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27 de mayo de 2015

Manuel Acosta Ojeda, in memoriam

​Nelson Manrique


Manuel Acosta Ojeda nos dejó esta semana. Él es, simple y llanamente, el más importante sucesor de Felipe Pinglo Alva.

Acosta Ojeda no sólo fue un gran compositor. Como investigador autodidacta combinó el estudio, departir con los más importantes creadores populares y una vivencia de primera mano de la música, las fiestas y las costumbres populares, que recogió recorriendo el país. La bohemia, por otra parte, le permitió departir con algunos de los más importantes intelectuales del país. Su actividad en la radio, prolongada durante décadas, culminó en los 14 años de su programa “El Heraldo Musical” en Radio Nacional, que deja de legado programas sobre la cultura popular peruana que son auténticas joyas, donde, junto con bellas expresiones de la rica cultura musical peruana, desfilan intérpretes, compositores y estudiosos de todo el Perú. Porque Manuel tendió además puentes entre la costa, la sierra y la selva y, a diferencia de otros criollos, estuvo abierto a todas las expresiones de nuestro riquísimo patrimonio musical. A sus decenas de valses, polkas, marineras y tonderos, la mayoría de ellos inéditos, deben sumarse sus bellos yaravíes y las mulizas de su autoría.

La partida de Acosta Ojeda se da con el telón de fondo de la crisis del criollismo como identidad cultural. No sólo la crisis del vals sino la declinación de una cultura, entendida como una manera de estar en el mundo, que fue incapaz de adecuarse a los acelerados cambios inducidos por la modernización capitalista puesta en marcha en el país en la segunda mitad del siglo XX. La crisis del criollismo es primero económica y después cultural. No es una consecuencia de la “pobreza” de la cultura criolla sino del empobrecimiento del grupo social que la cultiva.

La relación entre la cultura y la economía se hace evidente cuando se repara en que los últimos reductos del criollismo –el Rímac, Barrios Altos, zonas de La Victoria y del Callao–figuran entre las áreas de Lima más deprimidas social y económicamente. A la decadencia urbana y la miseria económica se suma la inseguridad y el desarrollo de la economía ilegal. Barrios criollos como Renovación en La Victoria terminaron convirtiéndose en reductos del comercio de droga, y no es el único caso. No se trata de una “cultura pobre” sino de una cultura de gente pobre.

La contrapartida de esta decadencia económica y social fue el ascenso de los conos de Lima, zonas de una inmigración serrana triunfante que pudo adecuarse con sorprendente facilidad a los cambios que venían dándose en el país.



El criollismo no pudo adecuarse al proceso de modernización como consecuencia de la inadecuación de valores coloniales que éste portaba, como la “ética del ocio”, un legado colonial que considera deshonroso el trabajo manual, vive de “guardar las apariencias”, y que en la España del Siglo de Oro dio lugar a la aparición del personaje del “pícaro”, que en América dio lugar a una picaresca criolla, que consideraba más honroso vivir del fraude que “caer” en el trabajo manual; una mentalidad bien expresada en el popular dicho criollo:“El vivo vive del zonzo, y el zonzo de su trabajo”.

Los migrantes andinos traían en cambio una ética del trabajo que calzaba muy bien con las demandas de la modernización capitalista en marcha, y su prosperidad forjó una firme base social para la expansión de la cumbia andina como el género musical popular dominante, que terminó desplazando a la música criolla.

A mediados del siglo XX la música criolla se asoció con dos proyectos sociales bien diferenciados. Uno fue el vals señorial de Chabuca Granda, una miraflorina raigal, que buscó su base social en la aristocracia terrateniente, luego liquidada por el velasquismo. El otro fue el vals criollo de base popular que encontró en Manuel Acosta Ojeda su mejor exponente. Manuel fue aislado y su obra boicoteada no sólo por la audaz innovación poética y musical que impulsó junto con su compadre Carlos Hayre, sino ante todo por sus opciones políticas. Su opción vital de lucha, su militancia de izquierda, su generosa entrega que muchos podemos testimoniar, ese brindar gratuitamente su arte a su pueblo en barrios, gremios, sindicatos, lo distanciaba de la mentalidad individualista criolla. Pero en el Perú precarizado de los tiempos del neoliberalismo entraron en crisis las organizaciones obreras, los sindicatos y la base social que se identificaba con su propuesta.

¿Podrán sus admiradores organizarse para publicar los valiosos ensayos que fue entregando a lo largo de décadas a la prensa escrita? Sería el mejor homenaje que le podríamos brindar.


http://larepublica.pe/impresa/opinion/2927-manuel-acosta-ojeda-memoriam

11 de mayo de 2015

Enredados en las redes

​Nelson Manrique Gálvez

Cada día se hace más evidente la importancia que Internet y las redes sociales vienen adquiriendo en el quehacer político. Los ejemplos abundan. En lo positivo, la capacidad de unificar voluntades, articular acciones en defensa de plataformas concretas, hacer un seguimiento regular de las medidas que comprometen los intereses ciudadanos, a través de blogs que congregan a ciudadanos decididos a hacer escuchar su voz.

También Internet puede convertirse en un cementerio de las ilusiones fallidas. Está la caída libre en la que ha entrado la popularidad del alcalde Luis Castañeda Lossio ahora que las redes permiten hacer un seguimiento diario de sus iniciativas y ya no puede moverse con la libertad con que lo hacía antes. El borrado de los murales de Lima, la destrucción de la reforma de transporte, la liquidación del proyecto Río Verde, la construcción de un by pass sin estudios previos y sin autorizaciones, la destrucción de la playa La Pampilla, su inasistencia total a las sesiones del Consejo son el tipo de acciones que Castañeda podía permitirse contando con la complicidad de los grandes medios de comunicación y una política que combinaba el cinismo y los hechos consumados. Así se desempeñó en sus gestiones anteriores y parece que aún es incapaz de entender por qué la receta hoy no funciona más.

En otras oportunidades las redes sociales pueden desnudar las miserias de los hombres públicos, como lo ha mostrado el intercambio producido esta semana entre el congresista arequipeño Juan Carlos Eguren y el líder de Tierra y Libertad, Marco Arana.

Eguren es uno de los líderes más destacados del PPC y su visión de las cosas es hoy hegemónica en el partido de Lourdes Flores. Se ha distinguido como uno de los más importantes defensores de los intereses de la Southern. Ha aparecido asimismo apadrinando al Colectivo por el Desarrollo de Islay, un grupo que apoya al proyecto minero y niega tener vínculos con la Southern, pero que tiene un integrante, Néstor Flores, que recibió 100 millones de soles de la empresa para financiar obras, según la investigación del portal arequipeño ElBuho.pe. Gracias a los buenos oficios de su padrino al colectivo se le abrieron las puertas de importantes medios de comunicación en Lima y de varias oficinas del Estado.

Eguren inició el intercambio en las redes enviando un post que tenía como uno de sus destinatarios a Marco Arana. “¿Quién sabe –preguntó– en qué distrito nació el presidente Gonzalo, Guzmán, el desgraciado terrorista? Nació en la zona del conflicto de Tía María, por eso lo quieren reivindicar” (me he visto obligado a introducir algunas imprescindibles correcciones ortográficas y gramaticales al texto de Eguren). La respuesta de Marco Arana fue preguntarle si había perdido la razón o si sufría algún problema psicótico, a lo que Eguren respondió: “Yo no tengo muertos en mi conciencia como usted, yo no le robé a la Iglesia como usted, yo no vivo como rico sin trabajar”. Arana respondió: “Usted miente, miente. Insulta y ofende, e incluso amenaza. Pensé que se podría debatir. Está claro que eso no es lo suyo”, dando por terminado el intercambio. Eguren contestó, fuera de sí: “Cuando respondas por las viudas y huérfanos que dejaste, habla, miserable”.

La inmunidad parlamentaria protege a Eguren de una eventual demanda judicial y es poco probable que Arana lleve el caso ante la justicia. Pero del juicio del cual no puede escapar es el de los ciudadanos que se han convertido en depositarios involuntarios de sus desbordes verbales desde que decidió subirlos a las redes sociales. Asociar la oposición del campesinado del valle del Tambo al proyecto de la Southern con que Abimael Guzmán nació en la zona es el tipo de disparates que uno puede permitirse soltar en el ámbito de su esfera social más íntima, pero que tienen consecuencias desastrosas cuando son lanzados en las redes sociales. Se trata de una versión extrema del discurso que hoy agita la derecha más primitiva, acusando de “terroristas” a todos los que se oponen al proyecto de la Southern. Llama la atención que un parlamentario que uno asume que debiera tener cierta experiencia política –más aún si es asesorado por Carlos Raffo, el autor de la expresión “terrorismo antiminero”– cometa un desliz digno de un adolescente incapaz de distinguir entre los disparates que uno se puede permitir soltar alegremente entre amigos y las cosas que pone por escrito en las redes, que fácilmente pueden convertirse en un pasaje a la inmortalidad.

Para bien o para mal, guste o no, el mundo está cambiando.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/enredados-en-las-redes-05-05-2015

2 de octubre de 2013

La corrupción a la ofensiva


Nelson Manrique Gálvez

Se vive hoy un estado de malestar ciudadano aparentemente sin salida. La credibilidad de los líderes políticos, de los partidos y de las instituciones está en uno de sus peores momentos. El 7% de respaldo al Parlamento es expresivo de este estado de ánimo, así como el hecho de que las nueve décimas partes del país no crea en las explicaciones brindadas por Alejandro Toledo y Alan García.

No parece que las cosas vayan a cambiar para bien, porque no hay evidencias de que los concernidos tengan interés en que eso suceda, como lo ha mostrado esta semana la mala comedia de la presentación de Alejandro Toledo ante el Parlamento y el pronunciamiento de un juez que cuestiona la investigación de la megacomisión encargada de investigar los actos de corrupción durante el segundo gobierno de Alan García.

Alejandro Toledo continúa acumulando contradicciones, medias verdades y abiertas mentiras. Esto ha obligado hasta a los militantes de Perú Posible más cercanos al expresidente, como Juan Sheput, a tomar distancia e insinuar la conveniencia de que este se aparte, para salvar al partido, al menos mientras duren las investigaciones.

La decisión del juez Hugo Velásquez Zavaleta de aceptar la acción de amparo presentada por Alan García contra la megacomisión parlamentaria que está investigando su participación en los narcoindultos, los chuponeos y componendas en la empresa Business Track, la manipulación, supresión y alteración de pruebas judiciales, y otros, es un intento de dificultar las investigaciones en curso. El presidente de la megacomisión, Sergio Tejada, viene advirtiendo desde mayo de que  el objetivo último es conseguir que se le retire de la investigación parlamentaria, objetivo que acaba de ser ratificado por el abogado defensor de García.

Paralelamente se vienen realizando intentos de deshacerse del procurador anticorrupción Julio Arbizu. Liquidar a Arbizu es fundamental para lograr la impunidad; no es por eso sorprendente que las bancadas aprista y fujimorista impulsen una moción que pretende su destitución, con el respaldo de integrantes del PPC y otras organizaciones menores (http://bit.ly/1bByX5D).

¿Cuál es la razón del encono de los apristas y fujimoristas contra Arbizu? Ante todo, la energía y la celeridad que ha impuesto en la Procuraduría para encarar temas sobre los cuales el Poder Judicial ha venido guardando una clamorosa lenidad. Una estrategia muy usada por los corruptos es dilatar las cosas con maniobras para que finalmente las acusaciones sean olvidadas, o para conseguir la prescripción de los delitos materia de la acusación. Es muy ilustrativo revisar las negociaciones, sacadas a la luz por una investigación de Cecilia Valenzuela, entre Alan García y Vladimiro Montesinos, luego de las cuales el Doc logró que se declarara prescritos los delitos por los cuales García Pérez estaba acusado ante el Poder Judicial, luego de su primer gobierno (http://bit.ly/1dwRMFx).

Bajo la dirección de Arbizu, la procuraduría ha recuperado alrededor de cuatro millones de nuevos soles de las reparaciones civiles adeudadas por los sentenciados por corrupción, allí donde durante los cinco años del gobierno aprista no se recuperó prácticamente nada. Ha impulsado además reformas destinadas a castigar la corrupción con la “muerte civil” para quienes no paguen las reparaciones, la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción y otras encaminadas a enfrentar los conflictos de intereses y el traslado de los bienes de los sentenciados a terceros, para evadir los embargos. No es extraño pues que los interesados en cubrir la corrupción con el manto de la impunidad tengan a Arbizu en la mira.

La destitución del obispo Gabino Miranda por el Vaticano, acusado por pedofilia, pone sobre el escenario la cuestión de la transparencia y la justicia. Este tema atañe no solo a la iglesia, pues involucra la comisión de delitos cuya investigación y sanción corresponden al Estado. Según se ha sabido, la sentencia de Roma que destituye a Miranda de su cargo y lo expulsa del sacerdocio se expidió en mayo, sin que hasta ahora se informara a las autoridades judiciales de los hechos sobre los cuales Roma se ha pronunciado contundentemente.

Es de lamentar la insensibilidad mostrada por monseñor Cipriani, quien demanda misericordia para el pedófilo, sin pronunciar una sola palabra de solidaridad y consuelo para sus víctimas.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/la-corrupcion-a-la-ofensiva-24-09-2013

28 de agosto de 2013

Las heridas porfiadas

  28 de agosto del 2013 - 10 años del Informe Final de la CVR  


 

Nelson Manrique Gálvez

Se acerca el décimo aniversario de la entrega del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación al Estado peruano y los familiares de las víctimas han convocado a un acto conmemorativo en el espacio monumental de El Ojo que Llora. El cielo de Lima nos regala un inesperado día soleado y los grupos folklóricos, con quenas, guitarras y charangos y una cuadrilla de sicuris con bombos y antaras crean un ambiente melancólicamente festivo, como en las conmemoraciones fúnebres en la sierra peruana; como les hubiera gustado a los seres queridos.

Están aquí los mismos que he visto a lo largo de estos años: los familiares de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta; gente que continúa trabajando tercamente en defensa de los Derechos Humanos, aunque haya quienes prefieren mirar en otra dirección; los Yuyachkanis, por supuesto, y un numeroso grupo de muchachas con bellos trajes multicolores que identifico como procedentes de comunidades de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac. Portan ramos de flores, entre ellas la querida flor de retama. Una alegoría de la Pacha Mama, obra de Yuyachkani, se convierte en el centro en torno al cual se mueven las cuadrillas.

Está Lika Mutal, la autora de este maravilloso conjunto conmemorativo que ha suscitado la reflexión de Mario Vargas Llosa sobre “lo paradójico que son el arte y la vida, capaces de engendrar, a partir del horror y el sufrimiento, algo tan intenso y tan hermoso, tan sereno y tan delicado como las sombras y fulgores entre los que se cobija esa piedra con perfiles de cóndor, puma y serpiente, en la que una mujer llora por los desvaríos y padecimientos de los peruanos” (http://bit.ly/12ErEol).

Siempre hay rostros nuevos. Están la esposa y los hijos de un policía –hay varias fotografías de soldados y policías en el espacio de la memoria-, que con gran dignidad portan la fotografía del esposo, padre y, presumo, abuelo muerto. Familias que con grandes sacrificios se han desplazado desde sus pueblos de origen buscando la solidaridad de sus compatriotas y, quizás, un poco de justicia. El dolor une a todos. Por lo general los grupos de deudos están formados por mujeres de distintas edades, desde las viudas que en esa época terrible estaban en su juventud y tres décadas después se acercan a la vejez, hasta niños que presumiblemente son nietos de los desaparecidos. Es inevitable pensar en las Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo, de Argentina. Pero para las mujeres indígenas que reclaman justicia en el Perú no hay cámaras ni prensa.

Una familia formada por tres mujeres de mediana edad, una anciana y un hombre se ha arrodillado en uno de los senderos formados por los guijarros en que se ha inscrito el nombre de las víctimas. Portan dos retratos del familiar perdido y lloran mientras ponen las fotografías y las flores junto a uno de los guijarros. Percy Rojas habló con la señora Beatriz Tacsi, natural del distrito de Hualla, provincia de Víctor Fajardo, y ella le contó su historia: vienen por primera vez al Ojo que Llora “y fue una sorpresa para ella, su madre y sus tres hermanos encontrar el nombre de su padre desaparecido en 1984 grabado en una piedra. Ella me dijo que es como si hubiera encontrado a su padre” (http://on.fb.me/17eWJkj). Un nombre en uno de los más de 40 mil guijarros que allí están…

Hay memorias terribles. La familia de Albino Quino Sulca busca que le devuelvan el cuerpo del padre desaparecido. Portan su retrato, un documento oficial que es imposible leer por la distancia y un cartel donde está escrita una acusación contra los integrantes de un batallón de infantería: “Asesinos y caníbales, violadores, devuelvan el cuerpo de mi Inocente “Papá” Albino Quino Sulca y quizás DIOS te perdone”. Llamando por su nombre al presunto victimario lo interpelan: “Son 37 años que estás saboreando el cuerpo de mi padre. Gracias a ti hemos sufrido, lo único que te pido: Devuélveme a mi padre”. Extendiendo su reclamo hasta los familiares del presunto victimario y al presidente de la República terminan proclamando: “Reconciliación sin justicia es igual a ser cómplices del canibalismo” (http://on.fb.me/19I1djA).

Caracterizar a alguien como antropófago es situarlo fuera de los  límites de lo humano, rechazarlo como miembro de nuestra misma especie. Esa es la magnitud de las heridas que ha dejado la era de la violencia. La reconciliación es volver a ser todos humanos: por eso se demanda justicia y reparación.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/las-heridas-porfiadas-26-08-2013

14 de agosto de 2013

Los narcoindultos, otra vez


Nelson Manrique Gálvez 


En un video del año 2009 propalado el domingo se ve  a Aurelio Pastor, entonces ministro de Justicia de Alan García, feliz y canchero en un penal, buscando narcotraficantes indultables, ofreciendo conmutaciones de pena expresas y prometiendo firmar liberaciones en una semana. Esto desbarata su coartada de que él no firmaba los indultos, que esa era una responsabilidad exclusiva del presidente de la República, y que su ministerio funcionaba apenas como una mera “mesa de partes”. La acre respuesta de Alan García fue que ignoraba que había tenido un “ministro ciego”. Pastor firmó más de mil narcoindultos.

La liberación de narcotraficantes por Alan García utilizando su condición de presidente de la República constituye por su gravedad un caso único a nivel mundial. Cuando se hizo público el escándalo él calificó de “mentiras” las acusaciones. Afirmó que en los casos de tráfico ilícito de cocaína “no se concedió ni un solo indulto”. Negó haber liberado a integrantes de bandas. Remató afirmando que, de presentarse el caso, “lo volvería a hacer” (http://bit.ly/12xVhJM).

García sostuvo que liberó a esos delincuentes para combatir el hacinamiento en las cárceles, tesis a la que acaba de plegarse Juan Carlos Eguren, líder del PPC. Pero la mayoría de los reclusos que pueblan los penales son procesados sin sentencia, gente pobre, a la que, obviamente, no llegaron las gracias presidenciales.

Alan García mintió. En realidad liberó a 5.500 delincuentes, entre ellos a 3.274 sentenciados por narcotráfico, 400 de la modalidad de narcotráfico agravado. Liberó además a 1.600 condenados por robo agravado, modalidad delictiva que incluye el uso de armas letales, lesiones y muerte de las víctimas, justo cuando la inseguridad ciudadana es señalada como el problema más importante del país. Liberó a bandas completas de narcotraficantes, como la formada por Amelia Emperatriz Reyes Alfaro, Lesly Yanira Zárate Quiroz y Demis Edgar Benavides Reyes, o la de Percy Andrés Farías Aguirre, Jorge Andrés Farías Balarezo, Rosa Esther Huerta Aguirre, Milagros Leonor Farías Aguirre y Juan Carlos Farías Aguirre. Igual gracia recibió la banda de Julio Roberto Rodríguez Chavarro, Roberto Xavier Boponti Correa, Jani Ysminio Alegría y Alberto Gutiérrez Perdomo. García otorgó incluso reducciones de condenas por debajo de lo propuesto por la Comisión de Gracias Presidenciales (http://bit.ly/10M9lsq).

El saldo está a la vista. Cerca de 200 delincuentes liberados reincidieron y volvieron a ser puestos en prisión. Se trata, claro, solo de los que han sido descubiertos, pero el total debe de ser mayor. De los que volvieron a prisión, Royer Henry Honorio Mas aprovechó su libertad para violar a una menor y asesinar a una persona. Sandro Bravo violó a cuatro mujeres. Mauro Choquehuanca y Cleto Carhuapoma Aliaga fueron identificados como narcotraficantes de alto vuelo. Fernando Morales cayó montando un laboratorio en Paraguay.

No se trató de gracias incidentales sino que hubo una fábrica de narcoindultos. Aparte del ahora preso Miguel Facundo Chinguel, presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales, se incrementó el personal de la comisión de 6 a 40 promotores, 19 de ellos apristas. Se incorporó a esta a Manuel Huamán Montenegro, aprista abogado del cartel Los Norteños, condenado a 8 años por narcotráfico, así como a Carmen Morales Pebes, narcotraficante internada cuatro veces en prisión, cuya última sentencia de 4 años de prisión fue reducida a 1 año y 8 meses por la comisión de Facundo Chinguel, a la que se incorporó a trabajar 4 meses después de su liberación (http://bit.ly/11SgNJJ). Se recurrió a presos condenados por narcotráfico como colaboradores, como Carlos Butrón Dos Santos, “Brasil”.

La respuesta de la dirigencia del Apra ante el escándalo es equipararlo con el caso de Nancy Obregón, ex parlamentaria nacionalista aparentemente incluida en la lista de candidatos por Ollanta Humala. No hay comparación, ni por la magnitud del daño causado al país ni por las características de ambos casos. Nancy Obregón está detenida por indicios delictivos y el PJ debe dictaminar su culpabilidad o inocencia. Los narcoindultos no solo tienen estampada la firma de Alan García sino él los ha reivindicado: “He invertido miles de horas en revisar 7.200 expedientes. Yo no firmo lo que me pasan. Yo no soy mesa de partes, no, señor. Estudié largos minutos cada uno de los expedientes para ver con mi convicción si cada uno de los presos merecía eso” (http://bit.ly/16Lmybm).

A confesión de parte, relevo de pruebas.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/los-narcoindultos-otra-vez-12-08-2013

31 de julio de 2013

El próximo año, a la misma hora…


Nelson Manrique Gálvez

Lo más destacable del discurso presidencial de Fiestas Patrias ha sido su concisión, pues no era necesario hablar demasiado para anunciar que se va a continuar en piloto automático.

El pequeño detalle que no ha entrado en el manifiesto a la Nación es qué está sucediendo en el país y qué demandan los peruanos, más allá del pequeño grupo de inversionistas al que ha estado dirigido el mensaje. Percibirlo habría representado escuchar qué dice esa caída de 20 puntos en tres meses en la aprobación presidencial y las grandes manifestaciones callejeras que han incorporado a la vida política a una nueva generación de jóvenes con ganas de luchar por el país en el que quieren vivir y a los que se ha respondido con apaleamientos y gases lacrimógenos, al mismo tiempo que el presidente discurseaba sobre el derecho constitucional de los peruanos a manifestarse pacíficamente.

Aparte del imprescindible listado de obras, lo medular del discurso presidencial ha sido ratificar que las vigas maestras del próximo periodo seguirán siendo las dictadas desde el Ministerio de Economía y Finanzas. Era lo esperable, luego de cambios ministeriales que fueron pensados para fortalecer el poder del ministro Castilla y para profundizar la lógica del modelo que él encarna. Se prepara el escenario para el “shock de confianza” que reclama el gran capital, incluyendo la depredación el patrimonio arqueológico nacional que se ponga en el camino de la voracidad extractivista de quienes cortan el jamón en el país.

Mucho de lo dicho en el discurso es copia de lo dicho un año atrás, y probablemente volverá a repetirse en el discurso del próximo año. Frente a la corrupción, tema nacional fundamental, se vuelve a prometer demandar la imprescriptibilidad del delito y se añade la “muerte civil” del delincuente, pero no se acompaña el anuncio con una iniciativa legislativa que lo concrete. Se anuncia la iniciativa, además, sabiendo que morirá de indiferencia en el Parlamento; salvo que se crea que apristas, fujimoristas y peruposibilistas van a otorgar su voto a una ley que tiene como objetivo explícito la sanción de sus principales dirigentes. Todo en medio de un escenario cada vez más difícil, y no solo por la crisis económica internacional que empieza a dejarse sentir, sino también por cómo pinta el escenario interno.

En el Congreso –que luego de la repartija llegó a 10 puntos de respaldo, lo que quiere decir que nueve de cada 10 peruanos no se sienten representados por sus “representantes”– las condiciones para construir consensos se complican por la dispersión a la que se ha llegado.

Hoy existen ocho bancadas parlamentarias, de las cuales solo tienen un peso significativo el nacionalismo, con 43 congresistas, y el fujimorismo, con 36. Las seis bancadas restantes tienen entre 6 y 10 integrantes y pueden anularse entre sí. De los 21 parlamentarios que tenía Perú Posible ahora quedan 10, con los que empata con Frente Amplio-Acción Popular: un desastre para el nacionalismo, que tenía como socio principal a PP para asegurar una mayoría en el Parlamento.

Perú Posible está profundamente desprestigiado por los escándalos inmobiliarios de Alejandro Toledo, de quien, parafraseando a Groucho Marx, se podría decir: “¡Esta es mi verdad! Y si no le gusta… tengo otras”. Para el nacionalismo la obligación de “blindar” a Toledo, para asegurar su respaldo, va a sentirse crecientemente onerosa, primero, por el costo político que esto supone en un momento en que la reacción juvenil en las calles convierte a la corrupción en un tema especialmente sensible. Y segundo porque lo que el peruposibilismo puede ofrecer como contrapartida va a ser cada vez más irrelevante.

La posibilidad, que acarició el gobierno este año, de una candidatura presidencial de Nadine Heredia, combinando una presencia mediática que llegó a la sobreexposición, la realización de los rituales típicos de un candidato (inaugurar obras, besar niños, repartir aguinaldos), junto con una estudiada ambigüedad cuando se demandaban definiciones, terminó pasándole la factura al gobierno, no solo a través de la caída de la popularidad de la pareja presidencial sino alimentando la imagen de un liderazgo presidencial débil. El saldo final ha sido la erosión del respaldo popular que el presidente tenía un año atrás.

Escenario complicado para iniciar un tercer año de gobierno, cuando los canales formales de representación aparecen cerrados y se anuncian calles calientes.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/el-proximo-ano-a-la-misma-hora-29-07-2013

4 de febrero de 2013

Cuando el calor aprieta


Nelson Manrique Gálvez

Marco Turbio no está solo. Cuando Mauricio Mulder acusa a Susana Villarán de “indicios de corrupción” o de “incapaz”, Marco Turbio perdió el monopolio del cinismo.

Que un aprista hable de “indicios de corrupción” luego de los petroaudios, BTR y el chuponeo telefónico, las visitas del tío George a Fortunato Canaán en el Country Club, la manipulación y desaparición de discos duros y memorias USB del proceso, el robo de 20 toneladas de documentos de los archivos del ministerio de salud apenas Hernán Garrido Lecca dejó la cartera, los negociados de los “colegios emblemáticos” y un largo etcétera, para no hablar de Alan García amparándose en la prescripción para no responder ante el Poder Judicial por los delitos de los que fue acusado luego de su primer gobierno, estamos ante un cinismo de alto vuelo. Como lo es que Alan García declare la “incapacidad” como causal de revocatoria luego de destruir el país entre 1985 y 1990 sin que nadie pretendiera destituirlo. A quienes quieran recordar esos tiempos gloriosos les recomiendo el maravilloso documental de Heddy Honigmann “Metal y melancolía” (1994), sobre los taxistas limeños, luego de la destrucción de la clase media por el competente García (http://bit.ly/X3QtmA).

La abstención del fujimorismo es comprensible porque embarcarse en la intentona de revocatoria no contribuye al logro de su objetivo histórico: la liberación de Alberto Fujimori. Al contrario, podría dificultarla, porque el nacionalismo apoya a Villarán y aún sigue abierta la posibilidad de negociar el voto de los parlamentarios fujimoristas a una eventual candidatura de Nadine Heredia. Claro, ella afirmó categóricamente que no se prestaría a violentar  las leyes, pero entusiastas sobran; voceros nacionalistas se apresuraron a relativizar sus contundentes declaraciones, apenas un día después.

La encuesta de GfK, publicada el domingo 27 por La República, constituye un revés para Villarán, que retrocede 7% en un mes, y un triunfo para sus opositores, que suben 5%. Hay hechos coyunturales que pueden explicarlo, como el impacto positivo de la recuperación de La Parada y el negativo de la salida del río Rímac de su cauce. Razones más de fondo apuntan al perfil social del partidario de la revocatoria. Éste pertenece al nivel socioeconómico bajo: NSE D (77%) y E (67%), tiene entre 18 y 39 años y considera mala la gestión de Villarán (79%). Cree que ella no tiene un plan de trabajo claro para Lima (55%), no combate la delincuencia (50%) y tiene una mala comunicación con los ciudadanos (54%), razones atendibles, sobre todo cuando los ciudadanos ignoran que la seguridad es responsabilidad del gobierno central. El revocador cree que priman las acusaciones de ineficiencia contra Villarán por sobre los ataques a su persona (63%) y opina que ella debería estar impedida de inaugurar obras (65%). Es una oposición dura.

Esta opción no responde a consignas partidarias. Los marcoturbios compran respaldo con regalos. El votante por la revocatoria encaja más con la base social del fujimorismo, pero éste ha decidido abstenerse y no parece que la aversión a Villarán responda tampoco a su consigna. El Apra anda bastante magullado luego de los dos recientes desastres electorales a los que Alan García lo llevó y éste busca oportunistamente montar a su partido sobre una ola que parece augurar una victoria fácil (sería interesante ver el efecto de un tercer desastre), todo en función de su candidatura para el 2016. Reafirmo mi opinión de que Alan García no milita en el Apra sino el Apra milita en Alan García.

Llama la atención que Susana Villarán tenga su mayor respaldo en los sectores A y B, un importante apoyo de la Confiep, PPK, Alejandro Toledo y Perú Posible, Susana de la Puente, Raúl Diez Canseco, Acción Popular, Lourdes Flores y el PPC, mientras que tenga su gran déficit en D y E, donde debería concentrarse. Esto es una paradoja sólo cuando se califica a Fuerza Social como de izquierda. Mi impresión es que algunos de sus estrategas están hoy más preocupados por posicionarse en el centro derecha (el espacio que ocupa Toledo). Pero si Susana Villarán es revocada será muy poco lo que les quede por posicionar, sea en el espacio que sea.


http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/cuando-el-calor-aprieta-29-01-2013