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10 de noviembre de 2017

América: Ocupación y genocidio disfrazados como “Descubrimiento”

Jérôme Duval

“Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía?”. Eduardo Galeano.

“Lo que ha sido realmente descubierto –en 1492– es lo que realmente era España, la realidad de la cultura occidental y la de la Iglesia en aquellos momentos. Todos (…) se han destapado. Ellos no han descubierto otro mundo, ellos lo han recubierto. Lo que nos queda por hacer ahora es descubrir lo que fue recubierto y que surja un ’nuevo mundo’ que no sea solamente la repetición del antiguo, que sea verdaderamente nuevo. ¿Es ésto posible? ¿Es pura utopía?”. Padre Ignacio Ellacuría, algunos meses antes de ser salvajemente asesinado por el Batallón Atlácatl del ejército salvadoreño, el 16 de noviembre de 1989 |1|.

Catástrofe demográfica del genocidio

El viernes 3 de agosto de 1492, la Pinta, la Niña y la Santa María, las tres naves de Cristóbal Colón, zarparon del puerto de Palos de la Frontera en Andalucía con cerca de 90 marineros como tripulación. Menos de tres meses más tarde, la expedición arriba a varios zonas de América, entre ellas a Cuba el 28 de octubre. 1492 marca así el mal llamado ’Descubrimiento de América’, pero es también ese año cuando España, después de ocho siglos, viene de acabar con el último bastión de la religión musulmana con la reconquista de Granada el 2 de enero de 1492 |2|. La denominada ’Guerra Santa’ de la Iglesia contra el Islam, conducida por Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, que habían unificado sus dominios rivales por medio del matrimonio, se concluye victoriosamente.

La exaltación “nacionalista” se implanta acompañada de un empuje xenófobo impregnado de intolerancia. Tres meses más tarde, 150.000 judíos que se niegan a convertirse al catolicismo serán expulsados del territorio español (el 31 de marzo de 1492). La cultura guerrera de las Cruzadas se exportará hacia las nuevas colonias. Además, la Reina Isabel, que había patrocinado la Inquisición, es consagrada por el Papa español Alejandro VI como primera Dama de este ’Nuevo Mundo’. El Reino de Dios se extendía así y los conquistadores exhortaban por la fuerza a los múltiples pueblos originarios (mal llamados indios) a convertirse a la fé católica.

Al menos 10 millones de habitantes originarios de América fueron exterminados entre 1500 y 1600 con la bendición del Vaticano |3|. “En todos los anales de la historia humana no existe ninguna catástrofe demográfica comparable”, escribe Charles C. Mann. Pero las cifras pudieran bien ser mucho más aterradoras que esta estimación primigenia si se admite que las Américas estaban mucho más densamente pobladas de lo que habíamos creído hasta aquí. En efecto, numerosos científicos estiman que “la población de los dos continentes americanos antes de 1492 oscilaba entre los 90 y los 110 millones de habitantes (de los cuales de 5 a 10 en la selva amazónica). En otros términos, contrariamente a lo que se sigue aprendiendo en los manuales de historia, ¡mucha más población vivía en América en aquella época que en Europa!”.

Teniendo en consideración el «impacto microbiano» provocado por el primer contacto con los conquistadores, cuando epidemias desconocidas en estos territorios como eran la viruela, el sarampión, la peste, la neumonía o el tifus se expandieron como la pólvora en el seno de las poblaciones autóctonas, acabando con entre un 85% y un 90% de la población amerindia en el período del siglo que siguió a la llegada de Cristóbal Colón |4|. Si a ésto se le añade la malaria y la fiebre amarilla importadas por los europeos en América, la conquista por las armas y el trabajo forzado que conducían a menudo a la muerte, se llega a la cifra del 95% de amerindios que desaparecieron entre 1492 y 1600. “El coste humano y social sobrepasa el entendimiento. Un trauma de tales dimensiones desgarra todos los vínculos que existen dentro de una cultura. En todos los anales de la historia humana, no existe ninguna catástrofe demográfica comparable”, escribe Charles C. Mann en sus obras de referencia |5|.

La masacre es gigantesca. Los amerindios, diezmados, son demasiado poco numerosos para constituir una fuerza de trabajo suficiente, por lo que las potencias coloniales recurren al uso de la mano de obra africana a fin de continuar la tarea colosal que supone el mayor pillaje de todos los tiempos. Mientras se llevaba a cabo el genocidio amerindio citado unas líneas más arriba, la historiadora Aline Helg nos recuerda que de 8 a 10 millones de africanos murieron “durante su captura en sus tierras de origen, en las marchas para alcanzar los puertos africanos y durante la larga espera en los depósitos costeros” antes de ser embarcados y amontonados en las bodegas de los barcos negreros que partían para el “Nuevo Mundo”. Finalmente, al menos 12 millones de africanos arrancados a su tierra natal son deportados hacia las Américas y el Caribe entre el siglo XVI y el XIX |6|. Sin embargo un gran número de entre ellos, aproximadamente 2 millones, en torno al 16% del total, no sobrevivirá el viaje y perecerá durante la travesía transatlántica antes de llegar a su destino en las colonias europeas.

Para los supervivientes, su destino está regido, en lo que concierne a Francia, por el famoso Código Negro, redactado por Colbert y puesto en vigor en 1685 que declara en su artículo 44 que «los esclavos son bienes muebles», codificando así la trata y la esclavitud. Miles de cautivos desembarcan de esta manera cada año para ser puestos en venta en los mercados de esclavos de América |7|. El decenio de 1784 a 1793 fue el punto culminante de la trata con importaciones que se elevaron como media a cerca de 91.000 africanos por año. Pero el récord histórico absoluto fue alcanzado en 1829, cuando 106.000 cautivos fueron desembarcados en los puertos, casi todos en Brasil, en Cuba y en las Antillas francesas |8|.

Una vez comprados por sus amos, los esclavos son marcados con hierros incandescentes (lo que se añadía a la marca que recibían en el barco o durante el embarque), sufren golpes de todo tipo para obligarlos a trabajar y las mujeres son frecuentemente violadas. Las tentativas de rebelión, probadas o no, son duramente reprimidas con latigazos, seguidas de una condena a muerte bajo tortura. Los esclavos son descuartizados por medio del suplicio de la rueda, mutilados, castrados, colgados o quemados vivos en la hoguera. Decapitados, las cabezas son exhibidas, siempre en la plaza pública o delante de las plantaciones, a modo de escarmiento. En caso de fuga, las orejas son arrancadas o las piernas cortadas. La imaginación en cuanto a los medios de tortura no tiene límite y la lista no es exhaustiva.

Es importante colocar estos dos sucesos mayores ocurridos el año 1492 en su contexto y señalar el hecho de que ambos están intrínsecamente relacionados. No se puede comprender la violencia perpetrada en América sin colocarla en la continuidad de las cruzadas. Disociar una de la otra, como ocurre en los manuales escolares, no ayuda a la comprensión de una de las páginas más sombrías de nuestra historia y subestima el papel preponderante de la Iglesia en el Viejo Continente como en el ’Nuevo Mundo’ |9|. Las órdenes religiosas poseían ellas mismas esclavos y, en las colonias ibéricas y francesas, el catolicismo les imponía la evangelización y el bautismo, independientemente de que fueran cautivos de África o esclavos nacidos en América |10|. El castellano y el portugués serán las lenguas de la Conquista, bendecidas por la Iglesia.

Herencia colonial y deuda cultural

Este lenguaje imperialista, así como las religiones importadas por los colonos, el islam y el catolicismo, han jugado un papel mayor en el aniquilamiento de las culturas locales ancestrales y en la transmisión de su memoria histórica. Se puede hablar por tanto de deuda cultural cuyo aspecto más visible queda sin duda concretizado en el saqueo de objetos de arte de estos pueblos, expuestos en los museos del Occidente colonialista.

A finales de 1996, Jacques Chirac recibió una estatuilla de terracota originaria de Mali por su aniversario. La pieza provenía de un lote de objetos incautados por la policía algunos años antes en un terreno de excavaciones clandestinas y robadas durante su transporte al museo de Bamako. Después de un año de gestiones, Chirac tuvo que restituir la pieza al museo maliense.

Salvo algunas restituciones como la indicada o aquella de tres piezas de terracota nok y sokoto provenientes de excavaciones ilícitas en Nigeria y expuestas en abril del 2000 durante la inauguración de la sala de artes originarios del Museo del Louvre en París (escaparate del futuro museo de arte originario de quai Branly), y finalmente devueltas al Estado nigeriano, innombrables obras de arte permanecen todavía fuera de sus países de origen y todavía no han sido restituidas. Y esto pese a que numerosas resoluciones adoptadas desde 1972 por la Asamblea General de las Naciones Unidas promueven “la vuelta de los bienes culturales a sus países de origen o de su restitución en caso de apropiaciones ilegales” |11|.

Conocer y reconocer el horror genocida ocurrido ayuda a comprender por un lado cómo los EE UU han sido impulsados como nuevo imperio capitalista y, por otro lado, permite entender el estancamiento y la falta de desarrollo en la cual el Occidente imperialista ha conseguido extraviar a los países dependientes del Sur.
Ver en línea : El Salto

Traducido del francés por David García Delgado.

Notas

|1| En Les Rendez-vous de Saint-Domingue, les enjeux d’un anniversaire, 1492-1992, bajo la dirección de Ignace Berten y de René Luneau, Centurion, Paris, 1991. Citado en Max Gallo 1492-1992, l’histoire par le glaive, Le Monde diplomatique, abril 1992. El Batallón Atlácatl se formó en 1980, formado por la CIA en la Escuela de las Américas en Panamá. Este último es famoso por haber enseñado a los militares latinoamericanos las doctrinas de la contrainsurgencia e inculcado una ideología anticomunista.

|2| La toma de Granada por los Reyes Católicos marca el fin de los reinos de taifas, que es la denominación que recibe la España musulmana fragmentada. Granada designa el reino nazarí de Granada.

|3| Madison, A. La economía mundial: una perspectiva milenaria, Centro de Desarrollo de la OCDE, Paris, 2001, citada en Toussaint Eric: La mundialización desde Cristóbal Colón y Vasco da Gama hasta nuestros días.

|4| Algunas de estas epidemias han aparecido en Europa y Oriente Medio, donde han sido causadas por el contacto con animales domésticos previamente desconocidos (porcinos, pollos, terneros, cabras, cerdos, etc.). Thomas Cantaloube, 1493: un monde englouti, Mediapart, 20 de julio de 2017.

|5| 1491. Nuevas revelaciones sobre las Américas antes de Cristóbal Colón, Albin Michel, 2007, y 1493. Cómo el Descubrimiento de América a transformado el mundo, Albin Michel, 2013.

|6| «Cifras de la esclavitud», BBC, 5 de septiembre 2001. «Las estimaciones sobre el número de esclavos capturados en Africa, desde el siglo XVI hasta el XIX, con cotas máximas en el siglo XVII y sobre todo en el XVIII, principalemente durante su segunda mitad, varian entre 8 y 20 millones». René Dumont, L’Afrique noire est mal partie, Seuil, 1969, pág. 23.

|7| Aline Helg, Plus jamais esclaves ! De l’insoumission à la révolte, le grand récit d’une émancipation (1492–1838), edición La Découverte, Paris, 2016, pág 9, 29 y 30. La cifra de 12 millones de africanos procede de las estimaciones de The Trans-Atlantic Slaves Trade: A Database, la fuente más completa sobre el comercio transatlántico hasta la fecha, según Aline Helg.

|8| Aline Helg, ibidem, pág 33.

|9| Eduardo Galeano, ibid. pág. 22-23.

|10| Aline Helg, ibidem, pág, 55.

|11| Ver las diferentes resoluciones adoptadas (en francés). La cita está tomada de la resolución 42/7 del 22 de octubre de 1987.

8 de mayo de 2015

Las cifras de la deuda 2015

Jérôme Duval

La nueva publicación del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), Las cifras de la deuda 2015, ahora disponible en español, francés e inglés, constituye un documento de especial relevancia para cualquier persona que quiere investigar o simplemente tener a su alcance herramientas para combatir las desigualdades, consecuencias de un sistema capitalista devastador basado en el endeudamiento.

Tal y como establece el manifiesto político de la red internacional del CADTM, «tanto en el Norte como en el Sur del planeta, la deuda constituye un mecanismo de transferencia de riquezas creadas por los trabajadores y trabajadoras y los pequeños productores y productoras a favor de los capitalistas. El endeudamiento es utilizado por los prestamistas como un instrumento de dominación política y económica». [1] Ahí se pueden observar desigualdades enormes recordando el famoso lema “somos el 99%” del movimiento Occupy Wall Street, de la ’clase pueblo’ en contra de la clase capitalista, el poderoso 1% restante. Así, la publicación recopila muchísimos datos como el que nos dice que “En 2013, el 0,7 % de la población mundial acaparaba el 41 % de la riqueza mundial mientras que el 68,7 % de la población tenía une riqueza conjunta de apenas el 3 % del total mundial.” [2]

En la misma línea, aprendemos que “en el continente africano, el 0,01% de la población se reserva el 60% del PIB africano”. ¡Una desigualdad tan explosiva solo puede provenir de una explotación brutal! Como mencionan los autores, los planes de ajuste estructural y otros planes de austeridad ligados a préstamos, “constituyen una máquina de guerra que tiene por objetivo destruir todos los mecanismos de solidaridad colectiva y someter todas las esferas de la vida humana a la lógica mercantil.” Estos mecanismos de endeudamiento obedecen a intereses imperialistas y son utilizados para someter y vigilar a los gobiernos y sus pueblos.

Como en las ediciones anteriores [3], el CADTM persigue el doble objetivo de proponer, por una parte, un análisis crítico y riguroso y, por otra, una denuncia de los fines y resultados nefastos del “sistema deuda” en todos los países. La lectura del documento, enriquecido con numerosas tablas y gráficos, nos lleva a entender cómo los ricos acreedores acaparan las riquezas producidas en detrimento de la mayoría de la población, nos permite desmontar el discurso dominante y luchar para acabar con el lastre de la deuda. Pues, contrariamente al discurso mediático y las afirmaciones de los dirigentes europeos, el actual incremento de la deuda pública en Europa fue posterior al sobreendeudamiento privado: Ha sido primero una crisis de la deuda privada que luego se transformó en crisis de deuda pública vía la socialización de pérdidas.

Las cifras de la deuda 2015 describe una breve historia de la crisis de la deuda (aumento de la deuda pública desde finales de los años 1960 hasta la crisis de la deuda y cesación de pagos en 1982) y los dos factores principales que llevaron a los pueblos de los PED a la trampa de la deuda: aumento de intereses y bajada de precios de materias primas. Dos tendencias que todo indica que podrían volver a repetirse. Se subraya también el rol y nefasto impacto que tienen los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial o el Club de París) y los grandes grupos financieros internacionales sobre el desarrollo de los países, comprometiendo la soberanía y la democracia. La regla ’un dólar, un voto’, que persiste tanto en el FMI como en el Banco mundial desde su creación, pone en evidencia la supremacía de la potencia de los EEUU en aquellas instituciones, otorgándole el mayor derecho de voto al país norteamericano, lo que impide cualquier cambio que contravenga a sus intereses. También, en otra sección, se apunta al fracaso de la iniciativa de PPME (Países Pobres Muy Endeudados) lanzada en 1996 por el Banco Mundial y el FMI que concierne a tan sólo un 11% de la población total de los Países en Desarrollo (PED) y que no consiguió aliviar los desembolsos de estos países hacia sus acreedores.

El informe también aborda diversos aspectos estructurales o coyunturales. Temas cruciales como la salida al escenario mundial de China como país acreedor, las crisis alimentaria y climática, los fondos buitre, el carácter regresivo de la fiscalidad y, como consecuencia, la falta de recaudación tributaria de los ingresos y rentas altas, las desigualdades salariales de género y otros factores que no hacen más que desembocar en una mala repartición de la riqueza, profundizando las desigualdades generadoras de endeudamiento, la extrema pobreza y el hambre para millones de personas.

Si nos centramos en los recursos destinados al reembolso de la deuda, observamos una hemorragia sangrante de capitales hacia los acreedores. A menudo, una parte importante de este reembolso cabe bajo la definición de deuda odiosa y, según el derecho internacional, no debería ser reembolsada por haber sido contraída en ausencia de consentimiento de la población, en ausencia de beneficio para ella y en conocimiento por parte de los acreedores. A pesar de que muchos países siguen reembolsando esas deudas odiosas (y piden nuevos préstamos para eso, o sea se endeudan para reembolsar antiguas deudas), la foto a nivel global nos enseña una barbaridad poco difundida en manuales escolares o en medios que se autoproclaman “de información”: Los denominados países en desarrollo (PED) destinan más dinero a sus acreedores ubicados en “países desarrollados” - o mejor dicho industrializados - que lo que reciben en préstamos o donaciones, y no la inversa como en principio cabría esperar. En concreto, entre 1985 y 2012, las Administraciones Públicas de los PED transfirieron a los países industrializados del norte, el equivalente a 2,5 veces el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Se trata de una transferencia neta de recursos negativa, ya que el deudor ha transferido una cantidad de dinero mayor a sus acreedores que la recibida como nuevos créditos. Este concepto es clave a la hora de contestar ¿Quién debe a quién?

Así, durante el periodo 1985 – 2000, las administraciones públicas de los países de África del norte, de África subsahariana y de Oriente Medio reembolsaron 61.000 millones de dólares más de lo que habían recibido durante ese mismo periodo. Los montos totales de la deuda externa de estos países en su conjunto se multiplicaron por 73 entre 1970 y 2012 mientras pagaron 145 veces la cantidad inicial que se debía en 1970. Se trata de una hemorragia sangrante. El CADTM nos advierte que esas transferencias deberían resultar aún más negativas si tomamos en cuenta en el análisis lo que podríamos añadir como la fuga de capitales, el coste de la fuga de cerebros, un cálculo del saqueo de los recursos naturales, etc.

Por otra parte, aberraciones reveladas en este precioso documento, como el hecho de que, para el año 2012, los PED reembolsaron a los acreedores 182.000 millones de dólares, mucho más que los 133.000 millones de dólares que “recibieron” como Ayuda oficial al desarrollo (AOD), permite relativizar el discurso paternalista occidental. Así, por ejemplo, la ayuda para el desarrollo para Oriente Medio en 2012 fue a parar casi en su totalidad al pago del servicio de la deuda externa. En 2012, la repatriación de los beneficios de las empresas en África, el continente más empobrecido del planeta, representó el 5% de su PIB contra el 1% de la Ayuda pública al desarrollo. Además, cabe distinguir entre ayuda real y ayuda fantasma, sabiendo que una gran parte de dicha “ayuda” esta compuesta de alivio de deuda y, como simple ejercicio contable, nunca llega a los países empobrecidos, supuestos destinatarios.

Al respecto de los países de Europa, se menciona a los bancos rescatados con ayudas públicas, sus beneficios privados y el enorme aumento de sus activos que pone en riesgo la estabilidad de las economías europeas. En España vemos cómo la parte del gasto público dedicado al pago de los intereses de la deuda casi se duplicó, pasando de 3,9% en 2008 al 6,4% en 2012, mientras el presupuesto afectado a educación y sanidad disminuyó (entre 2009 y 2011) un 13% y un 11% respectivamente. En Grecia, para “honrar” el pago de la deuda, la masa salarial del sector público pasó de 24.500 millones de euros a 15.800 millones entre 2009 y 2013 con cerca de 277.000 empleos menos. La prohibición a los bancos centrales de actuar como prestamistas ante los Estados (artículo 21.1 del estatuto del BCE) no hace más que encarecer la financiación por parte de dichos Estados. Así lo menciona el estudio citando a Olivier Bonfond: “...si Bélgica hubiera podido tener prestamos al 1% del Banco Central, la deuda pública habría pasado del 135% del PIB en 1992 al 34% del PIB en 2012 (…) Bélgica habría ahorrado 248.000 millones de euros entre 1992 y 2012.”

En fin, la moratoria, la auditoría ciudadana de la deuda y la anulación de la parte definida como ilegítima son expuestas como respuestas posibles y necesarias a la crisis que padecemos. La auditoría ciudadana debe poner en evidencia las sumas dedicadas al pago de una deuda en muchos casos odiosa, ilegal, insostenible o ilegítima, en detrimento de los derechos y necesidades fundamentales de la población. Se pone el ejemplo del informe del Colectivo para una auditoría ciudadana de la deuda pública francesa (CAC) que llegó a la conclusión de que el 59% de la deuda francesa resulta ilegítima por provenir principalmente de regalos fiscales y de unos tipos de interés excesivos.

Estos procesos de auditorías pueden ayudar a los países endeudados a tomar una decisión unilateral y soberana, dado que tienen poco control sobre su deuda, ya que a menudo, ésta se expresa en otras monedas o está sujeta a la legislación de otros países (cuyas jurisdicciones son, con frecuencia, más favorables a los acreedores). El CADTM lo reivindica como una respuesta necesaria a la hora de retomar la soberanía perdida, permitiría a los pueblos decidir sobre la utilización de sus recursos provenientes de su trabajo y reconquistar un poder popular en el sentido verdaderamente democrático.

Pero el CADTM no quiere pararse aquí y plantea la lucha contra el “sistema deuda” en el marco de una resistencia por un mundo liberado de todas formas de opresión y explotación. “Atacar a los fundamentos del poder de las finanzas significa el desmantelamiento de esos mecanismos y, por lo tanto, la anulación de la deuda pública”, interpela François Chesnais (Tobin or not Tobin, L’Esprit Frappeur, Paris, 1998) en una cita, pues aquí, la lectura de este documento constituye un avance de comprensión y conciencia del problema que padecen los pueblos, siendo un primer paso hacia la acción.


http://cadtm.org/Las-Cifras-de-la-Deuda-2015