Ivet González
El viejo silencio sobre el racismo en América Latina y el Caribe frena al activismo que se suma a las manifestaciones mundiales por la muerte del afroamericano George Floyd en Estados Unidas y por sus propias víctimas de brutalidad policial, cuando el impacto de la covid-19 amplía la brecha racial.
“Este estallido social pone en evidencia la hipocresía que prima en nuestros países de América Latina”, dijo a IPS Paola Yánez, la coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, con representantes de 21 de los 33 países de la región, además de migrantes en Estados Unidos.
“Se manifiestan en rechazo a la violencia contra los afroestadounidenses pero son incapaces de reconocer el racismo estructural en nuestros países”, lamentó la activista desde La Paz, en Bolivia. “Vivimos en sociedades que niegan el racismo porque no hubo segregación racial como en Estados Unidos o Sudáfrica”, explicó.
“La lucha antirracista nunca se detuvo”, continuó, “lo que estamos viendo ahora es el cansancio ante un sistema que tiene el racismo entre sus pilares y se retoman las calles”, de Estados Unidos, Europa y hasta Australia, aunque en el área con más de 130 millones de afrodescendientes se reportaron protestas apenas en Brasil, Colombia y México.
Y un grupo de ultranacionalistas interrumpió el homenaje “Una flor para Floyd”, que el 9 de junio intentó efectuar en el Parque Independencia, en República Dominicana, la oenegé Reconoci.do, que defiende los derechos de hijos e hijas de haitianos nacidos en ese país. Las dos naciones comparten la isla antillana de Hispaniola.
“Las denuncias de jóvenes negros asesinados por la policía siempre han estado en la agenda de los activistas negros de Brasil”, dijo a IPS la profesora universitaria Patricia Alves, desde la ciudad de Florianápolis, en el país que supera a Estados Unidos en cantidad y proporción de muertes de personas negras a manos de la policía.
Según la edición de 2019 del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, 75,4 por ciento de las muertes causadas por la policía son de afrodescendientes, en su mayoría jóvenes, en el país suramericano con 55 por ciento de su población negra y mestiza.
“El coronavirus trajo otra vulnerabilidad, si eso es posible. El adolescente João Pedro, asesinado por la policía, fue una prueba de que la mayoría de la población negra no tiene derecho a la cuarentena, incluso cuando está en casa”, alertó Alves, sobre un caso anterior a la muerte bajo custodia policial, el 25 de mayo, de Floyd en Minneapolis.
En una favela de Río de Janeiro, João Pedro Mattos, de 14 años, jugaba con otros niños en casa de su tío, el 18 de mayo, cuando recibió disparos en un supuesto altercado entre fuerzas policiales y delincuentes, que se encuentra bajo investigación. Los padres encontraron el cuerpo sin vida de su hijo 17 horas después en el Instituto Médico Legal.
“Se han tomado tantas vidas… es imposible verbalizar tantos nombres”, lamentó la integrante de la brasileña Asociación de Educadores Negros. “Las personas pobres y negras y periféricas necesitan elegir entre morir del nuevo coronavirus o morir de hambre”, criticó.
El 19 de mayo, otro hecho de violencia policial extrema ocurrió en Colombia, en el municipio de Puerto Tejada, en departamento de Cauca. El joven de 21 años Anderson Arboleda quebró al parecer la cuarentena y se encontró con agentes, que le causaron graves lesiones en la cabeza por las que falleció, el 22 de mayo, en la ciudad de Cali.
“En Brasil muere una persona negra a manos de las fuerzas policiacas cada 23 minutos y Colombia tiene el mayor índice de asesinatos de activistas del mundo donde muchas de ellos son afrodescendientes”, aseguró a IPS desde Bogotá, el sociólogo puertorriqueño Agustín Lao-Montes.
Para Lao-Montes, “el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) se hizo viral por las redes sociales y es uno de los factores por las cuales ha resonado en América Latina y a través del mundo”.
“La ola global de protestas antirracistas luego del asesinato de George Floyd… nutre la conciencia y capacidad de acción de las fuerzas vivas contra el racismo en la región latinoamericana, las cuales ya habían sido cultivadas por el robusto activismo mantenido desde 1990”, evaluó.
Otros activistas en defensa de los derechos de la negritud señalan efectos negativos del fenómeno actual por la democracia racial en América Latina.
“No sé si me da tranquilidad o rabia que ahora es cuando ciertos medios, instituciones y movimientos sociales vengan a presentar atención y tomar nota de la gravedad de estos asesinatos en el área latinoamericana”, indicó el activista Alberto Abreu, desde la ciudad cubana de Matanzas, en el oeste de Cuba.
“Ojalá esos crímenes hubieran llegado a alcanzar toda la cobertura mediática y reacciones de rechazo que provocan cuando ocurren en Estados Unidos”, opinó.
En Cuba, donde el problema local es poco reconocido, las acciones por la muerte de Floyd se reducen a las redes sociales, con algunas menciones a hechos de violencia policial interna, de la que no existen datos públicos, sobre todo contra activistas políticos que se oponen al gobierno socialista el cual no los reconoce.
Activistas realizaron declaraciones, recogidas de firmas y el artista Luis Manuel Otero organizó el performance en línea “Un minuto sin oxígeno para Floyd”. Y circularon fotos de cinco activistas antirracistas que se reunieron con carteles el 10 de junio en un monumento al mártir afroamericano Malcom X, en un céntrico parque de La Habana.
“Se crea un ambiente que destierra de la mentalidad social y política latinoamericana la gravedad y especificidad del racismo en nuestros países, asumiendo que el racismo en Estados Unidos es más feroz que el nuestro”, reflexionó desde La Habana el activista cubano Roberto Zurbano.
“La gran lección la tendrán que pensar los movimientos sociales y antidiscriminatorios, que replegaron sus demandas antirracistas en la última década y han visto como durante el Decenio Afrodescendiente su lucha ha sido coaptada por la política, la academia y la burocracia de organismos internacionales”, concluyó el también investigador.
La actual situación sucede a mitad del Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024), declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyas propuestas por el reconocimiento, desarrollo y justicia para la población afro apenas han sido escuchadas ni implementadas por los Estados de la región.
“Pero no vamos a tirar la toalla. No olvidemos que el Decenio es creación de las redes de nuestro movimiento y uno de sus objetivos principales es fundar un Foro Permanente Afrodescendiente en la ONU, similar a como ocurre con los pueblos indígenas”, sostuvo Lao-Montes.
La Comisión Económica de América Latina y El Caribe (Cepal) estimó en un informe de diciembre de 2017 que la población afro era de 130 millones, que representa 21 por ciento de la población total de la región. Brasil acoge la mayor cantidad de personas afro y le siguen Cuba, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Panamá.
El 28 de abril, el Fondo de la Población de las Naciones Unidas (UNFPA) emitió una alerta y recomendaciones a los diferentes países sobre las desventajas y desigualdades de esta franja en su informe “Implicaciones de la covid-19 en la población afrodescendiente de América Latina y el Caribe”.
https://www.leerydifundir.com/2020/06/america-latina-arrastra-silencio-racismo/
Mostrando entradas con la etiqueta Ivet González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ivet González. Mostrar todas las entradas
23 de junio de 2020
3 de junio de 2019
La brecha digital empobrece la democracia en América Latina
Ivet González
América Latina dejó de priorizar la reducción de la brecha digital, en una región donde apenas 44 por ciento de los hogares tienen Internet, lo que provoca una desigualdad más preocupante aún, la democrática, según organizaciones sociales congregadas en un foro internacional en la capital sueca.
“Ya no es prioridad y, desafortunadamente, cuando se le menciona, se hace desde su ángulo económico y no desde todos los otros donde el acceso a Internet es esencial para el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales”, dijo a IPS la abogada guatemalteca Renata Ávila, participante en la capital sueca en el SIF 2019.
Esas son las siglas en inglés del Foro de Internet en Estocolmo , una plataforma apoyada por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo que aboga por una red de redes libre, abierta y segura para el desarrollo, que en su edición de dos días de este año ha acogido a más de 500 participantes de todo el mundo.
“Si ni siquiera se cuenta con acceso a Internet, tampoco se puede avanzar en una agenda de derechos en los grupos socioeconómicos en desventaja, como las mujeres, que son las más desconectadas”: Renata Ávila.
“El principal reto es el declive de la democracia”, dijo este jueves 16, en la inauguración del SIF 2019, Margot Elisabeth Wallström, ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, quien hizo un balance global de los problemas en materia de derechos humanos, acceso, equidad, libertad de expresión y activismo, además de los avances en la era de Internet.
Entre la amplia participación latinoamericana en el foro, estuvo Ávila, quien compartió los resultados del trabajo de la Fundación Ciudadanía Inteligente , de la que es directora ejecutiva.
Con sedes en Santiago de Chile y Río de Janeiro, esta fundación promueve un uso ciudadano de Internet en 17 de los 33 países de la región catalogada como la más desigual del planeta.
“Detectamos en la región que, unido al abandono de la lucha contra la brecha digital, se está creando una nueva brecha, que es la democrática”, remarcó la especialista.
Como ejemplo, remarcó el hecho de que “las campañas electorales están pasando totalmente a ‘online (en línea)’… en pueblitos donde antes llegaba al menos un cartelito, ya no llega nada”.
“Cuando ya no existe la misma información disponible para el electorado ‘offline (fuera de línea)’ y online hay nuevas desigualdades debido al acceso distinto a información crucial para el destino político de cada persona”, evaluó la directiva de Ciudadanía Inteligente, que investiga el efecto de la brecha de Internet en las elecciones.
Ávila alertó que “si ni siquiera se cuenta con acceso a Internet, tampoco se puede avanzar en una agenda de derechos en los grupos socioeconómicos en desventaja, como las mujeres, que son las más desconectadas”, antes de detallar que las mujeres indígenas y negras resultan las más afectadas.
Especialistas latinoamericanos consultados por IPS en el foro coincidieron en que el problema ahora mismo en la región con respecto al acceso a Internet, depende de que los gobiernos y las empresas inviertan en infraestructura para llegar a más lugares y con mejor calidad, además de que se subsidie el servicio para franjas poblaciones en situación de desventaja.
“Nadie menciona algo que es evidente: los gobiernos y las empresas que están concesionadas tienen que invertir en infraestructura”, sostuvo Eliana Quirós, que coopera con organizaciones como Más y Mejor Internet para Bolivia , dedicada a elevar la infraestructura para este servicio básico en ese país andino.
Las compañías de telefonía presentes en la región ya llegaron a los clientes que pueden pagar Internet, por lo que extender las capacidades no resulta rentable para ellas, comentó la especialista boliviana.
“Ahora depende de generar presión: los gobiernos tienen que invertir en infraestructura, pero falta un poco de conciencia ciudadana sobre la ventaja de estar en Internet”, evaluó.
Para Quirós, existen otros factores que atentan contra la respuesta a la brecha digital. “Tampoco se agenda como prioridad porque ya no es un problema muy grande en los países del Norte, que son los que financian iniciativas de sociedad civil en el Sur”, valoró.
De los 3.700 millones de usuarios de Internet que hay en el mundo actualmente, 10 por ciento corresponden a América Latina, con 386 millones de personas conectadas de sus 632,24 millones de habitantes, según un informe realizado por la española Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas .
Esta investigación concluyó que la pobre infraestructura y el limitado acceso a un servicio de alta velocidad frenan la creatividad y la innovación en el espacio digital.
“Esa es la otra cara de la brecha: la falta de habilidades para que, una vez que estás dentro de Internet, saber cómo navegar, o postear, y hacerlo con seguridad. También se necesita generar ambientes que promuevan que el uso de Internet sea creativo y sostenible”, destacó.
Solo 27 por ciento de la población latinoamericana y caribeña está cubierta por redes 4G, que son las que permiten la mayor velocidad de conexión, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que insta a modernizar la gobernanza de las telecomunicaciones y reducir la brecha para impulsar el desarrollo.
La entidad interamericana calcula que un aumento de 10 por ciento en la penetración de servicios de banda ancha en América Latina y el Caribe traería asociado un incremento promedio de 3,2 por ciento del producto interno bruto (PIB) y una mejora de la productividad de 2,6 puntos porcentuales.
Este pudiera ser un argumento más para ejercer presión en los gobiernos de una región en desaceleración económica, con proyecciones de crecer solo 1,3 por ciento en 2019, entre otras causas, por su fuerte dependencia de la producción de materias primas y escasa participación en la innovación digital.
El BID, en su estudio La Gobernanza de las Telecomunicaciones. Hacia la Economía Digital , publicado en 2018, constató que hay niveles de desarrollo muy dispares dentro de la región.
Mientras en el Caribe prácticamente no hay 4G, la cobertura en el Cono Sur cubre de 36 por ciento de la población, en América Central llega a 22 por ciento y en los países andinos a 20 por ciento, es uno de los ejemplos de disparidades evidenciadas.
“La brecha digital en la región es innegablemente grande, con desigualdades entre países y dentro de los países, entre las zonas urbanas y rurales, y entre grupos socioeconómicos también”, sostuvo la abogada colombiana Amalia Toledo, de la Fundación Karisma , que promueve los derechos humanos en el universo digital.
“Hay problemas de infraestructura, recursos y aproximaciones: no se está hablando sobre cómo hacer una conexión efectiva, donde internet sea una herramienta de participación ciudadana”, amplió.
La activista digital se lamentó de que “aunque hay políticas en casi todos los países que tratan de cerrar la brecha digital, muy pocas tienen enfoque de género”.
Toledo presentó en SIF 2019 la experiencia de la campaña para medios digitales que desde 2015 despliega llamada “Alerta Machitroll”, que usa el humor para sensibilizar sobre el machismo y la violencia que sufren las mujeres hasta en los espacios digitales, con base en un estudio que realizaron en 10 capitales latinoamericanas.
La campaña, que se enfoca en Colombia pero ha sido bien acogida en otros países de la región, incluido Brasil, ayuda a las mujeres a que identifiquen y sepan cuidarse de la violencia machista en Internet, además de crear respuestas para sensibilizar a los hombres.
Con intercambios de experiencias y conferencias, SIF 2019 se focalizó en esta edición en el tema central de “La reducción del espacio demócrata en línea: movilizarse para una Internet libre, abierta y segura”, que incluyó una pequeña feria de proyectos, como una clínica de seguridad informática.
Edición: Estrella Gutiérrez
https://www.leerydifundir.com/2019/06/la-brecha-digital-empobrece-la-democracia-america-latina/
América Latina dejó de priorizar la reducción de la brecha digital, en una región donde apenas 44 por ciento de los hogares tienen Internet, lo que provoca una desigualdad más preocupante aún, la democrática, según organizaciones sociales congregadas en un foro internacional en la capital sueca.
“Ya no es prioridad y, desafortunadamente, cuando se le menciona, se hace desde su ángulo económico y no desde todos los otros donde el acceso a Internet es esencial para el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales”, dijo a IPS la abogada guatemalteca Renata Ávila, participante en la capital sueca en el SIF 2019.
Esas son las siglas en inglés del Foro de Internet en Estocolmo , una plataforma apoyada por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo que aboga por una red de redes libre, abierta y segura para el desarrollo, que en su edición de dos días de este año ha acogido a más de 500 participantes de todo el mundo.
“Si ni siquiera se cuenta con acceso a Internet, tampoco se puede avanzar en una agenda de derechos en los grupos socioeconómicos en desventaja, como las mujeres, que son las más desconectadas”: Renata Ávila.
“El principal reto es el declive de la democracia”, dijo este jueves 16, en la inauguración del SIF 2019, Margot Elisabeth Wallström, ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, quien hizo un balance global de los problemas en materia de derechos humanos, acceso, equidad, libertad de expresión y activismo, además de los avances en la era de Internet.
Entre la amplia participación latinoamericana en el foro, estuvo Ávila, quien compartió los resultados del trabajo de la Fundación Ciudadanía Inteligente , de la que es directora ejecutiva.
Con sedes en Santiago de Chile y Río de Janeiro, esta fundación promueve un uso ciudadano de Internet en 17 de los 33 países de la región catalogada como la más desigual del planeta.
“Detectamos en la región que, unido al abandono de la lucha contra la brecha digital, se está creando una nueva brecha, que es la democrática”, remarcó la especialista.
Como ejemplo, remarcó el hecho de que “las campañas electorales están pasando totalmente a ‘online (en línea)’… en pueblitos donde antes llegaba al menos un cartelito, ya no llega nada”.
“Cuando ya no existe la misma información disponible para el electorado ‘offline (fuera de línea)’ y online hay nuevas desigualdades debido al acceso distinto a información crucial para el destino político de cada persona”, evaluó la directiva de Ciudadanía Inteligente, que investiga el efecto de la brecha de Internet en las elecciones.
Ávila alertó que “si ni siquiera se cuenta con acceso a Internet, tampoco se puede avanzar en una agenda de derechos en los grupos socioeconómicos en desventaja, como las mujeres, que son las más desconectadas”, antes de detallar que las mujeres indígenas y negras resultan las más afectadas.
Especialistas latinoamericanos consultados por IPS en el foro coincidieron en que el problema ahora mismo en la región con respecto al acceso a Internet, depende de que los gobiernos y las empresas inviertan en infraestructura para llegar a más lugares y con mejor calidad, además de que se subsidie el servicio para franjas poblaciones en situación de desventaja.
“Nadie menciona algo que es evidente: los gobiernos y las empresas que están concesionadas tienen que invertir en infraestructura”, sostuvo Eliana Quirós, que coopera con organizaciones como Más y Mejor Internet para Bolivia , dedicada a elevar la infraestructura para este servicio básico en ese país andino.
Las compañías de telefonía presentes en la región ya llegaron a los clientes que pueden pagar Internet, por lo que extender las capacidades no resulta rentable para ellas, comentó la especialista boliviana.
“Ahora depende de generar presión: los gobiernos tienen que invertir en infraestructura, pero falta un poco de conciencia ciudadana sobre la ventaja de estar en Internet”, evaluó.
Para Quirós, existen otros factores que atentan contra la respuesta a la brecha digital. “Tampoco se agenda como prioridad porque ya no es un problema muy grande en los países del Norte, que son los que financian iniciativas de sociedad civil en el Sur”, valoró.
De los 3.700 millones de usuarios de Internet que hay en el mundo actualmente, 10 por ciento corresponden a América Latina, con 386 millones de personas conectadas de sus 632,24 millones de habitantes, según un informe realizado por la española Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas .
Esta investigación concluyó que la pobre infraestructura y el limitado acceso a un servicio de alta velocidad frenan la creatividad y la innovación en el espacio digital.
“Esa es la otra cara de la brecha: la falta de habilidades para que, una vez que estás dentro de Internet, saber cómo navegar, o postear, y hacerlo con seguridad. También se necesita generar ambientes que promuevan que el uso de Internet sea creativo y sostenible”, destacó.
Solo 27 por ciento de la población latinoamericana y caribeña está cubierta por redes 4G, que son las que permiten la mayor velocidad de conexión, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que insta a modernizar la gobernanza de las telecomunicaciones y reducir la brecha para impulsar el desarrollo.
La entidad interamericana calcula que un aumento de 10 por ciento en la penetración de servicios de banda ancha en América Latina y el Caribe traería asociado un incremento promedio de 3,2 por ciento del producto interno bruto (PIB) y una mejora de la productividad de 2,6 puntos porcentuales.
Este pudiera ser un argumento más para ejercer presión en los gobiernos de una región en desaceleración económica, con proyecciones de crecer solo 1,3 por ciento en 2019, entre otras causas, por su fuerte dependencia de la producción de materias primas y escasa participación en la innovación digital.
El BID, en su estudio La Gobernanza de las Telecomunicaciones. Hacia la Economía Digital , publicado en 2018, constató que hay niveles de desarrollo muy dispares dentro de la región.
Mientras en el Caribe prácticamente no hay 4G, la cobertura en el Cono Sur cubre de 36 por ciento de la población, en América Central llega a 22 por ciento y en los países andinos a 20 por ciento, es uno de los ejemplos de disparidades evidenciadas.
“La brecha digital en la región es innegablemente grande, con desigualdades entre países y dentro de los países, entre las zonas urbanas y rurales, y entre grupos socioeconómicos también”, sostuvo la abogada colombiana Amalia Toledo, de la Fundación Karisma , que promueve los derechos humanos en el universo digital.
“Hay problemas de infraestructura, recursos y aproximaciones: no se está hablando sobre cómo hacer una conexión efectiva, donde internet sea una herramienta de participación ciudadana”, amplió.
La activista digital se lamentó de que “aunque hay políticas en casi todos los países que tratan de cerrar la brecha digital, muy pocas tienen enfoque de género”.
Toledo presentó en SIF 2019 la experiencia de la campaña para medios digitales que desde 2015 despliega llamada “Alerta Machitroll”, que usa el humor para sensibilizar sobre el machismo y la violencia que sufren las mujeres hasta en los espacios digitales, con base en un estudio que realizaron en 10 capitales latinoamericanas.
La campaña, que se enfoca en Colombia pero ha sido bien acogida en otros países de la región, incluido Brasil, ayuda a las mujeres a que identifiquen y sepan cuidarse de la violencia machista en Internet, además de crear respuestas para sensibilizar a los hombres.
Con intercambios de experiencias y conferencias, SIF 2019 se focalizó en esta edición en el tema central de “La reducción del espacio demócrata en línea: movilizarse para una Internet libre, abierta y segura”, que incluyó una pequeña feria de proyectos, como una clínica de seguridad informática.
Edición: Estrella Gutiérrez
https://www.leerydifundir.com/2019/06/la-brecha-digital-empobrece-la-democracia-america-latina/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

