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16 de octubre de 2025

Perú: Están acabando con la democracia

Pedro Francke

"La política ha sido más bien mantener el statu quo favorable a los grupos de poder económico"

Dina Boluarte gobierna en un triunvirato con Keiko Fujimori y César Acuña. Es un cogobierno Ejecutivo-Congreso, con las políticas importantes definidas en la Mesa Directiva del Congreso donde APP y Fuerza Popular son el eje que arrastra a los otros partidos de derecha. Basándose en pacto de impunidad actúan en alianza con el cerronismo y con varios otros congresistas para hundir las denuncias en su contra y otorgarles diversas prebendas. En el Poder Ejecutivo, Acuña tiene al ministro de Salud y al de Transportes, Keiko al ministro de Agricultura y al de Economía, y todos defienden a los primeros ministros, del Interior y al resto, con algunas fintas para intentar diferenciarse de un gobierno desastroso.

Sus puntos clave de acuerdo son medidas económicas en favor de los grandes grupos de poder económico. Entre 2023 y 2025 hemos vivido una ofensiva de leyes económicas extractivistas, usando el concepto de los premios Nobel Acemoglu y Robinson. Hace pocas semanas fue la ley que regala 20 mil millones de soles a los grandes agroexportadores en exoneraciones tributarias, obstruye que se pueda supervisar los abusos que cometen contra los trabajadores y abre las puertas a una privatización del agua a su favor. También es de su factura la ley pro-AFP que desató la reciente ola de protestas autoconvocada por la Generación Z. Ante el repudio popular, han retrocedido en un par de temas y han entregado un retiro parcial, pero han mantenido el que las AFP reciban un cuantioso fondo adicional del Estado y han aprobado otra ley que permite que de todo nuestro dinero se puedan llevar hasta el 80% al exterior. Antes cambiaron SUNEDU para darles pase a las universidades “fachada” de baja calidad, sin importarles el daño al profesionalismo que es base del progreso tecnológico.

En otros terrenos, la política ha sido más bien mantener el statu quo favorable a los grupos de poder económico. Las grandes mineras vienen obteniendo ganancias extraordinarias y se ha frenado cualquier intento de que se les cobre lo justo. Grandes monopolios como Backus en la cerveza, Gloria en la leche, Inkafarma y las redes de boticas en las medicinas, Alicorp en alimentos industrializados y el oligopolio bancario siguen abusando de los consumidores sin control. Es por estas enormes ganancias, que están pudiendo extraer gracias a este gobierno, que desde la Confiep mantienen en el poder a Dina, aguantaron a Santiváñez y no se pronuncian frente a la crisis de inseguridad y corrupción que atravesamos. Engordar a corto plazo sus grandes billeteras predomina sobre el interés nacional, que no nos vengan con cuentos.

Este núcleo de poder económico ha mantenido una fuerte influencia en la política peruana por más de treinta años. La caída de Fujimori, a cuya dictadura estuvieron muy amarrados, no los afectó. Esa influencia se produce a ocultas, canjeando millones para las campañas electorales y seguramente coimas a diverso nivel, por leyes a su favor. El caso Odebrecht nos permitió ver los 3 millones 700 mil dólares entregados por Dionisio Romero en maletines llenos de billetes verdes a Keiko, luego de lo cual ella defendió con uñas y dientes a su monopolio de alimentos ultraprocesados Alicorp entre 2014-2017 y ahora el fujimorismo favoreció con esta nueva ley a su AFP Prima.

César Acuña y José Luna, dueños de universidades “fábricas de títulos”, invierten en campañas electorales para acrecentar su poder político, habiendo logrado controlar la SUNEDU y ponerla a su servicio. Mayormente, sin embargo, los grandes jefes de estos grupos monopólicos no participan directamente en la política, prefieren mantener relaciones ocultas al más alto nivel, armar aparatos de propaganda con diversas caretas, mandar a las entrevistas a sus gerentes y contratar lobistas, estudios de abogados y consultoras económicas. Francisco Durand documentó todos esos mecanismos en varios de sus libros.

El poder de este cogollo monopólico ha sido cuestionado varias veces las últimas décadas, porque la mayoría de nuestro pueblo rechaza esta situación de inequidad, abuso y corrupción. Pero son muy resistentes y maniobreros. Lograron capturar a “Cosito” Humala. Odiaron tanto a Vizcarra que lo vacaron, aunque no consiguieron que su escogido Merino se sostuviera. Finalmente lograron tirarse abajo la democracia imponiendo a la traidora Boluarte asesinando a cincuenta peruanos, entre ellos siete menores de edad. Hoy desarrollan nuevas formas de manipulación política a través de las redes sociales con videos que en pocos segundos apelan a sentimientos primarios, buscando que dejemos de lado nuestra capacidad de reflexión.

Vivimos estos años un gobierno oligárquico. No tenemos un gobierno del pueblo sino el de unos pocos. A ellos no les importan el sufrimiento de los transportistas extorsionados, la salud pública o la corrupción rampante. Sólo les importan sus enormes ganancias y seguir con sus abusos y explotación. Esta oligarquía quiere quedarse en el poder capturando el Tribunal Constitucional, la JNJ, el Ministerio Público y ahora van por el Jurado Nacional de Elecciones. A estos grupos de poder económico, este cogollo de mineros y agroexportadores, bancos, AFP y grandes monopolios, les servirían muy bien Keiko, López Aliaga o Carlos Álvarez. Como respaldo, para impedir cualquier cambio, vienen armando un Senado bajo su control y una legalidad sometida vía el TC y la JNJ. Ya no ocultan su postura. El evento anual empresarial de CADE del próximo mes es de un desenfado oligárquico y autoritario nunca antes visto, con una consigna amenazante de aplicarnos su “fuerza” en vez de llamar al diálogo o la reflexión, con conferencistas de la ultraderecha conservadora internacional y Fernando Rospigliosi dirigiendo la primera parte.

El pueblo mayoritariamente rechaza esta enorme desigualdad, los abusos de los monopolios y el extractivismo concentrado. Por eso, para mantenerse en el poder esta nueva oligarquía viene acabando con nuestra democracia. No debemos permitírselo.

09/10/2025

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 753 año 16, del 10/10/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

27 de julio de 2024

Perú: Aguando el caldo

Pedro Francke

28 de julio, momento para pensar el país. Escojo olvidarme por un momento de Dina y del congreso y mirar más al futuro. La mayoría de familias y trabajadores peruanos trata de progresar con mucho esfuerzo propio, contra viento y marea, a menudo aprovechando nuevas tecnologías del mundo. Pienso en Wilber, joven de una comunidad cusqueña que, tras estudiar para experto en soldadura y estructuras metálicas, siguió capacitándose en nuevas técnicas y en gestión de proyectos. Pienso en las familias en las alturas de Calca que han implementado riego por goteo en una chacra diversificada que incluye fresas y rosas para el mercado, cultivos que nunca antes habían tenido y que han adaptado a su zona. Así van produciendo un avance tecnológico nacional, indispensable para un desarrollo sostenible.

Todas las regiones del Perú, sin excepción, cuentan con condiciones geográficas especiales y una gran biodiversidad que ofrece la posibilidad de sacar nuevos productos, avanzar en la industrialización y añadir valor de nuevas formas. El cacao podría exportarse como chocolate de alta calidad, dado que tenemos cacao orgánico y de diversas variedades. Frutas que durante siglos no supimos que podían producirse en el Perú, como los arándanos, o con variedades nuevas como la palta Hass, han surgido, pero, ¿cuántas otras podríamos estar sacando, vendiendo internacionalmente, conquistando nuevos mercados? No sólo el agro: hay grandes atractivos turísticos desaprovechados en provincias, al mismo tiempo que Machu Picchu se está sobreexplotando con beneficios concentrados en unos pocos, en particular por el monopolio abusivo del tren de López-Aliaga.

Contamos con la iniciativa de profesionales peruanos que han impulsado importantes desarrollos. A pesar de estos esfuerzos valiosos, la velocidad a la que se producen esas innovaciones, en comparación con las oportunidades que tenemos y el crecimiento que necesitamos, es insuficiente. En el mundo, los países que han logrado un desarrollo económico acelerado son aquellos que han conseguido adaptar nuevas tecnologías internacionales a su realidad, avanzando en innovaciones. China, Japón, Corea del Sur, por dar algunos ejemplos, lo han hecho con mucha iniciativa del Estado generando ‘ecosistemas de innovación’, financiando y promoviendo una relación fructífera entre universidades, centros de investigación y empresas privadas. En el Perú, dadas nuestras condiciones geográficas y culturales, tenemos que trabajar mucho en ese sentido: somos únicos y por eso adaptar e innovar es vital, particularmente en la sierra y selva.

Las universidades son esenciales en ese esfuerzo, formando profesionales de alta capacidad y como centros de investigación asociados al desarrollo. Su especialidad no es hacer negocios sino enseñar e investigar. Las empresas privadas, por su parte, muchas veces deben ser el actor principal para lanzar nuevos negocios, en especial las pequeñas y medianas empresas descentralizadas. Pero sin vínculos con laboratorios y centros de innovación apoyados por el Estado no pueden llegar muy lejos. Necesitamos una relación fructífera entre el Estado, las universidades y los emprendedores, con un esfuerzo nacional por investigar cómo aprovechar mejor, económica y socialmente, nuestros recursos naturales y culturales. Hoy en día, las nuevas tecnologías internacionales nos abren muchas más oportunidades al respecto.

Durante los últimos treinta años de neoliberalismo, sin embargo, en vez de impulsar un desarrollo tecnológico nacional hemos tenido una economía dominada por grandes monopolios y trasnacionales mineras que han capturado el Estado en favor de sus intereses con una visión cortoplacista. Han mantenido el modelo de cholo barato e impuestos bajos, ampliando su esfera de negocios a derechos sociales esenciales como la salud y la educación con su buena dosis de corrupción. En la realidad de la educación superior que vivimos hoy, heredada del fujimorismo de los 90, las universidades públicas languidecen entre el ahogamiento presupuestal y algunas camarillas de mente estrecha. Debido a ese abandono y a la enorme demanda de educación universitaria, por parte de las familias peruanas buscando un futuro mejor para sus hijos, proliferaron universidades-negocio, la mayoría de ellas de baja calidad y sin ningún aporte de nuevo conocimiento. En vez de centros de educación superior comprometidos con el desarrollo regional y nacional, que den oportunidades para todos de acuerdo a sus capacidades y no a su posibilidad de pago, hemos tenido fábricas de egresados mediocres.

La reforma de la educación superior iniciada una década atrás, con la Sunedu estableciendo requisitos mínimos de calidad, promovió que las universidades formaran buenos profesionales e investigaran. Fue separando la paja del trigo que incentivó a que decenas de estos centros de enseñanza superior mejoraran su calidad de enseñanza e investigación. Faltaba, sin embargo, otro elemento fundamental para un sistema universitario realmente conducente al desarrollo nacional: un reforzamiento y reforma de las universidades públicas, promoviendo igualdad de oportunidades y asegurando su calidad, ampliando su alcance con un buen sistema de becas y sedes en nuevas provincias, y organizando un sistema de investigación y desarrollo de las que estas formaran parte.

La contrarreforma de este congreso dominado por las mafias se ha traído abajo lo positivo de la reforma de la Sunedu. Llegan ahora al extremo del retroceso destructivo con su proyecto del “licenciamiento permanente”, fórmula para que cualquiera de estos negocios mafiosos logre –por las buenas o por las malas– un visto bueno y de ahí ya hagan lo que quieran, rebajando la calidad, abriendo sucursales en garajes o puestos de mercado para hacer plata como cancha. Hay congresistas muy interesados en esto, empezando por José Luna, dueño del partido Podemos y de la exuniversidad Telesup que era pura fachada y no cumplía ni una sola de las diez condiciones de calidad requeridas. El candidato de APP a presidir el congreso, el exfujimorista José Elías, también es dueño de una universidad-negocio y sin duda tiene varios millones de intereses en esta reforma. Cerrón y sus compinches comparten la misma orientación política. Han apoyado todo el retroceso en la reforma educativa. También tienen intereses de por medio. Uno de los dueños de la Universidad Privada del Centro fue candidato al congreso por Perú Libre. El 2020 la Sunedu denegó el licenciamiento a esa empresa por no tener las condiciones de calidad básica. Ahora, luego de que la Sunedu fuera capturada por el cogobierno congresal del fujicerronismo, les han dado el licenciamiento. Y ahora Cerrón apoya que nunca más se le exija nada a esos negociantes de la educación sin calidad.

Al mismo tiempo, estos congresistas malhadados han optado por hacer demagogia barata “aguando el caldo” de las universidades públicas. No se han preocupado por asegurarles presupuesto, mejorar sus condiciones de gobierno o promover la investigación. No han optado porque las universidades públicas de calidad, que las hay varias, se expandan hacia nuevas localidades o encabecen redes de mejora de calidad e investigación en sus mejores especialidades. Lo que han hecho es aprobar leyes de creación de un montón de nuevas universidades. ¿Con presupuesto? No. ¿Con calidad? Tampoco. ¿Asegurando buen gobierno? Menos. Pura demagogia, nada más.

Por el camino de este gobierno del congreso mafioso y su títere Boluarte, vamos marcha atrás.  Se profundiza la privatización de la educación superior, el modelo del fujimorismo, donde proliferan universidades sin calidad, sin investigación ni innovaciones. Es decir, la política del “libre mercado” que abre las puertas a negocios turbios. Es el camino del atraso tecnológico, del desaprovechamiento de nuestras riquezas naturales y culturales, de la desigualdad y la corrupción.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 696 año 14, del 26/07/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

22 de agosto de 2023

Perú: Educación superior, el lento camino

César Azabache

"A veces es necesario andar despacio, porque se avanza cuesta arriba".

Cuando se publicó la Ley 31520, la ley contra la reforma universitaria, organizamos desde el Foro Educativo un proceso intenso de recojo de firmas destinado a pedir al Tribunal Constitucional hacer respetar la reforma, el proceso de búsqueda de calidad en la educación superior iniciado en junio de 2010. La intención era y sigue siendo simple: asegurar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, una formación apropiada; protegerles de la enorme estafa que representa pasar cinco años de sus vidas frente a una pantomima puesta en escena para cobrar pensiones, sin importar que al final del proceso la pésima formación ofrecida les deje fuera del mercado laboral.

Más de 12.000 personas se adhirieron a la campaña. Más de 9.000 firmas fueron validadas por las autoridades electorales. Sobre esa base pudimos llegar al Tribunal.

Pero antes que llegáramos, 30 congresistas que habían votado a favor de ley simularon tener interés en que se le declare inconstitucional y presentaron su propia demanda. Pudiendo hacerlo, el Tribunal no los atajó. Les dio audiencia sin que nosotros pudiéramos tomar parte en el debate. Como era de esperarse, la sentencia que salió de esa audiencia, publicada en enero de 2023, no discute las cosas que debían discutirse. En esa sentencia, el Tribunal se limitó a declarar que la Constitución, literalmente entendida, palabra por palabra, no contiene ningún artículo que prohíba ensamblar la Sunedu como la ley contra la reforma dispuso ensamblarla.

Sobre esa base, la sentencia hizo posible que Sunedu termine entregada a los sectores antirreforma.

Nuestra mirada es distinta. Sostenemos que los artículos de la Constitución que se refieren a la educación superior deben leerse teniendo a la mano la sentencia del Tribunal Constitucional del 15 de junio de 2010. En esa sentencia, el Tribunal declaró que lo que existía antes, un sistema gobernado por rectores, era inconstitucional y había que cambiarlo. Declaró además que asegurar la calidad de la educación es un deber del Estado y no puede ser dejado en manos de particulares, menos de aquellos que han hecho de la educación solo un negocio lucrativo. El Tribunal declara allí que los principios que contiene deben ser acatados por todos los poderes públicos, también por el Congreso. Esa sentencia tiene la fuerza de la cosa juzgada. Y la ley 31520 no se inspira en ella. Por eso es inconstitucional.

La semana que termina el Tribunal tomó una primera decisión sobre nuestra demanda. El Tribunal ha declarado que sostendrá la sentencia de enero de 2023. Pero también que, aunque ella siga sobre la mesa, puede darnos audiencia para discutir dos cosas: la parte en que la ley declara que el nuevo objetivo de las políticas sobre educación superior es restaurar las cosas al estado que tenían antes de la reforma y la parte en que elimina las competencias que antes de la Ley 31520 tenía el Estado para fortalecer a las universidades públicas.

No es todo. A través de la puerta que nos han abierto, no podremos discutir la nueva conformación de la Sunedu. Al menos no en este momento. Sin embargo, es un comienzo. Antes del miércoles debemos presentar al Tribunal una nueva comunicación explicando, por separado, por qué sostenemos que la forma en que la Ley 31520 trata los dos asuntos sobre los que se ha habilitado el debate es inconstitucional. En un apretado resumen, sostendremos que la sentencia de junio de 2010 impide volver hacia atrás, ordena avanzar en la reforma, no restaurar el estado de cosas anterior a ella y ordena fortalecer las universidades públicas.

A veces es necesario andar despacio, porque se avanza cuesta arriba.

Doce mil personas se movilizaron para que esta demanda sea posible. ¿Acaso no vale la pena intentarlo?

https://larepublica.pe/opinion/2023/08/20/educacion-superior-el-lento-camino-por-cesar-azabache-1899500

21 de julio de 2022

Calidad educativa neoliberal: el MINEDU, la SUNEDU y la ausencia de investigación (II)

Jorge Lora Cam

Todos los títulos profesionales generados en las dos primeras revoluciones industriales parecieran haber entrado en desuso y obsolescencia programada.

Esto ocurre ante la ignorancia de los sistemas escolares en general y las universidades en particular de los cambios que ocurren en el mundo.

Los títulos se consiguen con tesis y estas en su mayoría son copias parciales o totales, que como hemos visto antes, no puede ser de otra manera, y aun cuando ser profesional (o maestro o doctor) ha perdido significado, sirven para la farsa del buen empleo, principalmente público. Mientras más titulados se tenga mayor será la matrícula y mejor el negociado. Veamos como en número de tesistas las cuatro primeras privadas (la mayoría nuevas) triplican a las 4 públicas con más tesistas mucho más antiguas. La Universidad César Vallejo fundada por César Acuña –con un proceso en Miami por lavado de activos- se encuentra en la cabeza de esta lista, con 83.152 tesis. Le sigue la Universidad Privada del Norte 11.406 tesis, luego la Universidad Católica los Ángeles de Chimbote 10.765, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas 9.147, Universidad Señor de Sipán 9.192. Un total solo de 5 universidades de 123,662 de dudoso origen y aprobación. No incluimos las 18.576 tesis de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), por qué allí sí se promueve y se hace investigación. Entre las públicas están, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con 17.406, la Universidad Nacional de Trujillo (9.677), Universidad Nacional del Altiplano (9.490 y Universidad Nacional de Ingeniería (9.022). Un total de 45,595 y si agregamos las de la PUC tenemos 64,171. Casi duplican las primeras a estas últimas con mucho mayor antigüedad. Esto no significa que entre todas las tesis del segundo grupo no haya plagios, sino que posiblemente, quienes lo hayan hecho las han construido con mas prolijidad.

El artículo periodístico destaca que los temas son en educación, aprendizaje, percepción y eficacia docente, planificación estratégica, investigación cuantitativa, enfermería (actitudes y cuidado), percepción y eficacia docente.[1] Temas que se prestan al uso de la subjetividad y a la invención de datos, incluyendo las cuantitativas.

En este escenario, las corporaciones gigantes vienen formando sus propios profesionales, engendrando su propia educación. El caso de General Motors es paradigmático: En la década de los sesenta que creó una de las primeras universidades corporativas en el mundo en Estados Unidos, apostando por una formación homogénea y diferencial de sus trabajadores. Le siguió Mac Donalds, Disney, Motorola, Coca Cola o Home Depot. etc. y fueron creciendo en el mundo occidental: EEUU, Gran Bretaña, etc. En España 40 años después Gas Natural Fenosa, Santander, Repsol, Acciona, NH Hotel, Indra, Everis, BBVA y otras. Las grandes corporaciones de las industrias de cuarta revolución industrial se expanden. Google, aprovechando el desastre educativo que ha originado la pandemia ha penetrado ya, a través de su google classroom, en parte del mundo y será capaz de construir un sistema de enseñanza propio adaptado a sus intereses. El debate público en torno a la educación y sus objetivos queda subsumido por la inmediatez y la aceleración que genera la aplicación de estos programas, obligando a una continua provisionalidad; convirtiendo a la empresa en el centro imprescindible. No obstante,  después de años de introducción masiva de lo digital en las aulas, no se evidencian mejoras cognitivas en el alumnado, sino al contrario, lo reconoce incluso el controvertido hombre de la OCDE-PISA Andreas Schleicher.[2]

Se ha instalado en el imaginario que las malas universidades privadas constituyen el problema central y que cerrando estas terminará la mediocridad de nuestra educación. Esta es una visión sesgada de la educación. Tampoco el problema es sólo jurídico, a pesar de que la nueva ley posee inconsistencias teóricas, técnicas, prácticas y que es sumamente antidemocrática y no pretende cambiar la educación. Estamos ante la emergencia de universidades virtuales, con sólo fachadas o con instalaciones precarias, sin profesores, sólo coach, entrenadores psicólogos o pedagogos y personal auxiliar. Universidades dependientes de grandes trasnacionales cuyo objetivo es localizar y cooptar los talentos para llevárselos a sus centros de conocimiento. Hay que destacar, sin embargo, de acuerdo con la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS), que evalúa la investigación, la calidad de la enseñanza, su reputación con empleadores (no sólo empresas) y la internacionalización, en Latinoamerica hay universidades públicas masivas y gratuitas que se consolidan como las mejores instituciones educativas: caso de la UBA, Palermo, Austral, UNAM, Sao Paulo, Campinhas, etc. aunque aún muy lejos de las universidades del centro del capitalismo.

La SUNEDU, como veremos, no toma en cuenta estos factores, es mas bien, parte del sistema político autoritario y del mercado, que han colocado como ente rector de la calidad educativa al Ministerio de Educación, excluyendo la producción científica y tecnológica, la calidad de la enseñanza o limitando la reputación a la confiep, postergando a la comunidad educativa y en particular la universitaria y a la sociedad entera. Como herramienta de poder están la evaluación y el control en lo administrativo, presupuestal y de gobierno.[3] Aparte de ser una entidad tecnocrática impone el proyecto neoliberal y obedece a intereses particulares e incluso partidarios. La SUNEDU, no se encuentra conformada por los sujetos de la educación e incluso la designación del superintendente del SUNEDU es hecha por el Ministerio de Educación. El 12 de noviembre de 1991, se aprobó el decreto legislativo 726 que permitía el intervencionismo militar en las universidades. Otra agresión discriminatoria fue decidir qué alumnos pueden participar como representantes en los diversos órganos de gobierno de la universidad. Para ello, deben ser estudiantes de la misma casa de estudios, pertenecer al tercio superior de rendimiento académico (…). Las universidades son panópticos (Foucault) de vigilancia, control y pasividad donde adiestran a futuros trabajadores y que no pueden transgredir la obediencia ante la amenaza de cárcel (operación Olimpo y muchos casos mas), criminalización y cárcel con caso prefabricados por la Dircote y otras policías.

El debate sobre calidad y el alcance de la autonomía universitaria se limitó a incorporar al empresariado o sus objetivos y necesidades o sus categorías de análisis (competencias, excelencia, calidad) como parte de la conducción de la educación superior; someter a la universidad al Gobierno establecer reglas cuestionables para el trato a los aspirantes y estudiantes, y crear un Sistema Nacional para la Evaluación. El autogobierno, la libertad académica, la elección de autoridades son limitadas por el financiamiento a través del canon y las regalías mineras. Aunque, hay que decirlo, mas son autolimitaciones definidas e impuestas por la propia comunidad de autoridades, maestros y alumnos que no son conscientes de las potencialidades de este nivel de estudios. La autonomía universitaria ha llegado a abarcar diversos campos: política, normativa, de gobierno, académica, administrativa. Este principio ha sido vulnerado por el propio Estado a través no solo de la SUNEDU sino también por la intervención de las empresas, del Poder ejecutivo, el Congreso y al Ministerio Economía y Finanzas. Pueden decidir sobre las universidades y las carreras que se quieren crear deban crear acorde con el neoliberalismo. La universidad ha dejado de ser un espacio de creación y libertad, de integrar epistemologías, de tratar de investigar las necesidades de conocimiento del país desde los y las olvidadas de siempre, convirtiéndose en escuelitas inofensivas. Mientras no haya investigación y creación democrática, no habrá necesidad de autonomía.

La autonomía llega hasta la imposición del diseño positivista en la definición de lo que es un trabajo de investigación. En Ley universitaria, no queda claro quién se encargará de establecer las pautas de la investigación o de revisar los trabajos de investigación. De acuerdo con el Art.45.1. el grado de Bachiller: requiere haber aprobado los estudios de pregrado, así como la aprobación de un trabajo de investigación (…) Art.45.2. Título Profesional: requiere del grado de Bachiller y la aprobación de una tesis o trabajo de suficiencia profesional. Las universidades acreditadas pueden establecer modalidades adicionales a estas últimas.

El reglamento de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU), sirve para verificar el cumplimiento de las Condiciones Básicas de Calidad, que exige la Ley Universitaria, referidos a * objetivos académicos. * Previsión económica y financiera de la universidad. * Infraestructura y equipamiento adecuados. * Líneas de investigación a ser desarrolladas. * Disponibilidad de personal. * Servicios educacionales complementarios básicos. * Existencia de mecanismos de mediación e inserción laboral. * Transparencia de universidades.[4] Como se puede ver, estos criterios evitan entrar al plano filosófico o científico del debate sobre la calidad académica, condicionado por los objetivos engarzados al proyecto de país, pues se considera un debate ideológico, que determina los objetivos académicos, la calidad docente, la formación de investigadores, la inversión. Por el contrario, hay una fuerte inclinación pragmática, considerando quizás que se sobreentiende sus fines al ser parte del proyecto neoliberal definido en la Constitución. Nos permite pensar, con los nuevos teóricos de la educación de esta tendencia, que la calidad refiere a que los estudiantes puedan desarrollar competencias relevantes para desenvolverse en la denominada sociedad del conocimiento. y de renovar aquellas que permitan a individuos y grupos actuar de “manera productiva”. Los organismos internacionales apuestan por la necesidad de desarrollar las competencias del siglo XXI: aprender a pensar de manera creativa, trabajar de manera colaborativa, aprender a usar herramientas de diverso tipo (sobre todo tecnológicas y de comunicación); todo lo cual permitiría a las personas acceder a información y seguir aprendiendo a lo largo de la vida, para desempeñarse socialmente de manera responsable, demostrando altos niveles de asertividad. De este modo, el objeto de la educación de calidad será asegurar que los estudiantes reciban una educación que contribuya a su incorporación en el mercado laboral, al desarrollo del conocimiento y contribución a la sociedad. Aunque en esta narrativa puedan destacar la creatividad, colaboración, desarrollo del conocimiento y contribución a la sociedad que son elementos positivos, el objetivo central y real es adiestrar en el solo uso de información y tecnologías para incorporarse al cambiante mundo del trabajo.

El proceso de licenciamiento es un procedimiento administrativo a través de tecnologías y medios electrónicos. La verificación de condiciones es realizada de manera integral y comprende actividades de revisión documental y verificación presencial, las cuales pueden ser desarrolladas paralelamente. Las universidades, deberán cumplir con seis Condiciones Básicas de Calidad para ser licenciadas: Modelo educativo, constitución, gobierno y gestión de la universidad, la oferta educativa propuesta es coherente con sus planes de estudio y con los recursos de la universidad, además de ser sostenible, propuesta en investigación, responsabilidad social universitaria y bienestar universitario y transparencia. La evaluación como vemos solo requiere de estas condiciones, pero no considera que haya investigadores probados y por tanto tampoco que haya investigación. Finalmente se queda en el soporte de infraestructura física, recursos tecnológicos; docentes y no docentes.

Las competencias, en esta tendencia, refieren a la calidad en la educación entendida por consolidar una cultura de la calidad en la universidad en los procesos administrativos, que tenga como base el proyecto educativo institucional, los principios de una formación integral y profesional pertinente y los criterios de eficacia y eficiencia, en interdependencia. Generar mecanismos para orientar los procesos de docencia, investigación y extensión de acuerdo a la visión institucional, a los retos científico-tecnológicos y a los problemas sociales, teniendo en cuenta de forma articulada criterios de eficacia, eficiencia y efectividad, sin que estos últimos afecten las funciones de la universidad. Se buscará que los integrantes de la institución apliquen de forma continua el mejoramiento continuo en todo lo que hacen, revisando los procesos, evaluando con indicadores e introduciendo mejoras con prontitud. Generar procesos para la obtención de información precisa en torno a los procesos administrativos, como también de los servicios y de los productos universitarios, de tal manera que esto contribuya a la toma de decisiones. Pretende además, que los diversos procesos estén acreditados por organizaciones nacionales e internacionales. Esto implica buscar la acreditación de la universidad como un todo, la certificación de calidad de los procesos administrativos, la acreditación de cada programa de pregrado y postgrado, la acreditación de los docentes e investigadores, y la acreditación de los estudiantes. Dar garantía a nivel nacional e internacional de la calidad de los procesos administrativos, de la docencia, de la investigación y de la extensión.

En una universidad que goza del licenciamiento como la Universidad Cesar Vallejo, de acuerdo con un estudio de Ojo Público se titularon 18,000 estudiantes en 12 años, con asesores que han llegado a dirigir cientos de tesis con 40 temas diferentes. Exponen que, de 15.077 tesis de nueve programas de posgrado de Educación de esta institución, el 11,7% (más de 1.700 tesis) se armaron a partir de 16 temas que se repiten de forma sistemática. Además

“…se halló que más de 1.700 profesionales obtuvieron sus grados de maestría y doctorado vinculados a Educación con trabajos en los que mantuvieron los mismos criterios de análisis de tesis anteriores”[5] No obstante, la SUNEDU no sanciono a esta universidad y cada año aumenta la producción fabril de tesis.

La historia de las instituciones de educación superior nos ofrecen con más claridad lo que ocurre con el licenciamiento y como se entiende la calidad académica por la SUNEDU. La universidad Jose Carlos Mariategui con 31 años de existencia, inició su servicio educativo el 15 de abril de 1991 como Universidad Privada de Moquegua por Ley Nº 25153 del 23 de diciembre de 1989 con las carreras profesionales: Ingeniería de Minas, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Civil, Ingeniería Ambiental, Ingeniería Pesquera e Ingeniería Agroindustrial. Reconocida como persona jurídica sin fines de lucro, su orientación fue totalmente opuesta.

Fujimori con su proyecto neoliberal autorizaba la mercantilización y privatización de la educación y profesores jubilados de universidades públicas creyeron que era el momento de los nuevos negocios educativos de sus fundadores, ligados a Patria Roja, que ya habían logrado apropiarse del Sindicato único de trabajadores de la educación (sutep) que controlaba desde aquel entonces la derrama magisterial. La UJCM es una universidad privada creada por profesores provenientes de la Universidad de San Agustín de AREQUIPA y la Jorge Basadre de TACNA, al amparo del naciente neoliberalismo educativo.[6] Aunque dice no lucrar, 24 maestros, presuntos propietarios, ganan un promedio de 7 mil dólares. Cuenta con 10 locales y sedes en siete departamentos se le negó el licenciamiento quedando impedida de recibir nuevos ingresantes, sin importar la modalidad de captación.

Durante el proceso de licenciamiento, la universidad solicitó el desistimiento de 147 programas académicos, representando un 87.5% de la oferta presentada al inicio del procedimiento; además de 10 locales ubicados en las provincias de Andahuaylas, Puno, Cusco, Tacna, Lima, Arequipa y San Román. Estos desistimientos alcanzaban a una población de 1988 estudiantes. Por resolución de la Sunedu de junio de 2020, la UJCM debía cesar sus actividades en un plazo máximo de dos años, contabilizados a partir del siguiente semestre académico, sin embargo la pandemia le permitió prorrogar este plazo. Las condiciones que no cumplió fueron:

La universidad no evidenció una planificación en gestión de calidad. Además, el área de calidad no cuenta con los recursos humanos requeridos para cumplir sus funciones. Locales inadecuados y no autorizados. Sin telefonía e internet. Su mantenimiento no da garantías para la preservación y cuidado integral de la infraestructura, equipamiento y mobiliario. La universidad no garantiza la seguridad de todos los locales de su sede, poniendo en riesgo la integridad física de los estudiantes, así como los bienes de la comunidad universitaria.
La casa de estudios no evidenció el cumplimiento de procedimientos vinculados a la gestión de proyectos, ni demostró velar por cumplimiento de sus disposiciones y principios éticos referidos a la evaluación, aprobación y supervisión de sus proyectos de investigación. No se demostró la capacidad de los docentes declarados como vinculados a la investigación para gestionar sus proyectos según su propia planificación: así de un total de 24 proyectos aprobados y planificados durante el periodo 2016-2018, solo 6 proyectos fueron culminados. La casa de estudios presentó una baja ejecución presupuestal durante dos años consecutivos, principalmente para el desarrollo de proyectos de investigación (21.88% en el 2018 y 6.74% en el 2019), lo que no garantiza la sostenibilidad y continuidad de la actividad investigadora en la universidad.
La universidad no pudo demostrar que todos sus docentes cuenten con el grado requerido para la enseñanza, pues declaró docentes bachilleres que no acreditaron estar en plazo de adecuación. La UJCM no garantiza que la gestión de sus docentes contratados y ordinarios se realice a partir de sus propios procedimientos normados. Así, durante su evaluación no se pudo corroborar que el 54% de sus docentes contratados haya sido evaluado como parte del proceso de selección del semestre 2019-II, consistentemente con la normativa.
La universidad no garantiza contar con mecanismos efectivos para la promoción de la empleabilidad de estudiantes y egresados.
La información que presenta la UJCM en el Portal de Transparencia Institucional no es consistente con la información remitida durante y posterior a la DAP 2020 y no se encuentra actualizada al último periodo académico. El análisis financiero de la universidad concluye que no existe evidencia que demuestre la sostenibilidad financiera y una ruta de mejora continua, lo que podría afectar la disponibilidad de los recursos necesarios para el cumplimiento y sostenibilidad de las CBC.[7]
Como podemos apreciar, la SUNEDU les dio tiempo para resolver sus deficiencias y las exigencias fueron las mínimas. Si bien se habla de proyectos de investigación no realizados y de la incapacidad de los docentes para hacerlo, si solamente el eje de la evaluación hubiese sido la investigación y el personal docente capacitado para ello, era suficiente para cerrarla, aunque ese criterio hubiese afectado a otras similares, privadas o públicas.

Resalta el punto 2 y 3. Referido a la casi inexistente investigación y a la pobreza académica de los sujetos que la realizan. La pregunta es: en qué se diferencia esta universidad de la Universidad Nacional Autónoma de Moquegua. Casi en nada. Esta última inicia sus actividades el 2007 y una década después, el 2017 la SUNEDU declaró que la UNAM brinda un servicio educativo que cumple con las Condiciones Básicas de Calidad exigidas por la Ley Universitaria, contando en ese año con 1 300 estudiantes distribuidos en sus 6 programas de pregrado (2017). Esta universidad tiene en su plantilla doctores y maestros estables (pese a su dudoso origen), presupuesto estatal, mas el financiamiento de las regalías y canon minero, el apoyo de la Región; sin embargo, lo mismo que la privada, en sus 15 años no ha publicado alguna investigación digna de ese nombre. Pero además, sus líneas y proyectos de investigación son en su mayoría copia de los programas de las materias. Una institución donde la oferta proviene de la demanda empresarial y donde primero se enseña como escribir un “artículo científico” publicable en revistas arbitradas pero no se enseña a investigar. Es mas, sorprende que la UNAM, no obstante recibir el 20% del canon regional minero y el 5% de las regalías mineras, con la posibilidad de investigar la biodiversidad y el ecosistema o la utilización de energías renovables y procesos productivos, prefiera evadir esta actividad sin explicación, quizás por sus implicancias políticas.

En resumen, a pesar de que la Universidad peruana ni siquiera ha cumplido con el objetivo empresarial,[8] es innegable que la SUNEDU solo ha generado insignificantes cambios positivos en ella, el principal fue limitar el licenciamiento y evitar la proliferación de las universidades “Azangaro”, que venden títulos. Que, sin embargo, al no exigir un mínimo de requisitos en cuanto a investigación concreta, significativa y pública (Que mejor indicador de la ausencia de investigación que el dato sobre los títulos, que en un 90% son una mercancía) y no promover la reflexión al interior de las universidades y fuera de ellas, por los colectivos del pensamiento crítico, sobre sus propias capacidades y limitaciones institucionales, quedó en la orilla de los grandes problemas. Sin embargo, no obstante haber propiciado el mejoramiento de la docencia e infraestructura en general, solo en algunas universidades públicas y privadas se cuenta con el personal docente suficiente y calificado para la docencia y aun más para la investigación; aquello de fortalecer la carrera docente quedó mas que en una formalidad. La asignación de presupuesto con este fin, que en regiones mineras se adicionan los fondos que provienen del canon y de las regalías mineras, creció pero su uso es cuestionable. Si este panorama se repite en todas las regiones, la única salida para que haya titulación es el plagio. De allí que cualquiera que sea investigado será acusado de plagio, al margen de las cuestionables aplicaciones para internet que se supone los detecta.

En ambos casos, universidad pública y privada, la salida tendrá que inventarse y debe girar en torno a otra forma de pensar la calidad basada en la autonomía y la investigación. Y claro, también en la docencia, pero sustentada en la investigación. Podríamos pensar en que la universidad JCM sea estatizada y reorganizada (propuesta válida para todas las que debería ser municipalizadas o estatizarlas, de ser necesario, si persisten en el vil lucro). Pasar a manos del Gobierno regional o quizás de un gobierno municipal, respaldada por la Sunedu. Ser gratuita y ofrecer apoyo a los buenos estudiantes empobrecidos; contar con un gobierno democrático compartido por los tres estamentos, el cogobierno. Una universidad popular donde la libertad de cátedra asociada a una investigación relevante y compartida con los movimientos sociales sea impostergable para contribuir a cambiar el statu quo.

Son muchos grandes cambios para establecer un proyecto de sociedad conjunta, plurinacional, con visión histórica, rechazando la perversa intención del poder global de eliminar la mitad de la población. Es la defensa de la vida que va desde retomar la escuela pública presencial, la crítica al currículo establecido, al nuevo hombre tecnológico, hasta imponer la escuela y universidad como centros de investigación, el énfasis en cultura, en medio ambiente y en crear nuevas tecnologías emancipatorias y descolonizadoras. Para romper con el dominio tecnológico y cultural, las líneas de investigación emancipatoria deben guiar la formación curricular y reformar profundamente la formación del personal docente. Guiados por un proyecto de país emancipado y autodeterminado sera posible incorporarse plenamente a la cuarta revolución industrial. Si China o Rusia, o Estados Unidos y Alemania, son las potencias que son ahora, es por la condición poscolonial que lograron con grandes revoluciones. ¿Sera esa la única salida? Una declaración ideológica no será suficiente para movilizar a los trabajadores, a los pobres, a los pueblos. Quedarnos en la clase, en el proletariado, en su autonomía y autodeterminación no es suficiente y requiere examinar la práctica. Otra posición anticapitalista radical propone la lucha por el buen vivir desde el colectivismo y puede parecer más realista. Otros apuestan por el republicanismo comunista, pero partir de crear un ethos anticolonial y anticapitalista, desde abajo, una nueva cultura desde la práctica y en todas las esferas de la vida. Vivimos una política de saqueo colonial y la resistencia a esta sobredetermina la lucha de clases y en ella la obrera. En ello el pueblo está contra las empresas ecocidas y los trabajadores apoyan a la empresa. Lo mismo viene ocurriendo en Las Bambas. Quizás habría que articular estas y otras propuestas para organizar, movilizar a los pueblos explotados y sometidos, victimas del despojo y el abuso, desarrollar conciencia y una nueva cultura y no crear nuevos fetiches que nacen sin vida?

Notas:

[1] Superintendencia Nacional de educación superior Universitaria

RENATI, repositorio institucional de la SUNEDU. Citado por La República, Lima, 15 de mayo 2022. La mayoría de los trabajos registrados en este sistema datan de entre 2010 y 2019

[2] Arturo Sánchez Jiménez, Periódico La Jornada, 19 de diciembre de 2020, p. 20

[3] Art.12” (…) SUNEDU es el Organismo público técnico especializado adscrito al Ministerio de Educación, con autonomía técnica, funcional, económica, presupuestal y administrativa para el ejercicio de sus funciones(…)”. -Aprobar o denegar las solicitudes de licenciamiento de universidades, filiales. -Normar y supervisar las condiciones básicas de calidad exigibles. El superintendente de la SUNEDU es la máxima autoridad ejecutiva de la entidad y titular del pliego presupuestal. Es designado mediante resolución suprema a propuesta del Ministerio de Educación (…) Los proyectos de ley de creación de universidades públicas, deben contar con opinión previa favorable del ministerio de economía y finanzas para su aprobación.

[4] Art. 28 Licenciamiento de universidades

Las condiciones básicas que establezca la SUNEDU para el licenciamiento, están referidas como mínimo a los siguientes aspectos:

28.1. la existencia de objetivos académicos; grados y títulos a otorgar y planes de estudio correspondientes.

28.2. previsión económica y financiera de la universidad a crearse compatible con los fines propuesta en sus instrumentos de planeamiento.

28.3. infraestructura y equipamiento adecuados al cumplimiento de sus funciones(bibliotecas, laboratorios, etc.

28.4. líneas de investigación a ser desarrollados.

28.5. Verificación de la disponibilidad de personal docente calificado con no menos del 25% de docentes a tiempo completo.

28.6. Verificación de los servicios educacionales complementarios básicos(servicios medico, social, psicopedagógico,deportivo,entre otros)

28.7. Existencia de mecanismos de mediación e inserción laboral(bolsa de trabajo u otros)

El proceso de acreditación de la calidad educativa en el ámbito universitario, es voluntario (…)

Citaremos la norma en dos puntos, primero para el grado de bachiller y después para el título profesional:

Art.45.1. Grado de Bachiller: requiere haber aprobado los estudios de pregrado, así como la aprobación de un trabajo de investigación (…)

[5] Xilena Pinedo, Gianfranco Huaman, https://ojo-publico.com/3514/universidad-cesar-vallejo-mas-de-1700-tesis-son-similares?fbclid=IwAR3W8Y58KULpzvktkdOJTIss3s2L73GnimYEO1BLAFOqQK5GY4g0rJsGpYE, Ojo Público, 29 Mayo de 2022

[6] No conocemos estudios acerca de esta universidad, pero podemos deducir que la Organización Patria Roja con el pretexto de prepararse para una ficticia guerra popular en sus 45 años de expansión se fue apropiando de los espacios políticos en todo el país, con el objeto de vivir muy bien de ellos. Llegaron al Congreso, a las altas esferas del poder judicial, a gobiernos departamentales y locales en distintos lugares del país. Ocupaban los espacios públicos que otras organizaciones dejaron para dedicarse a hacer la revolución. Inclusive los frentes de defensa de los intereses del pueblo fueron objeto de esta codicia expansiva. Una red mas organizada que el propio fujimorismo, cuya ventaja fue tener el poder estatal. Curiosamente, nunca fueron acusados de apología de terrorismo, aunque siempre proclamaron la necesidad de la guerra popular. En el departamento de Moquegua, hoy controlan el gobierno regional, tienen fuerte influencia en la otra universidad que es pública, manejan organismos de defensa de los intereses de Moquegua, se pude decir que controlan la sociedad civil en contubernio con las grandes corporaciones mineras Anglo American y Southern Perú Corporation que controlan la economía regional e incluso nacional.

[7] RPP, Sunedu denegó la licencia institucional a la Universidad José Carlos Mariátegui de Moquegua

https://rpp.pe/peru/actualidad/sunedu-denego-la-licencia-institucional-a-la-universidad-jose-carlos-mariategui-de-moquegua-noticia-1272897

[8]

Encontramos en Wikipedia “la reputación académica, la reputación de empleabilidad para los egresantes, la cita de investigación a sus repositorios y su impacto en la web. Del total de 92 universidades licenciadas en el Perú,3?la Universidad Nacional de Moquegua se ha ubicado regularmente dentro del tercio medio a nivel nacional en determinados rankings universitarios internacionales.”

No tenemos datos de cuál es el grado de inserción laboral de sus egresados, pero estamos seguros de que sin investigación no hay lugar en los repositorios científicos, y obviamente no se pueden citar.

13 de julio de 2022

Perú: Calidad educativa neoliberal: el MINEDU, la SUNEDU y la ausencia de investigación (I)

Jorge Lora Cam

¿Qué es una buena educación?, ¿Por que el Estado debe ser quien conduzca la educación?, ¿por qué y para qué estudiamos?, ¿en favor o contra de qué o quienes estudio?

“Es hora ya de abandonar la idea y la práctica de seguir educándonos –maestros y estudiantes– como si viviéramos en el mundo de fantasía que crea el enfoque neoliberal, una realidad mítica donde la prioridad es alcanzar una aristocrática excelencia, llegar a ser de los mejores y, además, triunfadores altamente competitivos. Esta concepción es absurda frente a la pobreza y la desventaja social que tienen la mayoría de las y los niños y jóvenes, que da lugar a una atmósfera escolar individualista que despersonaliza (vales sólo en tanto eficiente), enfatiza la competencia, plantea como objetivo prioritario el aprendizaje (no la formación de personas y colectivos) y con eso hace a un lado el valor y el ejercicio de las prácticas comunitarias. Para muchos, la única tabla de resistencia.” Hugo Aboites, Educación contra la soledad y la violencia. La jornada 14 de mayo de 2022.

El Perú, como otros países, está poblado de mentes con cada vez más mitos y fetiches. Las fantasías populares son moldeadas por las patrañas creadas por los medios y de este modo, las creencias: sociedad del conocimiento, competencias, fin del trabajo, eficiencia, abundancia, excelencia; no se distinguen de las verdades: incultura, incompetencia, ignorancia, atraso, ausencia de derechos, tinieblas. Por otro lado y en convivencia con estas ideas, se encuentran los fetiches, donde las cosas y discursos sobre ellas, aparecen como fundantes de las relaciones sociales (igualdad en el acceso, calidad académica, educación para todos, sociedad educadora); la conciencia social no es vista como producto de mecanismos ideológicos, en gran parte, pensamientos inventados por las clases dominantes o reapropiadas por los caviares (progresistas neoliberales) para ellas, ocultando sus objetivos de dominio y por ello, siempre será una tarea permanente de las derechas políticas en el poder la captura y sometimiento de la juventud. Es más, la ignorancia se convierte en un arma y el retroceso en 10 años, hacia la barbarie educativa, le sirve a esta cavernaria derecha para controlar los medios y formar con esa herramienta a las personas. La crítica situación educativa, lleva al debate sobre el lugar de la educación en general y sobre la tan mentada calidad educativa.[1]

Para iniciar una reflexión sobre este tema, hay que preguntarse primero: ¿qué es una buena educación?, ¿Por que el Estado debe ser quien conduzca la educación?, ¿por qué y para qué estudiamos?, ¿en favor o contra de qué o quienes estudio? Pueden ser muchas más Interrogantes y algunas parecer ingenuas o muy elementales, pero estas son las pertinentes en estos tiempos. Más aun cuando, hasta la pandemia ha sido y es usada como preocupación humanitaria, cuando en realidad fue la puerta de entrada masiva del capital a nuestra cotidianidad educativa, con la búsqueda de extraordinarias ganancias para las corporaciones con el ingreso de las mayorías en las dinámicas y plataformas virtuales y digitales que caracterizan a la cuarta revolución industrial, a la proliferación de una pobre enseñanza a distancia en todos los niveles. Aclarando que llegamos a este cambio industrial como consumidores, no como productores de tecnología.

Antes del Covid 19, todos hemos sido víctimas de la ideologia neoliberal, transmitida durante más de tres décadas y convertida en una estructura sistémica y prácticas, en un ethos cultural, que determinan los comportamientos de poderes, instituciones, mafias políticas, lumpen empresarios, jefes de las FFAA y policiales, periodistas, etc. que incluye hasta segmentos de la izquierda, que se expresan en la perversa vida política y las coincidencias congresales y gubernamentales que en estos tiempos presenciamos. Primero éramos trabajadores y consumidores, hoy vivimos inmersos en el mercado y las mercancías, predomina el individualismo y la callada sumisión, las ganancias y el lucro, los empresarios y los emprendedores. Íntegramente, la sociedad se ha mercantilizado y privatizado; y con ello las rentas y ganancias por un lado y la pobreza, inseguridad, violencia, insalubridad, ignorancia, por el otro: un mercado para los políticos, lumpen empresarios, burócratas, poder judicial, medios y periodistas, que juegan con estas variables buscando ubicarse en el primer lado de la ecuación; y quienes disputan esos espacios. El resultado: un mundo aparentemente no inteligible, de confusión, creciente embrutecimiento, incertidumbre y nihilismo.

No podemos dar respuesta a vitales preguntas, si no lo hacemos reflexionando desde la actual realidad educativa peruana, caracterizada por el abandono, la evidente ausencia de investigación, la proliferación del lucro privado, la baja calidad académica expresada en los egresados, la desigualdad, la corrupción, etc. lo que solo se entiende desde el análisis político, social y con una visión del contexto. En la política Peruana, se esfuman las posturas anticoloniales y las esperanzas en un cambio del país y con ello, del sector educativo, más patético siendo protagonista un Presidente al inicio mitificado por su condición de maestro. Imagen demolida por el mismo y sus siniestros aliados, pues es evidente que se consolida la alianza más bárbara y perversa de los últimos años: Perú libre con Fuerza Popular, el fujicerronismo, que de este modo configura una coalición de un sector de la izquierda formalizada con toda la derecha considerando que FP ya estaba aliada a la derecha acciopopulista y al ultraconservador Renovación Popular, una parte de Acción Popular, Alianza para el Progreso y Avanza País. La centro derecha y centro izquierda quedan fuera de las negociaciones, como minorías adaptables. Al gobierno se llegó mediante transacciones mercantiles, lavado de activos y endeudamiento, fenómeno articulado sistémicamente con la manipulación de contratos y el “diezmo”, que servirán para pagar deudas y prepararse para permanecer y crecer en el sistema. Es así que Castillo con la mayor naturalidad quedó atrapado en ese ámbito pragmático y en ocasiones enemigo de las ideologías, controlado por Perú Libre, busco familiares y paisanos creando un nicho de atesoramiento personal. La presión de Cerrón por ministerios y puestos de funcionarios, desató una ofensiva chantajista con lo que consiguió colocar sujetos totalmente ineficientes. En esta contienda terminaron dividiendo a la bancada de Perú Libre en cinco facciones. Mientras su jefe, Cerrón, ante su debilidad recurría a alianzas con la derecha en torno al nombramiento del Tribunal Constitucional fujimorista, el blindaje de procesados y ex funcionarios a cambio de impunidad para ambas partes y a votar juntos en temas cruciales como el veto a ministros; curiosamente Castillo hacía lo mismo para evitar la vacancia o la destitución, ofreciendo cargos y otras concesiones. De este modo esta pugna por insignificancias para la izquierda, solo favoreció a la derecha. Cerrón consiguió algo inédito: las dos tendencias de lo que fue Perú Libre quedaron a expensas de las decisiones de la derecha. Ante esto el fin es predecible: la consolidación del fujicerronismo y la salida de Castillo.

Esta nueva lumpenpequeñaburguesía de origen provinciano y rural tendrá discrepancias con la lumpenburguesía histórica por el Estado botín, aferrándose a su segmento de poder, sin importarle continuar con sus “chanchitas”, prescindir de los caviares o coaligarse en negocios con sus presuntos enemigos políticos. En la izquierda popular muchos mantienen la ilusión, no desean que sean ciertas las acusaciones a Castillo y sus amigos; más aún si están bajo la amenaza de ser gobernados por la tenebrosa Keiko y sus oscuros aliados. No obstante, el fujicerronismo sigue con sus componendas en un pantano político que permitirá que los sectores más lúcidos desde abajo, acepten conscientemente esta insoportable realidad. Ahora observan que la mayor desgracia es que con con esta nueva relación se afianza y arraiga el neoliberalismo y su indesligable par, la corrupción; y en el sector educativo, el estancamiento embrutecedor que vive el país. La educación es una mercancía expresada en diplomas a cualquier costo, uno de ellos es el plagio.

El tipo de acumulación del capital neoliberal tiene sus propios comportamientos y componentes al privilegiar lo privado y el beneficio sobre cualquier cosa. A los seculares saqueadores del Estado y los recursos, se suman nuevos grupos que pasan de la informalidad e ilegalidad a su formalización y al cambio de leyes para institucionalizarlos. Así como la apropiación se legaliza bajo la forma de concesiones, los diezmos se naturalizan en todos los niveles y sectores gubernamentales. De allí la importancia de tener poder para definir cuotas y repartir cargos, donde los diplomas sirven para ascender en estatus y descender éticamente. Concomitantemente así se reproduce la dominación social a través del control de la violencia, el control de la economía, del conocimiento y con ello el poder real adecuado a patrones consistentes de despojo desde la colonia. Quedando la democracia, la libertad, la igualdad en agonía permanente, sujetos a una constitución de la imposición de un saqueo extractivista. La unidad y contradicción se está dando entre la gran vieja lumpenburguesía rentista (principalmente minera y agroindustrial) y la nueva burocrática y marginal que se extiende en educación, salud, construcción. Desde Interbank hasta la Derrama, desde la PUC o la Cayetano hasta la Cesar Vallejo o la Jose C. Mariategui.

Mientras tanto, la unidad y lucha prosiguen en las alturas. A pesar de los esfuerzos de la llamada izquierda en conciliar para mantener sus cargos y privilegios, en aferrarse a la presidencia, la derecha no se detiene en su objetivo de expulsar a los peseteros, los recién llegados, a la burguesía chola y volver a conseguir el monopolio del poder político. Controla los medios, el Congreso, parte de las FFAA y PP, segmentos de las instituciones, etc. Hoy, se apodera del instrumento más importante que es el Tribunal Constitucional, van por la fiscalía, la Defensoría del Pueblo, claves para viabilizar los muchos y compartidos intereses económicos y de impunidad, comenzando el saqueo, de las arcas estatales, las deudas de grandes empresas y los bonos de la deuda agraria. Pretenden la captura del Ministerio Público para que cese la lucha contra la corrupción (Lava Jato y Club de la Construcción, Dinámicos del Centro, Cartel de Lima, y decenas más) donde, es cierto, la actuación de los fiscales deja mucho que desear: ni un solo juicio abierto hasta hoy.

Las relaciones políticas consiguen ser transparentes después de observar el lugar y la inacción del Ministerio de Educación, la votación congresal contra la SUNEDU y la elección del espurio Tribunal Constitucional. Hoy ya no quedan dudas sobre 1. Que Castillo es un corrupto más y que presumiblemente lidera un grupo criminal, 2. Que Cerrón es otro corrupto que está a un paso de la cárcel, que no solo abandonó definitivamente su programa inicial, sino que su odio a los “caviares” fue solo un pretexto para ocupar esos lugares estatales con sus mediocres tecnócratas, 3. Que estos dos sujetos, no obstante, sus diferencias, coincidieron con Keiko y otras bandas en luchar por la impunidad de todos ellos, lo que significa reconocer que han cometido delitos. 4.Que el gobierno de Castillo y sus hoy aliados recurrirán a una política represiva frente a las luchas populares, en defensa del neoliberalismo y los poderes fácticos 5. Que, por tanto, ya no se puede esperar nada del fujicerronismo, que incluye a los dos Castillos (el del APRA y el presidente). Y, como consecuencia, si se quiere un cambio se tendrá que hacerlo desde abajo, desde el combate, priorizando las reivindicaciones sociales y políticas condensadas en las luchas sociales, lejos de las mafias llamadas partidos, bajo nuevas reglas electorales, comenzando por desmercantilizar y desprivatizar el putrefacto sistema político.

En este ensayo veremos como en este dramático contexto queda la educación superior partiendo del hecho de que en estas condiciones jamás se dará un debate profundo sobre ella, cuando incluso el ciclo de postgrado, está bajo el signo de la puerilización mercantil y el embrutecimiento sostenido de los estudiantes y a través de ellos del pueblo peruano. Lo que predomina es la propensión a la facilidad y un pragmatismo corto de miras que cierra el pensamiento.

LA INVESTIGACIÓN Y LA CREATIVIDAD ANTE LA IV REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

En educación, es un campo de fuerzas en donde se opone el fetiche de la calidad educativa representada por la SUNEDU y las denuncias de una tesis plagiada por el Presidente, por parte de la oposición al gobierno. Este hecho desencadenó una ola interminable de denuncias de plagio de tesis lo que demuestra que el problema no solo está generalizado, sino que abarca todos los ámbitos de la vida social, desde los programas de gobierno, los proyectos, el diseño de sistemas institucionales, leyes, reglamentaciones, modos de producir y de pensar, etc. lo que nos lleva a pensar en que debemos descubrir las causas. Tratemos de concentrarnos en la educación. Para ello, si observamos más a fondo, veremos que todo el sistema educativo esta viciado desde la simple copia, hasta la invención de datos en un supuesto trabajo práctico. Y esto ocurre, desde la primaria hasta la universidad y sus doctorados.[2] Salgamos de este tema para ir a algunos aspectos más centrales para explicar una decadencia educativa, sobre la que la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) tiene alta responsabilidad.

El primer aspecto a analizar es el lugar de la educación, muy bien expresado por Bonilla Molina cuando dice que la escuela tiene tareas asignadas por el capital y que las propuestas educativas de los sistemas escolares están vinculadas al curso de las revoluciones industriales. Que la cuarta revolución industrial -como las anteriores- impactan en el modo de producción, la organización social y en el mundo del trabajo y desde ese punto de vista la escuela no entiende lo que está pasando y, por lo tanto, está en riesgo de caer en el desuso. La crisis escolar se abre durante la tercera revolución industrial al incomprender las nuevas exigencias del gran capital; colocando en cuestión los relatos alternativos y la viabilidad del modelo actual de formación docente […].[3]

Dejando por un momento de lado la concepción de una educación integral y con pertinencia social, la construcción cultural de los sujetos y otros temas ausentes; centrémonos por un instante, en las condiciones actuales, de un secular retraso en el camino, reservado a las grandes potencias, por conseguir la 4 revolución industrial (que afecta a todos los ámbitos sociales), la creciente vigencia del extractivismo clásico en Latinoamérica ante el protagonismo de los requerimientos de una economía digitalizada, financiarizada y renovable. En el actual momento histórico existe una lucha por el control de territorios y nichos de mercado del capitalismo que conducen a una recolonización y apropiación de recursos soberanos por el capitalismo que va extendiendo sus límites de apropiación y mercantilización de territorios y bienes naturales afectando todas las relaciones sociales. Un saldo colonial muy importante es la grosera dependencia de energía y materiales de sus nuevos sectores estratégicos, así como de las bases físicas e infraestructuras globales, a lo que se agrega, la amenaza de agotarse y llegar al desabastecimiento, con diferentes grados de intensidad, en los próximos años.

De acuerdo con Gonzalos Fernández y colaboradores, los saberes y conocimientos que exige esta nueva economía como ejercicio corporativo de reconfiguración y creación de espacios, requiere de nuestros países tan solo sus recursos y trabajadores técnicos adiestrados que conformen equipos que acompañen a los expertos de los países centrales, para explotarlos. ¿cómo podremos competir con los especialistas en energías renovables: energía eléctrica, parques eólicos y fotovoltaicos, grandes centrales hidroeléctricas, iniciativas vinculadas al hidrógeno, minería de materiales críticos; tierras raras, litio, níquel, zinc, plomo, platino, cadmio, teluro, manganeso, nuevas formas de transporte, etc. ¿y si avanzamos más en nuestros retrasos? Queda mas clara la explicación cuando se trata de procesos de digitalización, de la aceleración de la innovación tecnológica que nos llevó a las fábricas 4.0 y el impulso del auge de la virtualidad comunicacional y las mercancías digitales en la cotidianidad de nuestras vidas, que apenas nos condujo a conocer la existencia de esas tecnologías y su uso parcial. La cuarta revolución industrial implica la integración de la inteligencia artificial, informática, análisis de metadatos, reconocimiento biométrico, inteligencia artificial, biología digital, conexión 5G y 6G, internet de las cosas y robótica de cuarta generación en los procesos industriales y la cotidianidad. La combinación de big data, plataformas, movilidad, autopistas eléctricas, gigafactorías, megagranjas industriales, inteligencia artificial etc., la punta de lanza necesaria para generar los tan ansiados incrementos en productividad y nueva formación de capital, indicadores estratégicos para impulsar una nueva onda expansiva de crecimiento, así como de las infraestructuras más sofisticadas necesarias para garantizar el desarrollo global de estos nuevos nichos estratégicos en un contexto de estancamiento global.[4]

Las inversiones en sectores con influencia sobre el conjunto de la economía, a su vez, servirían de disfraz a los retos de desmaterialización y descarbonización que el planeta enfrenta. El hilo conductor de este imaginario crea un nuevo fetiche, ya que al mismo tiempo reduciría drásticamente la necesidad de energía y materiales, desacoplando crecimiento económico y consumo físico. Junto a estas transformaciones, están sus derivadas en geoingeniería y biotecnología, fórmula que resolvería las aparentes contradicciones sistémicas, sin renunciar a la lógica de mercado, pues partiría de la digitalización como espacio clave para la reproducción sostenida del capital. Claro, que se trataría de ocultar su rol en la precarización de los trabajos; la propiedad y control de datos y servicios de inteligencia artificial, su papel hegemónico en la especulación financiera; su incidencia en favor de un modelo de gobernanza corporativa. E incluso escondería a la próspera “industria de del sicariato”) que acompaña al despojo y el desarrollo de gran parte de los megaproyectos, en coherencia con los patrones de actuación de las transnacionales.

Pablo González, que representa al pensamiento crítico, promueve la democratización de las ciencias y las nuevas tecnologías, con un proyecto de país orientado al bien común. Proceso que solo ocurriría sólo a condición de que se modifiquen antes o simultáneamente las relaciones sociales predominantes cambien sustantivamente y con ellas el andamiaje de reproducción del ethos cultural y político en el que actúan estas tecnologías.[5] La tercera revolución industrial e incluso la cuarta, exigen cambios en el sistema educativo y este no ha podido dar una respuesta, sencillamente por que una economía colonial como la peruana no lo requiere. Tampoco necesita investigación y, por tanto, investigadores. Menos aún “construir personas” (en la perspectiva de Vigotsky e Ilenkov), solo trabajadores y consumidores. Si el único proyecto de país es el extractivismo y el saqueo de recursos naturales, solo se necesita copiar los cursos de las ciencias básicas y los conocimientos geológicos, mineros, agroindustriales, pesqueros, farmacéuticos, médicos, informáticos, bioquímicos, administrativos, contables, etc. Para armar cosas, vender, distribuir, solo se necesitaran vendedores, transportistas, técnicos, burócratas, etc. y para ello basta con capacitar o adiestrar técnicos. La ciencia, la técnica más avanzada y con ellas, la investigación quedan en manos de las grandes universidades del capitalismo avanzado, públicas en Europa y privadas en EEUU, mientras que las propias grandes empresas están formando un personal técnico apropiado para ellas, ante el fracaso universitario.

De este modo, sin una industrialización en una economía colonial, la tarea central asignada por el Estado a la educación será vista como un fracaso, pero lo importante es que también explica la ausencia de investigación creativa en la universidad y por qué parecemos condenados al plagio. Acción que se ha criminalizado, no obstante que siendo parte de la socialización del conocimiento, más en estos tiempos donde no hay saberes privados más allá de las patentes, el problema radica en la ausencia de nuevas propuestas creativas. Se da desde la física hasta en las ciencias sociales que reproducen esquemas metodológicos de aquella ciencia y que además también tiene una matriz colonial. Con escasas excepciones, politólogos, sociólogos, economistas y periodistas son los que más se repiten unos a otros, mientras que muy pocos de los anteriores y en especial los historiadores, antropólogos y artistas, quienes si investigan, son de los pocos que aportan al saber sobre la sociedad. En un país con muy pocos investigadores, situación agravada por la fuga de cerebros, ¿quienes pueden formar a los nuevos? Pero, además, la arraigada concepción positivista del método, incluyendo aspectos ontológicos, epistemológicos y gnoseológicos, cuya crítica la hemos desarrollado en varios libros, limita aún más la posibilidad de hacer investigación de calidad.[6] De hecho con una mala formación teórica desde la praxis y la investigación, la obligación de iniciar los trabajos con el marco teórico poco crítico y muchas veces nada pertinente, sin ideas claras sobre la realidad pensada críticamente con conceptos adecuados y actualizados, constituye una obligación a recurrir al plagio. Para aliviar conciencias recordemos que Einstein alguna vez dijo que en la vida un científico aportaba una o dos innovaciones. En el caso de las tesis hay que probar que se sabe investigar y agregar nuevos conocimientos, así sean incipientes y fragmentarios.

Mientras estemos ante una creciente población que aún vive con el viejo mito de la primera y segunda revolución industrial, viviendo de rentas extractivistas, del comercio y la banca, la profesionalización solo será un medio de conseguir empleo y elevar el estatus social, de acceder a la burocracia o a la política, impulsando la creación de más y mas universidades, convirtiéndose en un negocio multimillonario. La profesionalización primero se privatiza y después sale de la universidad convirtiéndose en objeto mercantilizado. La Red Mundial de Científicos Peruanos, que aunque se autolimita a señalar como causa, el fetiche del control de calidad, constata lo siguiente:

Con la aparición de las universidades de negocios privados, los grados de “maestrías y doctorados chichas” se han estado vendiendo como en el Jirón Azángaro, famoso por vender cualquier documento falsificado. Hay universidades privadas en donde los grados y títulos académicos no solo de Bachiller y Licenciado, sino de Maestría y Doctorado se venden al mejor postor sin asistir a clases, el ejemplo más saltante es el negocio de la Universidad Los Ángeles de Chimbote que ofrece diplomas frente al local del Poder Judicial en el Callao. Otras universidades como la Néstor Cáceres Velásquez y Cesar Vallejo entre otras, tienen poblaciones excesivas de postgrados (entre 3 mil a 8 mil estudiantes, según el II Censo Nacional Universitario del 2010), muy superiores a la población de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y la “graduación de maestrías y doctorados” en estas universidades, se realizan también sin ningún Control de Calidad.[7]

En realidad, como decíamos, el origen del problema en la educación, y en la superior en particular, está en que la educación superior desechó la fragmentaria formación del ser humano y se quedó en pleno siglo XXI en la obsoleta máquina educativa newtoniana, como anota Bonilla. La cuarta revolución industrial difiere entre países, en las grandes potencias la ciencia y la tecnología avanzan y en los países coloniales ocurre lo inverso, ambos procesos son parte de un capitalismo de base financiera-especulativa-parasitaria, globalizado y neoliberal, de distanciamiento social, colonizador y distópico con alta tecnología, depredador, racista y patriarcal.

En ese sentido, reiteramos, que el papel primordial asignado a los países periféricos es el de proveer los recursos naturales y mano de obra barata para los procesos productivos en los centros del desarrollo capitalista mundial, donde si se busca calidad, mientras que la eficacia en la periferia se reduce las necesidad de procesos de desarrollo tecnológico para acrecentar las rentas extractivas y mantener los privilegios de las corporaciones. Los procesos de industrialización no son vistos como necesarios para el progreso económico y social que cuando se da es en beneficio de las élites y líderes empresariales. Por lo tanto, en general, las tasas de productividad industrial en la periferia son más bajas que en los países capitalistas avanzados, al tiempo que con el extractivismo la “produtividad” del despojo es mayor en los países recolonizados.

De este modo,en los países periféricos con el Neoliberalismo educativo, se consolida la idea de la sociedad educadora, que no es tal por que la sociedad debe ser primero reeducada, que para los dirigentes políticos es la transferencia de la responsabilidad de los Estados a las familias, que financian los requerimientos para garantizar el derecho a la educación. Es la privatización educativa, que no solo abarca las escuelas y universidades particulares, pues también en la educación estatal se ha asumido, en el sentido común de los sujetos de la educación pública, los requerimientos de infraestructura tecnológica, dotación y mecanismos de trabajo están a cargo de la comunidad.

Con la pandemia, se instala en los sistemas escolares la disputa entre educación presencial en la escuela versus educación virtual en casa, algo que existía marginalmente antes de la pandemia. Esto no es un tema menor, sino que forma parte del proceso de reestructuración educativa en la sociedad capitalista del siglo XXI. Esta disputa será intensificada, no solo para abrir paso a dinámicas virtuales de encuentro y modelos digitales de aprendizaje, sino para reestructurar la institucionalidad y dinámicas educativas en el corto y mediano plazo. Pareciera que el capital busca construir hegemonía para el advenimiento de un nuevo tipo de sistema escolar; la aparición de las plataformas privativas virtuales en manos de trasnacionales o de las dependencias públicas encargadas de los contenidos digitales. El Estado fue incapaz de asumir las dinámicas virtuales y digitales y con una mayoría de familias sin aparatos o sin acceso al internet; mientras, los sectores privados de las trasnacionales de la tecnología se mostraron eficaces y se legitimaron como protagonistas en las nuevas dinámicas. Con la pandemia fueron evidentes las limitaciones de muchos docentes para enfrentar la demanda de educación virtual. Paralelamente, lo mismo ocurrió con otros sectores, como salud, justicia, transporte, etc. Dos años perdidos que en realidad mostraban el desfase y descuido de la formación del egresado, como elemento del cerco de destrucción de la escuela pública, en un contexto donde el título solo en un falso pasaporte al trabajo, pues con las mediocres calificaciones, lindan con la precariedad.

El mito de la igualdad educativa se hizo más evidente. Confirmó la visión de Paulo Freire de que solo es una ilusión el derecho igual para todos, pues no importa más la comunidad de la vida educativa, se acrecienta la contradicción educador educando e implica un diferenciado entre países el reordenamiento de la sociabilidad, consumo, democracia, trabajo, política y educación. Dos modalidades de ver el mundo, del modo de vivir y convivir, de trabajar y consumir, de aprender y estudiar, de amar y juntarnos, de reproducirnos e integrarnos, de participar y ser gobernados. Unos disfrutan de la profesión y los otros se ubican donde pueden. Sin embargo, en ambas, hoy más que nunca, es una ilusión la igualdad. Suecia y Finlandia dos modelos de educación igualitaria y gratuita ahora se ven socavados por el neoliberalismo que aumenta las diferencias y la segregación.

No debemos menospreciar los aspectos progresivos de la educación pues hubo periodos de avances democráticos y académicos en la universidad preneoliberal. Sin embargo, el epicentro de la reproducción cultural de la vieja escuela, el currículo totalmente preestablecido, la programación de contenidos diarios, resultaron ser el mayor obstáculo para la nueva máquina educativa capitalista.  Si la aceleración de la innovación científica y tecnológica no logra ser capturada por la escuela y democratizada entre los estudiantes y las comunidades, está en peligro una de las tareas centrales asignadas a la educación por el contrato social. Lo central son las nuevas dinámicas internas de gobierno por imponer pautas de consumo, educación, sociabilidad, empleo, trabajo interconectadas en estos tiempos con las innovaciones de elementos como la inteligencia artificial, la big data, el análisis de metadatos, el reconocimiento biométrico facial, la biología digital, el internet de las cosas.

Notas:

[1] Jorge Lora Cam, Ensayos de crítica a la educación neoliberal  file:///Volumes/ADATA%20HV300/Educacio%CC%81n%20neoliberal%20(1)%20%E2%80%93%20El%20Presente%20del%20Pasado.htm La contrarreforma universitaria neoliberal y su hegemonía en México, La universidad neoliberal y la crisis educativa. De cómo año tras año llegaron las evaluaciones, La Educación y la Universidad Neoliberal

[2] Curiosamente, derecha y la supuesta izquierda le pretenden quitar a la SUNEDO atribuciones para licenciar y legitimar las universidades “bamba”.

[3] Luis Bonilla Molina, La otra escuela emancipadora en contextos de cuarta revolución industrial, Otras voces en educación, 10 de febrero 2021

[4] Reflexiones basadas en: Gonzalo Fernández, Erika González, Juan Hernández, Pedro Ramiro, MEGAPROYECTOS CLAVES DE ANÁLISIS Y RESISTENCIA EN EL CAPITALISMO VERDE Y DIGITAL, Paz con dignidad, 14 abril 2022. https://vientosur.info/megaproyectos/

[5] GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. (2017). Las nuevas ciencias y las humanidades. De la academia a la política. Buenos Aires: CLACSO,

[6] Jorge Lora Cam, Hacia una metodología de la praxis. Jorge Lora Cam, José Luis Sánchez Ramírez, La investigación social en gráficas. Ed, BUAP, México 2017. CRÍTICA METODOLÓGICA E INVESTIGACIÓN SOCIAL EN AMÉRICA LATINA, Saskab. Revista de discusiones filosóficas desde acá, cuaderno 7, 2014, ISSN 2227-5304 http://www.ideaz-institute.com/sp/CUADERNO7/C73.pdf, La metodología de la praxis desde la subjetividad práctica: fundamentos ontológicos, epistemológicos y aproximación metodológica en ciencias sociales, BUAP, 2017

[7] Red Mundial de Científicos Peruanos, pdetsrea 7edb0r1fo2d ter 0616e0 ih487  ·

Urgente “sunedu e indecopi” auditorias académicas en universidades: de tesis, grados y títulos, de ingreso a la docencia, y de ascensos a la administración pública. En facebook, 11 de mayo 2022.

Jorge Lora Cam. Doctor en Ciencias políticas y en Estudios Latinoamericanos (UNAM), autor de más de 20 libros y numerosos articulos y ensayos sobre procesos políticos en América Latina, epistemología y metodología, y critica a los modelos educativos desde una postura emancipatoria. Miembro fundador de la Red de Investigadores Latinoamericanos por la Democracia y la Paz, (RILDEPAZ).


Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

6 de julio de 2022

Perú: DEFENDER LO BUENO, AUNQUE NO SEA POPULAR

Hugo Ñopo

La Reforma Universitaria busca mejorar la calidad del sistema universitario. Apunta en la dirección correcta, aunque dista mucho de ser perfecta. Sin embargo, su problema más serio no está en las mejoras pendientes sino en su falta de respaldo popular. Las marchas convocadas para su apoyo no han tenido éxito. ¿Por qué la calidad del sistema universitario no es algo que levante las cejas de la población?

Primero, porque lo universitario es algo que atañe directamente a muy pocos. Solo uno de cada seis peruanos de 15 o más años cuenta con educación universitaria. La gran mayoría ve a la educación universitaria como algo lejano y piensa que la calidad del sistema no es relevante para ellos, lo cual es un error. Y segundo, porque en un país como el nuestro la calidad es una consideración de segundo orden. Cuando pedimos un plato de comida, lo primero que buscamos es que esté taypá. Cuando necesitamos ingresos buscamos una chambita, aunque sea precaria.[1] El tarrajeado de nuestras viviendas se deja para el final, o nunca.[2]

En esa línea, pareciera que algunos hogares peruanos estuvieran interesados únicamente en que sus hijos consigan el diploma universitario, sin importar la calidad. Ese error es tan grande que convertiría a su aventura educativa en una inversión a pérdida. Estudios hechos tanto en el Perú, como en Chile y Colombia dan cuenta de ello. Para algunas universidades y especialidades, especialmente las de baja calidad, la suma de los costos de la educación (pensiones, pasajes, materiales, alimentación, vivienda, etc.) supera a la suma de sus beneficios (empleabilidad e ingresos laborales futuros). En casos como estos la pérdida seguramente va más allá de lo económico o financiero, pues se quiebran algunas ilusiones y se afecta la confianza en el sistema.

Aquí me parece importante señalar que hay un segmento de la población que viene en aumento: el de las personas con educación universitaria incompleta. Son cada vez más los jóvenes que abandonan sus estudios universitarios, sea por razones académicas, económicas o familiares. Así, la distribución de la población estudiantil universitaria tiene una forma de pirámide, con muchos estudiantes en los primeros ciclos y pocos en los últimos. Las universidades con fines de lucro y de bajo costo han incorporado esto en su modelo de negocio, facilitando, simplificando y abaratando el acceso. Jóvenes incautos ingresan a esas universidades con ilusiones que luego no se materializan. Si eso no se llama estafa, se le parece muchísimo.

Por otro lado, la perversidad del modelo de negocio oculta otra arista que nos genera un mal social: tenemos un exceso de contadores, profesores, abogados, administradores. Precisamente, esas son las carreras que más ofrecen las universidades masivas, baratas y de baja calidad.

¿Cómo evitar que en el futuro más hogares caigan en la trampa de la inversión universitaria a pérdida con el correspondiente quiebre de ilusiones? Queda muy claro que una condición necesaria es asegurar que todas las ofertas universitarias gocen de condiciones básicas de calidad. Este, precisamente, es el trabajo de la SUNEDU: elevar la valla, de modo sostenido en el tiempo.

Pero en economía acostumbramos a decir que no hay lonche gratis. Toda acción o política tiene un costo. En este caso, elevar la valla de calidad de las universidades haría más difícil el acceso a las mismas, algo a todas luces impopular, en más de un aspecto:
  • El académico. Elevar la calidad universitaria haría más notoria la brecha de habilidades entre lo que se ofrece en la educación secundaria y lo que se requiere para una vida universitaria. Entrar a la universidad debería ser más difícil.
  • El monetario. Como ya se han dado cuenta muchas universidades, elevar la calidad cuesta, pues requiere invertir en una mejor infraestructura y en elevar los salarios de los docentes y personal de apoyo. La educación universitaria debe ser cara.
  • El logístico. Para mejorar la calidad resulta útil concentrar los campus universitarios. Esto implicaría que, en lugar de hacer que las universidades vayan a los pueblos, como propone este gobierno, los jóvenes de los pueblos deben movilizarse hacia los lugares en los que se concentran los saberes. El campus debe ser grande, universal, diverso.
La universidad no debe ser para todos: no necesitamos más, necesitamos mejores. El argumento técnico para ello es claro. Pero eso, además de impopular, tiene muchas características de elitismo, sin oportunidades para todos. Así era nuestro sistema universitario medio siglo atrás. ¿Cómo salir de ello? Con fuerte financiamiento público y una mejora integral de la educación. Los altos costos que debería tener la educación universitaria deben pagarse con una dosis importante de recursos del Estado, no basarse tanto en los bolsillos de los hogares. Las altas exigencias académicas de las universidades deberían satisfacerse en las aulas de secundaria, por eso también la reforma magisterial es tan importante.Este jueves el Congreso pretende votar con insistencia la autógrafa de ley que pretende modificar la Ley Universitaria. El pleno votó por ella hace unas semanas y el presidente Castillo la observó, pero hay voces en el parlamento que anuncian que insistirán. Es probable que intereses mercantilistas, disfrazados de argumentos populistas, se traigan abajo la herramienta más importante para mejorar las oportunidades de los jóvenes: la educación.
 
Toca defender lo correcto, aunque no sea popular.

[1] Se estima que en Lima Metropolitana el 42 % de los empleos son no adecuados, en condiciones de informalidad y precariedad.

[2] El Censo Nacional 2017 arrojó que el 44 % de las viviendas del país no cuenta con material noble en sus paredes exteriores.