Mostrando entradas con la etiqueta Éric Toussaint. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Éric Toussaint. Mostrar todas las entradas

5 de abril de 2020

«La pandemia se enmarca en una crisis multidimensional del capitalismo»

Éric Toussaint    (Entrevista de Henri Wilno)

En un artículo reciente, escribiste: «el coronavirus constituye la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero no es la causa». ¿Podrías aclarar lo que piensas sobre esta cuestión?

Mientras que los grandes medios y los gobiernos afirman constantemente que la crisis bursátil ha sido provocada por la pandemia del coronavirus, insistí en el hecho de que todos los elementos para una nueva crisis financiera ya estaban preparados desde hacía varios años, y que el corona virus constituía la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero que no era su causa http://www.cadtm.org/No-el-coronavirus-no-es-responsable-de-las-caidas-en-las-bolsas . La cantidad de materia inflamable en la esfera de las finanzas ya había alcanzado la saturación desde hacía varios años, y ya se sabía que una chispa podía llegar a provocar la explosión, pero no se sabía cuándo y qué la provocaría. Lo que sí se sabía, era que se produciría.

Un primer gran crash bursátil se produjo en diciembre de 2018 en Wall Street. Bajo la presión de un grupo de los grandes bancos privados y del gobierno de Donald Trump, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos comenzó nuevamente a bajar sus tipos de interés. Y, por consiguiente, volvió a comenzar, con sumo brío, el frenesí del aumento de los valores bursátiles, y las grandes empresas continuaron con la recompra de sus propias acciones en la bolsa para amplificar el fenómeno http://www.cadtm.org/Para-afrontar-esta-crisis-multidimensional-hay-que-expropiar-a-los-banqueros-y . Así que estas grandes empresas privadas aumentaron su endeudamiento y los grandes fondos de inversión incrementaron la compra de empresas de todo tipo, incluso industriales, recurriendo también al endeudamiento.

Y luego, de nuevo en Wall Street, entre septiembre y diciembre de 2019, hubo una gran crisis de escases de liquidez. La Reserva Federal intervino, de nuevo y masivamente, inyectando en total cientos de miles de millones de dólares para tratar de evitar el desplome de los mercados https://www.cadtm.org/Panico-en-la-Reserva-Federal-y-retorno-del-Credit-Crunch-sobre-un-mar-de-deudas + https://www.cadtm.org/Hablemos-de-nuevo-del-panico-que-sufrio-la-Reserva-Federal-de-los-EEUU-FED-en. El Banco Central Europeo (BCE) y los otros grandes bancos centrales (Reino Unido, Japón, China…) aplicaron, más o menos, el mismo tipo de política y tienen una gran responsabilidad en la acumulación de materias inflamables en la esfera financiera http://www.cadtm.org/La-crisis-economica-y-los-bancos-centrales.

Por supuesto, la amplitud del retroceso de la producción, desde marzo de 2020 y continúa. Será enorme y no tendrá precedentes en ninguna de las crisis de los últimos setenta años. De todas maneras, la crisis del sector productivo había comenzado ya en 2019, a gran escala, particularmente, en el sector automotor, ya que se había producido una caída enorme de ventas en China, en India, en Alemania, en el Reino Unido y en muchos otros países. También hubo superproducción en el sector de la fabricación de equipamientos y de máquinas herramientas en Alemania, uno de los tres principales productores mundiales en esta rama. Una de las causas fue la fuerte reducción del crecimiento industrial chino que tuvo graves consecuencias para los países que exportaban a China equipamientos, automóviles y materias primas. Durante el segundo trimestre de 2019, se declaró una recesión en el sector de la producción industrial en Alemania, en Italia, en Japón, en Sudáfrica, en Argentina… y en varios sectores industriales en Estados Unidos.

La pandemia del coronavirus constituye el detonador. Aunque también podrían haber sido detonadores algunos acontecimientos graves de otra naturaleza. Por ejemplo, una guerra declarada y caliente entre Washington e Irán, o una intervención directa de Estados Unidos en Venezuela. Y la crisis bursátil generada se habrá atribuido a cualquiera de estos acontecimientos. Pero, igualmente, yo hubiera afirmado que esa guerra, cuyas consecuencias serían muy graves, sin discusión posible, habría constituido la chispa y no la causa profunda. Aunque, es evidente que hay una relación innegable entre los dos fenómenos (la crisis bursátil y la pandemia del corona virus), eso no significa, sin embargo, que no sea necesario denunciar las explicaciones simplistas y manipuladoras, que adjudican toda la culpa al coronavirus.

¿Qué nos muestra la crisis del corona virus sobre la Unión Europea, su funcionamiento y la relación entre los Estados miembros?

La Unión Europea y sus instituciones están al descubierto frente a la pandemia del coronavirus: el presidente del Consejo Europeo no tiene ni siquiera un equipo de diez médicos para enviar a Lombardía o a España. Por el contrario, la UE gasta 420 millones de euros para la Frontex, su superequipada policía de frontera. La UE no tiene ni hospitales de campaña, ni reservas de respiradores ni de mascarillas para poder ayudar a un país miembro. Pero está equipada de drones europeos para espiar los movimientos de personas en peligro que tratan de obtener el derecho de asilo. Y esas personas, todos los años, mueren por millares en el Mediterráneo. Felizmente, Cuba acaba de enviar 50 médicos internacionalistas para ayudar a la población de Italia. Hay que luchar para hacer revivir el internacionalismo entre los pueblos.

¿Sigues, en particular, la situación en el «tercer mundo»? ¿Cuáles son las zonas que serán más duramente afectadas? ¿Los países petroleros…? ¿Y los países endeudados?

Todos los pueblos del «Sur Global» [1] están amenazados por esta crisis multidimensional del sistema capitalista mundial. La pandemia del coronavirus constituye un gravísimo problema de salud pública y la difusión del virus provoca enormes sufrimientos humanos. Esta pandemia esta por alcanzar masivamente a los países del «Sur Global», cuyos sistemas de salud pública, ya débiles o muy frágiles, estuvieron terriblemente maltratados durante 40 años de políticas neoliberales. Por consiguiente, la tasa de mortalidad será muy elevada. Utilizando el pretexto de la necesaria austeridad presupuestaria para reembolsar la deuda pública, los gobiernos y las grandes instituciones multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) generalizaron políticas que deterioraron los sistemas de salud pública http://www.cadtm.org/Combatir-el-coronavirus-La-urgente-necesidad-de-invertir-en-salud-publica. Los países del «Sud Global» se enfrentan, en estos momentos a una nueva crisis de la deuda, sus ingresos por exportaciones bajan ya que el precio de las materias primas se hunde, mientras que las sumas que se deben pagar por las deudas son enormes. Si estos países quieren afrontar la pandemia del Covid-19, deben suspender el pago de la deuda pública y utilizar ese dinero en la salud pública.

¿Qué habrá que hacer?

Es necesario luchar para que se ponga en marcha un vasto programa anticapitalista que incluya una serie de medidas fundamentales: la suspensión del pago de la deuda pública seguida de la anulación de todas las deudas ilegítimas ya sean privadas o públicas; la expropiación sin indemnización de los grandes accionistas de los bancos con el fin de crear un verdadero servicio público de ahorro, de crédito y de seguros bajo control ciudadano; el cierre de las bolsas; la creación de un verdadero servicio nacional de salud pública; la expropiación de las empresas farmacéuticas y de los laboratorios privados de investigación y de su transferencia al sector público bajo control ciudadano; la expropiación sin indemnización de las empresas del sector de la energía (para poder realizar de manera planificada la lucha contra la crisis ecológica) y muchas otras medidas radicales y fundamentales, entre las cuales las medidas de urgencia para mejorar de inmediato las condiciones de vida de la mayoría de la población. Hay que abrogar los tratados de libre comercio y relocalizar al máximo la producción, privilegiando de esa manera los circuitos cortos.

La respuesta necesaria a la pandemia del coronavirus debe ser la ocasión para avanzar hacia una auténtica revolución que modifique radicalmente la sociedad, en su modo de vida, su modo de propiedad y su modo de producción. Esta revolución podrá suceder solamente si las víctimas del sistema entran en autoactividad y se autoorganizan, para poder desalojar al 1 % de la población y a sus lacayos de los centros de poder y así crear una verdadera democracia. Una revolución ecologista y socialista, autogestionaria y feminista es necesaria.

Texto original en francés: https://npa2009.org/actualite/economie/la-pandemie-du-coronavirus-sinscrit-dans-une-crise-multidimensionnelle-du

Traducción: Griselda Piñero

Notas

[1] La expresión «Sud Global» es utilizada cada vez con mayor frecuencia para designar lo que se calificaba comúnmente como «Tercer mundo» o «países en vías de desarrollo»: o sea un los países que comparten «un conjunto de vulnerabilidades y desafíos. (NDLR).

Eric Toussaint. Doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.


https://www.leerydifundir.com/2020/04/la-pandemia-se-enmarca-una-crisis-multidimensional-del-capitalismo/

22 de mayo de 2015

Syriza y Podemos: ¿Una vía hacia el poder del pueblo?

Éric Toussaint *

La experiencia demuestra que los movimientos de izquierda pueden llegar al gobierno pero, sin embargo, no llegan a conquistar el poder. La democracia, es decir el ejercicio del poder por el pueblo y para el pueblo, requiere mucho más. Hoy, el problema se plantea en Grecia con Syriza y en un futuro se planteará en España con Podemos, si ese movimientos ganara las elecciones generales de finales de 2015. El problema también se planteó en Venezuela a partir de las elecciones generales que ganó Hugo Chávez en 1998, en Bolivia con la de Evo Morales en 2005, en Ecuador con la de Rabel Correa en diciembre de 2006, o incluso, algunas décadas antes con la elección de Salvador Allende en Chile, en 1970. [2]

 
La cuestión se planteará para cualquier movimiento de izquierda que llegue al gobierno en una sociedad capitalista. Cuando una coalición electoral o un partido de izquierda llega al gobierno, no obtiene el poder real porque el poder económico (que depende de la posesión y el control de los grupos financieros e industriales, de los grandes medios de comunicación privados, del gran comercio, etc.) permanece en manos de la clase capitalista, es decir del 1 % más rico, que incluso, con frecuencia, es menos que el 1 % de la población. Además, esa clase capitalista controla el Estado, el poder judicial, los ministerios de Economía y Finanzas, el banco central… En Grecia y en España como en Ecuador, Bolivia, Venezuela o Chile, [3] un gobierne determinado a ejercer cambios estructurales reales, deberá entrar en conflicto con el poder económico para debilitar y luego acabar con el control de la clase capitalista sobre los grandes medios de producción, de servicios, de comunicación y sobre el aparato del Estado.

Tratemos de hacer una comparación histórica. En 1789, gracias a la Revolución Francesa, la burguesía tomó el poder político en Francia, pero ella ya tenía el poder económico. Antes de conquistar el poder político, los capitalistas franceses eran los acreedores del rey de Francia y los propietarios de las principales fuentes del poder económico (la banca, el comercio, las manufacturas y una parte de las tierras). Después de la conquista del poder político, expulsaron del Estado a los representantes de las antiguas clases dominantes (nobleza y clero), las sometieron o se fusionaron con ellas. El Estado se convirtió en una máquina bien aceitada al servicio de la acumulación de capital y de sus beneficios.

A diferencia de la clase capitalista el pueblo no tiene capacidad para tomar el poder económico si, previamente, no accede al gobierno. Que el pueblo repita la progresiva ascensión hacia el poder que realizaron los burgueses en el marco de la sociedad feudal o de la pequeña producción mercantil es imposible. El pueblo no acumula riquezas materiales a gran escala, no dirige empresas industriales, bancos, el gran comercio y otros servicios. Es a partir del poder político (o sea, del gobierno) que el pueblo puede emprender la transformación de la estructura económica y comenzar la construcción de un nuevo tipo de Estado basado en la autogestión. Al dirigir un gobierno, la izquierda tiene acceso a las fuentes institucionales, políticas y financieras con el fin de iniciar profundos cambios a favor de la mayoría de la población. La autoorganización del pueblo, su auto actividad en la esfera pública y en los lugares de trabajo son condición sine qua non para el conjunto del proceso.

Porque para realizar cambios estructurales reales, es fundamental poner en marcha una relación interactiva entre el gobierno de izquierda y el pueblo. Este último debe reforzar su nivel de autoorganización y construir desde la base estructuras de control y de poder popular. Esa relación interactiva, dialéctica, puede volverse conflictiva si el gobierno duda en tomar las medidas que reclama la «base». El apoyo del pueblo a los cambios prometidos y la presión que pueda ejercer son vitales para convencer a un gobierno de izquierda de profundizar el proceso de cambios estructurales que implican una redistribución de la riqueza a favor de aquellas y aquellos que la producen. Es también vital para asegurar la defensa de un gobierno de ese tipo frente a los acreedores, a los valedores del antiguo régimen, a los propietarios de los grandes medios de producción, a los gobiernos extranjeros. Para realizar los cambios estructurales, primero se debe acabar con la propiedad capitalista en los sectores clave de la economía como las finanzas y la energía, transfiriéndolas hacia el sector público (servicios públicos bajo control ciudadano) así como apoyando o reforzando otras formas de propiedad con función social: la pequeña propiedad privada (especialmente en agricultura, en la pequeña industria, el comercio y los servicios), la propiedad cooperativa y la propiedad colectiva basada en la libre asociación. [4]

En dos de los tres países sudamericanos ya mencionados (en Venezuela entre 2002 y 2003 [5] y en Bolivia entre 2006 y 2008 [6]), el gobierno estuvo en conflicto abierto con la clase capitalista, [7] empero los cambios estructurales decisivos en el plano económico todavía no han sido realizados. Esas sociedades siguen siendo claramente capitalistas. [8] Evidentemente, ha habido avances reales a favor del pueblo como la adopción en los tres países de nuevas constituciones después de unos procesos constituyentes profundamente democráticos (elección por sufragio universal de una asamblea constituyente; elaboración de una nueva constitución adoptada por la asamblea constituyente luego de un amplio debate nacional; referéndum de aprobación de la nueva constitución); una amplia recuperación por el control público de los recursos naturales; [9] un aumento de la recaudación impositiva sobre los más ricos (especialmente en el caso de Ecuador) y sobre las grandes sociedades privadas nacionales o extranjeras; una mejora significativa de los servicios públicos o de las misiones de los servicios públicos; una reducción de las desigualdades sociales; un refuerzo de los derechos de los pueblos originarios; la recuperación de la dignidad nacional frente a las grandes potencias, en particular frente a Estados Unidos.

No podremos comprender la política de esos países si no tenemos en cuenta las importantísimas movilizaciones populares que jalonan su historia. En Ecuador, cuatro presidentes de derecha debieron huir, dejando el poder, entre 1997 y 2005 gracias a las movilizaciones de la población. En Bolivia, hubo importantes batallas contra la privatización del agua en abril del año 2000 y a fines de 2004. Las movilizaciones en torno a la privatización del gas en octubre de 2003 hicieron caer y huir (a Estados Unidos) al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. En Venezuela hubo desde 1983 importantes movilizaciones que inauguraron las grandes luchas sociales contra el Fondo Monetario Internacional, que sacudieron al planeta en los años 1990 y comienzos de los años 2000. Hubo también hechos más espectaculares como las enormes movilizaciones populares del 12 de abril de 2002, manifestaciones espontáneas para repudiar el golpe de Estado en contra de Hugo Chávez, Esas movilizaciones tuvieron como efecto el retorno de Hugo Chávez al palacio presidencial de Miraflores, desde el 13 de abril de 2002.

Mientras que los cambios políticos democráticos en esos tres países se silencian sistemáticamente en la prensa de los países más industrializados, una campaña de denigración, también sistemática, es orquestada con el fin de presentar a esos jefes de Estado como dirigentes populistas autoritarios.

Las experiencias de esos tres países andinos, en términos de adopción de nuevas constituciones, son muy ricas. Deberían inspirar a los pueblos y a las fuerzas políticas de otros países. Es suficiente comparar la situación de Europa con la ausencia de un procedimiento democrático en la adopción del Tratado constitucional en 2005 o del TSCG en 2014. Por supuesto, las experiencias de Venezuela, Bolivia y Ecuador presentan contradicciones e importantes límites que hay que analizar. [10]Las grandes movilizaciones populares son un factor decisivo en la existencia y supervivencia de los gobiernos de izquierda. Podríamos, por supuesto, hablar también de las grandes movilizaciones populares de 1936 en Francia que condujeron a León Blum —que se hubiera contentado con «gestionar honestamente» la casa de la burguesía— a poner en marcha verdaderas medidas de izquierda, sin olvidar las movilizaciones en España en el mismo período, o las que, en una gran parte de Europa, siguieron a la segunda guerra mundial.

Volvemos con Syriza y Podemos


Si los gobiernos, dirigidos actualmente por Syriza, y mañana por Podemos, quieren realmente romper con las políticas de austeridad y de privatizaciones que se desarrollan actualmente en toda Europa, entrarán inmediatamente en conflicto con las potentes fuerzas conservadoras tanto en el nivel nacional como en el europeo. Y esto por el solo hecho de afirmar que su gobierno desea aplicar las medidas que demanda la población, que rechaza masivamente la austeridad. Syriza ahora, Podemos mañana, encuentra una dura oposición en las instancias europeas, en la mayoría de los gobiernos en la Unión Europea, así como en los dirigentes y los grandes accionistas de las principales empresas privadas, sin olvidar el FMI:

Incluso auto limitando su programa de cambio, Syriza seguirá aguantando una fuerte oposición, ya que, enfrente, las clases altas y las instancias europeas (íntimamente ligadas y solidarias) quieren llevar más lejos aún el mayor ataque concertado, en el ámbito europeo, contra los derechos económicos y sociales de los pueblos, sin olvidar la voluntad de limitar fuertemente el ejercicio de los derechos democráticos. [11]Es ilusorio pensar que se puede convencer a las autoridades europeas y a la patronal de las grandes empresas (principalmente financieras e industriales) de abandonar el curso neoliberal reforzado desde 2010. Señalemos que François Hollande y Matteo Renzi, que tímidamente proponen aflojar el cinturón de la austeridad, buscan al mismo tiempo aplicar el modelo alemán en sus respectivos países: una precarización más avanzada de de los derechos de negociación colectiva y de la protección de las conquistas de los trabajadores. [12] Esos no son los aliados de Syriza ahora ni de Podemos mañana.

También se debe considerar otro elemento, cuando se compara la situación del gobierno de izquierda de Grecia actual (u otro mañana) a la que encontraron Hugo Chávez (a partir de 2000), Evo Morales o Rabel Correa. A partir de 2004, el importante aumento de los precios de las materias primas (petróleo, gas, minerales…) que esos países exportaban permitió aumentar fuertemente la recaudación fiscal, que se utilizó para poner en marcha vastos programas sociales y grandes proyectos de inversiones públicas. Los gobiernos de esos tres países andinos aplicaron un proyecto que podríamos llamar neokeynesiano desarrollista: [13] fuerte inversión pública, aumento del consumo popular, aumento de los salarios bajos, nacionalizaciones (en el caso de Venezuela y de Bolivia) compensadas por generosas indemnizaciones a los propietarios nacionales o a las sedes extranjeras.

La parte más pobre del pueblo tuvo una mejora considerable de sus condiciones de vida, la infraestructura de esos países también mejoró y los beneficios de los capitalistas locales no se vieron afectados (en el sector financiero, los beneficios privados incluso aumentaron). Evidentemente, un gobierno de izquierda en un país periférico de la Unión Europea no podrá disponer del mismo margen de maniobra que los gobiernos de esos tres países andinos. Los países europeos de la Periferia se hallan aplastados por el peso de una deuda insostenible. Las autoridades europeas piensan ejercer toda la presión de la que son capaces, como lo muestra la reacción del Banco Central Europeo frente a Grecia a comienzos de febrero de 2015.

La conclusión que se impone es que no habrá un camino fácil para poner en marcha un programa económico y social que rompa con la austeridad y las privatizaciones. Los gobiernos de izquierda deberán desobedecer a los acreedores, a las autoridades europeas y al FMI (unos y otros se confunden ampliamente) para ser fieles a sus promesas electorales. Tienen una legitimidad y un apoyo muy considerable, tanto en su país como en el ámbito internacional, evidenciando en qué grado la austeridad y las políticas europeas son rechazadas. El rechazo a pagar una parte sustancial de la deuda constituirá un elemento clave en la estrategia del gobierno, [14] así como la decisión de no continuar con las privatizaciones y restablecer plenamente los derechos sociales que fueron afectados por las políticas de austeridad. Esa combinación es vital, puesto que de parte de los acreedores ya escuchamos elevar voces que proponen reducir el peso de la deuda de Grecia a cambio de la continuación de la política de reformas (o sea, de contrarreformas, de privatizaciones, precarización de los contratos de trabajo, de los derechos sociales, etc.)

Vemos difícil cómo un gobierno de izquierda puede evitar la socialización del sector bancario (es decir, la expropiación de las acciones privadas y transformar los bancos en un servicio público bajo control ciudadano), tomar medidas estrictas de control de movimientos de capitales, recaudar un impuesto sobre el patrimonio del 1 % más rico, rechazar los préstamos de la Troika condicionados por la prosecución de la austeridad y de las privatizaciones, rechazar el pago de una deuda ampliamente ilegítima, ilegal, insostenible desde el punto de vista del ejercicio de los derechos humanos, incluso odiosa. Uno de los numerosos instrumentos de los que dispone un gobierno de izquierda para favorecer la participación y el apoyo popular, reforzando al mismo tiempo su posición frente a los acreedores, es la auditoría de la deuda con una participación ciudadana activa, con el fin de identificar la parte de la deuda que no se debería pagar y que sería necesario repudiar. A partir de eso, todo se volvería finalmente posible.

NOTAS
*.- Doctor en ciencias políticas por la universidad de Lieja y Paris VIII, historiador de formación, Éric Toussaint es portavoz del CDTM Internacional. Lucha desde hace muchos años por la anulación de la deuda de los países del Sur y de las deudas públicas ilegítimas en el Norte. Fue miembro de la Comisión de Auditoría Integral de la deuda de Ecuador (CAIC) puesta en marcha en 2007 por el presidente Rafael Correa. Ese mismo año, fue también consejero del ministro de Finanzas y del presidente de Ecuador en lo que concernía la creación del Banco del Sur. En 2008, fue consejero del ministro de Desarrollo Económico y de Planificación de la república bolivariana de Venezuela.

2.- Para la experiencia chilena consúltese: Frank Gaudichaud, Chili 1970-1973: Mille jours qui ébranlèrent le monde, Presses universitaires de Rennes, 2013.

3.- Cuba tuvo un proceso diferente al de Venezuela, Ecuador, Bolivia o Chile, ya que la izquierda accedió al gobierno como consecuencia de haber ganado una lucha armada de varios años apoyada, en su fase final, por un enorme levantamiento popular (fines de 1958, primeros días de 1959). Véase entre otros: Fernando Martínez entrevistado por Éric Toussaint, «Du XIXe au XXIe siècle: une mise en perspective historique de la Révolution cubaine», publicada el 24 de diciembre de2014, http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article33911

4.- En los tres países andinos citados, y principalmente en Ecuador y Bolivia, es también fundamental sostener las formas de propiedad tradicional de los pueblos originarios (que mantienen, generalmente, un alto grado de propiedad colectiva).

5.- En Venezuela, las batallas más agresivas libradas por la derecha comenzaron al cabo de los tres primeros años del gobierno de Hugo Chávez, o sea, a comienzos de 2002. Se transformaron en enfrentamientos mayores como el golpe de Estado de abril de 2002, la huelga general de diciembre de 2002-enero de 2003, la ocupación de la plaza Altamira en Caracas por generales sediciosos y dirigentes de la oposición política. Comenzó el descenso de su intensidad después de agosto de 2004, gracias a la victoria del no en el referéndum revocatorio del presidente Chávez. Desde entonces, la derecha busca ocasiones para retomar la iniciativa, pero su capacidad de movilización se redujo considerablemente. Desde 2013, un sector importante de la clase capitalista participa activamente en la desestabilización del gobierno mediante la creación de una situación de penuria de muchos productos de primera necesidad, como los medicamentos, y el mercado paralelo de divisas (en el mercado negro, el dólar se cambia a casi 10 veces su valor oficial)

6.- En Bolivia, la derecha libró verdaderas batallas en 2007 y 2008 después de menos de dos años del gobierno de Morales. Utilizó la violencia varias veces y eligió una estrategia de batallas frontales en 2008. La victoria de Evo Morales en el referéndum revocatorio de agosto de 2008 con el 67,43 % de los votos no produjo una reducción de la violencia de la derecha. Por el contrario, esa violencia fue creciendo durante varias semanas después de su fracaso en el referéndum, especialmente porque se sentía capaz de reunir una mayoría en varias provincias clave del este del país. Una fuerte reacción del gobierno y la movilización popular frente a la masacre de partidarios de Evo Morales en la provincia de Pando (junto a eso, se produjo la condena internacional, en particular, de la UNASUR, que se reunió de manera extraordinaria en septiembre de 2008 para dar su apoyo al gobierno de Evo Morales), lograron provocar un armisticio (provisorio). Después de un año de boicot, la derecha se comprometió a aceptar la organización del referéndum sobre la nueva constitución. Eso terminó con una nueva victoria de Evo Morales a fines de enero de 2009: la nueva constitución fue aprobada por el 62 % de los votantes. En octubre de 2014, Evo Morales fue reelegido con el 61 % de los votos.

7.- En Ecuador no hubo un período de choque entre el gobierno y la clase capitalista en su conjunto, aunque hubo tensiones considerables en 2008, especialmente en Guayaquil, el principal puerto del país.

8.- Analicé el procesos que se estaba desarrollando en esos tres países en el estudio: «Venezuela, Équateur et Bolivie: la roue de l’histoire en marche», publicado el 2 noviembre de 2009, http://cadtm.org/Venezuela-Equateur-et-Bolivie-la. La versión impresa apareció en la revista Inprecor en 2009. Véase también: Eric Toussaint, El Banco del Sur y la nueva crisis internacional , El Viejo Topo, Mataró (Barcelona), 2008, que contiene un análisis de la evolución de Venezuela, Bolivia y Ecuador hasta comienzos de 2008. Véase también la obra colectiva titulada «Le Volcan latino-américain. Gauches, mouvements sociaux et néolibéralisme en Amérique latine», publicado bajo la dirección de Frank Gaudichaud por Textuel en París, en abril de 2008..

9.- Bolivia nacionalizó el petróleo y la producción de gas en 2006, Evo Morales envió al ejército para controlar los campos petroleros, pero las multinacionales continúan activas ya que son las responsables de la extracción del petróleo y del gas, aunque el Estado es el propietario de los yacimientos.

10.- Véase la posición del CADTM respecto a la relación del gobierno ecuatoriano con la CONAIE y otros movimientos sociales del país: http://cadtm.org/Carta-a-Rafel-Correa-Presidente, publicada el 19 de diciembre de 2014. Desde fines de 2014, el gobierno ecuatoriano dio marcha atrás y la CONAIE no ha sido expulsada de su sede.

11.- Véase: http://cadtm.org/La-Union-Europea-conculca-las, publicado el 19 de diciembre de 2014.

12.- Véase http://cadtm.org/El-modelo-aleman-exportado-al, publicado el 9 de enero de 2015

13.- El adjetivo «desarrollista» se refiere a las políticas que se realizaron en el período 1940-1970 en una serie de países latinoamericanos. Esas políticas consistían en que el Estado aportase un importante apoyo al desarrollo económico, pero bajo su guía. Véase la definición dada por el economista argentino Claudio Katz, en castellano: http://katz.lahaine.org/?p=232

14.- Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador podían continuar con el pago de la deuda al mismo tiempo que desarrollaban políticas anti austeridad porque el peso de la deuda era sostenible desde el punto de vista presupuestario. Ecuador que suspendió unilateralmente el pago de una parte de su deuda después de haber realizado la auditoría de la misma, consiguió derrotar a sus acreedores aunque, desde el punto de vista financiero, podría haber continuado pagando la deuda en su totalidad. El interés en rechazar el pago de deudas ilegítimas, en ahorrar en la recaudación fiscal destinada al pago de la deuda, y en cambio utilizar ese dinero en beneficio del pueblo, fue lo que llevó al gobierno ecuatoriano a tomar la decisión legítima de negarse a pagar una parte de su deuda. Venezuela que siguió otra política está en la actualidad confrontada a graves problemas de refinanciación de su deuda.


http://www.publico.es/opinion/articulos/syriza-y-via-hacia-del.html

7 de octubre de 2013

El FMI y el Banco Mundial: llegó la hora del balance


Éric Toussaint

En 2014, el Banco Mundial y el FMI cumplirán 70 años. En octubre de 2013, mantendrán, como habitualmente, su reunión anual en Washington. Numerosas organizaciones, entre las que se encuentra el CADTM, hacen una convocatoria conjunta para una semana de acción contra la deuda ilegítima y las instituciones financieras internacionales que se desarrollará a escala internacional del 8 al 15 de octubre. [1] Este artículo vuelve a tratar el balance de la actuación del FMI y del Banco Mundial, y propone alternativas para una nueva arquitectura internacional.

1) Desde su creación en 1944, el Banco Mundial (BM) y el FMI respaldaron activamente todas las dictaduras y todos los regímenes corruptos aliados de Estados Unidos.

2) Pisotean la soberanía de los Estados violando en forma flagrante el derecho de los pueblos de disponer de sí mismos, sobre todo debido a las condicionalidades que imponen. Estas condicionalidades empobrecen a la población, incrementan las desigualdades, libran al país a las transnacionales y hacen modificar las legislaciones de los Estados (reformas profundas del código de trabajo, de los códigos mineros, forestales, eliminación de los convenios colectivos, etc.) favoreciendo a los acreedores e «inversores» extranjeros.

3) A pesar de haber detectado desvíos masivos de dinero, tanto el BM como el FMI mantuvieron, e incluso aumentaron, el monto prestado a los regímenes corruptos y dictatoriales aliados a las potencias occidentales (como el emblemático caso del Congo-Zaire de Mobuto, después del informe Blumenthal de 1982)

4) Mediante su apoyo financiero, ayudaron a la dictadura de Habyarimana en Ruanda hasta el año 1992, lo que le permitió a este dictador quintuplicar los efectivos de su ejército. Las reformas económicas que impusieron en 1990 desestabilizaron el país y exacerbaron las contradicciones latentes. El régimen de Habyarimana había estado preparando un genocidio desde los años 80, que finalmente fue perpetrado a partir del 6 de abril de 1994, causando cerca de un millón de muertos entre los Tutsis y los Hutus moderados. A continuación, el Banco Mundial y el FMI exigieron a las nuevas autoridades ruandesas el pago de la deuda contraída por el régimen genocida.

5) Apoyaron otros regímenes dictatoriales del campo contrario —como el de Rumania desde 1973 hasta 1982, y el de China a partir de 1980— para debilitar a la Unión Soviética antes de su implosión en 1991.

6) Sostuvieron las peores dictaduras hasta su derrocamiento. Por ejemplo: el significativo apoyo a Suharto en Indonesia desde 1965 hasta 1998, a Marcos en Filipinas desde 1972 hasta 1986, a Ben Alí en Túnez y a Mubarak en Egipto,: hasta la expulsión de estos dictadores en 2011.

7) Sabotearon activamente algunas experiencias democráticas y progresistas: desde las de Jacobo Arbenz en Guatemala y de Mohammad Mossadegh en Irán, en la primera mitad de la década de los 50, la de João Goulart en Brasil a comienzos de los años 60, hasta la de los sandinistas en Nicaragua en los años 80, pasando por la de Salvador Allende en Chile entre 1970 y 1973. Por cierto, la lista es mucho más larga.

8) El Banco Mundial y el FMI exigen a los pueblos, víctimas de tiranos que estas mismas instituciones financian, el reembolso de las deudas odiosas contraídas por esos regímenes autoritarios y corruptos.

9) En forma similar, el Banco Mundial y el FMI exigieron a los países que habían accedido a la independencia, entre fines de los años 50 y comienzo de los 60, el reembolso de las deudas odiosas contraídas por las antiguas potencias coloniales para profundizar su colonización. En particular, ese fue el caso de Bélgica y su deuda contraída con el Banco Mundial para completar la colonización del Congo en los años 50. Recordemos que este tipo de transferencia de las deudas coloniales está prohibido por el derecho internacional.

10) En los años 60, el Banco Mundial y el FMI sostuvieron económicamente a países como la República Sudafricana del apartheid y Portugal que continuaba manteniendo bajo el yugo sus colonias en África y el Pacífico, mientras que dicho país era objeto de un boicot financiero internacional decretado por la ONU. El Banco Mundial también apoyó a un Estado que había anexado a otro por la fuerza: la anexión de Timor oriental por Indonesia en 1975.

11) En materia de medio ambiente, el Banco Mundial prosigue el desarrollo de una política productivista desastrosa para los pueblos y nefasta para la naturaleza. Sin embargo, consiguió que se le atribuyera la gestión del mercado de los permisos de contaminación.

12) El Banco Mundial financia proyectos que violan flagrantemente los derechos humanos. Entre los proyectos directamente apoyados por el Banco Mundial, se puede poner como emblemático el proyecto de «transmigración» en Indonesia (años 1970 – 1980) que tenía componentes que pueden considerarse crímenes contra la humanidad (destrucción del medio natural de poblaciones indígenas, desplazamiento forzoso de poblaciones). Recientemente, el Banco Mundial financió íntegramente la mal llamada operación de «salidas voluntarias» en la República Democrática del Congo (RDC), un plan de despidos que viola los derechos de 10.665 empleados de Gécamines, una empresa minera pública situada en la provincia de Katanga. Estos ex empleados esperan todavía el pago de sus salarios atrasados y las indemnizaciones previstas por el derecho congoleño.

13) El Banco Mundial y el FMI favorecieron el surgimiento de factores que provocaron la crisis de la deuda que estalló en 1982. Resumiendo: a) el Banco Mundial y el FMI empujaron a los países a endeudarse en unas condiciones que llevaban al sobreendeudamiento; b) presionaron, incluso forzaron, a los países a levantar los controles sobre los movimientos de capitales y sobre el cambio, acentuando la volatilidad de los capitales y facilitando de esa forma su fuga; alentaron a los países a abandonar la industrialización por sustitución de importaciones en provecho de un modelo basado en la promoción de las exportaciones.

14) Disimularon los peligros que ellos mismos habían detectado: sobreendeudamiento, crisis de pago, transferencias netas negativas…

15) Desde el estallido de la crisis en 1982, el Banco Mundial y el FMI favorecieron sistemáticamente a los acreedores y debilitaron a los deudores.

16) El Banco Mundial y el FMI recomendaron, incluso impusieron, políticas que hicieron recaer el pago de la crisis de la deuda sobre los pueblos, privilegiando al mismo tiempo a los más poderosos.

17) Estas mismas instituciones prosiguieron con la «generalización» de un modelo económico que aumenta sistemáticamente las desigualdades entre los países, y en el interior de los mismos.

18) En los años 90, el BM y el FMI, con la complicidad de los gobernantes, extendieron sus políticas de ajuste estructural a la mayoría de los países de Latinoamérica, África, Asia, y Europa central y oriental (comprendida Rusia).

19) En este último país, las privatizaciones masivas fueron realizadas en detrimento del bien común y enriquecieron de manera colosal a un puñado de oligarcas.

20) Reforzaron las grandes empresas privadas y debilitaron tanto a los poderes públicos como a los pequeños productores. Agravaron la explotación de los trabajadores y aumentaron su precariedad. Lo mismo hicieron con los pequeños productores.

21) Su retórica sobre la lucha por la reducción de la pobreza no termina de tapar una política concreta que reproduce y refuerza las propias causas de la pobreza.

22) La liberalización de los flujos de capitales que sistemáticamente estas instituciones han privilegiado, ha fomentado la evasión fiscal, la fuga de capitales y la corrupción.

23) La liberalización de los intercambios comerciales reforzó a los fuertes y aisló a los débiles. La mayor parte de pequeños y medianos productores de los países en desarrollo no pueden resistir a la competencia de las grandes empresas, ya sean del Norte o del Sur.

24) El Banco Mundial y el FMI actúan junto a la OMC, la Comisión Europea y los gobiernos cómplices para imponer una agenda radicalmente opuesta a la satisfacción de los derechos humanos fundamentales.

25) Desde que la crisis golpea a la Unión Europea, el FMI está en primera línea para imponer a las poblaciones de Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre… unas políticas que ya fueron impuestas a las poblaciones de los países en desarrollo, a las de Europa central y oriental en los años noventa.

26) El Banco Mundial y el FMI, que pregonan la buena gobernanza en todos sus informes, abrigan en su seno comportamientos dudosos.

27) Estas dos instituciones mantienen a la mayor parte de los países en la marginalidad, a pesar de que esos países constituyen la mayoría de sus miembros, y privilegian a un puñado de gobiernos de los países ricos.

28) En resumen, el Banco Mundial y el FMI representan unos instrumentos despóticos en manos de una oligarquía internacional (unas pocas grandes potencias y sus sociedades transnacionales) que refuerza el sistema capitalista internacional, destructor de la humanidad y de la naturaleza.

29) Hay que denunciar las nefastas acciones del Banco Mundial y del FMI con el objetivo de terminar con ellas. Las deudas de las que estas instituciones reclaman su pago deben anularse y estas instituciones deben ser llevadas ante la justicia.

30) Es urgente construir una nueva arquitectura democrática internacional que favorezca una redistribución de las riquezas y apoye los esfuerzos de los pueblos en la realización de un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

Construir una nueva arquitectura internacional

Se debe optar por propuestas que redefinan radicalmente las bases de la arquitectura internacional (misiones, funcionamiento…). Tomemos, por ejemplo, la OMC, El FMI y el Banco Mundial.

La nueva OMC debería tener como objetivo, en el ámbito comercial, garantizar la ejecución de una serie de pactos internacionales fundamentales, comenzando por la Declaración Universal de los derechos humanos y todos los tratados fundamentales en materia de derechos humanos (individuales y colectivos) y de la naturaleza. Su funcionamiento debería ser supervisar y reglamentar el comercio de manera que sea rigurosamente conforme a las normas sociales (convenciones de la Organización Internacional del Trabajo – OIT) y del medio ambiente. Esta definición se opone de manera frontal a los actuales objetivos de la OMC. Pero, evidentemente, esta demanda implica una estricta separación de poderes: está fuera de lugar que la OMC, como cualquier otra organización, posea en su seno su propio tribunal. Por lo tanto, hay que suprimir el Órgano de solución de diferencias.

La organización que reemplazará al Banco Mundial debería estar ampliamente regionalizada (varios bancos del Sur podrían estar vinculados entre sí), tendría por función otorgar préstamos a un interés muy bajo o nulo, y donaciones, que sólo podrían darse si se utilizaran bajo el respeto riguroso de las normas sociales y ambientales y, más generalmente, de los derechos humanos fundamentales. Contrariamente al Banco Mundial actual, el nuevo banco, necesario para nuestro mundo, no buscaría representar los intereses de los acreedores e imponer a los deudores un comportamiento sumiso frente al mercado rey, puesto que tendría como misión prioritaria defender los intereses de los pueblos que reciben los préstamos y las donaciones.

En cuanto al nuevo FMI, debería remitirse a una parte de su mandato para garantizar la estabilidad de las monedas, luchar contra la especulación, controlar los movimientos de capitales, actuar para prohibir los paraísos fiscales y el fraude fiscal. Para alcanzar este objetivo, podría contribuir con las autoridades y los fondos monetarios regionales a la colecta de diversos impuestos internacionales.

Todas estas alternativas requieren la elaboración de una arquitectura mundial coherente, jerarquizada y dotada de una división de poderes. La piedra angular podría ser la ONU, siempre y cuando su Asamblea General se convierta en una verdadera instancia de decisión. Esta condición implica la supresión del estatuto de miembro permanente del Consejo de Seguridad y por consiguiente del derecho de veto. La Asamblea general podría delegar misiones específicas en organismos ad hoc.

Otra cuestión que todavía hay que debatir, mucho y en todos lados, es la de un dispositivo internacional de derecho, de un poder judicial internacional (independiente de otras instancias de poder internacional), que complete el actual dispositivo constituido principalmente por el Tribunal Internacional de la Haya y el Tribunal Penal Internacional. Con la ofensiva neoliberal de los últimos treinta años, la ley del comercio fue dominando, en forma progresiva, el derecho público. Instituciones internacionales como la OMC y el Banco Mundial funcionan con su propio órgano de justicia: el Órgano de solución de diferencias en el seno de la OMC y el CIADI en el Banco Mundial cuyo papel ha aumentado desmesuradamente. La Carta de las Naciones Unidas es violada regularmente por los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Se crean nuevos espacios «sin derecho» —los prisioneros sin derecho encarcelados en Guantánamo por Estados Unidos—. Este país después de haber recusado el Tribunal Internacional de La Haya (en el que fue condenado en 1985 por una agresión a Nicaragua), rechazan el Tribunal Penal Internacional. Todo esto es extremadamente preocupante y requiere urgentemente iniciativas para completar un dispositivo internacional de derecho.

Mientras tanto, es necesario que instituciones como el Banco Mundial y el FMI tengan la obligación de rendir cuentas ante la justicia de jurisdicciones nacionales, [2] que se exija la anulación de las deudas que reclaman y que se actúe para impedir la aplicación de políticas nefastas que estas instituciones recomiendan o imponen.

------

[1] Véase: http://cadtm.org/Semana-de-accion-global-sobre

[2] Hasta ahora, no existe una jurisdicción internacional competente para juzgar los crímenes del Banco Mundial y del FMI
Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas por la Universidad de Lieja y de París VIII, presidente del CADTM Bélgica (Comité para la anulación de la deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org). Es autor de Banco Mundial.El golpe de Estado permanente, El Viejo Topo, Mataró (Barcelona), 2007. La versión francesa se puede descargar de: http://cadtm.org/Banque-mondiale-le-coup-d-Etat Su última obra: Procès d’un homme exemplaire, Edition Al Dante, Marseille, septiembre de 2013. Es coautor junto a Damien Millet de 60 Preguntas, 60 Respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, Icaria editorial, Barcelona, 2009; La deuda o la vida, Icaria editorial, Barcelona, 2011 . Premio del libro político otorgado por la Feria del libro político de Lieja. http://www.cadtm.org/Le-CADTM-recoit-le-prix-du-livre .
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/09/30/fmi-y-banco-mundial-llego-la-hora-del-balance/