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16 de noviembre de 2025

Perú: El crédito merece una revolución

Pedro Francke

"Hay varios actores que pueden meterle presión competitiva al oligopolio bancario"

Las pequeñas empresas en el Perú, cuando consiguen un crédito, pagan 20 por ciento al año más que una gran empresa. En los países de la OCDE esa diferencia es en promedio de sólo 2 por ciento, en Chile y México es de 4 por ciento. En las condiciones peruanas las pequeñas empresas jamás podrán competir con los grandes monopolios. Imagínense que una pequeña empresa quiera producir aceite o leche evaporada, donde hoy una o dos grandes empresas tienen el control del mercado. Si consiguen financiamiento, cada año deberán pagar 20 por ciento más, lo que significa un costo adicional enorme. Varios monopolios en el Perú tienen ventajas adicionales. Por ejemplo, Alicorp, que domina el mercado de aceite de cocina, es parte del grupo Romero, que también posee la AFP Prima y el Banco de Crédito, lo que le permite tener fondos con mucha facilidad a muy bajo costo.

Mientras en la OCDE la mitad de todo el crédito va a las pequeñas empresas, en nuestro país, aunque generan el 85 por ciento del empleo, las pequeñas empresas solo reciben el 30 por ciento del crédito. Ojo que para las pymes que pueden tener crédito, este no procede generalmente de los bancos: las tres cuartas partes de esos préstamos son de las cajas y las cooperativas. El último informe sobre la economía peruana de la OCDE resalta que casi la mitad de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) carecen de acceso al crédito formal. Las MIPYME dirigidas por mujeres tienen menos posibilidades aún y el acceso al financiamiento fuera de Lima es particularmente escaso. Un estudio reciente del Banco Mundial encuentra que la calidad de los mercados financieros en América Latina es de los más bajos entre todas las regiones del mundo.

¿Qué se puede hacer para que las pequeñas empresas accedan a préstamos baratos y de esa manera crezcan y sean más competitivas? Muchos países tienen grandes programas públicos con esa finalidad, incluyendo Estados Unidos, Alemania, Brasil y Chile. Hace una década, con el equipo económico de Verónika Mendoza, propusimos otorgar 10 mil millones de soles de créditos a las pymes. PPK no quiso hacerlo. Luego vino la pandemia y se lanzó el programa llamado Reactiva para dar apoyo financiero a las empresas. Los primeros meses estos fondos llegaron poco a las pymes, pero luego de que se reajustaron las condiciones para una segunda etapa, se les llegó a dar 25 mil millones de soles de préstamos. Para las micro y pequeñas empresas eso significó un crecimiento del crédito del 28 por ciento. Se llegó a apoyar a 480 mil pymes, de las cuales 390 mil accedieron solo con DNI y sin RUC, es decir siendo informales, y eso que no se permitió que las cooperativas de ahorro y crédito y el Banco de la Nación también operaran ese programa. Las tasas de interés bajaron hasta 4 por ciento anual para las pymes, cuando poco antes las microempresas pagaban 33 por ciento y las pequeñas 18 por ciento en promedio. Lamentablemente, luego de la pandemia no se dio continuidad a un programa amplio de crédito a las pymes y ahora sólo hay fondos de mucho menor tamaño con ese fin.

La propuesta que tenemos ahora desde la izquierda es la de un programa de 20 mil millones de soles de créditos baratos a las pymes. Una cuestión importante, que no se hizo con Reactiva, es que ese financiamiento ayude a que el sistema financiero tenga más competencia y presione a bajar las tasas de interés a las que prestan los bancos. Hay varios actores que pueden meterle presión competitiva al oligopolio bancario. Las cajas municipales han mostrado un buen manejo técnico y han ampliado mucho su alcance en las últimas dos décadas, pero podrían avanzar mucho más si se las respalda financieramente. Están también las cooperativas de ahorro y crédito, que se han desarrollado bastante. En el pasado estuvieron poco supervisadas, lo que permitió que algunas de ellas terminaran siendo fachadas de grandes estafas, pero ahora la Superintendencia de Banca (SBS) las regula y vigila de cerca. Aun sin ningún apoyo estatal las cooperativas dan una cuarta parte de todo el crédito para las microempresas, y pueden ser un puntal de apoyo a una nueva economía solidaria e inclusiva, que aliente la generación de empleo de forma masiva.

He dejado para el final la necesidad de una banca de desarrollo. En nuestra gestión ministerial, junto con Gustavo Guerra-García, que fue miembro del directorio del Banco de la Nación, se hicieron planes para su modernización digital y se planteó una iniciativa legislativa para que nuestro banco estatal pudiera servir mejor y con más alcance a las pymes. El Congreso mafioso la bloqueó, lo que puede relacionarse a que el presidente del Banco de Crédito era Dionisio Romero, que le había regalado 3 millones 700 mil dólares a Keiko Fujimori. A Romero y los suyos un mercado más competitivo les puede hacer perder miles de millones. Tampoco querían que saliera adelante el factoring, que es una forma de financiamiento usando las facturas de venta, pero como eso podíamos hacerlo sin el Congreso, lo sacamos adelante.

Es tiempo de insistir en una banca de desarrollo moderna, vinculando a Agrobanco, COFIDE y al Banco de la Nación. Se podría así dar crédito barato, articulado con asistencia técnica y de gestión, a millones de pequeños empresarios en todas las provincias. Con eso impulsaríamos el emprendedurismo en sectores como turismo, industria, agricultura, gastronomía y transporte. Además, así se pondría presión competitiva sobre las tasas de interés que cobran los bancos por sus créditos. Hay que abrir paso a una época de cambios con el objetivo de revitalizar la generación de empleos en todas las regiones.

13-11-2025

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 758 año 16, del 14/11/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

16 de junio de 2024

Lavado verde para seguir explotando la Amazonia

Aida Cuenca

El 71% de la Amazonía no está protegido eficazmente por los marcos de gestión de riesgos medioambientales y sociales de los cinco principales financiadores del petróleo y el gas amazónicos, entre ellos el Banco Santander, según un nuevo informe.

La Amazonia se acerca a un punto de no retorno. Pero el dinero de bancos para proyectos de petróleo y gas en la selva sigue llegando mientras hacen la vista gorda o se escudan en tecnicismos. Stand.earth y la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) señalan en un nuevo informe que los financiadores analizados desconocen en la mayoría de los casos (72%) qué impactos tienen las acciones de sus clientes ni pueden mitigarlos adecuadamente si se producen.

«El blanqueo ecológico en la Amazonía revela que un promedio del 71% de la Amazonía no está protegido eficazmente por los marcos de gestión de riesgos ambientales y sociales de los cinco principales financistas de petróleo y gas amazónicos: Citibank, JPMorgan Chase, Itaú Unibanco, Santander y Bank of America. Esto significa que estos bancos dejan vulnerable la mayor parte del territorio amazónico, sin gestión de riesgos para el cambio climático, la biodiversidad, la cubierta forestal y los derechos de los Pueblos Indígenas».

El análisis muestra que, en Ecuador, los bloques de petróleo y gas se superponen al 65% (4,5 millones de hectáreas) de los territorios indígenas, mientras que en Perú, estas concesiones se solapan con el 33% (15,4 millones de hectáreas) de estas tierras.

«Desde que la explotación petrolera comenzó hace 60 años en la Amazonía ecuatoriana, se nos prometió progreso, salud, bienestar y educación, pero sobre todo, una vida digna. Sin embargo, desde entonces hasta el día de hoy, los pueblos indígenas hemos sido víctimas de un sistema corrupto que perpetúa la violencia contra nosotros, nos arrebata territorio, recursos naturales, hermanos y hermanas, y deteriora nuestra calidad de vida», afirma José Esach, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE). «Si los bancos realmente se preocupan por los derechos indígenas, deberían dejar de financiar actividades que nos están causando daño».

Los principales financiadores, entre ellos Banco Santander

Banco Santander sigue en la primera posición como el mayor financiador europeo del petróleo y gas amazónicos y el cuarto a escala mundial: aportó casi 1.400 millones de dólares en financiamiento directo al sector entre 2009 y 2023, como también han demostrado otros análisis.

Sí es cierto que el banco de Ana Botín tiene una de las políticas de exclusión más amplias, que cubre el 16% de la Amazonía con prohibiciones de financiamiento de petróleo y gas en sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sitios Ramsar y algunas áreas protegidas por la UICN. Sin embargo, «el 85% de sus transacciones rastreadas directamente a la Amazonía son para bonos sindicados, que carecen de transparencia y reducen la responsabilidad del banco como contribuyente a los impactos adversos».

A Santander le superan los bancos norteamericanos Citibank y JPMorgan Chase, que han destinado 2.320 millones y 2.250 millones de dólares, respectivamente, al financiamiento directo del sector de petróleo y gas en la región en los últimos 20 años.

Citibank tiene una cláusula de exclusión geográfica de solo el 2% de la Amazonia. «El informe muestra cómo las lagunas en las políticas y las estructuras de los acuerdos pueden debilitar la diligencia debida. Por ejemplo, a pesar de tener una política sobre los derechos de los Pueblos Indígenas, Citibank proporcionó un financiamiento estimado en 125 millones de dólares a Hunt Oil Perú, una empresa creada para el proyecto de gas de Camisea, que ha violado los derechos de los pueblos indígenas en la Amazonia peruana», denuncian Stand.earth y COICA.

JPMorgan Chase, por su parte, se retiró en marzo de 2024 de los Principios de Ecuador, que sirven de referencia y marco común para que las instituciones financieras identifiquen, evalúen y gestionen los riesgos ambientales y sociales al financiar proyectos. Antes de eso, en 2023, la entidad financiera fue una de las principales financiadoras de Hunt Oil en Perú.

El siguiente mayor financiador de proyectos de petróleo y gas en la selva amazónica es Itaú Unibanco. La política de gestión de riesgo ambiental y social del banco brasileño no tiene exclusiones ni filtros ―mecanismos diseñados para ayudar a los bancos a tomar decisiones de financiamiento sobre transacciones y clientes, basadas en la posibilidad de impactos adversos― que se apliquen a las operaciones de petróleo y gas en la región.

Así, el 99% de las operaciones de Itaú relacionadas con la Amazonía en los últimos 20 años incumple los requisitos para que se apliquen los Principios de Ecuador, aunque estaban relacionadas con grandes productores de petróleo y gas como Petrobras o Eneva.

En el caso más positivo, el informe destaca que el banco HSBC es el único de su análisis que se comprometió (en diciembre de 2022) a excluir el financiamiento de petróleo y gas en la Amazonía. «Esta política ha dado buenos resultados hasta ahora: no se registran nuevas transacciones de HSBC en 2023 en la Base de Datos de los Bancos Operando en la Amazonía de Stand», celebra, a pesar de todo, el estudio.

Fuente: https://climatica.coop/bancos-financian-petroleo-gas-amazonia/

31 de marzo de 2024

Así financian los bancos europeos a las empresas que destruyen los ecosistemas

Óscar F. Civieta

Un estudio liderado por Greenpeace Internacional cifra en 278 billones de dólares los créditos otorgados por los bancos europeos a empresas que destruyen los ecosistemas. El Santander es la sexta entidad financiera con sede en la UE que más dinero da a este tipo de compañías.

Desde la firma del Acuerdo Climático de París en diciembre de 2015, se ha destinado más de un trillón de dólares en créditos para grandes empresas que operan en sectores de riesgo para los ecosistemas, además de 693.000 millones de dólares en inversiones. Los bancos europeos son responsables del 22,1% de esos créditos (278 billones de dólares) y el 9,4% de la inversión (65 billones). Son las principales conclusiones del informe EU bankrolling ecosystem destruction, publicado por una coalición de ONG lideradas por Greenpeace Internacional.

Más allá de las cifras, el corolario del estudio deja claro que, “mediante el consumo de productos y materias primas procedentes de tierras deforestadas y degradadas, y a través de la financiación de empresas que se benefician de ello, la UE contribuye a la destrucción de bosques y otros ecosistemas, dentro y fuera de sus fronteras”.

Seis multinacionales que destruyen los ecosistemas se han llevado 26.500 millones de dólares

El informe señala que más de cuatro quintas partes (86,6%) del crédito de los bancos europeos a los principales actores en los sectores de riesgo para los ecosistemas vino de instituciones financieras con sede en cuatro países: Francia, los Países Bajos, Alemania y España.

“La totalidad de los grandes bancos europeos, y muchas otras instituciones financieras de la UE, tienen relaciones con muchos de los grupos corporativos más grandes en múltiples sectores con riesgos conocidos para los ecosistemas, incluidos grupos con vínculos reportados con la destrucción de los ecosistemas después de 2020: los vínculos del sector financiero de la UE con los riesgos para los ecosistemas son generalizados y de carácter sistémico”.

Además, el estudio apunta a seis multinacionales que considera “actores clave”, puesto que aparecen frecuentemente citados en investigaciones e informes por sus vínculos directos o en la cadena de suministro con la deforestación reciente, principalmente en América del Sur y el Sureste Asiático, incluso después de diciembre de 2020, la fecha límite establecida por el Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR) para el cumplimiento de los productos con sus condiciones libres de deforestación estándar.

Estos grupos (que, en conjunto, se han llevado 26.500 millones de dólares en créditos desde 2016) son Bunge y Cargill (dos de los mayores comerciantes del mundo de gran parte de las materias primas); JBS y Marfrig (dos de los mayores productores de carne), y RGE y Sinar Mas (dos productores procesadores de aceite de palma y madera para pasta de papel).

El Santander es el sexto banco europeo que más crédito da a empresas que ponen en riesgo los ecosistemas

Dentro de los bancos europeos que financian a empresas que ponen en riesgo los ecosistemas, obviamente, también hay instituciones financieras españolas. En concreto, de ellas han salido 29.600 millones de dólares en créditos, y 1.100 en inversiones desde 2016.

Lo que convierte al sector financiero español, según el informe de Greenpeace, en el cuarto mayor proveedor de crédito y el noveno mayor inversor en estos sectores entre los miembros de la UE.

La entidad con sede en España que más crédito proporcionó a este tipo de compañías es, con mucha diferencia, el Santander (21.338 millones de dólares desde 2016). Por detrás está el BBVA (7.679 millones) y La Caixa Group (180 millones).

De hecho, la empresa de Ana Botín es el sexto proveedor de crédito con sede en la UE a grandes grupos empresariales activos en sectores de riesgo. Según el estudio, “el Grupo Santander es el principal banco internacional con vínculos con el sector agropecuario responsable de la quema y deforestación de los bosques en Brasil”.

Entre las empresas cuya actividad pone en riesgo los ecosistemas, que más dinero en forma de crédito han recibido de los bancos españoles, están Nestlé (6.394 millones de dólares desde 2016), Danone (2.842) y Unilever (2.111).

Fuente: https://climatica.coop/informe-bancos-europeos-greenpeace/