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6 de octubre de 2025

¿Por qué Israel se transformó en genocida?

Marcelo Colussi

Hoy el Estado de Israel es una delegación del poder estadounidense -secundado también, en alguna medida, por la Unión Europea- en una zona particularmente rica en petróleo (un tercio de la producción mundial proviene de Medio Oriente y el Golfo Pérsico, y en la región se encuentran las reservas más grandes del planeta, junto con las de Venezuela), riqueza que Occidente -o mejor dicho: sus enormes multinacionales (ExxonMobil, Chevron, Halliburton -Estados Unidos-, Shell -Gran Bretaña y Holanda-, British Petroleum -Gran Bretaña-, TotalEnergies -Francia-) no quieren perder por nada del mundo. Esto explica que Israel sea una potencia militar, el único país de la región con armamento nuclear, no declarado oficialmente pero tampoco nunca negado (alrededor de 90 bombas atómicas, o quizá más), listo para defender esos intereses empresariales. El sionismo gobernante en el país no defiende la “tierra prometida”; defiende los intereses capitalistas occidentales. El lobby judío de Estados Unidos -su principal sostén- no tiene intereses religiosos; solo tiene olor a dólar.

El presidente israelí Benjamin Netanyahu dijo que los palestinos deben salir de Gaza porque ese es un territorio que le pertenece históricamente al pueblo judío. ¿Razones histórico-religiosas? ¡No, en absoluto! Dicho esto, inmediatamente declaró que la Franja de Gaza es un “buen negocio inmobiliario” que explotará el Estado de Israel junto a Estados Unidos (o junto a ese magnate inmobiliario que es el actual presidente: Donald Trump, quien se permitió decir vez pasada que la zona se convertiría en un “resort de lujo”, la Riviera de Oriente Medio).

La ayuda militar estadounidense más grande para con algún país es la que otorga a Israel: alrededor de 4,000 millones de dólares anuales, traspasándole mucha tecnología bélica de punta, lo que representa el 17% de toda la ayuda armamentística de la gran potencia al exterior. Para Tel Aviv eso significa el 70% de la cooperación militar externa; el resto viene de Europa. A su vez, Israel produce su propia tecnología militar -siempre asistido por Estados Unidos-, lo que lo constituye en un feroz guardián del área, en todo momento listo para atacar, tal como está haciendo ahora en forma creciente. “Israel debe ser como un perro rabioso, muy peligroso para ser molestado”, expresó sin ningún remordimiento, o más aún: ¡orgulloso!, el que fuera general y ministro de Defensa israelí, Moshé Dayán.

Debe tenerse bien en claro esto: el pueblo judío ha sido, desde el legendario éxodo bíblico, un colectivo marcado por la exclusión, la persecución, el escarnio. Proceso milenario que concluye con el Holocausto (la Shoah) a manos de la locura eugenésica nazi (el supuesto “pueblo culto y desarrollado de Europa” ¿?), donde murieron seis millones de sus miembros, es decir, alrededor de una tercera parte de la población judía mundial en ese entonces, para inicios de la década del 40 del pasado siglo. Sin ningún lugar a dudas, su historia como pueblo ha sido una de las más sufridas en la historia humana (sin olvidar otros genocidios ocurridos en otras latitudes con otros pueblos, igualmente atroces, todos considerados delitos de lesa humanidad, por tanto, imprescriptibles e imperdonables en términos jurídicos).

Hoy día el Estado de Israel lleva a cabo una política de terrorismo y agresión pavorosa. Nada, absolutamente nada lo puede justificar, y las tropelías que comete contra el pueblo palestino -ahora ampliadas a una gran zona que toca todo el Medio Oriente- son tan atroces como las que sufrieran los judíos en los campos de exterminio de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo entender esto: venganza histórica? No olvidar, de todos modos, que también hay voces judías que piden terminar con esta locura militarista, con la política anexionista que impulsa el gobierno de Tel Aviv, sectores que buscan una paz genuina y una sana convivencia con sus vecinos. Una visión tendenciosamente simplificada y maniquea de la situación de esta región del planeta pretende hacer ver la lucha entre judíos y árabes como consustancial a la historia. Pero en verdad este conflicto no es religioso, ni tampoco racial, por cuanto los palestinos son tan semitas como los judíos y durante siglos han convivido en paz. Es un conflicto de proyectos estratégico-militares, internacional y territorial, con grandes intereses económicos de por medio, y que se anuda con vericuetos psicosociales muy complejos donde no está ausente algún mecanismo por el que las históricas víctimas juegan ahora el papel de victimarios (¿su “resarcimiento” como pueblo?)

En el campo de las ciencias psicológicas (esto fue formulado por Sigmund Freud, alguien de extracción judía justamente, quien se salvó del campo de concentración por ser una celebridad mundial, permitiéndose -o exigiéndosele- el exilio, ya en su vejez y enfermo de cáncer) existe un principio que dice: “En el momento actual se repite activamente lo que, con anterioridad, se padeció pasivamente”. ¿Habrá algo de eso en juego aquí? ¿De víctimas a victimarios? En realidad no hay ninguna diferencia entre la “solución final” y las cámaras de gas de los nazis sufridas por el pueblo judío con la actual “limpieza étnica” de palestinos que hoy algunos judíos -¿en nombre de qué?- están haciendo en Gaza.

El Estado de Israel -que no significa la totalidad del pueblo judío- continúa imperturbable su política de invasiones y agresiones contra todos sus vecinos; ahora ya no es solo contra los palestinos de la Franja de Gaza sino con toda una amplia zona. Cada guerra que libra -ahora son innumerables los frentes de batalla que tiene abiertos- como dijo Alfredo Jalife-Rahme, constituye un “eslabón en la cronogeopolítica de 104 años que busca implementar el proyecto del “Gran Israel” del río Éufrates al río Nilo (las dos franjas azules de su bandera)”. Desde la Declaración Balfour de 1917, impulsada por el entonces ministro de Relaciones Exteriores británico Arthur James Balfour dirigida al barón Lionel Walter Rothschild -banquero judío, sionista, uno de los hombres más ricos del planeta- buscando el establecimiento de un “hogar nacional judío” en Palestina, para el sionismo fundamentalista la idea de una “tierra prometida” siguió creciendo. Hoy, con un carácter mesiánico (¿quasi delirante?), Netanyahu -y por supuesto los poderosos capitales estadounidenses que lo apoyan- está llevando adelante ese proyecto.

Desde octubre de 2023 el actual gobierno sionista está produciendo una siempre creciente escalada de ataques y agresiones en zonas cada vez más amplias. Además de la monstruosa situación de Gaza -un “campo de concentración a cielo abierto”, como dijera el Papa León XIV- donde ya se contabilizan 65.000 palestinos muertos, por lo que el hecho ya fue calificado abiertamente como genocidio, Tel Aviv ha tenido enfrentamientos con Hezbollah en El Líbano, perpetró incursiones en Cisjordania, mantuvo operaciones de ataques contra los hutíes en Yemen, libró una guerra abierta con Irán en junio de 2025 -de la que no emergió ganador-, y recientemente atacó a Qatar -gran aliado de Washington en la región, donde se encuentra la base militar norteamericana más grande de Medio Oriente- en el momento que se realizaban negociaciones con representantes del grupo Hamas. Muerte y destrucción por doquier, sostenidas con el argumento de supuesta “defensa de su propia integridad ante las amenazas existenciales” de las que sería víctima.

¿Qué significa toda esta avanzada bélica, esta siempre creciente agresividad del Estado de Israel? No hay que olvidar que tras todo esto está en todos los casos el gobierno de Estados Unidos y, básicamente, su poderoso lobby judío. Washington no se molesta en ocultarlo; por el contrario: participa activamente en más de una oportunidad. En el enfrentamiento contra Irán, dado que Tel Aviv no tenía la capacidad militar para atacar los laboratorios persas, activó su propia aviación para bombardearlos. En Qatar, pese a la supervigilancia que desarrolla en su base más sofisticada de la zona, dejó llegar el ataque israelí. En Gaza, avala directamente el genocidio, y ha impedido reiteradas veces en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas resoluciones condenatorias contra el exterminio impiadoso que se está realizando, argumentando que Israel actúa “en defensa propia”, así como se niega rotundamente a reconocer a Palestina como Estado autónomo.

El papel que juega Israel en esta geopolítica no puede desprenderse de quien lo sostiene: Estados Unidos. Esta impunidad con que se mueve Tel Aviv, recibiendo siempre el beneplácito de la Casa Blanca, puede entenderse en definitiva como un esfuerzo desesperado de una potencia que va cayendo, tomando a Israel como su alfil para desarrollar su defensa. ¿Qué escenario hay tras todo esto? Seguir intentando empantanar a Rusia en su guerra contra Ucrania -¿quizá forzándola a utilizar armamento nuclear táctico, preámbulo entonces de un Armagedón generalizado?-, continuar levantando al Estado de Israel como potencia dominante de Medio Oriente con poderío nuclear destruyendo la capacidad atómica de Irán -cosa no lograda de momento- y sometiendo a todos los aliados de Teherán (Hamas, Hezbollah, hutíes),  para tener aseguradas las reservas petroleras de la zona, seguir provocando a China a partir de la situación de Taiwán -“provincia rebelde” para Pekín, “territorio libre de comunismo” para la visión de Washington-. El día del bombardeo estadounidense a los tres laboratorios nucleares iraníes, casualmente llegaba a Teherán el primer tren inaugurando la Nueva Ruta de la Seda entre China e Irán. Todo eso tiene como objetivo final bloquear el intento de crecimiento del área BRICS+ -teniendo a China como principal enemigo-, intentando impedir una economía que se aleje del dólar. Dicho de otro modo: hacer lo imposible por detener (o lentificar) su caída. Esa caída, muy al pesar de su clase dominante, ya ha comenzado y no parece detenerse. Si bien su economía es, aparentemente, próspera, la misma se basa en un mecanismo financiero mafioso que no tiene futuro: su moneda ya no tiene respaldo, y 47 de los 50 estados que conforman la Unión (salvo California, Texas y Nueva York, donde asienta el lobby judío) están técnicamente en recesión.

Este bloque BRICS -que no constituye una propuesta socialista-, definitivamente sigue creciendo, y su peso global ya es significativo (más de 40% del producto mundial, con enorme poderío científico-técnico y militar, y una enorme población, que alcanza a la mitad de la humanidad). Ese crecimiento pone muy nervioso al Estado profundo de la potencia americana (Wall Street, Silicon Valley, las petroleras, el complejo militar-industrial: los verdaderos mandamases), porque le hace ver que no tiene un futuro esplendoroso por delante. ¿Qué saldrá de eso: ¿una Tercera Guerra Mundial híbrida, con armamento nuclear limitado? No es improbable. Ahí está Israel con sus 90 bombas atómicas listas.

El pueblo judío está manipulado hasta la médula. La prédica con que se le bombardea en forma continua intenta ponerlo como víctima perpetua de un ataque de sus vecinos, activando así el imaginario histórico de una agresión antisemita visceral. Pero no todos los judíos terminan creyéndoselo, y hay voces críticas contra esto. La comunidad judía, sin dudas sufrida desde tiempos inmemoriales, merece algo distinto a este gobierno genocida, hoy encabezado por un fanático militarista como Benjamín Netanyahu.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

30 de agosto de 2025

Perú: Las cojudeces de Rospigliosi

Ronald Gamarra

"El Congreso ha aprobado leyes manifiestamente inválidas y pretende que los jueces las apliquen ciegamente​"

Hace solo unos días, los agentes que atroz y ridículamente representaban al Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos argumentaban una y otra vez que en nuestro país los jueces tienen plena libertad para ignorar la ley de amnistía, aprobada recientemente para favorecer a violadores de derechos humanos, en virtud de los controles constitucional y convencional que estos tienen para no aplicar una ley al caso específico que conocen si la consideran anticonstitucional o contraria a los tratados internacionales firmados por nuestro país para el respeto de los derechos humanos. Por cierto, el argumento era tan flojo y contradictorio que hasta el más ingenuo tenía que preguntarse el porqué aprobaban entonces leyes que saben que son anticonstitucionales y anticonvencionales y que por ello mismo no serán aplicadas por los magistrados que respetan el derecho.

Pero la trama no solo era endeble y contradictoria, sino sobre todo cínica y mentirosa. Porque todos sabemos bien en qué clima político de intimidación y chantaje se tienen que desenvolver los jueces que quieren cumplir debidamente con su función en el país regido por el pacto parlamentario mafioso y su títere Boluarte. Una realidad en la que se quiere imponer la impunidad de un cártel político delincuencial, experto en coimas, lavado de activos, tráfico de influencias, negociación incompatible, cohecho, malversación y otros latrocinios, entre los cuales no pueden faltar las violaciones de derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad. Una realidad en que los jueces y fiscales viven bajo la permanente amenaza de ser intervenidos y reorganizados arbitrariamente por la mafia parlamentaria y el gobierno.

Es lo que acaba de ocurrir con el correcto juez Richard Concepción Carhuancho, a quien el parlamentario fujimorista Fernando Rospigliosi ha denunciado ante la Junta Nacional de Justicia para que sea destituido cuanto antes. Lo acusa de magistrado prevaricador por negarse a aplicar las leyes anticonstitucionales y contrarias a los tratados internacionales sobre derechos humanos que el Perú se ha comprometido a cumplir. Rospigliosi quiere poner de rodillas a los jueces con este acto de prepotencia, para el cual pretende valerse de una entidad como la JNJ, desacreditada por su obsecuencia hacia la claque congresal y que no cesa de desenmascararse con la rehabilitación de oficio de fiscales y jueces merecidamente destituidos en su momento, como lo ha hecho con Patricia Benavides, a quien pretendió imponer como fiscal de la nación para tomar el control del Ministerio Público.

El juez Concepción Carhuancho actúa de manera irreprochable en el marco del Estado de derecho, ejerciendo sus atribuciones y obligaciones, entre las cuales se encuentra controlar que la justicia sea servida siempre en estricto cumplimiento de las disposiciones constitucionales y la normatividad internacional reconocida por nuestro país. Recordemos siempre que las disposiciones que surgen de esos tratados y de los organismos cuya jurisdicción internacional hemos admitido en decisión soberana, forman parte del derecho nacional, tal como lo establece la Constitución. Y si el magistrado, al administrar justicia en un caso concreto, encuentra una disposición contraria a la Constitución, está en la obligación legal y moral de imponer el control constitucional difuso y declarar los fundamentos correspondientes para dejar de lado la ley anticonstitucional, tal como lo hace escrupulosamente el juez Concepción Carhuancho.

El problema no es el juez, sino el Congreso que aprueba con desfachatez leyes írritas, brutalmente contrarias a la Constitución. En verdad, el juez es parte de una solución, de una enmienda, al estropicio legal propiciado por una mayoría ocasional, parcializada y corrupta del Congreso, que ha decidido hacer tabla rasa del Estado de derecho en nuestro país para imponer sus intereses espurios de casta, de clan o de banda. Efectivamente, el Congreso ha aprobado leyes manifiestamente inválidas y pretende que los jueces las apliquen ciegamente, servilmente, sin valoración jurídica y menos aún criterio de conciencia. Y si resulta que los jueces se niegan a hacerlo, pues a promover su destitución, a demandar la intervención del gobierno y el Congreso en el Poder Judicial y el Ministerio Público.

Ya ha anunciado el ministrol Santiváñez que su prioridad a corto plazo será la reforma judicial, es decir, apoderarse de estas entidades y ponerlas al servicio del pacto mafioso, tal como han hecho ya con la JNJ, la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional. Y tiene cara de anunciarlo precisamente Santiváñez, ministro que carga con 12 procesos penales sobre sus bien rellenas espaldas. Por supuesto que esos 12 procesos en marcha son su gran incentivo personal para meter mano a fondo en casos que llevan adelante los organismos de la administración de justicia, como lo son las numerosas investigaciones penales de Dina Boluarte, Keiko Fujimori, Patricia Benavides y todos los integrantes de la mafia de los cuellos blancos del juez hermanito César Hinostroza, sus sostenedores y apoyos incondicionales.

Rospigliosi nunca pasó de ser un sociólogo menos que mediocre y ahora que pretende improvisarse como jurista no hace más que decir y hacer cojudeces. Por eso resbala con su denuncia por prevaricato contra el juez Concepción Carhuancho. Este es un delito que debe denunciarse ante el Ministerio Público y procesarse y sentenciarse en el Poder Judicial. La JNJ no tiene nada que ver en esa calificación penal. En tanto el juez observe la conducta funcional que corresponde, que en su caso es irreprochable, los amigotes de Rospigliosi en la JNJ no tienen por qué meter las narice

Peor burrada es que, a renglón seguido, Rospigliosi sostenga tan suelto de huesos que en el Perú no se han cometido crímenes de lesa humanidad. Vamos, Rospi, que ni siquiera tú te lo crees, que hace apenas unos cuantos años reconocías el contexto y sostenías exactamente lo contrario. ¿Así que no son de lesa humanidad tantos crímenes como el de Accomarca, donde 67 campesinos, entre ellos 26 niños, fueron reventados deliberadamente con granadas y balas, después de ser encerrados en un galpón? ¿No son de lesa humanidad los crímenes del destacamento militar Colina, perpetrador de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, destacamento clandestino creado directamente desde la cúspide del poder y que operaba desde el mismo Pentagonito, todo ello en la época de tu actual tótem político Alberto Fujimori y sus cómplices Vladimiro Montesinos y Nicolás de Bari Hermoza Ríos? Allá tú con tu conciencia, si algo te queda.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 747 año 16, del 29/08/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

28 de mayo de 2021

Los crímenes del sionismo contra la humanidad: una breve selección

Edgar Isch L.

El Sionismo, nacido en Europa bajo el lema de “Una Patria para el pueblo judío”, se convirtió en una orientación de corte fascista, xenófoba y responsable de verdaderos crímenes contra la humanidad. La mayoría de ellos están tipificados en las normas internacionales, incluso en las que pretenden frenar acciones brutales en medio de una guerra entre Estados, aunque no es el caso concreto de nuestros días, porque a Palestina se le niega su existencia como Estado y no tiene ejército, ni refugios antiaéreos.

Una aclaración importante: la condena al sionismo y su gobierno en Israel, aunque éste tenga apoyo mayoritario de la población que se identifica como judío, tal como Hitler tuvo apoyo en su país en un momento de su historia, no involucra ni puede involucrar un rechazo a todos los integrantes de la cultura hebrea ni a todos los que responden al judaísmo como religión. Se podría poner por ejemplo a la Red Internacional de Judíos Antisionistas que sostienen que son: “una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica”[i].

Crímenes de odio y racismo

Si se lee frases de prominentes sionistas, se encuentran muchas que desconocen la condición de seres humanos para árabes y particularmente palestinos. Un solo ejemplo de uno de los gobernantes israelíes, Menahim Begin, que en el parlamento dirá que: «Los Palestinos son bestias sobre dos patas.»[ii]

Ese trato es un crimen de odio permanentemente expresado. Hoy se manifiesta en las camisetas del Movimiento Juvenil Sionista EZRA pidiendo “Quemar a los árabes”[iii], así como en los cánticos por matar a los árabes que gritan en Jerusalem los sionistas.

Discriminación

La discriminación contra los palestinos es practicada por el gobierno de Israel todo el tiempo. Esto, incluyendo a los que viven dentro de territorio israelí y tienen formalmente esa nacionalidad. Según Amnistía Internacional (2021), “Israel seguía discriminando a los ciudadanos y ciudadanas palestinos de Israel en materia de urbanismo, asignaciones presupuestarias, control policial y participación política. Según el Centro Jurídico para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel Adalah, Israel mantenía más de 65 leyes que discriminaban a la población palestina”[iv].

En la decimotercera Ley Básica israelí (de un país sin Constitución), aprobada en 2018, se entrega una licencia a la discriminación. En ella se define al hebreo como el idioma oficial, rebajando el árabe y al yidish (hablado por un sector de judíos ortodoxos) a un estatus especial y define a Israel como «el hogar nacional del pueblo judío», es decir de una sola nacionalidad, excluyendo a cualquier otra.

Apartheid

El apartheid es una organización social territorial nacida en Sudáfrica y contra la que lucharon por mucho tiempo, contando con líderes como Nelson Mandela. Se trata de la segregación étnica y “racial” en pequeños territorios empobrecidos y separados entre sí, que dependen del Estado colonizador y cuya población ve negados todos sus derechos.

Esto es lo que hoy se vive en Israel, los Territorios Ocupados y Palestina. Si se mira los mapas históricos, se observa cómo cada vez los palestinos tienen menos tierra, aislada, bajo control de Israel. Un buen ejercicio es imaginar ese proceso en cada uno de nuestros países y cuál sería nuestra reacción ante semejante agresión sistemática. Para ir de un territorio palestino a otro, deben pasar, si les permiten, por varios controles militares. Eso incluso las ambulancias, imposibilitando muchas veces atención de emergencia.

Muchos organismos de DDHH han denunciado este Apartheid. El Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos es uno de ellos, que resalta cuatro políticas colonizadoras, basadas en el divide, separa, decide y gobierna: normas que permiten migración solo a los judíos; apropiación de tierra para los judíos, aumentando la sobrepoblación en los enclaves en los que se encierra a los palestinos; restricción de la libertad de movilización a los palestinos; negación del derecho político de participación[v].

Hay que considerar también el muro de separación, planificado para 626 kilómetros según fuentes oficiales, dejando aislada la Rivera Occidental. Esta es una de las medidas para tener a los palestinos encerrados en una inmensa cárcel a cielo abierto.

Limpieza étnica

Este crimen de lesa humanidad busca «limpiar» a un territorio de habitantes de otro grupo étnico, nacional o religioso, para lograr la monoculturalidad y “pureza”. Se trata de una eliminación sistemática o la expulsión forzada de una población, negándole sus derechos humanos.

En esa dirección, los sionistas no dudan en proponerse e impulsar este crimen: «Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para expulsar de Galilea a su población Árabe.» (Israel Koenig, «The Koenig Memorandum»).

También hay que considerar que incluso personas con abuelos judíos pueden pedir la nacionalidad israelí, ir allá y seguramente ser alentado a vivir en uno de los asentamientos ilegales con los que siguen quitando la tierra a Palestina, pero la misma Ley de Retorno excluye a todo palestino de la posibilidad de regresar a su tierra.

La destrucción de viviendas y de servicios básicos, como la realizada por los bombardeos de Israel en este mes, implican que miles deben buscar refugio, salir de allí. Soloen el año pasado, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU, Israel demolió 848 estructuras residenciales y dedicadas al sustento palestinas en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, desplazando a 996 personas.

Hoy la violencia inició con la política de expulsar a familias árabes de sus viviendas en un histórico barrio de Jerusalén para darlas a judíos, rodeando y aislando el tercer templo de importancia para el Islam. La matanza en Gaza ha tenido esas características en este mes, sin tener una evaluación final de cuánto se dañó en infraestructura y edificios. La masacre de familias enteras no es casual, está aprobada por autoridades civiles y militares, haciendo de este, nuevamente, un crimen sistemático.

Hoy la mayoría de quienes se reconocen palestinos vive en refugios. La historia demuestra que allí tampoco han tenido la seguridad que debe ser garantizada en su condición, ni condiciones dignas de existencia. Los que se encuentran fuera del territorio son impedidos de retornar y rehacer sus vidas.

Territorios ocupados

La ocupación significa someter a un territorio y sus habitantes a las determinaciones de un ejército extranjero. La ilegalidad de la ocupación israelí, desde 1967, abarca los territorios palestinos de Cisjordania (incluida Jerusalén Este) y la Franja de Gaza; las alturas del Golán de Siria; y, hasta 1982, en la Península del Sinaí de Egipto. La Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas catalogan por ello a Israel como «Potencia Ocupante».

Se mantiene el ilegal bloqueo aéreo, marítimo y terrestre israelí sobre la Franja de Gaza y otros territorios. Incluye el control de la entrada y salida de personas y bienes, impidiendo, en múltiples ocasiones, el ingreso de ayuda humanitaria, materiales de construcción y combustibles (HRW, 2021)[vi].Hoy mismo, tras la tregua pactada, la falta de medicinas es un problema fundamental.

La “anexión” de nuevos territorios mediante “asentamientos” es igualmente señalada por parte de la ONU, la Unión Europea y otros como contraria a la legislación internacional. Una vez más hay que denunciar la hipocresía de Estados Unidos, que con Trump pretendió el reconocimiento de estos territorios, así como imponer que Jerusalem es la capital de Israel.

Nuevamente, no siempre niegan este proceder. Moshe Dayán, famoso jefe militar israelí lo dirá en estos términos: «Las villas judías están construidas en el lugar de las villas Árabes. Ustedes no saben incluso el nombre de estas villas Árabes… No hay un sólo lugar construido en este país en el que no hubiera previamente una población Árabe.»[vii]. Esto además desmantela la ficción de que se trató de asentamiento de “un pueblo sin territorio dentro de un territorio sin pueblo”.

En muchos casos, promueven abiertamente el despojo territorial. «Es un deber de los líderes israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con coraje, un cierto número de hechos que se olvidan con el tiempo. El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización o Estado Judío sin el desahucio de los Árabes y la expropiación de sus tierras.» (Yoram Bar Porath, Yediot Aahronot, 14 de julio de 1972).

El reconocimiento de lo que hacen viene de otro líder histórico judío, David Ben-Gurion: «Si yo fuera un líder Árabe nunca haría la paz con Israel. Es natural: hemos ocupado su tierra.» (citado en The Jewish Paradox, por Nahum Goldmann, Weidenfel y Nicolson, 1978, p.99).

Homicidio ilegítimo y excesivo uso de la fuerza

Estos crímenes son frecuentes y ya vimos que están ligados a lograr que la gente huya. Hay asesinatos selectivos a dirigentes políticos y muchas veces a sus familias, a manifestantes contra los que se usa armas de fuego de manera intensiva, prisiones arbitrarias y también ataque a las formas de vida. Para el año anterior, Amnistía Internacional recoge que “Las fuerzas israelíes abrieron fuego a menudo contra pescadores y agricultores en Gaza; según el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos, resultaron heridos 12 pescadores y 5 agricultores”. Nuevamente, en mayo de 2021 se ha denunciado esta misma agresión contra civiles y el derecho a la alimentación del pueblo.

Tortura y prisiones arbitrarias

Los organismos de derechos humanos señalan que los malos tratos y torturas se realizan con total impunidad. Para el año pasado no existía una contabilidad, pero se estimaba en miles de presos detenidos arbitrariamente. Las autoridades israelíes realizaron cientos de operaciones en toda Cisjordania para detener a palestinos, por lo general en sus viviendas y por la noche. Las personas detenidas eran recluidas en prisiones de Israel, junto con miles de palestinos más de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) detenidos en años anteriores, lo que constituía una violación del derecho internacional humanitario, que prohíbe el traslado de detenidos al territorio de la potencia ocupante (Amnistía Internacional, 2021).

Muchas veces, las víctimas son niños y niñas. Son arrestados continuamente, sometidos a inspecciones en las calles. En octubre de 2020, según Defensa de Niñas y Niños Internacional, Israel tenía a 157 palestinos menores de edad en prisión, dos de ellos sometidos a detención administrativa. Eran interrogados sin la presencia de sus padres y permanecían recluidos junto con adultos. El tiempo de prisión es indefinido.

Castigos colectivos

El control de servicios y derechos básicos permite a la potencia ocupante realizar castigos colectivos, que han sido denunciados en diversos momentos de la historia de la ocupación. Corta el agua, la electricidad o simplemente impedir el libre tránsito, impedir el ingreso de productos necesarios para la población, son medidas habituales.

Un piloto militar israelí, identificado únicamente por la inicial de su nombre, D, durante una entrevista con el canal de televisión israelí, Channel 12, reveló que el derribo de los edificios altos en la Franja de Gaza se produjo “como desahogo” “por la frustración generada a raíz de los golpes que los grupos (de resistencia) en Gaza nos estaban asestando”[viii]. Muchos de esos edificios, eran viviendas de familias enteras que hoy no tienen nada.

Castigar a toda una población o familiares por lo que se acusa a un grupo a un individuo, es también considerado un crimen de guerra. Nuevamente, aquí los sionistas y los nazis se parecen.

Ataques a los defensores de derechos humanos

Hace poco, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció los métodos usados por el gobierno sionista: “Calumnias, campañas para disuadir a los donantes, un arsenal legislativo restrictivo, obstáculos judiciales… Hace 20 años que se multiplican las maniobras de desprestigio y de acoso orquestadas por el gobierno israelí contra las ONG y las personas defensoras de los derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina”[ix].

Dos expertos de la ONU en Derechos Humanos explicaron“ que la condena de Israel el pasado 6 de enero a Issa Amro, un defensor palestino de las garantías fundamentales y fundador de un grupo con sede en Hebrón que se opone a la expansión de los asentamientos mediante la resistencia civil no violenta, ‘forma parte de un patrón claro y sistemático de detención, acoso judicial e intimidación’ en ese país”[x].

Que se trate de un patrón sistemático demuestra que se trata de un crimen de Estado y no de acciones aisladas. Y se niega así la protección a los defensores de derechos humanos a la que los Estados realmente democráticos se comprometen. Israel además continúa negando la entrada en los TPO a organismos de derechos humanos, incluido el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los TPO.

Ataque al ejercicio del periodismo

El 15 de mayo tres misiles pesados de origen israelí destruyen el edificio de departamentos y oficinas, en el cual estaban las oficinas agencia estadounidense AP y Al-Jazeera, más otras entidades de prensa. Aunque se llamó para que salga la gente, no se permitió el tiempo para que la gente y los periodistas rescaten la mayoría de sus materiales.

Sin ofrecer pruebas hasta hoy, se dijo que allí estaban objetivos militares de Hamás. Eso es desmentido por los periodistas que por muchos años usaban ese edificio y dejaron ver que con ello el mundo tendría menos información sobre la realidad en Gaza, callando la destrucción y muerte que el sionismo genera.

Violación del derecho a la salud

Las restricciones de Israel a la libertad de circulación siguieron dificultando el acceso de la población palestina a la atención sanitaria, con el consiguiente aumento del riesgo para las personas vulnerables durante la pandemia de COVID-19.

Sea castigo colectivo o no, se ha denunciado la enorme distancia entre proveer de vacunas para la COVID-19 a la población israelí y negarla para los palestinos. Incluso, con los bombardeos a precisión destruyeron el único centro de detección de la pandemia que existía en Gaza. En otros momentos, se han destruido incluso escuelas.

La necesidad de un juicio a los ocupantes y sus crímenes

Así como se realizó un Juicio de Núremberg, para juzgar los crímenes de guerra de los nazis, algún día deberá realizarse otro para poner ante la justicia a gobernantes sionistas y jefes militares de Israel. Se puede decir que para ello está la Corte Penal Internacional, lo cual es cierto de manera que ese podría ser el escenario adecuado, pero las acciones de Israel y Estados Unidos contra las capacidades reconocidas a esa Corte y su independencia, son ataques que dificultan su accionar.

La legislación internacional sobre derechos humanos y contra los crímenes de lesa humanidad y los de guerra, debe aplicarse sin que, sobretodo, Estados Unidos se convierta en una barrera que impida la justicia. La humanidad requiere la verdad, la aplicación de normas fundamentales de convivencia y el reconocimiento a los derechos palestinos y la existencia de su Estado.

Referencias

[i] Red Internacional de Judíos Antisionistas: Carta Abierta al Mundo. https://piensachile.com/2009/01/27/red-internacional-de-judasos-antisionistas-carta-abierta-al-mundo/

[ii] Begin, Menahim.Discurso al Parlamento, citado en Amnon Kapeliouk, «Begin y las ‘Bestias'», New Statesman, 25 de Junio de 1982.

[iii] SOTT, 2013. ‘Quemar Arabes’, es el nuevo slogan del Movimiento Juvenil Sionista EZRA. En : https://es.sott.net/article/21185-Quemar-Arabes-es-el-nuevo-slogan-del-Movimiento-Juvenil-Sionista-EZRA

[iv] Amnistía Internacional (2021). Informe 2020-2021. La situación de los Derechos humanos en el mundo. Reino Unido.

[v] Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos (2021). A regime of Jewish supremacy from the Jordan River to the Mediterranean Sea: This is apartheid. En: https://www.btselem.org/publications/fulltext/202101_this_is_apartheid

[vi] HRW (2021). World Report 2021. Human Rigths Watch. New York.

[vii] Dayan,Moshe (1969).Comunicado a Technion, Haifa, citado en Haaretz, el 4 de Abril de 1969.

[viii] Agencia Anadolú (2021). Piloto israelí revela que derribaron edificios en Gaza al no poder impedir el lanzamiento de cohetes. 23 de mayo de 2021. https://www.aa.com.tr/es/mundo/piloto-israel%C3%AD-revela-que-derribaron-edificios-en-gaza-al-no-poder-impedir-el-lanzamiento-de-cohetes/2251388

[ix] FIDH, 2021. Israel: campañas para acallar a defensores de derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina. https://www.fidh.org/es/region/magreb-y-medio-oriente/israel-y-palestina/israel-campanas-para-acallar-a-las-personas-defensoras-de-los#

[x] Noticias ONU, 2021. Las detenciones de activistas en Israel buscan silenciar a los defensores de los derechos humanos, denuncian expertos.

Edgar Isch L.  Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)