20 de julio de 2018

América Latina ante el reto de la imaginación

Gustavo Espinoza M.

Impedir la liberación de Lula en Brasil, dictar orden de captura contra Rafael Correa en Ecuador, amenazar con cárcel a Cristina en Argentina, acorralar a Daniel Ortega en Nicaragua, incriminar al paraguayo Lugo, desplegar una ofensiva en todos los planos con Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela, y centrar fuegos contra Cuba.

En algo más de cuatro líneas, ésta formulación refleja la esencia de la táctica del Imperio en nuestro continente. Su objetivo estratégico, en consonancia, sigue siendo el mismo: mantener maniatados a los países de la región para arrebatarles petróleo, gas, cobre, productos cárnicos, agrícolas, recursos hídricos, y otros. Y avasallar la Independencia y la Soberanía de los Estados, para uncir a todos a su carro de dominación a fin de extender su control sobre el hemisferio, y otras latitudes del planeta.

Es curioso que justo en esta coyuntura es que se celebre en La Habana el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo precisamente para analizar la ofensiva imperial y las tareas de los pueblos de América Latina en el escenario que nos rodea. Tendrá ante sí el reto de la imaginación: es decir, idear conceptos que ayuden, en esta hora difícil.

Se ha dicho –y es verdad- que desde enero de 1959, cambiaron las cosas en nuestro continente. La epopeya de la Sierra Maestra abrió cauce a un nuevo proceso emancipador que fue asumiendo variantes, y adquiriendo modalidades diversas. Las más notables, en los años 70 del siglo pasado fueron la gesta insurgente de los militares peruanos liderados por Juan Velasco Alvarado; el gobierno de la Unidad Popular en Chile, conducido por Salvador Allende; y la episódica, pero rica, vivencia boliviana de Juan José Torres.

El “Triángulo rojo” le llamaron los voceros del Pentágono a estos tres países unidos, en ese momento, por su experiencia liberadora. Y no sólo por odio al color, sino sobre todo por miedo al ascenso de los pueblos, aplastaron con las armas que tuvieron a la mano, cada uno de esos procesos sociales que marcaron época en el siglo XX, y que fueran complementados, en su momento, por la valiosa experiencia sandinista, que aún perdura.

En el nuevo siglo –y cuando el Imperio ya cantaba victoria definitiva- la gesta venezolana liderada por Hugo Chávez cambió el rostro de todos. A partir de allí cobraron fuerza movimientos emancipadores que enarbolaron la bandera de los pueblos. “El Socialismo del Siglo XXI” se le llamó -quizá con precipitación- a esa ola de verdaderas acciones antiimperialistas que pergeñaron un camino inédito de luchas al sur del rio Bravo.

Un trago amargo para los Estados Unidos, sin duda, del que busca hoy recuperarse en una nueva etapa de contraofensiva. Esa, es la que anotamos hoy; y a la que debemos responder con la fuerza de una causa que se levanta desde la base misma de la sociedad latinoamericana. Bien mirada la cosa, ya van casi veinte años de lucha en este escenario complejo en el que los pueblos avanzan y sufren derrotas; y el Imperio retrocede, pero no renuncia. Eso explica, en buena medida, lo que hoy ocurre.

Como línea general, la administración norteamericana y las oligarquías criollas buscan escarmentar a los pueblos castigando a sus conductores más calificados. Piensan que, de este modo, van a lograr que la gente renuncie a luchar por los cambios, y que quienes lideran las acciones emancipadores, habrán de terminar ”tirando la esponja”. Craso error, sin duda. Que los pueblos no se cansan nunca lo acreditan los hechos que hoy nos conmueven: el ascenso de Cuba, la consolidación del proceso bolivariano, la derrota de los grupos sediciosos en Nicaragua; pero también el 42% de los votos alcanzados por la oposición progresista colombiana, y la impresionante victoria de López Obrador en tierra azteca.

No hay mucho tiempo para ponerse a analizar si se mantendrá, o no, la fuerza popular colombiana que ungió como su vocero a Gustavo Petro. Más importante que eso es trabajar para que la unidad surgida –casi imprevistamente- en los comicios pasados en la tierra de Nariño, se consolide y avance Y asegurar, al mismo tiempo que el proceso mexicano cuente con la solidaridad de los pueblos de todo el continente, a fin que no retroceda, ni muestre debilidad alguna.

Lo mismo puede decirse de otras experiencias que hoy asoman en nuestro suelo. Lo fundamental no es discutir los supuestos –o reales- errores de Lula, sino arrancarlo de la prisión; ni examinar con lupa las deficiencias del Sandinismo, sino derrotar a los grupos sediciosos que trabajan para derribar a Ortega. Tampoco resulta hoy lo mejor especular en torno a la capacidad que tenga el nuevo mandatario mexicano de resistir las maniobras del Imperio, sino dotar a su gobierno del apoyo continental necesario para enfrentar la agresividad de la Casa Blanca en cada una de sus modalidades operativas.

Y para eso, lo que hace falta es consolidar la unidad de los pueblos, encontrar un lenguaje común, que nos permita enfrentar unidos la agresividad del Imperio, y diseñar una práctica concreta que nos ayude a avanzar por la ruta compleja de la liberación nacional y social. Pero, sobre todo, empinarse sobre la imaginación para multiplicar esfuerzos, voluntades solidarias, caminos entrecruzados y batallas simultáneas.

Cada uno de nuestros países -sobre la base de una historia común- tiene vivencias distintas. Nos une la herencia cultural y los elementos de una lucha que se entroncara desde los años de Túpac Amaru hasta nuestros días. Para salir adelante debemos dar rienda suelta no sólo a nuestra lucha, sino también a nuestra rica capacidad creadora. Ella, nos ayudará a encontrar la ruta del futuro. Para eso necesitamos –decía José Carlos Mariátegui- “una poderosa facultad de imaginación. Los libertadores fueron grandes porque fueron, ante todo, imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada, contra la realidad imperfecta de su tiempo”. Y es eso, lo que nos corresponde hoy.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera.

19 de julio de 2018

Todos los caminos de IZA Motors

Marco Sifuentes

El 31 de mayo, en plena efervescencia del caso Paolo Guerrero, un asesor de Vizcarra le dijo que había la oportunidad de tomarse una foto en un almuerzo de exfutbolistas. Perfecto para subirse a la ola. El presidente acudió solo para darse con la sorpresa de que, entre los invitados, se encontraba Moisés Wolfenson –el Mermelero por excelencia, el hombre a quien todo el Perú vio cómo Montesinos le dictaba los titulares– conversando feliz de la vida con Luis Galarreta, el supuesto cruzado antimermelada. Otro caserito de Montesinos presente era Enrique Vidal (a) “El Negro”, asesor “audiovisual” de Iza Motors desde 2004. Organizaba quien fuera el rostro de esa empresa durante una década: Phillip Butters.

Ante tremendo aquelarre, Vizcarra atinó a tomarse una foto con los deportistas y salir disparado, diez minutos después. Ya todo había sido captado por las cámaras de Exitosa. “Ya estoy en las altas esferas ahora pe”, le dijo el dueño de Iza Motors, Antonio Camayo, al infame juez supremo César Hinostroza, en uno de los audios de IDL-Reporteros. Le explicó que estaba saliendo de Palacio. Camayo también se reunió con el premier César Villanueva hace muy poco, el 26 de junio.

En abril, hubo otro almuerzo futbolístico: esta vez el agasajado era Héctor Chumpitaz. Camayo invitó al presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez. Y un asesor de Duberlí invitó al de la Corte Superior de Justicia del Callao, el ahora famoso Walter Ríos. Este tenía mucho interés en ir, porque también acudiría Salvador Heresi, entonces ministro de Justicia. La esposa de Ríos trabaja en ese ministerio y lo buscaba “para que la mejoren”. El asesor de Duberlí le dice a Ríos: “Si quieres ver algo con el ministro de Justicia, llámalo al negro Vidal”.

Heresi era tan cercano a Iza Motors que incluso inauguró uno de sus centros de servicios. En la foto “de honor” no solo se ve a Camayo, sino al ahora reo Alex Kouri, que también fue directivo de la empresa, en el año 2013.

Kouri fue uno de los principales líderes del boicot a la reforma del transporte. La asesina “Orión” obtenía todos los beneficios posibles en el Callao. Uno de los negocios de Iza Motors es vender vehículos de transporte público. Su rostro por esas épocas: otro opositor a la reforma: Butters.

Según los audios, Camayo también organizó un homenaje al opositor de otra reforma: Orlando Velásquez, actual presidente del putrefacto CNM. Antes, Velásquez fue el jefazo de la ANR, la Asamblea Nacional de Rectores, uno de los boicoteadores de la reforma educativa. Otro de sus opositores, Chistian Rosas, de #ConMisHijosNoTeMetas defendió públicamente al juez favorito de los violadores de niños: Hinostroza. Hinostroza fue uno de los jueces que absolvió a Fujimori del delito de peculado. “Sachie Fujimori Arquitectos” ha diseñado locales de Iza Motors. 

Como en el 2000, todas las paranoias resultaron reales. Todas las argollas se revelaron como mafias. Señor Vizcarra: solo usted sabe quiénes le recomendaron asociarse con todas o algunas de estas personas. Es hora de liberarse de los hilos de la titiritera K. Es hora de demostrar que quiere pasar a la historia como un presidente de verdad, y no como un simple Señor V.

18 de julio de 2018

Corruperú

Mariana Álvarez Orellana

En Perú, la corrupción y el tráfico de influencias están enquistados en el Poder Judicial, en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y todo el sistema de administración de justicia, además que tener un Estado secuestrado por una mafia: los audios revelados por el portal IDL Reporteros, solo sacan a la luz un secreto a voces.

Los audios revelan las negociaciones entre magistrados del Poder Judicial e integrantes del CNM que son quienesevalúan y ratifican a estos jueces. En esta trama delictiva (ofrecían rebajas de condenas, fijaban tarifas por acciones turbias) están implicados el presidente de la Corte Superior del Callao, Walter Ríos, el juez César Hinostroza Pariachi y el consejero del CNM Julio Gutiérrez, entre otros personajes.

Desde el ajuste neoliberal de 1990, el llamado “capitalismo de amigotes” significó que para que las grandes empresas hicieran buenos negocios era indispensable las relaciones privilegiadas en el Estado, y el control de las instituciones democr á ticas. Las coimas, sobornos y otras ventajas quedaron reveladas en los últimos meses y salpican los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. ¿Una crisis sistémica, de gobierno, régimen y estado?

"Los graves hechos conocidos en los últimos días, es una muestra del problema estructural que embarga a nuestro sistema judicial", dijo el actual presidente Martín Vizcarra en un mensaje por televisión. El mandatario advirtió al Congreso, controlado por la oposición, a elaborar in proyecto de reforma judicial ante la urgencia de poner manos a la obra ante la "situación de podredumbre" revelada por los audios. "No hay tiempo que perder", señaló.

La última encuesta nacional urbano-rural de El Comercio -Ipsos muestra que la corrupción es el principal problema del país: un 57% de entrevistados lo considera así. Este primer lugar no se repetía desde el 2010, durante el segundo gobierno de Alan García. La delincuencia y la falta de seguridad se ubican en segundo lugar con 55%. Le siguen una educación inadecuada con 31% y el desempleo y la falta de trabajo con 25%.

La corrupción ya tomó todas las instancias del país. Cabe preguntarse ¿qué tan infectado está el sistema de justicia?, ¿qué garantiza que los casos emblemáticos de corrupción sean procesados y sentenciados eficazmente por jueces y fiscales que están bajo sospecha?, ¿podemos confiar en la búsqueda de una justicia verdadera?, pregunta del portal La Otra Mirada.

Lo cierto es que se trata de un Estado fallido, fallado y mafioso, capturado por un sistema neoliberal que desde hace 25 años ha mermado la democracia, con sus negociados, sus puertas giratorias, poniendo y sacando autoridades, congresistas afines a sus intereses, con medios de comunicación que actúan como escuderos y los protegen de cualquier denuncia de la prensa independiente.

La corrupción pública se da la mano con la corrupción de cuello y corbata, donde el fujiaprismo (el fujimorimo más los dirigentes del APRA del expresidente Alan García) se consolida como el brazo político que interfiere en todas las instancias del país, colocando consejeros que escogen jueces “adecuados” para sus fines, donde malos empresarios promueven lobbys insanos para crear una legislación ad hoc a sus intereses, añade el portal.

El alanismo no es una corriente de pensamiento, pero impera en el Gobierno que tiene cancerberos que pugnan por el control del poder y la repartija a cualquier precio sin tener en cuenta los más elementales principios de toda persona humana, de la mano de Javier Velásquez Quesquén, Mercedes Cabanillas, Mauricio Mulder, Jorge Del Castillo, entre los más connotados, denuncian en El Comercio.
Estas últimas revelaciones encrespan los nervios de la gente junto al alza de los precios de los combustibles y el contubernio entre alanistas, fujimoristas y upepistas para elegir al nuevo presidente del Congreso.

La reacción de Luis Nava, hombre de confianza de Alan García, luego de conocerse todos los negocios que su empresa tuvo con Odebrecht (el Metro de Lima, entre otros), es solo una muestra de la desesperación del “alanismo” que ve como el caso Lava Jato va cerrando su cerco alrededor de ellos, sumándose la implicancia de Jorge Cuba, exviceministro de Comunicaciones, en los sobornos de la trasnacional brasileña.

Todos los caminos de las denuncias de corrupción que implican a personajes del partido aprista, terminan siempre vinculándose al exmandatario, pero también terminan en la impunidad.

La mafia no cayó con la dictadura del genocida Alberto Fujimori, sino que sin siquiera agazaparse se ha reacomodado, mostrando todo su poderío, burlándose de la ciudadanía y amedrentando a los medios independientes que osan atisbar alguna denuncia.

El caso de los sobornos de Odebrecht involucra al prófugo ex presidente Alejandro Toledo; a funcionarios del segundo gobierno de Alan García; al expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, ambos con prisión preventiva; y al renunciante expresidente Pedro Pablo Kuczynski. O sea, los últimos cuatro presidentes, más allá de todos la corrupción durante la anterior dictadura de Alberto Fujimori (1990-2000).

Hoy el sistema vuelve a mostrar su peor rostro, amparado en la impunidad y en el blindaje, y se hace necesario refundar el país, armar una coalición en contra de la corrupción, con aquellos grupos y movimientos sociales que luchan por el cambio estructural, empresarios limpios, medios de comunicación independientes del contubernio mafioso.

Cambios estructurales que debieran partir de un adelanto de las elecciones y una nueva Constitución para todos los peruanos, que no ampare, como hasta ahora, a las mafias corruptas enquistadas por cinco lustros en la dirección de los destinos del Perú.

Mariana Álvarez Orellana. Antropóloga, docente e investigadora peruana, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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