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15 de octubre de 2024

No llamemos perdón lo que es genocidio

Marcos Roitman Rosenmann

Los pueblos originarios marcan caminos posibles ante la crisis socioambiental y económica. Tienen voces muy claras —aunque no se los suele escuchar— y lo explican desde hace mucho tiempo: el extractivismo no trae nada bueno para las mayorías populares del Continente. Del Quinto Centenario al Malón de la Paz, del genocidio a recuperar territorios, del Pueblo Mapuche al Zapatismo. 532 años después, son pueblos que construyen futuros.

Mientras España preparaba la celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento, (1992) desplegó una cantidad ingente de medios y dinero para apuntalar su propuesta de reconquista. Recuperar un rol protagónico en el continente. Primero, se dio a la tarea de exportar la ideología de la transición política como modelo para negociar una salida a las dictaduras del Cono Sur y, en segundo término, busco proyectar y asentar el desembarco de sus multinacionales Repsol, Iberdrola, Endesa, banco Santander, BBVA, Telefónica e Iberia en América latina. Esta vez, hacer ver a sus socios europeos y en Estados Unidos que España era un buen interlocutor para imponer el Consenso de Washington (1989). PSOE, PP, nacionalistas vascos y catalanes tenían claro su objetivo. No hubo fisuras. España debía recuperar su protagonismo. Para ello contó con la complicidad, si exceptuamos a Cuba, con todos los gobiernos de la región. Su resultado ha sido raquítico, sólo quedan las cumbres iberoamericanas y la Secretaría General Iberoamericana. Un cascarón huero, venido a menos.

Las empresas españolas, sean bancos, tecnológicas, patrocinadoras del capitalismo verde, turismo, complejos hoteleros o de seguridad, consideran a América Latina un espacio natural del cual extraer beneficios y aumentar su cartera de inversiones. Exposiciones, foros y conferencias mostrando los beneficios de la presencia española para el desarrollo de la región, constituyen la cara amable. Bajo cuerda, el apoyo a golpes de Estado, lavado de dinero, destrucción del medio ambiente, venta de armas, repatriación de beneficios y descapitalización. El etnocidio no es el pasado de España, es actualidad de sus empresas. Baste recordar los informes de Naciones Unidas redactados por Rodolfo Stavenhagen. Megaproyectos tales como presas hidroeléctricas, autopistas o expansión de la minería extractivistas vienen precedidos de la expulsión de los pueblos originarios de sus territorios. Los empresarios españoles, apoyados por la corona, cuentan también con el aval de las burguesías cipayas. ¿Tiene sentido pedir perdón en este contexto?

¿Leyenda rosa o leyenda negra? Defensores y detractores sostienen una polémica enquistada en justificar o condenar, para exonerar o culpabilizar a sus ejecutores. El pasado es un continuo presente. Se reinterpreta a la luz de nuevos datos y perspectivas. No se trata de juzgar con valores del siglo XXI acontecimientos del siglo XVI, XVIII o XX, sino comprender cómo se articuló el capitalismo colonial y la dependencia industrial financiera tras la independencia política en América Latina. No pidamos peras al olmo. Los conquistadores fueron a conquistar y a colonizar. Poco o nada les interesaban las poblaciones existentes, salvo como mano de obra y proyectar su dominio cultural. Podemos edulcorar los hechos, pero ello no cambia el significado de la conquista. Sostener como argumento que no hay imperio que no haya cometido genocidio, es vulgar. Consuelo de muchos, mal de tontos. Pero vayamos al fondo. En este debate, un invitado de piedra, una voz ausente: los pueblos originarios. Su voz no puede ser suplantada o ninguneada, y hasta hoy lo han sido. Son 500 años de lucha y resistencia. Su visión no está en sintonía con la historia construida por la sociedad blanca-mestiza, anclada en la idea de progreso y la sempiterna concepción de una superioridad étnica racial que habilita a los invasores a cometer genocidio.

El perdón es un acto de constricción, más religioso que político. Sin autonomía ni reconocimiento de sus territorios, de sus leyes consuetudinarias, es un brindis al sol. Hoy, los estados-nación siguen el mismo camino que el imperio español. Los pueblos originarios son doblemente explotados como campesinos e indios. Les quitan sus tierras, asesinan a sus dirigentes, envían al ejército para reprimirlos, les niegan sus derechos ancestrales, les roban sus conocimientos, encarcelan a sus líderes, violan a sus mujeres hasta su exterminio. Solo que el genocidio y el etnocidio toman la forma de colonialismo interno. Véase Pablo González Casanova o Frantz Fanon.

Para el imperio español, mucho que celebrar, dice su eslogan este 12 de octubre, y para las repúblicas independientes continuismo, negándose a parar el exterminio. La historia es un campo en disputa. Los hechos brutos deben someterse a un proceso de construcción, dotarlos de sentido. Pedir perdón en pasado y no ver el presente es legitimar una forma de dominación, un sistema político. Desde Alaska hasta la Patagonia se están produciendo los mismos procesos de expoliación de los recursos, expropiación de las tierras a sus legítimos dueños, los pueblos originarios. Esa es la realidad. Más allá de la polémica entre los gobiernos de España y México, lo que subyace es una visión paternalista de la historia. Como dato, mientras participaba en un debate sobre el V centenario, escuché a Leopoldo Zea afirmar que la colonización de España era legítima, en forma y contenido. Su argumento: los territorios de América Latina no tenían dueño. Así se justificó la dominación imperial. Y me pregunto: ¿si los territorios no tenían dueño, qué eran los pueblos originarios? No llamemos perdón lo que sigue siendo genocidio y colonialismo interno.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2024/10/12/opinion/010a1pol

14 de octubre de 2024

12 de octubre: el futuro es indígena

Darío Aranda

Los pueblos originarios marcan caminos posibles ante la crisis socioambiental y económica. Tienen voces muy claras —aunque no se los suele escuchar— y lo explican desde hace mucho tiempo: el extractivismo no trae nada bueno para las mayorías populares del Continente. Del Quinto Centenario al Malón de la Paz, del genocidio a recuperar territorios, del Pueblo Mapuche al Zapatismo. 532 años después, son pueblos que construyen futuros.

Fueron los primeros en sufrir un genocidio.

Tenían formas de gobierno desde mucho antes de que existiera la democracia griega.

Fueron (y son) los primeros ambientalistas.

Y, en estos lados del mundo, son de los pocos que plantean futuros distintos: construyen autonomías territoriales, sin someterse a burocracias partidarias ni extractivismos que arrasan la naturaleza.

Ante otro 12 de octubre, llamado durante mucho tiempo «Día de la raza» o del «descubrimiento», a 532 años de la llegada de Colón, los pueblos indígenas marcan una agenda cargada de presente y futuro.

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«En Argentina no hay indígenas», enseñaban en los colegios en la década del 90. «El país más europeo de América Latina», una frase aún común del pensar clasemediero. Y, muy de moda en los últimos años: «Los Mapuches son chilenos». Son solo una muestra de esa mezcla de ignorancia y racismo local.

Según el último Censo Nacional, en Argentina se contabilizan 1,3 millones de personas que se identifican como parte de los pueblos indígenas. Todas las organizaciones indígenas afirman que la cifra real es mucho mayor.

En Argentina viven 38 pueblos indígenas. Que son preexistes al Estado argentino. La propia Constitución Nacional lo reconoce: «Se reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos (…) Se debe reconocer la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano (…) Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten».

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La foto actual de la situación de los pueblos indígenas es más que preocupante. El Poder Judicial acaba de condenar por «usurpación» a dos comunidades mapuches en Río Negro (Quemquemtrew y Lafken Winkul Mapu). Los gobiernos provinciales avanzan junto a las mineras de litio. Y el gobierno nacional tomó medidas que desconocen los derechos indígenas, al mismo tiempo que desfinancia el cuidado de los bosques nativos.

Wayra Quique González es kolla, vive en Jujuy y es un activo luchador por los derechos indígenas. A modo de muestra, al momento del llamado telefónico se encontraba en una protesta frente a un congreso empresarial de litio. «Estamos ante una verdadera casta ‘económica’ fusionada con la auténtica casta política que veta leyes en contra de nuestros abuelos, abuelas y de la educación pública. Como hace más de 500 años, los ll’unkus (aduladores) de estos tiempos siguen siendo funcionales, serviles a los imperios hoy neo-colonizadores que vienen a perpetuar su voraz dominio y destrucción en nuestros territorios», contextualiza.

Como sucedió con los gobiernos anteriores, no es novedad que los funcionarios pretenden los territorios indígenas, como fue en la llamada Campaña del Desierto (que no era un desierto). El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es una muestra más. Como hace un siglo atrás, ansían los territorios para introducirlos al mercado capitalista: al extractivismo minero, petrolero, del agronegocio, forestal (entre otros).

La foto es esa. Pero la película también incluye:

Pueblos que renacen, se reorganizan, enfrentan la discriminación y gritan «somos, estamos vivos». Muestra de eso, a fines de la década del ’90 el Estado argentino reconocía a solo 16 pueblos indígenas en el hoy territorial nacional. Producto de la lucha de las comunidades originarias, hoy en día el Estado Nacional reconoce la preexistencia de 38 pueblos indígenas y al menos 1600 comunidades. Un paradigma, aún en proceso de reconocimiento, es el Pueblo Nivaclé de Formosa.
A diferencia de décadas atrás, los pueblos indígenas son activos sujetos políticos, en lucha, visibles, protagonistas. Un punto de quiebre, continental, fue 1994, en el denominado Quinto Centenario y la consigna «nada que festejar».
El Pueblo Mapuche recuperó más de 230.000 hectáreas en las últimas décadas. Cuando el poder político mira para otro lado, y cuando jueces y fiscales no aplican la ley, comunidades indígenas han tomado acciones directas para recuperar territorios que estaban en manos de grandes terratenientes. La comunidad Santa Rosa Leleque, frente a la multinacional Benetton, es un caso emblemático.
De forma similar, el Pueblo Mbya (Misiones), Atacama (Catamarca) y Kolla (Jujuy) son referencias en la defensa del territorio frente a forestales y mineras.
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La historia de los pueblos originarios la escriben los propios indígenas, con su puño o con su testimonio, y siempre poniendo el cuerpo. Sin miradas idílicas, con contradicciones y hasta detractores, un breve (e incompleto) repaso de nombres que han ayudado a entender la lucha indígena en Argentina: Israel Alegre, Chaco Liempe, Argentina Paz Quiroga, Román Guitián, Guillermina Guanco, Noolé Palomo, María Piciñan, Mauro Millán, Jorge Nahuel, Jorgelina Duarte, Angel Cayupil, Verónica Chávez, Marcos Pastrana, Clemente Flores, Juan Chico, Mariela Alancay, Orlando Carriqueo, Enrique González, Pety Piciñam, Santiago Ramos, Daniel Morales y don Patricio Huichulef.

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Los pueblos indígenas y los campesinos son los mayores cuidadores de la biodiversidad del planeta. Hasta Naciones Unidas reconoció que los pueblos originarios son imprescindibles para proteger lo que queda de naturaleza y contrarrestar el cambio climático.

Y, en el mundo del revés, los pueblos indígenas son de los más perseguidos y asesinados por enfrentarse a las actividades extractivas. El último informe de la ONG Global Witness señala que América Latina es una de las zonas más peligrosas para los defensores de los territorios (allí se producen el 85 por ciento de los asesinatos). Y, entre ellos, los pueblos indígenas son las principales víctimas.

Argentina también cuenta con víctimas fatales: Javier Chocobar, Roberto López, Mario López, Miguel Galván, Florentín Díaz, Rafael Nahuel y Elías Garay Cañicol, entre otros nombres de una larga lista.

Cuando asesinaron por la espalda al joven mapuche Rafael Nahuel (noviembre de 2017), en medio de una avanzada represiva que había incluido la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, el mensaje esperanzador provino de otro joven mapuche, Lefxaru Nawel: «Estamos con mucha bronca, con impotencia y dolor, pero vamos a seguir adelante. Nuestro pueblo sobrevivió a dos genocidios, el de Roca y el de la última dictadura militar. Vamos a seguir adelante».

El histórico Malón de la Paz de 2023, donde cientos de hombres y mujeres indígenas viajaron desde Jujuy a la ciudad de Buenos Aires, es una muestra la decisión de las comunidades por exigir el cumplimiento de derechos y el protagonismo en la defensa del territorio. «Tienen que entender estos señores, de gobiernos y empresas, que tenemos derechos, que nosotros vivimos en ese territorio y, entiendan por favor, que el agua vale más que el litio. Por eso, vamos a seguir firmes con nuestra decisión: ¡Fuera las mineras!», explicó Mariela Alancay, de la comunidad indígena de Aguas Blancas (en las Salinas Grandes —espacio codiciado por las empresas mineras—), es su primera vez que pisaba la ciudad de Buenos Aires.

Wayra González, del Pueblo Kolla de Abra Pampa, aporta una mirada de futuro: «Desde lo profundo de nuestra Pacha se va gestando algo nuevo, sosteniendo la luz y el calor de nuestros fueguitos de nuestro abuelo fuego. En estos días por Jujuy se percibe la rebeldía de nuestras ancestras que se materializa en las hermanas, nuestras warmikunas (mujeres) que van tejiendo y haciendo realidad el cambio definitivo de un mundo más humano».

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El 1 de enero se cumplieron treinta años del levantamiento zapatista, una revolución nacida, gestada y llevada a cabo por comunidades indígenas de México.

El último comunicado, de inicios de octubre, le dedica sus palabras a hombres y mujeres puntuales: «En los distintos rincones del mundo hay personas que dicen ‘no’ cuando la mayoría asiente con resignado desinterés, personas que levantan la frente cuando la mayoría la inclina, que caminan para encontrar cuando la mayoría se sienta a esperar, que luchan cuando la mayoría se rinde».

«Esas personas. Tan pequeñas. Tan distintas. Tan diferentes. Tan minoritarias. Tan necesarias. Esas personas ahí están. Aunque no sean nombradas, aunque la mirada del Poder no las tome en cuenta, aunque no las escuchen arriba, aunque no aparezcan en encuestas y estadísticas. Esas personas… Para ellas nuestro corazón, nuestra palabra buscándolas, nuestro abrazo común a pesar de geografías y calendarios. Para ellas, y con ellas, la fiesta de los encuentros».

Muchas de esas personas son —como los zapatistas— indígenas.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/12-de-octubre-el-futuro-es-indigena/

https://www.leerydifundir.com/2024/10/12-octubre-futuro-indigena/

11 de octubre de 2024

12 de octubre: Indios americanos, ¿conquistados o «liberados»?

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda

Los cronistas de Indias entre los siglos XVI y XVIII describieron múltiples hechos, procesos y manifestaciones de las sociedades coloniales de la región que hoy llamamos América Latina y el Caribe (ALC), conquistadas y sometidas ante todo por las monarquías de España y Portugal. Son fundamentales los cronistas del siglo XVI que dan cuenta directa de los horrores cometidos por los conquistadores, que utilizaron a numerosos pueblos aborígenes para lograr la derrota de los imperios Azteca e Inca (el imperio Maya ya no existía como tal en esos momentos históricos) y enseguida proseguir a someter a todos, es decir, incluyendo a quienes habían sido sus inmediatos “aliados”. España organizó la administración de estas tierras como “provincias” de una sola entidad política con el Rey a la cabeza, pero en los hechos fueron colonias enclavadas en la época del mercantilismo europeo que significó para ALC la consolidación de las primeras bases estructurales del subdesarrollo y la explotación humana, que tuvieron como contraparte la acumulación originaria que benefició al nacimiento del capitalismo en Europa.

Los principales cronistas siempre han servido para que los historiadores comprendan el impacto que tuvo la conquista y el coloniaje en ALC y varios son ampliamente conocidos (https://t.ly/yYuSs) como el diario de Cristóbal Colón o los textos de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Cieza de León, Agustín de Zárate e incluso del Inca Garcilaso de la Vega o de fray Bartolomé de las Casas. Pero hoy conocemos textos antes inéditos, pues habría que sumar los que dejaron cronistas indígenas como Felipe Guamán Poma de Ayala (1534–1615) y su excepcional Primer nueva corónica y buen gobierno, desconocido hasta 1907, cuando lo descubrió en la Biblioteca Real de Dinamarca el investigador Richard Pietschmann y que renovó los conocimientos sobre el imperio Inca y las condiciones creadas por la conquista y el coloniaje. Habría que sumar las obras relativas a la “visión de los vencidos”, que han realizado historiadores como el prestigioso Miguel León Portilla (1926-2019) en México.

Además, con motivo del V Centenario del “Encuentro de Dos Mundos”, como se bautizó a los actos en recuerdo del “descubrimiento” de América por Colón el 12 de octubre de 1492, en España se publicó una colección de 50 volúmenes sobre los cronistas de indias, que luego reprodujo, en parte, una editorial de Monterrey en México (https://t.ly/GgYtA). Los libros de los cronistas conocidos o de los nuevos no pertenecen a “agentes” ingleses o franceses, sino, casi en su totalidad, a “súbditos” de la corona española de la época. En lo relativo a la conquista y la colonia todos coinciden en describir los crímenes que se cometieron y la destrucción definitiva de las grandes civilizaciones americanas como fueron las de Incas y Aztecas, así como el brutal sometimiento de los pueblos aborígenes en todo el continente. No hay “leyenda negra” sino realidades históricas.

Sobre la época colonial latinoamericana existen centenares de estudios y miles de artículos. En cada país de la región hay historiadores que han puesto al descubierto lo que ocurrió. De modo que las independencias, encabezadas por numerosos criollos que también tuvieron el apoyo de las otras capas sociales, incluyendo indígenas, fueron procesos vitales para ALC, pues condujeron a la ruptura con el coloniaje y al nacimiento de los Estados nacionales. En medio de los procesos independentistas se infiltraron los intereses de las nuevas potencias capitalistas, como Francia e Inglaterra, sin duda interesadas en romper con el monopolio español y en abrir los mercados y recursos latinoamericanos a sus intereses comerciales y a sus empresas privadas en ascenso capitalista. Desde entonces, hasta nuestros días, ALC enfrenta nuevos intervencionismos, injerencias, expansionismos e imperialismos. Nuestros Estados nacionales tienen una larga historia en la búsqueda del desarrollo económico con bienestar social, al que se oponen no solo fuerzas externas, sino, sobre todo, las élites propietarias internas, incapaces de generar ese progreso.

Desde luego que España impuso en ALC una nueva economía, sociedad, cultura, lengua, que vincularon la historia de la región al mundo occidental, con enormes progresos. Pero ese lado de la medalla tiene el otro, que afectó especialmente a los indios americanos, que pasaron a un total sometimiento con exclusión legalizada (por ejemplo, en educación), incluso porque las Leyes de Indias y otras disposiciones eran “acatadas, pero no cumplidas” por las autoridades, los terratenientes y los beneficiarios de mitas, encomiendas, reducciones, tributos. Solo en el imperio incásico, una población calculada en unos 10 millones de habitantes se redujo a menos de 1 millón a fines del siglo XVI, por la conquista, la explotación laboral y sobre todo las enfermedades. No hubo conquistadores “libertadores”.

Pero con desconocimiento y desprecio de la historia latinoamericana se ha extendido la visión de los “hispanistas”, que toma actualidad a propósito del impase entre México y España. Con una arrogancia neocolonial, Alejandro Nolasco, portavoz del grupo parlamentario de VOX en las Cortes de Aragón, tildó a la presidenta Claudia Sheinbaum de “absoluta analfabeta” y “absoluta ignorante«, asegurando que los españoles «jamás vamos a pedir perdón» y «mucho menos por hacer las cosas bien» frente a «tribus» como incas, aztecas o mayas que «venían de una cultura horripilante«. Añade: «Estamos aquí para defender la mayor gesta de la historia de la humanidad«, de la que España «puede sentirse orgullosa» por haber contribuido «de una manera decisiva y determinante a la evangelización del mundo y al avance del humanismo cristiano occidental”; además de que «todo el progreso que tiene ahora mismo Hispanoamérica se lo debe en gran parte a España y a esa gran gesta que hizo«; añadiendo que “España estaba en el lado bueno de la historia y los que estaban de la parte mala son aquellas tribus crueles, inhumanas, que se dedicaban al salvajismo más absoluto«. Anticipó que el 12 de octubre, Día de la Hispanidad, leerán un manifiesto en contra del «indigenismo«, en referencia a «todas aquellas corrientes que defienden una especie de naciones étnicas o de tribus deformadas, que no se corresponden a lo que eran» (https://t.ly/IECad).

Las insultantes palabras desde VOX y los hispanistas pretenden convencer a los latinoamericanos de su versión “rosa” de la historia, la cual nosotros deberíamos estar obligados a aceptar. Hasta Josep Borrell Fontelles, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, parece contagiarse de ese “espíritu”, pues al referirse al nivel de integración que tienen los Estados Unidos ha sostenido que, entre otros factores, “Tienen muy poca historia detrás: nacieron a la independencia prácticamente sin historia. Lo único que habían hecho era matar a cuatro indios…” (https://t.ly/0sQVz).

Este tipo de visiones meramente ideológicas, racistas, esencialmente políticas y finalmente contrarias a la historia que cuentan desde los cronistas hasta los historiadores latinoamericanos contemporáneos, solo acentúan las confrontaciones entre dos continentes, en lugar de contribuir a una relación que guarde alguna armonía y, sobre todo, respeto. Resulta grave que el hispanismo contemporáneo ataque a las poblaciones indígenas latinoamericanas. ALC forma parte del Sur Global que cuestiona la era colonial del pasado y reclama la deuda histórica de los imperios de aquella época (https://t.ly/biEPd).

Blog del autor: Historia y Presente
www.historiaypresente.com  

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

13 de octubre de 2023

12 de Octubre: San Cristóbal Colón paladín de la victoria del imperio universal católico

Carlos de Urabá

El título de propiedad de las Indias estaba escrito en la Santa Biblia y firmado por el supremo hacedor.

En los archivos secretos del Vaticano (Archivo Apostólico Vaticano) hay documentos que nos pueden ayudar a esclarecer muchos interrogantes acerca del “descubrimiento” del Nuevo Mundo o de Las Indias. Según los más connotados eruditos esta fue una misión encomendada por Dios al almirante de la mar océana Cristóbal Colón. ¿O quizás era el hijo de Dios encarnado?

Ciencia y religión estaban íntimamente ligadas, los científicos de aquella época hacían parte del clero y para rematar la inquisición se había establecido hacia poco en el reino. Primaban los argumentos religiosos para poner en duda el proyecto de Colón que además se autoproclamó instrumento de Dios. Pero la avaricia rompe el saco y tuvieron que darle su voto de confianza. Este viaje además representaba un interés político y comercial de primer orden pues en aquel tiempo las coronas europeas se disputaban el dominio de los cinco continentes.

Había una gran competencia entre los imperios por dominar las rutas terrestres y marítimas y en especial monopolizar el comercio de las especias como la pimienta, la canela, al clavo, cardamomo o la nuez moscada que tenían un valor incalculable por sus propiedades. Se estimaba mucho el sabor que daba las especias a las comidas, preservantes, condimento para la conservación de la carne o para uso medicinal. Pero no solo eran las especias sino también el algodón, la seda, el índigo, los diamantes, rubíes, perlas, corales, marfil, jade, oro, plata, sándalo, el cedro, teca, ébano o caoba, el quillosiso, la lupuna…  Según consta en las Capitulaciones de Santa Fe firmadas entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos si su aventura llegaba a buen puerto obtendría a cambio el 10% de las riquezas expoliadas y los títulos de Almirante, Virrey y gobernador general. Tan desmedida ambición y codicia era más propia de un avaro mercader o de un consumado negrero, oficio que aprendió cuando acompañó a expediciones portuguesas por de Berbería a sus enclaves comerciales y especialmente en San Jorge de la Mina, en las costas de Ghana.

Recordemos cual fue el mandato que le otorgaron los reyes Católicos al firmar la Capitulaciones de Santa Fe: “descubre nuevos caminos y serás nuestro almirante, serás virrey y gobernador de cuanto descubras, así como tus hijos y descendientes” Después de comulgar Colón con toda la tripulación y tras recibir la bendición de los frailes del monasterio de la Rábida, que fungieron como intermediarios para fletar los navíos, zarparon del puerto de Palos decididos a desafiar el “mare tenebrosum”. Colón arengó a sus intrépidos marinos: “vamos a este viaje, que si salimos con el y Dios nos descubre tierras, yo os prometo por la Corona Real de partir con vos como un hermano” Confiado en los textos de las Sagradas Escrituras y aquellos enigmáticos presagios de los profetas, que él interpretaba como un anuncio de los grandiosos descubrimientos que les esperaba. Realmente sostienen algunos sabios doctores que Colón era un mensajero de la Santa Trinidad y tenía la misión de propagar la verdadera fe por mundos desconocidos.

El 12 de octubre de 1492 tras 58 días de navegación las tres carabelas avistaron tierra firme. Cristóbal Colón fue el primero en desembarcar y emocionado se postró de rodillas en las arenas virginales de la isla de Guanahani y hundiendo con su mano diestra el pendón de Castilla y Aragón exclamó: “Con el poder que me confiere el altísimo tomó posesión de las tierras “descubiertas” en nombre de los Reyes Católicos y el papa de Roma”. Ante esta milagroso acontecimiento Colón le ordenó a Rodrigo de Escobedo (sobrino del confesor de la Reina Isabel la Católica) escribano o notario de toda la armada que redactara un acta para dar fe de que tomaba posesión en nombre de los reyes Católicos de la isla bautizada como San Salvador. “Oremos: señor Dios que dominas los cielos y la tierra y calma las tempestades, te damos gracias” Este vil acto de piratería luego los alquimistas nacional-católicos lo trasmutarían en una heroica epopeya.

Los sabios cronistas y escribanos atribuyen su triunfo a La divina providencia. Definitivamente para materializar su hazaña nuestro paladín se inspiró en los textos de las sagradas escrituras y aquellos enigmáticos presagios de los profetas, que él interpretaba como un anuncio de los grandiosos descubrimientos que les esperaba.

Sus biógrafos ensalzan su noble figura: “hombre de profunda piedad y religiosidad”, lo comparan con Ulises y por sus dotes proféticas con un apóstol de Jesucristo. Nadie podía poner en duda que Cristóbal Colón tras haber vencido los peligros del mar tenebroso era un enviado celestial. Las profecías de Isaías ordenaban a los cristianos: “id mensajeros veloces en naves de papiros, id a la nación sesgada y conculcada, id a reestablecer el verdadero sacrificio”

Tanto en el año 1851 y en 1863 el papa fundamentalista y ultraconservador Pio IX estaba decidido a abrir un proceso de beatificación del Almirante, héroe y embajador de Dios Cristóbal Colón. Con el argumento de que “sus descubrimientos permitieron evangelizar la mitad del planeta” señor Dios que dominas los cielos y la tierra y calma las tempestades te damos gracias” En 1892 el papa León XIII proclamó la encíclica Quarto Abeunte Saeculo que realza la gesta colombina como una inmortal empresa y ordena celebrar un Te Deum solemne el 12 de octubre bajo el lema reivindicativo de “¡Colombus Noster Est!” (Colón es de los nuestros) “Es por sí mismo el más grande y hermoso de todos los tiempos algunos haya visto jamás; y aquél que lo realizó es comparable con pocos hombres por la magnitud de su valor e ingenio. Por obra suya emergió de la más inexplorada profundidad del océano un Nuevo Mundo: cientos de miles de mortales fueron restituidos del olvido y las tinieblas a la comunidad del género humano, fueron trasladados de un culto salvaje a la mansedumbre y la humanidad, y lo que es muchísimo más, fueron llamados nuevamente de la muerte a la vida eterna por la participación en los bienes que nos trajo Jesucristo. ¡Colón es de los Nuestros!” ¿Ese pederasta que se hartó de violar nativas especialmente niñas vírgenes?

No hay ninguna duda de su estirpe mesiánica pues en marzo de 1495 la virgen de las Mercedes ayudó a Colón cuando acompañado por sus huestes invasoras tuvieron que enfrentar la resistencia indígena en la isla la Española. Quisieron retirarse pero fray Juan de Infante, confesor de Colón, que llevaba consigo una imagen de nuestra señora de las Mercedes exhortó a los españoles a seguir combatiendo y así obtuvieron una increíble victoria.

La principal fuente de inspiración del almirante Cristóbal Colón-según su propia confesión- fue la Santa Biblia. La palabra le Dios lo mantuvo sereno en los momentos más aciagos de la travesía. Tras desembarcar en esa “terra incógnita” eufórico el Almirante de la mar océana le escribe una carta al Papa de Roma en la que le comunica la buena nueva de la victoria universal del santo imperio católico, apostólico y romano y solemnemente le promete a su santidad aportar un quinto de las riquezas expoliadas para liberar Jerusalén de las manos de los herejes y recuperar así el Santo Sepulcro. Las expectativas de aumentar el número de fieles cristianos es el mejor regalo que se le puede hacer a la santa madre iglesia de la cual era su más ferviente servidor. Pero lo que realmente obsesionaba a este avaricioso mercader era el oro, la plata y el marfil, las perlas, las esmeraldas, los diamantes y rubíes o las especias y claro, cómo no, los esclavos. De ahí que se haya ganado el deshonroso título del primer tratante de esclavos de América.

¿Tal vez habían descubierto el mismísimo paraíso terrenal al que solo se puede llegar por voluntad divina? Colón se creía elegido por Dios, un ser engendrado y no creado de la misma naturaleza que el padre. Los Reyes Católicos complacidos por su gloriosa epopeya le ordenaron: “sus altezas, deseando que nuestra santa fe católica sea aumentada y acrecentada, mandan al almirante, visorrey y gobernador, que por todas las vías y maneras que pudiere, procure e trabaje atraer a los moradores de dichas islas y tierra firme a que se conviertan a nuestra santa fe católica y para ayuda de ello sus altezas envían allí al devoto fray Bernardo Boyl, juntamente con otros religiosos que el dicho almirante consigo ha de llevar” El 25 de julio de 1493. El Papa Alejandro VI otorgó al fraile Boyl, antiguo ermitaño de Montserrat, facultades extraordinarias como vicario apostólico de las Indias Occidentales.

Colón al no encontrar ni especias ni seda les escribió a los Reyes Católicos para comunicarles que en las Indias había muchos seres de mejores condiciones que los africanos. Entonces, en 1495 envía una flota de cuatro carabelas al mando de Antonio de Torres con un cargamento de 550 esclavos indios para venderlos al mejor postor en la península. Las niñas de 9 y 10 años eran las más deseadas.

Gracias a las Bulas Alejandrinas los reinos castellanos y portugueses recibieron por donación de la Santa Sede apostólica de los justos y legítimos títulos de “señor de las Indias occidentales, islas y tierra firme del mar océano” (el testamento de Adán) La bula de Alejandro VI decretaba: “le damos, concedemos y asignamos a vos rey de Portugal y reyes de Castilla y de León, a vuestros herederos y sus sucesores; y damos, constituimos y deputamos a vos, a dichos vuestros herederos y sucesores de ellas, con libre, llano, y absoluto poder, autoridad y jurisdicción” En sus tres bulas de donación a los Reyes Católicos todas las ciudades y villas tierra de labranza, minas y todos sus habitantes ordenó que se tocara el ángelus tres veces al día. Jehová le hizo la promesa a Abraham de una tierra en heredad para todos sus hijos. El título de propiedad de las Indias estaba escrito en la Santa Biblia y firmado por el supremo hacedor. El lenguaje que utilizan los imperialistas está plagado de eufemismos: no se dice invadir sino tomar posesión; no se dice ladrón sino adelantado; no se dice pirata sino almirante de la mar océana; no se dice genocida sino capitán general; no se dice violador sino eminencia o su alteza Serenísima.

El Tratado de Tordesillas suscrito en 1494 entre los reyes de Castilla y de Aragón y el rey Juan II de Portugal (con el visto bueno del Papa de Roma) delimitaba las áreas de conquista en el Atlántico y las Indias. Es decir, que era una especie de pacto de buena vecindad para definir los límites del reparto sin que hubiera interferencias que provocaran enfrentamientos. Cada reino otorgaba una patente de corso a sus navegantes y conquistadores y se reservaba la mayor parte del botín de guerra: las especias, el oro, la plata, piedras preciosas, perlas, esclavos y señoríos. De alguna manera había que legalizar jurídicamente el robo de tierras por lo que el Papa de Roma dictaminó que “el nuevo mundo se hallaba deshabitado” y que por lo tanto los legítimos propietarios eran los cristianos. Como el poder viene de Dios, Dios ha decidido que el propietario de todas las tierras y el subsuelo es Dios, es decir, su directo heredero el rey de España. En el medioevo el Sumo Pontífice era considerado Dominus Orbis: en consecuencia, las concesiones realizadas por su santidad a favor de los Reyes Católicos suponían, según ese criterio, una plena justificación de la conquista de las Indias o de cualquier otro territorio. Ese expansionismo es el primer antecedente conocido de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN) liderada por EEUU, un imperio también con pretensiones universales. Según las profecías el último imperio -España como centro del universo- antes del fin de los tiempos con el restablecimiento del reino de Dios y el advenimiento de un Papa angélico, y coronado rey del mundo el emperador católico Carlos V. La modernidad en Occidente surge a partir de la invasión del continente americano y Cristóbal Colón se erige como el magnánimo pionero globalizador.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

12 de octubre de 2022

12 de Octubre: la invasión de América y el nacimiento del capitalismo

Daniel Mathews

Es conocido el párrafo que dedica Marx para explicar la importancia que tiene la India, el África y América en la acumulación del capitalismo:

El descubrimiento de los países del oro y de la plata de América; el exterminio, la reducción a la esclavitud y el entierro en las minas de la población indígena; el principio de la conquista y del saqueo de la India oriental; la transformación del África en un territorio de caza comercial de pieles negras, fueron los procedimientos que caracterizaron la aurora de la época de producción capitalista. Estos idílicos procesos constituyen los momentos principales de la acumulación capitalista

Ernest Mandel ha sumado el valor del oro y de la plata arrancados de América hasta 1660, el botín extraido de Indonesia por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales desde 1650 hasta 1780, la ganancia del capital francés en la trata de esclavos durante el siglo XVIII, las entradas obtenidas por el trabajo esclavo en las Antillas británicas y el saqueo inglés de la India durante medio siglo: el resultado supera el valor de todo lo invertido en todas las industrias europeas hasta 1800. En base a este cálculo afirma que:

La afluencia de estas enormes masas de capitales hacia las naciones comerciales europeas entre el siglo XVI y finales del XVIII, no solamente creo una atmosfera favorable a la inversión de capitalesy a la expansión del “espíritu empresarial”. También se puede demostrar que, en numerosos casos, financió directamente la fundación de manufacturas y fábricas, dando de ese modo un impulso decisivo a la revolución industrial

Es en América que nace el capitalismo. El capitalismo nace como parte de la organización del sistema-mundo. En él nos toca a nosotros un papel subordinado pero sin el que no existiría tal sistema. Durante mucho tiempo se discutió, tanto desde posiciones nacionalistas, apristas o marxistas, si eramos o no capitalistas. Víctor Raúl Haya de la Torre proponía que antes de cualquier revolución socialista era necesario un desarrollo capitalista. Lo cierto es que eso no es posible porque nuestra burguesía no mira para adentro. Primero España, luego Inglaterra, hoy Estados Unidos mantiene nuestra economía exportadora. Hasta los intentos de industrialización en la década del 70 fue un impulso externo y terminó porque así lo determinaron poderes externos.

Pero la expansión del capital hacia estos nuevos espacios no fue sólo significativa para la economía. La colonialidad del poder se fundó, desde ahí para adelante, en una clasificación racial de la población del mundo. Los seres humanos son clasificados en superiores e inferiores, racionales e irracionales, primitivos y civilizados, modernos y tradicionales. Las expresiones artísticas son clasificadas en “cultura” y “folklore”. La distribución del poder en la sociedad excluye al indígena, pero también al joven, a la mujer, a las disidencias sexuales. Y, desde el poder, se naturalizan esas diferencias. El hombre blanco, adulto, heterosexual es, por “definición de la naturaleza” superior. Las relaciones no heterosexuales son “anti-natura”.

Dependiendo del color de piel las personas tendrían características psicológicas definidas. Los indígenas serían tristes todos, “sombríos” según el vals. Los negros sensuales. La literatura peruana está llena de expresiones de ese tipo. Y no estoy hablando necesariamente de tiempos coloniales. La independencia fue un proyecto excluyente, se hizo desde los hijos de los españoles contra negros e indígenas. Hasta hace poco para una mujer era una deshonra estar con un indígena o un negro. En cambio, en la doble moral del conquistador, se cazaba mujeres para violarlas. Todorov cuenta de una indígena que fue arrojada a que la coman los perros por no dejarse violar. El colonialismo y la esclavitud como prácticas pesaron sobre las mujeres con especial énfasis en el cuerpo y la sexualidad como forma de dominación y sujeción.

Por cierto, esto fue respondido con una resistencia tanto indígena como negra. Entre 1700 y 1783 se produjeron 143 revueltas y rebeliones en distintos puntos del virreinato. Pero no se les debe considerar precursores del proyecto de independencia triunfante. El indígena y el negro fueron excluidos de la construcción del Estado-nación tanto desde la institucionalidad política como desde la cultural e intelectual. Se produjo lo que varios han llamado una “segunda conquista”. Al imponer el liberalismo económico se suprimía la base legal de la autonomía comunitaria. Esto significó una invasión de las tierras comunales por parte de los hacendados. El despojo de las tierras comunales liberó un torrente de mano de obra que pasó a trabajar de siervos en una economía cada vez más opresora.

Contra esto se levantaron una serie de movimientos mesiánicos como los Canudos en Brasil, Tomochic en México, pero fueron derrotados por fuerzas mayores que, además, se amparaban en la idea de acabar con el atraso, modernizar el país, europeizarlo. En algunos casos, Chile es el más típico, mientras el ejército invadía tierras mapuches, los embajadores en Europa las regalaban a quien quisiera trabajarlas. No solo daban la tierra sino el pasaje para llegar a ella y plata para invertir. En el caso boliviano los despojados fueron los chiringuanos, guaraníes del altiplano, a quienes se les despojó de sus tierras para entregarlas a los criollos como premio por su participación en la independencia. Si bien es cierto que hubo resistencia, esta acabó con un genocidio: 6000 víctimas entre los chiringuanos. En Argentina los años 1860-1870 son los de expansión del sector ganadero con la “conquista del desierto”, que no es tal. El éxito ganadero llevará a Argentina a una industrialización dependiente y con ella a un repoblamiento de europeos, principalmente italianos.

Muchos han descrito nuestras republicas como feudales inclusive. Es cierto que aquí hubo servilismo e incluso esclavitud aún entrada la república. Pero feudales nunca fuimos. Nuestro sistema de gobierno estaba centralizado, primero con el virrey y luego con el presidente. Nuestra economía estuvo dirigida hacia el exterior, dentro de un sistema-mundo. Un sistema que para una acumulación más rápida del capital uso la clasificación racial para someter a las “razas inferiores” a regímenes laborales que los “blancos” habían superado ya hace tiempo.

https://www.leerydifundir.com/2022/10/12-octubre-la-invasion-america-nacimiento-del-capitalismo/

19 de octubre de 2021

El verdadero Cristóbal Colón

Howard Zinn

No hay nada que celebrar. La llegada de Colón a las Américas, lejos de haber sido una aventura heroica, fue un vertedero de sangre.

Arahuacos hombres y mujeres, desnudos, con sus pieles leonadas y completamente asombrados, salieron de sus aldeas hacia las playas de la isla y nadaron contra el mar para mirar de cerca esa embarcación, tan enorme y extraña a la vez. Cuando Colón y sus marineros orillaron con sus espadas, los arahuacos corrieron a saludarlos y los agasajaron con comida, agua y regalos. Poco tiempo después, el navegante escribió en su diario:

   Nos traían papagayos e hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. […] Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. Deben ser buenos servidores […] con cincuenta hombres los tendrán todos sojuzgados y les harán hacer todo lo que quisieren.

Estos arahuacos de las Islas Bahamas se parecían bastante a los indios del continente, pues se destacaban —los observadores europeos no se cansaban de repetirlo— por su hospitalidad y su disposición a compartir. Esos rasgos no sobraban en la Europa del Renacimiento, dominada como estaba por la religión de los papas, el gobierno de los reyes y la locura dineraria que definió a la civilización occidental y a su primer mensajero en las Américas, Cristóbal Colón.

La pregunta que movía a Colón era clara y sencilla: ¿Dónde está el oro? Había persuadido al rey y a la reina de España de financiar una expedición a tierras lejanas bajo el supuesto de que encontraría grandes tesoros del otro lado del atlántico: traería oro y especias de la India y de Asia. Al igual que otra gente culta de su tiempo, sabía que el mundo era redondo y que navegando hacia el oeste llegaría al lejano este.

La unificación de España era reciente: el país se había convertido en un nuevo Estado nación, como Francia, Inglaterra y Portugal. Su pueblo, compuesto fundamentalmente de campesinos pobres, trabajaba para la nobleza, que representaba el 2% de la población y poseía el 95% de la tierra. Como otros Estados del mundo moderno, España estaba en busca de oro, esa nueva insignia de la riqueza, mucho más útil que la tierra, pues permitía comprar cualquier cosa.

Había oro en Asia, pensaban, y también seda y especias. No hacía tanto tiempo, Marco Polo y otros habían traído al continente cosas maravillosas. Ahora que los Turcos habían conquistado Constantinopla y las regiones orientales del Mediterráneo, los caminos que pasaban por Asia estaban bajo su control y era necesario encontrar rutas marítimas. Los portugueses habían llegado al extremo sur de África. Entonces, España decidió jugársela en un largo paseo sobre un océano desconocido.

A cambio de traer oro y especias, los reyes católicos prometieron premiar a Colón con el 10% de las ganancias, el gobierno de las tierras descubiertas y la fama que acompañaría su nuevo título: Almirante de la Mar Océana. Colón era un comerciante de la ciudad italiana de Génova, tejedor de medio tiempo —hijo de un maestro en el oficio— y experto marinero. Zarpó con tres carabelas, entre las que destacaba por su tamaño la Santa María, de casi treinta metros y con una tripulación de treintainueve miembros.

Colón nunca hubiese llegado a Asia, situada muchos kilómetros más lejos de lo que indicaban sus cálculos, fundados en el imaginario de un mundo pequeño. La amplitud de los mares lo hubiese condenado a la muerte. Pero tuvo suerte. A un cuarto de camino se topó con una tierra inexplorada y desconocida, que separaba a Europa de Asia: las Américas. Fue durante la primera mitad de octubre de 1492, treintaitrés días después de que Colón y sus marineros hubieron abandonado las Canarias, archipiélago situado en la costa atlántica de África. Entonces vieron ramas y palos que flotaban en el agua. Vieron bandadas de pájaros.

Eran signos de que estaban acercándose a tierra. El 12 de octubre, un marinero llamado Rodrigo contempló el brillo de la luna mañanera sobre las arenas blancas, y lloró. Era una de las islas caribeñas de las Bahamas. Se suponía que el primer hombre que avistara tierra obtendría una pensión anual vitalicia de 10 000 maravedís, pero Rodrigo nunca cobró. Colón juró que había visto una luz la noche anterior. Así obtuvo la recompensa.

Fue en ese momento, cuando se acercaban a la costa, que los indios arahuacos nadaron a saludarlos. Los nativos vivían en aldeas comunales y contaban con una agricultura bastante desarrollada de maíz, batata y mandioca. Sabían hilar y tejer, pero no tenían caballos ni animales de trabajo. Aunque no tenían hierro, de sus orejas colgaban pequeños adornos de oro.

Las consecuencias del detalle fueron terribles: luego de secuestrar a algunos habitantes, Colón los torturó para que lo condujeran hacia la fuente del oro. Navegó hasta la actual Cuba y luego hasta La Española (hoy dividida entre Haití y República Dominicana). Allí, las diminutas partículas de oro que brillaban en los ríos y una máscara del mismo metal, que el jefe de una tribu puso ante los ojos de Colón, generaron la visión delirante de inagotables campos auríferos.

En su informe a la Corte de Madrid, Colón exageraba. Insistía en que había desembarcado en Asia —estaba en Cuba— y en una isla en la costa de China (La Española). Sus descripciones eran en parte verdad y en parte ficción:

   La Española es maravilla: las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas y las tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar […]. [H]ay muchas especierías y grandes minas de oro y de otros metales.

Los indios, informaba Colón, «son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela, jamás dicen que no, antes convidan a la persona con ello […]. Concluía su informe con un pequeño pedido a su Majestad, a cambio del cual «yo les daré oro cuanto hubieren menester […] y esclavos cuantos mandaren cargar […]».

Las promesas y los informes de Colón lograron que su segunda expedición contara con diecisiete barcos y más de doscientos hombres. El objetivo estaba claro: esclavos y oro. Desde su base haitiana, Colón empezó a enviar a una expedición tras otra hacia el interior. No encontraron campos de oro, pero aun así tenían que llenar los barcos que volvían a España con algún tipo de dividendo.

En 1495 acometieron una redada esclavista: rodearon a 1500 arahuacos —hombres, mujeres y niños—, los metieron en jaulas vigiladas por españoles y perros y eligieron a los 500 mejores especímenes para subirlos a bordo. De esos 500, 200 murieron en el viaje.

Fueron muchos los que murieron en cautiverio. Entonces Colón, desesperado por devolver los dividendos anticipados, tuvo que honrar su promesa de llenar los barcos de oro. En la provincia haitiana de Cicao, donde el conquistador y sus hombres pretendían encontrar los campos auríferos, ordenaron que todas las personas mayores de 14 años recolectaran cada tres meses una cierta cantidad del metal precioso. Cuando cumplían la directiva, los colonizadores colocaban un identificador de cobre alrededor de sus cuellos. A los indios que no tenían el cobre, les amputaban las manos y los dejaban morir desangrados.

La tarea que los colonizadores imponían a los indios era imposible. El único oro que había alrededor era el polvo que surcaba la corriente de los ríos. Entonces los nativos intentaron huir, pero fueron cazados por los perros y asesinados. Cuando se hizo evidente que no había más oro, los indios fueron sometidos al trabajo esclavo en el marco de grandes Estados, conocidos más tarde como encomiendas. Se los forzaba a trabajar a un ritmo insoportable y morían de a miles. En 1515 quedaban, con suerte, 50 000 indios. En 1550 quedaban 500. Un informe de 1650 muestra que no quedaba en la isla ni un solo arahuaco nativo. Tampoco habían sobrevivido sus descendientes.

La fuente principal —y, en muchos casos, la única— de información sobre lo que sucedió en las islas después de la llegada de Colón es Bartolomé de las Casas, quien, cuando era apenas un joven cura, participó de la conquista de Cuba. Durante un tiempo gobernó una plantación de indios esclavos, pero renunció y se convirtió en un crítico apasionado del maltrato español. Las Casas transcribió el diario de Colón y, cuando cumplió cincuenta años, empezó a escribir los múltiples tomos de su Historia de las Indias.

En el segundo, Las Casas, quien al principio había instado a reemplazar a los indios por esclavos negros, convencido de que eran más fuertes y sobrevivirían, pero luego terminó rindiéndose ante la evidencia de los efectos que provocaba la situación en los negros, narra el trato que recibían los nativos de parte de los españoles. Por ejemplo, pasado cierto tiempo, los españoles se negaban a realizar cualquier trecho caminando. Entonces, si estaban apurados, montaban las espaldas de los indios o las hamacas que ellos cargaban corriendo. También obligaban a los indios a cubrirlos del sol con grandes hojas y a abanicarlos con plumas de ganso.

   El control total condujo a la crueldad total. Las Casas cuenta que los españoles no hacían otra cosa que apuñalar decenas de indios y cortarlos en pedacitos para probar el filo de sus espadas. Todos los intentos de defensa fracasaron. El cura informa que los indios sufrieron y murieron en las minas o realizando otros trabajos forzados, en un silencio desesperado, sin nadie a quien recurrir para pedir ayuda. Luego, describe el trabajo en las minas:

   Enfermaban en las minas por las susodichas causas: no los curaban, sino dábanles un poco de cazabí y ajes, y enviábanlos a sus tierras a que se curasen, los cuales se iban cuanto más podían durar, y cuando el mal les crecía o la comida les faltaba, echábanse en un monte o arroyo donde se acababan; yo los vide algunas veces y digo verdad.

Ved el escarnio de las leyes, y cuán llenas de iniquidad. Otra ley hobo que mandó que ninguna mujer preñada, que pasase de cuatro meses la preñez, no la enviasen a las minas, ni a hacer montones, sino que las tuviesen los españoles en sus estancias y se sirviesen dellas en las cosas de por casa, que son de poco trabajo, así como hacer pan y guisar de comer y desherbar. Véase qué crueldad e inhumanidad, que hasta cuatro meses pudiese trabajar la mujer preñada en las minas y hacer montones, que son trabajos para gigantes, como queda declarado, y que hasta que eche la criatura sirva en casa de hacer pan, que es no chico, sino grande trabajo, y mayor el desherbar las labranzas.

Cuando llegó a La Española en 1508, Las Casas declaró que había 60 000 personas en la isla, contando a los indios, de donde es posible concluir que entre 1494 y 1508 habían muerto más de tres millones de personas a causa de la guerra, la esclavitud y las minas.

Lo mismo que hizo Colón con los arahuacos de las Bahamas, hicieron Cortés con los aztecas de México, Pizarro con los Incas del Perú y los colonos ingleses de Virginia y Mssachusetts con los powhatanos y los pequot. Usaron las mismas tácticas y por los mismos motivos: la locura del oro, típica de los primeros Estados capitalistas europeos, el hambre de esclavos y de materias primas, destinados a pagar a los bonistas y accionistas de las expediciones, a financiar a las burocracia monárquicas de Europa occidental, a acicatear la nueva economía dineraria que surgía de las ruinas del feudalismo, en fin, a participar de lo que Marx denominó acumulación originaria. Fueron los violentos inicios de un intricado sistema que supo combinar la tecnología, los negocios, la política y la cultura para garantizar su dominio mundial durante los cinco siglos siguientes.

¿Qué tan seguros estamos de que todo lo destruido era inferior? ¿Quiénes eran esas personas que salieron de la playa y nadaron con regalos para Colón y su tripulación y que invitaron a Cortés y a Pizarro a cabalgar en sus campos? ¿Qué sacó el pueblo español de todas las muertes y la crueldad provocadas contra los indios de las Américas? En su libro, Columbus: His Enterprise, Hans Koning sintetiza bien la respuesta esta última pregunta:

      Pues todo el oro y la plata robados y enviados a España no enriquecieron al pueblo español. Solo sirvió para otorgarles una ventaja a sus reyes en el equilibrio de fuerzas de la época, es decir, representó una oportunidad de contratar más mercenarios para sus guerras. Pero, en cualquier caso, fueron guerras perdidas, y lo único que quedó fue una inflación monstruosa, una población hambrienta, ricos más ricos, pobres más pobres y una clase campesina arruinada.

Así comenzó la historia de la invasión europea a los asentamientos indígenas de las Américas.
 
Traducción: VALENTÍN HUARTE

18 de octubre de 2021

La conquista de América: la historia la siguen contando los hombres blancos

Verónica Zapata

La creación de los estados-nación en América vino de la mano de la creación de las “escuelas normales”, cuyo objetivo educativo era homogenizara la población en base a una sólo cultura, la europea. Desde allí el relato que se impuso fue el de un Cristóbal Colón que produjo el “descubrimiento” de América y que trajo “civilización” por sobre la “barbarie” que supuestamente habitaba en estas tierras.

Luego de casi 200 años, el revisionismo histórico logró presentar a Cristóbal Colón como quién realmente era, un genocida; y a su llegada como la “Conquista de América”, que produjo el mayor genocidio que la historia de la humanidad haya conocido y que dejó un saldo de aproximadamente 120 millones de indígenas muertos.

Tan grande fue la merma de la población indígena que tuvieron que traer de África esclavos negros para compensar la baja. Pero no sólo fueron los españoles con la Biblia en la mano los que perpetraron el genocidio, sino muchos de los que hoy se recuerdan como “patriotas” latinoamericanos, por ejemplo Julio Argentino Roca o y el “gran maestro” Domingo Faustino Sarmiento, ambos en Argentina.

Se escribió una “versión oficial” de la historia de la mano de los conquistadores europeos y/o sus descendientes, que excluyó la voz indígena, su cultura, sus líderes, su lucha, su ideología política,su ciencia, su economía, etc. Esta versión se fue transmitiendo tanto desde la derecha como desde la izquierda desde una mirada eurocéntrica.

 La mayoría de los intelectuales de la izquierda tradicional y colonial o del progresismo que escriben sobre la “cuestión indígena” son de descendencia europea. Dirigen las academias, reproducen el pensamiento eurocéntrico y el colonialismo que afirman cuestionar. No asumen su colonialidad, pues conciben el colonialismo como algo externo propio de la ultraderecha, que pregona abiertamente la supremacía blanca.

El pensamiento colonial eurocéntrico, primero nos precede y nos atraviesa desde el momento del nacimiento porque fue impuesto a sangre y fuego en Abya Yala que antaño fue colonizada. Segundo, es parte de la estructura mental colonial que se construye principalmente a través del tránsitopor un sistema educativo construido desde el eurocentrismo, especialmente el universitario, donde hasta los posgrados de “Diversidad Cultural” o los muy de moda del “Vivir Bien” son dictados por hombres o mujeres blancos de clase media.

Intentan explicar la ideología y la cultura del indígena cuando no pueden romper con su propio colonialismo que no respeta la voz que intentan suplantar y les impide algo básico: hacer sus investigaciones en base a voces indígenas, lo hacen en base a voces blancas, incluso de quienes justamente están enfrentados y acusados de cerrar el paso a nuevo liderazgos indígenas.

Son numerosos los líderes indígenas dentro y fuera del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia, de la talla de Felipe Quispe Huanca ,“El Malku”, el líder minero fallecido Orlando Gutiérrez, la dirigenta indígena Segundina Flores de la Confederación de Mujeres Indígenas “Bartolina Sisa”, etc., que acusan de utilizar a los indígenas de “escalera” para acceder a cargos políticos a la élite del propio MAS, integrado por hombres blancos de clase media, llamados “intelectuales”, que conforman la izquierda colonial de Bolivia.

¿Cómo se puede investigar y conocer el pensamiento indígena a través de hombres o mujeres blancas? ¿Cómo hacer caso omiso a la voz de un pueblo indígena que denuncia, una y otra vez, ser utilizados y no sentirse representados por una élite blanca dentro del MAS, como denunció la lideresa indígena Segundina Flores en representación de todo el  pacto de unidad y la central obrera boliviana (COB) durante los bloqueos de agosto del 2020?

¿Porqué se escucha la campana blanca y no la indígena para relatar sucesos del mundo indígena como en el caso boliviano?  Este accionar sólo se comprende por el pensamiento colonial imperante donde la voz indígena está devaluada. El indígena es redituable sólo para la foto “progre” para obtener rédito político.

El indígena, cuando quiere presentar su ideología política y expresarse por sí mismo sin ser relatado por otro blanco, deja de ser redituable y hasta contraproducente, pues implica dos cuestiones: 1) que no necesita intermediario blanco que hace su carrera profesional, obtiene beneficios económicos y /o rédito político a costa de silenciar la voz indígena, y 2) es más cómodo mantener el sistema colonial de privilegios en detrimento del indígena que beneficia al hombre y a la mujer blanca que afirma apoyar “la causa indígena”.

Si lo denunciado por diversos dirigentes indígenas realmente sucede en Bolivia, donde gobernó un presidente indígena como Evo Morales durante 14 años, es porque también sucede y está naturalizado este racismo hacia el indígena en otros países dela región. En Argentina, no es un dato menor que la única presa política que está encarcelada hace seis años es Milagro Sala, dirigente indígena de la Túpak Amaru, que mientras sirvió era “compañera”, pero cuando empezó a hacer críticas, dejó de serlo.

Lo mismo se replica dentro de Bolivia, donde a quienes hacen críticas constructivas o tienen la osadía de exigir autocrítica posgolpe de Estado a la élite blanca del MAS, son objetos de campañas de difamación acusándolos de pactar con la “derecha” como es el caso de la dirigente indígena Segundina Flores o directamente son expulsados del MAS como la joven aymara Eva Copa.

Recientemente se cumplió el aniversario del deceso del líder minero Orlando Gutiérrez fecha que pasó sin pena ni gloria, mientras aún no se conocen las causas de su muerte habiendo sido uno de los protagonistas de la recuperación de la democracia en Bolivia: éste es el trato que reciben los indígenas en Bolivia.

Por otro lado, a los comunicadores indígenas que intentan abrir una línea de pensamiento crítico dentro del mismo MAS, no son contratados, no reciben pauta publicitaria del estado o son acusados de ser “funcionales a la derecha”.

Quizá por este motivo, es que aún no se han restituido a las organizaciones sociales las radios comunitarias indígenas que Áñez les quitó para silenciar la voz indígena. Los que sí reciben pauta publicitaria del Estado sin problemas, son los medios de comunicación de la derecha.

 Lo que prima en los medios estatales es el rostro blanco en un país de mayoría indígena, pues éstos no van a cuestionar nada porque el racismo no es una problemática que les afecte. El proceder de cerrar el paso al pensamiento crítico y a la autocrítica es un arma de doble filo, porque es lo que termina de implotar a un partido.

Una clave para la liberación indígena: ser liderados por otro indígena

El poder popular del movimiento de mujeres en Argentina radica en que han logrado que sus lideresas sean mujeres, que quiénes hablen de sus problemáticas y sus luchas también lo sean. Porque son las mujeres las que vivencian en su cuerpo la violencia de género en todas sus variantes, y por ello son las únicas en ser capaces de luchar y entregar la vida por su propia causa.

Ese es un logro vital para conquistar la liberación del colectivo.Incluso se está produciendo epistemología feminista y se está reconstruyendo una historia social desde una perspectiva de género, recuperando a las lideresas mujeres excluidas de la historia oficial. Porque históricamente la ciencia y la historia fueron producidas por hombres blancos occidentales que desde sus parámetros masculinos y eurocéntricos, excluyeron a las mujeres y a los pueblos originarios.

Este proceder ejemplar del movimiento de mujeres de Argentina, el movimiento indígena no ha podido conquistarlo a nivel regional, ni siquiera en Bolivia y tiene el desafío de romper con su colonialidad y concretarlo. Hoy son los sujetos políticos protagonistas de las transformaciones sociales en toda la región, son quienes ponen el cuerpo en el frente del campo de batalla ante el neoliberalismo, donde no están los intelectuales blancos “revolucionarios” de escritorio, que pretender direccionarlos de manera paternalista y colonial para imponer sus propios intereses.

Los Pueblos Originarios tienen el derecho de que si actualmente ningún partido puede ganar una elección sin el voto de los pueblos originarios, como en el caso de Ecuador, Perú, Bolivia, estos pueblos tienen el derecho de exigir cargos políticos de alto rango de poder decisional dentro del gobierno, incluso la presidencia.

En Bolivia se ha naturalizado que hombres blancos de clase media que utilizan la innecesaria estrategia de ponerse un poncho, folclorizando al indígena, se presenten como líderes del movimiento indígena desconociendo sus problemáticas con discursos demagogos en clave indígena.

Pero el modelo de hombre blanco hegemónico no vivencia en el cuerpo la opresión colonial. Tampoco el racismo es algo que le afecte y por ello en momentos de crisis desaparece del mapa, como lo hizo la élite blanca del MAS que no participó de la resistencia y de la recuperación de la democracia en Bolivia.

La historia oficial  vs la historia de los “nadies” sobre el golpe de Estado

Para desarticular relatos impuestos como el del “Descubrimiento de América” y construir nuestra propia historia y sentido común, se necesitan más indígenas en cargos políticos de alto rango decisional, porque es desde el poder político que se construyen políticas descolonizadoras en términos comunicacionales, educacionales, etc.. Desde abajo de la pirámide de poder el indígena sólo tiene función de decorado.

Además, se necesitan más comunicadores y medios de comunicación indígenas y que comuniquen desde una perspectiva decolonial, para evitar intermediarios blancos que relaten la historia y la lucha del indígena desde miradas eurocéntricas. El movimiento de mujeres a nivel mundial ha comprendido este punto clave para enfrentar la batalla cultural y promover la deconstrucción patriarcal.

También, es importante dar voz a los intelectuales indígenas como lo fue “El Mallku”, que han emergido al calor de las lucha indígenas. No puede repetirse el error de la ex vicepresidencia del ex gobierno del MAS que promovía que intelectuales blancos eurocéntricos, incluso extranjeros, asesoraran un gobierno boliviano, porque  ello no sólo es una práctica contraproducente y colonial, sino humillante para las y los bolivianos.

No pudieron anticipar el golpe con su “sabiduría” y sus doctorados en “antiimperialismo”, ni durante el golpe de Estado salieron a defender al exgobierno del MAS, puesto que justamente fueron ellos parte de los errores señalados dentro del núcleo duro indígena del movimiento.

Hoy, básicamente dos grandes relatos contrapuestos se enfrentan en Bolivia sobree lo que sucedió durante el golpe de Estado del 2019: una “historia oficial” relatada por la élite del MAS que se autoproclaman en sus propios libros como “héroes” que recuperaron la democracia, cuando no estuvieron en el campo de batalla, incluso algunos ni siquiera estuvieron dentro del país ese entonces. Además, estaban enfrentados al pacto de unidad de la resistencia y a la central obrera boliviana durante el golpe.

¿Qué rol cumplen en estas historietas los indígenas como el líder Felipe Quispe Huanca “El Mallku, difamado por este sector?  Hay otra versión de la historia del golpe, siempre hay otra versión de todo en un país, o mejor dicho en una mal llamada América, donde  la voz indígena esta devaluada, es la voz de los “nadies”, a donde no llega el micrófono de la prensa progresista internacional, ni los intelectuales eurocéntricos que escriben sobre la “cuestión indígena”

Ahí están las historias de los indígenas que tienen mucho que contar porque pusieron el cuerpo durante los bloqueos que obligaron a Jeanine Áñez a establecer fecha electoral, lo que allanó el camino al triunfo de Luis Arce como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Verónica Zapata.  Periodista y psicóloga boliviana, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

13 de octubre de 2021

¿Qué vamos a celebrar? ¡Nada!


Kajkoj Máximo Ba Tiul

El 12 de octubre de 1492, llegó la nostalgia, la tristeza, el hambre, la represión, la opresión, la persecución, el miedo, la angustia, la muerte. Después de muchos siglos de amaneceres, llegó la oscuridad. Llegó el dolor.

Gritos de hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, que pedían; clemencia. Pedían no morir. Mientras, ladrones, asesinos y genocidas españoles, se deleitaban con la sangre y con el olor a carne humana en llamas. Con armas, caballos y perros, mataron indiscriminadamente, cometieron el primer genocidio, el primer etnocidio e inicio del epistemicidio.

Los gritos de angustia de nuestros abuelos y abuelas, se perdían entre las carcajadas de asesinos y criminales, que actuaron con la venia del rey y de la reina, quienes esperaban sentados, cual haraganes y perezosos, las riquezas que sus lacayos les mandarían después. Asesinos y criminales, que actuaban bajo la bendición de la iglesia y el papa. Asesinos y criminales, que tenían la espada en una mano y en la otra la biblia.

Hechos hay muchos y que nos demuestran que no fue un encuentro amistoso y que se respetó a nuestros abuelos y abuelas. Los siguientes son solo unos ejemplos, de porqué decimos, que el 12 de Octubre de 1492 y los años siguientes y hasta nuestros días han sido de sufrimiento, miedo, muerte, pero también de mucha rebeldía.

Un canto que describe los últimos días en Tenochitlán, dice: “En los caminos yacen dardos, rotos, los cabellos están esparcidos. Destechadas están las casas, enrojecidas tienen sus muros. Gusanos pululan por calles y plazas, y en las paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas, están como tenidas, y cuando las bebimos, es como si bebiéramos agua de salitre. Golpeábamos, en tanto los muros de adobe, y era nuestra herencia una red de agujeros. Con los escudos fue su resguardo, pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad… Llorad, amigos míos, tened entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexicatl. ¡El agua se ha acedado, se acedó la comida! Esto es lo que hecho el Dador de la Vida en Tlatelolco”[1].

El día kijeb’ Kat (7 de marzo de 1524) Aj Pop y Aj Pop Qamajay fueron quemados por Tonatiuh. No tenía compasión por la gente de corazón de Tonatiuh durante la guerra. El día Jun Jun Ajpu’ (12 de abril de 1524) llegaron los castellanos a la ciudad de Iximché; su jefe se llamaba Tonatiuh. Belejeb’ Kat y Kaji Imox salieron al punto a encontrar a Tonatiuh. El corazón de Tonatiuj estaba bien dispuesto para con los reyes cuando llegó a la ciudad. No había habido lucha y Tonatiuh estaba contento cuando llegó a Iximché. De esta manera llegaron antaño los castellanos ¡oh hijos míos! En verdad infundían miedo cuando llegaron. Sus caras eran extrañas. Nosotros mismo, vuestro padre, fuimos a verlo cuando entraron a Iximché.[2]

“Con esta relación envío luego al capitán mirones con veinticinco soldados y dos religiosos de San Francisco, fr. Diego Delgado y fr. Juan Enríquez. Mientras se portaron bien, fueron señores de cuanto había en la tierra, pero señores de cuanto había en la tierra, pero comenzando a hacer agravios, extorsiones y desafueros a los indios, fueron todos muertos cruelmente, y con ellos los dos religiosos, sin que apenas escapase quien trajese la nueva a Yucatán.[3]

Motivados por el Memorial de Betanzos, el 20 de julio de 1532, el Consejo de Indias autorizó que, en Guatemala, Pedro de Alvarado y Francisco Marroquín fueran los encargados del “hierro” para marcar como esclavos a los indígenas que presentaran resistencia armada para no ser sometidos: ambos a dos sin lo cometer a otra persona, hubiesen información y supiesen qué esclavos eran los que así los dichos caciques e indios tenían en su poder por esclavos, y los que constare que verdaderamente lo eran, los hiciesen herrar, y así herrados, de ahí en adelante pudiesen los vecinos y pobladores de la provincia, sin embargo de la provisión de 1530, comprarlos y rescatarlos.[4]

Después de ésta larga noche, hoy los pueblos originarios estamos volviendo. “Estamos buscando el nuevo amanecer”, sabemos que no es una tarea fácil, porque para arrebatarles lo que es nuestro a criminales, lacayos y corruptos, solo será posible si volvemos a ser rebeldes. Con esa rebeldía que viene desde Jun Jun Ajpu’ y Wuqub’ Jun Ajpu’, cuando decidieron vencer a Oxlaju Kame y que luego lo concluyeron Jun Ajpu’ e Ixb’almake’.

NO BASTA LA RESISTENCIA, HAY QUE PASAR A LA REBELDIA


Notas:

[1] León Portilla, Miguel, La Visión de los Vencidos, UNAM, México, 2009. También se sugiere escuchar la canción de Rosa Martha Zarate; Los Vimos, Lo Vivimos, https://m.facebook.com/cantarycontarhistorias/videos/lo-vimos-lo-vivimos/372404407375819/

[2] Memorial de Sololá, Editorial Piedra Santa y Dirección General de Antropología e Historia, Guatemala, 1980.l

[3] De León Pinelo, Relación sobre la pacificación y población de las provincias de Manché y Lacandón, en Relación Histórica Descriptiva de las Provincias de la Verapaz y de la del Manché, escrito por el Capitán don Martín Alfonso Tovilla, año 1635, Editorial Universitaria, Guatemala, 1960.

[4] Cabezas Carcache, Horacio, Marroquín Primer Obispo de Guatemala, Guatemala, 2019 (PDF)

Kajkoj Máximo Ba Tiul. Maya Poqomchi, antropólogo, teólogo, filósofo, profesor universitario, de Guatemala.

9 de octubre de 2021

Vargas Llosa: ¡Viva Hernán Cortés, nuestro libertador!

Carlos de Urabá

“La literatura, último refugio de la libertad” es el título que eligieron los organizadores para la IV Bienal Vargas Llosa en Guadalajara (México). Un título verdaderamente pretencioso porque el número de lectores ha disminuido dramáticamente, no solo en Latinoamérica sino también en el mundo. En esta época la lectura se encuentra en franca decadencia pues es imposible competir con un  mundo dominado por las televisiones, la Internet, las redes sociales,  computadores, teléfonos celulares o  tablets.

Vargas Llosa y su camarilla de illuminatis ha utilizado la IV Bienal Guadalajara para -aparte de hacerse propaganda- continuar con la cruzada contra los gobiernos  “comunistas”  de  Venezuela Cuba o Nicaragua.  Incluso en esta ocasión el premio Nobel se atrevió a criticar duramente al presidente de México López Obrador al que ha definido como un “Populista de izquierdas” que quiere romper las reglas de juego y reelegirse para eternizarse en el poder. “López Obrador es un mandatario que ataca a los periodistas críticos y censura a sus opositores”. Y no solo eso pues  el muy irrespetuoso ha tenido  la osadía de exigirle al rey Felipe VI que pida perdón por los estragos cometidos por los españoles durante la conquista de México. Una afrenta imperdonable  porque “Hernán Cortés no debe ser considerado un conquistador, sino un liberador de los pueblos indígenas oprimidos”  Vargas Llosa repite una y otra vez su mantra preferido: “España nos ha dado la vida,  nos ha dado la lengua, la religión, y gracias a su inmensa generosidad nos hemos integrado en Europa y la civilización occidental”  Aunque en la conquista se hayan cometido algunos “excesos” (en este caso el genocidio de 60.000.000 de indígenas) pero todo queda compensado con la invaluable herencia que nos legó la “madre patria”.

Evidentemente la Bienal cuenta con un presupuesto multimillonario imposible de justificar en tiempos de pandemia. Que se lo cuenten a 50.000.000 de pobres de solemnidad que existen en México. Todo este espectacular montaje se ha materializado gracias al patrocinio de la empresa privada, los bancos, la universidad de Guadalajara, los ayuntamientos, las editoriales españolas y mexicanas, la Fundación Internacional para la Libertad y la Feria Internacional del Libro. El escritor peruano Raúl Tola, que dirige la Catedra Vargas Llosa, comenta que: “no imagina  cómo habrán sobrellevado el confinamiento de la pandemia aquellos que no leen ni tienen inclinaciones culturales.  Debe haber sido horroroso en medio de tanta soledad y angustia.  Porque en la literatura hay un punto de escape, un punto de libertad”  Pero el ejecutivo de la Bienal pasa por alto que las estadísticas dibujan un panorama sombrío ya que el índice de lectura en Latinoamérica y, especialmente en México, es catastrófico.  Y es que los libros solo están reservados para una élite de intelectuales, profesores, catedráticos o estudiantes universitarios.  ¿Para qué leer un libro si todo el saber y el conocimiento lo encontramos en Google?  Los computadores cada día son más inteligentes, mientras nosotros somos cada día más estúpidos e ignorantes. Es tal el fracaso en la promoción de la lectura que el Fondo de Cultura Económica ya no vende libros, sino que los regala y ni así la gente los quiere. La pandemia ha supuesto un golpe mortal para educación en México pues han desertado de las escuelas más de 6 millones de alumnos. Al estar obligados a estudiar en línea de manera virtual lo que ha sucedido es que se han hecho adictos  a los videojuegos, las plataformas de streaming, los casinos virtuales o las redes sociales. En un año y medio apenas si han leído un libro o escrito cuatro cuartillas en un cuaderno.

Pero tenemos que admitir la única posibilidad de revitalizar la lectura en nuestro medio es promover entre las clases populares  la narcoliteratura morbosa y pornográfica en un formato de  fotonovela  por entregas y que narrada con una jerga barriobajera implique al lector. Al fin y al cabo la prensa amarillista impresa (no digital) sigue siendo la más leída.

Los 31 escritores de Latinoamérica y España convocados a la Bienal fueron elegidos cuidadosamente por su curriculum vitae intachable: deben ser personas integras y comprometidas con la libertad y la democracia. Es decir, defensores a ultranza de neoliberalismo y las políticas conservadoras de derechas, anticomunistas  y que, además, reconozcan el valor supremo de la monarquía borbónica como símbolo de la “unidad iberoamericana”. Sin medias tintas la civilización o la barbarie. Desde el púlpito Mario lanza sus diatribas:  “el nacionalismo y el racismo son caras de la misma moneda” En cambio, el nacionalismo español, de esencia nazi-franquista, es virtuoso pues exalta el amor a la patria.

Todos estos escritores, poetas o intelectuales pequeñoburgueses en su egolatría se creen elegidos por la divinidad. La crítica y las editoriales los encumbran a lo más alto del Olimpo  y con todo el descaro estampan en las carátulas de sus libros “¡Best Seller! 50.000 ejemplares vendidos, 100.000 ejemplares vendidos. Pero lamentablemente la realidad nos propina tremenda bofetada porque a las masas lo único que les interesa son las telenovelas, los partidos de fútbol, las series de Netflix, la pornografía, las películas de narcos… Vargas Llosa, dicta catedra: “necesitamos un sistema educativo público (cuando el defiende lo privado) eficiente o jamás saldremos del subdesarrollo que significa dependencia tecnológica de las potencias dominantes”

La era digital  ha multiplicado el poderío del capitalismo como nunca antes se había visto en la historia moderna. ¡¡¡¡En este momento hay más de 2.000 millones de personas en todo el mundo comprando desde los computadores y los celulares!!!! En el año de  pandemia 2020 Facebook, Google, Yahoo!, YouTube, Twitter, Instagram, Telegram, Apple, Microsoft, Amazon, Netflix o Tik Tok han elevado sus ganancias hasta alcanzar cifras estratosféricas.  Definitivamente tenemos que cargar el yugo que nos impone  la ciberdictadura del Silicon Valley.

Apenas unos cientos de personas asistieron a los debates y conferencias que se han llevado a cabo  en el recinto Santander de Artes Escénicas de Guadalajara (entre las que hay que contar alumnos universitarios acarreados por los profesores) Como estamos inmersos en una sociedad de la exclusión por aquí no se ve un indígena, ni un obrero, un trabajador y menos campesinos. Los únicos proletarios son los guardaespaldas, los choferes, los  acomodadores (as) o las limpiadoras a los que el nombre de Vargas Llosa más bien les suena a un cantante corridos. Los estratos bajos se autoexcluyen de tan importantes encuentros literarios  pues para ellos todo esto no es más que capricho de lunáticos.

Mientras en el estrado los egregios escritores haciendo gala de un lenguaje academicista y retorica grandilocuente  exhiben  pretenciosos su alto grado de erudición en un soliloquio que solo ellos escuchan. Que si la prevalencia del pensamiento de Flaubert o el existencialismo de Sartre y la verdadera esencia del ser humano. Debates epistemológicos de indudable valor magisterial pero que no trascienden más allá de sus delirios de grandeza. Es increíble, pero la mayoría de sus devotos son capaces de citar los capítulos más relevantes de la extensa obra del premio Nobel, O sea,  desde “La Ciudad y los Perros” hasta su última publicación “Tiempos Recios” Tal demostración del fanatismo es solo comparable con la de los ayatolas que recitan de memoria el Corán. El público permanece sentado guardando las estrictas medidas de seguridad sanitarias. Parecen más bien muñecos inanimados a los que se les ha puesto un bozal para mantenerlos a raya; algunos cabecean somnolientos,  otros descaradamente  bostezan y otros aburridos prefieren encender sus teléfonos celulares, o tablets y enchufarse a sus audífonos para navegar por el ciberespacio en busca de emociones más fuertes. Los más ansiosos de la secta se muerden las uñas esperando que se acabe pronto las ponencias magistrales para ir a desquitarse al cóctel que ofrecen los organizadores de la bienal donde se pondrán bien a gusto a punta de canapés y tequilas. La bohemia siempre ha sido la principal inspiradora de los grandes genios.  

Y así pudimos observar en primera fila presidiendo la homilía al premio Nobel Vargas Llosa  que hierático empuñaba su bastón cual sumo pontífice atento al desarrollo del cónclave. Eso si se le notaba y un poco alicaído pues tal vez  echaba de menos a su bienamada Isabel Preysler que se había tenido que quedar recluida en su palacete en Madrid a causa de la muerte de su madre. A su lado estaba Alvarito Vargas Llosa, el mánager de la exitosa multinacional Vargas Llosa S.A, que no paraba de tabular mensajes en su celular, quizás cerrando el contrato de la próxima conferencia de su padre cuyo caché se eleva por encima de los  100.000.dólares. Algo sabrá su hijito de las cuentas en paraísos fiscales y su implicación en los Panamá Papers ¿no? Rosa Montero igualmente se le veía  muy entretenida consultando los catálogos de Amazon o jugando al póker en un casino on line, mientras su amiguito el escritor peruano  Roncagliolo se tomaba un selfie con la musa Morgana Vargas Llosa. Bueno, ellos son seres superiores a los que les debemos  respeto y se les ha de  perdonar cualquier desvarío pues son los redentores de una humanidad extraviada y desvalida. Pero esto ya es el colmo que los illuminati que tanto predican que “la literatura es  el último refugio de la libertad” sean tan adictos a la ciberheroína.

La pandemia ha agudizado aún más la crisis económica y definitivamente el libro se ha convertido en un artículo de lujo que solo pueden adquirir las clases más pudientes.  Porque hay que decidirse entre comprar carne o leche o el último libro de Rosa Montero “La Buena Suerte” que cuesta 400 pesos (el salario mínimo en México está en 123 pesos diarios)

Vargas Llosa a sus 85 años  es la viva encarnación del Otoño del Patriarca, eso sí, no ha perdido los aires de caballero de fina estampa, aunque tenga que apoyarse en un bastón para no trastabillar.  Con su pelo plateado y su piel arrugada parece un tótem ante el cual sus devotos se postran de rodillas a rendirle honores.  Un ídolo elevado a los altares por la propaganda de los medios de comunicación y las editoriales, el escritor más exitoso, el premio Nobel, el   superventas,  y uno de los últimos supervivientes del boom latinoamericano.  Vargas Llosa que en su juventud se declaró comunista ahora en su ocaso se confiesa un liberal de derechas más próximo a las tesis de Trump y Boris Johnson.  Tan esquizofrénica metamorfosis nos deja perplejos. Y todavía más cuando presa del ardor guerrero enarbola la bandera rojigualda borbónica encabezando las huestes del nacionalismo español. No por casualidad el rey corrupto y corruptor Juan Carlos I le otorgó el título  de marqués de Vargas Llosa.  

A Mario me lo encuentro a la entrada del lujoso restaurante del Hotel Hilton Guadalajara Midtown en el que están alojados los escritores de la bienal  -sus cachorros tienen que estar bien atendidos en hoteles cinco estrellas, restaurantes de categoría, piscina, jacuzzi, SPA, porque son los sabios de la cultura contemporánea que nos guían y nos iluminan-, el señor marqués  se dirige a desayunar y yo lo abordo y le digo que si me puede responder unas preguntas. A lo que él  amablemente acepta. Yo le cuento la historia de una amiga que no me quiere escribir una carta de puño y letra, solo se comunica conmigo por teléfono o me envía  mensajes de voz por WhatsApp. Al parecer le da vergüenza escribir pues comete faltas ortográficas.  Ya nadie quiere escribir una carta en un papel con un bolígrafo pues es un arcaísmo. Se ha abandonado por completo el hábito de  la escritura cuyo origen  se remonta al año 3.100 AC en Mesopotamia ¿Quién es capaz de leer hoy las 500 páginas de la “Ciudad de los Perros”? A lo que el premio Nobel  me dice que hay que adaptarse a los tiempos que corren. Pero como concentrase en medio de un mundo tan vertiginoso que no nos deja ni un minuto de descanso.  Porque hoy la gente no lee más allá de los 280 caracteres de Twitter.  

Vargas Llosa se quedó pensativo pues él ya había desarrollado ese tema en su libro “La Civilización del Espectáculo” donde hace una crítica de la cultural actual que se ha convertido  que un mero entretenimiento. Y es que un esfuerzo intelectual no produce placer.  Es paradójico, entonces ¿cómo la literatura va a ser refugio de la libertad si las masas se niegan a leer y prefieren ser esclavos de la tiranía  de los medios audiovisuales? – Silencio. Esa pregunta es demasiado capciosa.  Vargas Llosa está de vuelta de todo, se sabe una leyenda viviente y en vez de caminar levita porque su reino ya no es de este mundo.