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25 de diciembre de 2024

La brecha de género en las Cumbres del Clima

Carmen Duce Díaz, Sofía Fernández, Sara Facchinelli   (Ecología social)


Las cumbres del clima no están aisladas del resto de espacios políticos y también están atravesadas por las dinámicas patriarcales, pero ¿en qué lo notamos? ¿Cómo abordan las negociaciones climáticas las políticas de género?

Analizamos la COP 29 (Conferencia de las Partes) que se ha celebrado entre el 12 y el 22 de noviembre en Baku, Azerbaiyán, para contestar, al menos en parte,a estas preguntas.

¿Qué ha ocurrido en los Acuerdos en materia de género?

El mayor debate ha estado en torno al plan de trabajo de Lima sobre género y su plan de acción en género (GAP por sus siglas en inglés). Pero… ¿de qué se trata? Se trata de la propuesta de la UNFCCC para promover la equidad e integrar la perspectiva de género en las políticas climáticas de los países firmantes de la Convención y de la propia UNFCCC. Establece objetivos y actividades en cinco áreas prioritarias que pretenden avanzar en el conocimiento y la comprensión de la acción climática con perspectiva de género a todos los niveles, así como generar un cambio.

Este plan de trabajo sobre género nació en 2014 y se debía revisar en la cumbre de este año, en la COP29, para ver si se renovaba su mandato. Hasta las últimas horas de la cumbre, las organizaciones sociales hemos observado con preocupación la posibilidad de que las políticas de género desaparecieran de los acuerdos climáticos internacionales. Por fortuna, finalmente, no ha sido así y se ha aprobado una ampliación de 10 años del plan de trabajo. Aunque preocupa que no haya financiación suficiente para poder desarrollarlo adecuadamente.

En el transcurso de las negociaciones sobre este paquete se han generado varios debates. Hemos visto cómo las problemáticas que han desarrollado los ecofeminismos en los últimos años no eran ajenas a las cumbres del clima.

En los primeros borradores se mencionaba la palabra “interseccionalidad”, instando a los países a abordar los impactos del cambio climático que afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas en situaciones de vulnerabilidad, quienes enfrentan múltiples formas de discriminación interrelacionadas. Lamentablemente, en el texto final de la cumbre desaparecieron las referencias explícitas a la interseccionalidad. En su lugar, solo se mencionó que las mujeres y los hombres a menudo pueden experimentar diferencias debido a desigualdades de género históricas y actuales, así como a factores multidimensionales, que tienden a ser más pronunciadas en los países en desarrollo, las comunidades locales y los pueblos indígenas. Es fundamental que en los Acuerdos se utilice un lenguaje que permita crear políticas climáticas que den respuesta a las necesidades de las personas más afectadas por la crisis climática.

También observamos que, al referirse a cómo el cambio climático afecta a hombres y mujeres, se intentó incluir la expresión “in all their diversity” para reconocer que no todas las mujeres sufren las mismas discriminaciones. Sin embargo, esta frase no se incluyó en el texto final.

Una de las demandas habituales es que, al medir los impactos de las políticas climáticas, se utilicen datos desagregados por género para analizar con detalle cómo afectan desde esta perspectiva. En esta cumbre, algunos países propusieron cambiar el término “datos desagregados por género” por “datos desagregados por sexo”, invisibilizando las perspectivas de las personas trans y bloqueando que las políticas climáticas tengan una perspectiva de género. Sin embargo, el acuerdo final mantuvo el uso de “datos desagregados por género”, reconociendo así un espectro más amplio de identidades. Tristemente no se han establecido mecanismos suficientes para asegurar que así sea con todas las campañas para recoger datos.

Además, desaparecieron otros elementos clave, como un artículo que abordaba la gestión de las violencias que sufren las mujeres, especialmente las activistas climáticas, y otro sobre el acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra, el control de los recursos naturales y su participación significativa en el ámbito político.

Aunque muchas de las propuestas debatidas en las negociaciones no se incluyeron en los acuerdos finales, lo cual es preocupante porque no protegen los derechos de todas las personas, especialmente las más vulnerables, valoramos que hayan llegado a la COP. Esto es un primer paso para que se incluyan en futuros acuerdos. Seguiremos luchando para que ocurra pronto e informaremos sobre los avances en esta nueva etapa del plan de trabajo de género.

¿Cuántas mujeres asisten a las cumbres del clima?

Es fundamental comprender la representación en las cumbres. Para realizar este análisis, hemos utilizado la lista de participantes proporcionada por la Convención Macro de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC). En esta lista se incluye el título (Mr., Ms., Sr. o Sra….), lo que permite llevar a cabo un análisis de género, aunque este sea limitado a una perspectiva binaria.

Es importante señalar que, desde la COP28 del año pasado, la UNFCCC ha comenzado a usar títulos que no indican el género en inglés, como Dr., Prof., Embajador y Honorable, por ello, se ha podido analizar el género del 93.43% de las asistentes.

Observamos que de forma global, las cumbres están masculinizadas, aunque no en todos los espacios de la cumbre lo están. Si bien el número de mujeres funcionarias de Naciones Unidas es mayor que el número de hombres en esa categoría, en todas las demás ocurre lo contrario, salvo en las agencias especializadas que es aproximadamente paritario. Cabe reseñar el desequilibrio de género en la categoría que agrupa al mayor número de personas, las delegaciones de los países (parties). En esa categoría, las mujeres representan poco más de un tercio de las acreditaciones. Aún más grande ha sido el desequilibrio, este año, en las acreditaciones repartidas por el país anfitrión, Azerbaiyán, con un 70% de representantes masculinos. El desequilibrio se produce también entre los y las periodistas acreditadas en Baku, casi dos tercios han sido hombres. En cuanto a las ONG, la representación se acerca más a la paridad. En este sentido, sí queremos destacar el gran protagonismo que han tenido mujeres líderes del movimiento climático, tanto del Norte como del Sur global, para alzar la voz en la cumbre y trasladar las demandas de las poblaciones más vulnerables del planeta.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/saltamontes/brecha-genero-cumbres-del-clima

2 de julio de 2022

¿Es una tarea educativa actuar sobre la brecha digital de género?

Isabel María Gómez Trigueros

Los avances tecnológicos producidos desde los años setenta del siglo pasado han dado lugar a una auténtica revolución digital. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han traído consigo un nuevo entorno en el que es posible acceder, compartir y elaborar un gran volumen de información a escala mundial y en un tiempo impensable hace unos años.

Este nuevo entorno, conocido como Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC), está introduciendo grandes cambios en la producción y organización del trabajo, en los medios de comunicación, en la forma de hacer política, en la manera de identificar el desarrollo económico y social de un país y en nuestra forma de relacionarnos.

Tales transformaciones, producidas por el uso generalizado de las TIC, hacen imprescindible asegurar que toda la ciudadanía asuma una formación en este campo. Y esto implica, de manera especial, cambios en los sistemas educativos, tanto en lo que se refiere a metodologías de enseñanza y de aprendizaje como a la formación del profesorado.

IMPORTANCIA INTERNACIONAL: ODS 4

Los gobiernos y las administraciones educativas proponen diversas acciones que se han ido plasmando en leyes, directivas y programas para lograr el acceso y la formación en y con tecnologías de la ciudadanía.

Las buenas condiciones sociales, económicas y tecnológicas se muestran indispensables para la consolidación de la economía del conocimiento. Contribuyen además al desarrollo económico, social y cultural de los países y ayudan a los individuos a alcanzar las metas y retos deseables en el ámbito profesional, laboral y académico.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura promueve la dimensión social de las tecnologías como elemento clave de la sociedad de la información y la comunicación. A través de diversas declaraciones, apoya la elaboración de políticas nacionales y planes generales sobre el uso de las tecnologías en la educación. Con esto busca ayudar a los gobiernos a aprovechar eficazmente el potencial de las tecnologías en los sistemas educativos, con miras a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4–Educación 2030).

UNA OPORTUNIDAD PARA LA IGUALDAD: ODS 5

Por su parte, la Unión Europea establece una serie de programas de trabajo para el seguimiento de la educación y formación en Europa con la finalidad de garantizar el acceso de toda la ciudadanía a las TIC.

Actualmente, se ha abogado por acciones concretas que se han materializado en el Marco Común de Competencia Digital Docente (INTEF, 2017).

Dentro de este marco normativo, en España, las comunidades autónomas han desarrollado sus propios programas, que difieren en cuanto a su generalización y a los recursos dedicados, destinados específicamente a incrementar la dotación tecnológica de los centros o a formar al profesorado y a la ciudadanía en el uso manipulativo de las tecnologías.

Sin embargo, sus propuestas no incorporan la perspectiva de género. Por eso, es muy importante destacar que entre los grandes retos para la construcción social del siglo XXI está el de garantizar que no se incorporen nuevos elementos de desigualdad entre mujeres y hombres, o mejor aún, el de convertirse en una oportunidad para la igualdad. El sistema educativo, indudablemente, debe atender a estos aspectos, para alcanzar no sólo la enseñanza de calidad (ODS 4), sino la enseñanza en igualdad de género (ODS 5).

LA IMPORTANCIA DE INVESTIGAR

Ante tales requerimientos, en la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante estamos desarrollando la investigación La brecha digital de género y el modelo TPACK en la formación del profesorado: análisis de la capacitación digital docente para el apoyo y el fomento de la actividad de grupos de I+D+i emergentes, con el abordaje de la compleja cuestión de la formación y capacitación en competencias digitales de los docentes en relación al género.

La pretensión de este grupo de investigación emergente es:

- Comprobar los rasgos sexista en el acceso, uso y promoción de las tecnologías.

- Analizar las metodologías didácticas y modelos de enseñanza y aprendizaje propuestos en los currículos de Grado de Maestro y Maestra de Primaria, Máster del Profesorado y Máster Universitario en Investigación Educativa en relación a la capacitación en TIC.

- Valorar si se lleva a cabo un acceso igualitario de las mujeres y los hombres a las tecnologías en la capacitación digital docente, en su formación inicial.

- Promover una educación tecnológica adecuada, no sexista, que capacite para la manipulación y el uso didáctico de las herramientas digitales docentes de la ciudadanía.

DISTINTA AUTOPERCEPCIÓN EN MUJERES Y HOMBRES

Los primeros resultados, aún sin publicar, alertan sobre la necesidad actuar en la formación del profesorado en competencias digitales docentes. Se constata una percepción más negativa hacia una autocapacitación tecnológica docente de las participantes mujeres frente a los hombres.

En este sentido, se confirma que los estudiantes hombres muestran una mayor proactividad en relación a las competencias manipulativas, y las competencias más técnicas, en relación a la apropiación y uso de las tecnologías.

También, se detecta que los participantes hombres tienes una percepción muy positiva en relación a su actualización en cuanto a recursos digitales para su propia formación y uso cotidiano, así como para su utilización didáctica. Las mujeres se autoperciben desactualizadas en cuanto a tales recursos tecnológicos.

CAPACIDAD DE RESOLVER PROBLEMAS

Otro de los aspectos diferenciales que se muestran en la investigación es la percepción por parte de los hombres de contar con una elevada capacidad para afrontar la resolución de problemas técnicos.

Por su parte, las mujeres participantes tienen la percepción de tener una menor capacidad para resolver problemas técnicos vinculados a la tecnología. Esta autopercepción, sin duda, influirá en su futura labor como docentes, presentando un menor interés por la utilización de los recursos tecnológicos para la docencia. Asimismo, repercutirá en su alumnado, y de manera concreta, se perderán modelos de docentes mujeres, que utilicen las tecnologías habitualmente en su tarea educativa, en donde las estudiantes podrán inspirarse.

INVESTIGAR PARA PREVENIR BARRERAS DE GÉNERO

Todo ello lleva a concluir que se siguen reproduciendo las desigualdades preexistentes, y se precisa seguir investigando en este ámbito, especialmente en los distintos usos de las tecnologías.

Es una investigación comprometida con eliminar las barreras de género en la educación tecnológica que aún hoy día permanecen en muchas esferas sociales, entre las que se encuentra la formación de las maestras y los maestros de primaria y del profesorado de secundaria.

Y es aquí, en la educación, donde se debe poner énfasis para lograr una formación de la ciudadanía para que mujeres y hombres sean, por igual, creadores y usuarios de los recursos tecnológicos

Isabel María Gómez Trigueros. Vicedecana de Máster de Investigación Educativa y de Máster de Formación del Profesorado. Profesora en el área de Didáctica de las Ciencias Sociales. Catedrática de Secundaria en Geografía e Historia, Universidad de Alicante.