17 de diciembre de 2018

Zapatillas, amenaza y ciudadanía

Claudia Cisneros

Zapatillas.- Junto con el chocolate caliente y el panetón, estas navidades mandan tener puestas las zapatillas para salir a marchar. De aquí y hasta el 10 de enero Chávarry intentará sacar a Rafael Vela y José Domingo Pérez. ¿Por qué el apuro? Porque finalmente el Equipo Especial Lava Jato que lidera el fiscal Vela logró un acuerdo crucial con Odebrecht mediante el cual la empresa dará información y pruebas irrefutables, depósitos, cuentas bancarias, intermediarios, etc. El 10 de enero empieza a hablar Barata bajo el nuevo acuerdo y Alan, Keiko y sus aliados Cuellos Blancos tiemblan, porque si termina de caer el fujiaprismo, la prognosis para los Cuellos Blancos y Chávarry es la cárcel. 

Amenaza.- Chávarry, en pared con el aprofujimorismo, sigue amenazando sin pausa a los fiscales de los casos Lava Jato y Cuellos Blancos. Alan –quien recusó dos veces a Domingo Pérez sin suerte– ahora salió a gritar que tiene informantes en la fiscalía pretendiendo denunciar filtraciones. Pero el tiro le salió por la culata porque solo logró autoinculparse públicamente como un obstructor de la justicia. El fujiaprismo en el Congreso va a interpelar al ministro del Interior, Carlos Morán, por un supuesto chuponeo al mentiroso colosal. Es evidente para quienes están atentos, que el objetivo es la cabeza del principal responsable de la caída de “Cuellos Blancos del Callao”, el coronel Harvey Colchado, jefe de la unidad especializada en desarticular organizaciones criminales. La jugada en pared es clara, desde el Congreso el aprofujimorismo ayuda a los hermanitos Cuellos Blancos (Chávarry y CNM-compañía), y desde la Fiscalía Chávarry busca sacar a Vela y Domingo Pérez. Al mismo tiempo se ha iniciado una campaña en contra de las fiscales Sandra Castro y Rocío Sánchez, quienes están a cargo del la investigación ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’. Además del acoso de la fiscalía de la nación, el investigado de peso Edwin Oviedo ha intentado desprestigiarlas públicamente acusando presión para que delate a políticos, jueces y fiscales. Los fiscales en el Perú por ley deben promover la colaboración eficaz para obtener pruebas inculpatorias, se cae esa estrategia también.

Ciudadanía.- Desde aquí quiero efectuar una amigable llamada de atención a la mayoría de analistas políticos que están obviando un factor determinante en el triunfo del referéndum: la ciudadanía. De acuerdo con que esta victoria política la puede reclamar Vizcarra como presidente y porque sin duda ha cambiado la correlación de fuerzas desde que decidió dejar de ser un subordinado de la mafia obstruccionista fujiaprista. Pero si Vizcarra -el huérfano de partido y casi bancada- se atrevió, fue porque contaba con el respaldo de la gente, un respaldo que se ha dado activamente en redes y en calles. No minimicemos el poder ciudadano sin el cual Vizcarra no se hubiera movido de su inicial inercia; y sin el cual no podrá seguir avanzando. Este referéndum ha tenido la mayor participación que todas las últimas elecciones presidenciales y que la aprobación de la Constitución del 93, como apunta Sandro Marcone. Y los votantes del SíSíSíNo (13,5 millones), han sido más que la votación de todos los partidos postulantes al Congreso 2016 (12 millones), como señala Iván Lanegra.

Los peruanos debemos impedir a toda costa que el Perú sea ‘dragado por la corrupción” como ha escrito César Hildebrandt. Vizcarra debe seguir apoyándose en el poder de la ciudadanía que estará con él mientras los objetivos sean del bien común. Tenemos trabajo como ciudadanos y lo estamos cumpliendo. Toca estar en alerta máxima estas fiestas de fin de año y hasta el 10 de enero que comienzan a hablar Barata y cinco ejecutivos bajo el nuevo acuerdo. Ante la amenaza de remoción de Vela o Pérez, Castro, Sánchez o Colchado, sepan Chávarry, Alan y Keiko, que la ciudadanía tiene las zapatillas blanquirrojas puestas para salir a marchar a nivel nacional.

16 de diciembre de 2018

Refundación

César Hildebrandt

Se trata de una refundación del gobierno. Es como si Martín Vizcarra recién llegara a la presidencia tras el episodio policiaco del señor Kuczynski.

Me refiero al tono de su discurso del pasado miércoles. Es­cuchándolo me preguntaba si el presidente no había confundido las fechas. ¿Podíamos estar en julio en pleno diciembre?

Más allá de solemnidades fuera de calendario y tesituras de tenor recién descubierto, lo cier­to es que las elecciones del últi­mo domingo han significado un triunfo indiscutible del gobier­no y una derrota absoluta de la coalición Apra-UNO, que es una forma nostálgica de nombrar al aprofujimorismo. Al final, como se ve, el Apra siempre termina de barragana de algún autorita­rismo derechoso. Es su destino airado.

Vizcarra empieza de nuevo, pero los problemas son los mis­mos. El primero es un Congreso endemoniadamente hostil, que seguirá siéndolo a pesar de cual­quier invocación. Lo que queda es aprovechar la lenta dispersión del fujimorismo y comprometer al señor Salaverry en la empresa de ejecutar las reformas impul­sadas por la votación popular.

Lo más importante del discurso presidencial es su acento centrista. En una región don­de al liberalismo neandertal de Bolsonaro se opone el mensa­je ancestralmente setentero de López Obrador, la promesa de Vizcarra parece ser la de huir de las definiciones enfáticas y apostar por un mediano, gris y verosímil centro. Después de un cuarto de siglo de fujimorismo en dosis de caballo, la receta vizcarriana parece balsámica. Y eso es lo que más exaspera a lo que queda del Apra y al fujimorismo hidrófobo que encarna Rosi­ta Bartra. ¿El centro? Sí, cómo no. Diez veces mejor el centro que el derechismo podrido de los Fujimori y sus reencarna­ciones: Toledo, García, Humala y Kuczynski. ¡Cuántas miserias nos habríamos ahorrado si la iz­quierda hubiese entendido que su maximalismo intransigente iba a producir a Sendero y al fu­jimorismo como antídoto!

Para que ese centro funcione, por supuesto, se deberían cumplir algunos requisitos. En primer lugar, no volver a ceder jamás a la extorsión del aprofuji­morismo y sus lobbies pandille­ros. En segundo lugar, impulsar la economía sacando adelante la inversión pública y rescatan­do algunos proyectos mineros averiados por la conducta de la vieja minería heredera de Toquepala y Cerro de Pasco. En tercer lugar, preocuparse del empleo, que es el talón de Aquiles de nuestra economía. Y para eso se requiere crear estímulos para la agricultura de consumo interno y diseñar un vasto plan que conduzca a la formalización de las pequeñas y medianas empresas situadas en esa galaxia ajena al estado y a la SUNAT. En  cuarto lugar, incorporar a todas s las fuerzas políticas que, más allá del aprofujimorismo, quieran sumarse a este proyecto nacional de llegar al bicentenario como un país viable y en camino a la modernidad. En quinto lugar, nada de lo dicho servirá si aflojamos en la redada nacional en contra de la corrupción. No importa lo que digan los abogados de García, los plumíferos de Keiko, los chasquis de Chávarry.  El impulso místico, la utopía higiénica de Vizcarra es precisa­mente impedir que el Perú sea dragado por la corrupción. Y de eso se trata cuando se defiende lo hecho por José Domingo Pé­rez y se aseguran los fueros del sistema que ha permitido perse­guir el latrocinio en todo el país.

De Moquegua nos vino este intruso llamado Martín Vizcarra. Nadie daba medio por él cuando, al comienzo, pareció repetir el papel de felpudo del aprofujimorismo que tan bien había cumplido mister Kuczynski. Pero de ese provinciano que siempre parece estar vestido para inaugurar un puente rural, nos ha salido, por ahora, un pre­sidente que parece estar a la al­tura del desafío. No nos decep­cione, señor Vizcarra. No imite a su primer ministro, esa piedra en el zapato. No transe con la podredumbre porque eso man­cha, contagia y mata. Pregúntele a su antecesor.

Su trabajo, señor Vizcarra, consiste en hacer todo lo posi­ble para que los peruanos recu­peremos la autoestima. No digo que vaya a lograrlo plenamente. Lo que se le pide es que no se canse.

Fuente:  “HILDEBRANDT EN SUS TRECE”  N° 425, 14/11/2018  p11



15 de diciembre de 2018

La bruja como figura feminista de resistencia social

Frida Cartas

Porque como dijo Franca Radame: "Las hogueras todavía existen, y yo antes o después puedo acabar dentro"

Irrefutablemente la historia nos demuestra que son mujeres las que han sido criminalizadas, perseguidas, estigmatizadas y asesinadas por razones de género como fondo, anclados en una misoginia rapaz, aún en aquellos siglos y épocas en los que ni feminismo ni teorías de género había para analizar esta situación como tal.

Dicho de esta manera, centrémonos en las brujas, que no eran otra cosa que mujeres con amplios conocimientos de astronomía, matemáticas, medicina, filosofía, espiritualidad, entre otras cosas; eran principalmente mujeres reconciliadas y conocedoras con su cuerpo y todo lo que ocurría allí: menstruación, embarazos, abortos, lactancia, infección, etcétera; conocedoras también de su propia sexualidad y placer… mujeres con una amplia autonomía y determinación.

Y bueno, con todo esto, lógicamente eran mujeres que escapaban al control y normas sociales, sobre todo de la moral en turno y de la iglesia, por ello mismo se les cazaba, como seguramente hemos visto, leído o escuchado en algún cuento, una película o algún libro.

La especulación y difusión de que hablaban con el diablo y le servían, hacían el mal, eran sucias, oscuras, feas, monstruas, y deseaban acabar con la vida, atentando el orden, la paz y belleza del mundo, fue una excusa perfecta desde las religiones para esta caza y sus asesinatos.

Por ello en este texto voy a comentar un poco sobre la bruja como figura feminista de resistencia social en las luchas y movimientos políticos, y en específico en las luchas feministas. ¿Por qué? Porque soy feminista. Pero porque más allá de eso, es aquí, en las luchas de las mujeres, y las luchas con enfoque de género, donde más actual y presente se encuentra hoy día esta figura de resistencia.

Desde la intercontinental frase: “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”, millones de mujeres y otras corporalidades con expresiones de género no hegemónicas, de distintas identidades sexuales, han expresado en la calle, en sus vidas, desde su cuerpo, su repudio a todo un sistema heteropatriarcal y capitalista, que no sólo les ha impuesto un mandato heterosexual de cómo deben comportarse, qué deben sentir, cómo deben ser y cómo deben actuar, y hasta cómo deben verse, en este mundo.

Esto es, diversas imposiciones y mecanismos de control, que pretenden sujetarles social y simbólicamente para cumplir determinados roles durante sus vidas: ser las reproductoras de vida a través de maternidades, ser las educadoras de familia, ser las cuidadoras de todos excepto de ellas, ser las pulcras, las buenas, las dulces, las frágiles, las delicadas, las femeninas, las que “calladitas se ven mas bonitas”, las que sueñen con el gran hombre, fuerte y responsable “que las proteja”, porque evidentemente se asume que son tontas, hormonales, inseguras, y que solas no son nada, no valen mucho y no van a poder hacer algo… Cuando en realidad no son tontas, ni hormonales, ni frágiles, ni ningunos de estos enfermos estereotipos de género que repercuten en muchísimos casos y tipos de violencias a diario, minuto a minuto, en el mundo.

Las mujeres son, fíjense… entre otras cosas, las que sostienen la economía global con el trabajo del hogar, el trabajo sexual y el trabajo de cuidado, crianza o maternidad (en el espacio privado) sin recibir por esto una remuneración económica, obviamente porque se les ha mentido y hecho creer que ese es su papel, su deber, lo normal, lo lógico, el “quehacer” le llaman, “hacer la comida”, le dicen, cuando en realidad ese trabajo del hogar es el primer eslabón de la cadena económica en el mundo, y es un trabajo que implica a la vez muchos otros trabajos (enfermeras, administración, maestras, etc).

Pero, bueno, este es sólo un ejemplo.

Donde principalmente las mujeres viven atadas, por demás oprimidas y violentadas es en sus cuerpos con relación a la sexualidad y todas las expresiones. Para empezar se les ha creado la idea que su sexualidad va en función de sentirse o saberse amadas, y amadas además por un hombre, para no variarle. El virus del amor romántico. Le han reducido la amplia y vasta sexualidad a la genitalidad, aunque tampoco le permiten hablar de su vulva o conocérsela, para quien la tiene pues, recordemos que hay una amplia diversidad de mujeres como las trans y no, no todas tiene una vulva, ni todas tienes un pene (hay cirugías, hola). Somos y existimos más allá de genitales.

El cuerpo de las mujeres parece pertenecerle a todos los demás, menos a ellas mismas.

Y esto tiene una relevancia y trascendencia enorme, porque es en este cuerpo, como campo de batalla, robado a ellas, donde el Estado, los gobiernos, el capitalismo y el sistema heteropatriarcal, mantiene las bases de mucho de su poder político, social, económico y global.

Es aquí donde podemos apropiarnos de la bruja como figura feminista de resistencia social, contra todo este mandato y abuso de poder sobre nuestra propia existencia. La bruja como esa mujer con determinación y autonomía que no está dispuesta a callar, a ceder, ni tiene por qué, y que se reapropia de su cuerpo, se los arrebata porque es suyo y de nadie más, y ejerce su sexualidad de manera combativa, desafiante, y lo manifiesta tanto en el espacio público y privado. La bruja que  escandaliza, aterroriza, que hace el “mal”, que es la “suciedad”, lo “feo”, lo “anormal”, lo que “atenta” contra la vida y el bien establecido, blá blá blá…

– La que aborta es asesina y perversa como una bruja, ¿no?

– La que se masturba cuando y porque quiere está haciendo mal porque la vulva es sólo para complacer al macho, es bruja.

– La que quiere coger por coger, mandando al carajo el romanticismo y el vamos a conocernos antes de irnos a la cama, es bruja.

– La que ama su menstruación y la usa en sus plantas o su piel, es bruja.

– La que elige disfrutar del placer sexual con otras mujeres es sucia y es bruja.

– La que descarta el juego de té y la idea de casita feliz por siempre en el paraíso romántico a lado de un hombre, va contranatura y es bruja.

– La que no quiere parir, ni gestar, ni reproducirse, es la malvada que atenta contra los designios de dios y la naturaleza, y es bruja.

– Las que eligen salir solas a bares, o irse de viaje por el mundo, simplemente porque les place ir solas sin la compañía del varón, porque no los necesitan, son brujas.

– Las que por encima del médico que da la órden, deciden si la toman o no, son brujas.

– Las que ponderan su enriquecimiento intelectual y educacional como un arma para su empoderamiento y no están ocupadas en hallar el príncipe azul, son brujas.

– Las que procuran su propia salud sexual, física y emocional, sin ir por la vida haciéndola de nana de nadie, ni de sus padres, es bruja.

– Las transexuales que rechazan el género socialmente asignado y buscan su propia identidad binaria o no, y tocan la “intocable biología”, son brujas.

– Las transgénero que crean su propia monstruosidad para fugar del género, son brujas.

– Y hasta la que simple y sencillamente hace algo tan orgánico como escuchar a su cuerpo en la salud y en la enfermedad, es bruja.

Y brujas son, que resuene muy alto, todas y cada una de las que han reinvindicado y resignificado su propio ser yo ante el mundo, y defienden su libertad resistiendo todo un sistema que ya no las caza con fuego y la guillotina o las encierra en calabozos, claro está, pero que igual que hace siglos inquisidores las persigue, las sigue cazando y matando, con formas que han cambiado, desde muy sutiles hasta las más evidentes y violentas como el feminicidio. Las sigue cazando con lenguaje, con formas de malnombrar para despolitizar, invisibilizar y minimizar. Las hogueras sólo han cambiado de forma.

Estas brujas contemporáneas son también quienes en un acto de sororidad y solidaridad han hecho manada y han compartido sus experiencias y haceres con otras y otres, liberándoles así también del yugo opresor, o al menos haciendo conciencia de esa opresión y resistiendo juntas. Igual que hicieran las brujas en los antepasados, al reunirse para establecer lazos fraternos entre perseguidas y criminalizadas, reunirse para disfrutar del estar juntas y saberse acompañadas… los famosos aquelarres: encuentros lúdicos, placenteros, de intercambios de afectos, conocimientos, hechizos, y demás… y que se nos han vendido como las fiestas donde complacían a satán y hacían rituales de muerte.

Estas brujas luchadoras, hermanas y sororales, también hallan hoy día su correlación con la diosa bruja Aradia, figura importante en la Stregheria, la Wicca y otras formas de neopaganismo actuales. Arabia, esta hija mesiánica de la Diosa Diana, que vino a la tierra para enseñar a los pobres y a los oprimidos la brujería como medio de resistencia social.¡Toma ya!

En América, nuestro golpeado y colonizado continente, hay rastros de un colectivo de mujeres feministas en la práctica, en USA, entre 1968 y 1971, se hacían llamar WITCH (Conspiración terrorista internacional de las mujeres del infierno), que cuando salían a manifestarse a las calles, llevaban escobas y hacían misas, rituales, y maldecían públicamente a funcionarios del gobierno o fabricaban allí amuletos para ellas y otras mujeres que se acercaban, para que las protegiera de leyes coercitivas o alguna figura política que hacía declaraciones misóginas.

En México, existen las yerberas y las hechiceras, muy difundidas, aunque con esa visión androcéntrica de que engatuzaban al hombre con embrujos, alimentos, ungüentos, y demás; ó existen también los referentes de bruja en la vida política, “haciendo trabajos” para presidentes o gobernadores que han solicitado servicios para controlar el país. Pero ni uno ni otro, somos más que clichés, más que leyendas, más que películas, somos mujeres, diversas e infinitas mujeres. Y estamos vivas.

Día a día, las que resistimos al sistema heteropatriarcal y capitalista siendo las malas del cuento y las que “atentan” contra la vida y el orden establecido, somos brujas, somos libres. Y ojalá que acá en México pronto podamos reunirnos en una Asamblea de Brujas Disidentes y salir a espacios públicos a “atemorizar”, y nos visibilicemos así en las calles haciendo conjuros y hechizos en forma, ¡el caldero a la calle! Y mezclando con ello toda la cosmogonía indígena tan rica que nos empapa, y sumando además las demandas, consignas y percepciones de nuestros feminismos radicales, sólo porque siempre decimos que en realidad: “No somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”, ¡Somos las brujas que mataste! Que quemaron, estamos acá… hemos vuelto y se los vamos hacer pagar.

Frida Cartas. Feminista, activista por los derechos humanos de las mujeres y niñas; mexicana, nacida en el norte caluroso, violento y cuasi fronterizo de ese país. Un día así casual huyo de su tierra natal y comenzó a cuestionarse feministamente su identidad sexual (género, orientación y política). Devino entonces transexual y se descubrió además con una condición intersexual de nacimiento. Todo un estuche de pólvora. Actualmente escribe para distintos medios impresos y electrónicos, es tallerista en temas de sexualidad humana con perspectiva de género y derechos humanos, acompaña abortos seguros en hospital y casa, a madres con hijas en feminicidios, a mujeres en situación de duelo o depresión, y freelancea como procuradora de fondos para proyectos feministas en AC’s u ONG’s, aunque si le preguntan cómo se define, ella dirá que es sólo una escritora feminista, una mujer feliz, y una radical ama de casa y trabajadora del hogar.