Mostrando entradas con la etiqueta Augusto Rey. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Augusto Rey. Mostrar todas las entradas

27 de enero de 2020

Lo evidente, lo anunciado y la sorpresa

Augusto Rey

Al cerrar el día, es evidente que este será un Congreso fragmentado. Tal vez más fraccionado que el anterior porque nadie tendrá mayoría absoluta, así que la construcción de alianzas multipartidarias será el camino ineludible para legislar y ganar margen de maniobra. La dispersión hace difícil saber cómo se armarán finalmente esas alianzas, pero lo sabremos pronto cuando tengan que reunir los 66 votos para definir la Mesa Directiva y la presidencia del Congreso.

Lo que sí es un hecho es que los grandes derrotados son el aprismo y la segundilla del fujimorismo. Solidaridad Nacional y Contigo han sido pisoteados por los electores. El Apra, por su lado, desde 1963, es la primera vez que postula al Congreso y no entra. Pasan por su peor momento en más de medio siglo, en un desenlace que ellos mismos han construido. Como dice el dicho, “uno cosecha lo que siembra”.

La sorpresa la trae el Frente Popular Agrícola FIA del Perú (Frepap), que, con una campaña de hormiga y popular, pone en el Congreso a un partido de origen religioso, anunciando el aterrizaje de una agenda política que no ha estado en el debate reciente, pero que puede determinar la discusión pública en el futuro inmediato. Su resultado nos recuerda que existe un país sin voceros en los principales programas de radio y TV, pero capaz de arrasar con el establishment político.

¿Y Martín Vizcarra cómo queda? Por ahora, bien posicionado. Quienes construyeron una imagen de obstrucción a su gobierno y a los intentos de reforma han salido trasquilados, así que este resultado puede ser recibido como una victoria y un respaldo que le permite ingresar sin tanta turbulencia política a la etapa final de su gobierno.

https://peru21.pe/opinion/lo-evidente-lo-anunciado-y-la-sorpresa-noticia/

4 de abril de 2019

¿Qué reacción esperaban?

Augusto Rey

El año pasado, Las Bambas produjo 452,000 toneladas de cobre, un 2% de lo que se produce a nivel mundial, así que la importancia económica de este proyecto es monumental. Sin embargo, me cuesta aceptar que esa “importancia” sea razón suficiente para soslayar que desde 2015 hayan muerto cinco personas y varias hayan quedado heridas por un conflicto que cuatro años después continúa latente. Este nuevo capítulo no llega con ese nivel de violencia, pero el debate mediatizado parece olvidar la historia detrás y se centra en los abogados mercenarios que se han querido aprovechar de una legítima demanda social.

Al gobierno nacionalista y a las empresas chinas, nuevas dueñas del proyecto, les pareció normal modificar unilateralmente el EIA que ya estaba aprobado: el cobre iba a ser transportado mediante un mineroducto subterráneo y ahora es mediante transporte terrestre, con 250 camiones que usan los caminos de los pueblos de la zona, día y noche. También se incluyó la construcción de una planta de molibdeno en la cabecera del río Chalhuahuacho. No son cosas menores y no creo que nadie en su sano juicio aceptaría un cambio tan radical de las reglas de juego cuando ya se había trabajado tanto en llegar a un acuerdo.

El que los planes se hayan modificado después de haber acordado con la población las condiciones del proyecto pone en duda la transparencia y honestidad del proceso que se utilizó para obtener la licencia social. ¿Cómo esperaban que reaccionara la población?

Desde la comodidad urbana es difícil imaginar que un proyecto minero afecte tu vida de esa forma. Es fácil tildar a todos de aprovechadores y mercenarios. Pero lo cierto es que cualquiera tiene derecho a exigir que se cumplan acuerdos y una justa compensación. ¿Quién no demandaría dinero por sus tierras?