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29 de agosto de 2025

Gaza en el corazón

César Hildebrandt

"Una muerte rápida te extraerá del infierno del que no podías escapar porque el occidente podrido no quiso oírte"

Todos somos gazatíes hoy. O debíamos serlo.

Todos debiéramos estar en esa franja viendo qué comeremos, qué nuevo muerto enterraremos, qué niño saltará en la próxima explosión, qué huérfano repentino hará preguntas que no se pueden contestar, qué periodista dejará de tomar fotos o grabar con su cámara.

Gaza es la joya de la corona en la cultura de la muerte que por fin se impuso.

Esa cultura había hecho ensayos generales, simulacros de vastedad, maniobras conjuntas de bombas de racimo.

Pero Gaza es su obra maestra.

No hay crueldad que no se haya ensayado en ese territorio diminuto. No hay salvajismo que no se haya practicado. No hay maldad que no se haya vertido. No hay sadismo que no se haya expuesto.

Y luego están las palabras, los dichos funerarios del nazismo israelí, de algunas de sus autoridades, de más de un presentador de la TV oficialista: el aliento a que se siga matando, el reclamo de que no se tenga piedad, la solicitud de un exterminio censal.

Gaza es la muerte en todas sus variantes. Si te hieren de mala manera, la muerte viene lenta, infecciosa, arrastrándose entre pestilencias. Es que no hay medicinas y sólo un hospital está todavía en pie. Y el ejército israelí ha matado a más de 200 médicos y a más de mil trabajadores sanitarios.

Si el hambre te hace acudir a uno de esos centros de distribución de alimentos organizados por Israel, corres peligro de que te disparen. Médicos sin Fronteras ha llamado a esta operación de francotiradores “matanza orquestada”.

De modo que lo mejor que te puede pasar en Gaza es que te mueras de modo fulminante. Y para eso están las bombas, los drones, los tiros de precisión. Una muerte rápida te extraerá del infierno del que no podías escapar porque el occidente podrido no quiso oírte.

Nos hicieron creer que vivíamos en un mundo donde si eras Milosevic tenías tu castigo.

Pero no nos dijeron que si te apellidabas Netanyahu podías matar a 70,000 palestinos, dejar en escombros Gaza, bombardear hospitales y ambulancias, matar a niños con tiros en la cabeza y celebrar esa masacre con una sonrisa de vencedor ensangrentado.

No nos dijeron que había dos raseros, dos miradas, dos clases de difuntos, dos niñeces.

¿Pagarán algún día lo que están haciendo?

No lo sé. Lo más probable es que no tengan que pagar nada porque los poderosos se encargarán de que el olvido haga lo suyo. Y a Netanyahu le importa poco la censura moral, el descrédito, su propia condición formal de criminal de guerra.

Siempre aprecié a Israel y jamás estuve con quienes decían que debía desaparecer. Cuando en 1980 entrevisté a Arafat en Líbano, en plena guerra civil, lo hice enojar de tal modo que cortó la entrevista y me despidió con un mal gesto.

No he dejado de tener en cuenta que Einstein, Freud o Marx fueron judíos. Y que mi grande y querido amigo Isaac Bigio es uno de esos judíos dignos que están contra Netanyahu y denuncian el genocidio.

Pero la Europa de la hipocresía y el neofascismo y los Estados Unidos –esa Roma lumpen que llama a los bárbaros– están con el gobierno asesino de Israel. Netanyahu ha devuelto a los israelíes a la época del terrorismo de la Hagannah, el Stern o el Irgún: las raíces salvajes de un Estado concebido sobre el despojo y la desaparición de los palestinos.

Hoy no sólo se les quita los olivos, los animales y las casas en la Cisjordania invadida por sicarios que creen hablar en nombre de David. Hoy se les mata con la autorización de la Unión Europea y el contento del capo de los aranceles que retoza en Washington.

Gaza es Guernica a la N potencia. Es Auschwitz vía satélite. Es Nankín. Es el desastre moral de un mundo que la codicia corrompió hasta la médula.

De tanto verla, de tanto frecuentarla, de tanta sangre salpicada, nos acostumbramos a la muerte. Gaza es una dosis aturdidora para esa adicción. Jamás imaginé que el Estado fundado por los judíos sobrevivientes del holocausto organizado por Hitler y su banda adoptaría la política de sus verdugos. Si el Tercer Reich se levantara otra vez, demandaría a Israel por derechos de autor.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 747 año 16, del 29/08/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

26 de julio de 2025

El mundo entre Bogotá y Bruselas

Cecilia Méndez

Entre marzo y mayo, las atrocidades se volvieron tan descarnadas que algunos países europeos empezaron a sentir resquemor de su imagen y emitieron por primera vez condenas enérgicas a Israel.

“No estoy bien”, dice la mujer.  “Hace cinco días que no como”. Sentada en una vereda, responde al reportero.  “Estoy sola, no tengo a nadie, mis padres murieron”.  No pude retener su nombre, ni tengo palabras para transmitir la enorme tristeza de su expresión. Su rostro es pálido, cadavérico. Solo sé que ahora veo en mi teléfono, cada vez más rostros y cuerpos similarmente desvalidos, sobre todo de niños, a medida que se prolonga el criminal bloqueo de alimentos, medicinas, agua, y todo lo que pueda mantener con vida a los palestinos de Gaza desde que Israel rompió unilateralmente, a comienzos de marzo, la frágil tregua establecida en enero en la franja, matando en una sola noche a unas 300 personas.

Los bombardeos, la destrucción de lo poco que quedaba de infraestructura se reanudaron aún con mayor intensidad, gracias a impunidad que le deparan a Israel sus aliados de la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos:  el salvaje Occidente, para decirlo sin hipérbole.   Escenas de niños y gente de toda edad devorados por las llamas mientras dormían en sus tiendas de refugiados; cuerpos despedazados por el aire; secuestro, tortura y matanzas de médicos, paramédicos periodistas; ataques a ambulancias, escuelas, hospitales, panaderías, mercados…

 Entre marzo y mayo, las atrocidades se volvieron tan descarnadas que algunos países europeos empezaron a sentir resquemor de su imagen y emitieron por primera vez condenas enérgicas a Israel.  Macron programó un cónclave con Arabia Saudita para hablar del reconocimiento del estado palestino. Por esos mismos días se aproximaba a Gaza, tras zarpar de Italia, la embarcación Madleen de la coalición Flotilla de la libertad, tripulada por activistas de alto perfil, como Greta Thunberg, llevando alimentos, fórmula para bebé, medicinas, y otra ayuda humanitaria, en un intento simbólico por romper el cerco de hambre en Gaza ante la abdicación de los estados de asumir esas responsabilidades. Nunca llegaron a su destino; fueron secuestrados por Israel en aguas internacionales y deportados. La Flotilla hizo titulares en el mundo, poniendo a Israel como lo que es: además de un Estado genocida, piratas de mar.

Y fue en ese preciso momento, con su imagen por los suelos, que, en un alarde de genialidad psicopática, Netanyahu decidió bombardear Irán, matando a unas mil personas, incluyendo científicos y altos funcionarios del gobierno y a sus familias mientras dormían.  Irán contraatacó y, a diferencia de Israel, no apuntó deliberadamente a blancos civiles.  EEUU se sumó al cargamontón, bombardeando una planta nuclear de Irán, sin tampoco ser provocado.  La UE se olvidó de las posibles sanciones a Israel y Macron dejó de aparentar escrúpulos cancelando el cónclave a con Arabia Saudita y alineándose firmemente con Netanyahu.  Gaza salió de los titulares, que empezaron a ocuparse del supuesto “peligro de Irán” y la “guerra nuclear”.  Una jugada perfecta.

Matando a los muertos

A partir de ese momento, con Trump y la UE en el bolsillo de un Netanyahu sin líneas rojas, el lenguaje de los defensores del Estado sionista adquirió un tinte cada vez más orwelliano.  Una súbita amnesia hizo que se olvidaran de que fue Israel quien atacó a Irán y empezaron a referirse a Israel como la víctima; Irán pasó a ser el agresor y la realidad un detalle sin importancia; los iraníes asesinados por Israel no existían. Semanas después, en Washington, en una escena que pasará a la historia universal del absurdo, el cinismo o la infamia, el criminal de guerra con orden de arresto obsequio a su co-perpetrador una nominación para el premio Nobel de la paz, no sin antes haber atravesado el espacio aéreo de Italia, Francia, y Grecia, sin que ninguno esos estados se dignara a arrestarlo como era su deber, de acuerdo con lo ordenado por la CPI.

Desde entonces los ataques en Gaza se han intensificado. Los muertos diarios por ataques israelíes oscilan entre 100 y 130 y una parte de ellos son causados por la orwellianamente llamada “Gaza Humanitarian Foundation” (GHF) una entidad de contratistas privados, mercenarios estadounidenses y ex agentes de la CIA que coordina con el ejército israelí para entregar magras raciones de comida a la población, reemplazando a la ONU, a la que Israel ya no le permite operar en la franja;  en realidad la GHF es pieza de un engranaje para desplazar forzadamente y ejecutar palestinos. Desde Mayo, unos 850 han sido asesinados mientras esperaban comida.  Norman Finkelstein las ha comparado con trampas para ratones y las “duchas” de los nazis.  Con razón dijo Francesca Albanese: “Israel mata a la gente que se está muriendo de hambre”.

Bogotá y el Grupo de La Haya

Para poner fin a la impunidad histórica de Israel se constituyó en enero de este año el Grupo de La Haya, conformado por Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica y acaban de tener un cónclave de emergencia en Bogotá, al que asistieron un total de 30 países, entre ellos Brasil, China y España. El grupo se compromete a realizar acciones efectivas para que los estados cumplan con las recientes disposiciones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para poner fin al genocidio y la ocupación ilegal de Israel de los territorios palestinos y que los estados cumplan con facilitar las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y Yoav Galant por crímenes de guerra, como provocar hambruna y otros delitos de lesa humanidad.

Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para de los territorios palestinos ocupados, que está muy comprometida con esta iniciativa y asistió Bogotá, dijo, según cita The Guardian: “por mucho tiempo la ley internacional ha sido tratada como si fuera opcional: aplicada selectivamente a aquellos percibidos como débiles e ignorada por los que actúan como los poderosos. Este doble estándar ha erosionado los verdaderos fundamentos del orden legal. Esta era debe terminar”.

Bruselas y el blindaje a la impunidad

No obstante, simultáneamente, en Bruselas, la UE decide mantener su asociación y tratados económicos con Israel, pese a que sus estatutos les impiden comerciar con países que estén violando los derechos humanos. Esta abdicación de la UE de sus responsabilidades provocó una enérgica respuesta de organizaciones de derechos humanos. Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, dijo que se trata “de una cruel e ilegal traición al proyecto y visión europeos, basados en la defensa del derecho internacional (…) y de las propias reglas de la UE y los derechos humanos de los palestinos (…) que será recordada como uno de los momentos más vergonzosos de la Unión Europea”.

Si bien el Grupo de la Haya es todavía pequeño, y su poder es limitado en comparación con el de EEUU y la UE, que insisten en avalar la ilegalidad, la criminalidad y la impunidad cuando se trata de Israel, el sentir de la ciudadanía global se acerca más a Bogotá que a Bruselas.  Da qué pensar, considerando la gravedad de lo que está en juego, que el cónclave bogotano no haya hecho noticia en el Perú… O quizá no tanto…

https://larepublica.pe/opinion/2025/07/21/el-mundo-entre-bogota-y-bruselas-por-cecilia-mendez-hnews-638967

Europa comienza a despertar

Diego García Sayán

Francia, Reino Unido y Canadá rompen el silencio y advierten a Israel sobre posibles sanciones si no cesa la ofensiva en Gaza y permite ayuda humanitaria, ante el apoyo tardío de Europa.

Por fin. Tras meses de una ofensiva brutal, desproporcionada y sin freno del gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población civil en la Franja de Gaza —con un saldo de decenas de miles de muertos, la mayoría civiles, y una destrucción que recuerda los peores episodios del siglo XX—, algunas potencias occidentales comienzan a romper el silencio cómplice y el titubeo diplomático.

Francia, Reino Unido y Canadá advierten a Israel con posibles sanciones si no detiene su ofensiva y permite ayuda humanitaria. Alemania calla. Naciones Unidas, paralizada. El lenguaje —por fin— ha cambiado. ¿Y América Latina? Tuvo un papel importante en 1967 con la Resolución 242. Hoy, silente, pero también puede y debe levantar su voz.

No se trata ya del retórico llamado a la moderación, sino de una afirmación explícita con base sólida en el derecho internacional: la expansión de asentamientos en Cisjordania es ilegal, debe detenerse y el desplazamiento forzado permanente constituye una violación del derecho internacional humanitario. Se habla incluso, por primera vez desde estas capitales, de la posibilidad de imponer sanciones específicas. Giro diplomático modesto pero significativo.

Cese inmediato de operaciones

La operación militar del gobierno de Netanyahu, rebautizada como “Carros de Gedeón”, ha desplegado tropas simultáneamente por el norte y el sur de Gaza, intensificando los ataques a zonas densamente pobladas. Han ofrecido una ayuda humanitaria mínima, controlada militarmente, como si se tratara de una concesión, no de una obligación.

El comunicado de París, Londres y Ottawa no se deja engañar: califica ese gesto como “totalmente insuficiente”. Y, lo medular: reclama un cese inmediato de las operaciones, acceso sin restricciones para la asistencia humanitaria y cooperación plena con Naciones Unidas.

Giro tardío pero necesario

Durante demasiados meses, las diplomacias europeas han mirado hacia otro lado, atadas por alianzas geopolíticas, lastradas por temores internos y con la vista fija en los movimientos de Washington. Han permitido que el gobierno de Netanyahu actúe con impunidad, al margen del derecho internacional y de la proporcionalidad más elemental. En ese contexto, este comunicado marca un antes y un después. Introduce un nuevo principio en la conversación internacional: si no hay freno, habrá consecuencias.

Sin embargo, no toda Europa parece dispuesta a cruzar esa línea. Alemania, uno de los principales proveedores de armamento a Israel, guarda silencio. El gobierno de Olaf Scholz, hasta ahora firme en su apoyo a Tel Aviv, no ha dado señales de que esté dispuesto a suspender los envíos de armas, a pesar de las crecientes denuncias por crímenes de guerra y del pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia.

Silencios…

¿Y Naciones Unidas? De perfil. A pesar de que la devastación de Gaza desafía todos los principios del derecho internacional humanitario, el Consejo de Seguridad ha permanecido paralizado por vetos, presiones y cálculos diplomáticos. La ONU ha cedido su papel de liderazgo a actores dispersos: Estados Unidos, Catar, Egipto. Con ello, la legitimidad del sistema internacional se erosiona con cada hospital bombardeado y cada niño enterrado bajo los escombros.

Esta semana, las tropas de Netanyahu atacaron el local de la Organización Mundial de la Salud en la ciudad de Deir al-Balah: esposaron y desnudaron al personal masculino y a sus familiares, y los retuvieron a punta de pistola. Así lo confirmó en declaración pública el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. La ONU, pues, vapuleada.

¿Y América Latina? También tiene un papel que jugar. Aunque sin el peso militar o económico de las potencias occidentales, varios países de la región —como Colombia, Chile o Bolivia— ya han roto relaciones diplomáticas o han llamado a consultas a sus embajadores. Otros, como Brasil, han tenido una voz crítica en foros multilaterales. Pero falta más coordinación regional, más firmeza, más diplomacia activa. América Latina, con su historia de solidaridad con los pueblos colonizados y su compromiso histórico con el derecho internacional, no puede quedarse muda ni indiferente frente a una tragedia que interpela los principios más elementales de humanidad.

Ya en 1967, tras la Guerra de los Seis Días, América Latina actuó con firmeza y unidad en Naciones Unidas, promoviendo una resolución —la histórica Resolución 242— que exigía el retiro de Israel de los territorios ocupados, como Cisjordania. Hoy, más de medio siglo después, el drama de Gaza exige una respuesta de similar contundencia ética y política. Porque cuando el derecho se diluye y el dolor se vuelve costumbre, el silencio ya no es neutral: es complicidad.

https://larepublica.pe/opinion/2025/07/24/europa-comienza-a-despertar-por-diego-garciasayan-hnews-317352

6 de julio de 2025

El hambre como arma

Daniel Espinosa

"La estrategia israelí consiste precisamente en usar el alimento como señuelo"

Cuando la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Benjamín Netanyahu en noviembre de 2024, acusándolo, entre otros crímenes, de usar el hambre como arma de guerra, los capítulos más terribles de esta cruel instrumentalización de la escasez aún no habían sido escritos. Ahora sabemos a ciencia cierta que el ejército israelí ha ordenado a sus soldados disparar a mansalva contra gazatíes desesperados por llevarse algo a la boca.

La semana pasada, varios soldados del genocidio le dijeron a “Haaretz” –el diario liberal más importante de Israel– que recibieron órdenes de disparar contra gazatíes desarmados, “incluso cuando no había amenazas presentes”, una admisión reveladora.

Desde fines del pasado mayo, más de medio millar de palestinos han sido asesinados por Israel mientras esperaban alimentos que, en muchos casos, ni siquiera pueden cocinar, pues no tienen agua o los implementos para hacerlo. Varios miles han resultado heridos. Los receptores de esta “ayuda” tienen que caminar varios kilómetros entre disparos y ataques indiscriminados, pues la estrategia israelí consiste precisamente en usar el alimento como señuelo para concentrarlos en el sur de la Franja.

Quienes se acercan por comida, dijeron los soldados israelíes a “Haaretz”, “…son tratados como una fuerza hostil”. No se pone en práctica ningún método para el control de multitudes digno de ese nombre, simplemente “se les dispara con cualquier cosa imaginable: ametralladoras, lanzagranadas, morteros… nuestra forma de comunicación es disparar”, confesaron.

Esto ocurre incluso cuando los mismos soldados aseguran, como cita “Haaretz”, que no han escuchado de un solo caso en el que alguien les haya devuelto los disparos: “No hay enemigo, no tienen armas”. Según otro entrevistado, Gaza “se ha convertido en un lugar con sus propias reglas. La pérdida de vidas humanas no significa nada… ni siquiera un ‘incidente desafortunado’”.

Otros reportes confirman lo de “Haaretz”. El medio digital “Zeteo” (11/06/25) pudo entrevistar a uno de los mercenarios estadounidenses contratados por la “Gaza Humanitarian Foundation” (GHF), la organización de pantalla usada por el régimen Netanyahu y la Casa Blanca para instrumentalizar la ayuda humanitaria, convirtiendo una escasez provocada en otra justificación para el genocidio. El mercenario le dijo a “Zeteo” lo siguiente:

“La idea de que el ejército de Israel no está involucrado es pura basura… sus francotiradores y tanques están a algunos cientos de metros de distancia. Puedes escucharlos disparar todo el día”.

Las organizaciones que crearon la GHF están asociadas al cristianismo evangélico estadounidense y a contratistas militares vinculados a la CIA. En los cuatro centros de reparto de alimento implementados en el sur de Gaza por estos dudosos actores, el ultraconservadurismo cristiano ha encontrado su contraparte en el extremismo musulmán: Israel ha armado a bandas criminales gazatíes asociadas al Estado Islámico (EI) y las ha puesto a custodiar el perímetro externo de los centros de reparto.

Ateniéndonos a la terminología con la que se suele describir a Irán y a sus aliados en Medio Oriente, este grupo gazatí vinculado al Estado Islámico sería un “proxy” de Israel, es decir, un grupo armado externo que opera a su servicio. Durante años –y particularmente en Siria– Israel y EE. UU. armaron y prestaron toda clase de asistencia a organizaciones terroristas que se desprendieron de Al Qaeda. Estos sanguinarios yihadistas fungen de aliados o enemigos de Occidente, según resulte oportuno.

A pesar de que estos son hechos perfectamente comprobados, nunca se describe a estos grupos terroristas como “proxies” de Israel y Estados Unidos en la región, otro logro de la propaganda occidental y sus colaboradores en la gran prensa.

Con buena parte de la gran prensa en el bolsillo, Netanyahu y su camarilla han tenido el descaro de desestimar las revelaciones de “Haaretz” y otros medios periodísticos como “libelos de sangre”, término que hace referencia a alegatos antisemitas que, durante el medioevo, acusaban a los judíos de secuestrar y matar cristianos para usar su sangre en misteriosos rituales.  

Israel también ha difundido la idea de que Hamás estaría robando las provisiones destinadas a los civiles gazatíes, por lo que había que diseñar un sistema de reparto que impidiera estos hurtos. Así se justificó la creación de la Gaza Humanitarian Foundation, que Naciones Unidas ha tachado de “abominación”.

La misma prensa israelí ha desmentido el bulo. Según un artículo publicado en la página web del Canal 12 de la señal abierta israelí (27/05/25), de 110 casos de vandalismo ocurridos en contra de convoyes humanitarios, “ninguno fue llevado a cabo por terroristas de Hamás”. Jonathan Whittall, cabeza de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, lo confirmó, añadiendo:

“El robo de ayuda, desde el comienzo, ha sido llevado a cabo por bandas criminales bajo la vigilancia de las fuerzas israelíes… (bandas que) fueron permitidas de operar en las inmediaciones del cruce de Kerem Shalom hacia Gaza” (“The Guardian”, 10/06/25).  

Debido a declaraciones como esta –así como a las que condenan el criminal sistema de reparto de alimentos israelí por ser una “abominación” y una “trampa mortal”–, el régimen Netanyahu dice que Naciones Unidas se ha “alineado a sí misma con Hamás” (cuánto se parecen este tipo de declaraciones a los discursos con los que los conservadores exigen sacar a sus países de cuanto organismo internacional existe).

Irónicamente, el derecho internacional está siendo desmantelado por un régimen que suele justificar un genocidio, junto con un sinfín de crímenes de guerra –como usar el hambre como arma–, en las atrocidades que los judíos sufrieron a manos de los nazis durante el Holocausto.

Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue desnazificada. Desgraciadamente, nunca se desnazificó a las élites occidentales que hoy arman, financian o encubren a Benjamín Netanyahu, quien se pasea por Europa y Norteamérica como si estuviera en su casa.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 740 año 16, del 04/07/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

2 de enero de 2024

«Nuestras mujeres son lideresas, pero el mundo solo las ve llorando los cadáveres de sus hijos»

Amani Aruri   (entrevista Sandra Vicente)

Letrada y activista por los derechos humanos, trabaja por la igualdad de género para un segmento de la población que sufre tanto las consecuencias del conflicto como la opresión de una sociedad “patriarcal y machista” .

Amani Aruri es una abogada palestina especializada en atender a mujeres en zonas de conflicto. Vive en Ramala, en Cisjordania, una zona que ha quedado apartada de los focos mediáticos desde que el conflicto se trasladó, el pasado 7 de octubre, a Gaza. Pero Aruri sostiene que la guerra no empezó hace dos meses, sino hace 75 años. Tres cuartos de siglo durante los cuales la población palestina ha vivido “oprimida”. Y, en especial, destaca el caso de las mujeres, que sufren también la opresión interna de “una sociedad misógina y patriarcal”. Sobre esta opresión ha hablado en un ciclo de debates en Barcelona, organizado por el Centre Delàs de estudios por la paz.

- La atención mediática se centra en Gaza, pero ¿cómo están en en Cisjordania?

La vida es miserable, con restricciones al movimiento, a la libertad de expresión o de reunión. La amenaza cada vez es mayor, sobre todo después de que el gobierno israelí armara y diera luz verde a los civiles para disparar a cualquier palestino que les pareciera sospechoso. Y todos les parecemos sospechosos. Han llegado a quemar casas mientras familias enteras estaban dentro.

La pobreza va más allá de cualquier límite, las fronteras se han cerrado y los negocios están en bancarrota. Las escuelas no funcionan porque las fuerzas de seguridad van a arrestar niños. Te puedo contar de uno de cinco años al que llevaron a un furgón policial mientras le apuntaban a la cabeza, sólo para provocar a su padre. Israel pensaba que separaría al pueblo palestino, pero somos uno, a pesar de las fronteras y la guerra. Todos pagamos el mismo precio por luchar por nuestra libertad.

- Usted está especializada en la atención a mujeres en áreas de guerra. ¿Cómo afecta el sesgo de género en este conflicto?

Puedo hablar desde el punto de vista personal y profesional. Soy mujer, palestina, joven y madre. Vivo bajo la opresión de Israel y en un sistema patriarcal y misógino. Hay muchas identidades que interseccionan y exacerban el sufrimiento. Por ejemplo, fui golpeada y retenida por el ejército israelí pocos días antes de venir aquí. Hay una ley que dice que pueden comprobar nuestros teléfonos para ver si consumimos información terrorista. Sólo por seguir un par de canales de Telegram o alguna página de Facebook ya te pueden encerrar por tiempo indefinido.

Y ahí estaba, en un ‘check point’, retenida frente a mis hijos. Soy madre soltera, la única persona en sus vidas. Estaba indefensa, nos amenazaban con una pistola. Y yo, que me llaman su ‘supermadre’, no era capaz de protegerlos. Si me movía, les disparaban. Como mujer, siempre me han educado en la fortaleza, la resiliencia y la lucha. Pero, de repente, estaba indefensa. Y eso les pasa a muchas otras, que prefieren no salir de casa para no aterrorizar a sus hijos, para no exponerlos al peligro.

- De haberla detenido, ¿cómo habría sido su estancia en prisión, respecto a la de un hombre?

Pasar por la cárcel es una de las experiencias más traumáticas por las que puede pasar un palestino. Sobre todo siendo mujer. Los israelíes saben lo que hacen y saben que una mujer, cuando es liberada, no será tratada como una heroína, como sí pasa en el caso de los hombres. Ellas serán sometidas a un test de virginidad, porque sus familias saben que experimentan violación y acoso sexual. Además, en la cárcel se les toman fotografías desnudas, para poder chantajearlas en un futuro. Juegan la carta del conservadurismo para dañar a la resistencia, a las familias y al tejido social.

A las mujeres en la cárcel se les toman fotografías desnudas, para poder chantajearlas en un futuro. Israel juega la carta del conservadurismo para destrozar el tejido social

- ¿De qué otra manera el ejército israelí usa a su favor el conservadurismo palestino?

De muchas. Saben que las jóvenes pueden ser usadas como chantaje porque protegen el honor de la familia. Y las niñas son muy vulnerables porque se crían en entornos muy protectores. De hecho, muchas no van al colegio porque sus familias tienen miedo de que, si salen de casa, sean violadas por los colonos. Yo trabajo con estas familias, que mayoritariamente están en zonas muy deprimidas, y me cuesta mucho hacerles entender que deben estudiar. Entiendo el miedo de esos padres, pero no es culpa de las niñas vivir en una doble opresión.

Y luego, cuando crecen, su sufrimiento se incrementa por el asesinato de sus hijos y maridos. En esos casos, son las mujeres que deben asumir el sustento de la familia, sin dejar de realizar las tareas de cuidados. Todo eso, en un panorama en el que el desempleo supera el 50% y en el que a los trabajadores públicos, que son mayoría, se les ha recortado el sueldo en un 70% en los últimos dos años. Las mujeres tienen muchísima responsabilidad, pero su rol no se reconoce.

- Cuando se habla de resistencia palestina, se piensa en la armada. ¿Qué resistencia practican las mujeres?

La guerra no tiene un lado feminista ni femenino. Las mujeres hacen muchísimo: proveen, sufren, se sacrifican. Son las que lideran la crianza de generaciones fuertes. Las que deciden que, a pesar de todo el sufrimiento, no migrarán, las que escogen que sus hijos crezcan en Palestina para que se enraícen en su tierra, que aprendan a ser leales a su causa. Se quedan bajo las bombas y protegen a los suyos. Nuestras mujeres son lideresas, pero el mundo sólo las ve en fotos, llorando y abrazadas a los cadáveres de sus hijos.

- ¿Cree que la ocupación israelí está ocultando la opresión interna que sufren las mujeres palestinas?

Las mujeres nunca están representadas. Ni en las negociaciones, ni en los procesos de paz. Las políticas machistas nos silencian. Pero creo que el mundo ha entendido que la lucha palestina es una lucha feminista. Alzar la voz por Palestina es alzar la voz por cualquier mujer que esté oprimida por su propio régimen. Somos argentinas, afganas, iraníes y españolas. Cuando una fuerza viene para oprimir a una nación entera, las voces feministas deben romper todas las barreras.

- Más allá del conflicto, ¿cuál es la situación de las mujeres en Palestina?

Nuestros derechos están negados. Tenemos un sistema y unas leyes que fueron creados por y para hombres, que solo consideran a las mujeres como un instrumento para satisfacer a los hombres. Ellos pueden, por ley, controlar el destino de las mujeres y, a pesar de la presión popular, el marco legal no se cambia porque no es una prioridad. Y mientras, las mujeres siguen siendo asesinadas.

- ¿Hay datos oficiales de feminicidios?

No. Sólo de organizaciones feministas y del centro de ayuda legal para el que trabajo y en el que documentamos los casos. Hablamos de más de 50 mujeres al año. La mayoría por cuestiones de honor o, simplemente, porque una mujer se resiste a acostarse con un hombre. Y casi nunca hay castigo. No hay garantías legales. De hecho, la violencia doméstica no está ni tipificada en Código Penal.

Es verdad que tenemos algunas mejoras. Por ejemplo, en 2018 se derogó un artículo que eximía al violador si éste se casaba con su víctima. Pero seguimos sin tener un sistema justo y transparente, especialmente porque no hay separación de poderes. La misma persona que hace la ley es quien la implementa y quien castiga. Y el juez, a su vez, es el mismo que el policía y que el abogado. Tenemos un gran problema con la ocupación israelí, pero es cierto que internamente necesitamos una… ¿Cómo decirlo?

- ¿Una reforma?

Sí, no quería decir esta palabra porque quiero volver sana y salva a casa. Este es otro asunto, que no tenemos libertad de expresión. Y eso no es culpa de la ocupación.

- ¿Cree que en ciudades y movimientos propalestinos se tiende a romantizar Palestina?

Puede ser, en algunos casos. Pero creo que la gente que está con nosotros es gente que se ha molestado en escuchar más de una versión de los hechos. Que se ha construido su propia opinión. Y por eso, precisamente, saben lo que está pasando internamente en Palestina. Que haya un sistema patriarcal y machista no les impide posicionarse contra la ocupación.

Y aquí tengo que decir que estamos muy agradecidos al pueblo español y especialmente al de Barcelona, porque fueron los primeros en boicotear a Israel, rompiendo el hermanamiento con Tel Aviv. ¡Y eso fue como seis meses antes del inicio de la guerra!

- Una decisión que se revocó, también antes de la guerra.

Ah, ¿sí?. Vaya… Sea como sea, este es uno de los grandes logros de Israel, hacer creer que hay igualdad de condiciones. Que ellos también son víctimas, en su caso, de Hamás. Estoy en contra de cualquier violación a los derechos humanos, incluso si quien la sufre es mi enemigo. Pero los ataques de Hamás no justifican que tortures, aísles, bombardees y mates a toda una nación.

Si Israel dice que está dispuesto a bombardear a millones de personas sólo por acabar con Hamás, Hamás deberá estar sentado a la mesa en las negociaciones del proceso de paz

- En un hipotético futuro proceso de paz, ¿qué papel debería tener Hamás?

Deberían estar presentes, porque no se puede negociar la paz sin escuchar a todas las partes del conflicto. No puedes pretender hacerlo sólo con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) e Israel. No puedes negar la existencia de los grupos armados. Si tienes a uno de los bandos que dice que está dispuesto a bombardear a millones de personas sólo por acabar con Hamás, Hamás debe estar sentado a la mesa.

Hay que entender que este genocidio va menos de religión de lo que nos quieren hacer creer. Si esto es un combate contra el radicalismo o el islam armado, ¿por qué Israel no ataca al ISIS? Es más, ¿por qué ha aupado a los grupos integristas? Esto va de un pueblo que no quiere dejar su tierra. Y claro que se radicalizan, claro que se arman. Pensémoslo al revés: sin ocupación, no habría grupos armados. Pero antes que nada, necesitamos unas elecciones libres en toda Palestina.

- ¿Cree que Hamás podría salir victoriosa de esas elecciones?

No lo sé. Los palestinos necesitamos sangre nueva, tener la libertad de decidir quién va a liderar el proceso de paz. Lo que no queremos, de ninguna manera, es que pase lo que ya ha pasado en otros sitios: que vengan los americanos. Lo único seguro es que esta guerra nos ha cambiado. He visto gente, muy conservadora, de Hamás o Fatah, dejar de lado sus diferencias para apoyarse y ayudarse entre ellos. El pueblo ha perdido la confianza en sus líderes y creo que los nuevos van a venir de partidos que, seguramente, todavía ni existen. Es el tiempo de la juventud.

- Hablamos de una generación que ha crecido entre la segunda Intifada (2000) y la guerra actual. ¿Cómo ha afectado esta violencia constante a la juventud palestina?

¿Sabes qué tienen los niños en sus teléfonos? Telegram. Crecen antes de lo que se supone. Es muy duro. Yo he perdido a muchos amigos y he normalizado la situación. Durante meses, acepté que la vida era así y me resistía a recibir ayuda psicológica. Pero es esta nueva generación la que nos está gritando que esto no es normal. Que los niños no deberían crecer tan rápido.

Han sido la generación más impactada por el conflicto, pero la más formada. Tenemos tasas de alfabetización del 97% y el número de graduados es el mayor de la región. Pero nuestros jóvenes no tienen empleo, ni oportunidad de movimiento, ni libertad de expresión. No es que sean los líderes del futuro, es que deberían ser los líderes del presente. Pero no se les da voz y eso hace que muchos caigan en movimientos armados. Es algo muy peligroso, pero muchos de ellos están convencidos de construir su futuro en una democracia. Están listos para tomar el poder.

Fuente: https://www.eldiario.es/catalunya/amani-aruri-abogada-palestina-mujeres-son-lideresas-mundo-ve-llorando-cadaveres-hijos_128_10802585.html

1 de enero de 2024

El año en el que la humanidad perdió la dignidad

Esther Rebollo

Se fue 2023, un año nefasto para el mundo y para la humanidad. En Argentina, Javier Milei sacó la motosierra y cumplió sus promesas, todo está listo para desmantelar el Estado, estrangular a los ciudadanos y reprimir la protesta. Los argentinos ni siquiera van a poder celebrar reuniones de más de tres personas, en realidad, ¿para qué?, si no hay plata ni para comprar el asado. Se pueden estar acercando tiempos oscuros, esos que ya se vivieron durante la dictadura militar.

En Palestina sigue el exterminio de un pueblo ante la mirada impasible de la comunidad internacional. Los periodistas son asesinados por docenas, a los niños y a las niñas les arrebatan la vida sin compasión. Gaza se ha convertido en algo parecido a un campo de concentración con hombres, ancianos y niños, en ropa interior, deambulando al son de los fusiles israelíes. Está todo destruido: casas, hospitales, iglesias, mezquitas, escuelas, instituciones... Gaza es inhabitable, pero ni paran los bombardeos, ni los habitantes de la Franja pueden salir de la trampa.

En Sudán hay siete millones de desplazados por la guerra, una cifra récord. Recuerdo ahora cuando Colombia e Irak se disputaban, al inicio del nuevo milenio, el primer puesto por desplazamiento forzoso, cuando sumaba cada país en torno a cinco millones de personas obligadas a abandonar sus hogares por la violencia. Pero de Sudán apenas se habla, ¿para qué?, a nadie le interesa. Pasará un tiempo y, entonces, recordaremos, cuando se acerquen a nuestras ‘cómodas’ vidas, que hubo una guerra atroz y fantasma que no se explicó. En ese momento, cerraremos las fronteras a los ‘ulises’ que habrán recorrido miles de kilómetros y sobrevivido a sus particulares odiseas, veremos cómo se ahogan en el Mediterráneo y seremos capaces de hundir los barcos con aquellos, dentro, que solo buscaban dejar atrás el sufrimiento.

En Ucrania la guerra está estancada casi dos años después de la invasión rusa. Nadie gana, todos pierden. Vladimir Putin se prepara para ser reelegido en las elecciones de marzo, sus prisioneros desaparecen de las cárceles durante semanas, alguno que otro termina apareciendo en el círculo polar, como Alekséi Navalni. Los disidentes no tienen cabida en Rusia, tampoco la democracia.

El presidente Zelenski pierde fuelle, a muchos ucranianos no les agrada que les borren sus referentes culturales, que derriben las estatuas de sus poetas, que les cambien de fecha la Navidad. Tampoco les gusta que los hombres sean obligados a ir a la guerra o a quedarse en la reserva, por supuesto con la prohibición de salir del país. Otros muchos siguen convencidos en la lucha, no aceptan la rusificación de las zonas ocupadas y están dispuestos a darlo todo para que Ucrania sea Europa. Empiezan a enfrentarse los patriotas con los que supuestamente no lo son, crecen las tensiones. Cada uno tiene sus razones. Además, EEUU y la UE ya piensan si seguir o no enviando armas. Pasé la Nochebuena con una familia ucraniana, hubo una fuerte discusión ante una mesa surtida de turrones y licores. Todo está a flor de piel y tienen sus razones. Mientras escribo este artículo, Rusia lanza sobre varias ciudades ucranianas uno de los ataques, con misiles y drones, más feroces de los últimos meses.

Estados Unidos, como siempre, contribuye a montar un conflicto y luego abandona las cenizas para irse a otra guerra. Joe Biden tiene problemas serios en casa. A su avanzada edad, se suma que su hijo, el controvertido Hunter Biden, el mismo que tenía intereses en el sector gasístico ucraniano, se ha declarado culpable de evasión fiscal y posesión de armas, siendo adicto a las drogas. La Casa Blanca, ahora, quiere recuperar su influencia en Oriente Medio y manda portaaviones para apoyar la guerra de Israel contra Palestina, busca retomar el control del mar Rojo ante la amenaza de los rebeldes hutíes de Yemen. Habrá elecciones en 2024 en EEUU, con Donald Trump planeando su regreso – si le dejan –, al igual que en Rusia, India, Pakistán, Taiwán o Indonesia, entre otros muchos países, hasta 77. Medio mundo va a votar este nuevo año. Y pinta mal porque los resultados que arrojan las urnas a veces asustan.

En Oriente Medio se refuerza el tándem política-islam. Allí, cada vez más, quieren lejos a los occidentales, entre otros motivos, por el fiasco de la invasión de Irak, donde las heridas siguen abiertas 20 años después. Irán recupera poder entre sus vecinos y es el enemigo número uno de Estados Unidos e Israel. La geopolítica regional se está reconfigurando con un sentimiento de recelo hacia los antiguos colonizadores europeos y los invasores gringos. Vamos a otro orden mundial.

Y en ese nuevo orden, la pragmática China – como siempre – avanza sigilosamente para ganar su partida, ya con una sociedad totalmente digitalizada y tecnológica. Se impone la inteligencia artificial. Durante su construcción como potencia, el gigante asiático ha logrado la confianza de amplias zonas de ese continente, pero también de África, Latinoamérica y Oriente Medio. Evitará a toda costa un conflicto bélico con Taiwán porque no compensa, mejor apostar por la guerra económica.

Salimos de un año nefasto, un año en el que la humanidad perdió la dignidad que le quedaba. No es una novedad, pero creíamos que habían pasado a los anales de la historia las arengas reaccionarias contra quienes predican la paz. Uno de los que salieron peor parados fue el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sólo por pedir un alto el fuego en Palestina. Al presidente Pedro Sánchez le ha pasado tres cuartos de lo mismo. Le han llamado de todo. También al de Colombia, Gustavo Petro.

Esto no significa que antes sobrara moral, pero ahora ya no importa demostrar que cuidarnos y protegernos tiene sentido, cuando precisamente más se necesita. Antes se disimulaba un poco. Si la COP28, la Cumbre del Clima, estuvo presidida en Emiratos por un jeque y magnate petrolero, ¿a quien le interesa que el mundo se ahogue en calor, se abrase por el fuego o se muera de sed por falta de agua? Se ventila un acuerdo rápido y ya está, a seguir... Total, si en Madrid hay talas masivas de árboles, se construyen plazas duras de cemento y se da cancha a los especuladores; si en Castilla y León proliferan las granjas de animales donde la enfermedad y el maltrato es el pan de cada día; si en Andalucía matamos con plena conciencia la reserva de Doñana; si el mar de plástico de Almería, pese a la escasez de agua, es la huerta del sur de Europa. Pues eso, a ganar elecciones en nombre de la libertad aunque el Banco Mundial nos advierta de que para 2050 puede haber más de 200 millones de desplazados climáticos.

No les quiero amargar la Nochevieja ni que se les atraganten las uvas, pero hagamos repaso de algunas cifras: más de 700 millones de personas viven en la pobreza extrema, según el Banco Mundial (BM); hay casi 35 millones de refugiados, según ACNUR, la agencia de la ONU encargada de proteger a los desplazados por persecuciones o conflictos; unas 2.200 personas que intentaban llegar a Europa en 2023 han dejado la vida en el Mediterránea, de acuerdo a Médicos sin Fronteras (MSF), y más de 500 en la frontera entre EEUU y México. Otros 21.000 palestinos han sido asesinados, sin contar los desaparecidos, y siete millones de sudaneses están desplazados. Fuentes ucranianas calculan que unos 30.000 soldados de este país han muerto desde que comenzó la invasión. No hay certeza sobre cuántos rusos han corrido la misma suerte.

Y, en España, casi 60 mujeres víctimas de la violencia machista han sido asesinadas este año, mientras que unos 37.000 migrantes han llegado a Canarias, sumados a aquellos que se han quedado en el camino en una de las rutas más peligrosas para quienes buscan refugio.

El año 2023 pasa a la historia como el más caluroso desde que hay registros, también como el que nos mostró con imágenes desgarradoras un genocidio en directo.

Cada día encuentro a más personas hastiadas, sin ganas de ver o leer noticias, pero seguimos haciendo periodismo, seguimos contando lo que pasa a nuestro alrededor y en el mundo, también combatiendo las mentiras. El oficio es el oficio. Algunas no desistimos porque aún creemos que tiene que haber una manera de cambiar todo esto.

Brindemos por 2024, para que sea mejor, y feliz año del dragón, símbolo del poder espiritual supremo. Algo bueno debería traer.

https://blogs.publico.es/dominiopublico/58426/el-ano-en-el-que-la-humanidad-perdio-la-dignidad/#md=modulo-portada-fila-de-modulos:4x15-t2;mm=mobile-medium

22 de diciembre de 2023

UN NIÑO GOLPEADO Y TRISTE

Eduardo González Viaña

Según la historia bíblica, Herodes el grande, rey de Judea, ordenó la muerte de todos los niños de Belén que tuvieran menos de dos años. Lo hizo porque temía que, al crecer uno de ellos, le disputara el poder.

Ocho mil niños han muerto hasta hoy en la Franja de Gaza desde octubre último. En realidad, el conflicto bélico que en ese mes se inició ya ha terminado. Las fuerzas israelíes de ocupación están disparando sin encontrar mayores obstáculos frente a ellos.

Sus armas son incomparables. Pueden distinguir un blanco desde otro lado del mundo, pero se empeñan en meter balazos a los niños por los ojos, por la boca.

Esta es una performance superior a la de Herodes. En toda la historia universal, Netanyahu puede preciarse de ser un genocida refinado.

Si un niño de Gaza sobrevive, no encontrará a sus padres. Sus cadáveres probablemente se hallen entre las veinte mil personas asesinadas.

No es ese, sin embargo, el centro de atención de los invasores. La idea que los guía es destruir, según las órdenes que han recibido, en primer lugar, los hospitales y luego demoler los edificios que sirvan para el trabajo, la industria o simplemente la vida.

Esta situación no es de ahora. Aunque parecía que Israel respetaba la coexistencia con la gente de la Franja de Gaza, ya para el 2017 se había apropiado de las fuentes abastecedoras de agua y energía eléctrica y el coordinador humanitario de la ONU señalaba entonces que:

“La degradación de la situación se ha acelerado con más rapidez de lo que se preveía… Puede que Gaza ya sea inhabitable”.

Sin embargo, los palestinos y sus niños continuaron viviendo allí.

La situación actual es denunciada por todos lados. Según el papa Francisco: “Civiles indefensos están siendo bombardeados y tiroteados. Y esto ha ocurrido, incluso, dentro del recinto parroquial de la Sagrada Familia donde no hay terroristas, sino familias, niños, enfermos, discapacitados y monjas. Una madre y su hija fueron asesinadas y otras personas heridas por francotiradores cuando iban al baño”.

La cadena norteamericana CNN publica fotografías de niños abaleados o moribundos: “Amir Taha, de 20 meses, yace en silencio en la cama, con el pelo mullido hacia arriba y la piel, suave como la de un bebé, violentada por una herida abierta y dentada en la frente. Alrededor de uno de sus grandes ojos marrones se ven moretones.

Ahora es huérfano, dice su tía, porque sus padres y dos de sus hermanos murieron en un bombardeo israelí, uno de los ataques de la devastadora guerra contra Hamas en Gaza, que Israel lanzó después de que los milicianos llevaran a cabo ataques asesinos transfronterizos contra civiles israelíes el 7 de octubre”.

Si el afán de Benjamín Netanyahu es aparecer perpetuamente entre los grandes asesinos de la historia, ya lo ha logrado y con creces. A su lado tan solo habría que colocar a Nerón y a Hitler.

Lamentablemente, el Perú ha tenido gobernantes que también han incrementado esta sanguinaria lista, como es el caso de Fujimori, quien ordenó la esterilización de 200 mil campesinas, con amenazas, y hay que imaginarse cuántas de esas operaciones resultaron abortos criminales.


Además, pueblos enteros fueron arrasados. Fue una guerra étnica. Uno de los sicarios, al ser acusado de matar niños campesinos, dijo que lo hizo y lo haría porque al crecer esos niños se volverían revolucionarios.

La Nochebuena del 2023 exhibe un niño golpeado y triste. Sus padres no podrán tenerlo en un tibio pesebre. La matanza de inocentes es una historia ostensible e inocultable.

Alguien dijo que los santos inocentes están vivos hoy y siguen mostrando sus rostros perseguidos. Un niño golpeado y triste nace en esta Navidad.

https://elcorreodesalem.lamula.pe/2023/12/20/un-nino-golpeado-y-triste/eduardogonzalezviana/

Nazis de hoy

César Hildebrandt

Nadie supo la verdad del horror de los campos de concentración nazis hasta que la Alemania de Hitler fue invadida y Polonia fue recuperada. Recordemos la cara del general Eisenhower cuando, el 4 de abril de 1945, ingresó al campo de Ohrdruf y vio dunas de cadáveres, parihuelas macabras donde habían ardido cuerpos, sobrevivientes que eran sus propias sombras. Un hombre como Eisenhower, que mandaba ejércitos descomunales y tenía comercio íntimo con la muerte, se horrorizó. Y el mundo, lentamente, se sumó a la estupefacción: el nazismo no había sido una ideología sino una enfermedad: la tara de un gen bárbaro, la bestialidad del odio, el antisemitismo hecho gas letal, el pangermanismo canceroso.

Pero ahora, en Gaza, el mundo no necesita que la Cuarta División de Tanques del Ejército de los Estados Unidos abra un campo de exterminio y espante a todos con sus imágenes. Ahora todos vemos, en vivo, la matanza de un pueblo –el palestino– a manos del estado que se fundó para compensar, de algún modo, a las mayores víctimas de Hitler.

Hoy Israel es la Alemania nazi. Y los judíos que celebran la matanza de los palestinos son parientes involuntarios de Himmler, de Goering, de Goebbels.

Lo que está haciendo Israel tiene todas las trazas de un genocidio transmitido en tiempo real. Es la venganza arrasadora de un pueblo que reclama haber sido elegido por Dios para hacer su voluntad. Y la voluntad de ese Dios, según el gobierno de Netanyahu, es acabar con los palestinos, destruirlos, despedazarlos, borrarlos del mapa. Por eso es que el primer ministro israelí se ha permitido mostrar un mapa del “nuevo medio oriente” donde ya no figura ningún territorio palestino (ni siquiera el arrinconado trozo que le queda en Cisjordania).

Convertido en un estado teocrático y racista, Israel quiere evaporar un pueblo, como si de las batallas milagrosas y nacionalistas de la Torá se tratara, para quedarse con su territorio. Lo hizo hace 75 años, lo viene haciendo desde 1967 y lo está haciendo a grandes pasos en Cisjordania. Ahora Israel aspira a quedarse con Gaza y crear allí un anexo-botín para disposición de sus colonos.

Para este crimen, del que somos pusilánimes testigos, Israel cuenta con el apoyo degenerado de los Estados Unidos y el silencio asustado de los europeos, siempre prescindibles y de costado. El resto calla. Y de ese silencio mundial el lobby israelí, presente en el Perú también, obtiene la tácita autorización para continuar su tarea masacradora.

¿Por qué a la prensa peruana, por citar un ejemplo minúsculo, no parece interesarle el genocidio de Gaza? Porque la agenda de esa prensa ya no es propia sino que, cada día más, responde al menú mediático de la globalización reaccionaria. La prensa peruana es un suburbio remoto de esos grandes intereses. El fujimorismo, al fin y al cabo, fue la ejecución de una política dictada desde fuera por el Fondo Monetario Internacional y sus matones. Milei, ahora en Argentina, es el fujimorismo con camisa de fuerza. El resultado será el mismo: un país eviscerado, con cuentas azules e infelices crónicos: un boletín de cifras de exportación.

La matanza de Gaza es parte de la infamia de estos tiempos. Nos piden que los ricos sean más ricos, que los pobres se resignen, que el Estado desaparezca, que lo privado cunda, que el bien común sea maldito, que la codicia sea una meta, que el mercado decida, que la mano invisible nos toque los pudores y que pongamos a Milton Friedman en una estampita del Opus Dei. Y no contentos con eso, nos piden el alma. ¿Nos piden, digo? No: nos exigen que aceptemos que matar civiles y niños es una necesidad y que nuestra anuencia es importante para combatir el terrorismo de Hamás. ¡Como si alguna vez hubiésemos sido partidarios de Hamás! ¡Como si no hubiésemos condenado el terrorismo de cualquier apellido!

Nos piden la humanidad que nos queda, nos exigen el silencio que nos deshumaniza y nos dicen que el orden mundial consiste en que un viejo decrépito (Biden) se abrace con un criminal de guerra (Netanyahu). Hijos de puta.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 667 año 14, del 22/11/2023

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16 de diciembre de 2023

Un peligro para la humanidad

Isaac Bigio

La tregua Israel-Hamás apenas duró siete días. Durante esta, Hamás liberó a 113 secuestrados, pero Israel reanudó los bombardeos cuando Hamás aún retiene a 138 rehenes.

Se supone que la causa por la cual Tel Aviv inició su feroz contraofensiva fue para rescatar a los cautivos. ¿Por qué no empezaron las negociaciones para soltarlos desde el inicio y por qué han reasumido los ataques cuando la mayoría de ellos permanece capturada? ¿Cuál es la razón de ponerlos en riesgo con tantos bombardeos?

A 60 días de la guerra, “Al Jazeera” informa que el 60% de las casas en toda la franja han sido total o parcialmente destruidas. Lo mismo pasa con la mayoría de los centros de salud, educación o culto, panaderías, tierras de cultivo y fábricas. Hasta el zoológico quedó deshecho con el 90% de sus animales asesinados. Si el objetivo de un ejército fuese rescatar a sus cautivos, no tiene sentido haber puesto en riesgo la seguridad de estos.

Otro argumento belicista es que se debe ir hacia la total destrucción del Hamás y la desradicalización de Gaza. Si esta fuese la meta, se debiera haber tratado de aislar a Hamás y lanzar comandos especiales para dar con sus mandos y cuadros. Lo que tenemos son bombardeos que han pulverizado barrios enteros y varias ciudades, incluyendo la más poblada de Palestina (Gaza capital, donde antes vivían 600,000 almas).

En dos meses de guerra, el Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos estimaba 21,731 muertos (19,841 civiles, y dentro de estos 8,697 niños y 4,410 mujeres). Wikipedia reconocía unos 16,248 muertos, 7,600 desaparecidos y 1,000 combatientes gazatíes muertos en Israel el 7/10. Dicha suma bordea las 25,000 personas. A eso se agregan al menos 43,616 heridos. La suma de muertos, desaparecidos y heridos bordea los 70,000 gazatíes (1 de cada 30 habitantes), pero hay una cantidad aún mayor de enfermos y aún muy superior de desnutridos.

El 90% de los fallecidos son civiles y el 70% son mujeres y niños. Esta no es una guerra antiterrorista, sino antipalestina. Más del 80% de los 2’300,000 gazatíes están desplazados. La franja donde viven es apenas del tamaño combinado de los distritos de Ancón y Puente Piedra. El Ejército israelí pide a los civiles que salgan del norte, pero luego los bombardea en el sur. Ellos no tienen a dónde ir, pues Egipto no los quiere.

El ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, hizo suya esta cita “¿Quiénes son las ‘pobres’ mujeres de Gaza, sino hermanas o esposas de asesinos del Hamás?”. El ministro de herencia, Amihai Eliyahu, dice que “no hay nada de civiles neutrales en Gaza”, “no les debemos permitir a los nazis nada de ayuda humanitaria” y que hay que despoblar Gaza para repoblarla con colonias hebreas. Para él, los palestinos “pueden irse a Irlanda o al desierto, los monstruos de Gaza deben encontrar una solución a sus problemas por ellos mismos”.

Los medios hebreos “Mekomit” y “+972” (código telefónico israelí) produjeron el informe “Una fábrica de asesinatos en masa. Entretelones del calculado bombardeo israelí en Gaza”. Este se basa en entrevistas a personal de inteligencia hebreo donde se detalla un sistema de Inteligencia Artificial destinado a calcular cuántos civiles deben ser eliminados. En vez de aislar a los hamasistas, arrasan lugares donde se piensa que al menos uno de ellos pudiese estar. Los bombardeos indiscriminados a casas, hospitales, escuelas, ambulancias, mezquitas o iglesias no son errores, sino que son intencionalmente calculados para desmoralizar a los civiles y presionarlos para que entreguen a los militantes del Hamás.

Diversos medios del Medio Oriente especulan que la intención de esta guerra sería la de tomar control de reservas de hidrocarburos en el mar de Gaza, o construir el canal interoceánico Ben-Gurión, entre Eilat, en el Mar Rojo y el Mediterráneo, el cual sería más largo que el de Suez pero aseguraría que Egipto no tenga tal monopolio.

En ninguna otra parte del globo se bombardea a tanto bebé como en Gaza. Desde el 2005 se reporta que los niños gazatíes son los que tienen los peores traumas en el mundo. Según Voz Judía Pro-Paz (organización judeo-americana que organizó grandes plantones antiguerra en el Congreso, la estatua de la Libertad y varias arterias de Nueva York), un gazatí que cumple 16 años de edad viene pasando por su sexta guerra. Una nueva sigla ha surgido en los hospitales durante este conflicto: NHSFS (Niño Herido Sin Familia Sobreviviente).

Hay cientos de familias que se han quedado sin nadie. Hasta bebés que estaban en la incubadora han muerto tras bombardeos o cercos a hospitales, pese a que algunos de ellos eran los únicos supervivientes de sus respectivas familias. No hay un solo niño, adolescente, joven o persona que no haya perdido varios seres queridos o su casa. Sin trabajo, desnutridos, desamparados y encolerizados, esta generación tiene la tentación de inmolarse por su nación.

El premier Benjamín Netanyahu se queja de que en Gaza se adoctrina a todos a odiar a Israel, pero son guerreristas como él quienes provocan eso con sus bombardeos. Sus acciones, además, incitan a que más árabes en otros lugares quieran tomar las armas en contra de Israel. En esta guerra ya han muerto al menos 267 palestinos cisjordanos, 109 libaneses y 30 sirios.

El Gobierno israelí distribuye armas a sus colonos de Cisjordania para que estos se enfrenten a la población nativa, a la cual se le restringe su derecho al agua (incluyendo la de lluvias) o a cosechar sus olivos.

Militaristas como los de este Gobierno israelí son quienes vienen provocando que se multipliquen los grupos armados en su contra en toda la región. Si el Hezbolá de Líbano se ha convertido en el mayor partido-ejército del Levante, esto se debe a que este dirigió la lucha por librarse de la ocupación israelí. Gaza y Cisjordania pueden convertirse en un Afganistán (donde los superbombardeos occidentales echaron gasolina al fuego y acabaron llevando a que los talibanes vuelvan al poder).

Según el diario israelí “Ha’Aretz”, más de un millón de estadounidenses han acudido a marchas pro palestinas (incluyendo a millares de judeo-americanos) y misiles del Hamás han impactado en bases israelíes donde se esconden armas nucleares. El 60% de los encuestados estadounidenses piden cesar la guerra.

En Israel crecen marchas que piden priorizar la liberación de los rehenes. El caso más simbólico es el de la familia de la peruana Margit Schneider, de quien se dice que tanto ella como su marido, su hija y sus dos nietos (incluido el único bebé secuestrado por Hamás) habrían muerto, algo potencialmente corroborado por un video de su yerno Yarden Bibas. En ese video Yarden Bibas le echa la culpa del asesinato a los bombardeos de Israel. Empero, la familia tiene dudas de ello y esperanzas de que los Bibas sigan con vida.

Una encuesta del diario “Maariv” confirma que Netanyahu se torna cada vez más impopular. En unas nuevas elecciones, su partido Likud bajaría de 32 a 18 de los 120 congresistas, mientras que Unidad Nacional, de su rival Benny Gantz, ganaría subiendo de 12 a 43 curules. Se quedarían sin parlamentarios la ultraderecha de Smotrich y el laborismo, y la izquierda sionista (Meretz) entraría allí con cinco legisladores. Esto implicaría la caída de este Gobierno. Todo ello ocurre mientras se han reanudado los juicios por corrupción contra Netanyahu, el cual requiere seguir manteniendo la guerra para buscar sobrevivir.

Si antes Israel se valía del choque Turquía-Siria e Irán-monarquías arábigas, ahora Netanyahu ha unido a todos ellos en su contra. Chechenia quiere unirse a la guerra antiisraelí, presionando a Rusia, quien quiere valerse de este conflicto para imponerse en Ucrania.

Netanyahu amenaza con internacionalizar la guerra. Su supervivencia es un peligro para los semitas y para el planeta.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 665 año 14, del 08/11/2023

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