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8 de noviembre de 2025

Trump impulsa una catástrofe mundial

Hedelberto López Blanch

El presidente Donald Trump ha dado la orden de comenzar pruebas con armas nucleares lo cual podría representar el inicio a una nueva carrera armamentista que pondría al mundo a las puertas de una guerra nuclear en la que inobjetablemente no habría ganadores.

El convicto presidente dio la instrucción alegando «los programas de ensayo de otros países» en alusión directa a Rusia que la semana pasada realizó pruebas con armas de propulsión nuclear, como los misiles Burevésnik y Poseidón, las cuales, significó Moscú, no fueron en absoluto ensayos nucleares.

Tras las declaraciones de Trump, el portavoz presidencial del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que si algún país se aparta de la moratoria unilateral y voluntaria de abstenerse de los ensayos nucleares, Rusia actuará de acuerdo con la situación y responderá simétricamente.

A principios de octubre, el presidente Vladímir Putin, advirtió de que algunos países estaban preparando pruebas nucleares, «lo sabemos, y si se llevan a cabo, haremos lo mismo».

Recordemos que los ensayos nucleares comenzaron el 16 de julio de 1945 cuando en el campo de pruebas del desierto de Alamogordo, Nuevo México, donde Estados Unidos detonó su primera bomba atómica que después, en agosto de ese año lanzó contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

Ese primer ensayo con el nombre clave “Trinity” abrió las puertas para que durante varias décadas tuvieran lugar más de 2.000 pruebas nucleares.

En 1990 la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) propuso una moratoria sobre los ensayos la que fue apoyada por Reino Unido y Estados Unidos y seis años después, la Asamblea General de ONU acordó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) que cerró  las pruebas atómicas en aras de la seguridad mundial.

En sus acápites se refleja la prohibición total de efectuar esos ensayos en la atmósfera, el espacio, bajo agua o bajo tierra.

Pero el TPCE no llegó a entrar en vigor pues para que se implemente deberían ratificarlo los 44 Estados que en 1996 tenían reactores nucleares de investigación o capacidad tecnológica para crear esas armas.

Aún en 2025, ocho de los 44 Estados no han completado ese proceso pues China, Egipto, Irán, Israel y Estados Unidos lo firmaron pero no lo han ratificado, mientras India, Pakistán y Corea del Norte no lo signaron.

Por tanto no existe prohibición jurídica vinculante sobre ensayos nucleares y el TPCE solo funciona como un compromiso político-moral y la única limitación son las moratorias adoptadas por cada país.

Rusia que firmó el TPCE en 1996, retiró su ratificación en 2023 porque en casi 30 años de existencia, Estados Unidos no lo ha ratificado, un acto que consideró de “cinismo y doble moral”. Moscú desde entonces se impuso una moratoria unilateral aunque ha declarado que las realizaría solo en caso de que otros países la hagan.

En su reciente mensaje, el presidente Donald Trump, con la prepotencia que le caracteriza, dijo que su país “tiene más y mejores armamentos de ese tipo a nivel mundial”, lo que había logrado durante su primer mandato.

Pero datos de organizaciones internacionales los desmienten pues se calcula que en la actualidad hay más de 12.500 ojivas o cabezas nucleares en manos de nueve países. Encabezan la lista Rusia (5 889)y Estados Unidos (5 244), todas muchas veces más potentes y devastadoras que las lanzadas por Washington contra Hiroshima y Nagasaki en 1945.

También poseen armas nucleares China (420), Francia (290), Reino Unido (225), Pakistán (170), India (164), Corea del Norte (30) e Israel (90).

Esa terrible realidad reafirma que es imperativo restablecer la cooperación constructiva ruso-estadounidense para reducir el nivel de conflicto entre las dos potencias nucleares, fortalecer la estabilidad estratégica y el control de armas.

Asimismo Washington debe comprender que sus abundantes suministros de armas militares, incluidos los países donde existen conflictos armados, tienen consecuencias negativas para la seguridad internacional, con el aumento de víctimas civiles y el acceso de armas modernas a organizaciones criminales internacionales.

Por tal motivo es necesario preguntarse ¿quedará algún ser vivo sobre la Tierra?

Hedelberto López Blanch. Periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

31 de agosto de 2023

La «no noticia» en Estados Unidos

David Brooks

Estados Unidos sigue invirtiendo en armas nucleares; un nuevo informe del Congreso calcula que Washington gastará unos 756 mil millones de dólares en sus armas nucleares en la próxima década. Y existen planes para usar este arsenal.

Hace 78 años el 6 de agosto, el gobierno de Estados Unidos arrojó una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y tres días después otra parecida sobre Nagasaki, asesinando a un total de entre 110 mil y 210 mil civiles. La cúpula estadunidense seleccionó a propósito dos objetivos civiles y empleó una justificación falsa –acelerar el fin de la Segunda Guerra Mundial– para lo que fue el primer ataque con armas de destruccion masiva de la historia moderna, con lo cual se estrenó la era nuclear. Pero este aniversario no fue noticia principal (y a veces ni fue registrada) en los portales de los principales medios de Estados Unidos.

La no noticia del aniversario de uno de los actos singulares más horrendos de la historia tal vez se podría entender si las implicaciones de lo ocurrido pudieran ser relegadas a un archivo empolvado de un evento único en un cada vez más distante pasado, pero esas dos explosiones atómicas siguen retumbando hasta nuestros días. De hecho, según los expertos, la humanidad está en mayor peligro hoy que nunca de sufrir una guerra nuclear catastrófica. Las manecillas del llamado reloj del día final creado en 1947 por el Boletín de Científicos Atómicos –organización fundada por Albert Einstein y varios científicos relacionados con la creación de las armas nucleares que después se volvieron disidentes– fueron avanzadas este año a 90 segundos antes de la medianoche, lo más cercano jamás a esa hora que representa el apocalipsis. (thebulletin.org).

Es aún más extraño que los grandes medios no están resaltando el aniversario, ya que se acaba de estrenar la película Oppenheimer que cuenta sobre el llamado padre de la bomba atómica. Vale señalar que la otra película que se estrenó al mismo tiempo sí es noticia en este aniversario de Hiroshima al reportarse que Barbie ha logrado recaudar más de mil millones de dólares desde su estreno.

Durante 78 años, todos en este planeta, incluida la Barbie, han vivido bajo amenaza de muerte por parte de un pequeño grupo de países armados con bombas nucleares, y las consecuencias potenciales sólo se han incrementado. Según un informe de 2022 de Doctores Internacionales para la Prevención de Guerra Nuclear, un conflicto entre los poderes nucleares de Estados Unidos y Rusia podría llegar a matar hasta 5 mil millones de seres humanos; o sea, más o menos el fin de nosotros.

Aunque se han logrado reducir los arsenales nucleares en los últimos años, aún se calcula que existen unas 12 mil 500 bombas nucleares, con 89 por ciento de éstas en manos de Estados Unidos y Rusia, reporta el Federation of American Scientists (fas.org). Estados Unidos sigue invirtiendo en su capacidad apocalíptica; un nuevo informe del Congreso calcula que Washington gastará unos 756 mil millones de dólares en sus armas nucleares en la próxima década.

Y en Washington existen planes para usar este arsenal. Poco antes de morir en junio Daniel Ellsberg –el analista militar del Departamento de Defensa quien filtró los Papeles del Pentágono, acto que ayudó a acelerar el fin de la guerra en Vietnam– comentó en entrevista con Democracy Now que permanecen vigentes planes militares contemplando una guerra para destruir tanto a Rusia como a China. “Esto es una locura… la creencia que si atacamos (con armas nucleares) primero sería menos peor que si lo hacemos segundo” es justo lo que podría ser detonado con la guerra en Ucrania “o sea, que la mayoría de la vida en la Tierra sería extinguida como parte de la pugna por el control de Crimea, el Donbás o Taiwán. Eso es una locura.»

Parece que el Doctor Strangelove, de Stanley Kubrick, tristemente sigue siendo una película necesaria de nuestra era. Vale recordar que Ellsberg, quien trabajó por un tiempo como planeador de guerra nuclear, declaró en entrevista con Wired, en 2018, que esa gran película de humor negro, fue un documental en su esencia.

Eso tampoco es noticia aquí, pero podría ser demasiado tarde cuando lo sea.

Tom Lehrer. Who’s Next https://youtu.be/oRLON3ddZIw.

We will all go together https://youtu.be/frAEmhqdLFs

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2023/08/07/opinion/025o1mun#texto