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10 de febrero de 2022

Inmunidad de rebaño o prioridad de mercado

Eduardo Camín

La crisis sanitaria causó la paralización casi total de la maquinaria productiva del capitalismo global, el sistema político-dominante de nuestra época, que en su forma neoliberal se fundamenta en dar prioridad absoluta al mercado en la organización de la vida social.

Cuando su director general declaró la emergencia pública internacional por el brote de coronavirus el 30 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo varias recomendaciones. No eran consejos vinculantes, pero sí políticamente significativos.

Sin embargo, y a pesar que el reglamento es legalmente vinculante no existen mecanismos de aplicación por los cuales la OMS pueda ejercer presión para que un país cumpla con los requisitos. Algunos tienden a “olvidar” que el verdadero alcance de la OMS no es más ni menos que el de un organismo intergubernamental de asesoramiento, que actúa en simbiosis con los Estados miembros.

Por lo tanto, su rol se limita a recomendar a los países sobre qué hacer para mejorar la salud de sus ciudadanos y qué medidas tomar para prevenir el brote de enfermedades.  Pero, paradojalmente, no puede hacer cumplir esas mismas recomendaciones, ya que no tiene la capacidad de obligar o sancionar a sus miembros.

La OMS tiene por cometido ejercer liderazgo en materia de salud en el mundo  ayudando a definir los planes de investigación en el campo de la salud, establecer normas y pautas para formular políticas basadas en datos probatorios, además de proporcionar asistencia técnica a los Estados Miembros y vigilar de cerca y evaluar las tendencias epidemiológicas.

Desde su aparición, el virus SARS-COV2- ha seguido evolucionando y la OMS ha designado cinco variantes como preocupantes: Alfa, Beta, Gamma, Delta y Ómicron.

En una reciente rueda de prensa el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, consideró que es «prematuro» declarar una victoria contra el covid-19 y abandonar el empeño de detener la transmisión del virus. «Es prematuro que cualquier país capitule o se declare victorioso», dijo el responsable de la OMS, preocupado ante el aumento del número de muertes en la mayoría de las regiones del planeta.

Su llamado a la prudencia se produce en un momento en el cual algunos países occidentales buscan volver a la normalidad, levantando las restricciones -pese a registrar aún récords de casos de covid-19-, estimando que la amplia cobertura de las vacunas y la menor gravedad del cuadro que produce la variante ómicron lo permite.

No obstante el máximo dirigente de la OMS,  dejó en claro que «más transmisión implica más muertes». Y sostuvo que “estamos preocupados por el hecho de que se haya instalado un relato en ciertos países de que gracias a las vacunas y debido a la alta contagiosidad de ómicron y de su menor gravedad, no es posible prevenir el contagio. Esto no puede estar más lejos de la verdad», afirmó el doctor Tedros, subrayando que el virus es «peligroso», un mensaje que repite incesantemente desde que apareció esta variante.

“No le pedimos a los países que reinstauren los confinamientos, pero los llamamos a proteger a su población usando todos los medios disponibles y no solamente las vacunas», indicó el alto cargo de la OMS.  Señaló que el virus seguirá evolucionando, por lo que llamó a los países a seguir efectuando pruebas, monitoreo y secuenciación. «No podemos combatir este virus si no sabemos lo que está haciendo», afirmó.  Frente a la evolución del virus  «quizás las vacunas también deberán evolucionar», sentenció.

Desde setiembre 2021, la OMS estableció el Grupo Asesor Técnico sobre la Composición de las Vacunas contra la Covid 19 (TAG-CO-VAC). Este grupo multidisciplinario de 18 expertos revisa y evalúa las implicaciones para la salud pública de los COV emergentes en el rendimiento de las vacunas contra la enfermedad.

Estos expertos están considerando y recomendando la composición de la cepa de las vacunas Covid -19 y alientan a los desarrolladores de vacunas a recopilar datos a pequeña escala sobre la amplitud y magnitud de la respuesta inmune para las vacunas monovalentes y multivalentes contra los COV.

Entre la inmunidad de rebaño… la prioridad del mercado

La realidad es que la crisis sanitaria desató la paralización casi total de la maquinaria productiva del capitalismo global, el sistema político-dominante de nuestra época, que en su forma neoliberal se fundamenta en dar prioridad absoluta al mercado en la organización de la vida social.  

El dinero es la medida más utilizada para calcular el éxito y el indicador principal de competencia y valor, el gran denominador común mediante el cual se comparan y miden todas las cosas. De esta manera, la salud ya no se concibe como un derecho humano, tal como se declara en la constitución de la OMS, sino como una mercancía o, en el mejor de los casos como un aporte a la productividad , como ya lo determinaba el Informe de la OMS del 2001 denominado “Invirtiendo en la Salud para el Desarrollo Económico”.

En la actualidad, casi toda la labor sanitaria internacional se organiza a través de asociaciones entre el sector público y el privado, que representan otro mecanismo más de extracción de la riqueza (del 99% al 1% más ricos) aprovechándose del sector público para obtener beneficios privados.

La politización con fines geopolíticos es de mal augurio. Los países más poderosos del mundo exigen a la OMS que siga sus respectivos intereses soberanos por razones que poco tienen que ver con la salud mundial.

Sin dudas, la OMS se encuentra en esa situación a pesar de su liderazgo en materia de salud mundial, más por su capacidades científicas, médicas y de salud pública que por su autoridad para desafiar políticamente a los Estados. Y en este marco, a pesar de las recomendaciones del organismo, creemos que los dados ya están echados: las compuertas del consumo masivo erradicarán el virus.  

Eduardo Camín.  *Periodista uruguayo acreditado en la ONU-Ginebra. Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

12 de junio de 2020

La inmunidad de rebaño

Pedro Salinas

Hoy le dedico estas líneas a quienes defienden con ardor la inmunidad de grupo o efecto rebaño. Y es que, como he leído y escuchado a varios por ahí, la cosa no es tan sencilla. A ver. La inmunidad de rebaño se da cuando entre el 60% y 70% de la población está premunida de anticuerpos contra un virus o una bacteria.

Hasta ahí todo bien. El asunto es cuando algunos se ponen a arengar: “Infectémonos de una vez, y así saldremos más rápido de la pandemia”. Y claro. Esto dicho así nomás, sin considerar densidades poblacionales o medidas inevitables para contener al maldito bicho, haría que el número de infecciones aumente de manera exponencial, y significaría, en los hechos, una masacre. El costo de una infección masiva sería un holocausto, si no quedó claro.

De hecho, la inmunidad natural no se está dando. Los porcentajes todavía son muy pequeños. En consecuencia, si bien es cierto que hay que tender hacia dicha inmunidad colectiva, la única manera de hacerlo es con la existencia de una vacuna –algo que no sabemos cuándo ocurrirá– o con un tratamiento eficaz –algo que tampoco se ha desarrollado todavía–.

Recordemos, si no, que eso fue lo que quiso hacer en su momento el primer ministro británico Boris Johnson, y ya sabemos cómo acabó su experimento. Con él mismo infectado y reculando violentamente. “Esa idea de que los países que han hecho poco van a alcanzar una inmunidad de grupo, y que bueno, se perderá a algunas personas en el camino es un cálculo muy peligroso”, dijo en su momento la OMS.

Así las cosas, la única manera de alcanzar la denominada inmunidad de rebaño es solo con la vacuna o con un tratamiento eficaz que contrarreste los efectos del coronavirus. Sin vacuna ni tratamiento eficaz, a ver si nos aclaramos, no hay forma de llegar a la inmunidad de grupo. La amenaza es demasiado grande. Sin ninguna protección sería una catástrofe.

El aumento debe ser gradual, premunidos de antídotos seguros y eficientes contra el patógeno y terapias antivirales. De lo contrario, vamos a terminar contando muertos por miles en las calles. Mientras tanto, ya saben, distancia interpersonal (“la distancia de una vaca”), uso de mascarillas y lavarse las manos obsesivamente.


https://www.leerydifundir.com/2020/06/la-inmunidad-rebano/