Mostrando entradas con la etiqueta COP27. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COP27. Mostrar todas las entradas

21 de junio de 2023

Demasiados deberes pendientes para la cumbre climática de Bonn

Ecología social

Durante las próximas dos semanas se celebrará en la ciudad alemana de Bonn la cumbre climática internacional entre la COP27 y la COP28. Este encuentro, que recibe la denominación técnica de la 58ª reunión de los Órganos Subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas, reúne a los cuerpos técnicos de negociación de los países. Dichos cuerpos técnicos deberán dar forma a los documentos que se aprueben en la próxima COP28 en Dubái.

La propia Presidencia de los órganos subsidiarios encargada de estas negociaciones ha hecho públicos los documentos que deben guiar la siguiente fase para incrementar la ambición internacional en el marco del Acuerdo de París. Estos documentos reconocen con contundencia el problema que plantea la gestión de las múltiples líneas de trabajo abiertas en los últimos encuentros.

Además, los textos señalan la necesidad de una adecuada gestión de tiempos para poder avanzar en la gran cantidad de asuntos pendientes, así como la importancia de que el encuentro no siga la forma de trabajo habitual del espacio y forma, y que consiga acuerdos robustos capaces de avanzar.

Según Ecologistas en Acción, la sobrecarga de temas es una muestra clara del bloqueo constante de las negociaciones y de la incapacidad de abordar una hoja de ruta clara de las reducciones necesarias y de la justicia climática. La organización ecologista destaca la falta de acuerdos vinculantes y suficientes en temas como el establecimiento de una fecha de fin a los combustibles fósiles o la provisión de recursos suficientes para las regiones más vulnerables. Estos temas siguen estando abiertos, algo que —unido a la aparición de nuevas líneas de acción— está generando una importante sobrecarga de trabajo cumbre tras cumbre.

La COP27 celebrada en Sharm el-Sheikh dejó importantes tareas pendientes en materia de financiación, en particular, la creación de un órgano transitorio para las pérdidas y los daños y la búsqueda de fondos para el mismo. A esto se suma el lanzamiento del programa de trabajo de implementación y ambición en la mitigación de Sharm el-Sheikh y el establecimiento de un programa de trabajo sobre transición justa. A su vez, queda pendiente la materialización de un nuevo objetivo para financiar la adaptación climática internacional.

La COP28 tendrá lugar en Dubái en diciembre de 2023, una cita internacional que ha sido criticada desde su nominación por celebrarse en los Emiratos Árabes Unidos. Se trata de uno de los principales exportadores mundiales de crudo y que, según reporta Amnistía Internacional, es responsable de la violación de derechos humanos mediante la detención arbitraria, la persecución política o la privación de derechos fundamentales a mujeres y niñas.

El nombramiento del Sultán Al-Jaber, un directivo de la empresa petrolera de Dubái como presidente de la COP28, está provocando una importante respuesta internacional de rechazo. Ecologistas en Acción, junto con los cientos de organizaciones que firmaron el pasado mes de febrero una carta contra esta Presidencia, mostrará en Alemania de nuevo el rechazo a que los intereses fósiles sigan estando en las cumbres e influyan en la lucha climática para rebajar los compromisos. Un rechazo al que se han sumado mas de 150 eurodiputados y congresistas.

La crisis energética ha acelerado la búsqueda de nuevos yacimientos e infraestructuras gasísticas en regiones como África. A estos proyectos, que son inasumibles climática y socialmente, se les podría dar fin mediante la ratificación de un tratado de no proliferación de combustibles fósiles, como han propuesto Tuvalu o Vanuatu. Estas peticiones siguen siendo bloqueadas por los grandes intereses fósiles, ante lo que urge un régimen de incompatibilidades capaz de echarlos de los espacios de negociación. Una situación internacional que, a juicio de Ecologistas en Acción, es muestra de la urgencia para el establecimiento, por parte de la comunidad internacional, de una fecha  que ponga fin a todos los combustibles fósiles.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/293439/demasiados-deberes-pendientes-para-la-cumbre-climatica-de-bonn/





La pugna por la hegemonía mundial bloquea en Bonn importantes avances en materia de mitigación

Ecología social 15.jpeg
Ecología social

– Concluye la primera semana de negociaciones climáticas en Bonn con posiciones muy enfrentadas entre los países, especialmente en el programa de trabajo sobre mitigación.

– La lucha de los países por sus propios intereses nacionales y económicos está poniendo en riesgo un acuerdo satisfactorio.

– Los países del sur global señalan que la financiación no está llegando y que es necesaria y esencial para tomar acciones reales.

La primera semana de negociaciones climáticas en Bonn ha dejado patente la enorme distancia entre los países. Además, se está dejando de lado la solidaridad internacional al tiempo que se pone la lucha climática en jaque. Este es análisis de la delegación de Ecologistas en Acción en la ciudad alemana donde, desde el comienzo de las negociaciones, se ha producido una enorme tensión, especialmente por la decisión de si incluir o no en la agenda la definición de un programa global de mitigación.

Para la organización ecologista, este debate está mostrando la prevalencia de los intereses económicos nacionales sobre la creación de instrumentos y fondos capaces de enfrentar la emergencia climática.

La pasada COP27 en Egipto se cerró con el acuerdo sobre la creación de un plan de trabajo de mitigación que fuera capaz de concretar medidas para incrementar rápidamente la reducción de emisiones y dar solución a las distintas barreras tecnológicas, administrativas y financieras de cara a avanzar en la transición energética mundial.

Este plan de trabajo debía recoger las conclusiones del diálogo sobre el Balance Global para lograr que los próximos compromisos presentados por los países (NDC) incrementen de forma sustancial la reducción de las emisiones. En definitiva, se decidió crear una hoja de ruta que fuera capaz de dar garantías reales a muchos de los países del sur global para el acceso a la alimentación, a la energía y a una vida digna.

Sin embargo, los negociadores en Bonn están siendo incapaces de acordar un texto que permita iniciar estos debates. El bloqueo se basa en las diferencias que existen en torno a los contenidos que debe de tener este programa de trabajo.

Muchos de los países del norte global vuelven a restringir cualquier discusión a temas de carácter tecnológico, mientras el sur global señala la necesidad de financiación para un desarrollo alternativo que no implique seguir incrementando el consumo de combustibles fósiles. Además, esta situación se ve agravada por el conflicto por la hegemonía mundial entre EEUU y China, junto a la complicidad de países productores de petróleo como Arabia Saudí o Rusia, que se niegan a cualquier reducción del consumo de combustibles fósiles.

Ecologistas en Acción incide en que la discusión sobre qué debe o qué no debe incluir este programa de trabajo de mitigación no tiene ningún sentido mientras no se acuerde con claridad un programa de trabajo. Es más, la discusión sobre la incorporación o no de una financiación para ayudar a los países más vulnerables en la puesta en marcha de medidas de mitigación ya fue aprobada en el Acuerdo de París.

En su artículo 9, este acuerdo establece la obligación de los países más responsables históricamente de las emisiones a apoyar la mitigación con financiación adicional, mientras alienta a otros países a incrementar ese apoyo según sus respectivas capacidades.

Javier Andaluz, coordinador de Clima y Energía en Ecologistas en Acción, ha declarado: “La emergencia climática es un problema global, para el que necesitamos una respuesta completa a través de acuerdos fuertes tanto en mitigación, financiación, adaptación y pérdidas y daños. Exigimos que los gobiernos actúen de una vez, para transformar el sistema económico depredador que nos ha llevado a las múltiples emergencias y dejen de pelearse por las migajas de un mundo basado en los combustibles fósiles que debe desaparecer”.

Marina Gros, responsable de la campaña Gas no es solución de la organización ecologista, ha añadido: “Resulta inasumible que países altamente emisores y productores de petróleo se nieguen a enfrentar las reducciones necesarias. Implementar los criterios de justicia climática y deuda histórica es una obligación que ha sido acordada en numerosas ocasiones, que debe de reparar los daños climáticos y sociales ocasionados por el modelo de vida del norte global. No se puede obviar que millones de personas sufren las consecuencias de un sistema colonial, depredador de la vida y del clima”.

La organización ecologista ha declarado que en esta segunda semana de negociaciones seguirá exigiendo la desaparición de los combustibles fósiles, el neocolonialismo o el extractivismo “como única alternativa real a los millones de personas a quienes se les está robando el presente y el futuro”.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/294201/la-pugna-por-la-hegemonia-mundial-bloquea-en-bonn-importantes-avances-en-materia-de-mitigacion/

6 de diciembre de 2022

COP 27, siete logros, ocho problemas y una gran decepción

Fernando Valladares

En contra de lo que pueda sugerir el título de este artículo, los logros de esta 27 conferencia de las partes, de esta 27 cumbre del clima, no estuvieron equilibrados con los fracasos. El balance global de la COP27 celebrada en Sharm el Sheikh (Egipto) es decepcionante. Se ha hecho pública la propuesta final de decisiones y, a pesar del estilo administrativo y no siempre directo y claro, puede leerse en varios de los puntos palabras como “preocupación” y “no se alcanzan objetivos”.

En un sencillo y directo discurso de clausura, el neerlandés Frans Timmermans, vicepresidente primero de la Comisión Europea, tras recordar que los amigos solo lo son si pueden decirse cosas que no son agradables de oír, instó a seguir trabajando una vez visto el escaso avance. Ha puesto, como todos los años, la vista en la siguiente COP.

La distancia entre dónde estamos y dónde deberíamos estar es mayor que nunca

Las reacciones no se han hecho esperar. La distancia entre donde debemos estar y donde estamos en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, derechos humanos y equilibrios geopolíticos es más grande que nunca. Cuando más necesitamos acciones y compromisos para atajar la crisis climática volvemos a escuchar promesas y planes futuros, objetivos sin agendas concretas y presiones para que apenas nada cambie y, sin embargo, que cambie lo mínimo necesario que pueda dar la impresión de que los más de 40 000 participantes en la COP27 no se reunieron en Egipto para nada.

Ha resultado una cumbre del clima distraída con los síntomas e incapaz de abordar causas y soluciones, como lo fueron la mayoría de sus antecesoras. Solo que cada año la brecha entre donde habría que estar y donde estamos se hace más peligrosa. No obstante, comenzaremos por las siete cosas que sí se lograron o que sí abren esperanzas, para continuar con las ocho cosas que explican el sentimiento generalizado de desilusión y preocupación. Precisamente el tipo de sentimiento que todo el activismo y todo el debate social que tuvo lugar las semanas anteriores quería evitar.

Siete puntos positivos que alimentan algo de esperanza

1. Nueva ola geopolítica

Esta COP deja clara la complejidad de la geopolítica y las dificultades para lograr la transición global hacia una descarbonizacón de la economía. Se ha avanzado en la comprensión del problema y por dónde deben ir las soluciones, pero los líderes mundiales deben moverse de las tensiones (como la invasión de Ucrania) y aprovechar al máximo los nuevos acontecimientos geopolíticos positivos, como el regreso de Brasil a la escena mundial y el acercamiento climático entre Estados Unidos y China. Aunque Lula no asuma el cargo hasta el 1 de enero de 2023, ha presentado su visión para la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo y foco de la indignación internacional con Bolsonaro. Una de las principales cosas que quiere hacer es volver a poner a Brasil en el centro de la geopolítica internacional. Ha tenido más conversaciones con líderes mundiales en Egipto en un solo día que las que Bolsonaro ha tenido en cuatro años. Algo es algo.

2. Agenda de Bridgetown y sistema financiero

La reforma del sistema financiero internacional para hacerlo más justo y adecuado a su finalidad ha cobrado impulso y reconocimiento. La conocida como Agenda de Bridgetown se presentó junto a la agenda de trabajo planteada de aquí a las reuniones de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. París acogerá una cumbre sobre este tema en junio de 2023 para resolver el vacío que ha quedado en esta COP y ponerse a trabajar en una reforma estructural del sistema financiero global. Parece que la agenda está clara y con fechas concretas y objetivos tangibles.

3. Acabar con el lavado verde (greenwashing)

Las empresas tendrán que responder a las nuevas normas de las Naciones Unidas y garantizar que sus planes reducen eficazmente las emisiones si quieren ser una parte creíble de la respuesta global al cambio climático. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, dijo que habría “tolerancia cero para el lavado verde neto”. Se ha convocado un nuevo grupo de trabajo para avanzar en la regulación de los compromisos de las empresas con el cero neto de emisiones en los países de todo el mundo.

4. Impulso renovable

Hubo mención y acuerdos sobre energías limpias, con avances mensurables. Las energías renovables son ahora más baratas que las fósiles en dos tercios del mundo, incluyendo economías emergentes como Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Sudáfrica, Kenia, India, Tailandia, Vietnam y Filipinas. La inversión en la transición ha aumentado un 25% hasta superar los 708 000 millones de dólares este año a pesar de la crisis económica, incluyendo un impulso masivo al transporte eléctrico.

5. Transición del carbón

En jornadas realizadas al margen, se cerró un acuerdo de 20 000 millones de dólares para la transición del carbón en Indonesia, y se prevén acuerdos similares para Vietnam y, potencialmente, Senegal. Estos avances “JET-P – Just Energy Transition Partnership” se basan en el acuerdo de 8 500 millones de dólares alcanzado con Sudáfrica en la COP26. Estas estrategias alineadas podrían ser importantes para acelerar la transición energética mundial.

6. Próxima parada: la naturaleza

El próximo mes en Montreal, en la COP15 del Convenio sobre la Biodiversidad, los líderes mundiales se reunirán para establecer un acuerdo global para la naturaleza. Sabemos que no podemos alcanzar el objetivo de no rebasar 1,5℃ sin proteger la naturaleza, y sabemos que la naturaleza es la primera línea de defensa contra los fenómenos meteorológicos extremos. Por ello, el CDB en Montreal es una oportunidad para corregir algunos de los errores de la COP27, proporcionando objetivos, calendarios y financiación muy necesarios para reparar esta pieza del rompecabezas climático.

7. Litigios

Mientras tanto, los riesgos de litigio están aumentando rápidamente para los gobiernos y las empresas que no cumplen con el Acuerdo de París. Ha habido más de 2 000 casos climáticos que ya han sentado un precedente legal. Los casos en curso abarcan cuestiones como los objetivos climáticos ineficientes, la contaminación ambiental, las violaciones de los derechos humanos y el lavado verde, entre otros. Estos casos están demostrando que la acción climática es un deber legal, no una opción voluntaria.

Ocho problemas que revelan escasos progresos y razones para la decepción

1. Apoyo para hacer frente a pérdidas y daños

El haberse centrado en los síntomas del cambio climático, esos síntomas que se engloban en lo que se llama “pérdidas y daños”, refleja la incapacidad global para enfrentarse a la terrible realidad de que dependemos en un 80% de los combustibles fósiles. Deberíamos centrarnos en que no ocurran más daños y pérdidas y sin embargo estamos explorando cómo compensar a quienes los sufren. Además, los países ricos aún no han entregado los 100 000 millones de dólares anuales que prometieron desde hace años y que en la COP 26 de Glasgow parecían inminentes. No hay claridad en los términos de los acuerdos de financiación. En el último momento, bueno, más bien en el tiempo de descuento, se han logrado algunos acuerdos incompletos y apresurados al respecto.

La reevaluación de los países que pagan y los que reciben es una cuestión importante que queda relegada para el próximo año. A falta de una fuente de financiación inmediata, las promesas de pérdidas y daños se destinaron principalmente al Escudo Global y a los sistemas de alerta temprana de la ONU, con algunos compromisos para la Red de Santiago y proyectos específicos para cada país. Se hicieron nuevas promesas de contribuciones de 340 millones de euros para pérdidas y daños.

2. ¿Implementación?

Lo más decepcionante es precisamente la implementación de lo que el propio G20 en esos mismos días de la COP27 habían acordado: “Aumentar urgentemente la ambición de mitigación y adaptación”, centrándose también en la financiación de pérdidas y daños. La falta de concreción indica que los países desarrollados siguen sin aceptar que las crisis geopolíticas, energéticas y económicas son razones para acelerar la acción, no para romper las promesas una y otra vez.

3. Combustibles fósiles y naturaleza

El acuerdo alcanzado en Sharm el Sheikh no abordó las causas de los impactos del cambio climático: el uso de combustibles fósiles y la destrucción de la naturaleza. Los países no llegaron a un acuerdo para la eliminación progresiva de todos los combustibles fósiles, basándose en el llamamiento a la eliminación progresiva del carbón realizado en la COP26 de Glasgow. Y no lo hicieron porque el tema apenas estuvo en la mesa, como otro de las más inquietantes, que tampoco estuvo presente: el de los subsidios a los combustibles fósiles por parte de los Estados. Sin estos temas en el centro de las negociaciones no debe extrañar el escaso progreso en los objetivos principales de la acción climática.

4. ¿Es 1,5℃ todavía un objetivo a nuestro alcance?

La incapacidad para avanzar en materia de emisiones se produjo a pesar de que el mundo ha experimentado impactos climáticos que alteran la política, la economía y las tensiones entre países. Las fuertes sequías y olas de calor en Europa, las inundaciones en Pakistán, Nigeria y Australia y la sequía en Estados Unidos son ejemplos de cómo las estructuras de ayuda y apoyo, como el fondo de pérdidas y daños, tendrán más demanda en el futuro por no haberse atajado los problemas de origen. En las decisiones finales de la COP27 se hace referencia al escenario de 1,5℃ planteado en la COP 21 de París, pero sólo se reconoce el objetivo. No se mencionan las vías ni los planes para alcanzarlo. No ha habido líderes que hayan roto con la industria de los combustibles fósiles.

5. ¿Quién paga y quién recibe?

India y China se han convertido en las mayores economías del mundo desde que se estableció la definición de países “desarrollados” y “en desarrollo” en 1992. La UE y Estados Unidos quieren que se reflejen las circunstancias actuales. China y la Liga de los Estados Árabes, productores de petróleo, quieren que se tenga en cuenta el equilibrio histórico. Esto genera un círculo vicioso que bloquea los acuerdos pero que tendrá que cuadrarse en los próximos años.

6. El cambio de rumbo que aún no llega a África

Se pensó que esta sería la COP africana, pero no se ha generado mucha financiación nueva para los países vulnerables, sean africanos o no –dejando mucho por hacer en 2023–, ya que se instó a los países a aumentar la financiación de la adaptación, pero sin concretar.

7. Derechos humanos

La Presidencia de la COP 27 estuvo bajo presión durante toda la reunión por su enfoque de los derechos humanos. Se subrayó la conexión entre el espacio cívico y la acción climática. Es evidente que la lucha por el aumento de la libertad en Egipto, como en tantos otros países, continuará mucho después del final de esta reunión.

8. Grupos de presión de los combustibles fósiles

Los 636 grupos de presión de los combustibles fósiles y los directores generales de BP, Shell, Total y Occidental que recorrieron los pasillos deseosos de mostrar sus credenciales ecológicas estaban aquí por una razón: la transición energética tiene un impulso imparable y representa una clara amenaza para sus negocios. Es probable que el año que viene la industria y sus patrocinadores estatales sigan afirmando su influencia en el proceso. La desinformación seguirá siendo una herramienta clave en sus operaciones de presión. No deberíamos dejar que ocurra.

Fernando Valladares. Profesor de Investigación en el Departamento de Biogeografía y Cambio Global, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

15 de noviembre de 2022

COP27: Las negociaciones climáticas encallan en Egipto y los primeros borradores abren la puerta a la involución

Alejandro Tena

La Cumbre del Clima entra en su recta final y las negociaciones parecen encallar. Las regiones más vulnerables al cambio climático llevan días presionando para sacar adelante un acuerdo ambicioso para mitigar la crisis climática y obtener financiación para adaptación, pérdidas y daños. La vehemencia de los discursos de países como Kenia, Barbados o Bangladesh –puro instinto de supervivencia de quien ve cómo el calentamiento de planeta ya lo arrasa todo– contrasta con las promesas vacías de las grandes superpotencias del planeta.

A escasos días para que la COP27 de Egipto termine, apenas hay documentos oficiales que hagan presagiar una mejora importante respecto a la conferencia climática del viernes. De hecho, algunas conversaciones plasmadas sobre el papel reflejan los riesgos de que la cumbre se salde con un retroceso respecto a los logros políticos obtenidos en la conferencia de Glasgow de 2021, cuando las naciones acordaron, en el texto final, poner énfasis en el objetivo científico de mantener la subida global de temperaturas por debajo del 1,5ºC. Ahora, los borradores sobre mitigación abren la puerta a volver al lenguaje de 2015 en París, cuando el texto hablaba de mantener los niveles "muy por debajo" de los 2ºC.

Esta es una de las opciones que aparece en uno de los borradores publicado en la web de la COP27 y que se incluye después de que la presidencia, en manos de Egipto, haya analizado y conversado con todas las partes. La introducción de esta idea de volver al texto de París es una involución que se explica por las presiones mostradas por algunas de las grandes potencias económicas que ven imposible cumplir con el objetivo de 1,5ºC, según ha informado Simon Evans, analista de Carbon Brief.

El otro aspecto de las negociaciones que parece enquistado es, precisamente, el más importante de esta cumbre: la financiación para pérdidas y daños. Uno de los documentos preliminares subidos este lunes a la plataforma establece las dos posturas que imperan en los plenarios del centro de convenciones de Sharm el Sheikh. Por un lado, la opción de crear una herramienta de financiación "antes de 2024" para que los países ricos subvenciones la adaptación a la crisis climática de los países más vulnerables. Por otro lado, la opción defendida por potencias como EEUU o la Unión Europea, que establece que las decisiones sobre financiación se tomen sobre la base de las negociaciones de las dos próximas cumbres de 2023 y 2024. Es decir, una patada hacia delante que no deja nada esclarecido sobre la forma en la que los pequeños países harán frente a los daños económicos del cambio climático.

Desde la Climate Action Network (CAN), una red de más de un centenar organizaciones sociales y ecologistas presentes en la cumbre, han urgido a los países ricos a arrimar el hombro y dejar de desbloquear los avances en materia de financiación. "Los países desarrollados no deberían quedarse sentados, esperar y retrasar el progreso en pérdidas y daños. Esa es una estrategia antigua y corremos el riesgo de ver inacción hasta 2024 y más allá", ha expresado este lunes Rachel Simon, coordinadora de la plataforma en una rueda de prensa en Egipto. "Retrasar o negarse a establecer un mecanismo de financiación sobre pérdidas y daños no cambiará el hecho científico de que los eventos extremos provocados por el clima y los desastres de evolución lenta seguirán acelerándose y causando un daño cada vez mayor a las personas más pobres y marginadas", ha agregado, en el mismo encuentro con periodistas, Rachel Cleetus, portavoz de Union of Concerned Scientists.

Una presidencia desbordada que lleva a retrasos

La falta de acuerdos y avances no se debe sólo a las grandes diferencias existentes entre los intereses de países ricos y pobres. La presidencia de la Cumbre del Clima, en manos del ministro de Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry, se está viendo desbordada y con la incapacidad de arrancar consensos específicos.

Lo normal, durante estas conferencias de dos semanas de duración, es que durante el primer fin de semana la presidencia cierre un texto marco con los técnicos de las delegaciones internacionales para que, en la segunda fase de COP, los ministros de cada país debatan, modifiquen y aprueben un texto final. Esta vez, Egipto no sólo no ha sido capaz de sacar un texto marco, sino que está lejos de hacerlo.

Este lunes, la presidencia ha reconocido el retraso en una nota de prensa y ha anunciado que espera poder tener un texto marco antes del miércoles, cuando se pronostica que comiencen las negociaciones de alto nivel. De ser así, tan sólo restarían dos días enteros para lograr un acuerdo basado en el consenso antes del cierre oficial de la COP27, programado para el viernes 18 de noviembre. Salvo sorpresa, todo apunta a que, como ya ocurrió en Glasgow, Madrid o Katowice, las negociaciones se estiren hasta el fin de semana.

"Mis observaciones son que hay demasiados problemas sin resolver", dijo este domingo Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en un claro toque de atención hacia los dirigentes egipcios.

7 de noviembre de 2022

Perú: El cambio climático traducido a soles

Pedro Francke

La próxima semana se inaugura la COP27, la conferencia mundial sobre el cambio climático. Este año hemos tenido el invierno más frío en seis décadas en Perú, el verano más caliente que nunca en Europa y más huracanes e inundaciones en diversas zonas del planeta, afectando en Pakistán a 33 millones de personas. La emisión de gases invernadero está generando problemas que nos explotan en la cara. Hace años, informes científicos internacionales indicaron que la meta de no sobrepasar los 1,5 grados adicionales en la temperatura planetaria era alcanzable y lo mejor para todos, pero la lenta reacción mundial ha hecho que ya sea muy difícil lograrla. Debemos, sin embargo, hacer todos los esfuerzos para que esta situación no se siga agravando y llegue a tener efectos realmente catastróficos sobre el planeta y en el Perú, catalogado como el tercer país del mundo con mayor riesgo por el cambio climático.

¿Es este un tema que deben tratar exclusivamente el Ministerio del Ambiente y los activistas ambientalistas? ¿La política económica no tiene un rol importante frente a este problema? Desde luego que lo tiene. Incluso el FMI en su último informe del Panorama de la Economía Mundial dedica un capítulo especial al tema, demostrando que es muy conveniente realizar de una vez las inversiones necesarias para acelerar cambios tecnológicos, readecuar el consumo y la producción en aras de cuidar el planeta. Los países que no lo hagan tendrán cada vez mayores dificultades para colocar sus productos en los mercados internacionales e irán perdiendo competitividad.

IDEA MARCO

La política económica peruana tiene una definición clave en el llamado “Marco Macroeconómico Multianual” (MMM), que define las proyecciones y orientaciones de política para un horizonte de cuatro años. Debe aprobarse cada año antes de fines de agosto, así que un nuevo gobierno debe correr para incluir sus prioridades y visiones en este documento clave que lo recibe ya casi listo de la administración anterior. Eso hicimos el año pasado con el MMM 2022-2025. En palabras de la economista y ecologista Kelly Alfaro en un artículo reciente, este documento “coloca expresamente la necesidad de un crecimiento ambientalmente sostenible, siendo el componente ambiental transversal para el logro de una descarbonización de las actividades económicas en nuestro país. Asimismo, menciona la necesidad de promover la inversión presupuestal orientada a metas de adaptación y mitigación ante el cambio climático en diálogo con los compromisos climáticos asumidos por el Estado…. Con ello, el MMM elaborado en el 2021 propone consolidar la acción climática y la sostenibilidad en la política macroeconómica, la planificación fiscal, el diseño del presupuesto, la gestión de la inversión pública, entre otras acciones, de manera explícita”.

Fue un empuje inicial pero importante y de transformación. La visión previa del MEF, a la que se ha regresado en el último MMM aprobado, sólo considera el cambio climático como un riesgo fiscal. Efectivamente, debido a los desastres que se multiplicarían y por sus efectos sobre la agricultura, el cambio climático puede tener un fuerte impacto en nuestras cuentas fiscales. Pero además en el empleo, la pobreza, la salud pública, los sistemas de transportes, etc. Se necesita una política multisectorial de mitigación y adaptación frente al cambio climático, dentro de la cual la política económica debe ser una herramienta fundamental.

Un área en la cual una mirada de sostenibilidad ambiental es importante es infraestructura. No podemos seguir construyendo carreteras o represas sin tener en cuenta los riesgos que el cambio climático representa en las próximas décadas, y la construcción de edificios y viviendas debe considerar diseños de mayor eficiencia energética. El diseño de los sistemas de transporte tiene también enorme impacto en la emisión de gases, siendo mucho más eficiente el transporte público masivo basado en energías renovables. Un renovado Plan Nacional de Infraestructura, al igual que un nuevo Plan de Competitividad, debe incluir esos elementos en el núcleo de su formulación, algo en lo cual la cooperación internacional de diversas fuentes ha manifestado gran interés.

COALICIÓN INTERNACIONAL

Este no es un problema exclusivamente nacional y los cambios económicos para enfrentarlo tampoco deben serlo. Por esa razón, en el mundo se ha constituido una Coalición de Ministros de Finanzas por la Acción Climática, espacio de articulación que reúne hoy a más de 75 países interesados en apuntalar el combate al calentamiento global y acelerar la transición hacia economías bajas en carbono.

Esta Coalición se guía por los “Principios de Helsinki”, que implican alinear las políticas con los compromisos del Acuerdo de París, compartir experiencias y conocimientos, impulsar medidas que resulten en un impuesto al carbono efectivo, considerar el cambio climático en la política macroeconómica, la planificación fiscal, el presupuesto, la gestión de la inversión pública y las prácticas de compras públicas, movilizar fuentes privadas de financiamiento climático y participar activamente en la implementación nacional de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional presentadas en el Acuerdo de París.

En septiembre del año pasado, solicitamos que se incluyera al Ministerio de Economía y Finanzas del Perú en ese espacio y fuimos formalmente aceptados al mismo en octubre del 2021. Esta Coalición ha seguido operando este año, ha estado activa en las “reuniones de primavera” del FMI y Banco Mundial del mes pasado y se prepara a hacerse presente en la COP27 en Egipto las siguientes semanas. El Perú no debe quedarse fuera. Por el contrario, nuestra participación debe reforzarse.

BONOS SOSTENIBLES

A nivel internacional hay otra área con oportunidades interesantes en relación al cambio climático: el financiamiento para el desarrollo. Nuestro país sigue necesitando captar fondos del exterior para inversiones y hay un amplio interés en el mercado internacional para los llamados “bonos verdes” y “bonos sostenibles”. Ya a fines del gobierno de Sagasti, en julio del 2021, se aprobó el llamado “Marco del Bono Sostenible”. En reuniones en Washington y Nueva York el año pasado, constatamos que el interés de los inversionistas financieros por este tipo de bonos era amplio; muchos inquirieron sobre el tema e insistieron en la conveniencia de que Perú haga una emisión de “bonos sostenibles”, cuyos fondos son exclusivamente orientados a proyectos y gastos que generen impactos positivos sobre el medio ambiente y promuevan el acceso equitativo y de calidad a servicios básicos, de salud y educación.

A fines de octubre del año pasado el MEF hizo una emisión de bonos muy exitosa, USD 4,000 millones, con vencimientos a diez, treinta y cincuenta años, obteniendo tasas de 3,0%, 3,55% y 3,60%, respectivamente, tasas muy pero muy inferiores a las que tendríamos que pagar si esos bonos se emitieran hoy. Pudimos encontrar una ventana de oportunidad muy conveniente para esta operación. Dentro de este paquete, los bonos con vencimientos a diez y cincuenta años, por USD 2,250 millones y USD 1,000 millones, representaron los primeros bonos sostenibles emitidos por la República del Perú. Es un camino que nos conviene proseguir.

DEBIERA SER SÓLO EL INICIO

Como dijimos al principio, la política económica no puede ser ajena al objetivo de mitigación y adaptación frente al cambio climático. Hoy enfrentamos un momento difícil porque los altos precios del petróleo han empujado la inflación al alza mientras el Perú estaba particularmente vulnerable por haber descuidado políticas de eficiencia energética y promoción de energías renovables. Pero eso es también una oportunidad: estrategias audaces de transición energética hoy pueden contribuir a dos objetivos al mismo tiempo: mejorar la situación macroeconómica y avanzar en la descarbonización, como ha sido nuestro compromiso con el mundo. Son objetivos prioritarios que no debemos olvidar ni aún en medio de la crisis de gobernabilidad y los escándalos de corrupción que vive el país.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 609 año 13, del 28/10/2022, p14

https://www.hildebrandtensustrece.com/