Mostrando entradas con la etiqueta ​Bernie Sanders. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ​Bernie Sanders. Mostrar todas las entradas

22 de febrero de 2020

EEUU: El socialismo democrático

Oswaldo de Rivero

El candidato demócrata Bernie Sanders, líder del movimiento denominado socialismo democrático, ha ganado la primaria de Iowa y ahora la de New Hampshire.

¿A qué se debe esta fortaleza electoral? Sin duda, a que la clase media norteamericana se ha empobrecido. Siente que el capitalismo ya no funciona para ella.

En efecto, según las estadísticas la mayoría de la clase media norteamericana está severamente endeudada, se la pasa refinanciando sus tarjetas de crédito, y, así y todo, no les queda, después de sus gastos ordinarios, ni 400 dólares para enfrentar una emergencia. El 12 % de la población norteamericana está hoy en la pobreza, y millones no tienen acceso a la salud.

Ante esta situación, el socialismo democrático que proclama Sanders consiste en establecer una profunda redistribución de la riqueza a través de un salario mínimo digno, impuestos a las corporaciones y a las personas multimillonarias y billonarias, que siendo tan solo el 1% de la población, acaparan más del 46 % de la riqueza nacional y pagan porcentualmente menos Impuestos que la mayoría de la clase media.

Con los recursos de esta reforma tributaria y otras medidas, como son la rebaja de los gastos en defensa, Sanders plantea establecer un salario mínimo digno, un acceso universal a la salud, un ingreso gratuito a las universidades públicas y la cancelación de la gran deuda originada por préstamos para estudiar, que continúan pagando los estudiantes, inclusive después de su graduarse.

El otro gran programa del socialismo democrático es la lucha contra el cambio climático, para lo cual ofrece regular urgentemente las actividades económicas que recalientan el planeta, puesto que el cambio climático no es un problema del futuro sino del presente, como lo demuestran los gigantescos incendios forestales, las sequias, la mayor intensidad de los huracanes, el deshielo de los glaciares en todos los países y también del Ártico y la Antártica.

Lo que pretende Sanders con su socialismo democrático es liberar a los EEUU del capitalismo salvaje de Donald Trump, caracterizado por dar ventajas fiscales a las grandes corporaciones destruyendo masivamente derechos sociales y normas eclógicas. En último análisis, el modelo alternativo de Sanders seria también un capitalismo, pero regulado por normas sociales y ecológicas.

Esta orientación de buscar justicia social y protección ecológica le ha valido a Sanders el apoyo popular, sobre todo el de los jóvenes nacidos en este milenio, quienes, según una encuesta de Gallup, no tiene ninguna aversión al término socialista.

Cuando se ve surgir en los EEUU una moderna izquierda juvenil, uno se pregunta si la actual izquierda peruana tiene propuestas para captar a la juventud, como sería plantear una reforma tributaria para reducir al abismo social del Perú y un programa ecológico para enfrentar el cambio climático, que está haciendo que los glaciares de los Andes se derritan en la próxima década, causando una crisis de agua, que derretirá también la gobernabilidad del Perú y la de los otros países andinos,

Ante esta amenaza ¿Tiene la izquierda peruana una propuesta para vivir con el “Sol de Perú”? Es decir, un plan para desarrollar energía solar que viene gratis del espacio, que es más barata de operar y que abunda en los desiertos de nuestra costa. Una energía, que serviría para hacer marchar plantas para desalinar el agua del mar y hacer frente a la gran crisis sociopolítica que producirá el deshielo de los glaciares de los Andes.

La verdad, es que nadie sabe qué es lo que plantea la izquierda peruana. Al parecer sigue todavía envuelta en una ideología de la guerra fría, igual que la derecha peruana. Ambas sin propuestas ante las amenazas del siglo XXI.

¿Es el Perú un país políticamente arcaico?


https://www.leerydifundir.com/2020/02/eeuu-socialismo-democratico/

5 de julio de 2016

Los demócratas deben despertar

Bernie Sanders

Sorpresa, sorpresa. Los trabajadores británicos, muchos de los cuales vieron declinar su nivel de vida mientras los ricachones de su país se enriquecían aún más, le dieron la espalda a la Unión Europea y a una economía globalizada que los maltrata a ellos y a sus hijos.

No son sólo los británicos los que están sufriendo. La economía crecientemente globalizada, establecida y mantenida por la elite económica mundial, maltrata a los pueblos en todas partes. Increíblemente, las 62 personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más modesta de la población del planeta, unas 3 mil 600 millones de personas. Los muy, muy ricos, disfrutan de un lujo inimaginable mientras miles de millones de personas sufren de una pobreza abyecta, del desempleo y servicios de salud, educación, vivienda y agua potable inadecuados.

¿Este rechazo de la actual forma de la economía global podría darse en los Estados Unidos? Puedes apostar que sí.

Durante mi campaña por la nominación presidencial Demócrata visité 46 Estados. Lo que vi y escuché en demasiadas ocasiones fueron dolorosas realidades que el establishment político y mediático ni siquiera reconoce.

En los últimos 15 años, cerraron casi 60 mil fábricas en el mundo, y desaparecieron más de 4,8 millones de empleos manufactureros bien pagados. Buena parte de esto está relacionado con los desastrosos tratados comerciales que estimulan a las empresas a instalarse en países de bajos salarios.

A pesar de significativos incrementos de la productividad, el asalariado medio de los EEUU gana 726 dólares menos de lo que ganaba en el año 1973, mientras que la asalariada media gana 1.154 dólares menos de lo que ganaba en el año 2007, con datos que toman en cuenta la inflación.

Casi 47 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Un estimado de 28 millones no tiene seguro médico, mientras muchos otros disponen de seguros insuficientes. Millones de personas se debaten contra intolerables niveles de deuda estudiantil. Tal vez por la primera vez en la historia moderna, nuestras generaciones jóvenes tendrán muy probablemente un nivel de vida inferior al de sus padres. Puede ser alarmante, pero millones de estadounidenses de baja formación profesional tendrán una esperanza de vida más corta que la generación precedente y sucumben a la desesperanza, las drogas y el alcohol.

Mientras tanto, en nuestro país la décima parte más rica del 1% más rico, posee tanta riqueza como el 90% más modesto. El 58% de todos los nuevos ingresos va al 1% más rico. Wall Street y los mil millonarios, a través de sus “super PACs”, pueden comprar las elecciones.

En mi propia campaña, hablé con trabajadores que no logran vivir con salarios de 8 o 9 dólares la hora; con jubilados que luchan para comprar las medicinas que necesitan con pensiones de la Seguridad Social de 9 mil dólares al año; con jóvenes que no pueden acceder a la universidad. También visité a los ciudadanos estadounidenses de Puerto Rico, dónde 58% de los niños viven en la pobreza y sólo poco más del 40% de la población adulta tienen un trabajo o está buscando empleo.

Seamos claros. La economía global no está funcionando para la mayoría del pueblo ni en nuestro país ni en el mundo. Este es un modelo económico diseñado por la elite económica en beneficio de la elite económica. Necesitamos un cambio real.

No un cambio basado en la demagogia, ni en el fanatismo religioso y la propaganda anti-inmigrantes que caracterizó la retórica de la campaña por el Brexit, y es el meollo del mensaje de Donald Trump.

Necesitamos un presidente que apoye vigorosamente la cooperación internacional que reúne a los pueblos del mundo, reduce el hiper-nacionalismo y disminuye la posibilidad de la guerra. También necesitamos un presidente que respete los derechos democráticos del pueblo, y que luche por una economía que proteja los intereses de los trabajadores, no sólo los de Wall Street, los laboratorios y otros poderosos intereses privados.

Fundamentalmente necesitamos rechazar nuestras políticas de “libre comercio” y movernos hacia el comercio justo. Los estadounidenses no debiesen competir con los trabajadores de los países de bajos salarios que ganan centavos por una hora de labor. Tenemos que derrotar el Tratado Transpacífico. Tenemos que ayudar a los países pobres a desarrollar modelos económicamente sustentables.

Tenemos que terminar con el escándalo internacional que permite que grandes grupos corporativos y los ricos eludan pagar billones de dólares en impuestos a sus gobiernos nacionales.

Tenemos que crear decenas de millones de empleos a través del mundo combatiendo el cambio climático y transformando el sistema energético alejándolo de los combustibles fósiles.

Necesitamos esfuerzos internacionales para reducir el gasto militar en todo el planeta y ocuparnos de las causas de la guerra: la pobreza, el odio, la desesperanza y la ignorancia.

La noción que Donald Trump pudiese beneficiar de las mismas fuerzas que le dieron la mayoría a los defensores del Brexit en Gran Bretaña debiese lanzar la alarma en el Partido Demócrata y en los Estados Unidos. Millones de electores estadounidenses, como los defensores del Brexit, están comprensiblemente cabreados y frustrados por las fuerzas económicas que están destruyendo la clase media.

En este momento crucial, el Partido Demócrata y un nuevo presidente Demócrata tienen que aclarar que estamos con aquellos que luchan y que han sido abandonados. Tenemos que crear economías nacionales y globales que funcionen para todos y no sólo para un puñado de mil millonarios.

Bernie Sanders – Senador por el Estado de Vermont y candidato a la nominación presidencial Demócrata. Publicado en el New York Times del 29 de junio 2016