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17 de julio de 2023

Perú: Augusto, el terruquero

Juan Manuel Robles

Ninguna decadencia tan penosa en el periodismo local como la de Augusto Álvarez Rodrich, quien alguna vez fue representante del progresismo lúcido, del neoliberalismo con humanidad y cultura, la tolerancia a las ideas y el rechazo al abuso militar. El antes defensor de los derechos humanos, el afanoso cómplice de una izquierda moderna, el liberal con ínfulas de liberado, se ha convertido en un señor de ideas fijas que repite el discurso rancio que estigmatiza las protestas sociales. Un señorón con fobias predecibles. En una de sus últimas columnas, el periodista cayó en el terruqueo más bajo: “No sorprenden las versiones cada vez más sólidas del papel de Sendero Luminoso en la protesta prevista para el 19 de julio”, escribió —luego se ratificó en un video—, en lo que varios han definido, con razón, como una forma de “terruqueo preventivo” antes de las marchas contra Dina Boluarte.

Que un periodista de Willax terruquee es señal de su imbecilidad perenne: nada le importa más que meter chacota y gracias a los nuevos tiempos ha cumplido feliz el sueño de salir del clóset facho, lo que le permite el éxtasis de hablar “sin filtro” (este fenómeno existe en todo el mundo y siempre incluye fakenews lanzadas con total descaro). Pero que un periodista con la experiencia y el acceso a la información que tiene Álvarez Rodrich vaya por ese camino —el de la estigmatización facilona— es señal de cosas más grandes y graves, un síntoma de que algo se pudrió.

Cualquier periodista con algo de profesionalismo —digamos, uno que ostente un alto cargo directivo en el Instituto Prensa y Sociedad— tendría que saber que decir que “Sendero Luminoso estará en las protestas” es esencialmente desinformador. Mentar a Sendero Luminoso confunde. Porque la gente cree que hablamos de la organización criminal que cometía atentados terroristas y ejecuciones el siglo pasado, liderada por Abimael Guzmán. Y la realidad es que, cuando se menciona a Sendero, se están refiriendo al Movadef y grupos afines (brazos políticos que no han cometido nunca acciones armadas y lo que buscan son amnistías y participación política), o al Sendero Luminoso del que habla Álvarez Rodrich: un grupo armado de actividad focalizada en el VRAEM que dejó de hacer hace tiempo lo que hacía su antepasado fundador. Brazo armado del narcotráfico contra los militares, a diferencia del Sendero original casi no comete atentados contra civiles ni usa las ejecuciones de autoridades como arma de lucha política. Y lo más importante, de ninguna manera constituye una amenaza nacional que podría tomar el poder. Si una integrante del grupo hace un llamado nacional, eso importa poco: todas las manifestaciones tienen indeseables que se suman y eso no invalida la protesta (cuando marchábamos contra Fujimori se colaban defensores del corrupto Alan García). Además, plegarse a una gran causa nacional no va a hacer que el actual “Sendero” se convierta en el viejo Sendero, que tuvo en vilo al país. No tiene lógica pensarlo.

A inicios de los 2000, cuando el fujimorismo sacaba el cuco de Sendero, las voces sensatas del progresismo —gente como Fernando Rospigliosi, en diarios como “Perú.21”, de Álvarez Rodrich el bueno— hacían las respectivas aclaraciones sobre la actividad subversiva. Explicarlo era importante porque evitaba que se creyera algo que no es: que el Sendero Luminoso que está en tu recuerdo existe y opera, algo que, dicho así, solo puede crear pánico.

Los periodistas con algo de respeto por la profesión saben que, en lo más alto de la lista de lo que no se debe hacer, está infundir pánico por motivos políticos.

Además, un periodista con recorrido —digamos, el que te entrega el premio IPYS y habla de los valores de la prensa— tendría que mencionar que las marchas que se vienen tienen como antecedente el estallido de fines de 2022 y comienzos de 2023. Y lo que nos mostraron esas marchas no es que Sendero Luminoso existe, sino que hay que tomar lo que dice la Policía con pinzas. En esas manifestaciones, la policía detuvo y encarceló a decenas de personas con cargos de terrorismo, que terminaron siendo todos falsos. Que no se resalte este hecho ahora, al referir los informes de “inteligencia” sobre la presencia de “Sendero Luminoso”, delata una clamorosa ligereza terruquera.

¿Por qué Álvarez Rodrich obvia todo esto? ¿Por qué terruquea a mansalva como lo haría la derecha más dañina?

Yo creo que la razón es más o menos vulgar. No es solo él. Él es el paradigma triste de un tipo de progresista que cumple totalmente con la caricatura de caviar que dibujó la derecha. Alguien que durante años construyó su imagen mostrándose como bondadoso con los desposeídos del Perú, siempre del lado de quienes buscan más justicia social, siempre a favor de los informes de la verdad que resaltan cómo los militares masacraron a familias paupérrimas quechuahablantes, siempre llamando a los economistas compañeros de carpeta a no olvidar el “rostro humano”. Pero cuando esos descamisados se ponen lisos y quieren sumarse a una ola continental hacia la zurda, para meterle cincel al modelo, para crear nuevas salidas, pues hay que sacar el garrote, decir “¿qué cosa?”. Hacer el pare. ¿Cómo van a pasar un documental sobre Juan Velasco en el canal del Estado?, escribió Álvarez Rodrich en su columna. Su transformación ya estaba en marcha y era irreversible. El triunfo de Castillo terminó de despertar su miedo al “comunismo” y sacó lo peor de él.

La gente así ha pasado muchos años creyendo que es gran cosa estar a favor de “darles voz” a los que no tienen nada —hasta con póster del Che Guevara en la oficina—, pero cuando esas voces se expresan con autonomía, fuera de las instancias controlables, pues la parafernalia se estropea. Jódanse. Como en la película chilena Machuca, en que una mujer de clase alta —pero con valores progresistas— le pega a una niña pobre después de defenderla de una turba de señoras pitucas, diciéndole “encima que te ayudo te pones lisa”. Esa es la sentencia contra los que “se exceden”. Y claro, ya no importa la verdad. Se acabó la condescendencia —el relato sentimental de los informes de las comisiones, sus matices y detalles—, toca mirarlos como siempre. La policía —que no es confiable, como sabe cualquier periodista connotado, sobre todo uno que dirige el Ipys— dirá algo y eso será usado para terruquear, como quien usa un salvoconducto. Uy, qué feo, los tombos dicen que son de Sendero Luminoso. Mucho cuidado.

Mucho cuidado, digo yo.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 643 año 14, del 14/07/2023, p12

https://www.hildebrandtensustrece.com/

5 de diciembre de 2018

Una gran derrota de Alan García

Augusto Álvarez Rodrich

La decisión uruguaya de negarle el asilo a Alan García constituye una de las derrotas más estridentes de su larga trayectoria pública, y significa, al mismo tiempo, una victoria política importante de la aún breve presidencia de Martín Vizcarra.

Es un triunfo político del gobierno porque, luego de un análisis que debe haber sido exhaustivo por la relevancia de la decisión en un país con una antigua tradición de otorgar asilos que se justifiquen, se optó por negarlo, lo que implica el reconocimiento de que en el Perú hay independencia de poderes propia de una democracia, y que no hay persecución política.

De manera coincidente se pronunciaron Estados Unidos y la Unión Europea a través de sus embajadores. 

Así, el pedido de García a Uruguay en medio de una investigación fiscal fue una gran oportunidad para que el gobierno de Vizcarra obtuviera un ‘certificado’ internacional de buena conducta democrática, contradiciendo la campaña del fujiaprismo.

Esta campaña dirigida por Alan García y Keiko Fujimori quiso demostrar que Vizcarra es un autócrata que busca reelegirse ilegalmente al estilo de Hugo Chávez, para lo cual puso en marcha un golpe de estado y una persecución política a sus opositores a través de los fiscales anticorrupción.

Todo eso, como es evidente, es una sarta de mentiras que no las cree nadie en el país, pero que se la han pasado repitiendo apristas y fujimoristas y un grupo mediático desprestigiado, y que ahora ha sido desmentida de manera tajante desde el exterior, que era donde García suponía que tenía tanto prestigio y credibilidad que cobraba US$100 mil por charla de una hora.

La respuesta de Uruguay es, por ello, un golpe duro al fujiaprismo, tanto para Keiko Fujimori pero especialmente para García pues es obvio que ahora ningún país le daría asilo.

Esto sucede mientras que, probablemente, la fiscalía no pida otra medida de restricción de libertad para García en adición al impedimento de salida al exterior, con lo cual, salvo que se escape –algo que no puede descartarse dada su trayectoria–, deberá exhibir su ridiculez por el país por un pedido de asilo sin fundamento, así como, comparado con Keiko Fujimori u Ollanta Humala, su cobardía.

Eso mientras llegue más información desde Brasil que podría comprometerlo. Lo cual puede ser pronto.

Finalmente, contra lo que se suele afirmar sobre su extrema inteligencia y sagacidad política, el ex presidente García ratifica que eso es parte de un pasado muy lejano pues, desde hace más de una década, mantiene invicta su capacidad de errar.

20 de noviembre de 2018

Chanchos nocturnos que vuelan

Augusto Álvarez Rodrich

El sábado en la noche, mientras Roger Waters realizaba un histórico concierto en Lima cargado –como siempre– de mensajes políticos por los derechos humanos y contra la corrupción, y hacía volar un gran chancho con el lema de que, lamentablemente, estos animales gobiernan el mundo, otro lo demostraba con una treta para volver a eludir a la justicia. 

Luego de poner los biombos para el escape diciendo que “otros se corren, yo no” y que “para mí no es un castigo permanecer 18 meses en mi país”, y mientras Waters reclamaba a la audiencia ‘resist kleptocracies’, Alan García ingresaba a la embajada de Uruguay para pedir un asilo con una carta al presidente de ese país que la puede leer hoy en La República y que constituye  un himno a la pendejada porque ni un imbécil –como le gusta decir al prófugo– podría aceptar que hay persecución política en el Perú.

Lo que hay es políticos procesados por una justicia que quiere dejar de estar comprometida con la política, especialmente con el fujiaprismo.

Como García, que ahora pretende huir porque está asustado por la información que llega desde Brasil y por la que ofrecerá el ex viceministro de su gobierno Jorge Cuba cuando lo dejen, lo que podría llevar a la confirmación de lo que la inmensa mayoría de los peruanos cree: que es uno de los políticos más corruptos del Perú.

Pero eso debe ser demostrado, si se reúnen las evidencias suficientes, en un juicio imparcial y riguroso, que es lo que Alan García quiere eludir.

Sería una vergüenza que Uruguay le otorgara el asilo pedido por Alan García en el contexto en que, en cada cumbre, los presidentes se llenan la boca de proclamas y firman papeles por un compromiso anticorrupción.

Y sería una vergüenza para el Apra que este partido se siga suicidando al poner a su dirigencia principal a dar pena con la defensa de alguien acusado de corrupto con indicios sólidos, y que quiere dársela de Víctor Raúl Haya de la Torre cuando su trayectoria está más cerca de la de Carlos Langberg, y que ahora, simplemente, está enterrando su carrera política.

Tiene razón Roger Waters. En el Perú, los chanchos corruptos también vuelan un sábado en la noche.

16 de noviembre de 2018

Fujiaprismo en un ataque de nervios

Augusto Álvarez Rodrich

Ayer fue un día fatal para Fuerza Popular porque el fiscal Domingo Pérez avanzó en la demostración, gracias a los testimonios de los propios fujimoristas que optan por colaborar con la justicia para no complicarse aún más, de que el partido fue usado como lavandería.

Varias expresiones proyectan la sensación de que el fin se acerca. Desde el desconcierto en la dirigencia de FP porque la verdad se está conociendo gracias a personas que saben mucho; hasta la desesperación que proyectan las acciones y comentarios de Pedro Chávarry y Rosa Bartra, los dos arietes del esfuerzo para blindar a Keiko Fujimori y Alan García.

Ambos usan su poder para obstaculizar a la justicia. Uno manejando la fiscalía como su chacra; la otra, manipulando desde su curul.
Chávarry es una vergüenza. No solo por el papelón internacional que hizo en CNN, demostrando la podredumbre intelectual y moral que ya ratificó en el Perú, sino porque es obvio que usa su cargo como sicario contra quien digan sus patrones.

Separa al fiscal Rafael Vela del  programa nacional de bienes incautados; sobrecarga la labor de las fiscales Sandra Castro y Rocío Sánchez para distraerlas del caso ‘los cuellos blancos del Callao’ –del que se sospecha en el propio ministerio público que Chávarry lo integra– poniéndolas a ver otros casos; y, entre otras hostilidades a fiscales anticorrupción, reactiva la acusación absurda contra Pérez por apología del terrorismo.

Chávarry juega en pared en esta obstaculización de la justicia con el otro ariete del blindaje a corruptos que es la congresista subordinada Bartra, quien luego de perpetrar el informe de la comisión lava jato para limpiar a Keiko Fujimori y Alan García, se lanzó a acusar también a Pérez señalando que su acción como fiscal es indebida, como si ella tuviera la objetividad y el mandato para decidirlo.

Y cuenta en ese afán con la colaboración de más de un congresista del Apra y de otros partidos, como Mauricio Mulder y Jorge del Castillo –desde la comisión de defensa– para atacar al fiscal Pérez, todo lo cual es avalado, de manera increíble, por parlamentarios como Víctor Andrés García Belaunde.

¿Por qué será? El fiscal Pérez está desnudando la verdad de los financiamientos que Keiko Fujimori siempre negó, y mañana Alan García debe responder a su interrogatorio.

Al borde de un ataque de nervios, el fujiaprismo está, para eludir a la justicia, en carrera contra el tiempo para sacar del camino al fiscal Pérez, y Chávarry y Bartra son sus arietes.

2 de noviembre de 2018

Que se haga justicia, caiga quien caiga

Augusto Álvarez Rodrich

La resolución del juez Richard Concepción Carhuancho, a solicitud del fiscal Domingo Pérez, que envió a prisión preventiva a la presidenta de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, constituye un hito en la historia de la lucha anticorrupción en el Perú.

A este columnista no le entusiasma hacer leña del árbol caído ni celebra desgracias de quien sea, y siente compasión por cualquier persona cuyo destino sea la cárcel, pues se trata de lugares muy duros que ponen a prueba la resistencia de la gente.

Asimismo, como se ha escrito en esta columna en situaciones parecidas, como la decisión del mismo juez que envió a la cárcel al ex presidente Ollanta Humala y a Nadine Heredia, se defiende el derecho a criticar las decisiones de un magistrado, pero se considera que las mismas deben ser acatadas como fundamento del estado de derecho en una sociedad.

¿Se justifica la prisión preventiva resuelta ayer para Keiko Fujimori  por, presuntamente, integrar una organización criminal infiltrada en FP?

Habiendo seguido con detenimiento todas las sesiones, esta columna opina que el juez Concepción Carhuancho sustentó bien su decisión, pero este no es un espacio de evaluación de decisiones judiciales sino de análisis político de los hechos relevantes como, sin duda, es que vaya a la cárcel quien estuvo a un paso de ser presidenta de la República hace poco más de dos años y que controló el Congreso gracias a una votación que le otorgó una cómoda mayoría a su partido FP.

¿Qué hizo Keiko Fujimori con eso? Lo peor que pudo hacer: utilizar un tremendo poder solo para satisfacer una sed de venganza originada por una pataleta sin fin cuyo mediocre equipo no pudo controlar, en vez de ponerlo al servicio del país, lo cual hubiera ayudado mucho a que estos dos años y medio que han pasado desde que perdió la elección no sea un período perdido para el progreso del Perú, y que ella misma no hubiera dilapidado su capital político y su perspectiva electoral, acabando siendo repudiada por una población que detesta su ejercicio arrogante, prepotente e inútil del poder. 

Quizá eso la gente nunca se lo perdone.

Pero no es por eso que Keiko Fujimori será procesada, sino por presuntamente integrar una organización criminal que infiltró a un partido político, lo que deberá ser decidido, finalmente, en un juicio riguroso y despolitizado, al igual que el que se le debe realizar, sin excepción, a todos los políticos sospechosos de corrupción, al margen de su ideología, caiga quien caiga.

29 de mayo de 2018

¿El gobierno se sumó al terruqueo?

Augusto Álvarez Rodrich

El operativo encubierto montado en el Lugar de la Memoria (LUM) por el general Edwin Donayre muestra a este congresista de APP como un dilecto alumno de la escuela miserable de Vladimiro Montesinos, y proyecta al gobierno del presidente Martín Vizcarra  dispuesto a colaborar con el plan para reescribir la historia y terruquear a quien no se someta al interés político de Keiko Fujimori.

Como lo contó ayer la guía del LUM a la que le tendieron la celada, Gabriela Eguren, en el programa de Rosa María Palacios en Radio San Rosa, Donayre armó una emboscada presentándose como víctima de las fuerzas armadas de Colombia junto con unas personas que actuaron como sus secuaces para hacer preguntas que provocaran respuestas que fueron grabadas con cámara oculta y difundidas contando con la complicidad de algunos periodistas.

Su objetivo no fue otro que desprestigiar al LUM haciendo creer que este museo es un antro de apología del terrorismo y que es manejado por simpatizantes de Sendero Luminoso.

Todo lo cual es una gran mentira, pero que el fujimorismo y gente coincidente con sus objetivos —como lo demuestra el comportamiento penosamente circense de Donayre—, tratan de construir con el fin de reescribir una historia que nunca sucedió pero que necesitan para, primero, reacomodar el papel del fujimorismo en la historia; segundo, montar una narrativa que les ayude a su futuro político al proyectarse como los únicos salvadores de la patria; y, tercero, copar el sector público con personas afines a sus intereses y sacar del mismo a cualquiera que pueda pensar distinto al libreto de Fuerza Popular.

En ese juego ha caído, lamentablemente, el gobierno del presidente Martín Vizcarra a través de su ministra de Cultura, quien decidió no solo el despido de la directora interina del LUM, Mariela Noriega, sino de la guía Gabriela Eguren, quien es la víctima de la celada montada por Donayre.

Este general inmediatamente saludó la complicidad de la titular de la ministra Patricia Balbuena, alguien que ha demostrado con su sumisión que está interesada en cuidar el puesto y la cartera al costo de alinearse con un objetivo subalterno antes que en defender principios.

No solo eso. Según Donayre, Balbuena se ha comprometido a “reestructurar” el LUM. ¿Eso es parte del entendimiento entre el gobierno del presidente Vizcarra y Fuerza Popular, con el fin de recibir su apoyo a cambio de someter a los integrantes del gabinete Villanueva al servicio político particular de Keiko Fujimori?

21 de mayo de 2018

Apología de la imbecilidad

Augusto Álvarez Rodrich

Sería ingenuo creer que lo único que Fuerza Popular busca con su emboscada para desprestigiar al Lugar de la Memoria (LUM) es reorganizarlo, porque esto solo es la punta de un iceberg que quiere erradicar la posibilidad del pensamiento plural en el país, constituyéndolo en un espacio en el que no se pueda disentir de ‘su’ verdad, y construyendo una narrativa que reajuste su pasado para ponerlo al servicio de su futuro político.

Eso fue evidente el viernes en la sesión conjunta de las comisiones de educación y cultura del congreso para, a partir del video montesinista armado por Edwin Donayre, debatir sobre “presuntas evidencias de apología del terrorismo en el LUM”.

El exceso de vehemencia de los integrantes de FP no pudo compensar el déficit de inteligencia de las intervenciones de, entre otros, María Melgarejo, Karla Schaefer, Marco Miyashiro, Luis Galarreta y Gilmer Trujillo, con expresiones como que “hoy empieza la verdadera reconciliación con la verdad” [porque] “terminaron los 18 años de dominio de los pituquitos y los blanquitos”. Todo eso con el espíritu del terruqueo que FP usa como pata de cabra  para compensar la debilidad de sus argumentos, y que alcanzó su momento más penoso y peligroso cuando increparon a la ministra de cultura que oía a este grupo poseído por la ignorancia, por qué habían contratado en el LUM al historiador José Carlos Agüero si “es hijo de terroristas”.

Tuve el honor de presentar en el IEP, en mayo de 2015, Los Rendidos de Agüero, un testimonio valiosísimo del hijo de dos senderistas sobre el perdón y la reconciliación, uno de los mejores libros peruanos del año. 

Tras los discursos penosos de la bancada de FP, intervino la ministra Patricia Balbuena, quien, en vez de enrostrarles su ignorancia, respondió que ella no lo había contratado. 

Y ayer en Iquitos, el presidente Martín Vizcarra avaló la posición pusilánime de la ministra en coincidencia con las bravatas fujimoristas, asegurando que su gobierno está preocupado por la apología del terrorismo.

“A mí una cosa que me resulta muy cansadora es luchar contra la imbecilidad. Tú puedes luchar contra la maldad, que tiene una cierta lógica, pero contra la necedad es imposible”, dijo Hubert Lanssiers.

Lea Los rendidos de Agüero, vaya al LUM y saque sus propias conclusiones, vea la gran película La casa rosada y luego critíquela, vaya hoy al teatro en Casa Yuyachkani a ver la impresionante Sin título, técnica mixta. 

Infórmese usted mismo, no se deje atemorizar por la banda de la apología de la ignorancia y la imbecilidad.

26 de abril de 2018

La estrategia política del terruqueo

Augusto Álvarez Rodrich

La estrategia política de Fuerza Popular (FP) se sustenta en el terruqueo y consiste en promover el miedo en la población para hacer creer que Sendero Luminoso está a la vuelta de la esquina lista para volver a lanzar coches bomba y asesinar gente.

A eso se refirió este domingo el presidente del congreso Luis Galarreta, quien ha decidido convertirse en el primer terruqueador de la nación, en la ceremonia de homenaje a los comandos Chavín de Huántar en el aniversario 21 del valioso rescate de los rehenes de la embajada de Japón.

“Tenemos que ganar la guerra contra el terrorismo”, demandó Galarreta, llevando a plantearse la pregunta de qué pasó entonces con la antigua proclama fujimorista de que el gobierno de Alberto Fujimori liquidó a Sendero Luminoso.

El argumento de FP avanza en ese terreno y sostiene que el terrorismo se está reactivando en el país gracias a todas las instituciones y personas que, ya sea por acción como por omisión, contribuyen o son cómplices de Sendero Luminoso.

Entonces, se dedican a identificar y denunciar a esos camaradas de la ruta del terror, sin ningún sustento, quienes tienen en común el hecho de discrepar por cualquier motivo con los planteamientos de la agrupación que jefatura Keiko Fujimori.

Es lo que la periodista Gabriela Wiener llamó hace un tiempo ‘terruquear’, es decir, atribuir una posición cercana al terrorismo, con un guion que repiten de manera articulada congresistas de FP como Carlos Tubino; medios de comunicación cercanos a esta corriente política; y las redes sociales que se ven inundadas gracias a un esfuerzo bien financiado.

El terruqueo también incluye a casi todas las instituciones del estado, como lo acaba de plantear el almirante (r) Jorge Montoya al decir que “Sendero está infiltrado en el poder judicial”, pero eso lo extienden a cualquier entidad, desde el Ministerio Público hasta el TC.

Y a esa tarea de desprestigio se ha lanzado con entusiasmo Galarreta, quien ha hecho de la mentira su bandera, inventando persecuciones a la fuerza armada y policial precisamente por haber derrotado a Sendero y proponiendo poner punto final a todos los juicios para todos sus integrantes.

Con eso buscan hacer creer que FP es el único partido realmente interesado en enfrentar al terrorismo.

El problema para la estrategia del terruqueo es que hoy no hay bombas ni atentados pues Sendero fue efectivamente derrotado. Pero, como vamos, quizá a FP hasta se le ocurre inventarlos.

14 de diciembre de 2017

La marcha de la locura

Augusto Álvarez Rodrich

La historiadora Barbara W. Tuchman escribió hace más de tres décadas un gran libro titulado La marcha de la locura en el que demuestra, desde cuando los troyanos llevaron el caballo dentro de sus muros, hasta cuando Estados Unidos se traicionó en Vietnam, cómo las naciones deciden en contra de su propio interés.

Valdría la pena que todos nuestros políticos pararan de joder el país e hicieran el esfuerzo de leerlo este fin de semana largo que empieza hoy, porque, entre la pataleta sin fin de Keiko Fujimori, y la impericia de Pedro Pablo Kuczynski, el Perú anda en una marcha de la locura.

Junto con ellos marchan el Apra con el único interés de blindar a Alan García; Acción Popular de comparsa que todo festeja; y una izquierda sumida en su mediocridad que celebra que metan gente presa solo porque tiene saco y corbata sin observar el debido proceso, y defiende a la topo fujimorista Yeni Vilcatoma solo “porque es mujer”, aunque FP la mande a tirar las piedras que aún no se atreve, como pedir la renuncia del presidente.

La gasolina de esta marcha de la locura peruana es el pánico por las revelaciones de Lava Jato, y el arma con que se construye el desastre es la manipulación de la justicia en todos sus niveles y ámbitos.

Empezando por el Congreso, donde la Comisión Lava Jato es una estructura hedionda para extorsionar a rivales políticos con el fin de blindar a los jefes del fujiaprismo –Alan, Keiko y Joaquín Ramírez–, presidida por Rosa Bartra quien, en vez de imparcialidad, obstruye el allanamiento a los locales de FP, y contribuye a la pira retando con la citación a la esposa del presidente.

Y siguiendo con la propia justicia, presionada por un fujimorismo que se jacta –como lo hacen Miki Torres y Luis Galarreta– del control político que ejerce sobre jueces y fiscales para emitir prisiones preventivas como quien regala caramelos, pero salta hasta el techo cuando el mismo juez que hasta anteayer endiosaba –y que hoy busca más popularidad que justicia– permite allanar sus locales.

Todo con un presidente como PPK que, violando la Constitución, critica el allanamiento de ayer diciendo que se viola el debido proceso (sic), y que es incapaz de responder con claridad sobre su supuesto vínculo con Odebrecht, elevando la sospecha de que ha mentido, lo que será usado por FP para bajárselo.

El Perú se ha convertido en un circo romano que va a acabar mal. Este sainete llamado Perú está en una marcha de la locura que se va a poner peor antes de mejorar y que puede explotar en cualquier momento.

30 de noviembre de 2017

¿Qué celebra hoy Becerril?

Augusto Álvarez Rodrich

No hay duda de que Susana Villarán está en serios problemas por las noticias sobre el financiamiento de su campaña contra la revocatoria, pero eso no convierte en honestos a los líderes de otros partidos que también están acusados.

El financiamiento de las constructoras brasileñas no es delito pues así lo dispuso el congreso al diseñar el marco electoral vigente –que se debe renovar–, pero sí puede serlo el que esas firmas negociaban, simultáneamente, contratos con el municipio.

Eso, y las responsabilidades personales específicas, se deben dilucidar en la justicia, sin interferencia política, pero, mientras tanto, es extraño el entusiasmo de algunos dirigentes políticos como los de Fuerza Popular.

Una explicación es que los alegra la crisis de alguien en la antípoda de su pensamiento, aunque la posición política de Villarán ya iba de capa caída antes de las denuncias recientes.

Pero hay otra explicación: que las denuncias contra Villarán y parte de su equipo edil les permita extender la idea de que ‘todos los políticos son corruptos y no solo los fujimoristas’.

Como parece transmitir ese rufián con curul de Héctor Becerril, el mastín de Keiko Fujimori que usa el cargo para amenazar a quien le conviene, como acaba de hacerlo con Caretas.

Es un tipo de festejo similar al de la bancada de FP en el hemiciclo el día en que Marcelo Odebrecht ofreció en Curitiba su testimonio a los fiscales peruanos, y que es como si la barra peruana celebrara un gol de Nueva Zelanda, pues el brasileño –de acuerdo con todos los reportes periodísticos de medios serios– sí habría hablado de financiamientos y articulaciones con varios otros candidatos, como, por ejemplo, Keiko Fujimori.

Las acusaciones a Villarán no transforman necesariamente en honestos a los otros políticos que están siendo acusados, desde Alan García, Luis Castañeda, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Keiko Fujimori y su mecenas Joaquín Ramírez –el caso que más aterra a FP– y hasta el presidente actual Pedro Pablo Kuczynski.

El desenlace de lo que se viene en el Perú es muy peligroso para la estabilidad política del país, pero ni eso debe ser impedimento para que se haga justicia, caiga quien caiga.

Mientras ello ocurre, FP quiere aprovechar denuncias como las de Villarán para reforzar su intento de reescribir la historia a su favor, por ejemplo, ordenando por ley que se reescriban los textos escolares, no obstante que Keiko Fujimori y su partido la siguen escribiendo todos los días, hasta hoy, con el mismo estilo autocrático y demoledor de las instituciones y la democracia de su padre.

11 de noviembre de 2017

Fujiaprismo bruto y achorado

Augusto Álvarez Rodrich

La sentencia ‘tú no has cambiado, pelona, sigues siendo la misma’ que le endilgaron a Keiko Fujimori se sigue confirmando, revelando un ADN autoritario especialmente cuando, como ahora, siente que tocan sus intereses particulares y subalternos.

Como al final de la última campaña, cuando la desesperación de FP le llevó a deformar unos audios al más puro estilo montesinista, ahora que avanzan las investigaciones a Keiko Fujimori y Joaquín Ramírez, el neofujimorismo vuelve a la demolición de instituciones como hace dos décadas.

FP parece aterrado por el interrogatorio que el fiscal José Domingo Pérez le hará en Curitiba a Marcelo Odebrecht sobre las anotaciones en su agenda que podrían comprometer a Keiko Fujimori y Alan García; y por la reapertura de la investigación por lavado de activos del narcotráfico al ex congresista Joaquín Ramírez, quien también fue secretario general de FP y gran financista de Keiko.

Si se siguiera los estándares aplicados a Ollanta Humala y Nadine Heredia, Keiko Fujimori, Joaquín Ramirez y Alan García podrían ir a la cárcel, pero el fujiaprismo ha decidido que los tres son intocables advirtiendo a varias instituciones lo que puede suceder si no respetan su orden.

Primero, con la acusación constitucional al fiscal de la nación Pablo Sánchez mediante el fujiaprista Daniel Salaverry, quien ya adelantó que van por su destitución acusándolo de presidir una organización criminal.

Segundo, con un arbitrario proceso de destitución a cuatro miembros del Tribunal Constitucional por interpretar hechos y normar, algo que es inherente a la función jurisdiccional.

Tercero, aceptando una denuncia en la subcomisión de acusaciones constitucionales que preside una inimputable Karina Beteta, contra el ministro Carlos Basombrío por ser ‘ideólogo’ del MRTA porque unos terroristas leían libros suyos.

Cuarto, obligando al presidente Pedro Pablo Kuczynski a declarar ante ese instrumento de chantaje que es la comisión lava jato, gracias a la interpretación auténtica de una comisión de constitución presidida por una abogada especializada en intereses pesqueros que deambula por la constitución, en contraposición a la opinión de constitucionalistas respetables como Aníbal Quiroga, Víctor García Toma o César Landa.

Quinto, con la iniciativa de Mauricio Mulder para que la bancada fujiaprista siga jugando bowling con el gabinete sin riesgo a perder su curul.

Ya saben: el Fujiaprismo Bruto y Achorado está en marcha para que Keiko, Joaquín y Alan sean intocables.

11 de septiembre de 2017

Perú: Apología de la ignorancia

Augusto Álvarez Rodrich

Es absurda y ridícula la cacería de brujas lanzada por un grupo de papanatas que cree que la mejor manera de combatir a Sendero Luminoso es obviando su existencia, y que, por tanto, no se deberían divulgar reportajes periodísticos, libros o películas sobre los años del terror.

Es un pensamiento parecido al de los fujimoristas que pretenden reescribir la historia para cambiar los pasajes de su trayectoria que los pintan como banda del crimen organizado.

La gritería en la dirección de no hablar nada de Sendero para no promoverlo es antigua, pero se ha reactivado ahora que se cumple el aniversario 25 de la captura de Abimael Guzmán que marcó el inicio del fin de la lucha armada de su grupo terrorista.

Una derrota total en el plano militar pero aún pendiente en el ideológico. La evidencia es el Movadef.

Pero la mejor manera de lograr esa batalla final en el mundo de las ideas no es ocultando lo que hizo Sendero sino, por el contrario, conociéndolo en profundidad y entendiendo cómo logró captar a militantes que, en algunos casos, están saliendo de la cárcel en estos días tras cumplir condenas de veinticinco años.

La cacería de brujas empezó la semana pasada por un gran reportaje de la revista Somos sobre Maritza Garrido Lecca, el cual fue usado para atacar a El Comercio principalmente por los fujimoristas, que quisieran que ese diario se convierta en parte de la prensa chicha utilizada en los noventa y que tiene hasta hoy algunas réplicas lamentables.

En vez de esconder a SL, para combatirlo en el plano de las ideas hay que conocerlo y entenderlo.

Por ello, es muy importante revisar la documentación que se ha producido sobre SL, especialmente la que se estrena en estos días.

Empezaré por lo que ya leí y, en ese sentido, recomiendo, sin duda, el estupendo libro del periodista Umberto Jara Abimael: El sendero del terror que incluye, entre otras revelaciones, un manuscrito de 400 páginas escrito por el propio cabecilla de SL.

También es valioso el libro del historiador Antonio Zapata La guerra senderista. Hablan los enemigos con el testimonio de Elena Iparraguirre.

Pronto leeré, con expectativa, el libro del periodista Carlos Paredes La hora final con primicias como que George Bush se enteró de la captura de Abimael antes que Alberto Fujimori, y el libro que hoy publica La República La captura. E iré al cine a ver La hora final de Eduardo Mendoza.

Leer y entender no producen Alzheimer ni vuelven a uno terrorista, como creen los fujimoristas. Lea y conozca, nomás, no hace daño.

9 de enero de 2013

Gringasho, corrupción y miserables


Augusto Álvarez Rodrich

 
Expresiones lamentables en los poderes del Estado.

 
1. El Congreso debe reaccionar hoy mismo. La ratificación del aumento del sueldo de los congresistas, camuflado de bono de representación, ha producido una crisis grave en la credibilidad del Parlamento que va a salpicar y manchar a todo el sistema político. Es imprescindible que, hoy mismo, Víctor Isla anuncie que ya se ha dado marcha atrás en esta decisión que ha generado una indignación que será creciente y que, si no se para rápido, tendrá efectos políticos muy lamentables.

2. ¿Y la lucha anticorrupción de la justicia? Es lamentable que el flamante titular del Poder Judicial, Enrique Mendoza, haya empezado su gestión sin un mensaje claro y fuerte contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos –dos temas en los que existen importantes casos pendientes–, y que los relevos en algunas salas clave hayan producido dudas legítimas sobre su real aspiración de avanzar en los mismos.

3. Exabrupto presidencial. Toda persona tiene derecho a opinar sobre lo que quiera, pero ciertos cargos obligan a tener más cuidado. Eso es algo que, a veces, olvida el presidente Ollanta Humala, como ayer cuando tuvo expresiones lamentables sobre el delincuente juvenil ‘Gringasho’.

El presidente se quejó de que “no se pueda visualizar la cara de este miserable, pero sí se visualiza la cara de las víctimas. Se debe mostrar la cara de este miserable, se debe saber quiénes son sus padres, cómo han podido formar a un miserable así y le debe caer todo el peso de la ley”.

Agregó que “esas son situaciones contradictorias que hacen débil a nuestra democracia” y que él enviaría a ‘Gringasho’ a Challapalca.

Aun si el presidente estuviera actuando para la tribuna, pudo haberlo hecho con menor contradicción con la ley, con las políticas de su propio gobierno, y con el sentido común.

Estamos, sin duda, ante un peligroso delincuente juvenil, pero el presidente debiera ser consciente, primero, de que él, como jefe del Estado, está obligado a cumplir leyes como el código de menores; segundo, que llamar ‘miserable’ a un menor no habla bien de él mismo; y tercero, que aludir a los padres del sicario, del modo como lo hizo el presidente, implica un olvido preocupante de la realidad de un país en el que, a pesar de la bonanza económica, hay bolsones amplios de pobreza y desintegración familiar que explican casos lamentables como el de este sicario juvenil.

Por supuesto que hay que tomar estos casos con mucho cuidado, pero el presidente Humala pudo haber reflexionado, más bien, sobre qué anda mal en el país para que, a pesar del éxito económico, surjan los ‘Gringashos’; o qué está haciendo su gobierno para rehabilitar a los jóvenes que caen en la delincuencia.


http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/gringasho-corrupcion-y-miserables-08-01-2013

14 de diciembre de 2012

¿Gobierna un presidente o un cachaco?


Imágenes integradas 1
Augusto Álvarez Rodrich

 
Indicios peligrosos de una militarización en el país.

Al amparo de las facultades para legislar sobre seguridad y defensa, el gobierno del presidente Ollanta Humala está revelando un lamentable espíritu cachaquil que se debe contrarrestar para que no se ahonde el riesgo de que el país se administre como un gran cuartel.


La proliferación de normas, por aquí y por allá, revela que el gobierno de Ollanta Humala se ha tomado en serio el sentimiento de superioridad que lo llevó, hace un año, a hablar de los soldados como ‘guardianes socráticos de la república’, como seres superiores más allá del bien y del mal.

Y ya avanza en su sueño. Por ejemplo, con la reposición del servicio militar obligatorio pero con condiciones que lo hacen solo para pobres. ¿Esto es inclusión, comandante?

También, el decreto comentado ayer en esta columna para que toda información sobre seguridad y defensa sea secreta, y que el periodista que informe sobre eso vaya preso por quince años. Esto es una patente de corso para la corrupción. ¿O Humala cree que todos nuestros ‘guardianes socráticos’ son honestos?

Pero lo más ridículo es el decreto legislativo que ahora establece como infracción grave en la policía –conducente al retiro– “tener relaciones sexuales con personas del mismo género, que causen escándalo o menoscaben la imagen institucional”.

Esto es una idiotez anacrónica, inconstitucional y discriminatoria. ¿También es inclusión, comandante?

Si el policía le pega a su mujer, diez días de rigor. Si es gay, lo botan. ¿A partir de qué volumen los gemidos son ‘escandalosos’? ¿Entre heterosexuales sí cabe el escándalo?

En vez de ocuparse de la calidad del trabajo de la policía –que es obvio que está cada vez peor, por la inseguridad galopante– el gabinete está más interesado en saber con quién comparten las sábanas sus integrantes.

Si los ministros que han aprobado esta barbaridad fueran consecuentes, debieran presentar, hoy mismo, una declaración jurada para estar seguros de que en el gabinete no hay lesbianas ni gays, no vaya a ser que el escándalo llegue al seno del régimen. ¿O para ellos no hay ‘re-tiro’? 

El presidente Humala dice que piensa, felizmente, distinto de su padre pero, en este contexto, es inevitable citar lo dicho por Isaac Humala en octubre de 2011: “Existe un ciclo de poder de veinte años y en el Perú se alterna entre militares y civiles. El de los civiles que empezó en los 80 se ha cumplido. Con el comandante Ollanta Humala estamos entrando al gobierno de los militares”.

Pues parece que allá vamos, así que mejor la sociedad le mete una cuadrada a Humala para recordarle que el país lo eligió como presidente, no como cachaco supremo de la nación que a veces parece aspirar a ser.


http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/gobierna-un-presidente-o-un-cachaco-13-12-2012