Ybrahim Luna
"La victimización de Castillo tiene que ver más con la náusea que nos provocan sus adversarios"
La revista “Cosas” –muy preocupada– ha subtitulado una de sus notas web de la siguiente manera: “Peruanos olvidan el autogolpe y ven a Pedro Castillo como víctima…”. Lo dice a propósito de la encuesta de Ipsos donde el 59% de los consultados considera que el expresidente fue víctima de un golpe de Estado elucubrado por el Congreso para ascender a Dina Boluarte mientras que sólo un 33% cree que el responsable del golpe fue Castillo.
En el desagregado por sectores socioeconómicos de la mencionada encuesta, el asunto se torna políticamente más familiar, aunque siempre interesante. En el sector “A”, un 71% ve a Castillo como el malo de la historia y un 25% cree que fue la víctima de un Congreso saboteador. En el sector “B”, apenas un punto separa las percepciones sobre el intento de golpe del 7 de diciembre de 2022: el 49% cree que Castillo dio el golpe y el 48% que fue el Congreso. En el “C” se rompen las distancias: el 56% culpa al Congreso y el 37% a Castillo. En el sector “D”, un 63% se pone del lado del expresidente y un 29% del Congreso. Y finalmente en el sector “E”, el 66% responsabiliza al Congreso del golpe y solo el 22% a Castillo.
Es interesante ver cómo las tendencias de los sectores “B” y “C”, se empiezan a alejar de la del sector “A”. Esto, para muchos analistas de derecha, es preocupante, y más aún si se considera la progresión en el tiempo. Tomando como fuente a la misma Ipsos, en febrero de 2023, con los hechos frescos, un 51% condenaba a Castillo mientras que un 43% al Congreso. Unos meses después, en junio de 2023, la diferencia iba en otro sentido: el 50% señalaba al Congreso como responsable y un 42% a Castillo. Para diciembre de 2024, el 55% de peruanos consideraba que quien dio el golpe fue el Congreso. La medición de abril de este año es la que muestra que casi el 60% de los encuestados señala al Congreso como el agresor.
Por supuesto, esto no tiene que ver con la tradicional “falta de memoria” de los peruanos. Los peruanos no han “olvidado” el intento de autogolpe de Castillo. Todos vimos por televisión al tembloroso expresidente intentando articular el discurso que le escribieron sus subrepticios asesores. Eso es parte de la historia. La victimización de Castillo tiene que ver más con la náusea que nos provocan sus adversarios. El Congreso que lo vacó es un Congreso desaprobado, torpe y altamente delictivo. ¿Esto hace a Castillo inocente de querer romper el orden democrático? No. Pero explica por qué la gente sigue justificando dicha medida. La mayoría de peruanos, en este momento, no solo está a favor de que “alguien” con mano dura cierre el Congreso, sino de que los congresistas denunciados e investigados (y quienes los manejan desde las sombras) sean sometidos a procesos judiciales céleres y terminen en la cárcel.
Cuando Pedro Castillo dio su infame mensaje a la nación el 7 de diciembre de 2022, muchos analistas se apresuraron a compararlo con el exdictador Alberto Fujimori. Y aunque lo de Castillo fue un globo de gas, la mayoría de periodistas intentó colocarlo en el mismo podio de la infamia con Fujimori. Nos quisieron imponer la narrativa de que el estúpido golpe declarativo de Castillo –ilegal y repudiable– era equivalente a todos los años de dictadura de los 90. Los medios de la derecha ya tenían un golpista de izquierda para suavizar la imagen de don Alberto y los tanques el 5 de abril de 1992. Pero este intento de reacondicionar la historia, como muestra la encuesta de Ipsos, no prosperó. A pesar de la incesante campaña por desmontar el antifujimorismo para dar paso a una reconciliación con la hija del dictador, el pueblo no ha dado su brazo a torcer y sabe reconocer cuándo le quieren dar gato por liebre.
De igual modo, los peruanos no son tan incautos como para creer en la inocencia absoluta de Castillo. Sobre Castillo hay demasiadas sospechas y su responsabilidad en casos de corrupción deberá demostrarse de manera objetiva y sin lugar a dudas. Lo que demuestra la encuesta de Ipsos es que el sentimiento antisistema no ha mermado en lo más mínimo y que la esperanza de que un outsider surja de las clases oprimidas para reformarlo todo sigue vigente. Si tuviésemos un Congreso medianamente inteligente y honesto, que hubiese permitido un antejuicio político a Castillo, probablemente el hombre del sombrero igual hubiese terminado en la cárcel, pero sin ser visto como un preso político.
La derecha peruana, por supuesto, no “leerá” bien la encuesta de Ipsos ni otras encuestas y aplicará el remedio de siempre: más terruqueo y más titulares sobre el riesgo de asustar a la inversión privada. La derecha volverá a apostar por Keiko Fujimori y aportará el doble de dinero que en las campañas anteriores. La derecha no entiende que la defensa de Castillo no es por la persona (totalmente cuestionable) sino por lo que representa: la oportunidad de los sectores populares y oprimidos de derrotar al candidato de las derechas y colocar en el poder a uno de los suyos.
Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 732 año 16, del 09/05/2025
https://www.hildebrandtensustrece.com/

No hay comentarios:
Publicar un comentario