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17 de agosto de 2025

La desigualdad agrava el calentamiento global

Jomo Kwame Sundaram

KUALA LUMPUR – La acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sigue aumentando, en un mundo cada vez más desigual, un factor que está acelerando el calentamiento global. También está agravando las disparidades, especialmente entre los ricos y el resto de la población, tanto a nivel nacional como internacional.

Emisiones desiguales

En nuestro mundo tan desigual, las disparidades internacionales representan dos tercios de las desigualdades de ingresos globales. Los agregados y promedios de los ingresos nacionales pueden ser engañosos, ya que ocultan importantes disparidades dentro de los países.

El Informe sobre la Desigualdad Mundial sostiene que las disparidades en las emisiones de GEI se deben principalmente a las desigualdades dentro de los países. Mientras tanto, las emisiones de GEI siguen aumentando a medida que su acumulación acelera el calentamiento del planeta.

Las disparidades en las emisiones dentro de los países representan ahora casi dos tercios de la desigualdad mundial en las emisiones, casi el doble que en 1990, cuando eran algo más de un tercio.

La mitad más pobre de la población de los países ricos ya ha alcanzado, o está cerca de alcanzar, los objetivos de emisiones equivalentes de dióxido de carbono per cápita para 2030 fijados por sus gobiernos. Sin embargo, el 10 % más rico de Norteamérica es el mayor emisor de GEI del mundo.

¡Sus emisiones medias son 73 veces superiores a las de la mitad inferior de la población del sur y el sudeste asiático! Los ricos de Asia oriental también emiten muchos GEI, pero mucho menos que en América del Norte.

La mitad inferior de su población emite casi diez toneladas per cápita al año en América del Norte, alrededor de cinco toneladas en Europa y unas tres toneladas en Asia oriental.

La huella de carbono mucho menor de la mayor parte del Sur global contrasta con las emisiones de GEI de los deciles superiores de sus propios países y las del 10 % más rico de las regiones más pobres.

Los deciles superiores del sur y el sudeste asiático emiten más del doble de GEI que la mitad inferior de Europa. Incluso el decil superior de África subsahariana emite más que la mitad inferior de Europa en promedio.

La desigualdad impulsa las emisiones

Jayati Ghosh, Shouvik Chakraborty y Debamanyu Das sostienen que la desigualdad ha impulsado el aumento de las emisiones de GEI. Mientras que la mitad inferior de la población de Estados Unidos y Europa redujo sus emisiones per cápita entre 15 % y 20 % entre 1990 y 2019, el 1 % más rico aumentó las suyas.

Solo el decil superior del mundo es responsable de casi la mitad de las emisiones de GEI. A medida que los ricos se hacen aún más ricos, aumentan sus efectos adversos sobre el medioambiente.

A pesar de la retórica engañosa, la mayoría de los impuestos sobre el carbono no son progresivos, sino que suelen gravar mucho más a los grupos de ingresos medios y bajos que a los más responsables, los ricos.

Las políticas para reducir las emisiones de GEI deben frenar el consumo excesivo de los ricos, así como la producción «extractivista» en todo el mundo para satisfacer sus demandas.

Los beneficios prevalecen sobre el interés público

Mientras tanto, las empresas transnacionales y los gobiernos occidentales se han negado a respetar la excepción de salud pública (PHE, en inglés) al acuerdo sobre derechos de propiedad intelectual (PI) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los conocidos como Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Trips, en inglés).

El compromiso PHE se acordó en 2001 para reanudar las negociaciones comerciales de la OMC en su reunión interministerial de Doha, tras la conferencia abortada de Seattle en 1999.

Sin embargo, los gobiernos de los países ricos bloquearon las solicitudes de los países en desarrollo de una exención de la PHE para producir urgentemente pruebas, tratamientos, equipos y vacunas asequibles durante la pandemia de covid-19.

Por lo tanto, es poco probable que se concedan concesiones significativas en materia de propiedad intelectual para impulsar los esfuerzos de los países en desarrollo por mitigar y adaptarse para hacer frente de manera eficaz al calentamiento global.

Las fuentes del calentamiento global son locales, mientras que el calentamiento planetario es mundial, aunque desigual. Las políticas y medidas eficaces para hacer frente a este problema son costosas y, en general, más gravosas para las clases pobres y medias.

Existen alternativas que pueden permitir una mayor equidad y sostenibilidad. Sin embargo, ha resultado muy difícil movilizar una resistencia más concertada y eficaz contra el calentamiento planetario.

Injusticia climática

La acumulación histórica de emisiones de GEI es la principal causa del calentamiento planetario. Los países desarrollados fueron responsables de casi cuatro quintas partes de las emisiones acumuladas de GEI entre 1850 y 2011.

Mientras tanto, sus efectos adversos en los países en desarrollo de los trópicos son peores. El Sur global también tiene menos capacidad para hacer frente a la situación debido a su limitado margen de maniobra y sus escasos medios.

Los compromisos de «cero emisiones netas» de los países no reconocen la enorme carga climática impuesta por la acumulación de GEI en el pasado, lo que socava las perspectivas de una transición justa.

En las negociaciones internacionales, las economías ricas han eludido su responsabilidad histórica por la «deuda climática» centrándose en las emisiones actuales e ignorando su acumulación durante los dos últimos siglos.

Ignorar esta deuda climática histórica también sirve para legitimar que se ignore la compensación a los más afectados en los países de ingresos bajos y medios-bajos, que ya han sufrido daños y pérdidas considerables.

Esta pretensión no solo es injusta, sino también contraproducente. Ha socavado la solidaridad y la cooperación internacionales necesarias para hacer frente al calentamiento global.

Superación del umbral

Las emisiones previstas por los países ricos actuales agotarán tres quintas partes del umbral de calentamiento global restante para el «presupuesto de carbono» mundial hasta 2050, a fin de no superar el aumento de 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales.

Sin embargo, el escenario más optimista del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) prevé que el umbral de 1,5 °C se supere en 2040.

Pero incluso antes de que el presidente estadounidense Donald Trump reacelerara el calentamiento global tras su reelección, el entonces enviado especial de la ONU y actual primer ministro canadiense, Mark Carney, advirtió de que este umbral se superaría a finales de esta década.

Jomo Kwame Sundaram. Exprofesor de economía que fue secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico y recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.

Fuente: https://ipsnoticias.net/2025/08/la-desigualdad-agrava-el-calentamiento-global/#google_vignette

2 de mayo de 2025

La malnutrición no se debe únicamente a la pobreza monetaria

Jomo Kwame Sundaram

KUALA LUMPUR – El Banco Mundial estableció su umbral de pobreza de «un dólar al día», con base en sus datos de 1990. Pese a las numerosas dudas y críticas, sus cifras de pobreza disminuyeron hasta que comenzó la pandemia de covid-19 en 2020.

Medidas monetarias

El Banco se atribuyó el mérito de haber reducido la pobreza en las tres décadas anteriores a 2020, principalmente debido al rápido crecimiento de China. Pero las estimaciones oficiales de la pobreza en otros lugares han disminuido en general más lentamente, si es que lo han hecho.

La pobreza se ha considerado durante mucho tiempo en términos de desigualdad, ya que la gente se siente generalmente más pobre en comparación con los demás. Mientras tanto, las explicaciones de la pobreza difieren considerablemente, y muchos piden mejores medidas políticas.

Durante décadas, el Banco se negó a abordar la desigualdad, centrándose en cambio en la pobreza. Los esfuerzos por mejorar la medición de la pobreza se han visto impulsados durante mucho tiempo por la creencia de que la política para erradicarla no puede mejorarse sin estimarla mejor.

Se ha dado prioridad inevitablemente a la medición o estimación de los ingresos en efectivo. Pero centrarse en los ingresos monetarios plantea problemas. Las medidas monetarias de la pobreza pueden ser útiles, pero también engañosas. Por ejemplo, muchos niños de hogares urbanos con ingresos superiores al umbral de pobreza siguen desnutridos.

Sin embargo, los ingresos por encima de cualquier umbral de pobreza establecido arbitrariamente no garantizan necesariamente el bienestar. Esto ha generado interés en indicadores de pobreza distintos de los ingresos monetarios.

Esas críticas reflejan un fetichismo del dinero y la práctica generalizada de medir el bienestar y la pobreza en términos monetarios. Reconocer el valor de otros indicadores de pobreza ya no es objeto de controversia.

Dimensiones de la pobreza

Sin embargo, muchos siguen queriendo un único índice compuesto de pobreza multidimensional a pesar de sus conocidos problemas. Un cuadro de mando de varias dimensiones clave de la pobreza, en lugar de un único índice compuesto, ofrece información mucho más relevante para mejorar la formulación de políticas.

Conscientes de estos problemas y limitaciones, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE, de grandes economías) y los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no han aprobado los índices compuestos.

Tampoco han adoptado el trabajo pionero sobre índices compuestos del estadístico más influyente de ambos organismos.

Los índices compuestos, como el índice de desarrollo humano, solo han sido adoptados y utilizados por los fondos y programas de la ONU, que no requieren la aprobación o revisión de los Estados miembros.

En tanto, la reducción de la mortalidad infantil y materna ha representado más de 80 % de la mejora de la esperanza de vida en muchos países en desarrollo. Las reformas de bajo coste para embarazos y partos más seguros han ampliado significativamente la esperanza de vida media a bajo coste.

Seguridad alimentaria

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha definido durante mucho tiempo los hogares con seguridad alimentaria como aquellos con ingresos suficientes para permitirse suficientes carbohidratos o energía dietética (normalmente medida en calorías o julios) para un estilo de vida sedentario.

A pesar de este bajo nivel y de sus problemas y limitaciones metodológicas, los hogares desnutridos o con «inseguridad alimentaria» han aumentado en todo el mundo desde 2014, creciendo durante años mientras que la estimación del Banco Mundial de hogares pobres siguió disminuyendo.

Según el Banco, el número de pobres en todo el mundo solo aumentó por primera vez desde la década de 1990 durante la pandemia, tanto en términos absolutos como relativos.

Esta discrepancia entre las tendencias multilaterales de pobreza y desnutrición ha desencadenado debates sobre la importancia de las diferentes medidas de bienestar y privación.

Diversas controversias y dudas sobre las cifras de pobreza del Banco han llevado a muchos a considerar la desnutrición como un mejor indicador de privación y falta de bienestar que la medida de pobreza.

Si bien las tendencias de la desigualdad de ingresos son discutibles y objeto de muchas disputas y controversias, las disparidades en todo el mundo han aumentado de nuevo en los últimos años.

Mientras tanto, los multimillonarios en dólares han proliferado en todo el mundo a medida que la desigualdad ha empeorado.

A medida que las desigualdades de ingresos y riqueza empeoran, también se han producido algunas convergencias, lo que ha provocado que ambas tendencias sean mixtas y desiguales.

Con el empobrecimiento rural extendiéndose por todo el mundo, la urbanización ha crecido al tiempo que se ha reducido la producción rural de alimentos para el consumo de subsistencia de los hogares.

Los hogares rurales solían producir alimentos para su propio consumo criando animales, cosechando frutas y verduras o incluso recolectando alimentos disponibles en las cercanías.

Sin embargo, las zonas urbanas ofrecen muchas menos oportunidades de producción y consumo de subsistencia. Los ingresos y gastos en efectivo determinan cada vez más el consumo de alimentos, incluida la alimentación personal.

La nutrición importa

Como el hombre no vive solo de pan («carbohidratos» , mejor dicho, energía dietética procedente de los carbohidratos), un enfoque más holístico requiere precisamente un enfoque más integral de la nutrición humana.

Las comparaciones del desarrollo físico de los hijos de los productores de alimentos y de los cultivadores comerciales sugieren que los ingresos económicos de los hogares no siempre han determinado el estado nutricional de muchos.

Los hijos de los productores de alimentos suelen estar mejor que los de los agricultores comerciales.

¿Por qué? Probablemente, los productores de alimentos son mucho más propensos a proporcionar una alimentación adecuada a sus familias, independientemente de los ingresos en efectivo.

Así, los hijos de los productores de alimentos satisfacen muchas de sus necesidades alimentarias sin comprarlas en el mercado. Por lo tanto, la presunción común de que unos ingresos en efectivo más elevados garantizan el bienestar, incluida la nutrición, es dudosa.

La malnutrición desafía nuestra comprensión del bienestar y sus complejos determinantes.

Muchas personas sufren ahora de malnutrición, no solo debido a la carencia de macro y micronutrientes, sino también a la creciente importancia de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta.

Al igual que con la obesidad y el sobrepeso, la incidencia de la diabetes ha aumentado con las nuevas preferencias de los consumidores.

Los ingresos, los medios de comunicación y otras influencias moldean cada vez más los estilos de vida con consecuencias significativas para la nutrición y la salud, muchas de las cuales son perversas.

Jomo Kwame Sundaram. Profesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico.

T: MF / ED: EG

Fuente:
https://ipsnoticias.net/2025/03/la-malnutricion-no-se-debe-unicamente-a-la-pobreza-monetaria/