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8 de agosto de 2023

Perú, ingreso de tropas y bases militares de Estados Unidos

José A. Amesty R.

Como es costumbre, Estados Unidos siempre ha apoyado militarmente a los/las dictadores/as, y éstos siempre han recurrido a Estados Unidos, buscando apoyo para sus medidas antidemocráticas e inhumanas, por decir algo.

Tal es el caso reciente de Dina Boluarte, «presidenta» de Perú, ante la promovida salida del presidente electo Pedro Castillo. Quien recientemente, según la resolución RL 131757 habilita el ingreso de un total 1.172 militares, divididos entre la Fuerza Aérea (USAF), la Fuerza Espacial (USSF) y las Fuerzas Especiales de Estados Unidos coordinadas por el Comando Sur, durante un período de 90 días que tiene como fecha de finalización el 29 de agosto de 2023.

El ingreso de militares de EEUU es para desarrollar el Ejercicio Militar Internacional «Resolute Sentinel 2023«. Cuyo objetivo es brindar capacitación en las áreas de combate y respuesta a desastres a los efectivos peruanos.

Y es que, en el caso de Perú, haremos un breve recuento histórico del ingreso de personal militar de EEUU a la nación andina.

Por ejemplo, según Pablo Ruiz, en su artículo Bases y presencia militar de EEUU en Perú, «entre 1946 y 2004, se entrenaron 4559 militares peruanos en la SOA/WHINSEC. En el año 2019, 84 militares peruanos; en el 2020, 136; y el 2021, 10 militares más recibieron entrenamiento en WHINSEC. Los datos del 2022 y 2023 todavía no han sido revelados».

La SOA/WHINSEC, el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (SOA/WHINSEC), hoy llamada la Escuela de las Américas, ubicado en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos, se ha hecho famoso por capacitar a torturadores y dictadores; los que han realizado masacres en todo el hemisferio occidental, entre otras cosas.

- En 2015, por ejemplo, las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos dieron entrenamiento en técnicas de rescate a oficiales y suboficiales de la Dirección Táctica Urbana de la Policía Nacional de Perú (SUAT).
- En 2017, el ejército peruano participó en los ejercicios militares AmazonLog 17 con Estados Unidos, Colombia, y Brasil, entre otros. Las maniobras se realizaron en el mes de noviembre de ese año en Tabatinga, en la triple frontera.
- En el 2021, en la Resolución Legislativa N° 31102, el Congreso autorizó el ingreso de tropas estadounidenses a territorio peruano, desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2021. En el anexo de la resolución se indica que el objetivo es recibir “entrenamiento”, en Lima, Callao, Ayacucho, Iquitos, entre otros lugares, para el Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjunta (CIOEC), la Fuerza Especial Conjunta (FEC) y la Dirección Antidrogas (DIRANDRO) de la Policía Nacional de Perú.

El mismo año, una delegación de oficiales peruanos realizó una visita a las instalaciones de la Brigada Táctica del Ejército de Estados Unidos en la Base Militar Conjunta de San Antonio en el Estado de Texas, y al Centro de Entrenamiento del Ejército de Estados Unidos en el Estado de California, según información de Infodefensa.

- En 2022, el Congreso aprobó, en la Resolución Legislativa 2732, dos Ejercicios Combinados Conjuntos (JCET) de Estados Unidos con el personal de las Fuerzas de Operaciones Especiales de la Marina de Guerra del Perú, para agosto y octubre de 2022, con una duración de 45 días cada ejercicio.

En síntesis, en las últimas décadas ha sido recurrente la presencia de miles de tropas estadounidenses operando en Perú y el entrenamiento que dan a los militares y policías peruanos.

Más aún hoy, cuando la fuerte represión que ha sufrido el pueblo peruano, se explica por la persistencia de las políticas de la Doctrina de la Seguridad Nacional que guían a las Fuerzas de Seguridad de Perú, inoculadas por Estados Unidos.

En ese sentido, el Ejercicio Militar Internacional «Resolute Sentinel 2023, «no solo es entrenamiento de militar a militar, también involucra el entrenamiento a policías, que es la fuerza que está directamente involucrada, con todo lo que es la represión de las protestas».

En cuanto a la presencia de bases militares de Estados Unidos en Perú, las autoridades castrenses peruanas han negado rotundamente la presencia de éstas. No obstante, medios de comunicación peruanos, como lamula.pe, indican que, por un lado, «cada año, al menos en tres ocasiones ingresan tropas militares al territorio peruano. Se justifica que es con fines protocolares de entrenamientos y operaciones combinadas, diurnas y nocturnas, contribuyendo a la interoperabilidad de las Fuerzas Especiales con los sistemas y la doctrina OTAN, entre ellas, el del terrorismo y la defensa ante posibles ataques contra los recursos energéticos».

Y, por otro lado, señalan que, en la actualidad, existen 10 bases militares estadounidenses en todo el territorio peruano instaladas en módulos particulares o en bases militares o de la marina de guerra peruana. Están ubicadas en puertos estratégicos de energía. Entre las bases militares más conocidas tenemos:

- Palmapampa – VRAEM (El VRAEM, sigla abreviada para el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, es una zona geopolítica en Perú. El VRAEM es un área de alta desnutrición infantil y pobreza). Mazamari – VRAEM. Pichari – VRAEM. Puerto de El Callao. Ancón. Pucalpa. Equitos. Teniente Clavero – Putumayo. Santa Clotilde – Loreto. El Estrecho – Putumayo.

Igualmente, Pablo Ruiz reitera que, «que las fuerzas militares estadounidenses si bien puede ser que no tengan bases propias o exclusivas, como la de Soto Cano o la de Guantánamo, por ejemplo, es evidente que están operando dentro de las bases militares peruanas».

Por otro lado, siempre hemos escuchado el pretexto, en Perú y en otros países de América Latina y otras regiones, de autorizar el ingreso de tropas extranjeras de EEUU, para luchar contra el narcoterrorismo, y en este caso en zonas fronterizas de Perú, como el VRAEM.

También, significativamente, recordemos que, el control militar de la cuenca amazónica, los principales puertos peruanos (Callao, Salaverry, Paita, Chimbote), desde donde se embarca el petróleo, gas y minerales, ha sido demostrativa de un interés particular de EEUU.

Y para colmo de males, por ejemplo, en 2021, los militares estadounidenses ingresaron con armamentos de guerra, y fueron subvencionados por el Estado peruano, y utilizando todo el aparato militar (helicópteros, vehículos, infraestructura, otros, que incluye gastos de combustible y otros) con presupuesto del Estado Peruano.

La doctora Tamara Lajtman, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), sostiene que, «Perú se ha configurado como un eje de contención de procesos de cambio a lo largo del siglo, por eso, esa necesidad de controlar territorialmente y militarmente al país». La especialista consideró que la elección de Perú como sede del Resolute Sentinel 2023 «nunca es casual», dado que «siempre implica una demostración de poder territorial». Pero no todo es asistencia directa a las fuerzas de seguridad.

Así mismo señala, el COER Centro de Operaciones de Emergencia Regional Moquegua, «son instalaciones destinadas al monitoreo de desastres naturales, vienen siendo en los últimos años una de las principales excusas para intervenir, tanto en Perú como en otros países».

«Las instalaciones tienen el apoyo para la construcción del Programa de Asistencia Humanitaria del Comando Sur y, aunque son coordinados formalmente por personal tanto civil como militar peruano, reciben entrenamiento y acceso a tecnología (de sistemas de radares) del Comando Sur», explicó, recordando que este tipo de centros están distribuidos «a lo largo y ancho del territorio» y «abarcan un espectro muy grande del control territorial».

El ejercicio Resolute Sentinel sería parte de la misma lógica. Bajo la ayuda humanitaria se justifica este tipo de ejercicio y se logra «invisibilizar bastante los procesos de adoctrinamiento». Para la experta, la ayuda humanitaria y la colaboración ante desastres facilita que sea menos visible el carácter militar de la asistencia y que parezca una colaboración más económica o para el desarrollo.

Por último, debemos señalar que Pablo Ruiz, advierte sobre el peligro de NAMRU-6, US Naval Medical Research Unit, la Unidad de Investigación Médica Naval de Estados Unidos, la que cuenta con tres instalaciones, en Lima, Iquitos y Puerto Mandonado.

El objetivo de esta “Unidad” es teóricamente realizar vigilancia de «una amplia gama de enfermedades infecciosas de importancia para la salud pública o militar, incluido el dengue, la malaria, enfermedades diarreicas e infecciones de transmisión sexual», pero existe la sospecha también que en sus instalaciones se pudieran producir armas biológicas.

En una entrevista, publicada en la revista El Derecho de Vivir en Paz, el ex-Congresista de Perú, Richard Arce, señaló, tiempo atrás, que solicitaron información a las autoridades peruanas sobre NAMRU-6 pero “la información que nos otorgaron era demasiado genérica y se notaba que había mucho desconocimiento. Y es grave para nuestra soberanía, ves a una base militar, que bajo el paraguas de la labor científica y de estudio de enfermedades tropicales, se está desarrollando en el país sin la transparencia que corresponde».

En fin, en el mundo, EEUU opera otros centros de investigación o laboratorios biológicos, con fines militares lo que debería levantar las alarmas de la OMS.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

3 de agosto de 2023

USA intenta controlar recursos acuáticos de los países soberanos

Jorge Sánchez

En nuestro mundo los países siempre lucharon y siguen luchando por el derecho de controlar y utilizar los recursos naturales. Recientemente, el petróleo con sus reservas no exploradas se unió a la competición. La mayor parte de la gente está convencida de que el petróleo es el recurso más valioso de nuestra tierra. Lo curioso es que se olvida que desde los tiempos antiguos la lucha es abiertamente por el agua. Hoy dicha confrontación es discreta, pasa al nivel diplomático. Los políticos previsores ya saben que para el 2030 millones de personas se quedarán sin acceso a servicios de agua potable. El agua como un recurso se agota por el crecimiento de la población.

Se entiende mejor la gravedad del problema cuando unos países consideran el escaso del agua como amenaza directa a su seguridad nacional. Por ejemplo, a principios de junio de 2022 la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris declaró que la mayor parte de los intereses nacionales estadounidenses está vinculada directamente con el nivel suficiente del agua. Se trata sobre aguas dulces y superficiales entre otras.

En su discurso Harris presentó El Plan de Acción de la Casa Blanca sobre Seguridad Hídrica Global según el cual Washington debe jugar uno de los papeles principales en resolver el problema mencionado por amenaza global a su seguridad nacional.

En otro documento gubernamental (Estrategia Global del Agua de Los Estados Unidos 2022-2027, U.S. Goverment Global Water Strategy 2022-2027) están plasmadas ambiciones concretas de encabezar el proceso de distribución de recursos acuáticos y su control total. Globalmente Washington pretende mejorar la salud, prosperidad, estabilidad y asegurar el acceso a servicios de agua potable para todos. En particular, entre todos los objetivos declarados está previsto reforzar la gobernanza del sector del agua y saneamiento. Además, anticipar y reducir los conflictos y la fragilidad relacionados con el agua (Starategic Objective 4: Anticipate and Reduce Conflict and Fragility Related to Water).

Para cumplir dichas tareas globales está prevista la participación estadounidense en todos los procesos de control y gobernanza, incluso si acontecen en los países extranjeros. Lo que es aún más interesante es la selección del país que podría recibir la ayuda de la Casa Blanca. Según el documento, el gobierno estadounidense debe centrar sus inversiones y actividades en las zonas geográficas donde la participación estadounidense corresponde de la mejor manera a sus intereses nacionales.

Entre otras cuestiones ambiciosas Estados Unidos ofrece desarrollar órganos subnacionales que trabajarán juntos en la gobernanza de aguas. Se destaca que los organismos locales y su política son débiles en el marco del manejo. Además, por el agotamiento de recursos aumenta la cantidad de conflictos entre los países por el manejo de aguas comunes. Según Washington, se puede evitar tales confrontaciones mediante acuerdos de gobernanza común. Si dejamos a un lado el lenguaje diplomático se trata de la primera etapa de intervención discreta por parte de Estados Unidos.

Entonces, el objetivo principal de EEUU es minimizar los conflictos vinculados con el agua. Una de las soluciones ofrecidas no oficialmente es convertir los recursos acuáticos de un estado soberano en bienes comunes accesibles para todos. Se necesita emprender reformas institucionales adaptadas al contexto para la administración pública de las masas de agua que la reconozcan en las infraestructuras relacionadas como bienes comunes Así el capitalismo juega al socialismo.

Diferentes entidades y organismos llevan a cabo su actividad para lograr los objetivos mencionados. El ministerio de defensa también está en esas filas. Recientemente, el Centro global de la seguridad de agua de la Universidad de Alabama informó que se lanza una cooperación estrecha entre el Centro y el Pentágono en los marcos de pronosticar amenazas a la seguridad nacional.

El punto final de esa actividad estadounidense es el cumplimiento de sus objetivos nacionales. Pero ¿cómo puede llevar a cabo su política en la palestra internacional?

La respuesta exacta la ha dado el encargado especial del presidente estadounidense para el Medio Ambiente, John Kerry. El político anunció que la Casa Blanca posee medidas diplomáticas y represivas para que otros países sigan la política contra el cambio climático. En los marcos de la defensa del clima y el agua Estados Unidos puede intervenir en la política interior de los países extranjeros e incluso corregirla por motivos ecológicos.

Ya en marzo de 2022 el secretario de Estado, Antony Blinken, instó a los países a actuar para fortalecer la seguridad del agua para todos. Los funcionarios y los medios estadounidenses empezaron a popularizar la idea según la cual un país no posee sus recursos acuáticos, solo son bienes comunes.

A modo de ejemplo: Si en EEUU no quedara agua dulce la Casa Blanca tiene derecho a utilizar y sacar los recursos brasileños o mexicanos. En lugar de comprarlos podría utilizarlos como bienes comunes. Aparece una pregunta lógica ¿por qué deben Brasil o México ir contra sus intereses y ceder paso a los estadounidenses? Cada país tiene sus propios ríos, lagos y en algunos casos mares. Cada estado tiene obligación de guardar sus recursos y no cederlos a otros países.

Actualmente el Gobierno estadounidense intenta tomar bajo su control parcial los recursos acuáticos de los países más pobres de América Latina. Cualquier estadística mundial asegura que dicha región tiene agua de baja calidad. En unos casos, la población no tiene acceso a agua dulce o potable. Son las condiciones perfectas para que EEUU se erija como hermano mayor para América Latina. Aunque el precio de esa hermandad pudiera ser costoso y dejarte sin control y soberanía de tus propios recursos acuáticos.

Jorge Sánchez. Periodista de telegram canal La Jirafa.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

5 de julio de 2022

USA: Aborto e hipocresía

Daniel Espinosa

De acuerdo con una encuesta realizada por Pew Research y publicada el pasado 13 de junio, el 61 % de los estadounidenses están de acuerdo con la legalidad del aborto “en todos o casi todos los casos”. En ese sentido, la polémica decisión de derogar “Roe vs. Wade”, el precedente legal que en EE.UU. protegía el derecho al aborto de manera federal –es decir, por encima de las leyes de cada Estado– no refleja preferencias mayoritarias.

Con esta decisión de la Corte Suprema estadounidense –copada de cristianos ultramontanos durante la presidencia de Donald Trump–, cada Estado podrá determinar las leyes relativas al aborto, ya no únicamente desde del segundo trimestre del embarazo y en adelante –como sucedía hasta antes de la revocación–, sino desde la misma concepción, figura que se ha convertido en el fetiche favorito del creciente fundamentalismo religioso.

El precedente judicial de “Roe vs. Wade” (1973) no legalizó el aborto a secas, en todos los casos y sin condiciones, sino solo el practicado durante las primeras 12 semanas de gestación. Lo que la gestante o los padres podían hacer inmediatamente después de ese periodo, durante el segundo trimestre, era regulado por cada Estado, pero bajo la condición de que la salud de la madre primara sobre cualquier otro factor. Lo que sucediera en el último trimestre quedó bajo la jurisdicción exclusiva de cada Estado.

Dicho esto, es necesario recalcar que la enorme mayoría de los abortos, en EE.UU., sucede dentro del primer trimestre. Como podemos leer en el “New York Times” (14/12/21): “…casi la mitad de los abortos sucede dentro de las primeras 6 semanas del embarazo y prácticamente todos durante el primer trimestre”.

Nuestras sociedades no necesitan experimentar con leyes que prohíban el aborto –como consideran quienes dicen que “ahora veremos” a qué Estados les va mejor con la revocación de “Roe vs. Wade”–. Ya tenemos experiencia más que suficiente en este asunto y sabemos qué pasará (ya está pasando): las mujeres que, en su fuero interno –ese que el fundamentalismo cristiano menospreció siempre–, decidan abortar, viajarán a los Estados que lo permitan. Las que gocen de medios económicos simplemente se acercarán a algún costoso doctor amigo.

Las menos favorecidas económicamente, en cambio, se verán forzadas a llevar a cabo sus embarazos, pariendo criaturas a las que probablemente no podrán dar una vida digna y a las que, sin lugar a dudas, el gobierno estadounidense abandonó hace mucho tiempo de la mano de políticas conservadoras. Otras morirán intentando abortar clandestinamente.

Y si acaso estas mujeres pobres –las verdaderas afectadas– pudieran viajar al Medio Oriente, se llevarían una amarga sorpresa: muchas naciones islámicas, incluyendo a la medieval Arabia Saudí, regulan el aborto de manera más laxa que lo que desean instaurar las autoridades de los Estados más conservadores de EE.UU.

RENOVACIÓN CARCA

Cuando una mujer a la que se le impidió abortar legalmente muere desangrada en algún oscuro e insalubre cuchitril, el conservadurismo carca –como el que practica ese tipo balbuciente que quería que el dólar subiera a 6 soles “para que los pobres lo sientan”– ensaya varias respuestas muy cristianas, como “ella se lo buscó por irresponsable” o “¿quién la mandó a abortar?”.

Ambas respuestas son abiertamente brutales, así como banales por su grado de simplificación de un asunto sumamente complejo y grotescas en su desprecio por la vida. No hacen referencia a ninguna enseñanza cristiana.

Ese conservadurismo, el del político y el propagandista, detesta a todo prójimo que no sea parte de la tribu. Para comprobarlo están ahí los llamados a expulsar a todo inmigrante –mientras más oscuro, más lejos lo quieren–, los mítines para negarle cualquier derecho a los trans y homosexuales y los desfiles de antorchas con simbología colonial y mucho, mucho desprecio por lo autóctono. En suma, el conservadurismo es una gran familia en la que los prejuicios más mezquinos forman parte de un perverso sentido común.

¿Cómo es posible que naciones donde opera el fundamentalismo islámico tengan leyes para regular el aborto más laxas que las que hoy se están instalando en casi la mitad de Estados Unidos? Muy simple: siempre consideraron que la vida comienza cuando la mujer siente por primera vez la presencia de una nueva vida creciendo en su interior, lo que suele ocurrir entre las semanas dieciséis y veinte. Es lógico, pues hace no mucho tiempo se carecía de formas confiables de determinar si, en los primeros días y semanas, una mujer estaba embarazada o no. Lo que pasaba antes de esos primeros movimientos fetales –que en inglés llaman “quickening”– no era considerado moralmente repudiable o punible, tal como explicamos hace algunas semanas en esta columna (“Roe vs. Wade: el aborto en debate, 13/5/22).

En su decisión de 1973, los jueces que vieron el caso “Roe vs. Wade” reconocieron este precedente innegable: que antes del “quickening”, de los primeros movimientos fetales, lo que sucedía en el vientre de la mujer nunca fue considerado un crimen, ni fue regulado. Ya que la Constitución estadounidense explica con absoluta claridad que la ausencia de una codificación específica no es motivo para que se reduzcan o limiten los derechos de nadie, se estableció que los Estados no podrían prohibir el aborto, en las condiciones ya especificadas y considerando las varias etapas de la gestación. Esta imposibilidad histórica de saber de manera tempranísima y con certeza si una mujer estaba embarazada es la razón por la que aquí sostenemos que, hoy, la concepción se ha convertido en el fetiche del renovado conservadurismo.

Es en el instante de la concepción –imaginemos un espermatozoide fecundando un óvulo– cuando, según quienes quieren imponerle al mundo su dogma, el “alma” entra en el “bebé”. Sí, llaman “bebé” y hasta “niño” al óvulo recién fecundado. Esto denota falta de seriedad.

Pero también es una estrategia política burda y transparente: llamémosle “bebé”, “niño” o “persona” al óvulo recién fecundado, al cigoto, al feto en su más elemental etapa de formación, y luego usemos este absurdo para ganar control sobre todas esas mujeres que necesitan asistencia para poder planificar su vida familiar. ¿No es eso deshonestidad, mentira, tergiversación?, ¿acaso no hay diferencias fundamentales entre un bebé –o entre un feto en avanzado desarrollo– y ese óvulo recién fecundado o ese cigoto, diferencias que hacen completamente razonable y ético plantear políticas diferenciadas?

Pero la causa puntual de esta nueva batalla política y cultural, la relativa al aborto, es secundaria. Como todo en política, esto también se trata de poder y control. Como venimos expresando en esta columna, la promoción de los “valores tradicionales” tiene la conveniente consecuencia de proteger las relaciones de poder tradicionales. Los intereses reaccionarios y sus propagandistas, que pululan en Internet, no están interesados en la vida, sino en el poder que pueden obtener atizando viejos conflictos y renovando un atavismo religioso que –lejos de cualquier principio, virtud o valor– nace de la mezquindad y del velado supremacismo de quien considera que sus costumbres y su moral son “mejores

Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°593, del 01/07/2022   p18

7 de marzo de 2019

Las 10 funciones de USAID, la mega-agencia “humanitaria” de la CIA

Nazanín Armanian

Los camiones de caridad de la USAID destinados a Venezuela siguen estacionados en la frontera con Colombia mientras Donald Trump, el hombre que personifica la solidaridad, amenaza al país suramericano con un ataque militar: quiere que miles de venezolanos que morirán por el impacto de bombas y balas lo hagan con el estómago lleno de galletas que no pudo vender en el mercado de los países desarrollados, quizás por utilizar semillas modificadas o porque estaban a punto de caducarse.
La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) fue creada en 1961 con la intención de ampliar el “Plan Marshal” a los países estratégicos del mundo, canalizando sus políticas para 1) impedir que las fuerzas comunistas, -que se fortalecieron al derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial-, tomasen el poder, y 2) abrir nuevos mercados a las empresas de EEUU. El vínculo entre la USAID y la Oficina de Seguridad Pública, entonces dirigida por el agente de la CIA Byron Engle, ha ido renovándose año tras año: en 2015 Barack Obama nombró a la directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Gayle Smith como la directora de la agencia.

Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la USAID realizó diversas acciones en Venezuela y una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington Venezuela William Brownfield, basada en provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las funciones de USAID

1. Elegir el país adecuado para el proyecto elaborado por la Secretaría de Estado, y obviamente, no siempre es el más necesitado. Luego la agencia debe decidir en qué sector se va a implicar, aunque sus preferidos son el de energía, educación, salud, seguridad y agricultura. En éste suele sustituir la producción de cultivos alimentarios por los comerciales. Después, coloca a sus efectivos en los puestos claves para subvertir las economías locales. Las veces que contrata a valiosas personas solidarias nativas, es para reducir a quienes deberían militar en los partidos políticos para un cambio fundamental en meros gestores de caridad. En Irak colonizado, USAID inyecta la economía neoliberal, impone masivas privatizaciones, incluida una parte de la industria petrolífera, y obliga a la teocracia títere instalada comparar granos transgénicos de Monsanto. En Perú, la agencia donó 35 millones de dólares en los años 1990 a la campaña de Alberto Fujimori, cuyas medidas económicas hundieron al país en la miseria. La solución del protegido de USAID no fue reducir la pobreza sino a los pobres: Fujimori esterilizó de forma forzosa a 300.000 mujeres indígenas.

2. Debilitar e incluso eliminar las instituciones del país receptor, creando redes y entidades paralelas, promoviendo la desnacionalización de los sectores fundamentales en favor de la gestión de los “emprendedores”. Obviamente, el interés de la burguesía de EEUU no está en la autosuficiencia de otros países, sino todo lo contrario.

3. Facilitar a la CIA “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo“, afirma el ex corresponsal de New York Times AJ Langguth. De hecho, el presupuesto de USAID en parte es el financiamiento oculto de las agencias de inteligencia de EEUU.

4. Fortalecer el dominio de EEUU sobre las finanzas mundiales. En India, país retén de China para Washington, USAID en coordinación con el gobierno ultraderechista de Narendra Modiimplantó la “digitalización de la economía”, obligando a decenas de millones de personas de las clases más desfavorecidas del país abandonar el pago en efectivo en favor del digital, dándoles solo un mes -noviembre del 2016- para entregar sus billetes grandes al banco, cuando la mayoría ni tenían ni cuenta bancaria, y ¿Qué consiguió USAID?

a) Servir a los intereses de las Tecnologías de la Información (TI), a los proveedores de servicios de pago y a las compañías de tarjetas de crédito MasterCard, Visa y a la Fundación Gates que prometió a cambio donar un generoso cheque a la ONU.

b) Empobrecer a los indios, acabando con los ahorros de muchos pequeños comerciantes y productores, que no consiguieron ingresar su dinero.

c) Hacerse con los datos de los usuarios.

d) Al reducir el uso de efectivo a nivel mundial, permite a EEUU fortalece el dólar mediante el predominio de sus empresas sobre las finanzas internacionales.

e) Vigilar el negocio global: Washington así puede sancionar, por ejemplo, a las compañías que trabajan con Irán, como la china Huawei.

5. Capacitar las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población. El hombre de USAID en Uruguay Dan Mitrione daba cursos en los años setenta sobre el “complejo arte del interrogatorio” y de cómo habría que torturar a los detenidos, utilizando “en directo” a hombres y mujeres sin techos como cobayas humanos. USAID, junto con Green Berets (Boinas verdes) y CIA, está implicada en la tortura, matanza y la desaparición de miles de hombres y mujeres progresistas guatemaltecos, al entrenar para esta misión a cerca de 30.000 policías y grupos paramilitares. En Brasil la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), una contratista de USAID dedicada a desestabilizar los gobiernos no aliados, operó del mismo modo. Una de sus víctimas fue Dilma Rousseff, detenida y torturada por ser una estudiante marxista.

6. Crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses y dotándolas de enormes fondos públicos y privados al servicio de los intereses de donantes como Rockefeller, Soros, Gates, Ford y Omidyar, mientras abre los mercados a las corporaciones de EEUU. La propia USAID afirma devolver a su país cerca del 80% del dinero invertido en esta organización. Una vez que Bus y sus aliados convirtieron a Irak en escombro a golpe de mentiras en 2003, uno de los contratistas de USAID, “Creative Creative Associates International Inc. (CAII)” se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses. Otro, International Relief and Development (IRD), recibió 2.4 mil millones de dólares con los mismos fines, y Halliburton y Bechtel otros tantos. En Afganistán, el principal receptor de las ayudas de EEUU, y donde aterrizaron cientos de onges occidentales “expertas en género” para “salvar a las mujeres”, USAID destinó 216 millones de dólares en 2018 para empoderar a 75.000 mujeres: según el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán sólo empelaron a unas 50 y el dinero de los contribuyentes se esfumó. Pasó algo parecido a otros 89.7 millones de dólares. Arnold Fields, su director fue forzado a dimitir por el Congreso. La “Democratización de Afganistán” dirigida por Bush-Cheney y 300.000 soldados de la OTAN y decenas de miles de la subcontrata “Yihadista” del Pentágono, además de acabar con la vida de cerca de un millón de afganos y provocar la huida de millones de familias de sus hogares, ha significado borrar la memoria histórica de esta nación desde los libros de texto: pocos recuerdan que la República Democrático de Afganistán (1978-1992), dirigida por los comunistas, eliminó la usura, el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo, el convenio colectivo, la igualdad entre el hombre y la mujer, que permitió que por primera vez el 40% de los médicos fueron mujeres así como el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul. Se declaró gratuita y universal la educación, al igual que la sanidad, duplicando además las camas en los hospitales. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el número de civiles muertos o heridos en los ataques de la OTAN en 2017 aumentó un 50% respecto al 2016, y que dos tercios del total eran mujeres, niños y niñas. Hoy en las escuelas de USAID no enseñan los valores de la colectividad, sino el individualismo más perverso de “sálvese quien pueda”.

7. Socavar la resistencia al imperialismo y a las dictaduras aliadas, en los países en tensión, paliando el hambre de forma puntual y en momentos concretos con una limosna, impidiendo que la población se organice exigiendo la justicia social. En Egipto, tanto en el periodo del régimen de Mubarak como hoy bajo el despotismo del general al Sisi, Washington obliga a El Cairo comprarle armas cuando miles de personas viven en los cementerios, y luego le envía a USAID para repartir pan en los barrios que se levantaron durante la secuestrada “Primavera” del 2011, socavando la resistencia. Ha hecho lo mismo en Haití: en los barrios donde los trabajadores habían organizado “ollas públicas” para demandar justicia, reparte míseras bolsas de comida, forjando lealtades: “todos besarían las manos que les da de comer”, ha pensado.

8. Provocar protestas populares contra los gobiernos que repudiabajo la bandera de “Promoción de la democracia”. USAID ha sido expulsada de Rusia, de los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua y Venezuela) y de Burkina Faso. Aquí, el presidente de Thomas Sankara, El Che Guevara de Burkina Faso, fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por Francia y asesinado en 1987 en castigo por sus grandes medidas dirigidas a la autosuficiencia de la nación. Libia, uno de los países más desarrollados de África, hoy es el mejor ejemplo de esta clase de “liberación”.

9. Crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (deportivos, musicales, etc.) enviando mensajes subliminales a beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc. USAID, a través de la OTI, introdujo en Cuba en 2010 un sistema de mensajería similar a Twitter llamado ZunZuneo. Mientras recopilaba los datos personales de cientos de miles de usuarios a través de sus móviles, pretendía organizar disidencias en la red y también en las calles. Creative Associates International Inc. (CAII), otra de los contratistas de USAID, patrocinó a algunos raperos para atrapar a los jóvenes.

10. Recibir más subvención por mayor destrucción a causa de la guerra: en marzo del 2017, EEUU bombardeó “por error” un edificio en Mosul matando a 105 iraquíes civiles: dos días antes USAID había presentado su solicitud de nuevos presupuesto para la reconstrucción de Irak: ¿Mercaderes de “guerra-construcción”? ¿Bomberos pirómanos? ¡Todo parecido a la escena de la película “Niño” en la que Charlot propone a su hijo romper los cristales del vecindario para lucrarse instalando vidrios nuevos es pura coincidencia!

Si la guerra y la pobreza no fueran tan rentables estarían prohibidas por la ley.