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16 de octubre de 2023

Perú: ¿Nuevo sistema de pensiones?

Humberto Campodónico

“También el PL anula la libre disposición de los pensionistas del 95.5% de los fondos aportados. Hoy, más del 97% de los jubilados se lo lleva a su casa...”.

El Gobierno acaba de presentar el proyecto de ley 6120 para la creación de un nuevo sistema de pensiones en el Perú. Esto sucede 31 años después de promulgado el decreto ley 25897 de creación de las AFP de noviembre de 1992. En el 2004, el Banco Mundial publicó un informe durísimo sobre el sistema previsional peruano (las cuatro AFP conformaban un oligopolio y sus comisiones eran las más caras de la región). Ha habido también múltiples comisiones y proyectos para la reforma en los últimos 10 años, algunos del gobierno y otros en el Congreso e incluso del FMI en el 2020.

La situación de las pensiones en el Perú es dramática: según la ENAHO, 11,1 millones de trabajadores no cotizan a ningún sistema de pensiones (65,1% de la PEA) y por tanto podrían no acceder a la cobertura futura de algún sistema de pensiones contributivo (PL 6120).

Un eje clave del PL es que ya no habría dos sistemas, el privado de las AFP y el público de la ONP. Tendríamos ahora “un sistema único, universal, igualitario, inclusivo e integrado, con estructura multipilar y bajo administración pública y privada”.

Los pilares son tres. Primero, el no contributivo: la pensión se recibe, hayas o no contribuido con aportes a algunos de los sistemas. En Chile, Argentina Bolivia, México, Uruguay y Brasil, eso ya existe y alcanza al 90% o más de los ciudadanos. ¿Por qué? Porque todos han contribuido con su trabajo (amas de casa, agricultores, artesanos y los millones de informales).

En el Perú está la Pensión 65, para zonas en extrema pobreza y el Programa Contigo para los vulnerables. ¿Se ampliará a toda la población? No. Solo los pobres extremos y vulnerables, de acuerdo al Sistema de Focalización Hogares (SISFOH). Dice el PL 6120 que la P65 llega a 600.000 personas y Contigo a 80.000: son 300 soles cada dos meses. La P65 asciende a S/889 millones al año (0.1% del PBI). Afirma el FMI que la P65 se podría universalizar a un costo de solo el 0.2% adicional del PBI. Pero no. El PL dice que su ampliación será “progresiva” y de acuerdo a la sostenibilidad de la Caja Fiscal. Ya la OCDE ha dicho que se necesita una reforma tributaria: ¿por qué no plantearla?

El Pilar semicontributivo garantiza una pensión mínima, tanto a los del sistema público como del sistema privado (AFP) por distintas razones. O sea, has contribuido, pero no lo suficiente. El hecho que el Estado financie la pensión mínima de las AFP (no nos oponemos) es un claro indicador de su incapacidad para que los aportantes con ingresos bajos y/o parciales la puedan recibir.

El Pilar Contributivo es lo que hay ahora. El Sistema Privado de Pensiones por su lado y el Sistema Público por el suyo.

Hay muchos más. Quizá el más importante es que las cuatro AFP, que hoy son un importante poder fáctico (1), tendrán la competencia de otras entidades del sistema financiero, como las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito, las Cajas Rurales y Municipales, así como los bancos de inversión y las empresas de seguros. Habrá que ver cómo se barajan las cartas para que los nuevos entrantes tengan, de verdad, un pedazo de la torta.

Otrosí: se plantea el libre traspaso de un sistema a otro; antes, no se podía pasar del privado al público. También el PL anula la libre disposición de los pensionistas del 95.5% de los fondos aportados. Hoy, más del 97% de los jubilados se los lleva a su casa porque prefieren ese dinero a la magra pensión que van a recibir. Eso no se soluciona con este PL.

En 1992 el Estado creó, a la fuerza, el mercado para las AFP (2). ¿Es que ahora el reloj va para el otro lado, buscando reducir la desigualdad? La cuestión es que, si bien hay cambios, el problema es el sistema.

1) Ver AFP: Cuestionadas, poderosas y en problemas https://larepublica.pe/economia/2020/04/27/afp-poderosas-cuestionadas-y-en-problemas-prima-profuturo-integra-y-habitat

2) Ver: Pensiones, del mercantilismo a la reforma, https://www.cristaldemira.com/articulos.php?id=2877

Fuente: https://larepublica.pe/opinion/2023/10/13/nuevo-sistema-de-pensiones-por-humberto-campodonico-370994

29 de marzo de 2023

FRANCIA EN LLAMAS

Natalia Sobrevilla

Donde las protestas violentas terminan en destrozos, pero no en muertes

Si hay un país en Occidente que nos hace pensar en la protesta y la insatisfacción ciudadana es Francia. En 1789 la molestia con la monarquía fue tan grande que la Revolución arrasó con todo el sistema de gobierno y, tras años de disconformidad y disturbios, los reyes y muchos nobles terminaron perdiendo la cabeza en la guillotina.

La radicalización llegó a ser tan grande que la Primera República desbarró en ríos de sangre. Los jacobinos, liderados por Saint Just, Robespierre, Danton y Marat, instauraron no solo la Constitución de 1793, sino también el Comité de Seguridad Pública y el Régimen del Terror, que al final los consumió de tal manera que sus dirigentes también acabaron en la guillotina (menos Marat, que fue acuchillado en su tina).

El imperio de Napoleón llevó eventualmente a la Restauración y, en 1830, a otra revolución, que instauró una monarquía constitucional al mando de Luis Felipe de Orleans. Este régimen fue más moderado, pero tampoco sobrevivió sino hasta 1848, cuando se desató una sublevación más, casi tan intensa como la de 50 años atrás.

Una nueva generación de liberales radicalizados en busca del cambio social enarboló las banderas rojas.  Karl Marx publicó en Londres su Manifiesto comunista y en todo el mundo surgieron movimientos de cambio, algunos de corte nacionalista y otros que buscaban la dignidad del trabajo y la abolición de la esclavitud.

Una vez más, sin embargo, las ambiciones de la revolución se vieron decepcionadas, y Luis Napoleón organizó un nuevo imperio. Si bien Francia se consolidó como una gran potencia, los problemas sociales no desaparecieron, y en 1871, al terminar la guerra franco-prusiana, la Comuna de París tomó el control de la ciudad por dos meses, en los que implementaron una serie de políticas progresistas. Los socialistas, las feministas, los comunistas y los anarquistas tuvieron roles protagónicos en el breve gobierno que fue destruido por el ejército en tan solo una semana.

Las barricadas no sobrevivieron, pero sus esfuerzos fueron considerados por Marx y Engels como un primer ejemplo de ‘dictadura del proletariado’. Murieron entre 10 y 15 mil personas, y otras ocho mil fueron exiliadas. A diferencia de las revoluciones anteriores, el sistema de grandes bulevares creados por el barón de Haussmann al refaccionar París hizo imposible la defensa de las barricadas, que fueron destruidas con gran facilidad. Enardecidos los últimos en defender la Comuna en Montmartre se dedicaron a incendiar los edificios que representaban al gobierno.

Si bien en el siglo 19 Francia fue escenario de muchas revoluciones, durante el 20 se vio más afectada por las guerras mundiales. Luego, en 1968, la violencia social volvió a estallar cuando los estudiantes tomaron las calles y armaron barricadas para enfrentarse a lo que consideraban un sistema que ya no los representaba. Durante unas siete semanas que comenzaron en mayo las huelgas y manifestaciones a lo largo del país paralizaron todo. Los que protestaban se quejaban del imperialismo yanqui y del impacto del capitalismo, y 11 millones de trabajadores se pusieron en huelga y lograron mejoras salariales importantes. Los estudiantes que tomaron las universidades también tuvieron éxito en cambiar la manera en que funcionaban algunas de sus instituciones, y las elecciones llevaron a un fortalecimiento del gobierno de De Gaulle.

La leyenda de Mayo del 68, de la Comuna de 1871, de las revoluciones de 1848, 1830 y 1789 alimentan la idea de que los franceses no aceptan el mandato de sus líderes sin oponerse violentamente a cualquier cosa que limite sus derechos. En realidad, comparada a muchos otros países, Francia ha logrado mantener un estado de bienestar contra los embates del neoliberalismo.

Pero esto no ha sido sin violencia y confrontación. El sistema de pensiones se ve cada vez más amenazado y Emmanuel Macron, el actual presidente, fue elegido con el mandato de hacer cambios que lo hicieran sostenible. Pero en cada paso de ese proceso se ha enfrentado a los trabajadores.

En 2018 se hicieron conocidos los ‘chalecos amarillos’, que se opusieron a cualquier cambio al régimen de pensiones y exigieron modificaciones al sistema económico. Las protestas se volvieron rabiosas y murieron al menos unas 10 personas, una de ellas por acción de la policía.

Este mes de marzo las protestas han estallado de nuevo y una vez más Francia arde. Los trabajadores están en huelga. De día las manifestaciones son pacíficas, mientras que de noche se dan enfrentamientos con la policía en las que se queman edificios emblemáticos del poder y se destruyen plazas del centro de las ciudades.

Si bien los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes son cada vez más violentos y más de cien personas han terminado presas, no ha habido muertos y, tras una noche en el calabozo, los protestantes vuelven a la calle a seguir con su rechazo. No se ve solución a la vista porque Macron arguye que la edad de jubilación debe necesariamente subir de 62 a 65 años, mientras que los trabajadores consideran que esto es injusto y que lo que deben subir son los impuestos a los más ricos.

Desde el Perú, donde ni siquiera tenemos una jubilación justa (no importa a qué edad), no podemos más que ver con envidia cómo en Francia es posible tomar aeropuertos, destruir propiedad, tomar las plazas centrales de las ciudades más emblemáticas sin temor a ser abaleados y asesinados por las autoridades.

Si bien Francia está en llamas, no tiene aún muertos que lamentar.

https://jugodecaigua.pe/francia-en-llamas/