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16 de diciembre de 2023

Un peligro para la humanidad

Isaac Bigio

La tregua Israel-Hamás apenas duró siete días. Durante esta, Hamás liberó a 113 secuestrados, pero Israel reanudó los bombardeos cuando Hamás aún retiene a 138 rehenes.

Se supone que la causa por la cual Tel Aviv inició su feroz contraofensiva fue para rescatar a los cautivos. ¿Por qué no empezaron las negociaciones para soltarlos desde el inicio y por qué han reasumido los ataques cuando la mayoría de ellos permanece capturada? ¿Cuál es la razón de ponerlos en riesgo con tantos bombardeos?

A 60 días de la guerra, “Al Jazeera” informa que el 60% de las casas en toda la franja han sido total o parcialmente destruidas. Lo mismo pasa con la mayoría de los centros de salud, educación o culto, panaderías, tierras de cultivo y fábricas. Hasta el zoológico quedó deshecho con el 90% de sus animales asesinados. Si el objetivo de un ejército fuese rescatar a sus cautivos, no tiene sentido haber puesto en riesgo la seguridad de estos.

Otro argumento belicista es que se debe ir hacia la total destrucción del Hamás y la desradicalización de Gaza. Si esta fuese la meta, se debiera haber tratado de aislar a Hamás y lanzar comandos especiales para dar con sus mandos y cuadros. Lo que tenemos son bombardeos que han pulverizado barrios enteros y varias ciudades, incluyendo la más poblada de Palestina (Gaza capital, donde antes vivían 600,000 almas).

En dos meses de guerra, el Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos estimaba 21,731 muertos (19,841 civiles, y dentro de estos 8,697 niños y 4,410 mujeres). Wikipedia reconocía unos 16,248 muertos, 7,600 desaparecidos y 1,000 combatientes gazatíes muertos en Israel el 7/10. Dicha suma bordea las 25,000 personas. A eso se agregan al menos 43,616 heridos. La suma de muertos, desaparecidos y heridos bordea los 70,000 gazatíes (1 de cada 30 habitantes), pero hay una cantidad aún mayor de enfermos y aún muy superior de desnutridos.

El 90% de los fallecidos son civiles y el 70% son mujeres y niños. Esta no es una guerra antiterrorista, sino antipalestina. Más del 80% de los 2’300,000 gazatíes están desplazados. La franja donde viven es apenas del tamaño combinado de los distritos de Ancón y Puente Piedra. El Ejército israelí pide a los civiles que salgan del norte, pero luego los bombardea en el sur. Ellos no tienen a dónde ir, pues Egipto no los quiere.

El ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, hizo suya esta cita “¿Quiénes son las ‘pobres’ mujeres de Gaza, sino hermanas o esposas de asesinos del Hamás?”. El ministro de herencia, Amihai Eliyahu, dice que “no hay nada de civiles neutrales en Gaza”, “no les debemos permitir a los nazis nada de ayuda humanitaria” y que hay que despoblar Gaza para repoblarla con colonias hebreas. Para él, los palestinos “pueden irse a Irlanda o al desierto, los monstruos de Gaza deben encontrar una solución a sus problemas por ellos mismos”.

Los medios hebreos “Mekomit” y “+972” (código telefónico israelí) produjeron el informe “Una fábrica de asesinatos en masa. Entretelones del calculado bombardeo israelí en Gaza”. Este se basa en entrevistas a personal de inteligencia hebreo donde se detalla un sistema de Inteligencia Artificial destinado a calcular cuántos civiles deben ser eliminados. En vez de aislar a los hamasistas, arrasan lugares donde se piensa que al menos uno de ellos pudiese estar. Los bombardeos indiscriminados a casas, hospitales, escuelas, ambulancias, mezquitas o iglesias no son errores, sino que son intencionalmente calculados para desmoralizar a los civiles y presionarlos para que entreguen a los militantes del Hamás.

Diversos medios del Medio Oriente especulan que la intención de esta guerra sería la de tomar control de reservas de hidrocarburos en el mar de Gaza, o construir el canal interoceánico Ben-Gurión, entre Eilat, en el Mar Rojo y el Mediterráneo, el cual sería más largo que el de Suez pero aseguraría que Egipto no tenga tal monopolio.

En ninguna otra parte del globo se bombardea a tanto bebé como en Gaza. Desde el 2005 se reporta que los niños gazatíes son los que tienen los peores traumas en el mundo. Según Voz Judía Pro-Paz (organización judeo-americana que organizó grandes plantones antiguerra en el Congreso, la estatua de la Libertad y varias arterias de Nueva York), un gazatí que cumple 16 años de edad viene pasando por su sexta guerra. Una nueva sigla ha surgido en los hospitales durante este conflicto: NHSFS (Niño Herido Sin Familia Sobreviviente).

Hay cientos de familias que se han quedado sin nadie. Hasta bebés que estaban en la incubadora han muerto tras bombardeos o cercos a hospitales, pese a que algunos de ellos eran los únicos supervivientes de sus respectivas familias. No hay un solo niño, adolescente, joven o persona que no haya perdido varios seres queridos o su casa. Sin trabajo, desnutridos, desamparados y encolerizados, esta generación tiene la tentación de inmolarse por su nación.

El premier Benjamín Netanyahu se queja de que en Gaza se adoctrina a todos a odiar a Israel, pero son guerreristas como él quienes provocan eso con sus bombardeos. Sus acciones, además, incitan a que más árabes en otros lugares quieran tomar las armas en contra de Israel. En esta guerra ya han muerto al menos 267 palestinos cisjordanos, 109 libaneses y 30 sirios.

El Gobierno israelí distribuye armas a sus colonos de Cisjordania para que estos se enfrenten a la población nativa, a la cual se le restringe su derecho al agua (incluyendo la de lluvias) o a cosechar sus olivos.

Militaristas como los de este Gobierno israelí son quienes vienen provocando que se multipliquen los grupos armados en su contra en toda la región. Si el Hezbolá de Líbano se ha convertido en el mayor partido-ejército del Levante, esto se debe a que este dirigió la lucha por librarse de la ocupación israelí. Gaza y Cisjordania pueden convertirse en un Afganistán (donde los superbombardeos occidentales echaron gasolina al fuego y acabaron llevando a que los talibanes vuelvan al poder).

Según el diario israelí “Ha’Aretz”, más de un millón de estadounidenses han acudido a marchas pro palestinas (incluyendo a millares de judeo-americanos) y misiles del Hamás han impactado en bases israelíes donde se esconden armas nucleares. El 60% de los encuestados estadounidenses piden cesar la guerra.

En Israel crecen marchas que piden priorizar la liberación de los rehenes. El caso más simbólico es el de la familia de la peruana Margit Schneider, de quien se dice que tanto ella como su marido, su hija y sus dos nietos (incluido el único bebé secuestrado por Hamás) habrían muerto, algo potencialmente corroborado por un video de su yerno Yarden Bibas. En ese video Yarden Bibas le echa la culpa del asesinato a los bombardeos de Israel. Empero, la familia tiene dudas de ello y esperanzas de que los Bibas sigan con vida.

Una encuesta del diario “Maariv” confirma que Netanyahu se torna cada vez más impopular. En unas nuevas elecciones, su partido Likud bajaría de 32 a 18 de los 120 congresistas, mientras que Unidad Nacional, de su rival Benny Gantz, ganaría subiendo de 12 a 43 curules. Se quedarían sin parlamentarios la ultraderecha de Smotrich y el laborismo, y la izquierda sionista (Meretz) entraría allí con cinco legisladores. Esto implicaría la caída de este Gobierno. Todo ello ocurre mientras se han reanudado los juicios por corrupción contra Netanyahu, el cual requiere seguir manteniendo la guerra para buscar sobrevivir.

Si antes Israel se valía del choque Turquía-Siria e Irán-monarquías arábigas, ahora Netanyahu ha unido a todos ellos en su contra. Chechenia quiere unirse a la guerra antiisraelí, presionando a Rusia, quien quiere valerse de este conflicto para imponerse en Ucrania.

Netanyahu amenaza con internacionalizar la guerra. Su supervivencia es un peligro para los semitas y para el planeta.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 665 año 14, del 08/11/2023

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20 de octubre de 2023

Nueva guerra

Isaac Bigio

En la madrugada del sábado 7 de octubre, el “Movimiento de Resistencia Islámica” (Hamás) lanzó miles de misiles a Tel-Aviv y a varios puntos de Israel, mientras que cientos de sus milicianos rompieron el cerco que mantiene aislada a Gaza irrumpiendo sobre territorios hebreos vecinos.

En su ofensiva llegaron a ocupar transitoriamente toda la superficie del Israel colindante a dicha franja, más que duplicando el territorio de esta. Tomaron varios pueblos y granjas colectivas aledañas (como Kfar Aza, Be’eri, en donde se realizaba un concierto musical con gente venida de todo Israel, Yad Mordechai, Yated, Kissufim y Urim). Allí fueron muertos centenares y se tomaron decenas de rehenes. Las FF.AA. israelíes indican que Hamás ha decapitado a muchos, incluyendo bebés.

Importantes combates se dieron en tres ciudades que sobrepasan los 30 mil habitantes (Ofakim, Netivot y Sderot), en tanto que las fuerzas de Hamás quedaron a corta distancia de dos importantes urbes con más de 100 mil moradores (Beer Sheva y Ashkelón). Esta última ha recibido varias veces lluvias de misiles.

El ataque cogió completamente desprevenido a uno de los mejores servicios de inteligencia y vigilancia del planeta. Esto, pese a que se produjo en una fecha clave: al día siguiente en que hace 50 años Egipto y Siria sorprendieron militarmente a Israel, cuando allí se daba su principal festividad religiosa (Yom Kipur, día del perdón).

Hamás aprovechó que los sábados son el día de descanso de los judíos, quienes, para entonces, estaban en medio de fiestas sacras, lo que hizo que hubiera menos soldados. Quienes gobiernan Gaza hicieron algo que parecía imposible: atacar a un enemigo cientos de veces más poderoso, romper un multimillonario cerco militar y ocupar pueblos hebreos por primera vez en 75 años, algo que no se daba desde la guerra de 1947-48.

En los conflictos de 1948, 1967 y 1973 Israel se presentaba como un pequeño país que se enfrentaba a una coalición de naciones árabes más grandes en territorio y población, como un David contra Goliat. Sin embargo, esta vez ocurre lo inverso.

La franja de Gaza tiene apenas 41 km de largo y 6 a 12 de ancho, con un área de 365 km². Allí vive poco menos de 2,4 millones de palestinos, la mayoría de ellos obligados a salir de sus tierras ancestrales luego de que Israel conquistara estas en 1948.

Según datos del 2009 (antes de muchas otras guerras y bloqueos), su ingreso anual por habitante era de US$ 3,100 (puesto 164 en el mundo) y el 70% de su población vive por debajo de la línea de la pobreza. Al menos el 40% de su mano de obra está desempleada. Dicha franja se encuentra empotrada en Israel, quien controla el acceso a esta, la vigila e impide el ingreso de armas y el entrenamiento de tropas.

En cambio, Israel se acerca a los 10 millones de residentes, tiene un ingreso anual por habitante de US$ 58,270, algo que es casi 19 veces mayor al de Gaza y que lo coloca en el puesto 12 a nivel mundial. Israel, que llegó a ser, hasta antes de la guerra de Ucrania, el país que más ayuda militar recibía de EE.UU., es también la única potencia nuclear de la región (la nación con más bombas atómicas por habitante en el globo), y tiene una de las FF.AA. y servicios secretos más sofisticados que hay.

Gaza carece de tanques y de fuerza aérea o naval. Según Hamás, este tiene 40 mil combatientes varones (pues las mujeres no son aceptadas para tales puestos). De estos, solo 2 mil fueron empleados para atacar a Israel. En contraposición, Israel bordea los 170 mil efectivos permanentes y una reserva de 465 mil hombres y mujeres. Pese a su poca población y superficie, Israel ocupa el puesto 15 dentro de las naciones que tienen el mayor presupuesto militar, que equivale a US$ 24 mil millones anuales, más que el producto anual de todos los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania (US$ 18 mil millones).

Washington, Londres, París, Berlín y Occidente apoyan a Israel, mientras que los únicos que alientan a Hamás son Irán y sus socios regionales (como Ansarolá del Yemen y Hezbolá de Irak, que amenazan a EE.UU. con atacar a sus bases si se involucran en la guerra, y Hezbolá, del Líbano, que ha empezado a bombardear el norte de Israel). Hamás solo cuenta con el sostén de la Yihad Islámica y otras facciones palestinas armadas menores, pero no de Al Fatah y la OLP que manejan la Autoridad Palestina asentada en Cisjordania.

Rusia y China llaman a la paz. Turquía pide a Israel no arrasar Gaza y Jordania demanda crear ya un Estado palestino. Las acciones de Hamás han detenido los intentos sauditas de reconocer a Israel, lo cual es un fuerte choque contra Tel-Aviv, pues este es el más rico y poderoso reino musulmán que hay.

Israel se encuentra en una situación militar superior a la de todas las guerras internacionales que ha librado.

En este contexto tan desigual surge la interrogante si es que Hamás no ha producido un ataque suicida que podría conducir a su exterminio total, tal y cual lo plantean muchos halcones sionistas.

Hamás sostiene que ha buscado detener las constantes demoliciones de casas palestinas, expulsión de árabes de sus tierras y provocaciones contra sus mezquitas (especialmente, la de Al Aqsa). Además, quiere demostrar que Israel no es invencible, posición que ya anteriormente viene reclamando el Hezbolá, que se jacta de haber expulsado a Israel dos veces del Líbano

Con medios rudimentarios (como parapentes, tractores, motos y misiles caseros), Hamás ha demolido una de las barreras militares más costosas y vigiladas del planeta. En solo los primeros cinco días de esta nueva guerra ya han muerto más de 1,200 israelíes, la mitad de los que fallecieron durante la guerra de Yom Kipur que duró 19 días (6-25 octubre de 1973). Mientras varios medios hebreos reconocen esa inicial victoria de Hamás, la cuestión radica en qué hacer al respecto.

Hamás no puede expandirse hacia Israel. Se prepara para emboscar a soldados en caso de que ellos entren a su territorio, pero quiere evitar ello jugando con los rehenes (varios son altos oficiales). El editorial de “Ha’Aretz”, el principal diario hebreo, propone que urge un intercambio de prisioneros (incluso entregando presos sentenciados por terrorismo) por rehenes y evitar que Hamás cumpla con su promesa de matar un rehén por cada ataque contra Gaza.

Por el contrario, el Gobierno de Benjamín Netanyahu quiere aprovechar esta crisis para arrasar o despoblar Gaza. Su ministro de defensa, Yoav Gallant, llama a los habitantes de dicha franja a huir a Egipto (con lo cual quiere deshabitarla para en un futuro repoblarla con colonos), ha descrito a los habitantes de Gaza como “bestias humanas” y demanda un asedio total con corte de agua, luz, gas y alimentos. Esto ha sido caracterizado por el presidente colombiano Gustavo Petro como una práctica que recuerda la manera en que los nazis trataron a los judíos.

El avance de numerosas colonias sionistas y la emergencia del Gobierno más ultraderechista y xenofóbico que haya tenido Israel y la polarización con Hamás, que demanda una Palestina islámica que eche a muchos hebreos al mar, ha hecho naufragar cualquier posibilidad de una nueva partición de Tierra Santa. La única salida posible a largo plazo es un acuerdo como el de Irlanda del Norte, donde todas las etnias compartan el Gobierno, o una república unida e incluyente de todas las sangres y cultos, como son los Estados americanos.

P.D.: Expreso mi dolor por los civiles y niños muertos en esta guerra y mis sentimientos para la comunidad judía del Perú y del Colegio León Pinelo por el médico Daniel Levi, asesinado por Hamás al atender pacientes.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 657 año 14, del 13/10/2023

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17 de mayo de 2023

La coronación de Carlos III

Isaac Bigio

El sábado 6 de mayo Carlos III y su esposa Camila fueron coronados. Ambos van a ser monarcas del Reino Unido (compuesto por cuatro naciones), además de otros 14 países independientes en las Américas y Oceanía y de otras 14 dependencias ultramarinas esparcidas en los cinco océanos y continentes. Sus dominios congregan a un sexto de la superficie terrestre y superan a los de Rusia, la república más extensa.

Feudalismo con democracia

En pleno tercer milenio tenemos a un jefe de Estado que llega al trono en Londres y que va a regentar a naciones a las que pueda que nunca vaya a visitar como tal. Mientras todas las monarquías solo son reconocidas en sus naciones de origen, la británica es la única en tener un carácter supranacional. El nuevo rey es cabeza, además, de la Mancomunidad Británica de Naciones, conformada por 54 países, número que es la cuarta parte de las naciones que conforman la ONU.

Si bien se suele acusar a los emires y sultanes musulmanes de ser teocráticos y siendo cierto que los sauditas obligan a todos a rezar cinco veces diarias a Alá, ninguno de ellos se proclama como gobernador de su culto. Uno de los títulos que Carlos III tiene es el de gobernador de la Iglesia de Inglaterra, el mayor componente del anglicanismo, la principal denominación cristiana occidental después de la católica. En la cámara alta británica hay unos 800 lores que han sido designados por la corona, incluyendo unos 25 obispos anglicanos.

Más allá de la pompa y los rituales de corte feudal, Carlos III seguirá siendo la figura que ha de aparecer en todos los billetes, monedas y estampillas emitidas en Inglaterra y será mandatario real en naciones tan extensas como Canadá (la segunda en área del planeta y la mayor de Occidente) o Australia (un país-continente).

Los críticos de la monarquía aducen que esta es una institución arcaica que genera demasiados gastos públicos y exoneraciones tributarias, que fomenta la desigualdad social y que es incompatible con una democracia donde la jefatura del Estado y toda la cámara alta debieran ser electas mediante sufragio universal y directo.

Los monárquicos (que incluyen a todos los partidos de la isla británica, incluyendo a laboristas, verdes y separatistas de Gales y Escocia) aducen que durante los 316 años de existencia del Reino Unido la monarquía ha garantizado estabilidad y continuidad, y ha evitado cualquier clase de guerra civil o golpe de Estado. La excepción a ello es la violencia centrada en la adyacente isla irlandesa, la cual libró una guerra separatista hace un siglo y cuya provincia del norte (que fue anexada al Reino Unido en 1921) padeció grandes episodios de conmoción y terror durante el último tercio del siglo XX.

Estado de bienestar

Todas las monarquías del Mar del Norte (británica, holandesa, belga, luxemburguesa, danesa, sueca y noruega) comparten el hecho de que preservan a antiguas casas reales e instituciones medievales, pero se han modernizado adoptando una democracia multipartidaria muy influida por concesiones a los trabajadores y beneficios sociales y laborales (en gran parte conquistados gracias a la cohabitación con fuertes sindicatos y gobiernos socialdemócratas que se alternan en el poder).

El monarquismo constitucional británico no es tan inofensivo o simbólico que se diga. La corona sí tiene derecho a iniciar una guerra (e incluso a apretar el botón nuclear) sin consultar al parlamento y también puede remover a un jefe de Gobierno. Esta última prerrogativa sí la ejerció una vez Elizabeth II durante sus 70 años en el trono. En 1975 ella, a través de su gobernador, sacó del poder al primer ministro australiano izquierdista Gough Whitlam.

Esto último impulsó una ola de republicanismo en dicha nación-continente. Sin embargo, en 1999 se dio un referéndum en Australia para ver si se seguía aceptando a la corona británica, siendo el resultado un 55% a favor y un 45% en contra.

Un factor importante en esa decisión fue el tour de la carismática princesa Diana, quien entonces era la esposa que hacía sombra a Carlos. El hecho de que los Windsor sean la familia más fotografiada y comentada de la historia universal los ha transformado en una telenovela permanente de escala planetaria.

Hay muchos chismes que terminan debilitando su imagen (como las relaciones extramaritales que tuvieron Camila, Diana y Carlos, así como la que ahora mantiene su sucesor William o las acusaciones de depredador sexual que tiene Andrew). No obstante, el solo hecho de estar siempre en la boca de todos quizá explique que sea fácil acostumbrarse a sus miserias familiares y hasta que los republicanos estadounidenses sientan tanta simpatía por los Windsor.

Cuestionamientos

Solamente por haber decretado un feriado especial, la economía británica ha perdido –según el “Daily Mirror”– casi USD 3 mil millones mientras diversos países llaman a que les devuelvan algunas de las piedras preciosas que están en la corona. Si bien se han dado protestas republicanas en las calles, estas han sido relativamente menores en comparación con las que hay en España, donde hay países enteros en los que la mayoría rechaza a los borbones (como Cataluña o Euskadi) y hay un fuerte sentimiento antimonarquista como consecuencia de la guerra civil de 1936-39. El único movimiento republicano importante que hay en Reino Unido es el apoyado por poco menos de la mitad de los irlandeses del Norte.

Una gran diferencia entre las coronas de Londres y de Madrid es que la primera es capaz de negociar independencias y autonomías, mientras que la segunda no. Los efectos se ven en que mientras hay una Mancomunidad Británica de Naciones no hay una asociación de exdependencias españolas y que el referéndum por la independencia escocesa del 2014 se dio con total paz (lo opuesto al reprimido referendo catalán).

Carlos III podría aceptar la separación de Escocia, la cual, a cambio de mantener cierta estabilidad y continuidad, seguiría aceptando al trono londinense. Un problema que el monarca tiene es su falta de popularidad y su historia de escándalos, lo cual va a debilitar la capacidad que tuvo su madre para mantener en una sola pieza al Reino Unido.

Poco antes de que Elizabeth II falleciera, Carlos tuvo que ir a Barbados a participar en la ceremonia en la que esta isla caribeña pasó de ser un dominio de la corona británica a ser una república que elija a su propio presidente.

Otros países al sur de EE.UU., como Jamaica y Belice, vienen buscando ir en esa dirección, algo que también ha sido apoyado por el nuevo primer ministro laborista de Nueva Zelandia, Chris Hipkins, y por Australia.

Al ser coronado a la alta edad de 74 años, su periodo real ha de ser corto. Carlos III va a buscar concitar apoyo mostrando un amplio pluralismo político, social y religioso. Todo indica que el cuidado del medio ambiente será una de sus banderas favoritas.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 635 año 14, del 12/05/2023, p20

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23 de enero de 2023

Perú: Cuatro apuntes sobre la presidenta

Isaac Bigio

UNO

En 2021 el principal motivo por el cual la derecha se unió tras Keiko Fujimori fue porque está llamaba a evitar que en el Perú llegase a la presidencia “un comunista”. Sin embargo, la única persona de la plancha presidencial de Perú Libre (PL) que había llegado a su puesto reclamándose como tal y como “marxista-leninista-mariateguista” fue Dina Boluarte.

A diferencia de Pedro Castillo, quien se había educado una década y media en Perú Posible, desde que este partido hizo un gobierno de centro-derecha en 2001-2006, hasta que este se disolvió en 2017, Boluarte había sido colocada como la número 2 por el mismísimo secretario general del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón. Él la consideraba como su persona de confianza, la misma que iba a defender su ideario y su devoción a los autoproclamados gobiernos “revolucionarios antiimperialistas” de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Mientras Castillo era un invitado de PL (tal y cual lo habían sido sus cabezas electorales Ricardo Belmont, para la alcaldía de Lima en 2018, e Isaac Humala, para el Congreso por Lima en 2020), Boluarte era una militante orgánica de un partido que requería que todos sus miembros se identifiquen con el “marxismo-leninismo-mariateguismo”. Ella fue su candidata en tres elecciones consecutivas (municipales del 2018, legislativas del 2020 y generales del 2021). En las dos primeras tuvo una muy baja votación y en la tercera no dirigió ningún mitin de masas y apareció casi desapercibida a la sombra de Pedro Castillo, cuyo arrastre popular fue el único responsable en llevarla a la vicepresidencia.

Paradójicamente, Boluarte ha decidido liderar al país con y para el fujimorismo, cuyas políticas sigue y de cuyas canteras recolecta a varios de sus ministros. Ahora el nuevo alcalde capitalino es su hincha. Si antes López Aliaga prometió una guerra entre los dos palacios que dan a la plaza mayor, ahora ha decidido convertirse en un castillo que protege a Dina.

Montoya, cuya estrategia era primero sacar a Boluarte, luego a Castillo y después ir a elecciones generales, ahora quiere quedarse como congresista y le pide a Dina que militarice los aeropuertos y ordene que las fuerzas del orden disparen a los manifestantes. Quien dirigió la comitiva que fue a la OEA y luego la comisión para investigar el supuesto fraude electoral del 6 de junio del 2021, ahora quiere que Boluarte, a quien antes acusaba de haber llegado a palacio con un “anforazo”, siga en el poder la mayor cantidad de tiempo posible.

En la historia continental hemos visto varias figuras que se iniciaron en la izquierda y acabaron en la derecha. En Bolivia, Víctor Paz Estenssoro fue en abril de 1952 el líder de la revolución más radical de Sudamérica, pero en agosto de 1985 decretó el mayor shock thatcherista continental previo al de Fujimori en 1990. En Ecuador, Lenín Moreno fue vicepresidente de Rafael Correa en 2007-2009 y 2009-13, luego fue su delfín y después el candidato de su movimiento para remplazarlo en el cargo en 2017 pero, cuando fue electo mandatario en 2017, Moreno rompe con el “socialismo del siglo XXI” y se alinea con la derecha y EE.UU. encarcelando a los correístas y pidiendo la invasión de Venezuela.

Sin embargo, todos ellos demoraron mucho en alterar radicalmente sus posiciones (el primero un tercio de siglo y el segundo más de una década). El giro de Boluarte ha sido brusco y radical, lo que evidencia que es una persona carente de cualquier ética.

Boluarte se ha convertido en el mejor instrumento que tiene el fujimorismo para poder implementar sus planes de contrarreformas electorales, tributarias, sociales y económicas. Si ella fuese reemplazada por el presidente del Congreso, el general (r) Williams, él no tendría esa misma legitimidad para implementar los cambios propuestos y la represión. Ahora los fraudistas se acuerdan que Boluarte sí fue electa en las urnas y que debe gobernar.

Boluarte pretende tener más legitimidad que cualquier posible relevo congresal por esa misma condición, además de que se jacta de ser mujer, provinciana y quechuahablante. Ella es el guante de seda que cubre el puño de hierro. Si ella cae se derrumba todo el tinglado.

Los que perdieron en tres balotajes consecutivos han logrado llegar al Gobierno con una tránsfuga.

DOS

En enero, las encuestadoras IEP e IPSOS han coincidido en que el nivel de desaprobación de Dina Boluarte es del 71%. Estas cifras de rechazo a solo un mes de debutar en la presidencia no tienen precedentes desde que se dieron los primeros sondeos de opinión pública en la historia peruana.

Los que aprueban la nueva gestión se reducen al 19% en el caso de IEP y apenas 1 punto más en el de IPSOS, lo que implica que sólo un quinto de la población avala el inicio de este nuevo mandato.

Este nivel de altísima impopularidad no lo ha padecido ninguno de los mandatarios electos desde, al menos, seis décadas atrás. En los dos periodos de Fernando Belaúnde (1963-68 y 1980-85), Alan García (1985-90 y 2006-11) o Alberto Fujimori (1990-95 y 1995-2000) los niveles de aprobación de los primeros días bordeaban o superaban al 50%. Algo similar ha ocurrido con las primeras encuestas durante los mandatos de Ollanta Humala (2011-16), Pedro Pablo Kuczynski (2016-18) o Pedro Castillo (2021-22). Valentín Paniagua (2000-2001), Martín Vizcarra (2018-20) o Francisco Sagasti (2020-21), quienes llegaron a la presidencia tras un proceso de renuncia o vacancia del anterior mandatario, tampoco debutaron con una opinión pública tan adversa.

Un caso especial es el del tercer periodo de Fujimori, el cual solo duró menos de cuatro meses (julio a noviembre del 2000), fue inconstitucional y fraudulento y generó fuertes protestas sociales. Entonces muchas encuestadoras estaban compradas, por lo que los datos reflejados no son confiables. Sin embargo, debido a que el autócrata mantenía una amplia base de apoyo clientelista, es probable que él realmente no haya tenido en el primer mes de su tercer mandato a más de 7 de cada 10 peruanos que lo rechacen. No tomamos en cuenta a Manuel Merino (noviembre 2020) pues solo duró cinco días, menos tiempo que lo que dura organizar un muestreo. Y ni siquiera Alejandro Toledo, que llegó al dígito de aprobación, tuvo un debut tan desastroso.

Según IEP, en el Perú urbano solo el 18% apoya a Boluarte y en las zonas rurales este porcentaje baja a la mitad (9%), mientras que en todas las macrozonas cuenta con un rechazo generalizado (solo la aprueban el 6% en el centro, el 13% en su natal sur, el 16% en el oriente, el 19% en el norte y el 28% en Lima metropolitana).

IPSOS evidencia que los que muestran mayores simpatías con Boluarte son quienes poseen mayores ingresos. El único sector social donde ella tiene amplio apoyo es el de los más ricos (nivel A), donde es aprobada por el 49% y desaprobada por el 40%. A medida que se desciende en el nivel de poder adquisitivo, más se invierten esas cifras. Dentro de los más pobres (segmento E) Boluarte es aprobada por solo el 10%, mientras que es desaprobada por el 83%.

Ambos sondeos demuestran que Boluarte es hoy rechazada en los que fueron sus anteriores baluartes. La gran mayoría de los 8,8 millones de peruanos que votaron por la plancha presidencial donde ella figuraba casi anónimamente fueron los estratos con menos ingresos y, sobre todo, del campo, del interior y de las macrozonas centro y sur. Quienes hoy tienden a apuntalarla son fundamentalmente aquellos quienes antes apoyaron a Keiko Fujimori.

A pesar de que Boluarte se ufana de ser una mujer, según IPSOS, es desaprobada por el 71% del sexo femenino.

TRES

Antiguos guerrilleros están hoy en la presidencia de Colombia y Nicaragua, como hace poco lo han estado en las de Brasil, Uruguay y El Salvador (en donde, además, su actual mandatario proviene del Frente de Liberación Farabundo Martí). Quien más tiempo ha estado en una vicepresidencia en Occidente es García Linera (Bolivia, 2005-19), quien lideró la guerrilla altiplánica katarista.

Sinn Fein, el antiguo brazo legal del IRA, la mayor organización armada y terrorista dentro de la OTAN, acaba de lograr el primer puesto en las elecciones generales de las dos Irlandas.

Las democracias occidentales buscan que los antiguos subversivos truequen las armas por las urnas. Permitiéndoles incursionar en la política legal a través de la competencia electoral es que se ha logrado en todas estas naciones reducir la violencia letal.

En Perú, Abimael Guzmán ha muerto y hace tres décadas ordenó a sus huestes abandonar la “guerra popular”. Su declive es tal que la única vez que lograron presentar un candidato afín en una elección nacional (Walter Humala para el Parlamento Andino) no logró ni el 0.1% de los votos.

Mientras el APRA llegó a cogobernar con Bustamante y Rivero en 1945-48, una década después de que el partido había impulsado atentados terroristas como los asesinatos de Antonio Miró Quesada, director de “El Comercio”, y antes del presidente Sánchez Cerro, hoy la ultraderecha limeña necesita azuzar el peligro del “terrorismo” como su principal carta para justificar sus constantes maniobras golpistas, autoritarias y antipopulares.

Todo ello es una farsa. Según varios analistas, no es casual que se hayan producido masacres en el VRAEM en las vísperas de cada uno de los tres balotajes en los que ha competido Keiko, con los cuales ella quiso proyectarse como la mejor posicionada para aplicar la “mano dura”. El “Militarizado PCP”, a quien se le atribuyen estos atentados, luego ha brillado por su ausencia (incluso ahora, donde no saca ni un solo comunicado frente a la crisis o las matanzas).

Abimael Guzmán fue quien más pregonó la consigna de amnistiar a Fujimori y a sus asociados, como vía para lograr ser excarcelado. Montesinos escribió con su propia mano una carta a Guzmán implorándoles a los senderistas a aportar los pocos votos que faltaban para que Keiko ganase las presidenciales.

Boluarte hoy se alía con la misma derecha que antes la terruqueaba. Un movimiento de masas que recurre al derecho constitucional a la protesta es lo opuesto a sectas que perpetran atentados o asesinan individuos.

Con esas imputaciones se justifica el terrorismo de Estado y que las fuerzas del orden hayan tenido la orden de disparar a la cara y al pecho para matar. El terruqueo deshumaniza a sus contrincantes y justifica que se les mate como cucarachas.

CUATRO

El actual Gobierno empieza a adquirir ciertos rasgos de paria internacional. Se ha enemistado con las tres repúblicas hispanohablantes más pobladas (México, Colombia y Argentina), las cuales no reconocen a Boluarte como presidenta.

En su mensaje presidencial ha acusado a extranjeros del sur de armar a los manifestantes y echó la culpa de los asesinatos a armas provenientes de allí. Así deja entrever que Argentina, Chile y, sobre todo, Bolivia, son responsables de esas muertes.

No hay evidencia de ello y hay numerosos testimonios de testigos, videos, fotos, periodistas y organismos de derechos humanos que prueban lo contrario. Ya se sabe que las fuerzas del orden fueron instruidas para tirar a matar. Solamente en casos extremos las recomendaciones oficiales admiten poder disparar a los pies. En cambio, en Ayacucho y Juliaca se lo ha hecho ante multitudes y teniendo como blanco rostros o pechos, con la clara intención de matar.

El Perú y el Alto Perú siempre han guardado un alto nivel de amistad, pero hoy Boluarte impulsa la fobia contra Bolivia. Paradójicamente, Evo Morales fue la figura internacional más aplaudida cuando llegaron a palacio Castillo y Boluarte. Ahora Dina le ha prohibido entrar al país.

Cuando Boluarte entró a la plancha presidencial de su partido Perú Libre, se identificaba con las “revoluciones antiimperialistas” de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba, y postulaba reconstituir la Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe (CELAC) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Sus ataques injustificados a Bolivia han hecho que las relaciones con esta pasen por su peor momento. Se ha expulsado al embajador de México (el artífice de la CELAC) y Lima ya no prioriza volver a la UNASUR.

La política represiva de Lima es abiertamente cuestionada por las seis repúblicas hispanoamericanas más extensas (México, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile y Bolivia), además de otras más en la región. El Brasil de Lula se encuentra absorbido en sus intentos de contrarrestar al golpismo bolsonarista, por lo que busca evitar chocar aún con Boluarte.

Algo que sostiene a Boluarte es el aval de EE.UU., cuya embajada inmediatamente condenó el autogolpe de Castillo y fue a bendecir a la nueva mandataria. Sin embargo, si la crisis social se sigue agravando, Joe Biden puede que dinamite a Dina como antes hizo lo mismo con su predecesor.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 619 año 13, del 20/01/2023, p16-17

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17 de enero de 2023

Perú: La más sanguinaria

Isaac Bigio

En la historia mundial ha habido alrededor de 70 presidentas, además de otras 70 mujeres que han sido o son mandatarias en otros países que no tienen repúblicas presidencialistas. Ninguna de ellas ha debutado en sus cargos ordenando disparar a matar contra manifestantes en diversos puntos a lo largo y ancho de su propio territorio.

Tras más de dos siglos de vida republicana, casi tres como colonia española y otros siglos más bajo de incario, por primera vez en el territorio peruano una dama se ha convertido en jefa de Estado. Sin embargo, cuando entramos a la quinta semana de su administración, el principal legado de esta señora es el de los disparos a civiles con armas de fuego.

Desde el 7 de diciembre, en que fue posesionada, hasta el 9 de enero, en que se produjeron 19 muertos en Juliaca, han pasado 33 días. En ese lapso la represión ha causado 47 pérdidas humanas, un promedio de un fallecido cada 17 horas. La mayoría de estas bajas han sido producidas por armas de fuego, las cuales han sido utilizadas contra miles de manifestantes.

Nunca antes un gobierno civil en Lima ha debutado matando a tantos manifestantes. Estas muertes se han dado en las localidades más dispersas: desde cerca del océano hasta los cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Hay fallecidos en 7 de los 24 departamentos del Perú (Ayacucho, Apurímac, Junín, La Libertad, Cusco, Arequipa y Puno), los que se encuentran en las tres regiones verticales (costa, sierra y selva) y longitudinales (norte, centro y sur).

Hoy hay más de 100 democracias occidentales en distintos países y dependencias de las Américas, Europa y Oceanía. No encuentro un solo caso en el cual un Gobierno haya matado a casi 50 personas antes de cumplir sus primeras cinco semanas en el poder.

MUJERES EN EL PODER

Al comparar el accionar que han tenido todas las gobernantes del mundo con el que hoy tiene el Perú, los resultados son sorprendentes.

La primera mandataria no monárquica del mundo fue Khertek Anchimaa-Toka, quien en 1940-44 presidió la “República Popular de Tuva”, antes de que esta fuese absorbida por la Unión Soviética. Pese a su autoritarismo y a que ella apoyaba los esfuerzos de guerra de sus dos vecinos (Stalin en Eurasia y Mao en China), jamás se produjo ese nivel de masacres durante su cuatrienio.

La primera presidenta constitucional del mundo fue Isabel Perón, en Argentina, entre 1974 y 1976. En esta república también se encuentra la dama que más tiempo ha estado en Palacio presidencial en el planeta. Cristina Fernández de Kirchner, quien proviene del mismo partido peronista, ha estado cuatro periodos en la Casa Rosada. El primero y el cuarto como vicepresidenta y entre esos dos ha sido electa dos veces presidenta (2007-11 y 2011-15).

Durante el mandato de la viuda de Perón hubo varios hechos de violencia y ella dejó operar a los escuadrones de la muerte de la AAA. Sin embargo, “Isabelita” no debutó en su puesto ordenando abalear manifestantes. Cristina, por su parte, ha confrontado distintas protestas en su contra pero no ha ordenado tampoco disparar indiscriminadamente contra estas.

Además de ella, la única otra presidenta americana que ha estado ocho años en el poder, aunque en dos cuatrienios no consecutivos, ha sido Michelle Bachelet (Chile 2006-10 y 2014-18). Pese a las huelgas, marchas juveniles o protestas mapuches, ella tampoco reaccionó como Boluarte.

Cuando Dina Boluarte asumió la presidencia peruana, el Grupo de Puebla (que une figuras izquierdistas y centro-izquierdistas de Iberoamérica) la apoyó señalando que ella “tiene el encargo histórico de conservar el proyecto político progresista por el cual votó el pueblo del Perú”.

Dentro de los firmantes de dicho bloque están Dilma Rousseff (quien en Brasil llegó a la Presidencia en 2008 y 2012 obteniendo la mayor cantidad de votos con la cual una mujer haya llegado al poder) y Xiomara Zelaya (quien es hoy la primera mujer en presidir a Honduras). Nunca ninguna de ellas empleó ese nivel de respuesta policial y militar contra sus opositores, pese a que ambas fueron derrocadas (la primera en mayo del 2016 y la segunda, siendo primera dama, en 2009).

En dicho Grupo se hallan también los Fernández de Argentina, el actual presidente socialista de Chile, Gabriel Boric, los dos presidentes del Frente Amplio que gobernaron Uruguay en 2005-20, el primer y el segundo presidente del Movimiento Al Socialismo, los cuales han gobernado Bolivia en 2005-19 y desde el 2020 hasta hoy, y varias figuras del actual gobierno español. Ninguno de ellos mandó a sofocar en sangre las protestas, las cuales fueron muchas. Michelle Bachelet o Evo Morales no quisieron repeler con balas a quienes se les enfrentaron.

DINA: A BALEARTE

Boluarte ha respondido a las protestas con una violencia especial y que en nada se parece a la que afrontaron vecinos suyos sometidos a circunstancias afines. El actual primer ministro Alberto Otárola declaró en Lima que no era posible permitir que miles de manifestantes fuesen a ocupar el aeropuerto de Juliaca (como antes tampoco lo permitieron en el caso del de Ayacucho). Estos aeropuertos son de tráfico local y limitado y se encuentran en ciudades que ocupan el puesto 14 o 15 dentro de las más pobladas del Perú.

En cambio, el gobierno de Luis Arce debió hacer frente a la ocupación de DOS aeropuertos en Santa Cruz, la urbe más grande y rica de Bolivia, por la cual pasan muchos vuelos internacionales e intercontinentales. Los “socialistas” altoperuanos lograron liberar estas instalaciones y hacer frente a las demostraciones de protesta contra el encarcelamiento del gobernador cruceño Fernando Camacho (ordenado por la Justicia por su participación en el golpe y las masacres de noviembre 2019) sin matar a nadie.

Más serio fue el caso que se dio en Brasilia cuando miles de partidarios del anterior presidente Jair Bolsonaro, quienes, al igual que Donald Trump y Keiko Fujimori, no han querido reconocer su derrota electoral, tomaron las sedes del Ejecutivo, el Congreso y el Tribunal Supremo. Sin embargo, todas esas manifestaciones fueron despejadas sin producir un solo fallecido.

La única presidenta americana que ha ordenado disparar a manifestantes es Jeanine Áñez, presidenta de Bolivia (2019-20), quien hoy está presa acusada de golpista, dictadora y masacradora. Boluarte, cuando no llevaba ni la décima parte de lo que Áñez gobernó en Bolivia, ya la ha superado en un 50% si hablamos del  número de ejecuciones extrajudiciales.

OTROS CASOS

Hoy la mandataria que más lleva en el poder es Margarita II, quien el 14 de enero cumple 51 años como reina de Dinamarca. En todo ese medio siglo la patria de los vikingos jamás vivió un episodio parecido al que hemos visto en el Perú.

Elizabeth II, la reina que más tiempo gobernó en el mundo, tampoco ordenó que se disparara a discreción en contra de masas inermes. El terrorismo armado del IRA merece una reflexión distinta.

Margaret Thatcher, a quien se le apodó como la “dama de hierro” por su dura represión a sindicatos y huelgas, fue la única persona que en el último siglo gobernó 11 años ininterrumpidos al Reino Unido. A pesar de las legiones de detractores que tuvo (y tiene) nadie pudo acusarla de ordenar una masacre.

Si nos remontamos a monarquías o Estados autoritarios hemos de encontrar casos de mandatarias que han sido muy crueles. Sin embargo, la primera presidenta del Perú se ha convertido en la mujer gobernante más sanguinaria que haya tenido cualquier democracia multipartidaria en la historia universal.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 618 año 13, del 13/01/2023, p15

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10 de noviembre de 2022

Cien años del ascenso fascista

Isaac Bigio

Hace un siglo el fascismo tomó el poder por primera vez. El 27-29 de octubre de 1922 unos 30 mil reservistas y legionarios marcharon sobre Roma con camisas negras y armas caseras o rudimentarias. El primer ministro Luigi Facta le pidió al rey Víctor Manuel que movilizara a las tropas o decretara estado de emergencia para enfrentar el desfile.

Pese a que el rey se proclamaba liberal y a favor de una monarquía constitucional con una democracia multipartidaria, Víctor Manuel dejó que el Partido Nacional Fascista, el cual se había fundado hacía solo 11 meses atrás, tomara la capital. Tras la renuncia de Facta, la corona ungió a Benito Mussolini como presidente del Consejo de Ministros. El 16 de noviembre Mussolini recibió la ratificación de más del 70 % del Parlamento, pese a que allí los fascistas eran una minoría. A los 11 días la Cámara le otorgó plenos poderes en materia económica y administrativa.

Si bien la clase dominante italiana no se sentía cómoda con las milicias de estratos bajos del fascismo, veía a estos como una tabla de salvación contra los “rojos”. Apenas cinco años atrás, el 7 de noviembre de 1917, los bolcheviques habían tomado el poder en Rusia y tras ello desencadenaron una ola de revoluciones en toda Europa. Italia tenía a uno de los partidos comunistas más grandes del mundo.

A pesar de que Mussolini, al igual que los comunistas, provenía del Partido Socialista, había ido abrazando un extremo nacionalismo gran-italiano, especialmente durante la I Guerra Mundial (1914-18). El “Duce” postulaba reconstituir el imperio romano e ir hacia un fuerte Estado nacional. Sus enemigos principales pasaron a ser sus antiguos camaradas y constantemente sus fuerzas de choque se enfrentaban a los sindicatos, las huelgas, los socialistas y los comunistas.

Mussolini fue aceptado por la realeza y el establishment como la mejor ficha para neutralizar y aplastar el peligro de las fuertes organizaciones laborales que tenía Italia, para dar orden y estabilidad internas, y para iniciar una política exterior expansionista.

A 10 meses de llegar al poder, Mussolini chocó militarmente con Grecia y le ocupó Corfú, su mayor isla occidental. Seis meses después, Italia anexa Fiume, el principal puerto croata. En sus primeros años en el poder, Mussolini establece un protectorado de facto sobre Albania y expande sus dependencias en Libia hacia Fezzan y otras zonas del Sahara.

En abril de 1926 Mussolini eliminó el derecho a la huelga, mientras que en Libia dio un discurso reclamando al Mediterráneo como “nuestro mar” y contraponiendo el fascismo a la democracia. El Duce también quiso crear una cadena de colonias africanas que fueran desde Libia hasta Somalia, para lo cual en 1934-35 se lanzó a ocupar la actual Etiopía, el único gran reino negro que había mantenido su independencia ante el reparto europeo del África.

El fascismo no debe ser confundido con cualquier dictadura autoritaria. Miles de estas han habido en la historia universal antes de Mussolini. Lo que distingue al fascismo de cualquier autocracia es que este se basa en un partido único sustentado en pequeños propietarios, desocupados y reservistas, con fuerzas de choque que atacan a los sindicatos y a las izquierdas, que establecen un Estado corporativo con fuertes elementos autárquicos y que demandan una expansión militar externa.

En 1933 Adolfo Hitler tomó el poder en Alemania. El nazismo tomaba todos esos aspectos, pero le agregaba un componente racista. Su odio contra sus enemigos étnicos internos (judíos y gitanos) fue luego adoptado por Mussolini y otros movimientos fascistas que se fueron dando en el mundo de entonces.

Durante la guerra civil española de 1936-39, el Generalísimo Francisco Franco derrota a los republicanos (con ayuda de tropas y bombarderos de Italia y Alemania) y establece la dictadura de la Falange, la cual une elementos del fascismo con el clericalismo. El eje Roma, Berlín y Tokio desencadenaría la II Guerra Mundial (1939-45) en la cual sus integrantes lograron capturar casi toda Europa, el este y sudeste asiáticos y buena parte de Oceanía.

Las “democracias occidentales” inicialmente vieron con buenos ojos el ascenso de Mussolini y de Hitler, pues querían detener a los soviéticos. Luego no quisieron impedir que Franco tome Madrid y Barcelona. Durante la II Guerra Mundial Portugal fue uno de los aliados fascistas de Londres y Washington. Al terminar este conflicto, España, Portugal y Grecia fascistas tuvieron buenas relaciones con las democracias occidentales, las mismas que animaron a decenas de golpes y dictaduras represivas en Latinoamérica, África y Asia.

El único Gobierno realmente fascista que ha tenido el Perú fue el que creó Luis Miguel Sánchez Cerro. Este militar piurano participó en el golpe castrense del 22 de agosto 1930, el cual depuso al presidente civil que más tiempo haya estado en Palacio (Augusto B. Leguía). Tras haber comandado la junta militar (del 27/8/1930 al 1/3/1931), Sánchez Cerro participa de unas elecciones generales que domina y en las que es proclamado ganador. Su mandato constitucional duró 17 meses, desde diciembre de 1931 al 30 de abril de 1932, cuando fue asesinado. El último magnicidio que ha conocido el Perú fue perpetrado por el APRA, que entonces fue el primer partido peruano en incitar el terrorismo individual.

Sánchez Cerro reprimió duramente a los socialistas y comunistas que habían militado con José Carlos Mariátegui y sobre todo al APRA, que entonces se proclamaba marxista y antiimperialista. Más de seis mil trujillanos fueron fusilados en 1932. Las huestes del partido Unión Revolucionaria, el de Sánchez Cerro, copiaron abiertamente el color de las camisas y varios símbolos e ideas de Mussolini.

Hoy Antauro Humala copia varios elementos y símbolos del fascismo (incluyendo la xenofobia, el expansionismo territorial, el querer volver a reconstituir un viejo imperio y el culto a la raza principal del país). Humala demanda una marcha de “medio millón de reservistas” sobre Lima. Sin embargo, el etnocacerismo no considera a la izquierda como su enemiga sino como su aliada y choca con el establishment, por lo que se trata de un nacionalismo confuso, así como lo han sido el MNR boliviano y el peronismo argentino, los cuales inicialmente fueron cercanos a Hitler.

A un siglo del fascismo, hay muchas corrientes que tienen sus raíces en las fuerzas que apoyaron a Mussolini, Hitler o Franco y que vienen creciendo. A solo cinco días de que se cumpliera el I centenario de la marcha fascista sobre Roma, Giorgia Meloni llegó a ser la nueva primera ministra de Italia, la primera mujer en obtener tal cargo.

Tanto ella como Marine Le Pen, quien lidera en Francia el principal partido europeo con raíces y rasgos fascistoides, reivindican la democracia multipartidaria y el neoliberalismo. Esto es algo que ahora avalan los herederos del fascismo, los mismos que, al igual que los excomunistas reciclados, ya no postulan volver a una dictadura de partido único, a nacionalizaciones, al corporativismo o al expansionismo bélico. Ya no apelan al racismo y al antisemitismo. Saludan, más bien, que Israel venga siendo gobernado por fuerzas de derecha.

Todos los posfascistas occidentales ahora abrazan, además, a la OTAN y a la OCDE. Lo que les ayuda a ser populares es que aparecen como social-conservadores y campeones contra el Islam y los inmigrantes. El Foro de Madrid del posfranquista Vox trata de unir a toda la ultraderecha iberoamericana. El presidente del Congreso peruano y el alcalde de Lima electo pertenecen a esa internacional ultraconservadora.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 610 año 13, del 04/11/2022, p19


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9 de agosto de 2022

La caída de Boris Johnson

Isaac Bigio

Boris Johnson renunció al liderazgo del gobernante conservadurismo el jueves 7. Esto implica que él va a seguir siendo el Primer Ministro británico hasta que su partido elija a un nuevo jefe, algo que probablemente se dará en 3-4 meses.

Noticia bomba

Se suponía que en esa fecha se iban a dar una serie de conmemoraciones por el 17 aniversario de la masacre del 7/7 del 2005, cuando más de 50 londinenses fueron asesinados en el más sangriento atentado terrorista que haya tenido la mayor metrópolis europea. Sin embargo, ese hecho pasó desapercibido, pues todos estaban concentrados en la noticia bomba.

Pocos días antes, Johnson había planteado que él pensaba volver a ganar 2 elecciones generales más y quedarse al menos 10 años en el número 10 de la calle Downing (la residencia oficial del Premier). Incluso, él empezó a preparar a sus huestes para un posible adelanto de elecciones generales, con lo cual iba a querer liquidar al laborismo y a sus rivales dentro de su partido.

Elecciones elitistas

No obstante, lo que vamos a tener ahora es una nueva elección tras la cual saldrá quién ha de ser el nuevo Primer Ministro. La gran diferencia es que en los comicios generales pueden votar más de 40 millones de adultos británicos y que de ellos sale un nuevo parlamento. Tras ese proceso, la reina invita al líder de la mayoría absoluta de los 650 miembros de la cámara de los comunes para liderar el Premierato de "su graciosa majestad". Ahora, en cambio, eso ya no se va a dar.

La decisión de quién va a gobernar al reino recae en un proceso mucho más largo y elitista. Primero, los 358 parlamentarios conservadores van a ir votando cada 2 a 3 días para ir descartando en cada ronda a uno de los posiblemente más de 10 precandidatos. Luego, cuando queden solo 2, se va a pasar esa decisión final al voto de una minoría de menos del 0.3% de su población, quienes son los 100 a 150 mil afiliados a los clubs conservadores, los mismos que en su gran mayoría son blancos, varones y adultos mayores.

Como en ese diminuto electorado casi no hay trabajadores, madres solteras, jóvenes o minorías étnicas, los candidatos que más fuerza van a tener son aquellos que pueden ofrecer más dureza ante la Unión Europea, los inmigrantes o Rusia.

Zigzags

Cuando Boris Johnson era alcalde de Londres, tuve la oportunidad de organizar una asamblea con miles de latinos donde él se comprometió a luchar por la amnistía a indocumentados. Hacía esto para congraciarse con la mayoría de los londinenses que pertenecen a minorías étnicas. Empero, para ser jefe tory, él se pasó al campo de los que le han quitado derechos a los millones de ciudadanos europeos. Ahora, además, él ha iniciado un esquema en el cual los solicitantes de asilo pueden ser transferidos Ruanda. Incluso ha hecho esto pese a la oposición del futuro rey Carlos (ese país africano-ecuatorial tiene una dictadura y ha sufrido del peor genocidio de fines del siglo XX).

También, cuando Johnson era burgomaestre capitalino, él coqueteaba con una agenda ecologista debido a que los verdes son allí la tercera fuerza electoral. Hoy, no obstante, Johnson llama a romper la dependencia con Rusia, generando energía a través de nuevas extracciones contaminantes de carbón y del fracking (bombeo de agua para sacar hidrocarburos, lo que contamina a las aguas de ríos, lagos y reservas subterráneas).

Paciencia colmada

Cuando junio acabó, parecía que iba a acabar también las presiones para que Johnson dimita. Sin embargo, la ola de escándalos se fue incrementando hasta llegar a un punto en el cual, tal como lo dijo el primer tesorero que tuvo Johnson, Sajid Javid, "esto era ya demasiado".

Antes a él le toleraban pensando que Johnson es el mayor vencedor de elecciones que tiene el Reino Unido. Él ha ganado en todos los distritos donde se ha presentado para ser parlamentario, las 2 veces que postuló para la alcaldía capitalina (es el único burgomaestre conservador que Londres ha tenido), el referéndum del Brexit (derrotando a todos los primeros ministros salientes o en el poder, así como a los líderes de todos los grandes partidos) y, finalmente, ganando las elecciones generales de diciembre 2019 con la mejor votación que haya tenido cualquier líder desde Margaret Thatcher.

Johnson mismo se había posicionado como el "hombre que cumplía" con grandes tareas. En su discurso de dimisión, él se jactaba de sus triunfos electorales, de haber sacado al país de la Unión Europea (algo que nunca antes se ha dado en dicho bloque continental), de haber sido los primeros en Europa en vacunar a su población y en salir de las restricciones del COVID-19, y de ser el pilar que ha puesto a Occidente detrás de la causa ucraniana.

Escándalos

Los "tories" le habían aguantado a Johnson muchas faltas (hacer fiestas durante la cuarentena, recibir dinero de donantes partidarios para arreglar su casa, haber coadyuvado a que los tories pierdan 2 bancas, etc.). Empero, la gota que calmó el vaso fueron las denuncias contra uno de sus hombres de confianza, al cual se le volvió a comprobar que era un depredador sexual.

A inicios de esta semana se iniciaron las primeras renuncias ministeriales con la dimisión de los 2 tesoreros que haya tenido Johnson (Javid y Rishi Sunak). Tras ello se fue dando una estampida de más de 50 renuncias de secretarios de Estado, ministros y secretarios. Al mediodía del miércoles 6 se presentó Johnson en la sesión semanal de preguntas al Primer Ministro, donde él se mostró muy desafiante ante los pedidos para que dejara el cargo, a lo que aducía que él había hecho muchos logros y que debería completar su quinquenio.

Ahora, el Reino Unido ha comenzado el proceso de transición hacia el cuarto primer ministro conservador que haya tenido desde el 2010. Los retos son grandes. El país vive su peor inflación en 4 décadas. Hay una ola de huelgas que han comenzado los trabajadores de los trenes y metros, la misma que amenaza a extenderse a otros rubros. En 2 de los 4 países que componen el Reino Unido (Irlanda del Norte y Escocia) crecen las tendencias separatistas.

Crisis

En Escocia el Gobierno nacionalista ha fijado fecha para un segundo referéndum por la independencia. En Irlanda del Norte hay fuertes tensiones entre los unionistas que quieren acabar con el protocolo con la UE y los nacionalistas que lo defienden y buscan ir hacia la reunificación de su isla.

Un tema clave es la guerra de Ucrania. A 40 años de la guerra de las Malvinas, Johnson quiso imitar lo que hizo en 1982 la entonces primera ministra tory Margaret Thatcher, quien supo revertir su impopularidad interna derrotando militarmente a Argentina. Esta vez, Johnson quiso generar una ola de patriotismo antirruso y presentarse como el paladín de la unidad occidental para defender a Ucrania. El problema es que a más de 4 meses de que esta guerra se inició el 24 de febrero, las sanciones no vienen deteniendo a Moscú y, más bien, Ucrania ya ha perdido un quinto de su territorio, mientras que cada vez más se reduce su capacidad de poder reconquistar la mayor parte de las zonas ruso-hablantes de su propia república.

Aún no se puede saber si no estalla otro escándalo que obligue a Johnson a dejar prematuramente el premierato a su número 2, Dominica Raab. Tampoco se sabe quién podrá ser él o la nueva persona que gobierne al Reino Unido. Lo que sí se puede prever es que el nuevo Gobierno no va a tener el mismo respaldo homogéneo de su bancada (como el que lo tuvo Johnson al iniciar su gestión) y que puede que sea la antesala a un nuevo Gobierno laborista (o a un proceso de separación de la mitad de los 4 países que componen esta monarquía constitucional).

12 de abril de 2022

La guerra: A las 5 de la madrugada

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Isaac Bigio

A las 5 a.m. hora local de este jueves 24 empezaron los operativos militares rusos sobre Ucrania. Durante semanas pronosticamos que mientras no acabasen las olimpiadas de invierno en Beijing, Rusia no iba a atacar a Ucrania para no afectar los intereses de su mayor aliado global (China). Al día siguiente del domingo 20 en que los juegos deportivos acabaron, empezaron los juegos de guerra.

El lunes 21 Moscú reconoció oficialmente a las autodenominadas "repúblicas populares" de Luhansk y Donetsk en el sudeste ucraniano, a ocho años de que estas hubiesen nacido apoyadas por la población rusohablante. El mandatario ruso Vladímir Putin justificó lo hecho aduciendo que debía proteger a más de 10 millones de rusos que viven en Ucrania y, sobre todo, a estas dos regiones que vienen siendo permanentemente bombardeadas. Desde el 2014 más de 14 mil personas han muerto en el conflicto por Luhansk y Donetsk.

Si bien los rusos ucranianos han logrado retener el control de las capitales de ambas regiones, unas 2/3 de ambas fueron antes reconquistadas por Kiev. Putin argumenta que existe un “genocidio” contra sus connacionales rusos en Ucrania, mientras que los líderes separatistas aducen que su cultura e idioma han sido reprimidos habiéndose retirado al ruso como lengua cooficial.

En febrero de 2014, ocho años atrás, cayó el gobierno constitucional electo de Viktor Yanukovich, en lo que Occidente denominó “una revolución de colores”, pero que los rusos calificaron como un golpe de Estado. Algo que generó mucha indignación en buena parte de los 48 millones de ucranianos, particularmente en los medios sindicales, izquierdistas o ruso-parlantes, es que en esa rebelión participaron activamente miles o decenas de miles de militantes o milicianos extremistas ultraderechistas que abiertamente reivindican al ejército de Stepan Bandera. Los banderistas, durante la II Guerra Mundial, apoyaron  la invasión alemana y perpetraron masacres contra los judíos, polacos, rusos y soviéticos que vivían en Ucrania. En ninguna otra parte del planeta hay tantos y tan activos grupos paramilitares abiertamente pronazis como en la actual Ucrania, algo que la prensa occidental no quiere reportar.

Tras el derrumbe de Yanukovich, el mando del país pasó a manos de líderes que han querido lograr que Ucrania ingrese a la Unión Europea y a la OTAN, entidades que la oposición local y Moscú sindican de haber estado tras el golpe de Estado del 2014. Los nuevos presidentes han impulsado un programa de “ucranización” y “decomunistización” que implica eliminar el status de la lengua rusa como cooficial, suprimir o reprimir sindicatos o partidos que reivindican a la URSS y erradicar estatuas, nombres de calles, plazas y edificios de héroes de la guerra soviética antinazi. Aunque el actual presidente Volodimir Oleksandrovich Zelenski es de origen judaico, ni él, ni Israel ni Occidente denuncian a las bandas prohitlerianas, las cuales son utilizadas como fuerza de choque contra Rusia. Según la TV rusa, ahora mismo esos grupos vienen previniendo el éxodo hacia el resto de Ucrania por parte de la población civil de Mariupol (la principal ciudad costera de Donetsk, a la cual los rusos la vienen bombardeando buscando reincorporarla a la república separatista del mismo nombre).

Desde su independencia en 1991, Ucrania ha alternado en el poder a gobiernos prorrusos y proeuropeos. Los primeros han querido mantener el tradicional bloque paneslavo con Rusia y Belarús, naciones con las que comparten un idioma similar escrito en alfabeto cirílico, el mismo credo ortodoxo mayoritario y siglos de historia común. Los segundos han querido emular a sus vecinos de Polonia, Eslovaquia y Rumanía para entrar a la Unión Europea y estructurar un modelo más liberal. La familia Biden tienen poderosos intereses económicos en Ucrania, algo que fue uno de los principales caballitos de batalla que Donald Trump tuvo contra su rival en las elecciones norteamericanas.

Ambos campos ucranianos eran más o menos de similar peso demográfico y geográfico, pero desde el 2014 Rusia decidió alentar el separatismo de las tres principales regiones que hablan mayoritariamente el ruso. A Crimea la anexaron tras que esta tuviese un referendo en 2014 donde el 90 % pidió retornar a la Federación Rusa (en la cual estuvo hasta 1954). Hoy Moscú no ha incorporado a las dos repúblicas del sudeste ucraniano, pero ha empezado por reconocer su independencia y su derecho a enviar tropas allí “a petición de sus legítimos gobiernos nacionales”. Crimea, su capital Sebastopol, Donetsk y Luhansk suman unos 80,000 km² y representan a 4 de las 27 regiones oficiales de Ucrania, las cuales Moscú ha anexado o buscará hacerlo. En ellas han venido residiendo unos 9 millones de habitantes, los que componen poco menos del 20 % de la población de 48 millones de ucranianos que figuraba en el último censo.

PUTIN

A inicios del jueves 24 comenzó la ofensiva rusa mientras que Kiev ha declarado la ley marcial. Según la TV rusa, la defensa aérea ucraniana ha sido destruida. El eje de los combates se da en el sudeste del país donde Moscú reclama que todo el territorio de Luhansk y Donetsk debe retornar al control de las repúblicas rusohablantes que llevan dicho nombre. Al momento de escribir estas líneas (mediodía en Rusia y Ucrania del primer día de combate) los noticiosos reportan de que, aparte de incidentes en esas dos regiones, se habrían dado explosiones en varias ciudades importantes de Ucrania como Jarkov (ubicada entre Rusia y el Donbás), Kiev (Ia capital) y Odessa (el principal puerto que hoy tiene Ucrania y que se encuentra en su frontera occidental cerca a Moldavia y a Rumanía).

Los medios occidentales y Kiev reportan que la infraestructura militar y aérea de Ucrania ha sido el blanco de los ataques, pero aún no conocemos si los tanques rusos van a traspasar Luhansk y Donetsk. Por el momento, Belarús viene prestando su territorio para que desde allí operen las fuerzas rusas, pero no hay informes acerca de que su propio ejército haya entrado en combate, algo que pudiese darse más adelante, si el conflicto se agudiza.

Putin sostiene que su intención no es ocupar Ucrania sino “liberar” y “pacificar” a Donetsk y a Luhansk, así como “desmilitarizar” a Ucrania y acabar con los grupos armados nazis que actúan en esta. Occidente viene imponiendo fuertes sanciones económicas contra Rusia, pero no va a mandar tropas, aunque sí van a seguir despachando armas, instructores y asistencia logística.

El Kremlin afirma que se ha visto obligado a iniciar estos operativos porque la población rusa en Ucrania es discriminada y para prevenir que Kiev entre a la OTAN y con ello coloque misiles nucleares a cinco minutos de vuelo sobre Moscú. Mientras Boris Johnson aduce que la OTAN es un pacto meramente defensivo, Putin le retruca diciendo que es de tipo ofensivo, algo que se demostró en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia o Siria.

La OTAN nació en 1949 como una alianza militar contra Moscú y sus aliados “socialistas” de Europa oriental y luego Asia y Cuba. Tras su victoria en la guerra fría, cuando en 1991 logró desintegrar a la URSS y al Pacto de Varsovia, la OTAN ha ido expandiéndose hasta haber logrado que a su esquema ingresen todos los antiguos socios europeos no soviéticos que antes tenía el Kremlin (las repúblicas checa, eslovaca, polaca, húngara, rumana y búlgara), además de tres exsoviéticas del Mar Báltico (Lituania, Letonia y Estonia).

Los putinistas sostienen que en 1962 Moscú se vio obligado a retirar sus misiles nucleares estacionados en Cuba para evitar un conflicto con EE.UU. y que hoy la tortilla se ha dado la vuelta, por lo que Occidente debiera imitar lo que el Kremlin hizo hace seis décadas. Tras meses de presión y, al ver que Joe Biden, Boris Johnson y Zelenski insistían en el derecho de Ucrania de entrar a la OTAN, el Kremlin justifica invadir a su vecino del sur para proteger su seguridad interna.

Según el reportero de la BBC en Moscú, lo que Putin quiere es destrozar al aparato militar y aéreo de Ucrania, obligándole a rendirse, en tanto que Belarús puede reservarse el rol de atacar para oficiar como bisagra en un acuerdo entre Kiev y Moscú. Otros periodistas de dicha cadena británica indican que todos los blancos están siendo objetivos militares y que los rusos tratan de evitar bajas civiles. Pareciera que Ucrania viene siendo atacada desde el norte, noreste, este, sureste y suroeste.  

OCCIDENTE

Para Occidente el ingreso de tropas rusas es una violación de la ley internacional y de la soberanía de Ucrania. Ya antes Putin ha reconocido otras repúblicas separatistas (la de Transnistria en Moldavia y las de Abjasia y Osetia del Sur en Georgia, con lo cual ha evitado la expansión de la OTAN).

Los partidos de la derecha “moderada” y del centro, y los liberales, verdes y socialdemócratas de Europa tienden a unirse para condenar a Rusia como un “agresor” que está poniendo en riesgo a una democracia y la unidad e independencia de Ucrania. El primer ministro británico Johnson sostiene que estamos cerca de la peor guerra que haya tenido Europa desde 1945.

Rusia y varios otros países le recuerdan a la OTAN que ellos han arrasado Yugoslavia, Irak, Libia o Siria ilegalmente, sin haber tenido permiso de la ONU y con mentiras, mientras que la invasión a Afganistán solamente dejó muertos (pues los talibanes retornaron al poder), que ellos siguen armando a las peores autocracias del mundo (Arabia Saudita y Emiratos) para seguir destrozando Yemen, que EE.UU. tiene un largo historial de haber invadido y propiciado golpes en su “patio trasero” (Latinoamérica y el Caribe) y que Washington viene de reconocer la anexión del Jerusalén oriental palestino y del Golán sirio por parte de Israel, pese a la oposición de más del 90 % de las Naciones Unidas.

Empero, para Norteamérica y para la Unión Europea Ucrania es una democracia liberal con un capitalismo abierto, lo cual es considerado como un modelo a proteger y a alentar. La OTAN no quiso haber evitado esta guerra haciéndole concesiones a Moscú (como comprometiéndose a no expandirse más esta hacia el este) y Rusia justifica su ataque como una medida “preventiva” para evitar que en un futuro cercano Ucrania pueda volver a tener armas atómicas.

En ese conflicto, EE.UU. va a tratar de hacer que Alemania y Europa dejen de adquirir tanto gas barato a Rusia y que le compren a sus multinacionales uno más caro (pero justificable por razones estratégicas) que viniese del Medio Oriente o de nuevas perforaciones en su país, las cuales pudiesen poner en riesgo los glaciares de Alaska o los acuíferos estadounidenses con la técnica del fracking (bombeo de agua al subsuelo para empujar a los hidrocarburos a la superficie, lo cual puede contaminar aguas de riego o consumo humano).

Joe Biden se siente debilitado en casa por la inflación que no puede detener. El “darle una lección a Rusia” es algo que puede darle réditos internos, hacer reactivar a un sector de sus fábricas (para producir y vender armas) y perforar la diplomacia rusa (la misma que acaba de derrotar a sus aliados en la guerra siria y que ha tejido una alianza antioccidental con China e Irán).

Si Putin se impone, se van a golpear los intentos de la OTAN y de la Unión Europea de expandirse. Para Putin, Kiev es una marioneta de EE.UU. Para varios parlamentarios ucranianos es Rusia quien quiere recomponer su imperio y lograr que Ucrania sea humillada, mutilada o desintegrada.

Los medios occidentales especulan sobre cuál pudiese ser la estrategia de Moscú. Inicialmente, se pensaba que se podría dar un conflicto localizado con el objetivo de que la totalidad de Luhansk y Donetsk sean “recuperados” por las dos repúblicas separatistas prorrusas que tienen ese mismo nombre. Sin embargo, no se puede descartar un desembarco anfibio por el Mar Negro hacia Odessa y la costa sur de Ucrania, donde hay mucha población rusohablante que puede simpatizar con los atacantes, así como la marcha de tanques para capturar Jarkov o Kiev.

Como Ucrania no es parte de la OTAN no se puede aplicar el estatuto de esta, lo que hubiese implicado la inmediata respuesta militar de la Europa que vive bajo el paraguas atómico de ingleses, franceses y, sobre todo, norteamericanos. A Washington no le conviene un enfrentamiento directo con Rusia, la potencia que más armas nucleares tiene, aunque sus Fuerzas Armadas sean superiores en soldados, aviones y vehículos de guerra. Según Moscú, la OTAN ha tenido unos 20 mil efectivos entrenando y asesorando al ejército ucraniano, dotado hoy de misiles semidirigidos que pueden destrozar aviones o tanques.

Al parecer, la estrategia que tendría Ucrania pudiese ser la de trasladar su capital hacia el oeste (a Lvov) y prepararse para una resistencia con guerrillas, la cual buscaría transformar a su país en un nuevo Afganistán que acabe humillando a Moscú con muchas bajas y el ramalazo de una crisis presupuestal. Por ahora, Kiev va a buscar llamar a fuerzas extranjeras a su interior. Como la OTAN no puede ni quiere hacerlo, el primer paso puede ser pedir que la Asamblea General de la ONU autorice a los cascos azules como fuerzas de paz, algo que el Kremlin va a querer vetar.

Joe Biden y Boris Johnson necesitan derrotar a Moscú para poder evitar ser arrasados por sus respectivas oposiciones en casa. Las repercusiones de este conflicto van a durar mucho tiempo. Si bien las negociaciones han quedado suspendidas, no se puede descartar que la diplomacia vuelva a jugar su parte estando Rusia en mejores condiciones.

Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°581, del 08/04/2022   p21

18 de marzo de 2022

La doble moral ante Rusia

Isaac Bigio

Rusia ha sido sometida a las peores sanciones que se hayan dado desde la II Guerra Mundial. Estas van desde las de corte financiero hasta las mediáticas y deportivas.

Se supone que las democracias occidentales se basan en la libertad de empresa y de información, así como en la sacrosanta propiedad privada. No obstante, todo banco, corporación o millonario de origen ruso tiene ahora sus bienes confiscados o intervenidos y todo ello sin derecho a la defensa. Rusia ha sido vetada de participar en el sistema Swift de intercambio inmediato de transacciones monetarias internacionales y sus billonarias cuentas en el exterior (tanto de su Estado como de varios de sus ciudadanos) han sido congeladas.

La Unión Europea (UE) ha decidido proscribir a los canales de TV rusos de sus sistemas de cables, Youtube y otras redes sociales. El miércoles 2 de marzo, mientras estaba escribiendo esta nota, a las 5?p.m. se cortó la transmisión del canal de RT que estaba viendo en Inglaterra. Esta noticia no aparece en los medios europeos donde solamente se habla de la censura dentro de Rusia.

En medio de una guerra, que puede llegar a ser la primera de corte nuclear en la historia, los europeos están condenados a solo recibir informes parcializados de una prensa que constantemente les reporta un único lado de la moneda. Facebook ha bloqueado a Russian Today pero ha abierto sus páginas al Batallón Azov y a otros grupos paramilitares abiertamente hitleristas que torturan, queman vivos, asesinan y decapitan civiles rusos reivindicando a los héroes y a los símbolos del nazismo ucraniano que junto a las SS masacraron a millones de sus compatriotas y a soviéticos, rusos, polacos y judíos.

Rusia ha sido expulsada de toda competencia deportiva, incluida las del mundial de fútbol, pese a que fue el anfitrión de la pasada copa. A los atletas rusos y bielorrusos de los juegos paraolímpicos de invierno que comienzan este fin de semana en Beijing se les ha permitido participar como individuos, pero sin poder usar sus camisetas o banderas nacionales y sin que se entonen sus himnos patrios. A Roman Abramovich, el millonario ruso que, al comprar al Chelsea FC, lo trasformó en uno de los mejores equipos de Europa, le han obligado en los hechos a rematarlo.

La sede de la copa FIFA 2022 es Qatar. Este diminuto país, gracias a sus grandes riquezas, ha financiado grupos terroristas binladenistas y contribuido a la destrucción militar de Libia y Siria. Qatar, además, tiene una monarquía absolutista donde la inmensa mayoría de sus dos millones de habitantes no tiene derechos y donde hay una inmensa disparidad social entre los petrooligarcas y los obreros que sobreviven en inhumanas pocilgas laborando el doble de tiempo de la jornada laboral mundial. Allí más de 6,500 trabajadores han muerto en las construcciones de las obras por el mundial, existe la pena de muerte, la mujer carece de derechos (la poligamia es normal en las élites) y no hay sindicatos.

A Israel se le acusa de bombardear o maltratar palestinos o de haber violado resoluciones de la ONU para anexarse la Jerusalén oriental y otras zonas que fueron antes de Jordania y el Golán sirio mientras se le permite jugar en la liga europea (pese a encontrarse en el Asia, al lado del África). A EE.UU., Francia o Reino Unido y todos los otros países que bombardearon y destrozaron a Yugoslavia, Irak o Libia ni se les toca, como también pasa lo mismo con los dos mayores vecinos de Qatar (Arabia Saudita y Emiratos), que han masacrado a decenas de miles al invadir Yemen. Tampoco se toca a Colombia, la república occidental con más asesinatos extrajudiciales de líderes sociales, a Birmania por la limpieza étnica de sus musulmanes, o a otras naciones sindicadas de hacer atrocidades (incluyendo China, la cual del 4 al 20 de febrero fue anfitriona de las olimpiadas de invierno). Por último, hay que recordar que la dictadura de Mussolini en Italia organizó el mundial de fútbol de 1934 y la de Hitler en Alemania las Olimpiadas de 1936.

Al querer transformar a Rusia en el paria del globo se han venido produciendo importantes cambios. Por primera vez en la historia Suiza ha roto su neutralidad financiera (pues ha sancionado a Rusia, algo que nunca había hecho ni con los nazis ni con ninguna otra autocracia del planeta), Alemania ha enviado armas de guerra a un antiguo territorio soviético que los nazis invadieron y desangraron (cuando se supone que después de la derrota de Hitler debía frenarse toda posible intervención militar externa) y Suecia (militarmente neutral) también ha destinado armamento a Ucrania.

En la ofensiva económica contra Rusia se busca hacer que Alemania y los países del centro europeo (que tanto dependían del gas barato ruso para calentar sus hogares en invierno y para sus industrias) ahora se vean obligados a romper con ese mercado e ir a adquirir gas a precios mayores, el cual va a ser suministrado por multinacionales (especialmente anglo-americanas) que lo transporten desde el Medio Oriente o generando nuevos pozos en EE.UU. (ocasionando nuevos problemas para el medio ambiente con técnicas de bombeo y contaminación de agua en Alaska).

Europarlamentarios de la extrema derecha e izquierda han cuestionado esa orientación. Los euroescépticos critican a la UE porque sus acciones implican empujar a Rusia fuera de Europa y en dirección a consolidar su bloque con China, Irán y las nueve naciones centroasiáticas que conforman el bloque de Beijing. Los comunistas y socialistas radicales conciben que la OTAN debe desaparecer pues es quien ha alentado el conflicto.

Sin embargo, en el parlamento británico TODOS los partidos se han alineado con la ofensiva antirrusa (desde separatistas de Escocia y Gales hasta laboristas y conservadores), lo mismo que ha pasado con el grueso de los partidos de las derechas e izquierdas “moderadas” y el centro europeos, desde los socialistas ibéricos y los verdes hasta los liberales y los socialcristianos germanos.

La incursión rusa en Ucrania ha jugado en contra de los intentos de Putin de dividir a la UE y, más bien, ha unido a esta en su contra. La rusofobia viene acercando a las anteriormente fragmentadas OTAN y UE. Mientras Donald Trump trató de menospreciar a la OTAN y de escindir a la UE, Joe Biden ha unido a estas creando un nuevo enemigo común. Ya no es el peligro del “comunismo”, sino de una especie de neozarismo, como intentan decir.

DE PROPUTINISTAS A ANTIPUTINISTAS

Con Putin viene pasando un fenómeno que recuerda al de Saddam Hussein, al cual inicialmente Occidente armó y financió para que atacara a la revolución iraní de 1979 e hiciera contra esta la guerra de 1980-88 que costó un millón de muertos. Entonces, las “democracias liberales” se hacían las de la vista gorda cuando el dictador de Bagdad lanzaba gases venenosos proporcionados por Francia a miles de sus compatriotas kurdos. Empero, cuando en 1991 Hussein pensó que la OTAN le iba a permitir recapturar Kuwait (así como antes a Indonesia le permitieron hacer lo mismo con Timor Este y a Marruecos con Sahara Occidental), las petromonarquías arábigas y sus socios occidentales cambiaron de posición y se lanzaron a atacarlo. En el 2003, finalmente, Bush hijo decidió poner punto final a lo que inició su padre y terminó invadiendo Irak y ejecutando a su exaliado Hussein.

Putin fue inicialmente uno de los hombres de confianza de Boris Yeltsin, el excomunista ruso que en 1991 desintegró a la URSS, destronó al Partido Comunista, restableció el capitalismo y alineó a Moscú tras Washington. Cuando Putin hizo sus ofensivas militares contra el separatismo de Chechenia, Occidente volvió a hacerse el de la vista gorda pese a que esta nación musulmana con un idioma caucásico y una historia de resistencia contra Rusia fuese sofocada brutalmente y su capital, Grozny, quedase arrasada. Entonces, se le toleraba todo a Putin pues él no se oponía a las guerras que EE.UU. libraba en Afganistán (2001) o Irak (2003).

A medida que Putin se fue consolidando, él decidió que era hora de parar la expansión de la OTAN al este, la misma que, tras la disolución de la URSS en 1991, había ido gradualmente estirándose (junto con la UE) hacia todos los demás países que llegaron a ser parte del fenecido Pacto de Varsovia (Alemania oriental, anexada por la Alemania occidental, Polonia, Hungría, las repúblicas checas y eslovaca, Rumanía y Bulgaria), además de las tres exrepúblicas soviéticas del Báltico (Lituania, Estonia y Letonia).

Por esas razones Putin invadió Georgia y luego Ucrania. En todas esas naciones él creó repúblicas separatistas prorrusas (las de Abjasia y Osetia del Sur en Georgia y las de Crimea, Luhansk y Donetsk en Ucrania), una táctica similar a la que había empleado en Moldavia al escindir a la Transnistria eslava de la mayoría rumano-hablante.

Algo que ha irritado mucho a la OTAN es la actitud de Rusia en la guerra civil siria. Washington esperaba que Moscú no se metiese en dicha guerra, así como no lo había hecho cuando Occidente destrozó a Afganistán, Irak y Libia. Empero, Siria era un viejo aliado de Rusia y de Irán, además de brindarle en su costa a Moscú su única base naval en el Mar Mediterráneo. La alianza militar entre Rusia, Irán, Hizbolá del Líbano y el Gobierno de Assad en Damasco logró vencer a las fuerzas armadas y financiadas por EE.UU. y las petromonarquías arábigas. Turquía, la cual inicialmente se enfrentó a Assad, acabó coqueteando con el eje ruso-iraní debido al fracaso de una intentona golpista contra su presidente Erdogan, la cual fue planificada desde EE.UU. Con ello cambió la correlación de fuerzas en el Medio Oriente pues Teherán pudo crear su “arco chiita” que va desde zonas afganas al este hasta Líbano en el oeste pasando por Irak y Siria. A este los ayatolas lo denominan como el “Eje de la Resistencia” y en este incluyen a la Yihad Islámica y al Hamás, que controlan Gaza y partes de Palestina, así como a los hutíes que gobiernan Sana’a, la capital del Yemen que resiste la invasión de los sauditas y emiratíes.

Además de todo ello, Rusia ha generado una alianza militar con la Venezuela chavista, a la cual EE.UU. ha buscado socavar, con Cuba, con Bolivia y con Nicaragua. Lo más grave de todo es que Moscú y Beijing, que llegaron a ser enemigos mortales en la última fase de Mao Tse Tung, ahora conforman un bloque anti-EE.UU. que domina el grueso de la mayor masa terrestre (Eurasia). China, por su parte, ya viene alcanzando a EE.UU. como la principal potencia económica y espacial. Los chinos han desplazado a los norteamericanos como el principal socio comercial de muchas repúblicas sudamericanas (incluyendo Chile y Brasil), asiáticas y africanas.

De allí que para Washington es esencial cortar la influencia de Moscú en Europa y en el mundo, y la guerra en Ucrania les ha caído como anillo en el dedo. Si antes Occidente simpatizaba con Putin, ahora él es presentado como un “monstruo” o un Putler (una variante de Hitler).

UCRANIA

Durante más de tres meses Putin estuvo tratando de asustar a Ucrania con la perspectiva de una guerra. En su frontera colocó 150 mil hombres y luego hizo ejercicios militares conjuntos con Belarús mientras mostraba armamento capaz de llevar ojivas nucleares. Con esos métodos Putin buscaba lograr lo mismo que EE.UU. consiguió hace seis décadas, cuando pudo presionar a la URSS a que desista de enviar misiles atómicos a Cuba que apunten contra Norteamérica. El operativo fracasó. Biden no ha querido ceder.

El fin de semana previo a la guerra se dio una conferencia en Múnich donde el presidente ucraniano Volodímir Zelenski dijo a los mandatarios occidentales que él quería que Ucrania entre a la OTAN y que vuelva a tener armas nucleares, lo cual fue visto por Putin como una provocación que no podía dejar pasar.

A inicios de 1990 en el suelo de Ucrania había más bombas atómicas que en la suma de China, Francia y Reino Unido, pero este país, cuando se independizó, decidió remover sus misiles atómicos para lograr una serie de créditos financieros. Como Putin sabe que Kiev aún mantiene gran parte de esa infraestructura y muchos de los técnicos especializados en energía atómica, su temor es que Ucrania pueda volver a tener misiles nucleares, los mismos que esta vez estarían bajo un régimen hostil que pudiese hacerlos llegar en cinco minutos a Moscú.

Su otro gran temor es que si Ucrania entra a la OTAN esta pudiese invocar su condición de socio para recuperar Crimea (que Rusia ha anexado) y a Luhansk y Donetsk (dos repúblicas de habla rusa que el Kremlin ha defendido y cuya independencia reconoce). La OTAN no le dio ninguna garantía a pesar de que Putin la solicitó.

Mientras Boris Johnson habla de que la OTAN es una alianza defensiva, los rusos le recuerdan que esta bombardeó Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia y Siria, y que los EE.UU. han atacado Somalia, Pakistán y otros países del viejo mundo, además de haber invadido y ocupado Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Panamá, Nicaragua, Granada y México y haber impulsado decenas de golpes militares en todo el mundo.

En vano Moscú ha pedido a la OTAN que retire sus bases que apuntan cohetes atómicos en contra suya y que se encuentran estacionadas en Polonia, Rumanía y el Báltico, en tanto que EE.UU. tiene otras bases que pueden atacar a Rusia desde el sur, el oeste y el norte (a través de cruzar el polo norte).

El ingreso de tropas rusas a Ucrania ha transformado a Zelenski en un héroe nacional e internacional, ha hecho que en Reino Unido se deje de cuestionar al premier Boris Johnson por los escándalos de haber violado sus propias reglas durante la cuarentena y ha convertido a Joe Biden en un líder del “mundo libre”.  

Los EE.UU., que han estado acostumbrados a quedar en minoría extrema en varias asambleas generales de la ONU, ahora han volteado la tortilla y han puesto en una similar situación a sus rivales rusos. Los demócratas han logrado algo que no consiguieron con sus anteriores presidentes (como Barack Obama o Bill Clinton) pues vienen aprovechando la guerra ucraniana para unir a toda Europa, Oceanía, Japón y Corea del Sur en un bloque. Todos los noticieros occidentales presentan la imagen de que están unidos por la defensa de un nuevo David contra Goliat, pues Ucrania es una nación que lucha por su propia existencia frente al abuso del oso ruso.

Paradójicamente, toda esta prensa ignora que en el 2014 se produjo un levantamiento y un golpe contra un gobierno constitucional popularmente electo, el cual fue promovido por EE.UU. y la UE, y en cuyas fuerzas de choque se destacaron bandas abiertamente nazis. En Ucrania, que es un país bilingüe, se eliminó al ruso como idioma cooficial y se quiso reprimir la cultura rusa y la reivindicación de los héroes de la revolución soviética y de la guerra antinazi. Mientras que al Partido Comunista, que llegó a ser el más grande y votado de Ucrania, se le proscribía, al igual que a otras formaciones de izquierda, y se alentaban a las bandas de Stepan Bandera, el comandante de las fuerzas ucranianas que colaboraron con las SS. "Toda esta prensa ignora que en el 2014 se produjo un levantamiento y un golpe contra un gobierno constitucional popularmente electo, el cual fue promovido por EE.UU. y la UE, y en cuyas fuerzas de choque se destacaron bandas abiertamente nazis

Hoy Ucrania es el único país del mundo donde actúan impunemente paramilitares que reivindican a las fuerzas hitlerianas durante la II Guerra Mundial. Esos grupos han sido responsables de numerosas atrocidades desde el 2014. Por ejemplo, haber quemado vivas a 48 personas en la casa de los sindicatos en Odessa (y disparar o matar a golpes a los que se escapaban del incendio provocado por ellos) y por el asesinato en masa de miles de ucranianos de lengua materna rusa desde esa fecha hasta hoy.

En el 2014, mientras en Reino Unido se dio un pacífico referéndum sobre la independencia de Escocia, en Ucrania el gobierno nacionalista posgolpe se negó a respetar los resultados de los referéndums en Crimea, Luhansk y Donetsk. Su respuesta fue condenar a esos pueblos como “terroristas”. A Crimea no la pudieron invadir pues Rusia mandó tropas para protegerla y anexarla luego de que más del 90 % de sus habitantes decidieron retornar a Rusia, del cual formaron parte hasta 1954. Empero, se estima que unas 14,000 personas fueron muertas en los constantes e imparables combates en Luhansk y Donetsk, donde Kiev logró recuperar 2/3 de ambos territorios, aunque las autodenominadas “repúblicas populares” rusohablantes siguieron controlando las capitales de ambos. Civiles rusos en esas dos regiones han sido víctimas de constantes bombardeos y matanzas. Numerosas fosas comunes han venido siendo encontradas con cadáveres mutilados.


Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°576, del 04/03/2022

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