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11 de octubre de 2025

Perú: Analfabetos funcionales

Mónica Muñoz-Nájar

El Banco Mundial afirma que un niño peruano nacido hoy será, en promedio, solo un 61% tan productivo como podría serlo si tuviera acceso a educación y salud de calidad.

La gran victoria educativa del Perú esconde una peligrosa paradoja: hemos llenado las aulas, pero no hemos asegurado el aprendizaje. Aunque la matrícula en primaria y secundaria se ha vuelto casi universal en las últimas tres décadas, las evaluaciones revelan una crisis persistente. El problema no es el analfabetismo clásico. La Encuesta de Habilidades de Adultos (PIAAC) de la OECD de 2018 demostró que la mayoría de peruanos puede decodificar palabras y entender oraciones simples. El mal es más sutil y dañino: el analfabetismo funcional.

Según este estudio, más del 60% de los adultos en el país se encuentra en el nivel más bajo de lectura, lo que les impide comprender textos complejos o ejecutar tareas que requieran varios pasos. Esta brecha entre la escolaridad y la competencia real impone un lastre a la productividad económica y una fragilidad a nuestro ejercicio ciudadano, comprometiendo el futuro del país.

En el campo económico, esta crisis de aprendizaje funciona como un freno de mano que impide el desarrollo. El dato del Banco Mundial es contundente: un niño peruano nacido hoy será, en promedio, solo un 61% tan productivo como podría serlo si tuviera acceso a educación y salud de calidad. Esta cifra se materializa en el concepto de “años de escolaridad efectivos”. De los casi trece años que un joven pasa en el sistema educativo, la calidad real del aprendizaje equivale a solo 8,6 años.

Esta brecha de más de cuatro años de aprendizaje perdido tiene consecuencias directas. Explica en gran medida por qué la productividad total de los factores en el Perú se mantiene baja y por qué nuestra economía no logra dar el salto cualitativo. La falta de habilidades consolida un mercado laboral precario y mayoritariamente informal, pues una gran parte de la fuerza laboral no está preparada para los empleos más complejos y mejor remunerados del sector formal, que exigen aprendizaje continuo y adaptabilidad. Asimismo, una economía basada en la innovación es inviable sin un capital humano capaz de investigar, procesar información y generar nuevo conocimiento. La deficiencia en la competencia más básica nos condena a depender de sectores primarios.

Las consecuencias de esta crisis trascienden lo económico y erosionan nuestra vida cívica. El debate público en una democracia moderna se nutre de textos, datos y argumentos. Cuando el sistema educativo falla en proveer herramientas universales de lectura y razonamiento matemático, no limita quién es ciudadano, pero sí crea una profunda desigualdad en la capacidad de ejercer esa ciudadanía.

Se deja a una gran parte de la población en desventaja para analizar un plan de gobierno más allá del eslogan, para evaluar la viabilidad de una promesa económica o para cuestionar un presupuesto público. Las competencias lectoras y matemáticas no son un requisito para tener derechos; son las herramientas que el Estado tiene la obligación de entregar para que todos puedan defenderlos en igualdad de condiciones. Al no hacerlo, la escuela no solo limita el futuro individual, sino que debilita la calidad de nuestra democracia en su conjunto.

Nuestra fragilidad no es una discusión abstracta; es una realidad que se está forjando hoy en nuestras aulas. Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2023 son, en la práctica, un censo de las capacidades de nuestra futura fuerza laboral y de nuestro futuro electorado. Que apenas un 14,4% de los estudiantes de segundo de secundaria de colegios públicos alcance un nivel satisfactorio en Lectura significa que estamos graduando ciudadanos con una capacidad limitada para analizar propuestas, fiscalizar al poder o resistir la manipulación.

Si a esto le sumamos el desolador 8,8% de logro satisfactorio en Matemáticas, tenemos un indicador directo de nuestra futura productividad. Representa una generación que ingresará al mercado laboral sin las habilidades de razonamiento lógico y resolución de problemas que exige la economía moderna. No son dos crisis separadas; son la misma. El joven que no puede interpretar un texto complejo es el mismo trabajador que no podrá capacitarse para una nueva tecnología. El ciudadano que no entiende un argumento basado en cifras es el mismo profesional que no podrá innovar. Estas cifras no son solo estadísticas escolares; son el plano de una economía menos productiva y una democracia más precaria.

Frente a este panorama, es fácil caer en el pesimismo. Sin embargo, existen rutas para empezar a cambiar esta realidad. Desde la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), en colaboración con el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), hemos desarrollado un Indicador de Posibilidad. Este indicador muestra cómo le podría ir a cada región si todos sus colegios públicos alcanzaran los resultados del 10% de los mejores colegios públicos de esa misma región.

A nivel nacional, si se lograra esta meta, el porcentaje de estudiantes con rendimiento satisfactorio en Lectura podría más que duplicarse, pasando de 14,4% a 30,8%. En Matemáticas, el salto sería aún mayor: de 8,8% a 21,2%. El indicador también revela enormes diferencias regionales: en Lectura, Madre de Dios podría crecer 37,2 puntos porcentuales, mientras que, en el otro extremo, Tumbes solo crecería 8,8. Esto demuestra que el potencial de mejora no es uniforme y requiere estrategias diferenciadas. Este enfoque plantea un escenario más realista que aspirar de inmediato al 100%, y constituye un llamado a la acción directo a los gobernadores regionales y al Ministerio de Educación para fijar metas ambiciosas, pero logrables, basadas en la evidencia de que la mejora es posible dentro de sus propias jurisdicciones.

El analfabetismo funcional no es una estadística más; es una emergencia nacional y silenciosa que define nuestra viabilidad como república. Para afrontarla, necesitamos un cambio de paradigma. Debemos transitar a una obsesión nacional por la calidad del aprendizaje real y medible. Herramientas como el Indicador de Posibilidad nos demuestran que no es necesario esperar soluciones mágicas; la excelencia ya existe en pequeños bolsones dentro de nuestro sistema.

El reto es identificar qué están haciendo bien esos colegios y convertir sus éxitos en política pública escalable. La prosperidad y la fortaleza democrática del Perú no se medirán por la cantidad de certificados de estudios que entreguemos, sino por cuántos de nuestros ciudadanos pueden, efectivamente, comprender el complejo mundo en el que deben actuar.

Fuente: https://larepublica.pe/opinion/2025/08/24/analfabetos-funcionales-por-monica-munoznajar-hnews-2015232

7 de octubre de 2025

Perú: Embarazo adolescente

Pedro Francke - Rossana Mendoza

"Está claro que la educación pública no está haciendo lo suficiente frente al embarazo adolescente"

Una de cada cuatro adolescentes de 19 años ya es madre en el Perú. Entre las que tienen entre 15 y 19 años son casi una de cada diez. Pero el problema viene incluso desde antes: el censo anterior registró más de mil trescientas cuarenta niñas de 12 a 14 que ya habían sido madres. Ojalá en este nuevo censo ese número se haya reducido. Hace pocas semanas, una niña de 13 años murió como resultado del parto. Esto ocurre aquí y ahora, en nuestro país.

LOS DATOS

Les presento algunos datos de una investigación que hice sobre este tema junto a Rossana Mendoza y Claudia Vivas tras haber ganado un concurso del CIES, usando datos censales de hasta el 2017. Los departamentos con mayor tasa de maternidad adolescente fueron Ucayali (22 por ciento), Loreto (21 por ciento), Amazonas (19 por ciento), San Martín (18 por ciento) y Madre de Dios (16 por ciento). Todos de la selva. Las tasas de estos departamentos superan a las de los cinco países de mayor tasa del mundo (todos africanos). La maternidad adolescente es bastante mayor entre indígenas amazónicos (31 por ciento), algo mayor entre quechuas (13 por ciento) y más baja entre aymaras y castellanohablantes (10 por ciento). La diferencia se mantiene a pesar de que, a lo largo de cuatro décadas, la maternidad adolescente ha caído fuertemente en la sierra y la selva y entre indígenas. El estudio, que abarca desde 1981 hasta 2017 con diversos enfoques analíticos, puede encontrarse en la hoja web cies.org.pe.

Poniendo la lupa sobre las distintas realidades que cohabitan en nuestro país, investigamos si había grupos sociales donde la maternidad adolescente es mucho mayor aún. Estos grupos son llamados interseccionales porque cada uno de ellos comparte varias condiciones referidas a si viven en el campo o la ciudad, son o no indígenas, están en costa, sierra o selva, qué nivel educativo tienen y en qué sector socioeconómico se ubican. Encontramos tres grupos con tasas de 42 por ciento de maternidad adolescente, que tienen en común pertenecer al quintil más pobre, no llegaron a la secundaria y viven en la selva. Estas poblaciones triplican la maternidad adolescente de los cinco países del mundo con mayor tasa. Los dos primeros grupos son de zonas rurales, incluyendo tanto indígenas como no indígenas, y el tercero es de no indígenas viviendo en las ciudades. Si cuatro de cada diez adolescentes de entre 15 a 19 años ya son madres, eso quiere decir que a la temprana edad de 20 años ya una buena mayoría son madres. Es un problema de raíz histórica. Viendo los cambios entre 1993 y 2017, los grupos del quintil más pobre de la selva con educación primaria casi no han reducido sus elevadas tasas de maternidad. El grupo indígena rural ha mantenido en todos estos años una tasa muy alta de 43 por ciento, mientras el grupo rural no indígena en la selva incluso habría aumentado su tasa de 39 por ciento a 42 por ciento en ese lapso.

Si bien estos grupos tienen altas tasas de embarazo, son más bien pequeños en tamaño, así que si se quiere “mover la aguja” del embarazo adolescente en el país es indispensable mirar también hacia los grupos interseccionales más numerosos. Los otros nueve grupos numerosos son de adolescentes que llegaron a la secundaria, son tanto indígenas como no indígenas, están en costa, sierra y selva, y son tanto rurales como urbanos. Los rurales son del grupo más pobre, pero los de Lima son de sectores medios. Por otro lado, uno de los datos preocupantes es que en toda la costa centro y norte, desde Ica hasta Tumbes, el embarazo adolescente incluso subió entre 1993 y 2017, lo que muestra que las zonas de mayor ventaja económica y crecimiento importante están peor en relación con este problema. Así que no, el crecimiento económico no es la solución automática a todos los problemas. En estas regiones, la enorme mayoría de adolescentes va a la secundaria. Está claro que la educación pública no está haciendo lo suficiente frente al embarazo adolescente.

Esta realidad nos indica la importancia de la educación sexual integral.  Por un lado, está el conocimiento que deben tener las y los adolescentes. Lamentablemente, todavía hay percepciones erradas sobre los métodos anticonceptivos y cómo usarlos. Pero sobre todo es importante que se elimine la idea de que hablar de las relaciones sexuales es tabú. Nos referimos al hecho de que hay adolescentes que tienen barreras para informarse y dialogar entre ellos sobre el tema porque en la sociedad se impone un veto seudopuritano sobre el asunto. Junto con esto, una cuestión muy pero muy importante es la autonomía de las mujeres. La inequidad de género, muchas veces agravada cuando una adolescente se relaciona con un joven o adulto varios años mayor, hace difícil que ella pueda tomar las mejores decisiones en base a su propio proyecto de vida y no presionada por un hombre que a menudo es machista y posiblemente abusivo. Desde el Estado y la sociedad debemos enfrentar estas barreras, revisando las políticas al respecto y recogiendo las voces de adolescentes que quieren buenos servicios de salud sexual y reproductiva, con la privacidad a la que tienen derecho. Se juega acá la libertad real y las oportunidades futuras de miles de jóvenes peruanas, mientras algunos políticos y grupos religiosos retrógrados quieren mantener y reforzar esas dominaciones machistas eliminando la educación sexual integral. Se llaman Renovación, pero en realidad son Reacción Medieval.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 752 año 16, del 03/10/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

12 de septiembre de 2025

Perú: Fútbol y política

César Hildebrandt

"Y siempre había una revancha pendiente, un desquite de pasado mañana, una reivindicación a la vuelta de la esquina"

Hasta el final, hasta las últimas horas de la tragicomedia, la prensa deportiva peruana insistió en hacerle creer a la gente que había esperanzas, que un milagro siempre era posible, que el desconcierto daría paso a una selección llena de carácter y sobrada de talento. No eran las matemáticas de Aurelio Baldor sino las de Merlín.

Sucedió lo que estaba claro desde hacía meses: quedamos afuera porque lo merecíamos. Habíamos hecho méritos para quedar entre los últimos y fuimos penúltimos. Habíamos reunido la improvisación, el fracaso, la medianía, y cosechamos el desastre. Nuestro destino manifiesto era perder todo lo que pudiéramos perder y perdimos hasta lo imperdible.

Pero el periodismo deportivo mantuvo el coro de la farsa, acompañando a una Federación de Fútbol que incuba a idiotas y los encumbra. Esos periodistas y esos dirigentes fingían no recordar que la última vez que fuimos a un Mundial fue porque a Bolivia le quitaron, administrativamente, 3 puntos. Y simulaban no recordar que en ese Mundial del retorno hicimos un ridículo espantoso.

La mentira es una autopista que lleva a la derrota. Y eso no pasa sólo en el fútbol.

La megalomanía peruviana es tema para la psiquiatría social. Nos creemos lo que no somos, nos jactamos muchas veces de aquello que carecemos y anunciamos grandezas planetarias. Por eso hay quien dice que Lima será potencia mundial y termina trayendo un tren viejo que California nos dona y cobra al mismo tiempo. Por eso la señora que va a Palacio muestra unos fusiles y dice que con ellos la policía estará mejor dotada mientras en Pataz los sicarios de la minería ilegal siguen hiriendo a quienes han ido a combatirlos.

Nos mentimos en el fútbol. Nos mentimos en todo. Nos mentimos porque mentir, para el peruano promedio, es un placer. “Dios es peruano”, es la mentira pagana con la que solemos debutar en algún bar juvenil.

Decimos que el turismo nos puede hacer ricos mientras en Urubamba maltratan a los visitantes, hay tráfico de entradas, falta de ómnibus, trenes irregulares, sobreprecio de tarifas y comida muchas veces intragable. El Perú recibe 3,2 millones de turistas al año. Egipto, 15,7.

Siempre soltamos eso de que tenemos muchos recursos naturales y que eso ya nos hace ricos y en camino al primer mundo. Hay charlatanes y consoladores de la tele que nos dicen que, mejorando algunas cosas, creceríamos a 2 dígitos por año. Lo que no dicen es que el 67,2% de los estudiantes del cuarto año de primaria NO entienden lo que leen (Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje, 2024). Con esa tara radical es lógico que no pensemos en exportar el cobre en tubos, láminas, alambres. Es más fácil exportar cerros, tierras de cavidades.

La selección peruana de fútbol jugaba mal, pensaba peor, tenía un goleador de 40 años y un mediocampo donde lo único que no se practicaba era el juego de sorprender con un pase al vacío. Era un equipo que había convocado los más viejos defectos del fútbol peruano: la irregularidad, el desánimo, el egoísmo que impide dar el pase decisivo. Pero la gente se dejaba llevar por la prensa y acudía a los estadios, camiseta al pecho, a festejar los goles que no llegaron. Y siempre había una revancha pendiente, un desquite de pasado mañana, una reivindicación a la vuelta de la esquina.

Esperamos las elecciones presidenciales creyendo que las cosas cambiarán cuando todos sabemos que las listas dan pena y las candidaturas son hijas de esta crisis institucional y moral que nos está minando. 

Mientras tanto, el Congreso del hampa y el gobierno de Santiváñez y la señora siguen haciendo de las suyas.

Y salen los empresarios de la agroexportación a decirnos lo bien que les ha ido. Lo que no dicen es que el privilegio tributario que el Congreso fujimorista les ha restaurado le costará al Estado más de 20,000 millones de soles en sus diez años de vigencia. Del mismo modo, los funcionarios del MEF y los empresarios que debían hablar se callan ante el hecho denunciado varias veces por el Consejo Fiscal: el próximo gobierno recibirá una bomba de tiempo porque Boluarte y los congresistas que la usan están gastando mucho más que lo que los ingresos permitirían.

No nos ganan. ¡Arriba Perú!

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 749 año 16, del 12/09/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

11 de septiembre de 2025

Perú: Analfabetos funcionales

Mónica Muñoz-Nájar

El Banco Mundial afirma que un niño peruano nacido hoy será, en promedio, solo un 61% tan productivo como podría serlo si tuviera acceso a educación y salud de calidad.

La gran victoria educativa del Perú esconde una peligrosa paradoja: hemos llenado las aulas, pero no hemos asegurado el aprendizaje. Aunque la matrícula en primaria y secundaria se ha vuelto casi universal en las últimas tres décadas, las evaluaciones revelan una crisis persistente. El problema no es el analfabetismo clásico. La Encuesta de Habilidades de Adultos (PIAAC) de la OECD de 2018 demostró que la mayoría de peruanos puede decodificar palabras y entender oraciones simples. El mal es más sutil y dañino: el analfabetismo funcional.

Según este estudio, más del 60% de los adultos en el país se encuentra en el nivel más bajo de lectura, lo que les impide comprender textos complejos o ejecutar tareas que requieran varios pasos. Esta brecha entre la escolaridad y la competencia real impone un lastre a la productividad económica y una fragilidad a nuestro ejercicio ciudadano, comprometiendo el futuro del país.

En el campo económico, esta crisis de aprendizaje funciona como un freno de mano que impide el desarrollo. El dato del Banco Mundial es contundente: un niño peruano nacido hoy será, en promedio, solo un 61% tan productivo como podría serlo si tuviera acceso a educación y salud de calidad. Esta cifra se materializa en el concepto de “años de escolaridad efectivos”. De los casi trece años que un joven pasa en el sistema educativo, la calidad real del aprendizaje equivale a solo 8,6 años.

Esta brecha de más de cuatro años de aprendizaje perdido tiene consecuencias directas. Explica en gran medida por qué la productividad total de los factores en el Perú se mantiene baja y por qué nuestra economía no logra dar el salto cualitativo. La falta de habilidades consolida un mercado laboral precario y mayoritariamente informal, pues una gran parte de la fuerza laboral no está preparada para los empleos más complejos y mejor remunerados del sector formal, que exigen aprendizaje continuo y adaptabilidad. Asimismo, una economía basada en la innovación es inviable sin un capital humano capaz de investigar, procesar información y generar nuevo conocimiento. La deficiencia en la competencia más básica nos condena a depender de sectores primarios.

Las consecuencias de esta crisis trascienden lo económico y erosionan nuestra vida cívica. El debate público en una democracia moderna se nutre de textos, datos y argumentos. Cuando el sistema educativo falla en proveer herramientas universales de lectura y razonamiento matemático, no limita quién es ciudadano, pero sí crea una profunda desigualdad en la capacidad de ejercer esa ciudadanía.

Se deja a una gran parte de la población en desventaja para analizar un plan de gobierno más allá del eslogan, para evaluar la viabilidad de una promesa económica o para cuestionar un presupuesto público. Las competencias lectoras y matemáticas no son un requisito para tener derechos; son las herramientas que el Estado tiene la obligación de entregar para que todos puedan defenderlos en igualdad de condiciones. Al no hacerlo, la escuela no solo limita el futuro individual, sino que debilita la calidad de nuestra democracia en su conjunto.

Nuestra fragilidad no es una discusión abstracta; es una realidad que se está forjando hoy en nuestras aulas. Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2023 son, en la práctica, un censo de las capacidades de nuestra futura fuerza laboral y de nuestro futuro electorado. Que apenas un 14,4% de los estudiantes de segundo de secundaria de colegios públicos alcance un nivel satisfactorio en Lectura significa que estamos graduando ciudadanos con una capacidad limitada para analizar propuestas, fiscalizar al poder o resistir la manipulación.

Si a esto le sumamos el desolador 8,8% de logro satisfactorio en Matemáticas, tenemos un indicador directo de nuestra futura productividad. Representa una generación que ingresará al mercado laboral sin las habilidades de razonamiento lógico y resolución de problemas que exige la economía moderna. No son dos crisis separadas; son la misma. El joven que no puede interpretar un texto complejo es el mismo trabajador que no podrá capacitarse para una nueva tecnología. El ciudadano que no entiende un argumento basado en cifras es el mismo profesional que no podrá innovar. Estas cifras no son solo estadísticas escolares; son el plano de una economía menos productiva y una democracia más precaria.

Frente a este panorama, es fácil caer en el pesimismo. Sin embargo, existen rutas para empezar a cambiar esta realidad. Desde la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), en colaboración con el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), hemos desarrollado un Indicador de Posibilidad. Este indicador muestra cómo le podría ir a cada región si todos sus colegios públicos alcanzaran los resultados del 10% de los mejores colegios públicos de esa misma región.

A nivel nacional, si se lograra esta meta, el porcentaje de estudiantes con rendimiento satisfactorio en Lectura podría más que duplicarse, pasando de 14,4% a 30,8%. En Matemáticas, el salto sería aún mayor: de 8,8% a 21,2%. El indicador también revela enormes diferencias regionales: en Lectura, Madre de Dios podría crecer 37,2 puntos porcentuales, mientras que, en el otro extremo, Tumbes solo crecería 8,8. Esto demuestra que el potencial de mejora no es uniforme y requiere estrategias diferenciadas. Este enfoque plantea un escenario más realista que aspirar de inmediato al 100%, y constituye un llamado a la acción directo a los gobernadores regionales y al Ministerio de Educación para fijar metas ambiciosas, pero logrables, basadas en la evidencia de que la mejora es posible dentro de sus propias jurisdicciones.

El analfabetismo funcional no es una estadística más; es una emergencia nacional y silenciosa que define nuestra viabilidad como república. Para afrontarla, necesitamos un cambio de paradigma. Debemos transitar a una obsesión nacional por la calidad del aprendizaje real y medible. Herramientas como el Indicador de Posibilidad nos demuestran que no es necesario esperar soluciones mágicas; la excelencia ya existe en pequeños bolsones dentro de nuestro sistema.

El reto es identificar qué están haciendo bien esos colegios y convertir sus éxitos en política pública escalable. La prosperidad y la fortaleza democrática del Perú no se medirán por la cantidad de certificados de estudios que entreguemos, sino por cuántos de nuestros ciudadanos pueden, efectivamente, comprender el complejo mundo en el que deben actuar.

Fuente: https://larepublica.pe/opinion/2025/08/24/analfabetos-funcionales-por-monica-munoznajar-hnews-2015232

19 de mayo de 2025

Ante el cambio climático, cambio social

Tania Alonso, Juan F. Samaniego

Tomando el testigo de Greta Thunberg y otros líderes ambientales, miles de personas anónimas se mueven para frenar la crisis ambiental e impulsar el cambio necesario.

Las tortugas moras tienen predilección por los parajes áridos, en los que predominan matorrales y arbustos pequeños. Y también les gusta el patio del colegio Ortega y Gasset de Ceuta. Rodeado de cemento y asfalto, el centro ha logrado crear un hábitat favorable para su reproducción y conservación en el que también crecen nenúfares junto a hortalizas y se recuperan especies de plantas autóctonas. En este espacio, bautizado como el Jardín de las Hespérides, la educación confluye con la conservación y la concienciación ambiental y, también, con la lucha contra el cambio climático.

El proyecto, inaugurado en 2021 tras tres años de trabajo, cuenta con varios bancales de cultivo, un lago, un camino sensorial en el que sentir de cerca la naturaleza, un invernadero y varias zonas de investigación y enseñanza. Sus usuarios, el alumnado de educación infantil y primaria del centro, son parte de la generación que tendrá que convivir con la peor cara de la crisis medioambiental. Mientras se preparan para ello y cuidan tortugas moras, sientan también precedente y hacen que sus familias se replanteen la relación que tienen con la naturaleza.

«La educación de los niños y las niñas es fundamental para que no sigamos cometiendo los mismos errores». Así lo cree Miriam Campos Leirós, coordinadora de Teachers for Future en España, colectivo al que pertenecen los impulsores del Jardín de las Hespérides. Ella lo tiene claro: «No podemos esperar a que los que están hoy en las aulas tomen decisiones cuando sean adultos. Sería demasiado tarde. Pero a través de ellos podemos abrir una brecha de preocupación en las familias, despertar el interés por lo que está pasando».

Los cuidadores de tortugas de Ceuta forman parte de los millones de personas anónimas que hacen avanzar la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. En la última década, la mecha de la acción ambiental ha prendido en los colegios y en las calles, en las urnas y en los juzgados, en los barrios y en los despachos. Se ha extendido por el planeta como un gran esfuerzo colectivo para intentar redirigir el rumbo de la humanidad y esquivar el colapso medioambiental.

Individuo, colectivo, generación

Todo empezó con una adolescente sujetando un cartel a la puerta de su instituto. Las cosas ya venían moviéndose desde antes, pero Greta Thunberg le puso cara a la angustia de las generaciones más jóvenes, que veían cómo sus mayores se atascaban en discusiones sin fin mientras el cambio climático avanzaba y las soluciones reales no llegaban. De la mano de la activista sueca, el movimiento Fridays for Future cogió fuerza a nivel global y miles de jóvenes como ella alzaron la voz alrededor del planeta.

«Los jóvenes tienen conciencia del problema, se organizan y se manifiestan. Puede que estén desorientados sobre qué hacer y cómo hacerlo, por eso hay que aportarles herramientas contra la desesperanza y la desafección y hacerles partícipes destacados del necesario cambio social», explica Mercedes Pardo Buendía, profesora de Sociología del Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Universidad Carlos III de Madrid. Para ella, sin embargo, esta conciencia de la gravedad del problema no es exclusiva de los más jóvenes y se extiende entre generaciones.

«El cambio climático es un problema global, complejo, con incertidumbres, en el que muchas de las consecuencias más graves se producirán en el futuro. Pero ya existe una conciencia elevada sobre que sus causas y sus consecuencias son sociales», añade la investigadora. «No podremos encontrar una salida a los problemas ambientales sin cambio social». Entre otras cosas, la experta señala la importancia de llevar a cabo una profunda transformación del modelo de producción y de consumo y de la manera de concebir el desarrollo humano.

«Podemos sentir que estamos lejos de cambiar el mundo, pero como individuos podemos hacer muchas cosas», explica Irene Baños, periodista especializada en medioambiente. «Podemos impulsar cambios en nuestras empresas y lugares de trabajo, podemos informarnos y transmitir lo que aprendemos a nuestras familias y amigos, podemos contestar a los discursos retardistas y negacionistas, podemos buscar opciones para consumir de forma responsable, comprando alimentos de una cooperativa, por ejemplo. Pero nuestro gran poder es ser transmisores y multiplicadores de información».

Las mil caras detrás del cambio

Las historias de quienes han impulsado la lucha contra la crisis ambiental, la búsqueda de alternativas y la adaptación al nuevo contexto climático son cada vez más. Un grupo de activistas ecuatorianos que logra que su país vote en las urnas para proteger la selva del extractivismo. Una administración local en Colombia que transforma su ciudad para protegerla de la subida de las temperaturas. Un pueblo de Zambia que lleva a juicio a una multinacional minera. Artistas al servicio de la acción no violenta. Recreos sin residuos. Cooperativas de energía renovable. Todas estas historias componen el Magazine 2024.

Y la lista, por suerte para la humanidad, es interminable. Muchos de estos «accionistas del cambio», como los bautiza Irene Baños en su último libro, escrito junto a Judit Alonso, son rostros conocidos. Pero la mayoría hacen su lucha desde el anonimato, camuflados en la rutina del día a día, en el ritmo de los pueblos y los barrios. «Para mí, los accionistas del cambio son personas que inspiran y hacen acciones replicables por el resto de la gente de a pie. Los verdaderos accionistas del cambio son las personas anónimas que trabajan cambiando las cosas en su día a día, haciendo frente a las adversidades, con sus incoherencias y sus imperfecciones».

«Puede parecer paradójico e incluso cínico, pero un problema tan grave como el cambio climático es una oportunidad de mejora de la sociedad», añade Mercedes Pardo. «Lo vemos con el desarrollo de las energías renovables, los grandes acuerdos para reducir emisiones o los cambios en las políticas de inversión de algunos grandes fondos. Pero necesitamos hacer más y hacerlo más rápidamente. Necesitamos implementar los instrumentos sociales necesarios para que toda la gente pueda formar parte del cambio, para que pueda estar bien informada y participar».

De la ciencia a las escuelas

El 13 de enero de 1965, hace casi 60 años, los científicos de la Task Force on Environmental Pollution de Estados Unidos enviaron al presidente Lyndon B. Johnson un informe sobre los efectos del dióxido de carbono en el clima. Los primeros documentos al respecto de la industria de los combustibles son una década más antiguos (aunque se mantuvieron ocultos durante años). Antes y después hay que añadir a Eunice Foote y Charles Keeling, el IPCC y sus informes, el Stockholm Resilience Centre y sus estudios sobre los límites planetarios, etc., etc. La acción climática nació del conocimiento hace más de 50 años y ha caminado de la mano de la ciencia desde entonces.

«Los activistas, sea cual sea su campo de acción, no se inventan nada. Repiten los mensajes de la ciencia. Los periodistas y los divulgadores tenemos que dejar de contar las acciones climáticas como un capricho de los ecologistas. Son parte de un movimiento que nace como respuesta a un problema real y muy grave, que conocemos desde hace tiempo», concluye Irene Baños. «Mientras esos mensajes se sigan asociando a cuatro hippies, se va a perder muchísima audiencia por el camino».

«Nos estamos enfrentando a adversidades para las que no estamos preparados. Pero todas las personas tenemos capacidad de ayudarnos y de colaborar. Desde las escuelas debemos apostar por un modelo que no esté basado en el individualismo y la competición, por un modelo centrado en la cooperación, que nos ayude a luchar no solo contra el cambio climático sino también contra los discursos de odio o los problemas de salud mental derivados de un mundo supercompetitivo», resalta Miriam Campos Leirós. Solo entre todos podemos construir la alternativa necesaria para salir del laberinto climático en el que estamos metidos.

Fuente: https://climatica.coop/ante-cambio-climatico-cambio-social/

26 de octubre de 2024

Perú: Los otros cupos

Juan Manuel Robles

No debería sorprender tanto que la forma de crimen más extendida sea la acción de los extorsionadores. Los peruanos llevamos mucho tiempo pagando cosas bajo amenaza. Claro, la amenaza no es una granada; es más sutil, a veces indirecta y hasta implícita, pero está allí. Vivimos llenos de pagos extra que no tendríamos que hacer pero que hacemos sin chistar porque entendemos, rápidamente, que de no realizar esos desembolsos podríamos tener problemas. Los pagamos por miedo.

Quiero decir: hace tiempo vivimos en cierta paz, pero esa paz no está libre de cupos periódicos. Cupos legales, normalizados.

La vida de quien progresa —en cualquier tamaño o escala— está llena de esas “obligaciones”. Cada cierto tiempo, reviso la lista de los colegios más caros de Lima. Me gusta ver esa lista porque no importa donde mires (arriba, al centro, adentro) sabes que hay padres que están, en este preciso instante, separando dinero que no tienen para pagar lo que cuesta la matrícula, la mensualidad y la cuota de ingreso que, para no desentonar, se incluye con la severidad del caso (las hay de 15 mil dólares). Ahí los ves, a esos señores, consiguiendo 5,000 soles mensuales o 3,000 (una cuota modesta). Siempre lo hacen con aprensión y urgencia, sabiendo de antemano que ese desembolso está sujeto a alza sin previo aviso, y habrá que quedarse callado, y picar por aquí y por allá, para seguir la marcha cuando eso ocurra.

Uno paga y sigue pagando para no perderse lo que supuestamente debe asegurar: la posibilidad de que el niño (o la niña) esté conectado con un entorno mejor que el de los padres, un espacio con caminos más cortos al éxito, con contacto directo con quienes toman las decisiones. Uno paga porque hay miedo. Es uno de los miedos menos detectables, pero también el más poderoso: el temor a quedarse afuera. No acceder a. No verse con. No tener.

Hace casi treinta años Los Prisioneros cantaban “a otros les enseñaron secretos que a mí no”. Pues la idea, por supuesto, ya no es cantar rabiosos saltando de rebeldía. La idea es ser parte de esos otros —que el niño lo sea—, romperse el lomo para lograrlo, para cumplir con el extra. Pagar lo que sea necesario para no ser parte nunca más, ni por error, del baile de los que sobran.

Porque quien se queda afuera en el Perú, puede pasarla mal. Muy mal. Quien solo posee sus derechos de peruano de nacimiento está jodido. Hemos normalizado que sea un deber agarrar todos los privilegios posibles cuando estos caen de la piñata rota. ¿Por qué? Porque el miedo es grande.

Quedarse fuera de cierto colegio implica no poder acceder a más dinero. Y no tener dinero implica, por ejemplo, no poder atenderse en una clínica privada cuando la salud falle; o sea, tener que esperar cinco meses por una cita cuando hay un dolor agudo en el costado (ensayar retorcerte de dolor en la puerta de emergencia del Rebagliati no siempre funciona). Implica el horror de estar en la cola larga de quienes no movieron ningún hilo (quienes no pagaron el cupo). Implica ser vulnerable. Entonces mejor pagar. Cuando hablamos de la salud, no hay que hacer ningún esfuerzo mental para hacer el símil extorsionador: durante la pandemia, las clínicas pedían depósito de 60 mil dólares para atenderte. Como garantía, decían.

Ya se ha hablado suficiente de cómo el neoliberalismo, mientras hace proliferar los negocios de cierta gente, juega a destruir la cosa pública, a publicitar sus miserias, a vendernos (qué lindo verbo) la idea de que su existencia es inviable, mientras hacen exitosos lobbies para quitarle recursos. Generan la idea de que creer en buenos servicios para todos es poco realista y estúpido. Que desearlo, además, es asunto de zánganos.

Por supuesto, los liberalsplainers de voz engolada me dirán que el capitalismo funciona así, ni modo. Pero en el Perú parece no haber límite para ese tren desquiciado. Nuestro último periodo de desarrollo económico consistió en que mucha gente se unió a esta carrera maldita (solo para terminar estrellados con la pandemia del sinceramiento). El boom vino con cosas espectaculares: los alquileres llegaron casi a niveles de Nueva York. De ahí el cuartito en Miraflores a 1,000 dólares, que se paga bien porque funciona como activo social para alguien que quiera “abrirse paso”. Hasta en Manhattan se sabe qué es “renta estabilizada”. Pero en el Perú el casero se disfraza del Tren de Aragua y te clava el diez por ciento para el próximo año, porque el barrio se ha puesto “más turístico”.

Digo: los criminales pervierten y exacerban una práctica que ya está instalada en el chip de quienes aprenden a golpes que progresar implica pagar de más, pagar coimas, pagar a la policía para que se ocupe de tu calle, pagar al inspector municipal al que todos le pagan.

Ojo, no estoy diciendo que sea lo mismo, ni relativizando la inferioridad moral de los maleantes. Solo que al ver las noticias policiales recordé que no tener ciertas cosas, por ejemplo, educación y salud públicas de calidad, te condena a vivir pagando cupos (si quieres esa calidad, que no es más que lo mínimo de una humanidad digna). Esto se diferencia de la actividad delictiva en que todo es legal y nadie te va a matar. Pero se parece en que uno nunca está tranquilo, porque no sabes cuándo llegará la próxima cuenta extra (que hay que pagar sí o sí).

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 706 año 14, del 25/10/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

13 de enero de 2024

Perú: Última prueba PISA expone las marcadas desigualdades de la educación en el Perú

Milagros Berríos

Los resultados de la prueba PISA —una de las evaluaciones educativas más importantes a escala global— no solo muestran que el Perú ha descendido en Matemáticas y que se ha mantenido estable en Ciencia y Lectura, sino confirma un factor determinante en los aprendizajes: la desigualdad socioeconómica. Los estudiantes peruanos de zonas urbanas, de escuelas privadas y de mayor nivel socioeconómico tienen mejor rendimiento que sus pares en situación de pobreza, de área rural y de colegios públicos. Estos últimos grupos registran, en gran medida, bajo desempeño, lo que para la OCDE significa pocas posibilidades de que, en un futuro, puedan completar la educación superior o conseguir buenos empleos. El Minedu y la OCDE han reconocido la inequidad en el sistema educativo peruano.

a prueba PISA 2022 (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, por sus siglas en inglés) no solo demuestra que el Perú ha descendido en Matemáticas y que se ha mantenido estable en Ciencia y Lectura, sino también confirma un factor determinante y persistente en el aprendizaje de los escolares del país: la desigualdad socioeconómica.

En los resultados de esta evaluación internacional, publicados el último 5 de diciembre, se ha identificado que los estudiantes peruanos de los niveles socioeconómicos más altos, de zonas urbanas y de escuelas privadas tienen mejor rendimiento que sus pares de mayor pobreza, de área rural o de colegios públicos.

Esta prueba de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —cuya última edición se aplicó después de la pandemia de la covid-19— ha buscado determinar si los estudiantes de 15 años, próximos a terminar la educación básica, pueden utilizar lo aprendido en sus colegios en situaciones de la vida cotidiana.

En el mundo participaron 690.000 adolescentes de 81 países y economías, entre ellos los miembros de la OCDE. En Perú, que asiste de forma voluntaria, se aplicó la prueba a una muestra de 8.787 estudiantes de 337 escuelas públicas y privadas.

En el país, los resultados promedio de 2022 fueron inferiores en Matemáticas (391) y similares en Lectura (408) y Ciencia (408), en comparación con el 2018.

En Matemáticas, apenas el 33,8% de los estudiantes evaluados alcanzó, al menos, el nivel 2; es decir, lo mínimo esperado para esa competencia. En Ciencia ocurrió con el 47,4% de los participantes y en Lectura con el 49,6%. En los tres casos se obtuvo puntajes inferiores al promedio de los países de la OCDE.

El análisis nacional, además, muestra el vínculo entre el nivel socioeconómico y el rendimiento: mientras más alta es la escala socioeconómica, mayor es el porcentaje de los escolares que alcanzan o superan el nivel base de PISA.

En Matemáticas, Lectura y Ciencia, la proporción de los escolares de zonas rurales que registran bajo desempeño —es decir, ni siquiera llegan al nivel 2 o mínimo esperado— es mayor que la del área urbana en cada una de las tres competencias. Lo mismo ocurre con los que estudian en colegios públicos frente a los privados.

Para poner un ejemplo, en Matemáticas casi el 90% de los escolares evaluados de zonas rurales presentan bajo desempeño frente a la resolución de problemas en una variedad de situaciones. En el área urbana, en cambio, esto sucede en menor porcentaje (61%).

En el área rural, el 79% de los alumnos está por debajo del nivel básico de Lectura y el 78% en Ciencia. En el estrato urbano, los que se ubican en esa posición son el 44% en Lectura y 47% en Ciencia.


DIFERENCIAS. Porcentaje de estudiantes que alcanzan o superan el nivel 2 en Matemáticas, Lectura y Ciencia en PISA 2022.
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

No se trata solo de cifras. En la práctica, para la OCDE, los estudiantes de “bajo rendimiento” representan un desafío para el sistema educativo: tienen más riesgo de abandonar completamente sus estudios y, en un futuro, es muy probable que tengan pocas posibilidades de concluir la educación superior o conseguir empleos bien remunerados.

Esta inequidad en el sistema educativo en Perú no solo ha sido reconocida por el Ministerio de Educación (Minedu) sino por la misma OCDE. El 5 de diciembre, durante la presentación de los resultados en París (Francia), el director de educación y capacidades del organismo internacional, Andreas Schleicher, señaló a OjoPúblico que el Perú ha experimentado un crecimiento continuo en los resultados de aprendizaje en las últimas dos décadas; sin embargo, la brecha social tanto en el país como en América Latina ha sido significativa.

“Perú es una de las historias de éxito que tenemos en PISA [...]. Sin embargo, como en la mayoría de otros países de América Latina, existen grandes disparidades sociales por región, por origen social. Creo que ese es el mayor reto que enfrenta [la región], con muy pocas mejoras en los últimos años”, respondió a este medio durante la conferencia el también promotor de la prueba PISA.

Según Perú en PISA 2022: informe nacional de resultados, del Minedu, en Perú hay mejores condiciones socioeconómicas en términos de pobreza y calidad de vida, que habrían favorecido el desarrollo de las competencias. Pero, en contraposición, la inequidad en el sistema educativo se ha mantenido en el tiempo.

“Las características socioeconómicas se encuentran estrechamente relacionadas con el desarrollo de las competencias, ya que los estudiantes en grupos socioeconómicos más altos y de ámbitos más favorecidos obtienen mejores resultados en PISA”, reconoce el documento de la Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes (UMC) del sector Educación.

Esto va en la línea con resultados en América Latina. El exministro de Educación peruano, Jaime Saavedra y Ferdinando Regalia, director de Desarrollo Humano para América Latina del Banco Mundial y gerente del Sector Social del Banco Interamericano de Desarrollo, respectivamente, coinciden —a partir de PISA 2022— que los jóvenes de 15 años enfrentan una profunda crisis de aprendizaje y marcada disparidades socioeconómicas en la mayoría de los países latinoamericanos.

Las desigualdades expuestas en PISA no solo ratifican lo advertido en ediciones anteriores, sino también lo visto en la Evaluación Muestral de Estudiantes 2022, del Minedu, dirigida a otros grados: las brechas entre estudiantes de escuelas privadas y públicas se han incrementado, así como las que existen entre estudiantes de colegios urbanos y rurales a favor de los primeros. La excepción fue Matemáticas de segundo de secundaria, donde ambas brechas fueron similares a las de 2019.
 
Las brechas

El índice PISA de estatus económico, social y cultural permite que todos los estudiantes que rindan la prueba —independientemente al país donde vivan— puedan ubicarse en una misma escala socioeconómica, según la OCDE. De esta forma es posible comparar el rendimiento de los alumnos si es que tienen antecedentes socioeconómicos similares, a pesar de que sean de diferentes países.

Dicho índice, además, posibilita ordenar a los estudiantes desde los más desfavorecidos hasta los más favorecidos dentro de cada país y economía, así como crear cuatro grupos de estudiantes de igual tamaño (cada uno compuesto por el 25% de la población de estudiantes de 15 años en cada país).

A partir de ello, el informe de resultados de PISA 2022 sostiene que en Perú, el 29% de los estudiantes estaban en el grupo inferior de la escala socioeconómica; es decir, entre los escolares más desfavorecidos que rindieron la prueba el 2022. “En Turquía y Vietnam, los estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares tienden a obtener puntajes significativamente más altos”, agrega el reporte.

En Matemáticas, por ejemplo, los estudiantes peruanos más favorecidos (el 25% superior) superó a los más desfavorecidos. No obstante, señala la OCDE, entre 2012 y 2022, la brecha en el rendimiento entre ambos grupos se redujo en Perú, mientras que en los países de la OCDE permaneció estable.

Si bien se han ido reportando reducciones en brechas asociadas a lo urbano-rural y al nivel socioeconómico en las últimas dos décadas, aún la desigualdad en el sistema educativo es profunda.

Santiago Cueto, investigador principal de Grade y doctor en Psicología Social, menciona tres principales hallazgos de la prueba PISA: el primero, la tendencia positiva en Perú en las tres áreas evaluadas en sus dos décadas de participación; el segundo, que el país aún está por debajo del promedio de la OCDE; y el tercero que los resultados confirman la inequidad entre estudiantes, sobre todo, por el nivel socioeconómico.

Esto último, Cueto Caballero lo califica como una gran injusticia educativa, donde no se respeta el derecho de los estudiantes rurales a una educación de calidad.

“La brecha de inequidad no parece haber aumentado, pero ya era bastante grande [...]. Lo que se necesita a partir de estos resultados es hacer una campaña para mejorar el promedio, sobre todo, los resultados de los estudiantes que viven en pobreza y estudiantes rurales. A eso podríamos añadir, aunque no son parte del resultado, a los estudiantes indígenas y con discapacidad. Son los cuatro grupos más vulnerables”, refiere.

El reciente informe de la UMC ratifica que, el 2022, el desempeño de los estudiantes de escuelas en áreas urbanas ha superado “notablemente” al de sus pares de áreas rurales en Matemáticas, Lectura y Ciencia.

Por ejemplo, en Lectura, mientras que la mayoría de evaluados del ámbito urbano (55,7%) logra desarrollar competencias para ubicarse en el nivel mínimo esperado o más, solo el 21% de la zona rural puede superar esa línea base de desempeño.

Durante una conferencia, por la tarde del último 5 de diciembre, la ministra de Educación, Miriam Ponce, destacó que el Perú es el país latinoamericano con mayor crecimiento en las tres áreas a través de los años. No obstante, añadió, todavía se evidencia que los estudiantes muestran dificultades para alcanzar el nivel mínimo.

“Los resultados muestran brechas aún en materia de equidad en el acceso a una educación de calidad, ya que evidencia que estudiantes de menor nivel socioeconómico y de escuelas de áreas geográficas rurales sobremanera suelen ubicarse en niveles de menor desempeño, pero esto no es novedad para nosotros, por eso ponemos mucho énfasis en la educación rural en el país. Es hacia ellos que estamos articulando acciones para brindarles diversos recursos y materiales educativos”, dijo la funcionaria sin detallar medidas concretas.

Este medio buscó, a través del área de prensa del Minedu, una entrevista para tener más detalles de los resultados de PISA, pero no hubo respuesta.

Entre los colegios de gestión privada y pública también hay diferencias: los primeros registran ventaja frente a los segundos en Lectura, Ciencia y Matemáticas.

“Siempre están por encima los privados de los de gestión pública. Para Matemáticas, Lectura y Ciencia, en todos estos años [desde 2009], ha habido una diferencia significativa a favor de la gestión privada”, señala Sadith Ramos, especialista en estadística y gestión de datos de la UMC durante un seminario web.

No obstante, de acuerdo al mismo análisis del Minedu, si se compara PISA 2022 y PISA 2018 en Lectura, los estudiantes de colegios públicos han mejorado su medida promedio en ese periodo, mientras que los de los privados se han mantenido.

La diferencia de los resultados entre colegios públicos y privados en PISA puede atribuirse, en gran medida, a la composición socioeconómica de la población escolar, señala el informe nacional.

“Las escuelas privadas tienden a congregar estudiantes con un perfil socioeconómico más alto. Esto puede proporcionar a dichos estudiantes ventajas adicionales, tales como el acceso a recursos educativos, a una mayor cantidad de libros en casa, clases particulares, etc.”, dice el documento.

Según Santiago Cueto, investigador principal de Grade, el sistema educativo en Perú no ha sido diseñado para prevenir la inequidad de oportunidades para los estudiantes.

MATEMÁTICAS. Porcentaje de estudiantes que igualan o superan el nivel 2, por grupos socioeconómicos: de condiciones más precarias (Q1) a más aventajadas (Q4).
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

En la ciudad, sostiene, existen colegios privados con mensualidades de USD 1.000 o USD 30 a 40, lo que incluye a las escuelas de bajo costo. "Por dinero, hay mucha diferencia asociada a la calidad", agrega. En la gestión pública urbana, en tanto, hay colegios como los de Jornada Escolar Completa (JEC) o los emblemáticos, que brindan oportunidades, infraestructura y recursos a los alumnos.

“Pero también hay otros colegios públicos que no lo tienen. Si ves colegios rurales, vas a encontrar [carencias] que no se comparan con las oportunidades educativas en otros lados. Es muy difícil que en zonas rurales tengan acceso a internet o un laboratorio [...] En muchos casos, los docentes de mayor calidad logran colocarse en zonas urbanas para vivir con su familia”, sostiene.

El exministro de Educación e investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Ricardo Cuenca, agrega que las desigualdades son el resultado de decisiones de políticas educativas y, en general, públicas. No se trata de una consecuencia “natural”.

“El resultado más claro y evidente [en PISA] es que la brecha urbano-rural se acrecienta, como resultado de una atención más limitada hacia zonas rurales [...]. No hay un énfasis particular en las decisiones políticas de atender a la educación rural o haber regulado la educación privada, asumiendo que el mercado o ellos mismos, iban a autorregularse”, señala.

En PISA 2022 también se han detectado brechas de género que favorecen a los hombres en Ciencia y Matemáticas; mientras que en Lectura no se reportaron diferencias significativas. Entre 2012 y 2022, el rendimiento en Matemáticas mejoró en la misma medida en ambos casos.

Los otros resultados

A nivel global, el promedio de la OCDE ha sufrido una caída “sin precedentes”, según el informe PISA: su rendimiento disminuyó 15 puntos en Matemáticas y 10 en Lectura, en comparación al 2018. Si bien uno de los factores ha sido la covid-19, se advierte que la caída comenzó antes de la pandemia.

Sin embargo, Perú ha sido mencionado como uno de los países que contrarrestan la tendencia de declive a largo plazo, junto con otros como Colombia, Macao (China) y Qatar, que mejoraron en las tres materias en promedio a lo largo de su participación en PISA. Su caso se mencionó durante la presentación de los resultados en París y Madrid.

“Hay algunos países que han mejorado su rendimiento en las tres materias: Perú y Qatar desde 2012 [...]. La mayoría de países que suben en varias materias parten de un nivel promedio de rendimiento que es más bajo, pero hay una excepción que es Macao que, a pesar de su rendimiento alto, ha seguido subiendo”, dijo Daniel Salinas, analista de políticas educativas de la OCDE, en España.


RESULTADOS.Medida promedio en Matemática, Lectura y Ciencia de Perú y países de Latinoamérica en PISA 2022.
Captura: Perú en Pisa 2022, informe nacional de resultados (Minedu)

En Perú, la medida promedio cayó en Matemáticas en comparación con 2018 y se mantuvo en Lectura y Ciencia. Sin embargo, señala el Minedu, en un periodo más largo de tiempo, la trayectoria general de rendimiento ha sido “positiva” frente a otros países de la región y ha crecido el porcentaje de estudiantes que superan el nivel mínimo esperado. Esto ocurre en medio del crecimiento de la matrícula en secundaria.

En cifras, en PISA 2022, apenas el 33,8% de los niños evaluados alcanzó, al menos, el nivel 2 en Matemáticas. Es decir, logró lo mínimo esperado para esa competencia, como es el interpretar y reconocer —sin instrucciones directas— cómo se puede representar matemáticamente una situación simple (por ejemplo, convertir precios a una moneda diferente o comparar la distancia total entre dos rutas alternativas).

En Ciencia el 47,4% de participantes, como mínimo, puede utilizar ideas o conceptos científicos abstractos para explicar fenómenos desconocidos. En tanto, en Lectura, un 49,6% llegó o superó el nivel 2, lo que quiere decir que el resto de adolescentes no logra identificar la idea principal en textos de mediana extensión.

La UMC del Minedu menciona que la pandemia puede ser un factor que ayude a entender la caída en competencias como Matemáticas. Sin embargo, otra hipótesis vinculada a la situación en la región es la importancia de la presencia del docente en el acompañamiento al estudiante para poder ayudarlo a consolidar los aprendizajes del área.

“Aquellos países que logran mejor desempeño en Matemáticas son aquellos que manifiestan que han tenido acceso al docente cuando enfrentan una dificultad en su proceso de aprendizaje”, señaló en un seminario web la especialista de la UMC Norma Acosta.

Santiago Cueto, investigador de Grade, subraya que los alumnos de 15 años, que rindieron esta prueba PISA pasaron gran parte de su escolaridad primaria en buenas condiciones, lo cual no ocurrió entre el 2020 y 2022, en medio del prolongado cierre de escuelas por la covid-19. Por ello, considera, el impacto de la pandemia probablemente se sentirá más a futuro con los escolares que ingresaron al colegio en ese periodo.

“Si vamos a hacer algún tipo de priorización o trabajo, me concentraría en estudiantes rurales, pobres extremos, indígenas, pero sobre todo los que entraron a la escuela durante la pandemia. Ellos son los que más han sufrido porque era una época clave para aprender a leer”, señala.

Frente a las desigualdades, el exministro Ricardo Cuenta plantea, por su parte, la necesidad de redistribuir el presupuesto del Minedu hacia las zonas rurales para compensar las carencias y deficiencias estructurales. Esto incluye infraestructura, modificar normas de la carrera magisterial para estimular la llegada de mejores docentes, flexibilización curricular y de materiales para desarrollar competencias básicas con más rapidez, así como un trabajo intersectorial.

Sin embargo, advierte, los actores políticos como el Congreso no muestran acciones que atiendan estas brechas. “Ni siquiera tienen eso en la agenda. Su agenda es cómo desmontar la reforma universitaria, la docente o la curricular, pero no piensan en la agenda de desigualdades y atención a zonas rurales. Del Minedu aún no lo sabemos, lamentablemente, no lo comunican o no he escuchado cómo se está avanzando en ese tema. Sería bueno que nos cuenten sus planes”, señala. Las brechas persisten.

Milagros Berríos.   @milyberrios      milagros@ojo-publico.com

https://ojo-publico.com/derechos-humanos/la-nueva-evidencia-la-desigualdad-la-educacion-peru


26 de agosto de 2023

LA CIENCIA NUESTRA DE CADA DÍA

Alejandra Ruiz León

Propuestas creativas para acercar el conocimiento a los ciudadanos

Hace unas semanas estuve de paso por Buenos Aires con una lista de recomendaciones turísticas más larga que las horas que iba a pasar en la ciudad. Entre los lugares imperdibles había de todo, librerías, monumentos, estadios y algunos museos. Como es frecuente, los museos de ciencia se encontraban en la sección de ‘actividades familiares’, reafirmando que estos espacios tienen como público objetivo los niños y niñas. Entre estos, había uno que colegas divulgadores ya me habían sugerido en varias ocasiones: el Centro Cultural de la Ciencia.

Este museo es diferente a los otros que ofrece la capital argentina, ya que se enfoca en el encuentro entre la ciencia y la sociedad, revelando cómo el conocimiento actúa en nuestra vida cotidiana, una propuesta alejada de aquellos que muestran la ciencia como algo abstracto. Por ejemplo, cuando los museos incluyen experimentos sobre las leyes de la física, pero no explican cómo estas actúan en situaciones comunes como la caída de un objeto o el choque de un carro. O cuando exhiben algunas especies de animales o plantas sin mostrar el ecosistema en el que habitan o indicar cómo estas interactúan con otras especies.

Espacios como el Centro Cultural de la Ciencia responden a la necesidad de que los ciudadanos —y no solo los niños— entiendan cómo usar el conocimiento científico para entender el mundo y aplicarlo en su día a día. El espacio es parte del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación que lidera el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Sin embargo, este esfuerzo no es exclusivo del gobierno argentino, ya que muchos países de la región también se han embarcado en la promoción de la cultura científica siguiendo las directrices de la Unesco. Según esta, “la cultura científica es la base para ampliar capacidades endógenas de innovación e investigación y desarrollo experimental (I+D) en la sociedad, además de una herramienta clave en la construcción de ciudadanos del conocimiento”.

Dentro del museo encontré dos atracciones que reflejan cómo la cultura científica entiende la relación entre la ciencia y la sociedad. La primera era la más popular: rodeada de unos 30 niños estaba la ‘Rueda de la Fortuna’ que les enseñaba a los visitantes a calcular porcentajes. Es evidente que la emoción de los niños no era por aprender matemáticas, sino que la actividad los invitaba a averiguar cuántos hinchas mujeres y hombres había entre cada cien de los equipos más populares del fútbol argentino, como el Boca y el River. Con una calculadora gigante las pequeñas manitos iban multiplicando y dividiendo hasta encontrar las respuestas correctas para cada uno de los equipos. Aunque tenía claro que en esa actividad solo iba a ser espectadora, no me era difícil imaginar lo entretenido que resultaba aprender porcentajes de esa manera. Muy distinta a cómo me lo enseñaron en el colegio, donde los problemas de matemáticas siempre eran las situaciones más complicadas en las que alguien tenía que comerse 20 sandías o comprar y dividir pasteles.

La segunda actividad que llamó mi atención no tenía el factor fútbol, pero sí la atención de los niños. En un módulo llamado ‘Espacio publicitario’ los chicos se recostaban en un sillón para tener un televisor encima de ellos, siendo lo único que podían ver. En las pantallas mostraban comerciales falsos, pero muy realistas, en donde la ciencia se usaba con fines de marketing. Se incluían los típicos anuncios de pasta de dientes donde 9 de cada 10 dentistas recomiendan una marca en especial, o aquellos en que se ofrecen productos mágicos que estaban ‘científicamente comprobados’. Los comerciales iban acompañados de explicaciones que ayudaban a los niños a discernir cómo la ciencia puede usarse de forma equivocada, por ejemplo, cuando ‘olvidan’ indicar que eran 9 de cada 10 dentistas entrevistados por la marca, o que ‘científicamente comprobado’ no significa nada si no es un producto regulado o que se haya investigado. Mi única crítica a esta actividad es que los sillones eran muy pequeños y solo cabían los chiquillos, cuando realmente somos los adultos los que solemos caer en estas trampas.

La popularidad y cercanía de estas dos actividades me recordó una que yo misma había organizado en el pasado: el cebiche científico. Aunque esta acción no era parte de un museo, ni tampoco se vendía como cultura científica, sí lograba el mismo objetivo que las que observé en el museo argentino. En el cebiche científico los participantes llegaban con la curiosidad de cómo era tal platillo, y quizá con la ilusión de comer uno. Ambas expectativas se cumplían, pero además aprendían de parte de un biólogo de la zona cómo los esfuerzos por la pesca responsable influían en el tipo de pescado que consumimos en nuestros cebiches. También averiguaban qué interacciones químicas se dan en nuestras mesas cuando el limón se mezcla con los trozos de pescado, y cómo la comida es parte de nuestra cultura y nuestra historia.

Ejemplos como los que he mencionado tienen la intensión de mostrar cómo la ciencia es parte de nuestro día a día. Sin embargo, también conllevan el riesgo de enseñar solo la ciencia con aplicaciones prácticas o enseñando el lado utilitarista del conocimiento. Dicha preocupación es conocida por quienes promueven la cultura científica, por lo que se intenta incluir en estas conversaciones la necesidad de las ciencias básicas y de la investigación teórica, motor para que el conocimiento científico siga creciendo.

Tal vez conocer estos ejemplos nos produzca añoranza por espacios que en el Perú no tenemos, o por las formas nuevas de educación que nosotros no gozamos de niños. Sin embargo, es importante recordar que este interés por la cultura científica no es exclusivo de espacios como modernos y divertidos museos, ni solo de niños con potencial de ser brillantes científicos. El objetivo de la cultura científica es despertar en todos los ciudadanos, incluyendo los adultos y los no científicos, las ganas de buscar la ciencia en los momentos más cotidianos de nuestra vida, desde un cebiche hasta las estadísticas del fútbol.

https://jugodecaigua.pe/la-ciencia-nuestra-de-cada-dia/ 

11 de julio de 2023

Ecuador: Organizar la ignorancia

Pedro Pierre

He aquí otra característica del sistema neoliberal que nos organiza, o más bien, que nos desorganiza. Una de sus mayores perversidades es justamente ‘organizar la ignorancia’. Lo hemos visto con el gobierno de Lenin Moreno. Lo primero que hizo en ese sentido fue pedir la asesoría del FMI (Fondo Monetario Internacional): reducir drásticamente el presupuesto de la educación, dejar de pagar a los maestros y profesores sin contrato permanente, reducir el presupuesto del desayuno escolar, quitar las ayudas para los arreglos de los edificios escolares, suspender la formación de maestros y profesores, detener el nombramiento de nuevos educadores, permitir el cobro de matrículas y otros gastos más…

Así hemos llegado al desastre educativo actual: la deserción escolar porque los padres no pueden pagar los gastos escolares, cierre de escuelas o la suspensión de materias o por la no renovación del material necesario, atraso en la entrega de diploma por falta de personal o cobros indebidos, aumento del número de estudiantes de los sectores populares que pueden entrar a la universidad o tienen que suspender sus estudios por supresión de becas, por otra parte desempleo de maestros y profesores que hacen de taxistas en carros alquilados…

El sistema neoliberal multiplica la ganancia a costa de la marginación y explotación de los pobres debidas al bajo nivel escolar. No quiere personas preparadas intelectual y profesionalmente que reclamen por sus derechos, que emprendan actividades profesionales, que investiguen caminos alternativos de economía solidaria. No le importa a un gobierno neoliberal que los pobres no puedan salir de la pobreza por falta de educación. Prefiere que se hundan en la violencia que el mismo sistema permite y fomenta.

Por este motivo Helder Cámara, gran obispo de Brasil y mentor de la Iglesia de los Pobres en América Latina, habló sobre las protestas violentas y los levantamientos de los pobres que no encuentran caminos para educarse ni alimentarse: “Hay tres tipos de violencia. La primera, madre de todas las demás, es la violencia institucional, esa que aplasta y humilla a millones de personas, violencia con ruedas silenciosas y bien engrasadas. La segunda es la violencia revolucionaria que surge del deseo de abolir la primera. La tercera es la violencia represiva, que se convierte en auxiliar y cómplice de la primera violencia, la que engendra todas las demás. No hay peor hipocresía que llamar violencia sólo a la segunda, pretendiendo olvidar la primera que la engendró y la tercera que la niega.” Martín Luther King, el líder de los afrodescendientes norteamericanos, decía en el mismo sentido: “La protesta es el lenguaje de los que no se quiere escuchar”. Por eso el papa Francisco clamó recientemente: “No dejemos robar a las nuevas generaciones la esperanza en un futuro mejor». La educación es para humanizarnos y hermanarnos.

Todo esto nos ayuda a evaluar los candidatos del proceso electoral que está en marcha: ¿Qué dicen sobre la educación? ¿Qué proyecto tienen para aumentar el presupuesto del ministerio de educación? Nos marean con soluciones ilusorias para eliminar la violencia, pero no señalan las causas. Una de las causas de la actual violencia es la falta de oportunidades para crecer en educación intelectual y profesional.

En días recientes, se nos comunicaba unos 10 caminos para crecer en educación y sabiduría. Estos son los siguientes: 1. Aprender a crecer con la sabiduría y los procesos de los pueblos. 2. Dejarnos mover por la utopía: generar alternativas y ser personas alternativas. 3. “Sin visiones nos perdemos”: mover y renovar nuestra mirada. 4. Creer en lo pequeño y crear con lo pequeño. 5. La sabiduría ancestral nos guía hacia el convivir armonioso. 6. Los conocimientos nos guían hacia el desarrollo humano integral. 7. La educación escolar nos abre al grito de los pobres, al susurro de las mujeres y a la voz de la Madre Tierra. 8. Las capacitaciones hace fluir la verdad y la bondad en un contexto de mentira y maledicencia. 9. La profesionalidad nos da la auténtica autoridad que es cercanía, servicio y coherencia de vida. 10. Los estudios nos abren a los nuevos lenguajes de la comunicación virtual y la inteligencia artificial.

Conozcamos las cosmovisiones indígenas que nos abren a los nuevos horizontes del Bien vivir personalmente, el Bien actuar colectivamente, la Vida buena de las utopías de nuestro continente de “la Tierra sin Mal”, porque las utopías son la motivación de una vida con sentido y felicidad. Exijamos educación gratuita ya que la Constitución señala el mínimo del presupuesto para la educación y que no se respeta, porque para eso pagamos impuestos. Denunciemos la perversidad de un sistema que nos quita el derecho a la educación gratuita desde la escuela primaria hasta los institutos de investigación. Es hora de luchar y luchar juntos por nuestra verdadera dignidad.

Imagen: El presidente Lasso y la prensa ecuatoriana, por la artista gráfica Vilma Traca

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

6 de julio de 2023

Digitalizar la escuela o atender a la ciencia, al planeta y a la precaución

Ecologistas en acción

Desde una óptica ecosocial, Ecologistas en Acción apela a potenciar y visibilizar este debate que atienda a las distintas alertas científicas y expertas que, desde diferentes disciplinas, proponen aplicar el principio de precaución.

Suecia, país pionero en la digitalización del proceso educativo, ha anunciado su intención de reducir el tiempo de pantallas a alumnas y alumnos y aboga por una vuelta a los libros en papel, en base a las recomendaciones médicas y al descenso de la comprensión lectora del alumnado.

Desde una óptica ecosocial Ecologistas en Acción apela a potenciar y visibilizar este debate que atienda a las distintas alertas científicas y expertas que, desde diferentes disciplinas, proponen aplicar el principio de precaución, especialmente en la población infantojuvenil, ante la exposición y uso de dispositivos inalámbricos y digitales en general.

Ecologistas en Acción presentó en mayo su campaña escolar sobre los usos digitales, apostando por un uso tecnológico sobrio, biocompatible, sostenible, ético y crítico, en los que se regule el acceso y tiempos de usos de las pantallas atendiendo a las etapas de desarrollo, en una escuela que prime la interrelación no digital en el aula entre profesorado y alumnado.

Suecia un antecedente a tener en cuenta

La ministra de escuela sueca paralizó el fuerte proceso de digitalización escolar ante la pérdida de 11 puntos en la comprensión lectora (Informe PIRLS 2021) y tras consultar a más de 60 entidades expertas que concluyen unánimemente: “Toda la investigación del cerebro en niñas y niños muestra que no se benefician de la enseñanza basada en pantallas”. El Instituto Karolinska y la Asociación Sueca de Pediatría mostraron pruebas científicas claras de los riesgos en el alumnado.

La ciencia silenciada ante la “información” de la industria tecnológica

Desde la Psicología de la educación, P.A. Kirschner y P. De Bruyckere ya desmontaron en 2017 el mito del “nativo digital” y la “persona multitarea” del modelo educativo digital. La Dra. en Educación y Psicología, Catherine L’Ecuyet, recuerda que ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la infancia (según declaran las principales asociaciones pediátricas desde 2016) y define como un disparate adelantar la edad de uso de la tecnología digital alegando que fomenta el uso responsable de las nuevas tecnologías: “es como decirle a un niño pequeño que se tome un vasito de agua de una boca de incendio y, además, sin que le salpique. […] la mejor preparación para el mundo online es el mundo offline, el mundo real». Esta alerta ya la aplican directivos de las empresas tecnológicas de Silicon Valley, cuando llevan a sus hijas e hijos a escuelas sin TIC para librarlos de la exposición temprana a lo digital. L’Ecuyet incide en la diferencia entre la actitud adictógena y de embotamiento de la ‘FASCINACIÓN’ de las pantallas (actitud pasiva ante estímulos novedosos, frecuentes e intermitentes) y la actitud de descubrimiento de la ‘ATENCIÓN SOSTENIDA’. Por otro lado, afirma que “existe un claro conflicto de interés” cuando la industria de las nuevas tecnologías hace alianzas con centros educativos o gobiernos, e informa de la multiplicación de demandas a empresas tecnológicas por el aumento del daño a la salud mental de los menores.

M. Desmurguet, neurocientífico e investigador francés del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica, ya concluyó en 2019 que la mayor parte de los estudios solventes sobre los objetivos pedagógicos de la digitalización de la enseñanza, muestran su “ineficacia —en el mejor de los casos— o el daño pedagógico —en el peor de ellos—”. Incide, entre otras afecciones neuronales, en la caída del cociente intelectual de la generación, mal llamada de los “nativos digitales”, relacionado de forma concluyente con su empleo masivo de dispositivos digitales.

El ‘Manifiesto Infancia y Pantallas’ lanzado en 2022 y apoyado por entidades y personas expertas en distintas ramas sociosanitarias, pedagogía, psicología, protección de la infancia, y federaciones de madres y padres, alerta de las consecuencias negativas conocidas de este proceso hiperdigitalizador, como refleja la profusa bibliografía científica: en el desarrollo cerebral, sus efectos en la salud y el desarrollo físico, y sus efectos en la salud mental.

La Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) reconoció en 2022, que “una exposición [a radiofrecuencias] prolongada o repetida a intensidades subtérmicas [muy inferiores al límite legal], podrían tener efectos nocivos en personas sensibles o vulnerables”, y “coincide con la mayoría de los expertos” en aplicar el principio de precaución, por lo que establece una serie de consejos en el uso de los teléfonos móviles (y otros dispositivos inalámbricos) para reducir la exposición electromagnética (y a la “luz azul”). Aconsejan aumentar la distancia de la cabeza y el cuerpo, reducir el tiempo de exposición, primar la comunicación por cable ante la inalámbrica, apagar los dispositivos inalámbricos cuando no se necesiten, no permanecer próximos a un rúter [wifi], atrasar el inicio de uso de dispositivos inalámbricos, … En relación a la infancia recuerda su vulnerabilidad potencial a radiofrecuencias-microondas, solicita supervisar y limitar su uso (en todo caso solo dispositivos desconectados). Recuerda las recomendaciones de diversas agencias gubernamentales responsables de la protección de la salud infantil, y organismos como la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP): «evitar la exposición de los niños a teléfonos celulares y otros dispositivos que emiten radiación electromagnética” y “retrasar el uso de teléfonos móviles …, si es posible hasta la edad de 14 años.”

Debate docente

Javier Zarzuela Aragón, docente veterano y activista ecosocial que vivió el proceso de digitalización escolar desde su inicio, impulsa este debate con la reciente publicación de su libro ‘Stop TIC Infancia, porqué desdigitalizar la escuela’. En él constata detalladamente “el demostrado efecto negativo de las TIC sobre el aprendizaje, su innegable huella ambiental y el derroche de recursos económicos, materiales y personales”. Aporta datos concretos de la insostenible huella ambiental digital de las escuelas en España, incompatible con el contexto actual de crisis climática y ambiental. Informa de estudios (PISA, OCDE) donde se muestra la afectación negativa de la digitalización al aprendizaje.

Ignacio Asenjo, director del IES Gregorio Marañón de Madrid, publica “La hiperdigitalización perjudica el aprendizaje”, junto a la psicóloga Azul Asenjo Pérez, donde repasa las consecuencias de un mal entrenamiento del cerebro y los crecientes problemas de atención del alumnado.

Algunos colegios e institutos ya están abandonando las tabletas y recuperan los libros de texto. El Instituto Pintor Antonio López de Tres Cantos, referente en excelencia educativa, anuncia su vuelta al libro de papel tras 3 años con tabletas. Tras la evaluación anual de este proceso, concluye que “los problemas ocasionados por el formato digital han superado sus ventajas”.

Más de 200 investigadores españoles acaban de lanzar un llamamiento para dinamizar las bibliotecas escolares, abandonadas en este proceso hiperdigitalizador. Inciden en que mejoran la convivencia y la integración social, y ofrecen espacios seguros y acogedores para leer, estudiar, investigar y socializar, contribuyendo al bienestar emocional y social de los estudiantes.

Julio Carmona, coordinador de la campaña de Ecologistas en Acción, “Escuela saludable, Internet solo por cable”, celebra el giro pedagógico que acaba de asumir el gobierno Sueco y llama a atender a las alertas de ámbito sanitario, educativo, ambiental y social sobre los efectos físicos y psíquicos negativos conocidos de la revolución digital, sobre el carácter energívoro de esta tecnología (sus implicaciones ambientales y climáticas), y sobre las problemáticas pedagógicas, adictivas y de control social.

Escuela saludable, Internet solo por cable
https://www.youtube.com/watch?v=vj9yrlD9Aw4

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/294544/digitalizar-la-escuela-o-atender-a-la-ciencia-al-planeta-y-a-la-precaucion/