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12 de agosto de 2025

Perú: Trump y nosotros

Pedro Francke

"Nada de esto ha merecido una mínima respuesta del gobierno peruano ni de su protector, el 'antiimperialista marxista-leninista' Cerrón"

Bajo Donald Trump Estados Unidos ha roto los tratados de Libre Comercio, como el que firmó con nuestro país, sin ningún miramiento por la palabra empeñada. Ha elevado enormemente sus aranceles (impuestos a la importación también llamados con el anglicismo de tarifas), incluyendo los aplicados a productos claves de exportación peruanos que debían estar protegidos por el TLC.  De esta forma, ha golpeado a todo el mundo, aunque a algunos países, como Canadá e India, más que a otros. Trump lo ha hecho a pesar de que las leyes de Estados Unidos establecen que esas decisiones son potestad de su Congreso, pero está claro su nula disposición a respetar la división y equilibrio entre poderes y su intentona dictatorial. Los tribunales estadounidenses aún analizan el tema, pero así como en el Perú tenemos un Tribunal Constitucional servil al poder, lo mismo sucede en Estados Unidos con su Corte Suprema.

Dice Trump que ha logrado diversos arreglos parciales con varios países, sin que haya textos escritos de esos acuerdos. Pero él los propagandiza como grandes logros para Estados Unidos, anunciando supuestas inversiones millonarias de Japón y Europa en su país, que son “puro humo” como ha explicado el premio Nobel de economía Paul Krugman. Mientras tanto, esta semana sus estadísticas de empleo mostraron una caída fuerte, frente a lo cual Trump tuvo la infantil reacción de matar al mensajero: despidió al jefe del buró de estadísticas. Aun así, se piensa que Trump puede anunciar mayores aranceles para algunos productos en las próximas semanas.

A nivel internacional Trump sigue respaldando el genocidio desatado por Netanyahu contra los palestinos en Gaza, aunque este es cada vez más repudiado, incluso con algunos tímidos giros en una Europa cuya reacción frente al tema la ha deslegitimado como defensora de derechos humanos. Trump ha ido como trompo en relación a la guerra Rusia-Ucrania, bamboleando de un lado a otro con amenazas múltiples. Sus políticas contra la humanidad incluyen abandonar la lucha contra el VIH/SIDA, poner como ministro de salud a un demagogo antivacunas y promover un mayor uso de petróleo agravando el cambio climático.

Latinoamérica y el Perú en el ojo de Trump

Trump también ha desatado su intervencionismo en Latinoamérica. Ha aplicado aranceles de 50 por ciento a Brasil porque autoridades supremas judiciales de ese país han tomado medidas contra el expresidente Bolsonaro, que intentó un golpe de Estado movilizando a grupos armados y sectores policiales y militares en su capital. Lo que hizo el expresidente brasileño no fue solo un discurso sino toda una articulación de acciones subversivas contra la democracia, y quien ha decidido someterlo a juicio para que no se escape fue un poder judicial independiente. Trump igualmente ha pretendido entrometerse en la condena judicial del expresidente Álvaro Uribe, acusado, entre otras cosas, de manipular testigos. Ya antes se había metido con México. Nada de esto ha merecido una mínima respuesta del gobierno peruano ni de su protector, el “antiimperialista marxista-leninista” Cerrón.

Mientras tanto, las tormentas trumpistas se acercan a Perú, en torno al puerto de Chancay, de propiedad china y de carácter estratégico. La situación puede agravarse rápidamente. Como sabemos, el valor de ese puerto se incrementaría notablemente si hubiera un tren que lo conectara al Atlántico brasileño y ya China ha firmado un acuerdo para construir esa ferrovía hasta el límite de Brasil con Perú. Pero nuestro gobierno, en vez de coordinar y sumarse a la iniciativa, la critica, tras lo cual Boluarte sale a hacer viajecitos de placer con apoyo del Congreso.

El asunto de los puertos ha tomado mayor importancia porque, en torno a los puertos de Panamá, cuyos servicios los brinda la empresa china privada CK Hutchinson, hay una tensa negociación. Según reporta “The Economist”, esta empresa estaba llegando a un acuerdo de 23 mil millones de dólares para vender esos terminales y otros 41 puertos en 22 países de todo el mundo al fondo de inversiones gringo BlackRock y a la empresa suizo-italiana MSC. Pero China ha intervenido y exige que Cosco, el gigante naviero estatal chino, se una a los compradores con derecho a veto en las operaciones portuarias. CKH, BlackRock y MSC están dispuestos a aceptar la participación de Cosco, pero ¿qué dirá Trump? Cosco está estrechamente vinculado al Partido Comunista Chino, quien, reporta “The Economist”, controla el nombramiento de los principales directivos de la empresa. ¿Y esto qué tiene que ver con el Perú? Pues resulta que la dueña del puerto de Chancay es precisamente Cosco.

Respuestas: pocas pero existentes

Frente a la difícil situación mundial, el mes pasado hubo una cumbre entre los presidentes de Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y España para defender la democracia mundial. Meses antes se realizó una cumbre de los países latinoamericanos agrupados en la CELAC. Otro bloque que ha intentado fortalecer relaciones para contrapesar la actual política imperialista de Estados Unidos han sido los BRICS.

A pesar del espíritu extractivista, el intervencionismo abierto y el total irrespeto a la legalidad internacional mostrados por Trump, hay en el Perú una extrema derecha que lo aplaude y quiere engancharse con él. No le importan los valores democráticos, ni los golpes a nuestra economía ni los riesgos a la soberanía nacional. Solo quieren subirse al carro del poder.

Pese a todo, las elecciones venideras merecen un debate sobre nuestro destino como nación y las políticas requeridas. Hoy una difícil situación internacional obliga a revisar y replantear posiciones al respecto. Cuidar el interés nacional y su proyección a futuro debe ser prioritario, junto a un compromiso con la vida, la democracia y los derechos humanos, que son valores tan golpeados actualmente en el mundo.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 744 año 16, del 08/08/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

2 de febrero de 2025

Trump contra los inmigrantes y el libre comercio

Diego García Sayán

La fuerza de trabajo de los inmigrantes es fundamental. Cancelar esos trabajadores sería un duro golpe, en particular en sectores de la economía como la agricultura o la construcción.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía (2008), es reconocido por su calidad como investigador por sus brillantes análisis sobre los patrones de comercio, la localización de la actividad económica y la teoría del comercio internacional.

Sus conceptos tienen especial actualidad ahora, cuando Trump ha empezado su “guerra contra los inmigrantes” y a utilizar como “arma” política herramientas técnicas como los aranceles.

“Trump morderá más de lo que ladra”

“Visto desde mi perspectiva de profesor, bloquear las importaciones de productos fabricados en el extranjero y deportar a los trabajadores nacidos en el extranjero son, en cierto modo, similares en sus implicaciones económicas. Pero los aranceles son cuestión de dólares y centavos; la represión de los inmigrantes es cuestión de personas”, sostiene Krugman.

Y como se trata de personas, es probable que la hostilidad de Trump hacia los inmigrantes cause mucho más daño humanitario e incluso económico que su política comercial. Hay en eso poco —o nada— de “técnico”, todo es político.

Y lo precisa Krugman: “En lo que respecta a la represión de los inmigrantes, ya estamos viendo las primeras pruebas de que la administración morderá más de lo que ladra (…) cualquier persona de piel morena correrá el riesgo de ser detenida, al menos temporalmente”.

Ola de represión

Muy lejos de ayudar a la economía estadounidense, los “mordiscos” de Trump tendrían dramáticos efectos negativos en la producción y el comercio, como sostiene Krugman en The New York Times. La fuerza de trabajo de los inmigrantes es fundamental. Cancelar esos trabajadores sería un duro golpe, en particular en sectores de la economía como la agricultura o la construcción. No son un “adorno” o algo “extra”: los inmigrantes, incluso los indocumentados, constituyen la mayor parte de la mano de obra agrícola. Ocupan, pues, puestos difíciles de reemplazar con trabajadores locales.

Sin este grupo laboral, los costos de producción se incrementarán. Otros servicios, como la limpieza pública, también están usualmente a cargo de mexicanos o inmigrantes latinos.

Este asunto remite —o tiene que ver— con la película satírica A Day Without a Mexican (Un día sin mexicanos), dirigida por Sergio Arau (2004). La trama se centra en un incidente científico a partir del cual, de repente, todos los residentes mexicanos y de origen mexicano en California desaparecen sin explicación.

La película explora cómo la ausencia de estos trabajadores afecta, de improviso, a varios sectores. Muestra cuán fundamental es su trabajo en las labores que sostienen la economía y la vida diaria en California: alimentos, limpieza pública, cuidado de los niños, etc. Todo en torno a una serie de estereotipos que reflejan racismo y xenofobia.

Golpee… y observe qué sucede con los precios

Se estima que de 2 a 3 millones de inmigrantes trabajan en la agricultura en EE. UU. Entre el 50 y el 70 % son inmigrantes indocumentados y desempeñan funciones fundamentales en la agricultura, la ganadería y la construcción.

En un momento como el actual, en el que los estadounidenses (como todos los países del mundo) están molestos por la inflación que sucedió a la pandemia, así como por la creciente inaccesibilidad de vivienda, la represión de Trump contra los inmigrantes obstaculiza directamente la producción y la cadena de suministro de alimentos y de productos. Es decir, golpea en la médula.

“Expulse a esos trabajadores, ya sea mediante la deportación o la detención, o simplemente creando un clima de miedo, y observe lo que sucede con los precios de los alimentos”, advierte Krugman. O los de la vivienda, teniendo en cuenta que el 40 % de quienes trabajan en la construcción en Texas y California son inmigrantes. Nada menos.

Y a todo se suma el impacto de la guerra arancelaria que Trump ya inició, lo que viola los principios de libertad de comercio y las reglas adoptadas en la Organización Mundial del Comercio, que prohíben el uso político de los aranceles. Sin olvidar algo crucial: las expulsiones masivas están prohibidas por el derecho internacional.

La insostenible situación actual solo parece estar esperando una reacción para parar las pretensiones “trumpistas” de persecución y represión. A lo que se suman las amenazas imperiales de atacar Panamá para apropiarse del canal, en artera violación del derecho internacional.

Mientras tanto, el mundo y América Latina observan. Se siente que fuerzas diversas se preparan para reaccionar y actuar con el derecho internacional y la diplomacia, al servicio de reglas decentes en las relaciones internacionales y del respeto a la soberanía de los pueblos y de las naciones.

América Latina ha demostrado en el siglo XX capacidad de concertación y de acción conjunta. En la década de los ochenta hervía Centroamérica en la “guerra de baja intensidad”, lanzada por el presidente Reagan, propuesta esencial de Washington para procesar y manejar los conflictos armados internos en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

En ese contexto, algunos Gobiernos latinoamericanos “se pusieron las pilas”. Crearon el Grupo de Contadora, que fue decisivo en la pacificación centroamericana, propugnando —y facilitando— soluciones negociadas. Acuerdos de paz, más el activo papel de Naciones Unidas, permitieron voltear la página de camino al futuro.

El momento actual merece una semejante —y decisiva— acción latinoamericana concertada.

https://larepublica.pe/opinion/2025/01/30/trump-contra-los-inmigrantes-y-el-libre-comercio-por-diego-garciasayan-2597970

https://www.leerydifundir.com/2025/02/trump-los-inmigr…s-libre-comercio/