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8 de marzo de 2022

¿Puede 70 % de las personas en pobreza del mundo celebrar su Día Internacional (de la Mujer)?

Baher Kamal  (Inter Press Service)

El panorama es sombrío: no solo las mujeres representan 70 % de los 1300 millones de personas que viven en condiciones de pobreza, sino que hasta 40 % de los hogares más pobres de las zonas urbanas están encabezados por mujeres.

Si esto no es suficiente, sepa que:

- Las mujeres predominan en la producción mundial de alimentos (50-80 %), pero poseen menos de 10 % de la tierra.
- Un 80 % de los desplazados por desastres y cambios relacionados con el clima en todo el mundo son mujeres y niñas.
- El cambio climático puede provocar más violencia de género, un aumento de los matrimonios infantiles y un empeoramiento de la salud sexual y reproductiva.

Estos datos tan asombrosos los aporta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con motivo de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, este martes 8 de marzo.

A pesar de todo ello, prosigue la ONU, las mujeres y las niñas son líderes eficaces y poderosas, y artífices del cambio para la adaptación y la mitigación del clima.

“Se implican en iniciativas de sostenibilidad en todo el mundo, y su participación y liderazgo dan lugar a una acción climática más eficaz”, destaca.

La igualdad, esencial

Hay que seguir examinando las oportunidades, así como las limitaciones, para empoderar a las mujeres y a las niñas, a fin de que tengan voz y sean actores iguales en la toma de decisiones relacionadas con el cambio climático y la sostenibilidad es esencial para el desarrollo sostenible y una mayor igualdad de género.

“Sin igualdad de género hoy, un futuro sostenible, y un futuro igualitario, sigue estando fuera de nuestro alcance”, considera la ONU.

Por ello, el Día Internacional de la Mujer de 2022 reivindica como el tema focal: «La igualdad de género hoy para un mañana sostenible».

Las mujeres y el cambio climático

Por su parte, ONU Mujeres subraya que el avance de la igualdad de género en el contexto de la crisis climática y la reducción del riesgo de desastres es uno de los mayores retos mundiales del siglo XXI.

Los problemas del cambio climático y la sostenibilidad han tenido, y seguirán teniendo, un impacto severo y duradero en nuestro medio ambiente y desarrollo económico y social. Las personas que se encuentran entre los más vulnerables y marginados sufren los impactos más profundos, destaca.

“Cada vez más se reconoce que las mujeres son más vulnerables a los impactos del cambio climático que los hombres, ya que constituyen la mayoría de los pobres del mundo y son más dependientes de los recursos naturales que el cambio climático más amenaza”, añade la agencia de la ONU dedicada a promover el empoderamiento de la mujer, la igualdad de género y los derechos de la mitad de la humanidad.

Según ONU Mujeres, «sin la igualdad de género hoy en día, un futuro sostenible, y un futuro igualitario, queda fuera de nuestro alcance».

Empoderamiento de la mujer

El tema del Día Internacional de la Mujer está en consonancia con el tema prioritario del 66 período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW66), que tendrá lugar del 14 al 22 de este mes de marzo.

Ese tema es: «Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas en el contexto de las políticas y los programas relativos al cambio climático, el medio ambiente y la reducción del riesgo de desastres».

ONU Mujeres se centra en cuatro áreas de acción clave:

-  Empoderamiento económico
-  Poner fin a la violencia contra las mujeres
-  Paz y seguridad
-  Acción humanitaria

Liderazgo y participación política

La participación y el liderazgo igualitarios de las mujeres en la vida política y pública son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030. Sin embargo, los datos muestran que las mujeres están infrarrepresentadas en todos los niveles de la toma de decisiones en todo el mundo, y el logro de la paridad de género en la vida política está muy lejos.

Mujeres en puestos ejecutivos de gobierno

A partir del 1 de septiembre de 2021, hay 26 mujeres que ejercen como jefas de Estado y/o de gobierno en 24 países. Al ritmo actual, la igualdad de género en los más altos puestos de poder no se alcanzará hasta dentro de 130 años.

Solo 10 países tienen una mujer como Jefe de Estado, y 13 países tienen una mujer como jefa de Gobierno.

Solo 21 % de los ministros del gobierno son mujeres, y solo 14 países han alcanzado 50 % o más de mujeres en los gabinetes. Con un incremento anual de sólo 0,52 puntos porcentuales, la paridad de género en los puestos ministeriales no se alcanzará antes de 2077.

Las cinco carteras más ocupadas por mujeres ministras son: Familia/niños/jóvenes/ancianos/discapacitados; seguidas de Asuntos sociales; Medio ambiente/recursos naturales/energía; Empleo/trabajo/formación profesional, y Asuntos de la mujer/igualdad de género.

Igualdad fuera de alcance

En otro informe, ONU Mujeres afirma que con los últimos datos, ahora entendemos el vínculo vital entre el género, la equidad social y el cambio climático, y reconocemos que sin la igualdad de género hoy, un futuro sostenible, un futuro igualitario, sigue estando fuera de nuestro alcance.

Las mujeres y las niñas son las que sufren el mayor impacto de la crisis climática, ya que ésta amplifica las desigualdades de género existentes y pone en riesgo la vida y los medios de subsistencia de las mujeres.

En todo el mundo, las mujeres dependen más de los recursos naturales, aunque tienen menos acceso a ellos, y a menudo tienen una responsabilidad desproporcionada en la obtención de alimentos, agua y combustible.

Dado que las mujeres y las niñas soportan la carga de los impactos climáticos, también son esenciales para liderar e impulsar el cambio en la adaptación, la mitigación y las soluciones climáticas.

“Sin la inclusión de la mitad de la población mundial, es poco probable que se lleven a cabo soluciones para un planeta sostenible y un mundo con igualdad de género mañana”, sentencia con rotundidad ONU Mujeres.

17 de junio de 2017

El implacable avance de la sequía como jinete del Apocalipsis

Baher Kamal

En 2025, es decir en menos de ocho años, 1.800 millones de personas padecerán la más absoluta escasez de agua, y las dos terceras partes de la población mundial sufrirán estrés hídrico, si la comunidad internacional no reacciona y toma medidas.

En la actualidad aumenta el temor de que el avance de la sequía y de los desiertos, así como la creciente escasez de agua y la inseguridad alimentaria generen un ‘tsunami’ de refugiados y migrantes climáticos.

Ante esa situación, no es de extrañar que la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) considere a la sequía como “uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

De hecho, en 2050, la demanda de agua podría aumentar 50 por ciento. Con el aumento demográfico, en especial en las tierras secas, cada vez más personas dependen del suministro de agua potable en tierras que se degradan, alerta la secretaría de la UNCCD, con sede en Bonn.

La escasez hídrica es uno de los grandes desafíos del siglo XXI, y la sequía y la escasez de agua se consideran de los desastres naturales con mayores consecuencias, pues generan pérdidas ecológicas y económicas a corto y largo plazo, además de tener impactos secundarios y terciarios, precisa.

Para mitigar las consecuencias, es necesario que una preparación para la sequía que responda a las necesidades humanas, a la vez que preserva la calidad ambiental y los ecosistemas, cuente con la participación de todos los actores, incluso de los usuarios y de los proveedores del servicio, para la búsqueda de soluciones, explica la UNCCD.

“Se atribuye a la sequía, un peligro natural complejo que avanza con lentitud y tiene significativas consecuencias ambientales y socioeconómicas generalizadas, causar más muertes y desplazamientos de personas que cualquier otro desastre natural”, subraya.

Sequía, escasez hídrica y refugiados

La secretaria ejecutiva de la UNCCD, Monique Barbut, recordó que las regiones propensas a la sequía y a la escasez hídrica suelen ser lugares de procedencia de muchos refugiados.

Ni la desertificación ni la sequía son causas de conflictos o de migraciones forzadas, pero pueden elevar el riesgo de su ocurrencia e intensificar los ya existentes, explicó.

“Factores convergentes, como tensiones políticas, instituciones frágiles, marginación económica, falta de redes de seguridad social o rivalidades entre grupos crean las condiciones que hacen que las personas no puedan hacer frente a las dificultades. La continua sequía y escasez de agua de 2006 a 2010 en Siria es uno de los últimos ejemplos conocidos”, apuntó Barbut.

¿En 2045 habrá 135 millones de personas desplazadas?

La UNCCD señala que los desafíos geopolíticos y de seguridad que afronta el mundo son complejos, pero mediante una mejor implementación de prácticas de gestión territorial se puede ayudar a las poblaciones a adaptarse al cambio climático, así como a construir resiliencia a la sequía.

Además, indicó, pueden reducir el riesgo de migraciones forzadas y conflictos por los escasos recursos naturales y asegurar la producción de una agricultura sostenible y de energía.

“La tierra es el verdadero aglutinador de nuestras sociedades. Revertir los efectos de la degradación de tierras y la desertificación mediante una gestión sostenible no solo se puede lograr, sino que es el próximo paso lógico y rentable para las agendas de desarrollo nacionales e internacionales”, observó.

La UNCCD alerta que 12 millones de hectáreas de tierras productivas se vuelven estériles cada año solo a causa de la sequía y la desertificación, lo que representa una oportunidad menos para producir 20 millones de toneladas de granos.

“No podemos seguir permitiéndonos el degradación de tierras, cuando deberíamos elevar la producción de alimentos en 70 por ciento para 2050 para alimentar a toda la población mundial”, subraya.

“La intensificación sostenible de la producción de alimentos con menos insumos, que evitan una mayor deforestación y expansión de cultivos en áreas vulnerables, debe ser una prioridad para los responsables políticos”, sugiere.

Además, la secretaría de la UNCCD señala que el aumento de las sequías y de las inundaciones repentinas, que son más fuertes, más frecuentes y extendidas, destruye la tierra, la principal reserva de agua dulce de la Tierra.

“La sequía mata a más personas que cualquier otra catástrofe relacionada con el clima, y los conflictos entre comunidades avanzan por la escasez de agua”, precisó.

“Más de 1.000 millones de personas no tienen acceso al agua, y la demanda aumentará 30 por ciento para 2030”, añadió.

Seguridad nacional y migraciones

Más de 40 por ciento de los conflictos de los últimos 60 años están relacionados con el control y la asignación de recursos, lo que expone a un número cada vez mayor de personas pobres a la escasez hídrica y al hambre, y abre la puerta a estados fallidos y conflictos regionales, alerta la UNCCD.

“Grupos no estatales se aprovechan de los grandes flujos migratorios y de las tierras abandonadas”, observa.

“Cuando bienes naturales, como la tierra, se administran mal, la violencia podría convertirse en el medio principal para el control de recursos, lo que quita el valor de los recursos naturales de las manos de gobiernos legítimos”, advierte.

El número de migrantes a escala mundial viene creciendo rápidamente desde hace 15 años, llegando a 244 millones en 2015, más que los 222 millones de 2010 y los 173 millones de 2000.

La UNCCD recuerda la relación entre ese número de migrantes y las dificultades en materia de desarrollo, en particular las consecuencias de la degradación ambiental, la inestabilidad política, la inseguridad alimentaria y la pobreza, así como la importancia de atender los factores y las causas de raíz de la migración irregular.

La pérdida de tierras productivas hace que las personas elijan opciones arriesgadas, agrega. En las áreas rurales, donde las personas dependen de tierras poco productivas, su degradación es responsable de la migración forzada, explica.

“África es particularmente susceptible, pues más de 90 por ciento de su economía depende de recursos sensibles al clima, como la agricultura de subsistencia que necesita de las lluvias”, puntualiza la secretaría.

“A menos que cambiemos nuestra forma de gestionar la tierra, en los próximos 30 años podríamos dejar a 1.000 millones de personas o más vulnerables y sin opciones salvo huir o pelear”, acotó.

Mejorar el rendimiento y la productividad de la tierra permitirá aumentar la seguridad alimentaria y los ingresos de los usuarios de tierras y de los agricultores más pobres, recomienda la UNCCD.

“A su vez, eso estabiliza los ingresos de la población rural y evita el desplazamiento innecesario de personas”, detalla.

Por otra parte, la UNCCD trabaja con socios como la Organización Internacional para las Migraciones para hacer frente a los desafíos planteados por la degradación de tierras, los movimientos masivos de personas y sus consecuencias.

También busca demostrar cómo la comunidad internacional puede aprovechar las capacidades y habilidades de los migrantes y refugiados, además de subrayar el valor de las remesas que estos envían a sus países en la construcción de resiliencia.

Traducido por Verónica Firme

31 de enero de 2017

Lo que cura también puede matar

Baher Kamal

Desde la introducción de la penicilina a mediados del siglo XX, los tratamientos antimicrobianos se usan no solo en medicina sino también en veterinaria. Pero su uso excesivo en la producción animal contamina el ambiente y contribuye al aumento de microorganismos resistentes, lo que supone una amenaza para la salud humana, animal y para la seguridad alimentaria y el sustento de las personas. Crédito: FAO.

Una gran amenaza silenciosa, pero no por ello menos dañina, pone en riesgo tanto la salud humana como animal y tiene consecuencias para la seguridad alimentaria y para el bienestar económico de millones de hogares rurales: la resistencia a los antimicrobianos.

El uso indiscriminado y excesivo de productos sintéticos para combatir enfermedades en los sistemas alimentarios y agrícolas genera resistencia a los animicrobianos (AMR, en inglés), lo que causa la muerte de unas 700.000 personas al año, y que podría aumentar a 10 millones.

La AMR es un fenómeno natural de microorganismos como bacterias, virus, parásitos y hongos que dejan de ser sensibles a los efectos de medicamentos, como antibióticos, que solían ser efectivos para combatir infecciones.

Pero las prácticas comerciales destinadas a aumentar los beneficios han hecho que esos fármacos se usen cada vez más para prácticamente solo promover el crecimiento de los animales.

“El mundo se encuentra frente a un tipo diferente de emergencia en salud pública, uno que es tan dramático como poco visible”, alertan en un artículo conjunto los directores de tres organizaciones internacionales dedicadas a proteger la salud humana y animal y publicado por el diario The Huffington Post.

“A excepción de las superbacterias, la AMR no causa gran alarma pública”, añaden Monique Elolt, directora general de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Jose Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La AMR podría resultar más mortal que el cáncer

“La AMR podría matar a unas 10 millones de personas al año y, según un análisis realizado por el Reino Unido, el costo para la economía mundial podría ascender a 100 billones de dólares al año”, precisan los directores de la OMS, la FAO y la OIE.

Si el problema no se atiende, la AMR podría suponer un riesgo hasta para la quimioterapia y las intervenciones dentales y quirúrgicas comunes, pues las infecciones serían difíciles o imposibles de tratar. Las mejoras en salud pública y la prolongación de la vida logrados en el siglo XX podrían estar en riesgo, observaron.

Además del número creciente de fallecimientos atribuidos a las infecciones relacionadas a la resistencia a los agentes antimicrobianos, la AMR también supone un riesgo para la seguridad alimentaria, los modos de vida, la sanidad animal y el desarrollo agrícola y económico del mundo, coinciden las tres agencias especializadas de las Naciones Unidas.

El uso global de productos sintéticos para matar bacterias, virus, parásitos y hongos en los sistema de producción agrícola y alimentaria requieren un esfuerzos concertado para mapear, comprender y mitigar los riesgos de la AMS, precisa la FAO.

La resisetencia a los antimicrobianos se describió por primera vez en 1940, pero la comprensión de los diferentes caminos por los cuales aparece esta resistencia y se propaga están en pañales, indica el estudio Drivers, Dynamics and Epidemiology of Antimicrobial Resistance in Animal Production (Factores, dinámicas y epidemiología de la resistencia a los antimicrobianos en la producción animal).

La AMR podrá ser un proceso genético natural de la bacteria, pero era muy raro en muestras clínicas anteriores a la introducción de los antibióticos, precisa el informe técnico en la página 67.

Alimentos contaminados con agentes resistentes a los antibióticos

“Como es frecuente encontrar en el mundo alimentos contaminados con bacterias resistentes, como E. coli y Salmonella, es muy probable que las medidas que promueven un uso prudente de los antimicrobianos sean extremadamente útiles para reducir la emergencia y la propagación de la AMR”, destaca el documento de la FAO.

Frente a este gran desafío sanitario, la FAO, la OMS y la OIE lanzaron en noviembre de 2016 la Semana Mundial de Concientización sobre los Antibióticos.

El estudio resumen la magnitud de la AMR en los alimentos y, en especial, en la producción ganadera, que se prevé representará las dos terceras partes del futuro aumento en el uso de antimicrobianos.

El informe recomienda apoyar y fomentar más investigaciones, como la secuenciación molecular y el análisis epidemiológico, para determinar los factores que inciden en cómo y por qué un agente resistente se incorpora en los microbiomas intestinales de humanos y animales, así como señala la necesidad de crear protocolos y bases de datos para construir modelos de evaluación de riesgos.

El uso de antimicrobianos con el único fin de fomentar el crecimiento animal debería prohibirse de forma paulatina, subrayó la FAO. Y debería insistirse en alternativas que garanticen la salud animal, como mejores programas de vacunación.

Residuos antimicrobianos en el ambiente

Los residuos antimicrobianos en el ambiente, y en especial las fuentes de agua, debería rastrearse del mismos modo en que se buscan sustancias peligrosas, urge el informe.

“Dado nuestro limitado conocimiento sobre los modos de transmisión, las formas de mitigar la propagación global de la AMR incluye controlar su emergencia en varios ambientes y minimizar las oportunidades de su propagación en lo que podrían ser las vías más importantes”, subraya.

Los autores del documento, expertos del Colegio Veterinario de Londres y de la FAO dirigidos por Juan Lubroth, son cautos respecto de todo lo que resta por conocer, pero subrayan que la evidencia sobre la dimensión del peligro es convincente .

Por ejemplo, las abejas estadounidenses tienen distintas bacterias intestinales que las que se encuentran en otros lugares, lo que refleja el uso de los antibióticos tetraciclina en las colmenas desde la década de 1950.

Las granjas piscícolas del mar Báltico tienen menos genes resistentes que los sistemas acuícolas de China, que ahora son reservorios de genes resistentes a las quinolonas, un grupo de fármacos muy importantes para los humanos y cuyo uso aumentó por la creciente resistencia a antimicrobianos anteriores como la tetracilina.

El último descubrimiento en muchos países de resistencia a la colistina, considerado el último abtibiótico en medicina humana, también subraya la necesidad de controlar la producción de animales, pues el fármaco se usa desde hace décadas en la cría de cerdos, aves, ovejas, vacas y peces de piscifactorías.

¿Qué hacer?

El informe de la FAO se concentra en el ganado porque se especula que la demanda de proteínas animales acelerará la producción intensiva, y el mayor contacto en lugares cerrados aumenta la incidencia de patógenos resistentes.

Las aves, la principal fuente de proteína animal, seguidas del cerdo, son importantes vehículos para la transmisión de la resistencia a los humanos.

Los últimos casos detectados en Tanzania y en Pakistán también demuestran el riesgo de la AMR que suponen los sistemas acuícolas que usan desperdicios de la cría de animales para la producción de peces.

Como los animales solo metabolizan una pequeña proporción de los agentes antimicrobianos que ingieren, la propagación de estos a partir de los desperdicios animales se volvió un importante motivo de preocupación, indicó.

Por otra parte, los pequeños agricultores podrán usar menos antimocrobianos, pero suelen comprar fármacos de venta libre sin consultar a un veterinario, y el uso inadecuado de dosis subletales genera una variabilidad genética y fenotípica en las bacterias que sobreviven.

Por último, el informe señala que la colaboración entre todos los sectores y sobre todos los aspectos de la producción de alimentos, desde el campo hasta la mesa, permitirá un aporte fundamental para lograr un enfoque efectivo contra la AMR.

Traducido por Verónica Firme

13 de enero de 2017

¡Pobre Darwin! La selección ahora la hacen los robots

Baher Kamal

"La fábrica del futuro tendrá solo dos empleados, un hombre y un perro. El hombre estará allí para alimentar al perro. El perro estará allí para evitar que el hombre toque los equipos"
(Carl Bass).

Cuando el naturalista británico Charles Darwin publicó en 1859 su teoría de la evolución, lo más probable es que no previera que un día los robots, y no la naturaleza, se encargarían del proceso de selección de las especies.

En su obra “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida”, Darwin introdujo la teoría científica de que las poblaciones evolucionan en el transcurso de las generaciones a través de un proceso de selección natural.

Ahora la llamada “cuarta revolución industrial” está trastocando la teoría de Darwin, ya que el proceso de fabricación dio pie a un proceso tan rápido de automatización que las máquinas habrán de reemplazar cada vez más a los trabajadores humanos.

Se calcula que en 2040 hasta 40 por ciento del proceso de producción será manejado por robots. Las máquinas son ahora capaces de resolver problemas planteados por otras máquinas.

La británica Universidad de Oxford prevé que las máquinas y los robots realizarán la labor de casi la mitad de los empleos de Estados Unidos en los próximos 20 años.

Y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala en su informe El futuro del trabajo en cifras que algunos estudios sostienen que 47 por ciento de los empleos de Estados Unidos están sujetos a sustitución, así como 39 por ciento en Alemania y 35 por ciento en Gran Bretaña.

“El hecho indiscutible es que la estructura ocupacional cambiará y las tareas requeridas para llevar a cabo el trabajo también cambiarán. La sustitución puede significar la destrucción de ciertos empleos, pero no la destrucción del empleo”, según la OCDE.

Esta organización, que agrupa a casi 20 por ciento de los países del planeta – aquellos considerados más desarrollados – en un informe titulado Empleo y desempleo en cifras sostiene que hay más de 40 millones de desempleados en el área de la OCDE – unos ocho millones más que antes de la crisis actual, lo que significa un millón de puestos de trabajo perdidos anualmente en los últimos ocho años.

A esto se suma el hecho de que uno de cada tres puestos de trabajo se considera precario en los países industrializados y que los trabajadores ganan entre 15 y 20 por ciento menos que en el año 2009.

Sin embargo, estas cifras son vistas positivamente por el sector empresarial, ya que implican una reducción creciente de los costos de producción.

¿Qué hacer con los seres humanos entonces?

Los políticos recién empiezan a pensar en la manera de enfrentar este desafío. Una de las fórmulas más de moda es la del ingreso básico, que implica que todos los ciudadanos o residentes de un país reciban regularmente una suma incondicional de dinero, además de los demás ingresos que pudieran recibir.

Según sus defensores, el sistema sería financiado por las ganancias de las empresas públicas, algo difícil dado que el sector privado ha absorbido funciones del Estado, que se está desmantelando gradualmente.

“Suena grandioso. Que te den dinero sin siquiera trabajar es un sueño”, sería la primera reacción de muchos al ingreso básico.

¿Pero dónde encontrarán los gobiernos los recursos necesarios para esos ingresos básicos? ¿De qué elementos presupuestarios nacionales se deducirán estos importes? ¿El Estado seguirá prestando servicios como la atención sanitaria, la educación, los subsidios de desempleo y los fondos de pensiones? ¿O estos servicios están condenados a su privatización?

¿Implicará esto la eliminación de los 20.000 millones de dólares que los países de la OCDE dedican cada año a los fondos de empleo, cuyo objetivo es promover la creación de oportunidades laborales?

¿Y cómo pueden los desempleados contribuir con sus ingresos básicos a la reposición de los fondos de jubilación de las personas mayores, cuyas vidas ya son longevas y se prevé que lo sean más aun? Sin contar la infraestructura como el transporte público, las carreteras, los subsidios a las fuentes alternativas de energía, y un largo etcétera.

Dicho de otro modo, ¿el ingreso básico sin tener que trabajar provocará el desmantelamiento definitivo del Estado de bienestar, que se está reduciendo rápidamente? Lo más probable es que sea así. Después de todo, sería un paso más en el proceso de robotización de las vidas de los seres humanos.

De esta manera, los ciudadanos se mantendrán con vida, se quejarán menos del evidente fracaso de los gobiernos en la creación de oportunidades de trabajo, mientras hacen lo que se espera que hagan, consumir lo que producen las empresas y, por cierto, seguir desempeñando su papel de votantes – y no de electores, valga la diferencia.

La regla de los multimillonarios

Esta tendencia, que parece inevitable, seguramente recibirá un gran impulso muy pronto, cuando Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero.

La suya será una administración compuesta por multimillonarios, y es muy improbable que estos tengan la sensibilidad de los ciudadanos y trabajadores promedio.

Las consecuencias en Europa serán inmediatas ante el irresistible auge de la extrema derecha en países como Alemania, Francia e Italia, que tendrán elecciones generales en 2017, así como en Austria, Grecia Holanda y Hungría, por mencionar unos pocos.

Desigualdad, esa brecha peligrosa

El creciente desempleo profundizará la ya considerable desigualdad.

Roberto Savio, fundador de IPS y Other News, en una reciente conferencia en la Academia Diplomática de Chile mencionó los siguientes datos impactantes. En 2010, 388 personas acumulaban la misma riqueza que 3.200 millones de personas del planeta. En 2014, ese número había bajado a 80, y en 2015 a apenas 62 personas.

Estas cifras se suman al hecho de que, según la Organización Internacional del Trabajo, será necesario crear 600 millones de nuevos puestos de trabajo para 2030, solo para mantener el ritmo de crecimiento de la población en edad laboral, especialmente del Sur en desarrollo.

“La fábrica del futuro tendrá solo dos empleados, un hombre y un perro. El hombre estará allí para alimentar al perro. El perro estará allí para evitar que el hombre toque los equipos”, dijo Carl Bass, director ejecutivo de Autodesk, una empresa privada que” hace software para las personas que hacen cosas”, al describir el proceso actual, imparable, de la automatización.

El comentario de Bass fue citado por Xavier Mesnard en el artículo ¿Qué sucede cuando los robots toman nuestros trabajos?.

Lo más probable es que Darwin no previera que el actual proceso de selección artificial – propulsado por una codicia irrefrenable y sometido a los intereses financieros de las grandes corporaciones privadas, que ejercen un control total sin ningún mecanismo de regulación, en medio de una política miope – remplazara su gran teoría de la evolución y selección natural.

Traducido por Álvaro Queiruga