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21 de abril de 2025

Ecuador: Milagro estadístico

Atilio A. Boron

Este domingo el mundo asistió a un milagro sin precedentes en la historia política mundial. La segunda vuelta de la elección presidencial que se dirimía entre el “candidato-presidente” -así llamado porque Daniel Noboa, millonario y prepotente violó la norma que impide a un presidente ecuatoriano seguir en funciones si se postula para la reelección- y Luisa González arrojó un resultado asombroso: la candidata de Revolución Ciudadana obtuvo el 44.35 % de los votos, una cifra casi idéntica a la que obtuviera en la primera vuelta: 44.0 por ciento. Noboa, por su parte, se alzó con 55.65 % de los votos cuando en la primera vuelta había terminado con 44.17 % y fue reelecto como presidente.

La tasa de participación estuvo en línea con las habituales en ese país: 83,70 % del censo electoral. Contrariando toda la experiencia internacional en el balotaje González apenas incrementó el porcentaje de su votación en 0.35 % mientras que su rival lo hizo en poco más de once puntos porcentuales. ¿Cómo se explica tamaña discrepancia?

Digamos para empezar que el Consejo Nacional Electoral, que el presidente maneja a su antojo, cambió los lugares de votación pocos días antes del proceso electoral. Además el gobierno decretó el estado de excepción recortando fuertemente la libertad de tránsito y reunión, y los últimos diez días de la campaña Noboa se cansó de repartir bonos a manos llenas: para jóvenes, emprendedores, afectados por desastres, para los policías, etcétera, por un total equivalente al 0.5 % del PIB del Ecuador.

Además, durante toda la campaña se verificó una inédita presencia de las fuerzas armadas, se cambió el comando que debía proteger a González mientras llegaba al país Erik Prince, fundador y líder del tenebroso grupo paramilitar Blackwater invitado a “colaborar” en el combate al narcotráfico y para erradicar la violencia en ese país. En otras palabras, las condiciones mínimas de previsibilidad, libertad y tranquilidad social brillaron por su ausencia el pasado domingo en Ecuador. Andrés Arauz, Secretario General de Revolución Ciudadana, al igual que Luisa González, denunció la “siembra de actas” en distintos lugares del país y, a modo de prueba, publicó en las redes sociales seis actas electorales sin las firmas conjuntas del presidente y secretario de las juntas receptoras de voto. Todas favorecían a Noboa.

Pero lo que sorprende y suscita múltiples interrogantes es el hecho de que Luisa González haya logrado un número prácticamente idéntico, salvo por un par de decimales, al que había alcanzado en la primera vuelta. ¿Es razonable que tal cosa ocurra en un balotaje? La respuesta es un rotundo no. Si analizamos la experiencia latinoamericana en la materia veremos como invariablemente, los dos contendientes en cualquier balotaje aumentan su caudal electoral. En Argentina, la segunda vuelta de la elección presidencial del 2023 muestra que Javier Milei, que en la primera había obtenido un 29.9 % de los votos saltó hasta un 55.6 % en el balotaje, mientras que Sergio Massa pasó del 36.6 al 44.3 %. En Chile, en 2021, Gabriel Boric que en la primera vuelta había sido derrotado por José A. Kast (27.9 contra 25.8 % de los votos) logra “dar vuelta” ese resultado y triunfa en el balotaje con 55.9 contra 44.1 % de Kast. Al igual que en el caso argentino, ambos competidores mejoraron su gravitación electoral. Lo mismo ocurrió en las presidenciales colombianas del 2022: Gustavo Petro se impuso en la primera vuelta con 40.3 % de los votos, mientras que el ultraderechista Rodolfo Hernández terminaba lejos, con 28.1 %. Pero en el balotaje Petro sube hasta llegar al 50.4 y su rival crece casi veinte puntos hasta llegar al 47.3 %. En Uruguay, 2024 el frenteamplista Yamandú Orsi se impone en la primera vuelta con 43.8 %, contra 26.8 de Álvaro Delgado, del Partido Nacional, pero en el balotaje éste suma veinte puntos porcentuales más y llega al 48 %, insuficientes para derrotar a Orsi que se empinó hasta el 52 %. Y quedándonos en Ecuador, en la elección de agosto del 2023 Luisa González obtiene la primera mayoría relativa con 33.6 % contra 23.4 % de Daniel Noboa. En el balotaje Noboa suma casi treinta puntos más y finaliza ganador con 51.8 % prevaleciendo sobre Luisa, que crece pero no lo suficiente para ganar y llega al 48.1 %. Repito: en los balotajes los dos finalistas aumentan su caudal electoral.

No obstante, ahora nos encontramos ante una más que sospechosa anomalía porque la candidata de Revolución Ciudadana que había obtenido el 44.0 por ciento de los votos en la primera vuelta (contra 44.1 de Noboa) en el balotaje repite casi milimétricamente el resultado al obtener 44.3 % mientras que el ilegal “candidato-presidente” crece hasta llegar al 55.6 %. Estadísticamente hablando, la probabilidad de que un candidato obtenga un resultado casi idéntico, con una diferencia de apenas dos o tres décimas, en dos elecciones separadas es casi cero. No digo que sea imposible, sí que es harto improbable, teniendo en cuenta que después de cerrada la primera vuelta se selló una alianza con el movimiento indígena Pachakutik que había obtenido poco más del 5 % de los votos y que once encuestas de distintas consultoras todas daban como ganadora a González por una diferencia de entre 3 y 4 por ciento de los votos. Se impone revisar un conteo voto a voto, porque ese fatídico 44 por ciento puede ser más el resultado de una ecuación matemática que la expresión de la ciudadanía ecuatoriana.

Porque, pensémoslo bien: ¿cuál es la probabilidad de que millones de personas actuando con total independencia unas de otras y en un contexto muy distinto al anterior -amenaza de muerte a Luisa González, nuevas alianzas, votos de los indecisos, etcétera- repitan casi exactamente un mismo porcentaje, con un margen de diferencia de un par de décimas del uno por ciento, Sin ser un matemático pero habiendo tomado varios cursos de estadística, me arriesgo a decir que ese número parece más bien surgido de una ecuación matemática incorporada en el sistema de conteo de votos que de un genuino recuento de la voluntad popular. Las encuestas no son infalibles, pero tampoco suelen fallar con márgenes tan amplios como los que surgen de este rarísimo resultado electoral. Se impone un recuento, uno a uno, de los votos. En caso contrario, la sospecha de que Noboa se robó la elección pesará sobre su presidencia hasta el último día de su mandato.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/818522-ecuador-milagro-estadistico?utm_source=facebook&utm_medium=dlvr.it&utm_campaign=social

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

13 de enero de 2024

Perú: Última prueba PISA expone las marcadas desigualdades de la educación en el Perú

Milagros Berríos

Los resultados de la prueba PISA —una de las evaluaciones educativas más importantes a escala global— no solo muestran que el Perú ha descendido en Matemáticas y que se ha mantenido estable en Ciencia y Lectura, sino confirma un factor determinante en los aprendizajes: la desigualdad socioeconómica. Los estudiantes peruanos de zonas urbanas, de escuelas privadas y de mayor nivel socioeconómico tienen mejor rendimiento que sus pares en situación de pobreza, de área rural y de colegios públicos. Estos últimos grupos registran, en gran medida, bajo desempeño, lo que para la OCDE significa pocas posibilidades de que, en un futuro, puedan completar la educación superior o conseguir buenos empleos. El Minedu y la OCDE han reconocido la inequidad en el sistema educativo peruano.

a prueba PISA 2022 (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, por sus siglas en inglés) no solo demuestra que el Perú ha descendido en Matemáticas y que se ha mantenido estable en Ciencia y Lectura, sino también confirma un factor determinante y persistente en el aprendizaje de los escolares del país: la desigualdad socioeconómica.

En los resultados de esta evaluación internacional, publicados el último 5 de diciembre, se ha identificado que los estudiantes peruanos de los niveles socioeconómicos más altos, de zonas urbanas y de escuelas privadas tienen mejor rendimiento que sus pares de mayor pobreza, de área rural o de colegios públicos.

Esta prueba de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —cuya última edición se aplicó después de la pandemia de la covid-19— ha buscado determinar si los estudiantes de 15 años, próximos a terminar la educación básica, pueden utilizar lo aprendido en sus colegios en situaciones de la vida cotidiana.

En el mundo participaron 690.000 adolescentes de 81 países y economías, entre ellos los miembros de la OCDE. En Perú, que asiste de forma voluntaria, se aplicó la prueba a una muestra de 8.787 estudiantes de 337 escuelas públicas y privadas.

En el país, los resultados promedio de 2022 fueron inferiores en Matemáticas (391) y similares en Lectura (408) y Ciencia (408), en comparación con el 2018.

En Matemáticas, apenas el 33,8% de los estudiantes evaluados alcanzó, al menos, el nivel 2; es decir, lo mínimo esperado para esa competencia. En Ciencia ocurrió con el 47,4% de los participantes y en Lectura con el 49,6%. En los tres casos se obtuvo puntajes inferiores al promedio de los países de la OCDE.

El análisis nacional, además, muestra el vínculo entre el nivel socioeconómico y el rendimiento: mientras más alta es la escala socioeconómica, mayor es el porcentaje de los escolares que alcanzan o superan el nivel base de PISA.

En Matemáticas, Lectura y Ciencia, la proporción de los escolares de zonas rurales que registran bajo desempeño —es decir, ni siquiera llegan al nivel 2 o mínimo esperado— es mayor que la del área urbana en cada una de las tres competencias. Lo mismo ocurre con los que estudian en colegios públicos frente a los privados.

Para poner un ejemplo, en Matemáticas casi el 90% de los escolares evaluados de zonas rurales presentan bajo desempeño frente a la resolución de problemas en una variedad de situaciones. En el área urbana, en cambio, esto sucede en menor porcentaje (61%).

En el área rural, el 79% de los alumnos está por debajo del nivel básico de Lectura y el 78% en Ciencia. En el estrato urbano, los que se ubican en esa posición son el 44% en Lectura y 47% en Ciencia.


DIFERENCIAS. Porcentaje de estudiantes que alcanzan o superan el nivel 2 en Matemáticas, Lectura y Ciencia en PISA 2022.
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

No se trata solo de cifras. En la práctica, para la OCDE, los estudiantes de “bajo rendimiento” representan un desafío para el sistema educativo: tienen más riesgo de abandonar completamente sus estudios y, en un futuro, es muy probable que tengan pocas posibilidades de concluir la educación superior o conseguir empleos bien remunerados.

Esta inequidad en el sistema educativo en Perú no solo ha sido reconocida por el Ministerio de Educación (Minedu) sino por la misma OCDE. El 5 de diciembre, durante la presentación de los resultados en París (Francia), el director de educación y capacidades del organismo internacional, Andreas Schleicher, señaló a OjoPúblico que el Perú ha experimentado un crecimiento continuo en los resultados de aprendizaje en las últimas dos décadas; sin embargo, la brecha social tanto en el país como en América Latina ha sido significativa.

“Perú es una de las historias de éxito que tenemos en PISA [...]. Sin embargo, como en la mayoría de otros países de América Latina, existen grandes disparidades sociales por región, por origen social. Creo que ese es el mayor reto que enfrenta [la región], con muy pocas mejoras en los últimos años”, respondió a este medio durante la conferencia el también promotor de la prueba PISA.

Según Perú en PISA 2022: informe nacional de resultados, del Minedu, en Perú hay mejores condiciones socioeconómicas en términos de pobreza y calidad de vida, que habrían favorecido el desarrollo de las competencias. Pero, en contraposición, la inequidad en el sistema educativo se ha mantenido en el tiempo.

“Las características socioeconómicas se encuentran estrechamente relacionadas con el desarrollo de las competencias, ya que los estudiantes en grupos socioeconómicos más altos y de ámbitos más favorecidos obtienen mejores resultados en PISA”, reconoce el documento de la Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes (UMC) del sector Educación.

Esto va en la línea con resultados en América Latina. El exministro de Educación peruano, Jaime Saavedra y Ferdinando Regalia, director de Desarrollo Humano para América Latina del Banco Mundial y gerente del Sector Social del Banco Interamericano de Desarrollo, respectivamente, coinciden —a partir de PISA 2022— que los jóvenes de 15 años enfrentan una profunda crisis de aprendizaje y marcada disparidades socioeconómicas en la mayoría de los países latinoamericanos.

Las desigualdades expuestas en PISA no solo ratifican lo advertido en ediciones anteriores, sino también lo visto en la Evaluación Muestral de Estudiantes 2022, del Minedu, dirigida a otros grados: las brechas entre estudiantes de escuelas privadas y públicas se han incrementado, así como las que existen entre estudiantes de colegios urbanos y rurales a favor de los primeros. La excepción fue Matemáticas de segundo de secundaria, donde ambas brechas fueron similares a las de 2019.
 
Las brechas

El índice PISA de estatus económico, social y cultural permite que todos los estudiantes que rindan la prueba —independientemente al país donde vivan— puedan ubicarse en una misma escala socioeconómica, según la OCDE. De esta forma es posible comparar el rendimiento de los alumnos si es que tienen antecedentes socioeconómicos similares, a pesar de que sean de diferentes países.

Dicho índice, además, posibilita ordenar a los estudiantes desde los más desfavorecidos hasta los más favorecidos dentro de cada país y economía, así como crear cuatro grupos de estudiantes de igual tamaño (cada uno compuesto por el 25% de la población de estudiantes de 15 años en cada país).

A partir de ello, el informe de resultados de PISA 2022 sostiene que en Perú, el 29% de los estudiantes estaban en el grupo inferior de la escala socioeconómica; es decir, entre los escolares más desfavorecidos que rindieron la prueba el 2022. “En Turquía y Vietnam, los estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares tienden a obtener puntajes significativamente más altos”, agrega el reporte.

En Matemáticas, por ejemplo, los estudiantes peruanos más favorecidos (el 25% superior) superó a los más desfavorecidos. No obstante, señala la OCDE, entre 2012 y 2022, la brecha en el rendimiento entre ambos grupos se redujo en Perú, mientras que en los países de la OCDE permaneció estable.

Si bien se han ido reportando reducciones en brechas asociadas a lo urbano-rural y al nivel socioeconómico en las últimas dos décadas, aún la desigualdad en el sistema educativo es profunda.

Santiago Cueto, investigador principal de Grade y doctor en Psicología Social, menciona tres principales hallazgos de la prueba PISA: el primero, la tendencia positiva en Perú en las tres áreas evaluadas en sus dos décadas de participación; el segundo, que el país aún está por debajo del promedio de la OCDE; y el tercero que los resultados confirman la inequidad entre estudiantes, sobre todo, por el nivel socioeconómico.

Esto último, Cueto Caballero lo califica como una gran injusticia educativa, donde no se respeta el derecho de los estudiantes rurales a una educación de calidad.

“La brecha de inequidad no parece haber aumentado, pero ya era bastante grande [...]. Lo que se necesita a partir de estos resultados es hacer una campaña para mejorar el promedio, sobre todo, los resultados de los estudiantes que viven en pobreza y estudiantes rurales. A eso podríamos añadir, aunque no son parte del resultado, a los estudiantes indígenas y con discapacidad. Son los cuatro grupos más vulnerables”, refiere.

El reciente informe de la UMC ratifica que, el 2022, el desempeño de los estudiantes de escuelas en áreas urbanas ha superado “notablemente” al de sus pares de áreas rurales en Matemáticas, Lectura y Ciencia.

Por ejemplo, en Lectura, mientras que la mayoría de evaluados del ámbito urbano (55,7%) logra desarrollar competencias para ubicarse en el nivel mínimo esperado o más, solo el 21% de la zona rural puede superar esa línea base de desempeño.

Durante una conferencia, por la tarde del último 5 de diciembre, la ministra de Educación, Miriam Ponce, destacó que el Perú es el país latinoamericano con mayor crecimiento en las tres áreas a través de los años. No obstante, añadió, todavía se evidencia que los estudiantes muestran dificultades para alcanzar el nivel mínimo.

“Los resultados muestran brechas aún en materia de equidad en el acceso a una educación de calidad, ya que evidencia que estudiantes de menor nivel socioeconómico y de escuelas de áreas geográficas rurales sobremanera suelen ubicarse en niveles de menor desempeño, pero esto no es novedad para nosotros, por eso ponemos mucho énfasis en la educación rural en el país. Es hacia ellos que estamos articulando acciones para brindarles diversos recursos y materiales educativos”, dijo la funcionaria sin detallar medidas concretas.

Este medio buscó, a través del área de prensa del Minedu, una entrevista para tener más detalles de los resultados de PISA, pero no hubo respuesta.

Entre los colegios de gestión privada y pública también hay diferencias: los primeros registran ventaja frente a los segundos en Lectura, Ciencia y Matemáticas.

“Siempre están por encima los privados de los de gestión pública. Para Matemáticas, Lectura y Ciencia, en todos estos años [desde 2009], ha habido una diferencia significativa a favor de la gestión privada”, señala Sadith Ramos, especialista en estadística y gestión de datos de la UMC durante un seminario web.

No obstante, de acuerdo al mismo análisis del Minedu, si se compara PISA 2022 y PISA 2018 en Lectura, los estudiantes de colegios públicos han mejorado su medida promedio en ese periodo, mientras que los de los privados se han mantenido.

La diferencia de los resultados entre colegios públicos y privados en PISA puede atribuirse, en gran medida, a la composición socioeconómica de la población escolar, señala el informe nacional.

“Las escuelas privadas tienden a congregar estudiantes con un perfil socioeconómico más alto. Esto puede proporcionar a dichos estudiantes ventajas adicionales, tales como el acceso a recursos educativos, a una mayor cantidad de libros en casa, clases particulares, etc.”, dice el documento.

Según Santiago Cueto, investigador principal de Grade, el sistema educativo en Perú no ha sido diseñado para prevenir la inequidad de oportunidades para los estudiantes.

MATEMÁTICAS. Porcentaje de estudiantes que igualan o superan el nivel 2, por grupos socioeconómicos: de condiciones más precarias (Q1) a más aventajadas (Q4).
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

En la ciudad, sostiene, existen colegios privados con mensualidades de USD 1.000 o USD 30 a 40, lo que incluye a las escuelas de bajo costo. "Por dinero, hay mucha diferencia asociada a la calidad", agrega. En la gestión pública urbana, en tanto, hay colegios como los de Jornada Escolar Completa (JEC) o los emblemáticos, que brindan oportunidades, infraestructura y recursos a los alumnos.

“Pero también hay otros colegios públicos que no lo tienen. Si ves colegios rurales, vas a encontrar [carencias] que no se comparan con las oportunidades educativas en otros lados. Es muy difícil que en zonas rurales tengan acceso a internet o un laboratorio [...] En muchos casos, los docentes de mayor calidad logran colocarse en zonas urbanas para vivir con su familia”, sostiene.

El exministro de Educación e investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Ricardo Cuenca, agrega que las desigualdades son el resultado de decisiones de políticas educativas y, en general, públicas. No se trata de una consecuencia “natural”.

“El resultado más claro y evidente [en PISA] es que la brecha urbano-rural se acrecienta, como resultado de una atención más limitada hacia zonas rurales [...]. No hay un énfasis particular en las decisiones políticas de atender a la educación rural o haber regulado la educación privada, asumiendo que el mercado o ellos mismos, iban a autorregularse”, señala.

En PISA 2022 también se han detectado brechas de género que favorecen a los hombres en Ciencia y Matemáticas; mientras que en Lectura no se reportaron diferencias significativas. Entre 2012 y 2022, el rendimiento en Matemáticas mejoró en la misma medida en ambos casos.

Los otros resultados

A nivel global, el promedio de la OCDE ha sufrido una caída “sin precedentes”, según el informe PISA: su rendimiento disminuyó 15 puntos en Matemáticas y 10 en Lectura, en comparación al 2018. Si bien uno de los factores ha sido la covid-19, se advierte que la caída comenzó antes de la pandemia.

Sin embargo, Perú ha sido mencionado como uno de los países que contrarrestan la tendencia de declive a largo plazo, junto con otros como Colombia, Macao (China) y Qatar, que mejoraron en las tres materias en promedio a lo largo de su participación en PISA. Su caso se mencionó durante la presentación de los resultados en París y Madrid.

“Hay algunos países que han mejorado su rendimiento en las tres materias: Perú y Qatar desde 2012 [...]. La mayoría de países que suben en varias materias parten de un nivel promedio de rendimiento que es más bajo, pero hay una excepción que es Macao que, a pesar de su rendimiento alto, ha seguido subiendo”, dijo Daniel Salinas, analista de políticas educativas de la OCDE, en España.


RESULTADOS.Medida promedio en Matemática, Lectura y Ciencia de Perú y países de Latinoamérica en PISA 2022.
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

En Perú, la medida promedio cayó en Matemáticas en comparación con 2018 y se mantuvo en Lectura y Ciencia. Sin embargo, señala el Minedu, en un periodo más largo de tiempo, la trayectoria general de rendimiento ha sido “positiva” frente a otros países de la región y ha crecido el porcentaje de estudiantes que superan el nivel mínimo esperado. Esto ocurre en medio del crecimiento de la matrícula en secundaria.

En cifras, en PISA 2022, apenas el 33,8% de los niños evaluados alcanzó, al menos, el nivel 2 en Matemáticas. Es decir, logró lo mínimo esperado para esa competencia, como es el interpretar y reconocer —sin instrucciones directas— cómo se puede representar matemáticamente una situación simple (por ejemplo, convertir precios a una moneda diferente o comparar la distancia total entre dos rutas alternativas).

En Ciencia el 47,4% de participantes, como mínimo, puede utilizar ideas o conceptos científicos abstractos para explicar fenómenos desconocidos. En tanto, en Lectura, un 49,6% llegó o superó el nivel 2, lo que quiere decir que el resto de adolescentes no logra identificar la idea principal en textos de mediana extensión.

La UMC del Minedu menciona que la pandemia puede ser un factor que ayude a entender la caída en competencias como Matemáticas. Sin embargo, otra hipótesis vinculada a la situación en la región es la importancia de la presencia del docente en el acompañamiento al estudiante para poder ayudarlo a consolidar los aprendizajes del área.

“Aquellos países que logran mejor desempeño en Matemáticas son aquellos que manifiestan que han tenido acceso al docente cuando enfrentan una dificultad en su proceso de aprendizaje”, señaló en un seminario web la especialista de la UMC Norma Acosta.

Santiago Cueto, investigador de Grade, subraya que los alumnos de 15 años, que rindieron esta prueba PISA pasaron gran parte de su escolaridad primaria en buenas condiciones, lo cual no ocurrió entre el 2020 y 2022, en medio del prolongado cierre de escuelas por la covid-19. Por ello, considera, el impacto de la pandemia probablemente se sentirá más a futuro con los escolares que ingresaron al colegio en ese periodo.

“Si vamos a hacer algún tipo de priorización o trabajo, me concentraría en estudiantes rurales, pobres extremos, indígenas, pero sobre todo los que entraron a la escuela durante la pandemia. Ellos son los que más han sufrido porque era una época clave para aprender a leer”, señala.

Frente a las desigualdades, el exministro Ricardo Cuenta plantea, por su parte, la necesidad de redistribuir el presupuesto del Minedu hacia las zonas rurales para compensar las carencias y deficiencias estructurales. Esto incluye infraestructura, modificar normas de la carrera magisterial para estimular la llegada de mejores docentes, flexibilización curricular y de materiales para desarrollar competencias básicas con más rapidez, así como un trabajo intersectorial.

Sin embargo, advierte, los actores políticos como el Congreso no muestran acciones que atiendan estas brechas. “Ni siquiera tienen eso en la agenda. Su agenda es cómo desmontar la reforma universitaria, la docente o la curricular, pero no piensan en la agenda de desigualdades y atención a zonas rurales. Del Minedu aún no lo sabemos, lamentablemente, no lo comunican o no he escuchado cómo se está avanzando en ese tema. Sería bueno que nos cuenten sus planes”, señala. Las brechas persisten.

Milagros Berríos.   @milyberrios      milagros@ojo-publico.com

https://ojo-publico.com/derechos-humanos/la-nueva-evidencia-la-desigualdad-la-educacion-peru