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22 de septiembre de 2013

CUANDO ESTANCARSE ES RETROCEDER


Juan Sheput

Se acaban de publicar dos estudios mundiales que nos deberían llevar a una seria reflexión. El primero tiene que ver con el estudio de Informe Global de Competitividad 2013-2014 preparado por el Foro Económico Mundial. El otro es el Ranking QS de las mejores universidades del mundo, referido al mismo periodo. En ambos la situación de nuestro país es por demás preocupante. Veamos por qué.

Lo que nos demuestra el Informe de Competitividad es un claro estancamiento que en la práctica significa un peligroso retroceso. Nuestro país cae en los indicadores de instituciones, infraestructura, salud, educación (básica y superior), eficiencia del mercado laboral, preparación tecnológica, sofisticación empresarial e innovación. Es decir, caemos en todos los indicadores que construyen ventajas competitivas, que agregan valor a nuestra producción que, en fin, le dan un carácter sostenible a nuestro crecimiento para así enrumbar al desarrollo. Tal vez lo más lamentable es que respecto a este asunto tan grave no exista un adecuado debate público. Hay un peligroso conformismo y un afán por la coyuntura que hace que nuestro intercambio de ideas se limite al próximo indicador referido al PBI antes que ver con visión de largo plazo y sostenibilidad al desarrollo del país. Los indicadores mencionados son complementarios y, por lo tanto, se deben gestar las políticas públicas para revertir esta situación a la brevedad. No habrá innovación sin base educativa, tampoco pensemos en sofisticación empresarial sin transferencia tecnológica, menos en políticas públicas eficientes sin instituciones.

Como dice el informe, los países que son un ejemplo en materia de crecimiento económico y desarrollo han sido obsesivos en cuanto al tema educativo. En el Perú, grupos de lobbistas que quieren permanecer con su actual sistema de privilegios defienden sus intereses impidiendo que se dé una adecuada reforma universitaria. Los jóvenes, principales beneficiarios de esta reforma, por desconocimiento y falta de debate, se oponen a esta iniciativa, configurando un escenario negativo que atenta contra el desarrollo nacional. Se sabe que la actual formación universitaria es pésima en la mayoría de universidades. Pues esta realidad, este sistema, nos está brindando los profesionales que deberán conducir el país en los próximos años. Si no se hace nada, el colapso no es una imposibilidad.

El ranking QS de las mejores universidades del mundo muestra el avance de nuestros países vecinos en cuanto a calidad de su sistema universitario. Colombia coloca dos universidades entre las mejores del mundo, avanzando en el ranking, al igual que Chile. Brasil, México y Argentina mantienen posiciones siendo la Universidad Autónoma de México la mejor colocada. De nuestro país, no hay ni una universidad entre las 500 mejores. Ello nos debe preocupar, pues el ejercicio comparativo derivado del análisis de estos estudios nos lleva a inferir que hay una correlación entre la caída en los índices de competitividad y la calidad de nuestro sistema universitario. Y ello nos debe preocupar.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2825/cuando-estancarse-es-retroceder

21 de junio de 2013

A PROPÓSITO DE LA LEY UNIVERSITARIA: SI NO CAMBIA SEGUIREMOS EN LO MISMO


Juan Sheput

Algo de bueno, o mucho, debe de tener el proyecto de Ley Universitaria que se viene discutiendo en la Comisión de Educación en el Congreso para que haya sacado de su zona de confort a muchos rectores, que hoy se pasean con visible preocupación, por diversos medios de comunicación. Lo lamentable es que, más allá de esta notoria posición defensiva, los rectores o especialistas amigos de los rectores, no aportan nada nuevo a la discusión, sino se dedican a defender la situación actual, es decir el status quo. Siendo así, de permanecer en la situación vigente, Perú se vería condenado a seguir padeciendo de uno de los peores sistemas universitarios del mundo, con una gran cantidad de universidades, ninguna de las cuales es considerada como de élite y que ni siquiera figuran entre las mejores de América Latina.

El cuadro es deprimente. Tenemos universidades que se han convertido en meras unidades de negocio, en donde más interesa la boleta de pago que la formación integral de un ser humano como profesional. Se han multiplicado como por esporas, por diversos lugares del país, captando a jóvenes deseosos de tener un título, pero lamentablemente, sin mayores deseos de aprender. Hay una gran crisis, en ese sentido, de valores en el sistema universitario. Se da prioridad a la entrega de títulos y no a la necesidad de enseñar y aprender. Es cierto que hay algunas universidades que son la excepción, pero en el caso peruano sólo sirven para confirmar la regla del estado calamitoso en que nos encontramos.

El debate sobre la nueva Ley Universitaria no debe circunscribirse a la mal entendida autonomía. Debería evaluarse a la luz de los resultados: ¿tenemos alguna universidad entre las 500 mejores del mundo? ¿Hay alguna universidad peruana entre las 100 mejores de América Latina? ¿Tenemos el cien por ciento de profesores con el título de doctor? ¿Se da prioridad a las carreras técnicas de las cuáles hay déficit? ¿Alguna universidad es el corazón innovador de un cluster? La respuesta a todas estas preguntas es no, lamentablemente no. Y ese es un grave problema pues las probabilidades de ser un país desarrollado disminuyen dramáticamente con un sistema universitario tan deplorable como el que tenemos.

Si en aras del respeto a la empresa privada, las universidades- negocio desean seguir haciendo una fortuna con las ilusiones de millones de jóvenes es una cuestión que atenta contra la ética. La mejor respuesta es brindarles a los padres una universidad pública de primer nivel, que sea competencia de la privada, y como consecuencia de ello sirva de catalizador para la mejora de todo el sistema. Pero no es así. La UNI, la San Marcos, la Agraria, tienen de los mejores alumnos del país, con promedios de ingreso de uno por cada 8 postulantes, con exámenes de admisión muy exigentes, pero ¿qué encuentra esta “materia gris” de primer nivel al ingresar a la universidad? Profesores desactualizados que enseñan repetitivamente lo que saben y no lo que deberían enseñar basados en las tendencias académicas que rigen los destinos de la profesión.

Ojalá la Comisión de Educación, que preside el congresista Daniel Mora, no se amilane en profundizar en el debate de una ley muy necesaria para el futuro inmediato del Perú. Que unos cuantos rectores que se interesan sólo por su futuro personal no sean obstáculo de una reforma necesaria para el país.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2601/a-propa-sito-de-la-ley-universitaria-si-no-cambia-seguiremos-en-lo-mismo

25 de marzo de 2013

La bendita "Institucionalidad"


Juan Sheput

Acostumbrados como estamos a hacer un análisis superficial, diversos analistas han comentado los resultados del último domingo en base a la última foto de la película. No han visto el proceso entero. Por eso, por esa tendencia al análisis superficial señalan que hay una serie de generales victoriosos e ilustres derrotados sin tomar en cuenta cómo se desarrolló todo el proceso de la revocación.

Es así que se señala como culpables del despilfarro a Solidaridad Nacional y al APRA. Se dice que planes maquiavélicos echaron a andar el motor de la revocación, que, como saben, se inició con la recolección de 400 000 firmas. Olvidan, en su análisis amical, que esa fase de la revocación fue estimulada por el PPC, por líderes y regidores, quienes de manera entusiasta, bajo la etiqueta de la fiscalización, se dedicaron a denunciar cuanta iniciativa se presentaba en la municipalidad. No había iniciativa buena, todo era malo y se tenía que poner bajo la lupa de la “fiscalización”.

Esa actitud pepecista contribuyó a devaluar la imagen de la alcaldesa a tal punto de colocarla en niveles de popularidad cercanos al 10%. Los recolectores de firmas, liderados por Marco Tulio Gutiérrez, tenían en las denuncias pepecistas la perfecta justificación para la revocación. Aún más, los medios de comunicación enemigos de Susana Villarán convirtieron en sus favoritos a los regidores denunciantes, lo cual era a su vez un acicate para seguir en su lucha “fiscalizadora”.

Es decir, no habría habido revocación, o la misma se hubiera tornado más difícil, si no hubiera sido por la activa participación del PPC, en colaboración directa con el APRA y Solidaridad Nacional. En esos días, los mismos columnistas y las mismas columnistas (para hablar en lenguaje “progre”) llamaban inmaduros, irresponsables y figurettis a estos regidores, indicando en sendas columnas lo bajo que había caído el PPC. Hoy estos mismos columnistas han convertido a estos regidores en los “jotitas” de la política peruana, lo que corrobora una vez más la forma como se forma opinión en el Perú, con volubilidad y sin profundidad.

En el mismo sentido han convertido en heroína a Lourdes Flores Nano. Es indiscutible el papel político que juega Lourdes, no pudiéndose negar que en la última semana tuvo un rol fundamental en el triunfo del NO y también de sus regidores, que se mantienen. Pero eso no quita que señalemos que hubiera sido mejor si desde un principio marcaba distancia con el rol desestabilizador que jugaron los concejales pepecistas a los cuales, al contrario, respaldó. ¿La alcaldesa Villarán tiene algo que agradecer? No sé, depende. Si a usted lo botan de un auto en movimiento y luego lo recogen y lo llevan a la clínica, ¿le debe la vida a quien lo recogió? Es una cuestión de actitud. Hay que colocar todo en su debido contexto.

La situación de Lima con la revocatoria de los regidores de la alcaldesa se torna tan incierta como si hubiera sido derrotada. En cierta medida el daño es irreversible. Ahora hay que estar atentos. Esa debilidad puede ser la señal que necesitan los bufetes de abogados que quieren tomar por asalto la municipalidad, no por la gobernabilidad ni la “institucionalidad”, sino porque los cambios de zonas residenciales pagan muy bien.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2399/la-bendita-institucionalidad

10 de febrero de 2013

Cuidado con el iceberg


Juan Sheput

Charles Maurice de Talleyrand señalaba que “cuando algo es urgente, ya es demasiado tarde”, criticando el espíritu de reacción y no de prevención de las sociedades latinas. Y esta frase tiene sentido en el contexto económico que vivimos, en el cual la confianza y autosuficiencia hace que nos creamos la estrella emergente de América Latina que ha cumplido su tarea.

En nuestro país, son los menos aquellos que indican la necesidad de impulsar reformas de fondo para hacer del crecimiento de nuestra economía algo sostenible. Los más son aquellos economistas que se dedican a alabar el período de crecimiento que tenemos, asumiendo que es inercial y que ninguna fuerza se va a oponer a su trayectoria. A decir de este tipo de comentarios, podríamos inferir que nos irá bien por siempre y que el desarrollo está a la vuelta de la esquina. Pero no es así. A los críticos locales, que cuestionan la debilidad del actual modelo, se ha unido el prestigioso semanario británico. The Economist, que en un reciente artículo titulado “Hold on tight” comenta de los peligros que acechan sobre la estrella del Pacífico, ese país llamado Perú, en el cual la complacencia y el exceso de confianza podrían tirar por la borda todo lo avanzado.

The Economist plantea un escenario peligroso para el Perú si es que no hacemos serios esfuerzos en tratar de evitar la dependencia de materias primas, reforzar la institucionalidad, impedir la precariedad política y hacer mejoras de fondo en educación. El semanario se preocupa también del tipo de cambio, señalando el daño que le hace a nuestra economía un dólar débil frente a un sobrevalorado sol que está generando que cada vez se importen más bienes de consumo que están haciendo mella a la industria local con la consiguiente pérdida de empleo.

Es tan bueno el artículo de The Economist que apenas publicado fue corroborado por la realidad. Las respuestas que dio el ministro de Economía, Luis Castilla, al artículo indicado estuvieron cargadas de complacencia y exceso de confianza, justo los vicios que condena con objetividad el semanario. Lo que se espera, en estos casos, es una reacción de Estado y no justificatoria y pletórica de autoengaño. Se requiere de cambios y para ello se debería aprovechar la alta popularidad del presidente y el ciclo positivo de la economía para impulsar las reformas del caso. Pero nada de ello se viene haciendo. Temo que el presidente esté apostando a no abrirse frentes en determinados sectores sociales y más bien haya apostado por el populismo, el clientelismo y la cero reforma. La razón es simple: la popularidad, a diferencia de la historia, se goza ahora.

En lo que a mí respecta creo que se debe abordar con mayor profundidad una real reforma universitaria. De nada vale que se incremente el número de carreras de ingeniería y ciencias si la calidad de los egresados es inversamente proporcional al aumento del número de estudiantes. Con un pésimo sistema universitario no vamos a llegar a ninguna parte. Y por allí, desde la universidad, el gobierno podría empezar a cambiar una mediocre realidad
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http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2312/cuidado-con-el-iceberg

22 de enero de 2013

¿Quiénes se benefician con la Revocación?


Juan Sheput

Se ha abierto un espacio electoral inesperado con la revocación municipal. De no haberse concretado el proceso revocatorio, el 2013 hubiera sido un año en el cual el presidente Humala habría sufrido un desgaste propio de la primera mitad de su mandato, según la tendencia histórica estudiada y reseñada por Enrique Chirinos Soto, y habría tenido que hacer malabares para colocar la agenda. Hoy no es así, los reflectores están colocados en otra parte, en su vecina de la Plaza de Armas, y eso, obviamente, lo beneficia, pues adquiere un manto de invisibilidad que le permite obtener beneficios tan solo dejando al país en piloto automático. No hay exigencias, por ahora, solo ansias de que empiece el espectáculo que, de hecho, brindará la revocatoria.

Los partidos políticos también se han visto beneficiados con este proceso. Por definición, los partidos se consolidan en la competencia, y la revocación les va a permitir hacerlo. Considero que será muy difícil que alguno asuma un rol conductor o de liderazgo en la defensa del NO, pues en el fondo, en términos de realismo político, desean competir. Y la posibilidad de modificar democráticamente el calendario electoral un año antes es un regalo constitucional que necesita desarrollarse a través del veredicto que dicte el pueblo.

Algunas figuras que estaban en el ostracismo político también se han beneficiado. Sea como voceros o como coordinadores, ahora tienen la oportunidad de presentarse como defensores del SÍ o el NO. También es válido democráticamente. No sé si habrá convicción, pero sí se puede asegurar que por lo menos hay afán de participación y esto les permitirá un reposicionamiento que de otra forma les habría sido negado o, en todo caso, habría sido más dificultoso. Si esto beneficia o perjudica a Susana Villarán es harina de otro costal. En todo caso, considero que la táctica de mantenerse callada puede tolerarse en esta etapa del proceso, pero no en las semanas finales, las definitorias. Allí tendrá que convencer y desenmascarar, ella misma. Que lo hagan otros no serviría (no es lo mismo estar de parte del SÍ que del NO), defender la alcaldía requiere un manejo y participación directa y no tercerizada.

En donde hasta ahora no hay beneficios es en el debate. Es una lástima que el proceso revocatorio sirva para comprobar nuestra lamentable situación política, en valor deteriorado. Hasta ahora, en todos los niveles, políticos, empresariales, mediáticos, de politólogos, hay un debate minúsculo en torno a errores, recomendaciones, financiamiento de campaña, lleno de frivolidad, inmadurez e insultos, muchos insultos. No se aprovecha esta oportunidad para decir qué queremos para Lima, si las obras viales están integradas, si se está construyendo ciudadanía, si vamos en camino de convertir a nuestra capital en una jungla o una gran ciudad. No hay nada de eso, entre otras cosas, porque a la gente no le importa. Quiere espectáculo, y para ello, en los dos grupos, hay notables elencos, dispuestos a cualquier cosa, menos a plantear ideas sobre lo que queremos para nuestra capital.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2269/a-quia-nes-se-benefician-con-la-revocacia-n

14 de noviembre de 2012

Entusiasmo por un crecimiento sin sostenibilidad


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Juan Sheput

No es primera vez que desde distintas arenas, académicas, empresariales, mediáticas o políticas se alaba el desempeño de nuestra economía. Sobre la base de las cifras de cortísimo plazo, y sin ningún tipo de prospectiva económica o simple proyección se asegura que vamos por el mejor de los mundos y que “los fundamentos de nuestra economía” son inmejorables. Valdría ser un poco más realista. No es primera vez que estamos así. Si hay crecimiento es porque nuestros minerales gozan de un ciclo excepcional de precios y porque el crecimiento de China e India apremia por más alimentos que presionan sobre nuestra oferta de productos agrícolas. Si a eso le agregamos un consumo interno basado en tarjetas de crédito y un sector construcción dinámico, fundamentalmente por leyes y supervisión permisiva, todo ello configura un crecimiento económico, que desde mi punto de vista no tiene nada de sólido.


Va a ser muy difícil que lleguemos a ser un país desarrollado con tan poca institucionalidad y cero reformas. Sí, cero. Porque llamar “reformas” a disminuir los días para abrir un negocio o incorporar más burócratas como gerentes del aparato público es un engaña muchachos. Tenemos una economía débil en su base porque tenemos un pésimo sistema educativo, una inexistente institucionalidad, una corrupción que marcha viento en popa y un sistema laboral rígido que nos quita cada día competitividad. Y sobre ninguno de estos temas se está haciendo nada en realidad.

Como no hay prospectiva y en el CEPLAN hay personal improvisado vinculado al Ministro de Economía, no sabemos a dónde ir. No tenemos escenarios apuesta, navegamos sobre el día a día, según el rumbo del viento. Y en ese sentido, sobre el mar de la mediocridad y con piloto automático en el barco, no nos damos cuenta que estamos en medio de la niebla de una de los peores sistemas educativos del continente. A pesar del esfuerzo de poquísimas universidades, no calificamos en ningún ranking que tenga que ver con las mejores universidades del Mundo. Estamos produciendo profesionales que no están a la altura de las exigencias de una sociedad que exige conocimiento.

En América Latina hay cuatro países que destacan: Brasil, México, Colombia y Chile. Son las cuatro economías más importantes de la región. Según el ranking que analicemos dichos países tienen por lo menos una universidad entre las 500 mejores del Mundo. Si se trata del ranking del Times, dentro de las 400 mejores sólo aparecen tres latinoamericanas: dos brasileñas y una colombiana. Del resto nada, mucho menos nuestro país que ni siquiera coloca una universidad entre las mil mejores universidades del mundo.

Así no vamos a llegar a ninguna parte. Investigar e innovar exige de la tenencia de una masa crítica de talento que hoy no tenemos. Se desprecia la matemática, la física, la química, la biología. Se privilegia el derecho y la psicología. Así, sin dirección ni objetivos, no vamos a llegar a ningún lugar. Al igual que en la época del guano o del caucho, como decía Basadre, estamos viviendo una prosperidad falaz.

Y, sin embargo, se aplaude la mediocridad en tanto esta sea buena para generar, una vez más, riqueza pasajera de corto plazo.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/2119/entusiasmo-por-un-crecimiento-sin-sostenibilidad

3 de diciembre de 2011

Buscar atajos no paga

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Juan Sheput

¿En qué se parecen los casos Conga y Chehade? En varios puntos. En ambos se mezcla la política con la empresa en búsqueda de atajos. En ambos se intenta pasar por alto el interés de poblaciones y trabajadores afectados. En ambos se desprecia el rol que juegan las instituciones, y en ambos se sigue apostando por un estilo de hacer empresa que no se ha sacudido de los usos y costumbres que dejó como herencia el fujimorismo y que resucitó con renovados bríos bajo el segundo alanismo.

¿A qué llamamos buscar atajos? A optar, por ejemplo, por la asesoría de estudios de abogados que priorizan sus contactos políticos en lugar del talento jurídico. A creer que el lobby consiste en la amistad o cercanía a un congresista o alcalde, ministro o dirigente, con llegada a los que “toman la decisión”. A generalizar o, peor aún, a pretender que todos los jueces o policías son corruptos, cuando en el Poder Judicial y en la Policía Nacional hay también jueces y oficiales honorables. A buscar el apoyo de imagen en aquellos que opinan por encargo o como parte de una rentada asesoría comunicacional ¿Y todo para qué? Para construir una eficacia, una productividad, una competitividad, ficticia por cierto, en el arte de hacer negocios.

Cuando se tiene este tipo de prácticas, difundidas ampliamente por necesidad o comodidad, los hacedores de empresa se olvidan de lo fundamental. Primero, que el desarrollo se construye sobre la base de instituciones. Segundo, que la ética no es una mala palabra sino el fundamento de la gobernanza empresarial. Tercero, que cualquier proyecto pasa por un análisis de involucrados, de stakeholders, a los cuales no se les puede despreciar y mucho menos subestimar.

Pareciera que algunos empresarios se han olvidado de lo último: del análisis de involucrados. En la definición de sus proyectos se olvidan de tomar en cuenta lo que dicen o piensan o sufren las poblaciones que se verán afectadas por el desarrollo minero, agrícola o comercial. No es cuestión de decir te trasladaré o te construiré una nueva vivienda. Es una cuestión de cosmovisión, de legado, de hábitat, de ecología, y todo ello requiere de un trato especial.

La fiebre del oro o de, por extensión, la ambición, es, por definición, cortoplacista. Enfrenta a hermano contra hermano. Es la lucha entre la riqueza inmediata y la defensa del entorno. El proyecto minero Conga sufre las consecuencias de creer que con el apoyo político bastaba, ignorando a los pobladores de las cuencas altas de Cajamarca. La reacción de estos últimos es digna y tiene como fundamento la defensa de lo que ellos consideran la desaparición de su medio ambiente, de su sentido de vida, de su relación con la naturaleza, de allí que despierten simpatías en todo el país. Gran problema tiene en sus manos el gobierno que debe buscar una solución, desde la política, equilibrada, a semejante conflicto.

Finalmente, al ver tanta prepotencia, pienso que Arguedas, Scorza y Alegría habrían tenido abundante material en estos días para escribir sobre este nuevo gamonalismo que, al igual que el viejo, no aprende a respetar a aquellos que tienen como única riqueza su dignidad.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/1324/buscar-atajos-no-paga

30 de octubre de 2011

¿El nacionalismo peruano habla en portugues?

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Juan Sheput

Para responder a esta pregunta, positiva o negativamente, hay que esperar muy poco, específicamente hasta que se resuelva el Acuerdo Energético con Brasil, ese que solo conviene al país vecino y que significaría la destrucción de millones de hectáreas de selva amazónica para perjuicio de nuestro país y beneficio del llamado gigante del sur.

El gobierno de García envió al Congreso de la República el Acuerdo Energético con Brasil el cual se encuentra en estos momentos en la Comisión de Relaciones Exteriores. El gobierno actual de Ollanta Humala no ha hecho nada por retirarlo. Al contrario, hay voces como la del ministro de Energía Carlos Herrera Descalzi que lo promueven ahora, luego de haberse opuesto por años, en un giro de opinión incomprensible. Según lo escuchado y analizado, todo parece indicar que en la Comisión de Relaciones Exteriores hay ambiente de feijoada brasileira para su aprobación y, por tanto, celebración de sus promotores del gobierno actual con lo cual se redondearía un atropello al país cuya responsabilidad histórica recaería en dos gobiernos. Todo un megafaenón.

Este acuerdo significaría el desalojo y desplazamiento de poblaciones nativas a las cuales no se ha querido escuchar, la destrucción de nuestra biodiversidad riquísima y única en el mundo, la inundación de grandes tramos de la Interoceánica… ¿Y todo para qué? Para beneficio de Brasil, que se niega a hacer lo mismo en su territorio.

En nuestro país hay una gran cantidad de caídas de agua en la costa y selva que producirían la energía suficiente a menor costo y sin el impacto salvaje e irreversible sobre nuestra zona de selva y biodiversidad. Pero no se hacen porque solo beneficiarían al Perú y no al Brasil, que es el que desea inundar Inambari y el Ene para satisfacer sus necesidades energéticas.

El oxígeno, la selva, los bosques tropicales y la biodiversidad son el oro supremo del futuro. No lo es la inundación brutal de millones de hectáreas para conseguir energía para el sur brasileño. Paraguay no deja de arrepentirse de haber firmado un acuerdo energético con Brasil que perjudicó a su población y que llegó al colmo de prohibir a los paraguayos exportar sus excedentes energéticos. Fue un militar paraguayo, el General Stroessner, quien cedió soberanía a Brasil.

Naciones Unidas tiene documentos donde se describe el perjuicio de los grandes embalses como los que se pretenden hacer en el Ene e Inambari y que son de pleno conocimiento de los ministerios de Energía y del Ambiente. Sin embargo, estos dos ministerios no quieren ver estas evidencias y no acuden al Congreso a manifestar su disconformidad. Son, en la práctica, cómplices en la destrucción de nuestra biodiversidad que significaría la aprobación del Acuerdo Energético con el Brasil.

Próximamente estará en Lima el expresidente Lula del Brasil. Nos visitará para la Conferencia Anual de Ejecutivos. Espero que no se le obsequie, como regalo por su visita, nuestra soberanía y el Acuerdo Energético con su país. Esa situación, que originaría una gran protesta social, nos confirmaría que el nacionalismo peruano se siente mejor hablando en portugués.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/1240/a-el-nacionalismo-peruano-habla-en-portuguaes

30 de septiembre de 2011

Ingeniería política

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Juan Sheput

Recientes declaraciones del destacado político Javier Valle Riestra inspiran estas líneas. El exSenador ha señalado que el actual Congreso es mediocre y decadente, poniendo énfasis, de manera educada, en que no se trata de personas sino de la estructura política heredada de la constitución fujimorista. Nada más cierto. Me alegra coincidir con el exSenador.

El Perú sufre de una estructura política que ya no da para más. Al Congreso podría haber llegado lo más notable de la política local, sin embargo, a los pocos días, igual se habría contaminado por la forma como está diseñada la estructura de relaciones y funciones en nuestro sistema político.

Los signos vitales del Congreso demuestran que tenemos una entidad agonizante que tiene que recurrir al espectáculo rodante para hacerse notar y que es muy débil ante el embate de los poderes fácticos: lobbies, presión económica, delincuencia organizada –léase narcotráfico o informalidad-, medios de comunicación. Las dirigencias no conversan con las bancadas, las bancadas se sienten independientes de las dirigencias, dentro de las bancadas se manejan agendas personales, las agendas personales se someten a los encargos de los lobistas, los lobistas se sienten dueños de los congresistas, algunos medios juegan en pared con el lobby imponiendo caprichos empresariales, así hasta la degradación total de la clase política que se ahoga en una estructura diseñada para su devaluación. Urge, para la clase política, un shock de dignidad.

Hace unos años, en un evento organizado por IDEA Internacional, mencioné que se necesitaba realizar un ejercicio de ingeniería política. Modificar las estructuras de procesos, responsabilidades y funciones a partir de sendos cambios en la Ley Electoral, la Ley de Partidos Políticos y la Constitución. Los cambios aislados no servirían de mucho y, más bien, de realizarse sin una visión de conjunto harían mucho daño. Como el de la renovación por tercios de congresistas, planteamiento populista y demagógico que solo traería un periodo de convulsión permanente a nuestro país.

Sin embargo, en sentido realista, sí se puede construir una agenda de Reforma Política con planteamientos que encuentren consenso en la clase política. Como el retorno de la bicameralidad, por poner un tema gravitante. Este proyecto de reforma debe ser transmitido a la sociedad con criterio docente, sin temor a pajinazos o encuestas irreflexivas. El Senado es peligroso para el statu quo no solo porque sea una cámara reflexiva, sino porque quitaría peso a los poderes fácticos, de allí su demonización.

Claro que en el debate no faltarán quienes en lugar de ideas ridiculicen la propuesta. No importa. Se legisla para el país, pensando en su futuro, y no en la conveniencia personal. El fujimorismo, otrora defensor de la unicameralidad, tiene a más de un representante en la actualidad que sabe que este modelo ya acabó, no da para más.

La pobreza del debate, la calidad de la representación nacional, la falta de institucionalidad, la fragilidad de las bancadas, el poder de los tránsfugas o “independientes”, no son sino consecuencias de un sistema que requiere de un ejercicio de ingeniería política, con cambios contundentes en el origen de la problemática. La ingeniería política se mueve en un esquema de procesos: insumos, transformación, resultados. Tenemos los insumos: los proyectos e ideas; se pueden mejorar, transformándolos a través del debate; y los resultados serán nuevos productos e instituciones que, desde la política, se pongan al servicio del país.

Ojalá los deseos de ser un país serio no queden en retórica. Debemos asumir con madurez los cambios que el Perú necesita.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/1174/ingenieraia-polaitica

11 de julio de 2011

Cuando los estudiantes marchan


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Juan Sheput

Cuando los estudiantes marchan o protestan por un propósito loable, el país tiene futuro. Sobre todo si la marcha se encarna en un sentimiento colectivo de llamar la atención sin violencia de por medio.

Hace pocos días, en diversos lugares de Chile hubo una masiva jornada de protesta. Los protagonistas fueron estudiantes de secundaria y universitarios motivados por el afán de acabar con el lucro en la educación y fortalecer la educación pública. La marcha contó con la compañía de reconocidos personajes del mundo intelectual, empresarial, político y académico. Todos unidos para reclamar una mejora sustantiva en la calidad de la educación.

Esta marcha me recordaba una anterior, de hace varios años, en Colombia. En Bogotá los estudiantes también reclamaron de manera cívica por la mejora de la educación. Señalaban la vergüenza que significaba que Colombia, en ese entonces, no tuviera ni una universidad entre las 500 mejores del Mundo. Difundido el ranking de las universidades de élite, los jóvenes colombianos protestaron al no ver allí a sus casas de estudio. En el Perú, el ranking, ni siquiera se difundió.

Si bien es cierto la marcha de estudiantes colombianos no alcanzó los niveles multitudinarios de la marcha de estudiantes chilenos, ambos eventos tuvieron varias cosas en común. Primero, el ser conscientes que la educación es un factor crítico en el desarrollo y que no se debe estafar a la juventud con una enseñanza mediocre. Segundo, la búsqueda de calidad en la educación pública como elemento catalizador de una mejora en todo el sistema universitario, público y privado. Tercero, el debate serio y alturado que ambos eventos generaron en sus respectivas locaciones. Cuarto, los resultados: una mejora en las políticas públicas en pro de la educación.

Las mejores universidades del mundo o son estatales o son privadas sin fines de lucro, nos dicen reputados analistas políticos como Patricio Navia. A mayor publicidad menor selectividad en el ingreso, lo que conduce a la mediocridad en la educación, nos dice el responsable de la Fundación Educación 2020, el Doctor en Ingeniería, Mario Waissbluth. Ambos son personajes en Chile, que demuestran que un buen nivel en el debate público nos puede llevar a construir una mejora de nuestra sociedad.

En nuestro país, ¿cuál es el debate respecto a la educación universitaria? ¿Quién se cae de espaldas ante la estafa masiva de las universidades que tienen sucursales como si fueran casinos o pollerías? ¿Quién se preocupa por las condiciones deplorables de los egresados de distintas facultades sin un nivel mínimo de calidad? ¿Quién dice algo del triste papel que hacen los colegios profesionales que han devenido en penosos armatostes marketeros?

Si en nuestro país hay un tema pendiente, ese es el del gran debate educativo. Sin una educación de calidad, pública y privada, no hay ni una sola posibilidad de llegar a ser, algún día, un país desarrollado.


http://diario16.pe/columnista/7/juan-sheput/919/cuando-los-estudiantes-marchan