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27 de febrero de 2015

Para entender Pichanaki


Jose Barletti

Cuando, hace 205 años, en enero de 1809 se produjo el Levantamiento indígena de Jeberos contra las autoridades de Maynas colonial, llegó un momento, como suele suceder, en que los de arriba llamaron al "diálogo". En este caso, el "diálogo" se produjo en junio, el 12 de junio, en la casa del Obispo. Desde días antes las autoridades coloniales habían estado preparando los detalles del "diálogo", sobre lo que iban a decir a los sublevados y de cómo debían ellos (las autoridades) comportarse, no dando a notar que estaban asustadazos.


En los informes que he encontrado en los archivos no aparece el nombre de ningún dirigente indígena del levantamiento, pero sí se menciona a un tal Baltazar Chino,  dirigente indígena del Barrio Bajo de Jeberos, que "no participó" en el levantamiento y que, por lo tanto "no estuvo en el diálogo".

Dentro de algunos años, cuando se revise la documentación sobre lo que pasó en Pichanaki en febrero de 2015, no aparecerá el nombre de ningún dirigente indígena del movimiento, pero sí quedará registrado el nombre de Lyndon Pishagua Chinchuya, dirigente indígena que acusa a los dirigentes del movimiento de ser integrantes de Sendero y del MRTA, afirmando que "no participará en el diálogo". Así aparece hoy la noticia en el diario El Comercio.

El "diálogo" del jueves se ha llevado a cabo en un marco de esta naturaleza, con dirigentes del movimiento desautorizados.Sin embargo, el párroco de Pichanaki, el padre Ricardo García García, acaba de declarar que "es mentira que el pueblo de Pichanaki haya sido manipulado hacia la violencia por agitadores y provocadores. En realidad es mentira. Ha sido el Frente de Defensa Ambiental que ha estado informando a la población de sus derechos y del derecho a consulta previa, de su derecho a estar bien informado. Se ha recibido muchas quejas durante el año en el distrito de Pichanaki de presiones de la Pluspetrol y de las contratistas". IDL añade que la ARPI-SC liderada por Pishuagua Chinchuya "ha enviado un oficio al obispo de San Ramón y al Arzobispado de Lima acusando al padre Ricardo de ser uno de los principales promotores de la huelga del citado distrito".

Se complican más las cosas cuando se lee el Comunicado de ARPI-SC del 6 de junio de 2007, hace siete años, en el que, con toda claridad, la junta directiva expresa su rechazo a la actividad petrolera.


Ojalá que lo que suceda en los días siguientes al interior del movimiento indígena de la Selva Central, en la ARPI-SC, permita que se aclare el panorama.


Suele suceder en la historia que, en casos como éste y como sucedió hace cinco años en Bagua, el "diálogo" tiene el objetivo de "apagar el incendio". En el proceso del "diálogo" post Bagua, el rol de Pishagua Chinchuya fue desempeñado por el líder Awajún Octavio Shakaime, hasta ese momento entrañable amigo mío. Vaya uno a saber qué le pasó. Vaya uno a saber qué es hoy de la vida de Octavio.

El diálogo consiste en ir uno al encuentro del otro para llegar a acuerdo. El diálogo es la comunicación "a través de" (diá, en griego) la palabra. Por eso  el diálogo solamente puede darse entre iguales.  Sin embargo, como dice el otro, hay diálogos en los que "unos son más iguales que otros".
 A ratos tengo la impresión que se está jugando con fuego. Parece que las cosas están maduras como para que se piense con seriedad sobre el rol del Estado en lo del petróleo y de la minería. Va resultando claro que no es adecuado el rol que viene cumpliendo el Estado de ponerse de árbitro entre la empresa y la gente, evadiendo su responsabilidad dejando que la empresa atienda a la población con los servicios que ésta necesita. No sé cuánto tiempo va a demorar para llegar a darse cuenta que el Estado es el responsable de negociar con la empresa para que, por un lado, utilice la cara tecnología existente para mitigar los impactos ambientales y por el otro, pague los suficientes impuestos con los cuales el Estado satisfaga de manera muy especial los derechos de esta población a contar con servicios óptimos y a participar protagónicamente en actividades que garanticen el progreso, entendido éste como la puesta en práctica de tecnologías para que las familias lleguen a obtener los suficientes ingresos y así estar en condiciones de satisfacer las necesidades de sus integrantes, sin tener ya que estar extendiendo la mano mendicante para recibir migajas de la empresa o del Estado.

¿No sería mejor dejar de lado la inversión en petróleo y minería? 


Agradecemos a Pepe Barleti por compartir sus reflexiones con nuestros lectores.

29 de junio de 2009

¿QUÉ TAN AMAZÓNICA ES LA FIESTA DE SAN JUAN?

José Barletti

Uno de los impactos mayores del “Viernes Terrible” es, debe ser, sentirnos obligados a releer la Amazonía. Releer su presente a la luz de su pasado. Sólo así podremos estar en condiciones de imaginar su futuro.

En nuestro vivir, en nuestro pensar, en nuestro sentir, nada debería ser igual después del 5 de junio.

Uno de los temas más importantes para entender el hoy de la Amazonía es la relación entre las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas a través de nuestra historia.

Una diferencia de la región San Martín con las regiones del llano amazónico y de la selva central es que sólo en San Martín hubo dominación colonial española propiamente dicha. Allí hoy perviven aspectos de la herencia colonial en casi toda su población. Uno de esos aspectos es el “culto al pellejo blanco” y a los “buenos apellidos”. La dominación colonial dejó su huella en el pueblo sanmartinense.

En cambio, en el llano amazónico (Loreto, Ucayali, Madre de Dios) y en la selva central, la presencia colonial fue liderada por misioneros, salvo en las décadas previas a la Independencia, que aunque impactó en la manera de vivir de la gente, no llegó a ocasionar el desmadre cultural que se produjo en San Martín, donde sólo quedan dos pueblos indígenas, de los muchos que existían cuando llegaron los españoles.

Hace 200 años, en el primer semestre de 1809 los pueblos indígenas del llano amazónico llevaron a cabo un levantamiento en Jeberos, la capital de Maynas Colonial y en Lagunas, la ciudad más importante. En Jeberos estaba la sede del gobernador español, el coronel Diego Calvo. Allí también estaba la sede del único obispo que tuvo Maynas Colonial, Hipólito Sánchez Rangel y la sede del jefe de la Compañía Veterana, el capitán Juan Manuel Oyararte. Maynas Colonial comprendía más allá de los territorios de las actuales regiones Loreto, Ucayali y San Martín.

El levantamiento indígena de 1809 golpeó al poder colonial “a la cabeza” y “en la cabeza”. Golpeó “a la cabeza”, ya que terminó con la muerte de la autoridad de Jeberos (Juan Ortiz) y del mismo gobernador español de todo Maynas. Sin embargo, golpeó también “en la cabeza”, “en la ciudad capital”, en Jeberos. Vanos fueron los intentos del obispo por apaciguar a la gente en el mes de junio (como han sido vanos los intentos de apaciguar en este junio). Al cabo de un par de años, una tras otra, las autoridades españolas fueron abandonando esta ciudad para ir a refugiarse a Moyobamba, “ciudad de españoles”, sin mediar orden alguna del virrey Abascal o del rey de España Carlos IV. Se les había movido el piso. Se dieron cuenta que ya no iban a estar seguros. Dicho de otra manera, las autoridades españolas fueron expulsadas de las “Misiones Bajas de Maynas” (del llano amazónico) hacia la “Misión Alta” (la zona de Moyobamba y alrededores). Esto explica por qué las luchas finales por la Independencia se libraron entre Moyobamba, donde estaban los partidarios del rey de España y Chachapoyas, donde estaban los partidarios de la Independencia.

Cuando los sanmartinenses se desparramaron por todo el llano amazónico hace un siglo, en la Época del Caucho, se fueron con sus juane de arroz con gallina y aceitunas, su pandillada y su Fiesta de San Juan, así como con sus otras manifestaciones de “civlización” que los españoles les habían impuesto.

El proceso de urbanización en toda la Amazonía ha tenido un mismo patrón. Cuando se establecía una ciudad, sea en el tiempo de los españoles o sea en nuestra vida republicana, la población indígena allí establecida era desplazada hacia la periferia. Los blancos ocupaban la parte central.

Todas las ciudades han seguido ese proceso. Tengo un escrito sobre lo que sucedió en San José de Sisa a mediados del siglo XIX. Igual fue lo acontecido en Iquitos en 1964 cuando la Marina instaló su puerto y factoría. Las personas indígenas que vivían en esta "humilde ranchería" (así la calificó Antonio Raimondi cuando vino en su primer viaje en 1862) fueron desplazadas por los blanco mestizos que fueron llegando después.

Las ciudades de Iquitos y Yurimaguas crecieron y se hermosearon con sangre y sufrimiento indígena durante la Época del Caucho.

El reciente movimiento indígena amazónico ha contribuido a reducir distancias entre las ciudades amazónicas y el movimiento indígena, pero el abuso se mantiene allí.

En el caso nuestro, en Iquitos, la mayor parte de la población actual tiene raíces indígenas. Los blanco mestizos somos minoría. Quizás esta realidad pueda explicar que la movilización del 11 de junio fuera convocada por Wagner Mussolini líder de los jóvenes indígenas universitarios de Iquitos. Su capacidad de convocatoria ha quedado demostrada, dado el dramático vacío que tenemos al no contar con un organismo centralizador de todo el movimiento social, como lo fuera el Frente de Defensa o el Frente Patriòtico.

Se ha iniciado un proceso de inimaginables proyecciones. El divorcio entre las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas podría estar llegando a su fin, a condición de que, el conocimiento y reconocimiento de los pueblos indígenas vaya acompañado de repensar el rol de las ciudades, buscando formas de establecer relaciones simétricas, principalmente retribuyendo con justicia a los productores rurales.

San Juan es una fiesta de las ciudades del llano amazónico. En los miles de caseríos del llano amazónico, incluidas las comunidades indígenas, NO SE CELEBRA LA FIESTA DE SAN JUAN, salvo en uno que otro caserío muy influenciado por las costumbres de la ciudad más cercana.

Los españoles cambiaron el significado de la celebración del cambio de estación de junio y "bautizaron" esta celebración creando la "Fiesta de San Juan", con su juane de arroz con gallina y aceitunas buscando "civilizar" al "inmundo" juane de yuca con su presa de pescado de nuestra gente. Lo único que tiene de amazónico el juane de arroz es la hoja de bijao. Todo lo demás, incluido el culantro, son ingredientes traídos por los europeos.

Pienso que las cosas ya están maduras para darle un revolcón a la Fiesta de San Juan en las ciudades amazónicas y sobre todo en Iquitos, donde se ha instituido la “semana turística”. Ya no tienen sentido los bailes de cumbias y música chicha en la Fiesta de San Juan, en la localidad de San Juan, ya que todos los domingos, principalmente los domingos de fines de mes, hay bailes de esa naturaleza en dicho lugar.

Le toca el reto a la actual alcaldesa de San Juan de terminar su gestión el año entrante dándole un revolcón a la Fiesta de San Juan en el antiguo pueblo de San Juan, que no es tan antiguo como algunos creen, ya que sólo tiene alrededor de un siglo. Con un año de preparación, podría conseguirse que la Fiesta de San Juan sea una fecha en la que se lleven a cabo actividades de todo orden, desde académicas hasta artísticas, para revindicar lo propiamente amazónico, específicamente lo referido a los pueblos indígenas a través de la historia. Ya se ha avanzado bastante en los últimos años con el Festival de Danzas, aunque es incipiente la recuperación de la música y de los bailes de los pueblos indígenas. La entrada de las danzas amazónicas a los colegios ha hecho que nuestros jóvenes gusten de estos bailes. Ello ha llevado a que Explosión, el grupo musical que nos hace bailar, haya fusionado temas de moda con la música tradicional amazónica blanca mestiza.

Después del 5 junio ni el Perú ni la Amazonía serán los mismos.

En la vida de las personas y en la vida de los pueblos las oportunidades se presentan muy de cuando en cuando y hay que saberlas aprovechar. No debemos dejar pasar cosas como éstas.

Estos son tiempos de repensar la Amazonía... en todo sentido, incluida la manera cómo hacemos educación.

24 de junio de 2009