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6 de septiembre de 2022

¿Por qué ha rechazado Chile la nueva Constitución?

Marco Teruggi

La propuesta de nueva Constitución chilena fue rechazada en las urnas. El resultado fue contundente: 61.88% el Rechazo y 38.12% el Apruebo, con una participación récord de casi 13 millones de electores, 4.5 millones más que en diciembre de 2021. La distancia entre las opciones fue superior a todo lo que habían pronosticado las encuestas que daban por perdedor el texto, pero no con un margen tan amplio. Chile quedó sorprendido en la noche del domingo: tanto quienes perdieron, como quienes ganaron, por la amplitud de la distancia.

Los primeros festejos comenzaron pasada una hora del cierre de las mesas. En cada uno de los Comandos del Rechazo tomaron la palabra sus dirigentes: el Comando de Chile Vamos compuesto por los partidos tradicionales de derecha, el Comando de la Centro-Izquierda por el Rechazo, o el Comando Amarillos por Chile. “Lo que ha votado Chile es seguir adelante, darse una nueva oportunidad, Chile necesita algo mejor que lo que propuso el texto de la Convención Constitucional (…) estamos plenamente comprometidos, sin ninguna duda, para dotar a Chile de una nueva Constitución”, afirmó, por ejemplo, el vocero del Comando de Centro-Izquierda.

Todos los dirigentes del Rechazo reafirmaron la voluntad de ir hacia un nuevo texto. “Nuestro compromiso es con una buena y nueva Constitución, el proceso constituyente no ha terminado”, afirmó, por ejemplo, el vocero de Chile Vamos, donde se encuentra, por ejemplo, el tradicional partido Unión Demócrata Independiente (UDI).

Los motivos por los cuales no se aprobó la nueva Constitución en Chile

Se trata de un elemento central: la campaña por el Rechazo abandonó desde temprano el discurso de defensa del texto de 1980 o de su reforma. El 25 de octubre de 2020 la mayoría de la sociedad votó contundentemente por una nueva Constitución, evidenciando la derrota del legado principal de la dictadura. La derecha, en consecuencia, tomó la propuesta de ir hacia una nueva Constitución. Los dirigentes de Centro-Izquierda por el Rechazo, por su parte, construyeron un discurso que buscó interpelar a quienes se movilizaron históricamente contra el pinochetismo: “Votamos No en el 88, Apruebo en el 2020, pero que esta vez dijimos no podemos aprobar este texto, tenemos que arreglarlo”, expresó uno de sus voceros.

Tal vez allí esté una de las primeras explicaciones de la victoria del Rechazo: la capacidad de haber expandido la campaña más allá de la derecha, no haber centrado el discurso en la defensa de aquello impugnado en las calles de 2019 y las urnas de 2020 y 2021, para así convencer a un electorado heterogéneo y amplio.

“La mayoría de la ciudadanía se ha manifestado, y a pesar del vivo anhelo por tener una nueva Constitución, ha rechazado la propuesta de la Convención Constitucional. Aceptamos con humildad este resultado y su contenido, como país merecemos tener una nueva Constitución que contenga el sentir mayoritario del pueblo de Chile”. Así inició el discurso del Comando de Campaña desde un escenario con varios de los principales referentes de los partidos de Gobierno.

Como suele suceder con las derrotas, comenzaron a multiplicarse señalamientos cruzados sobre responsabilidades. Algunas voces centraron el peso en las falencias de un Gobierno que cuenta con alrededor de un 38% de aprobación, mientras que otras pusieron el centro de la crítica en el mismo texto y la dinámica de la Convención. La propuesta de la nueva Constitución ya había tenido una deslegitimación anterior, con la idea de “aprobar para reformar”, es decir, aceptando que la misma tenía falencias en varios aspectos que debían ser corregidos.

Podrían pensarse otros elementos de la derrota: la dificultad, por ejemplo, de haber construido una estrategia eficaz de comunicación de la nueva Constitución, no solamente durante las semanas de campaña, sino a lo largo de sus sesiones durante un año. Son varios quienes afirman que el órgano electo no logró transmitir hacia afuera el proceso interno. Esa debilidad se enfrentó a la complejidad para explicar un texto complejo de 388 artículos, enfrentado, a su vez, a lo que fue denominado como una campaña de miedo y de avalancha de fake news por parte del Rechazo.

“No se puede disociar al Gobierno de esta derrota, no se lo puede disociar de la opción que defendió con mucha fuerza, haciendo campaña por esa opción, este tiene que ser un llamado a la reflexión”, afirmó el presidente de la UDI, Javier Macaya. La asociación entre Gobierno y plebiscito fue uno de los tópicos permanentes y complejos de la campaña, por lo que, la derrota del Apruebo busca ser asociado a una derrota del Gobierno de Boric que lleva cinco meses en el cargo.

Boric tras el rechazo a la nueva Constitución

El presidente tomó la palabra poco antes de las 22 horas locales. “Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza, que nos una como país. Allí el maximalismo, la violencia y la intolerancia con quien piensa distinto deben quedar definitivamente a un lado”, señaló.

El Gobierno planteó desde julio que, en caso de ganar el Rechazo, la propuesta sería volver a convocar elecciones para formar una nueva Convención que redacte un nuevo texto. Boric se comprometió en la alocución a trabajar “en conjunto con el Congreso y la sociedad civil un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que recogiendo los aprendizajes del proceso logres interpretar a una amplia mayoría ciudadana”.

Para eso este lunes se reunirá con los presidentes de ambas cámaras y luego con diferentes sectores sociales. Uno de los objetivos será construir los acuerdos para el nuevo mecanismo y cronograma de elección de otra Convención, pero ahora con el Gobierno y las calles marcados por una derrota, y la derecha que buscará pasar a la ofensiva a partir de su primera gran victoria política desde 2019.

26 de mayo de 2022

Colombia: una elección presidencial bajo amenazas

Marco Teruggi

El sábado terminó con preocupación en Colombia. Gustavo Petro denunció la existencia de un plan para dar “un golpe a las elecciones del 29 de mayo”. El candidato del Pacto Histórico, al frente en todas las encuestas, afirmó que “tienen pensado suspender las elecciones, suspender los órganos que rigen el proceso electoral”. Sus palabras fueron pronunciadas en un acto masivo desde un escenario en la ciudad de Barranquilla, al norte del país, sobre el mar Caribe.

Francia Márquez, candidata a vicepresidenta en el Pacto, fue protegida esa misma noche por un dispositivo de seguridad antibalas y bajada de emergencia del escenario luego de ser apuntada en la cara por un láser en un acto de amenaza. Su acto se desarrollaba en la ciudad de Bogotá por el día de la afrocolombianeidad, sector del cual proviene Francia, una mujer negra, ambientalista y feminista, víctima de un atentado en el 2019, quien logró una gran popularidad en un país que viene de tres años consecutivos de grandes movilizaciones.

Ambos hechos pusieron al rojo la situación de alertas que se vive en las elecciones colombianas. Iván Cepeda, senador y parte del Pacto Histórico, precisó en la mañana del domingo a qué refería Petro: “hay una campaña que es innegable para buscar suspender en la última semana anterior a las elecciones al registrador que es ni más ni menos que el funcionario del cual depende todo el sistema electoral (…) es obvio que si a tres o cuatro días de las elecciones es suspendido el funcionario que tiene la labor de realizar el conteo de la votación, traumatiza todo el sistema electoral”.

La posibilidad de que el registrador, Alexander Vega, sea destituido es una de las varias alertas en el marco de una elección atravesadas por amenazas. Muestra de ello es la protección con la cual Petro debe realizar cada uno de sus actos, o el informe de la Defensoría del Pueblo que afirmó que de los 1.123 municipios de Colombia al menos 521, es decir el 47.3%, están expuestos a vulneraciones de derechos humanos en el período electoral, dentro de los cuales 84 están bajo riesgo extremo.

Las amenazas parecen proporcionales a las posibilidades de que Petro gane las elecciones. El candidato del Pacto Histórico -que aglutina a partidos, organizaciones, y dirigentes progresistas, de izquierda y liberales- encabeza las encuestas. Lo siguen Federico “Fico” Gutiérrez, de la coalición Equipo por Colombia, y, en tercer lugar, Rodolfo Hernández, de la Liga de los Gobernantes Anticorrupción, quien ha logrado un crecimiento en las últimas semanas al punto de disputarle el posible segundo lugar a Gutiérrez en un eventual ballottage.

Según la encuestadora Guarumo, Petro tiene 37.9% de intención de voto, Gutiérrez 30.8% y Hernández 20.3%. Invamer, por su parte, muestra al primero con 40.6%, al segundo con 27.1%, y al tercero con 20.9%. Finalmente, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica sitúa a Petro con 48% en una proyección sobre voto válido, a Hernández como segundo con 21.8% y a Gutiérrez con 21.4%. Petro encabeza en todas, pero no llega a más del 50% necesario para obtener la victoria en primera vuelta.

Una segunda vuelta es entonces probable y, allí también Petro aparece como favorito en las encuestas, en particular en caso de medirse contra Gutiérrez, ex alcalde de Medellín, un candidato señalado de uribista que niega serlo. Los vínculos entre Gutiérrez y el ex presidente Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático son varios, como quedó demostrado, por caso, cuando el candidato del Centro declinó su candidatura en su favor. Sin embargo, la imagen negativa de más de 70% del actual presidente Iván Duque, así como la de Uribe, significa que un apoyo público para primera vuelta sería un peso para Gutiérrez.

El candidato de Equipo por Colombia, acusado de vínculos con la organización criminal Oficina de Envigado durante su mandato como alcalde, sostiene un discurso característico de las derechas latinoamericanas, como expresó en el acto realizado en Neiva el viernes: “acá lo que está en juego es el futuro del país, no podemos dar un salto al vacío como ya lo hicieron Cuba, Venezuela, Nicaragua, o recientemente Perú y Chile. Tenemos que evitar esos proyectos populistas”.

La necesidad del uribismo de esconderse tras Gutiérrez demuestra la crisis de la fuerza dominante de la política colombiana en los últimos 20 años, y el pedido de cambio existente. Esa situación le permitió a Hernández encontrar un espacio con un perfil de outsider, un discurso anti-corrupción, aunque esté acusado de corrupción en una causa de coimas. El tema de la corrupción ocupa un lugar muy importante en Colombia: según el Centro Nacional de Consultoría es la preocupación mayor de la ciudadanía, con 23%, seguido del desempleo con 18%, la pobreza y el hambre con 13% y la inseguridad urbana con 8%.

Hernández, apodado como “viejito, pero sabroso” en sus redes sociales, plantea “salir de la polarización”, y disputa parte de una base electoral común con Gutiérrez, de centro-derecha, derecha, uribismo desencantado. Su ascenso se corresponde a su vez al desplome del candidato que se presentaba como de centro, Sergio Fajardo, lo que ha llevado a concluir que el exalcalde de Bucaramanga logró atraer a una parte importante de esos votantes. Otra candidata que buscaba el centro, Ingrid Betancourt, le dio finalmente su apoyo en días recientes a Gutiérrez.

Si bien es entonces un escenario abierto de cara al 29 de mayo, existe, en vista de las encuestas y los apoyos en los actos, una probabilidad de que Petro gane las elecciones. Significaría un presidente progresista en un país que viene de 50 años de una violencia armada que tomó varias formas, pero nunca se detuvo, y ahora se caracteriza por el asesinato sistemático de líderes sociales, de derechos humanos, y de masacres. “Hay un régimen de la corrupción desesperado”, afirmó Petro en Barranquilla, en referencia a la posibilidad de que resulte electo.

El gobierno, por su parte, niega que los planes denunciados sean ciertos. El ministro del Interior, Daniel Palacios, escribió que las “afirmaciones en las que se habla de aplazamiento o suspensión de las elecciones son absolutamente falsas. Solicitamos a candidatos y equipos no generar desinformación”. La procuradora general, Margarita Cabello Blanco, afirmó por su parte que “las fechas de las elecciones en Colombia las fija la Constitución y la ley, por lo tanto, no son susceptibles de cambio”.

La última semana antes de la primera vuelta se anuncia tensa. El país viene del estallido del 2021, el tema de las elecciones permeó el cotidiano, se debate en muchos sitios en un cruce entre la necesidad de cambio, la campaña de miedo contra Petro, y las amenazas en un país acostumbrado a contar muertos, sicariados, o paros armados como eufemismos para nombrar control territorial de grupos armados/paramilitares. ¿Qué pasaría en caso de una denuncia de robos de votos o maniobras de últimas horas antes, durante, o después de la contienda que pongan en duda el resultado? Muchos coinciden en que podrían desencadenarse respuestas en las calles.