fuerza antropogénica dominante en la transmisión viral entre especies, lo que sin duda tendrá un efecto posterior en la salud humana y el riesgo de pandemia”14.

De particular preocupación, el estudio ha revelado que, aunque continuarán las migraciones significativas durante el próximo siglo, “la mayoría de los primeros encuentros tendrán lugar entre 2011 y 2040”15.

En resumen, el cambio climático ya está forzando una redistribución global de la vida silvestre y, al hacerlo, acercando miles de virus potencialmente patógenos a las personas humanas. En los próximos años, el viroma global enormemente alterado será más peligroso que nunca.

Como ha declarado Greg Alpery a The Guardian, “este trabajo proporciona pruebas convincentes de que las próximas décadas no sólo serán más cálidas sino también más causantes de enfermedades”16.

Véanse los siete primeros artículos publicados en esta web en el 2024, los días 16/3, 21/3, 1/4, 21/6, 27/6, 4/7 y 29/7.

1 Intergovernmental Panel On Climate Change (IPCC), Climate Change 2022 – Impacts, Adaptation and Vulnerability: Working Group II Contribution to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change, (Cambridge University Press, 2023), 1045

2 Colin J. Carlson, “After Millions of Preventable Deaths, Climate Change Must Be Treated like a Health Emergency,” Nature Medicine 30, no. 3 (marzo 2024): 622–623.

3 Qi Zhao et al., “Global, Regional, and National Burden of Mortality Associated with Non-Optimal Ambient Temperatures from 2000 to 2019: A Three-Stage Modelling Study,” The Lancet Planetary Health 5, no. 7 (July 2021): e415–25.

4 “The 2023 Report of the Lancet Countdown on Health and Climate Change: The Imperative for a Health-Centred Response in a World Facing Irreversible Harms,” The Lancet 402, no. 10419 (diciembre 2023): 1

5 Ibid., 13.

6 Ibid., 17.

7 Ibid., 17.

8 Ibid., 17.

9 Sadie J. Ryan et al., “Global Expansion and Redistribution of Aedes-Borne Virus Transmission Risk with Climate Change,” PLOS Neglected Tropical Diseases 13, no. 3 (marzo 28, 2019): e0007213.

10 Dennis Carroll et al., “The Global Virome Project,” Science 359, no. 6378 (febrero 23, 2018): 872–74.

11 Colin J. Carlson et al., “Climate Change Increases Cross-Species Viral Transmission Risk,” Nature 607, no. 7919 (Julio 21, 2022): 555–62.

12 Ibid. 555.

13 Ibid. 558.

14 Ibid. 559, 561.

15 Ibid. 560.

16 Oliver Milman, “‘Potentially Devastating’: Climate Crisis May Fuel Future Pandemics,” The Guardi

Texto original: À l’Encontre

Traducción: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/el-calor-mortal/

16 de agosto de 2022

Estados Unidos y el cambio climático: un proyecto de ley imperfecto para enfrentar una tormenta perfecta

Amy Goodman y Denis Moynihan

A medida que la temperatura del planeta aumenta, la emergencia climática se intensifica cada día un poco más. Las olas de calor, los incendios forestales, las inundaciones y los huracanes cada vez más frecuentes y potentes están costando miles de millones de dólares y provocando una migración humana sin precedentes que alimenta conflictos en todo el mundo. A pesar de la gravedad del problema, aún estamos a tiempo de dar buenas noticias. Mientras los Gobiernos se preparan para la próxima Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará en Egipto a mediados de noviembre, los avances que se están realizando para abordar el catastrófico cambio climático sugieren, contra todo pronóstico, que no todo está perdido.

En Estados Unidos —el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero del mundo—, el Senado aprobó lo que se ha descrito como la legislación en materia climática más importante en la historia del país. El proyecto de ley fue aprobado mediante el llamado mecanismo de “reconciliación”, que permite que una legislación sea aprobada con 50 votos, en lugar de los 60 habituales. La votación concluyó con 51 votos a favor y 50 en contra, incluyendo el voto de desempate de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

Una vez que la Cámara de Representantes haya aprobado el proyecto de ley y el presidente Biden lo haya promulgado, se asignarán unos 370.000 millones de dólares para financiar una amplia gama de programas destinados a reducir las emisiones de carbono de Estados Unidos en un 40% para el año 2030, con respecto a los niveles de 2005. Gran parte de ese dinero financiará las exenciones fiscales y los incentivos para comprar e instalar equipamiento de energías renovables, como paneles solares y turbinas eólicas, así como también para invertir en el uso de energías limpias en la industria. Está previsto destinar hasta 60.000 millones de dólares a incentivos para llevar tecnologías eólicas, solares y otras tecnologías de energía renovable a comunidades pobres y marginadas que durante mucho tiempo han sido excluidas de los proyectos de inversión en energías verdes.

Sin embargo, principalmente para obtener el apoyo del senador demócrata de Virginia Occidental, el conservador Joe Manchin, el proyecto de ley incluye también algunas concesiones significativas, como grandes beneficios para la industria de los combustibles fósiles. Manchin ha hecho una fortuna personal valuada en millones de dólares gracias a su empresa familiar relacionada con la industria del carbón y es el mayor receptor de donaciones de la industria de los combustibles fósiles en el Congreso estadounidense. Una de las concesiones que obtuvo Manchin fue un acuerdo complementario para acelerar la emisión de permisos para proyectos de combustibles fósiles, incluido el controvertido gasoducto Mountain Valley. De construirse, dicho gasoducto transportará unos 57 millones de metros cúbicos de gas extraído mediante fracturación hidráulica a través de más de 1.000 arroyos y humedales de la región de los Apalaches, incluidas algunas zonas de Virginia Occidental.

La abogada y activista indígena Tara Houska, fundadora del Colectivo Giniw, expresó en una entrevista con Democracy Now!: “Para fomentar la inversión en energías renovables, están redoblando el apoyo a la industria de los combustibles fósiles. […] En pos de conseguir dólares e inversiones en energía renovable se le entrega a la industria de los combustibles fósiles, por adelantado, millones y millones de hectáreas de tierras y aguas de propiedad pública, para proyectos paralelos [de extracción de petróleo y gas]. Eso constituye un retroceso para la ley ambiental. Y todo eso para conseguir que se invierta en energías renovables. Esta no es una solución para combatir la crisis climática. La madre naturaleza no opera en dólares estadounidenses”.

Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales de la organización ambientalista Centro para la Diversidad Biológica, calificó el proyecto de ley como “un pacto climático suicida”. En relación con la reducción del 40% en las emisiones de carbono de Estados Unidos que se espera alcanzar a través del proyecto de ley, Robert Weismann, presidente de la organización Public Citizen, dijo a Democracy Now!: “No es para nada suficiente, pero es un paso significativo. Es significativo si se considera que peor hubiera sido no hacer nada, que desafortunadamente era la otra alternativa que teníamos a disposición”.

Mientras tanto, en Colombia, este domingo se celebró la toma de posesión del primer presidente y la primera vicepresidenta de izquierda en la historia de ese país. El presidente, Gustavo Petro, es un exguerrillero que luego se desempeñó como senador y como alcalde de la ciudad de Bogotá. Por su parte, Francia Márquez hizo historia al convertirse en la primera afrodescendiente en ocupar la vicepresidencia de Colombia. Márquez, ex empleada doméstica, es una reconocida líder social que fue galardonada con el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2018 por su trabajo para organizar a las mujeres de la comunidad de La Toma, en la región colombiana del Cauca, en su lucha contra la minería ilegal del oro.

Un elemento importante de la plataforma política del nuevo Gobierno es acelerar la transición hacia las fuentes de energía renovables y frenar la gran dependencia de Colombia de la extracción de petróleo y carbón.

Acerca de la propuesta del Gobierno de Petro de prohibir el “fracking” o fracturación hidráulica, Enrique Peñalosa, otro exalcalde de Bogotá, afirmó en Twitter: “[Prohibir el fracking] simplemente significa que se dejarán dólares de petróleo bajo tierra, que jóvenes colombianos tendrán menos oportunidades, que habrá menos obras públicas”. En respuesta, Petro expresó: “Hermano, el problema no es cuántos dólares quedan bajo tierra si no se hace fracking, sino cuántas vidas se pierden encima de la tierra, si se hace”.

Los verdaderos cambios se consiguen gracias al impulso de movimientos de base poderosos. Los nuevos líderes de Colombia lo saben bien. En Estados Unidos, el papel que desempeñan los movimientos populares a menudo se diluye ante el ejército de lobistas que inundan las oficinas de políticos y representantes gubernamentales con miles de millones de dólares de donaciones anónimas empresariales para financiar sus carreras políticas.

Rob Weismann, de Public Citizen, señaló que “[las conquistas positivas que incluye la nueva ley] no se hubieran conseguido sin la movilización social a nivel nacional y sin la campaña presidencial de Bernie Sanders, que pusieron este tema en agenda y lograron llevarlo al Congreso”.

Varshini Prakash, fundadora del movimiento Sunrise Movement, hizo un llamado a la acción. En un mensaje en su cuenta de Twitter publicó: “Este no es el proyecto de ley que mi generación se merece, pero es el que podemos obtener. Tiene que ser aprobado para que tengamos la oportunidad de luchar por un mundo habitable”. Y concluyó: “Los líderes juveniles les pedimos a los miembros del Congreso que aprueben este proyecto de ley y se pongan nuevamente a trabajar”.

© 2022 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman. Conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.