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8 de noviembre de 2013

De 1 a 0,7


Juan Gelman

Los muchachos de “Ocupar Wall Street” tendrán que revisar consignas: ya no es el 1 sino el 0,7 por ciento de los acaudalados quienes controlan el 41 por ciento de la riqueza mundial. Así lo afirma Jason Bellini en el Wall Street Journal precisamente (2013 Wealth Report//line.wsj.com, 15/10/13). El periodista se basa en un informe reciente del poderoso Credit Suisse según el cual ese 0,7 por ciento está formado por personas cuyos “bienes tienen un valor neto de más de un millón de dólares” (www.credit suisse.com, 10/9/13). Son unos 32 millones de los 7000 millones de habitantes del planeta y su riqueza reunida asciende 99 billones de dólares.

El informe del Credit Suisse divide al 0,7 por ciento en dos grupos: a) el que tiene de 1 millón a 50 millones; b) los de 50 millones para arriba, que en EE.UU. son 45.000. La vasta mayoría de millonarios en el mundo, 28 millones de personas, posee entre 1 y 5 millones, otros 2,2 millones de 5 a 10 millones de dólares y más de otro millón de 10 a 50 millones de billetes verdes. “Dos millones de nuevo millonarios aparecieron en todo el mundo el año pasado.” El 91,6 por ciento de la humanidad se reparte un 17 por ciento de lo que queda.

Se asiste a una crisis económica muy particular. La recuperación estadounidense fue muy, pero muy, benéfica para los multimillonarios por quinto año consecutivo, es decir desde la recesión del 2008. Pero lejos están los tiempos en que los estadounidenses del rubro constituían el 40 por ciento del total mundial y casi todo el resto era de Europa occidental y Japón. Una investigación compartida por Forbes (www.forbes.com/billio naires, 4/3/13) y el Instituto de Estudios Políticos de Washington mostró que la multimillonariez se desplazó de manera notable hacia la región Asia/Pacífico.

Ahora EE.UU. (442 multimillonarios) viene escoltado por China (122, cero en 1995) y Rusia (110). En cuarto lugar se encuentra Alemania (58), seguida de India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y el Reino Unido (38). Resulta que hay más en Turquía que en cualquier otro país europeo, salvo Alemania.

Claro que no hay winners sin losers. “El desempleo mundial ha subido tras registrar una disminución durante dos años consecutivos y podría aumentar aún más en 2013”, advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (www.ilo.org, 22/1/13). El número de sin trabajo aumentó 4,2 millones en 2012 y el organismo de la ONU estima que llegará a 202 millones este año, superando el record de 199 millones del año 2009 registrado en el momento más brutal de la crisis. En el 2014 habría 3 millones más. Un cuarto del incremento en el 2012 se produjo en las economías desarrolladas y repercutió en otras regiones, en especial en Asia Oriental y Meridional y el Africa Subsahariana.

Todo periodista sabe que la acumulación de cifras aburre a cualquier lector y quien esto escribe pide las disculpas del caso. Pero la que asoma detrás de la frialdad de los números redondos es un espectáculo nada primoroso. La presentación cuantitativa de la OIT es alarmante y más aún lo es el desacoplamiento de sus partes. Unos 73,4 millones de jóvenes serán desocupados en el 2013, según estimaciones de la OIT, un incremento de 3,5 millones respecto del período 2007-2013: se da “una proliferación de los empleos temporales y un creciente desaliento entre los jóvenes de las economías avanzadas: y empleos de baja calidad, informales y de subsistencia en los países en desarrollo”. Cuando se consiguen.

No es todo, claro. A más edad, más posibilidades de perder el empleo. La alternativa es mantenerlo con salarios a la baja y padecer la inestabilidad de los contratos, la no jubilación, el trabajo en negro, la pregunta de si será posible mantener a la familia en adelante, una sensación de inseguridad que afecta a millones de hogares en todo el mundo, sin duda más que el terrorismo de Al Qaida. Tal vez por eso hay que vigilarlos a todos. Saber qué indignación cultivan y cómo pudiera estallar algún día.

El informe mundial sobre salarios 2012/13 de la OIT subraya que “las diferencias entre el aumento salarial y la productividad laboral, y entre las personas con más ingresos y las que menos perciben, son cada vez mayores”. En su informe 2010/11, que analiza datos de 115 países o el equivalente al 94 por ciento de los 1400 millones de asalariados en el mundo, la OIT revela que “el crecimiento promedio de los salarios mensuales cayó del 2,8 por ciento en 2007 (antes el estallido de la crisis) a 1,5 por ciento en 2008 y 1,6 por ciento en 2009. Si se excluye a China, el crecimiento de los salarios bajó a 0,8 por ciento en 2008 y 0,7 en 2009”. La torta es grande para algunos, chiquita para casi todos los demás.


http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-232752-2013-11-03.html

5 de noviembre de 2012

Gane quien gane


Imágenes integradas 1
Juan Gelman

Sea Mitt Romney o sea Barack Obama, el tercero y último debate entre ambos candidatos a la presidencia de EE.UU. sobre política exterior ha mostrado que poca o ninguna diferencia hay entre los dos en esta materia: Washington continuará con su política de guerra destinada a dominar el mundo entero y con las políticas internas necesarias para ello.

El encuentro tuvo ciertos matices antibélicos: el presidente señaló que es hora de ocuparse de EE.UU. y no de otras naciones, el candidato republicano empleó la palabra paz o pacífico diez o doce veces, pero del dicho al lecho hay mucho trecho, como le oyeron decir a Casanova. Sucede que los dos leen las estadísticas que llegan a una clara conclusión: el pueblo estadounidense está cansado de las guerras que paga con la pérdida de seres queridos y además de su bolsillo.

Un sondeo del Pew Research Center reveló que el 64 por ciento de los consultados está contra la intervención en el conflicto de Siria, el bombardeo a las tropas leales a su gobierno, como ocurrió en Libia, y el envío de armas y suministros a los opositores de Bashar al Assad. Un 57 por ciento insistió en la retirada de las tropas de Afganistán cuanto antes. El 51 por ciento quiere que EE.UU. se mantenga neutral si Israel atacara a Irán (www.peoplw.org, 15/3/12). Hay que tenerlo en cuenta en los discursos. Estuvieron, en cambio, de acuerdo en que la llamada “guerra antiterrorista” debe continuar.

Romney ofreció dirigirla mejor, pero ninguno de los dos propuso un cambio de la política asentada en las casi mil bases militares que EE.UU. instaló en cien otros países en nombre de su seguridad nacional, ¿De qué se trata, entonces? ¿De dirimir quién será el más apropiado para continuar invadiendo y cambiar regímenes considerados hostiles? Como el ex vice Dick Cheney dijera muy contento, finalmente Obama ha seguido aplicando gran parte de las políticas “antiterroristas” de su antecesor W. Bush (//thehill.com, 17/1/11). Y hasta las ha excedido y no sólo porque ordenó aumentar los ataques con aviones no tripulados (ANT) en Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia que tantas muertes de civiles causan. Preparó algo más, verdaderamente siniestro y aun increíble.

The Washington Post informó que Obama desarrolló secretamente en los últimos dos años un listado de presuntos terroristas de todo el mundo –EE.UU. incluido– a secuestrar y/o ejecutar extrajudicialmente (www.washingtonpost.com, 23/10/12). Ya existía esa práctica y las listas también, pero el actual mandatario estadounidense ha decidido convertirlas en políticas de Estado. El Centro Nacional Antiterrorista (NCTC, por sus siglas en inglés) bajo la dirección de John Brennan, “el sacerdote cuya bendición ya es indispensable para Obama”, se dedica a armonizar las listas de la muerte de la CIA y del Comando Especial de Operaciones Conjuntas (JSOC, por sus siglas en inglés) –el organismo militar de elite que estuvo a cargo de asesinar a Bin Laden– a fin de proceder, incluso cuando el objetivo no es alcanzable por los ANT.

“Hay un amplio consenso entre los funcionarios de mayor jerarquía del gobierno de Obama en torno de que tales operaciones se llevarán a cabo al menos a lo largo de otra década”, informa el Washington Post y cita a uno de ellos: “Es una parte necesaria de lo que hacemos... En diez años no tendremos un mundo en el que todos se tomarán de la mano y dirán ‘amamos a EE.UU.’... lo que sugiere que EE.UU. sólo ha alcanzado el punto medio de lo que alguna vez se llamó guerra global contra el terrorismo”. El artículo subraya “la medida en que Obama ha institucionalizado la práctica muy clasificada de asesinar a un (determinado) blanco, transformando los elementos ad hoc en una infraestructura antiterrorista capaz de sostener una guerra aparentemente interminable”.

Huelga decir que esto viola los tratados y normas internacionales establecidos que condenan las ejecuciones extrajudiciales. Sólo que, como señala el experto Micah Zenko en el blog del Consejo de Relaciones Exteriores, en el grupo pensante de la política exterior del gobierno Obama ha cuajado la idea de que “la rutina por tiempo indefinido de la ejecución de sospechosos de terrorismo y de hombres cercanos a ellos en edad militar es ética, moral, legal y efectiva” (//blogs.cfr.org, 24/10/12).

“He hablado con decenas de funcionarios en los dos gobiernos –añade Zenko– y estoy convencido de que quienes ocuparon cargos bajo el presidente (W.) Bush eran en realidad mucho más conscientes y reflexivos acerca de las consecuencias a largo plazo de estas ejecuciones que sus sucesores bajo Obama.” ¿El período de Obama fue el tercero de W. Bush, pero más avanzado? Si Mitt Romney gana las elecciones presidenciales del próximo martes, debería estarle agradecido al perdedor: le ahorró un montón de trabajo en la tarea de proseguir una guerra sin término.


http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-206834-2012-11-01.html

7 de noviembre de 2011

Wall Street ocupada y preocupada

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Juan Gelman

A Ocupar Wall Street merece ya el nombre de movimiento nacional: se ha extendido a decenas de ciudades importantes de EE.UU. con idénticas consignas, consigue apoyo sindical y estudiantil. Es un movimiento pacífico, como prueba la reacción de los ocupantes de Oakland: el martes respondieron con una marcha sin mayores incidentes al brutal ataque policial contra su campamento que terminó con cien arrestos y un agredido baleado y en estado de coma. Es pacífico pero no pasivo y el miedo empresarial pasa sigiloso por las calles del centro financiero más importante del mundo.

Es notorio que estos indignados se declaran representantes del 99 por ciento infortunado de la población estadounidense y que sus reclamos están dirigidos al opulento uno por ciento del país. Forbes invitó a varios multimillonarios de sus listas a visitar de incógnito a los reunidos en el Parque Zuccotti, ahora de la Libertad, para conocer de primera mano las demandas de los ocupantes. Sólo aceptó Jeff Greene, magnate del negocio inmobiliario al que la revista le calcula un capital de 2100 millones de dólares, y éste fue su comentario: “Por ahora es como una manifestación estudiantil, una muestra de la frustración de la clase media, pero podría eventualmente desembocar en la violencia, el próximo paso a temer” (www.forbes.com, 19/10/11).

No falta el ejecutivo que contactó a una agencia privada de seguridad “solicitando ayuda para planear su huida de EE.UU. en el caso de que el gobierno federal fuese derrocado”, informa el New York Times. Ni el banco que distribuye entre sus empleados un manual de seguridad ad hoc con instrucciones como éstas: “Evitar las zonas pobres o aisladas que los tornan vulnerables a un ataque”. O: “Eludir confrontaciones y contactos innecesarios con los manifestantes”, “No portar la identificación o algún logo del banco”, “No caminar o conducir solo”, “No razonar o argumentar con los manifestantes”, “Si le parece que está en peligro o si observa actividades sospechosas o ilegales, llame a la policía o marque 911”, “Sea un buen testigo y procure recordar al máximo posible los detalles de lo que ocurra” y otras del mismo tenor (www.truthout.org, 16/10/11).

Hay, sin embargo, seres felices en medio de esta paranoia: los fabricantes de dispositivos de seguridad y los directores de las agencias del ramo. Ejecutivos de bancos, compañías financieras y aseguradoras llaman cada vez con más frecuencia a las firmas que se ocupan de proporcionar seguridad. Paul M. Viollis, confundador de Risk Control Strategies –que vende protección a algunos de los ejecutivos más importantes de Wall Street–, espera “duplicar con creces sus ingresos este año” (www.nytimes.com, 18/10/11). Christopher Falkenberg, director de Insite Security, dice que los suyos aumentarán un 40 por ciento. Las tarifas son picantes.

Un guardaespaldas fornido y entrenado del “servicio profesional de protección” puede costar 200 dólares la hora y un chofer full-time hasta 150.000 por año. La vigilancia de locales y oficinas se cobra por metro cuadrado y el precio de un sistema completo de seguridad para viviendas oscila entre los 100.000 y 1,5 millón de dólares. Se ofrecen –y se venden– además ventanales a prueba de balas y artefactos de vanguardia como cerraduras biométricas que sólo se dejan abrir si la huella digital es la correcta, cámaras de infrarrojo que graban aunque la oscuridad sea total y sensores especiales que detectan movimientos de algún posible intruso. La panoplia es amplia. Y cara.

En tanto, los indignados multiplican acciones novedosas. Instan a escribir cartas con los agravios bancarios padecidos y enviarlas a los gigantes financieros como Goldman Sachs, Bank of America o Wells Frago y aun personales a unos 180 de sus ejecutivos prolijamente elencados (www.occupytheboardroom.org). El propósito es irónico: como “la vida de los de arriba se ve rodeada por una creciente y terrible soledad”, esas cartas les permitirán saber “que alguien está pensando en ellos”. No deben de ser pensamientos halagadores para los CEO de Morgan Stanley o del Citigroup. Los ocupantes proyectan inaugurar un tribunal público para juzgar los delitos contra los estadounidenses cometidos por Goldman Sachs.

El grupo Anonymous probó su eficacia hackeadora bloqueando a megaempresas como Master Card, Paypal, Visa y Amazon en apoyo de Wikileaks. Ahora promete acciones en favor de los indignados y el asalto más peligroso para el sector financiero estadounidense no se detendrá con ventanas blindadas ni cerraduras biométricas. Las nuevas técnicas electrónicas son algo serio.


http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-180406-2011-11-03.html