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6 de diciembre de 2024

Perú: Presupuesto trucho

Ronald Gamarra

En los últimos minutos del plazo legal, el congreso finalmente aprobó la Ley General de Presupuesto del año 2025, en medio de negociaciones opacas, más bien turbias, y sobre todo secretas, trapicheadas entre cúpulas con claros intereses creados vinculados a la corrupción y los sectores sociales poderosos. Por qué tiene que ser así, si se dispone de tres meses para debatir el proyecto de presupuesto que presenta el Ministerio de Economía y Finanzas y deberíamos tener un intercambio abierto de opiniones, a la luz pública, sin gestiones precipitadas, sospechosas y cuando cae la tarde. Pero tal es el estilo de este parlamento del pacto corrupto, la práctica que les conviene para pescar a río revuelto. Y recién empiezan a conocerse los contrabandos, criterios arbitrarios y trampas que han soterrado en esta ley.

Lo primero que salta a la vista es la patética indiferencia de los tunantes de plaza Bolívar frente a los problemas de la sociedad. Mientras las personas y las empresas deben hacer ajustes para sobrevivir en medio de las dificultades, en el congreso se entregan a un frenesí de gasto. Para los padres de la patria, evidentemente, no existe la austeridad que deben observar las personas comunes y corrientes.

Es por ello que el presupuesto del congreso para el año 2025 es más del doble del presupuesto con el que inició sus actividades en 2021, cuando disponía de 650 millones de soles. Para el 2025 se han asignado más de 1,412 millones de soles, el 217% del presupuesto de hace apenas tres años. Es un incremento desmesurado y acelerado, como no se ve en ninguna otra repartición del Estado. El monto asignado para el 2025 supera en más de 300 millones el presupuesto del 2024, que ascendió a 1,084 millones de soles inicialmente, aunque terminaron exigiendo y obteniendo una asignación adicional de 50 millones. Se ve que a esos tipos de la avenida Abancay no les alcanza la buena torta que les dan: siempre piden y obtienen más. Lo mismo sucedió el 2023, cuando el presupuesto de 930 millones de soles tampoco les alcanzó y obtuvieron otros 50 millones de yapa de los recursos escasos del erario.

En los poco más de tres años que tiene este congreso, este poder del Estado ha sido reducido por la claque corrupta que lo domina en un instrumento para el saqueo y la acumulación patrimonial y partidaria. En principio, la planilla se ha llenado de cientos y cientos y cientos de nuevos “trabajadores”, la mayoría de ellos “de confianza” y por lo tanto provenientes de los partidos del pacto, con lo cual se les pagan los favores, y nombrados al libre albedrío de los congresistas. Actualmente el número de trabajadores del parlamento debe estar bordeando los 4 mil. El 80% de su presupuesto se destina a pagar remuneraciones, bonos y beneficios del personal. Estupendo: cada vez hay más dinero para mochar y embolsarse, como lo hemos visto en decenas de casos protagonizados por granujas que sus propios colegas se han encargado de blindar, es decir encubrir, en la risible comisión de ética.

El presupuesto asignado al congreso supera escandalosamente el de varios ministerios y regiones. Así, por ejemplo, el Ministerio de Cultura recibió 740 millones en 2024 y para el próximo año apenas obtendrá dos tercios de lo que se asigna a los padres de la patria. Igualmente, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo consigue una suma diminuta, para no hablar ya del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, que obviamente tiene un trato presupuestal marginal, reflejo indudable de la misoginia y el machismo que imperan entre los integrantes del pacto corrupto, como los fujimoristas y los porkistas, que hace tiempo hacen lo que pueden por borrar del mapa a este ministerio o, al menos, cambiarle de nombre. Qué es eso de Ministerio de la Mujer, dicen, en un país donde el feminicidio es constante, cotidiano y prácticamente impune.

El presupuesto que se asigna a la región Tacna, con 350 mil habitantes, no llega a los 940 millones de soles, menos de dos tercios del presupuesto del congreso. Allí está, pues, lo que Tacna significa en los hechos para esos demagogos que se llenan la boca de alabanzas al heroísmo y fidelidad patriótica de esta región fronteriza, crisol de la patria, que estuvo de rehén en manos extranjeras hasta 1929. Los 130 representantes valen un tercio más que toda la región heroica. Los departamentos de Pasco, Huancavelica, Apurímac, Tumbes reciben sumas similares o inferiores al presupuesto del que disfrutan, mientras hasta ahora siguen “trabajando desde sus casas”, de manera virtual, como si estuviéramos en 2020, en lo peor de la pandemia. Tremendos vagonetas.

Pero todo lo anterior no es lo peor. Lo más indignante es que el congreso se asigne un presupuesto que multiplica por 10 el monto acordado a las Ollas Comunes. A estas, que atienden a cientos de miles de personas, sólo se les concede la suma de 146 millones, frente a los 1,412 millones de los 130 padres de la patria y su corte de la avenida Abancay. Según denunció Sigrid Bazán, que dio una fuerte pelea de manera especial en este tema, los recursos alcanzan solamente para servir raciones de un sol con 69 céntimos. Ya esto es demasiado y, sin duda, va en la línea de los cálculos cantinflescos de Dina Boluarte sobre la posibilidad de preparar una comida completa para toda una familia, con su postre más, por solo 10 soles. Con sólo el monto que el congreso se ha incrementado a sí mismo para el próximo año se podría triplicar la asignación de las Ollas Comunes y así mejorar una dieta deficitaria y llevar, como dice la congresista Bazán, “dignidad en algo que es un derecho: la alimentación”.

Estos montos presupuestarios mínimos o ridículos para los sectores sociales con pocos recursos contrastan con la feria de privilegios y exoneraciones fiscales para los grupos poderosos. Sobre este asunto ya se han pronunciado en contra organismos especializados del Estado, como el Consejo Fiscal, la SUNAT, el MEF y el BCR, cuyo presidente, Julio Velarde, fue enfático y claro en su intervención en la CADE al condenar las exoneraciones tributarias en lugar de promover la eficiencia y la productividad. A pesar de ello, se aprobó en comisión parlamentaria, bajo el impulso del fujimorismo, una nueva ley agraria que favorece a los agroindustriales con exenciones tributarias que significan una mochada de 2 mil millones a los ingresos del Estado. El MEF calcula que los favores tributarios del congreso a sus amiguetes empresarios ya se acercan hasta el momento a los 10 mil millones. Por lo demás, los 251 mil millones presupuestados para el 2025 ni siquiera están asegurados, pues se dan como ingresos “seguros” montos cuyo pago está pendiente por litigio u otra razón legal. Y el déficit de apertura sigue en 4%, muy por encima del 2% vigente hasta hace un par de años.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 712 año 15, del 06/12/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

4 de diciembre de 2024

Perú: La orgía fiscal del Presupuesto

Pedro Francke

La ley del presupuesto 2025 tenía que aprobarse por el Congreso esta semana, ya que la Constitución establece que el plazo es el 30 de noviembre. Este proceso siempre ha tenido cierta dificultad para asegurar el equilibrio entre ingresos y gastos, lo que requería manejar con cuidado la relación entre Poder Ejecutivo y Congreso, pero se hacía. Este año, como en tantos otros aspectos, ha sido el descalabro. El problema de base es que ya no hay equilibrio de poderes, ahora quien manda es el Congreso y el Ejecutivo es su esclavo, de tal manera que cada uno de los 130 congresistas puja por dinero para su propio interés. Resultado: desarreglo absoluto que termina en un arroz con mango de tamaño descomunal.

Ya este año 2024 hemos visto claramente un descontrol presupuestal. A fines del año pasado se aprobó el presupuesto 2024 estableciendo que el déficit público no podía pasar de 2 por ciento del PBI, unos 20 mil millones de soles. Pero resulta que ese déficit está siendo el doble, más de 40 mil millones. Como se ve, no es una “pequeña violación de la ley”: son 20 mil millones de soles de déficit en exceso, más que todo lo que se destina a los cientos de inversiones en educación, salud y saneamiento. ¿Cómo es esto posible habiendo una ley expresa que establecía ese tope de 2 por ciento? Fácil: al que ha hecho la ley, el Congreso, no le importa que se viole su propia ley, dado que eso es producto de que se cumplen sus mandados. Para suavizar este problema el Congreso hacia mediados de año le permitió al Poder Ejecutivo que fijara el tope de déficit que quisiera. Se autofijaron un máximo de 2,8 por ciento y no lo van a cumplir. Igual no pasa nada: nadie pedirá que rindan cuentas ni habrá ninguna investigación ni reclamo. Recordemos que el actual ministro cumplió funciones y estuvo varias veces subordinado a Luis Carranza, el vocero económico de Keiko Fujimori durante la campaña de 2021. En esas condiciones, como en el virreinato, la ley se acata pero no se cumple.

El nuevo presupuesto del 2025 fue preparado por el MEF bajo la obligación, establecida en una ley previa llamada “de responsabilidad fiscal”, de que el déficit público para el próximo año no debe pasar de 2,2% del PBI. Antes de que entrara este cogobierno Congreso-Boluarte ese tope legal era de 1,5%, pero como un primer mecanismo para legalizar su irresponsabilidad fiscal lo subieron hace unos meses a 2,2%, unos 7 mil millones de soles adicionales que, como se sabe, significan mayor endeudamiento público, mayor carga sobre las espaldas de los futuros gobiernos y las de los ciudadanos, para los años venideros. Pero aun con este tope más alto, si este año 2024 se está violando la meta por más del doble, ¿qué posibilidades hay de que el 2025 se cumpla la ley? Desde que se instaló este cogobierno Dina-Keiko-Acuña han aumentado el déficit anual en 26 mil millones de soles. Es increíble pensar que de repente en un año preelectoral van a recortar el gasto público en 15 mil millones o se van a dedicar a cobrar todos los impuestos que han regalado. Así, es seguro que el próximo año se volverá a incumplir la meta fiscal, a pesar de que los precios del cobre y el oro están por los cielos y eso significa que esas mineras aumentarán sus pagos de impuestos, aunque siempre muy por debajo de lo que sería justo.

El asunto es tan grave que el propio ministro de Economía ha dicho que en esta ley de presupuesto 2025 se están aprobando obligaciones de gasto por 20 mil millones de soles, que están en diversos artículos de la ley, pero sin que se haya incluido esos montos de gasto en el rubro correspondiente. El Congreso aprueba un presupuesto que dice es de 251 mil millones, incluyendo menores porcentajes para la salud pública, pero al mismo tiempo introduce una serie de dispositivos que obligan a gastar más. Se trata de bonificaciones de diversos rubros de la planilla para los amigos de uno u otro congresista y proyectos extra que le caen como anillo al dedo a algún contratista amigo. Para los gobiernos regionales y municipalidades les han dado un presupuesto adicional mediante un pretexto que malogra todo el sistema presupuestal, el uso de los llamados “saldos de balance”, de tal manera que ahora el presupuesto del 2025 no está separado del 2024 sino que se traslapan ambos, generando un desorden administrativo.

En estas circunstancias, el presupuesto 2025 recién aprobado es como papel mojado. Con toda seguridad el Congreso aprobará muchos adicionales de gasto, lo que en el Perú se conoce como “créditos suplementarios”. Van a controlar eso de cerca. Es de esa forma como los actuales congresistas le dan legalidad y viabilidad a la farra fiscal en la que están empeñados, cada uno jalando agua para su molino. Para agravar las cosas, las presiones aumentan para aprobar nuevas exoneraciones tributarias, lo que trae como consecuencia ineludible reducir ingresos y ampliar más el déficit. La comisión de agricultura del Congreso está discutiendo la propuesta del fujimorista ministro del sector para regalar 1,800 millones de soles anuales a los agroexportadores, adicionales a los 400 millones anuales que ya se vienen llevando y que nos sacan a los asegurados de EsSalud, ya que es a este fondo al que no contribuyen como corresponde. En la Comisión de Economía del Congreso, presidida por el fujimorismo, también quieren ampliar la exoneración de impuestos a los grandes hoteles, lo que nos cuesta más de 700 millones al año. Tras la inauguración del puerto de Chancay, los empresarios piden que les exoneren del impuesto a la renta, quieren llevarse todas sus ganancias sin dejar nada para el Perú, y tienen eco: hay algunas discrepancias entre ministros, pero el debate es si les dan todo lo que piden o casi todo. Nadie en este gobierno defiende el interés nacional.

Exonerar del impuesto a la renta a las empresas es una medida fiscal muy injusta: como lo que se paga es proporcional a las ganancias, quienes ganan más con esa medida son los que más utilidades tienen. Hoy mientras más millonario y grande eres, más beneficios sacas. Las micro y pequeñas empresas, de hecho, no obtienen ninguna ventaja de ese tipo de exoneraciones, porque ya tienen un régimen tributario especial. A las grandes empresas, de acuerdo al régimen tributario actual, para el cálculo de este impuesto les descuentan lo que se llama la “depreciación del capital”, es decir, la recuperación directa del monto invertido. Todo lo que sea llevarse lo que pusieron de inversión no paga impuesto. Y si en algún año tienen pérdidas porque recién están empezando, todo eso en los años siguientes se les descuenta de cualquier monto de impuesto que les correspondería pagar. A pesar de todas esas condiciones, grandes agroexportadores, hoteleros y otros no quieren pagar impuestos como sí lo hacemos todos los trabajadores formales cada vez que cobramos un sueldo mensual.

La ley de presupuesto 2025 aprobada es un desarreglo descomunal, con déficit descontrolado y desorden administrativo. Pero en las próximas semanas nuestro futuro fiscal puede ponerse bastante peor con más exoneraciones tributarias que terminen de desfondar nuestro maltrecho Estado.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 711 año 15, del 29/11/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

22 de marzo de 2022

Perú: La guerra y la economía peruana

Pedro Francke

La guerra es un monstruo grande y pisa fuerte sobre la gente. La guerra de Rusia contra Ucrania es execrable, como lo han sido todas las invasiones con afán imperialista. En este artículo, sin embargo, vamos a concentrarnos en sus consecuencias de corto plazo para la economía peruana y las respuestas posibles.

Esta guerra viene impactando sobre los mercados internacionales de materias primas. Primera mala noticia: el precio del petróleo, que el año pasado había subido de 60 a 80 dólares el barril y este año había vuelto a subir a 90, ya superó los 110 dólares el barril y algunos pronostican que puede llegar a 150. Esa alza eleva el precio interno del diésel y las gasolinas, golpeando fuerte a los transportistas y dando un nuevo empujón inflacionario sobre todos los precios de consumo. También sube el precio del gas, afectando el precio del GLP; es decir, los balones de gas que consumimos en nuestros hogares. Mala noticia 2: el precio internacional del trigo, con cuya harina hacemos pan y fideos, que también había subido de 550 a 700 dólares la tonelada al inicio de este gobierno, ahora está en 1,200 dólares y subiendo. También están subiendo fuertemente el precio del maíz (insumo principal para la producción de pollos y huevos) y de los aceites vegetales. La razón de estas alzas es que Rusia es un gran productor y exportador mundial de petróleo y gas, y que sumando Rusia y Ucrania exportan el 29 por ciento del trigo, el 18 por ciento del maíz y el 78 por ciento de aceite de girasol, la mayor parte por el mar Negro vía puertos en la zona en guerra. Todo esto suma un impacto grande sobre los precios de los consumidores, cuya duración es incierta pero puede ser bastante larga dados los escenarios de conflicto y las sanciones económicas aplicadas contra Rusia. Otro grupo afectado serán los agricultores, ya que los precios de la urea y los fertilizantes nitrogenados, que ya habían subido muy fuerte, van a subir aún más dado que Rusia abastece al mundo con cerca de una sexta parte del mercado.

Hay, sin embargo, una buena noticia: también suben los precios de los metales. El precio del cobre, que antes de la pandemia estaba debajo de 3 dólares la libra con lo que todas las empresas mineras hacían buenas ganancias, luego subió hasta encima de 4 dólares con 30 centavos y ahora ya superó los 4 con 80 centavos, debido a que Rusia es también importante productor de cobre. El precio del oro, que antes de la pandemia estaba en 1,500 dólares la onza, ahora está cerca de 2,000 dólares debido a que ante el miedo la gente siente que es un refugio de valor. También el zinc, otro metal que exportamos bastante, bate récords en el precio.

SE PUEDE EQUILIBRAR CON POLÍTICAS ADECUADAS

Puede pensarse que si se pierde por un lado y se gana por el otro, no hay tanto problema. El asunto es que cuando los precios de los metales suben, las ganancias se concentran en las grandes empresas propietarias de las minas, muchas de ellas transnacionales. Sólo una parte minoritaria, alrededor del 40 por ciento, revierte al Estado peruano en forma de regalías e impuestos. Por otro lado, el alza de precios del petróleo, el pan, el pollo y el aceite golpea con mucha fuerza a quienes están en pobreza o cerca de ella. Unos pocos ganarán mucho, la gran mayoría y los pobres sufrirán.

Estos efectos ya los vimos en los meses pasados. ¿Cómo se puede responder a esta situación? Para las familias, la mejor política son los llamados “bonos”, transferencias directas de dinero a quienes más lo necesitan. Una medida complementaria son programas de empleo temporal, muy eficaz en contextos de recesión y alto desempleo. En el Perú, donde la salud es tan costosa para los pobres por los grandes déficits de la sanidad pública, asegurar una buena atención y medicinas gratuitas quitaría una gran carga económica a las familias más vulnerables.

La opción de un subsidio generalizado para que la gasolina no suba hace que, aunque los transportistas eviten costos mayores y el pasaje urbano puede aguantarse un poco, se beneficien más quienes tienen carros de lujo, 4x4 o yates, que no son precisamente pobres. Si se asigna fondos para que la urea no suba de precio, quienes más se benefician son los grandes agroexportadores y productores, que usan mucho fertilizante, y llega muy poco al campesino pobre que usa más abono orgánico. Además, los subsidios promueven que se use más algo que es caro, mientras que con los bonos las familias buscan gastarlo en lo que es más barato para que les rinda más. Sin embargo, en determinados contextos políticos, algunos subsidios usados con cuidado pueden ayudar.

Además de todo el proceso de identificación y pago, otorgar bonos, empleo temporal o medicinas gratuitas para ayudar a los más necesitados requiere algo fundamental: presupuesto, y para ello, se necesitan más ingresos públicos. ¿De dónde podrían salir? Si hay un sector, como la minería, que viene recibiendo ingresos extraordinarios, como quien se saca la lotería sin haber invertido montos adicionales para ello, sería justo que ellos aporten más. Ya antes de esta última alza de los metales, las empresas mineras habían logrado 17 mil millones de dólares de ingresos extraordinarios, y los impuestos que pagan al Estado peruano, según un estudio del FMI, están por debajo de muchos otros países que son principales productores de cobre como el Congo, Brasil y Chile. Por eso insistimos en la necesidad de mejorar los impuestos a la minería como parte de una Reforma Tributaria. El nuevo gobierno de Chile está en la misma dirección.

Puesto en simple, si ante una situación excepcional unos pocos billonarios ganan y muchos en situación vulnerable pierden, puede lograrse que los primeros compensen a los segundos y hay formas más eficientes de hacerlo.

EL REACOMODO DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

La guerra viene generando otros cambios en la economía mundial. Aunque el desenlace del conflicto es aún incierto, el escenario principal apunta a reforzar una gran redefinición geopolítica hacia un mundo bipolar EE.UU.-China, con grandes consecuencias de mediano y largo plazo sobre los flujos de comercio, financieros y de inversiones a nivel mundial.

Este año y el siguiente el crecimiento se va a ralentizar en Europa y Estados Unidos, dadas las sanciones económicas contra Rusia y su efecto sobre el petróleo y gas. En todo el mundo, nuevamente, algunas cadenas de suministros se verán afectadas. A ello se suma la probable alza de tasas de interés del banco central norteamericano, conocido como la Fed (por “Federal Reserve”). La guerra, además, atiza los miedos en una población europea que estaba saliendo de la pandemia y empezando a viajar nuevamente por el mundo. Esta situación hace que, sin que se espere una caída dramática, las oportunidades para nuestros confeccionistas y otras industrias tenderá a ser menor, mientras que la recuperación del turismo puede demorar más.

Para el Perú, mantener un mercado interno dinámico resulta, nuevamente, fundamental para el crecimiento, y la combinación de ayuda a las familias con mayor inversión pública, mejores servicios de salud y educación, financiadas con más impuestos a las mineras, muy necesaria. No se debe menospreciar el golpe inflacionario y recesivo de esta nueva alza del precio del petróleo y los granos, y de un contexto mundial menos favorable para nuestras exportaciones no tradicionales.

EL ESTADO NEOLIBERAL

La guerra nos recuerda algo más profundo. No hubo “fin de la historia”. Aunque sueño como John Lennon en una hermandad humana y a toda la gente compartiendo todo el mundo, no veré esa bella imagen hecha realidad. Los estados nacionales siguen siendo fundamentales. La idea de que simplemente debemos dejarnos llevar por las corrientes de la economía mundial, confiar a ciegas en el “libre” comercio internacional y abandonar cualquier margen de soberanía económica, como nos vendió el neoliberalismo, no funciona.

Veamos el caso de los fertilizantes. Rusia ya decidió prohibir cualquier exportación de esos productos, porque su agricultura los necesita, pero de esa manera genera una gran escasez mundial. México y Bolivia tienen sus propias plantas estatales de fertilizantes que los defienden. Brasil se apresta a lanzar un plan nacional de producción mientras el secretario de agricultura de los Estados Unidos ya ha puesto una alerta y llamado a que sus productores nacionales no suban los precios. ¿No debemos los peruanos contar con una estrategia nacional al respecto, teniendo en nuestro territorio los fosfatos de Bayóvar que la trasnacional que los explota vende al exterior sin pensar un segundo en el mercado nacional?

Más importante: la energía. Seguimos siendo altamente dependientes del petróleo importado, el que llega en su gran mayoría a la planta de Repsol en Ventanilla, sí, esa misma del derrame. Por otro lado, tenemos bastante gas como fuente de energía, pero permitimos que se exporte bajo un contrato cuyas condiciones reducen las regalías que recibimos, y no se masifica su uso interno. Como señalé, el GLP subirá de precio, pero no el Gas Natural de Camisea (que se vende como GNV para los carros o en conexiones domiciliarias en algunos barrios de Lima y unas pocas ciudades más) dado que tiene precio regulado. El problema es que muy pocos pueden acceder a él: urge masificar el uso del gas peruano. Sobre este tema en los meses pasado colaboramos desde el MEF en un buen informe de las políticas a seguir (publicado en internet). Hace falta que el Ministerio de Energía y Minas se ponga las pilas y saque adelante los contratos de las inversiones necesarias. El aprovechamiento de energías renovables, área en la que tenemos mucho potencial, es otra política de soberanía necesaria en el marco de una transición energética para mitigar el cambio climático.

Hay varias otras áreas importantes donde una estrategia nacional dirigida por el Estado es indispensable y urgente. Debe haber un rumbo claro de mediano y largo plazo. Pero mientras la corrupción campee y los intereses personales dominen en medio de repartijas y enfrentamientos estériles, seguiremos como nave al garete, que a veces avanza cuando las corrientes le son favorables, pero retrocede mucho ante vientos encontrados y corre riesgo de hundirse cuando vienen tormentas.

Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°577, del 11/03/2022