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4 de noviembre de 2025

Perú: ¿Por cuáles sí?

Patricia del Río

La campaña “Por estos no” es saludable, pero ¿y después?

Desde que el Tribunal Constitucional decretó que el Congreso puede vacar presidentes prácticamente por cualquier causa, siempre y cuando reúna los 87 votos necesarios para hacerlo, en el Perú los presidentes se han convertido en rehenes del Poder Legislativo. Hoy por hoy, son los congresistas quienes los pueden mandar al patíbulo por cualquier tontería, o quienes les perdonan la vida ante faltas gravísimas si eso le resulta útil a sus propósitos.

El caso de Dina Boluarte es absolutamente representativo de esta nueva realidad y no hace más que confirmar lo perverso y antidemocrático en lo que ha devenido la vacancia, cuyo fin primigenio era establecer una auténtica división de poderes y un sistema de pesos y contrapesos que garantizara la gobernabilidad. Solo para refrescar la memoria: a la expresidenta Boluarte le perdonaron la vida tras los 50 muertos con los que inició su gobierno; se la volvieron a salvar después de escándalos evidentes de corrupción, como el desfile de relojes Rolex; pasaron por agua tibia su ausencia en el cargo mientras se hacía “retoques” cosméticos; y le toleraron su incapacidad absoluta para contener la violencia urbana.

Cada uno de estos salvavidas, ya lo sabemos, no fue gratuito. Le sirvieron al Congreso para aprobar leyes que beneficiaran a unos cuantos, para blindar a grupos criminales o para recibir del Ejecutivo recursos extraordinarios para sus regiones. Y sabe Dios cuántas prebendas más habrá de las que aún no nos enteramos. La relación entre el Legislativo y el Ejecutivo ha devenido en un toma y daca que se hace a espaldas de los intereses de la población y que resulta un espectáculo patético. Por eso ambos poderes son repudiados por los ciudadanos; por eso sus niveles de desaprobación han alcanzado límites históricos.

En este contexto, que ya conocemos, se avecinan las próximas elecciones. En 2026 los ciudadanos recibiremos una cédula —que parecerá un sabanón— en la que figurarán más de 30 nombres de candidatos que buscan llegar a la presidencia. Habrá treinta propuestas distintas, con variadas experiencias, que nos habrán prometido durante la campaña convertirnos en la Suiza que, valgan verdades, a este paso nunca seremos. Veremos a payasos emulando a Bukele, a déspotas prometiendo mano dura y a moderados llamando a la concordia y la reflexión. Habrá los pintorescos, que, más que ideas, ofrecerán el show de siempre; los viejos conocidos, para quienes postular parece un negocio quinquenal; y la veterana Keiko Fujimori, que si no ve su nombre en una cédula electoral sufre una crisis de ansiedad. Habrá de todo, como en botica, pero la verdad es que dará lo mismo.

En un contexto en el que el presidente ya no tiene ninguna autonomía y se ve arrastrado por las decisiones de un Congreso mafioso, ¿de verdad importa quién gane el sillón presidencial? Ante una figura tan debilitada, ¿habrá alguna diferencia entre un Porky, un Phillip Butters, un Roberto Chiabra o cualquier otro u otra? Parece evidente que no. En este nuevo escenario, en el que la vacancia presidencial se ha convertido en el mecanismo mediante el cual el Congreso decide qué pelele le conviene más tener en la Casa de Pizarro, el voto popular ha dejado de tener relevancia o poder alguno. Los que ponen y sacan presidentes ya no son las elecciones ni las marchas en las calles pidiendo renuncias. Al presidente lo coloca un puñado de peruanos que, según lo que hemos visto en los últimos años, una vez que se acomodan en su curul se olvidan de a quién representan y se dedican a beneficiarse del cargo.

La consecuencia obvia ante esta nueva normalidad parece ser que vamos a tener que elegir con mucho cuidado y conciencia a los padres y madres de la patria, pero ahí estamos otra vez ante un callejón sin salida. En primer lugar, dependemos del menú de candidatos que ofrece cada partido político que, si vemos la oferta de los últimos años, suele ser paupérrima y mafiosa. En segundo lugar, ante la avalancha de candidaturas que invadirán la cédula, es prácticamente imposible que los electores tengan el tiempo y la paciencia para evaluar los mejores perfiles que merecen entrar al Congreso, así que probablemente voten un poco a ciegas, resignándose a que la cifra repartidora decida por ellos.

Ante este desolador escenario surge la propuesta que ya vemos correr por calles, plazas y redes sociales: “Por estos no”, un llamado a no votar por quienes actualmente están en el Parlamento y se han dedicado a ejercer su poder con un cinismo vomitivo. Me apunto: no pienso votar por ninguno de los partidos que mantienen bancadas mafiosas. Pero la pregunta del millón es: ¿por cuáles sí? ¿Surgirán propuestas decentes antes de abril de 2026? Si es así, ¿tendremos tiempo de conocerlas para elegirlas? Y si esto ocurre, ¿estamos seguros de que, una vez en el Congreso, no olvidarán sus promesas y echarán a andar la tentadora máquina que anula presidentes y beneficia sus mezquinos intereses?

Me disculparán la apatía y el pesimismo, pero me temo que al “por estos no” va a ser difícil que se le contraponga una propuesta decente. Así que, ya lo saben, ir a votar en las próximas elecciones será un mero trámite cuyos resultados probablemente no cambien en nada la precariedad en la que vivimos.

Fuente: https://jugo.pe/vacancia-presidencial-peru-2026-congreso/

18 de octubre de 2025

Perú: Hombres de paja

Ronald Gamarra

¿Tanto desprecia la fujiderecha al Perú y a los peruanos que no duda en endilgarles el gobierno a dos tipos con estas características personales turbadoras, por decir lo menos?

Ningún gobierno peruano ha conquistado así de rápido un desprestigio universal tan merecido como el de Jerí. Nombrado presidente en la madrugada del 10 de octubre, con barro y paja, a medianoche, como para que nadie se entere, ya en el curso de ese mismo día la denuncia de violación sexual vertida en su momento sobre él, así como su nada oculta adicción al porno y al lenguaje lascivo y sexista, daba la vuelta al mundo, literalmente. Bastaron menos de 24 horas para convertirlo en una celebridad global para desgracia de la imagen internacional del Perú, tan mellada por la fujiderecha antiderechos humanos y los 49 muertos de su títere Dina Boluarte.

Swissinfo, prestigiosa agencia suiza fundada en 1935, emitió un despacho en el cual destacaba burlonamente que las redes peruanas se poblaron de notas “donde lo apodaban como Pa-Jerí, e imágenes y emoticonos de violines, en referencia a la denuncia por violación que enfrentó a inicios de este año”. Lo mismo ocurrió con un despacho de la agencia EFE. Por su parte, la BBC calificó a Jerí de figura controvertida, que “no ayudará a calmar el panorama”, precisando que enfrenta señalamientos varios por corrupción y presunto abuso sexual. Una amplia selección de sus tuits rijosos acompañaba cada despacho. El gobierno transitorio nace muerto, destruido, en cuanto a su imagen dentro y fuera del país.

El nombramiento de un presidente del consejo de ministros con una afición compartida por las páginas de jovencitas en cueros no hará sino incrementar la imagen ya “controvertida” del gobierno. Nótese que no se trata de dos chiquillos en trance de descubrir la sexualidad con la curiosidad irrefrenable propia de la edad, sino de dos adultos más que maduros, un par de manganzones, metidos en una web como Instagram, persiguiendo decenas y decenas de páginas de jovencitas destapadas. Jerí ya es virtual cuarentón y su premier Álvarez se va hacia los 70. Es ridículo que estén merodeando por una web donde abundan adolescentes y mozas.

No soy moralista, tampoco misionero, ni mucho menos predicador. Simplemente observo, como todo el mundo, un comportamiento deleznable, impropio de dos señorones que pretenden gobernar un país donde el abuso a la mujer y a niñas y adolescentes es una pandemia en permanente crecimiento. ¿Tanto desprecia la fujiderecha al Perú y a los peruanos que no duda en endilgarles el gobierno a dos tipos con estas características personales turbadoras, por decir lo menos? ¿De verdad no tienen otros representantes? ¿Tan pobre es su semillero político que ya sólo pueden imponernos en el gobierno a un par de pornotrolls en reemplazo de una servil incompetente?

La dignidad tampoco figura en el vocabulario del flamante presidente del consejo de ministros. El mismo día en que le hicieron la propuesta para el alto cargo, Álvarez había publicado un artículo en “Expreso”, en el cual lamentaba la vacancia de Dina Boluarte como una “suma de errores, venganzas e intereses ideológicos”. No le había gustado nada la caída de la mujer de los Rolex. Pero qué rápido cambió de opinión apenas le ofrecieron el empleo. Se nota que es un tipo de reflejos inmediatos cuando se trata de su propia y muy personal mejoría. La miel del poder y sus privilegios lo estimularon para dejarse de opiniones “controversiales”, compartidas con lo más rancio de la ultraderecha local.

Álvarez proviene de lo más reaccionario de la política local. Es un caserito de los infames programas de Willax. Es un terruqueador profesional, que incrimina toda protesta popular como asonada subversiva y promueve en consecuencia la represión de las libertades ciudadanas. Detesta a la generación Z, a la que califica de banda y heredera del MRTA. Aparte de eso, es todo un exponente de la discriminación racial, sexual, clasista y otros tipos de odio. En un artículo publicado el 21 de enero, en “Expreso”, con el título abiertamente provocador de “Maricones y beatos”, Álvarez se dolía y se lamentaba porque, escribía él, han desaparecido los programas cómicos, “pues hoy es inadmisible cualquier burla al viejo, al homosexual, al negro, al serrano, al tonto, al gordo. Así, fueron prohibidos personajes como la Paisana Jacinta y marcas inocuas como la mazamorra La Negrita. Los ciudadanos, en general, aprendimos a callar nuestras opiniones por miedo al bullying de los radicales”.

Así pues, este señorón se queja de que la “libertad” de insultar, ridiculizar, injuriar, ofender o hacer escarnio de las personas integrantes de colectivos sociales minoritarios o vulnerables se haya vuelto cada vez más estrecha por culpa de los “radicales”. Aparte de que miente descaradamente, porque nunca se ha formulado una prohibición legal contra programas o marcas en nuestro medio, Álvarez no puede, ni quiere, comprender que, poco a poco, la opinión pública ha ido cambiando en nuestro medio, especialmente entre las nuevas generaciones, mientras él se atrinchera en la mentalidad tradicional discriminadora. El tipo reniega porque ya no puede cholear con la “libertad” de antes. Es incapaz de reconocer y darles la bienvenida a la igualdad y al respeto.

¿Hará algo esta administración de pornotroles para contrarrestar la ola de criminalidad? Hay que dudarlo. Está demostrado que el problema no interesa a la coalición mafiosa que los ha ungido de primeros espantajos de la república. Servirán seguramente para el proyecto de intrusión en el poder judicial y de disciplinamiento de los jueces que defienden sus fueros y competencias, así como para el plan de manipular las elecciones generales de 2026 y garantizar la continuidad del pus en el poder. No se ve que tengan otra utilidad. Llegado el caso, incluso, la costra que padecemos podría desecharlos y sustituirlos por otros hombres de paja, por otros peleles. No cabe esperar nada bueno de este gobierno de transición. Debemos persistir en luchar por la restitución de la democracia. Tarde o temprano lo conseguiremos.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 754 año 16, del 17/10/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

17 de octubre de 2025

Perú: Que se larguen

César Hildebrandt

"Es el gabinete de los NN nombrado por JJ bajo la supervisión de K"


La calle grita que se vayan todos.

La derecha no quiere irse. La derecha nunca se va. A la derecha hay que echarla a patadas. No para que venga una izquierda sectaria, inamovible y desastrosa sino para que el pueblo recupere sus derechos. ¿O qué otra vaina es la democracia?

Con Jerí, tanto como con Boluarte, gobierna el Congreso del hampa. Pero ahora no necesita personal de servicio. Es un buffet libérrimo y cada uno se sirve lo que quiere. Y se sirven hasta atragantarse.

Para que el Congreso del hampa siga gobernando –ese era el acuerdo– el señor del bividí colgado y el patrimonio en alza ha tenido que nombrar un gabinete sacado de un almacén de mermas. Esa selección de reputaciones en quiebra la preside un abogado virreinal que cree que el Perú no debió independizarse en 1821 sino un siglo después.

Y allí está la ministra del MEF, que es subordinada de José Salardi, quien, a su vez, preside el plan de gobierno de César Acuña. Los ministros de Justicia y Relaciones Exteriores pasaron directamente por el filtro de Fuerza Popular mientras que todos los demás –sin excepción– son lo suficientemente insignificantes como para prestar el favor que se les solicite en el momento que sea necesario. Es el gabinete de los NN nombrado por JJ bajo la supervisión de K.

La calle sale a protestar y quiere asomarse al Congreso. Y allí está otra vez la policía estúpidamente violenta, deliberadamente provocadora, custodiando la fábrica de esas leyes que el crimen organizado inspiró y agradece.

Entonces se desata la guerra. Pero en esa guerra hay un pueblo expresándose con ira legítima y hay una policía de tan mala fama que hasta el ministro del Interior, un terruqueador salido de los años 80, ha prometido reformar. Puede haber excesos, pero nadie puede discutir el derecho de la gente a manifestar su asco por lo que está pasando.

Algún ser angélico preguntará: ¿Pero no es que ya botaron a Dina?

Sí, pero ahora está Jerí, que podría ser moralmente hijo de Dina, primo de Rospigliosi, entenado de Montesinos, sobrino de Acuña. Y junto a él está Ernesto Álvarez, que es una ensalada de lo peor del Apra, lo más rancio del PPC y lo más sabrosón del oportunismo omnívoro con facha académica.

El veredicto popular es que se larguen todos. Pero la derecha preferirá ver muertos en la calle, balas suasorias, incendios populares, heridos uniformados propios, con tal de seguir su plan. Y ese plan, como es notorio, es el siguiente: o barremos en las elecciones del 2026 o barremos con las elecciones del 2026 si “la seguridad nacional” así lo exige.

Desde la caída suicida de Pedro Castillo, el Perú carece de un gobierno legal. Está claro que la destitución de Castillo no contempló el debido proceso y fue abiertamente inconstitucional. Jerí es el sucesor de un gobierno ilegal que, además, se hizo ilegítimo por su ineptitud, corrupción y escándalos. Jerí no es el presidente que los peruanos mayoritariamente reconocen como autoridad constitucional. Y Jerí debería escuchar la ronquera del masivo hastío en vez de los susurros de los cortesanos que le dicen: quédate porque así me quedo yo.

La gente tiene derecho de expresarse con furia porque es furia lo que merecen el gobierno de Jerí, emanación del de Boluarte, la prensa que lo arropa, los locutores asquerosos que terruquean a los manifestantes, la derecha pagada que sale en Willax y anexos a horrorizarse por lo que sucede. Y es furia lo que desata que infiltrados policiales vestidos de civil disparen a matar para que, de inmediato, los canales N del sanchecerrismo reciclado digan que los protestantes se matan entre ellos para tener pretextos y seguir marchando.

Para la gran prensa, cuando los amnistiados por Rospigliosi hacían sus Putis y sus Cayaras, todo estaba bien. Eran los daños colaterales de una guerra que no habíamos declarado. Pero no hay que olvidar que esa guerra se la ganamos a Sendero para evitar una dictadura sanguinaria y para defender los fueros de la democracia. No se la ganamos para que el hampa se apoderara del Congreso, para que una mujer sin escrúpulos nos gobernara casi tres años y para que un sujeto como Jerí nombrara un gabinete salido de alguna escombrera. Es demasiado.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 754 año 16, del 17/10/2025


https://www.hildebrandtensustrece.com/

https://www.leerydifundir.com/2025/10/peru-se-larguen/

Perú: Idiotas, no somos

Patricia del Río

El Congreso quitó el fusible Boluarte y demostró que tiene todo el control

Hoy, viernes 10 de octubre, al momento en que escribo esta columna, el Perú amanece con un nuevo presidente. El congresista José Jerí Oré, en su calidad de titular del Congreso, asumió el cargo luego de que Dina Boluarte fuera destituida del gobierno por mayoría absoluta durante la madrugada. El proceso —como lo han sido todas las últimas vacancias de las que hemos sido testigos— fue violento, acelerado y vino acompañado de un discurso que pretende vendernos la idea de que el Congreso nos ha salvado de la peor lacra que haya gobernado el país en los últimos años. Pero habrá que recordarles a los padres de la patria que idiotas, no somos.

Dina Boluarte tenía que irse, y nadie llorará su partida. La indolencia, frivolidad y absoluta ineficiencia a la que nos sometió durante dos años y 306 días hacían su permanencia en la presidencia de la República insostenible. En realidad, debió irse mucho antes. Debió hacerlo cuando, recién iniciado su mandato, ordenó reprimir con brutalidad las protestas que consideraban su nombramiento ilegítimo, dejando cincuenta peruanos muertos a manos de las fuerzas del orden. Debió irse cuando fue incapaz de explicar por qué lucía lujosos relojes Rolex que claramente no podía comprar con su sueldo. Debió irse cuando abandonó sus funciones de presidenta para operarse la nariz y rellenarse los pómulos con ácido hialurónico. Y debió irse todas las veces que un peruano murió asesinado por las mafias que su gobierno no solo no quiso controlar, sino que benefició con leyes laxas que impedían su desmantelamiento.

Pero no se fue. Durante dos años y 306 días vimos cómo se acumulaban las mociones de vacancia que los poquísimos congresistas de oposición presentaban, a modo de gesto simbólico, sabiendo que sus aliados en el parlamento las archivarían. Durante esos meses —y años— en que tuvimos que soportarla, la ciudadanía, que la castigaba con niveles inéditos de desaprobación (98 o 99 %), tuvo que asistir impotente al espectáculo de un Congreso plagado de forajidos y oportunistas que la protegía y la apañaba a cambio de leyes mafiosas y prebendas políticas.

Los poderosos partidos de César Acuña (APP), Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Rafael López Aliaga (Renovación Popular), José Luna Gálvez (Podemos) y demás grupetes no se cansaron de aprobarle gabinetes impresentables, de cubrirle los delitos y de librarla de cualquier responsabilidad penal por sus reprobables acciones. Solo cuando descubrieron que la señora era un lastre para sus fines electorales se atrevieron a librarse del bulto.

Y aquí estamos los peruanos otra vez, con nuestro octavo presidente en ocho años, asistiendo asqueados a un espectáculo que nadie se cree. Vergonzosos resultan los discursos de los congresistas que hoy piden disculpas por no haber escuchado el clamor del pueblo. Se deberían lavar la boca con jabón los líderes políticos que ahora, con el ceño fruncido, intentan desmarcarse de quien fue su aliada más funcional. Porque la mejor muestra de que siguen despreciando al pueblo al que dicen hoy escuchar es habernos dejado a José Jerí Orué al mando, un presidente acusado de violación y de múltiples delitos, que lo descalifican de plano para conducir una etapa de transición tan compleja como la que enfrentamos.

Con un títere en la presidencia de la República y un fujimorista rabioso (Fernando Rospigliosi) en la presidencia del Congreso, lo único que han dejado en claro las bancadas cómplices de Dina Boluarte es que la mafia que apañaba a Boluarte continúa. Y la verdad es que pocas garantías nos quedan de tener elecciones limpias en este tenebroso escenario. Sí, Dina se fue, pero la podredumbre persiste.

Fuente: https://jugo.pe/nuevo-gobierno-poder-oculto-analisis/

2 de diciembre de 2021

Perú: La vacancia como un método para capturar o derrocar a Castillo

César Zelada

Según las tendencias que se desarrollen.

La vacancia presidencial planteada por la congresista Patricia Chirinos ha generado diversas reacciones. Desde los que señalan que la vacancia es parte de la “democracia” hasta los que avizoran que el destino de Castillo está echado. Hay incluso periodistas de la talla de Hildebrant que agitan por el Cierre del Congreso para evitar lo que sería el apocalipsis.

Una mayoría popular no quiere más inestabilidad política

No obstante, si analizamos profundamente, pues, veremos que no hay condiciones políticas para una vacancia ya que la misma necesita de 87 votos que la ultraderecha hoy no tiene. Al contrario, el Legislativo es más impopular que el Ejecutivo y una mayoría de la opinión pública, según la encuestadora IPSOS-Comercio, no quiere más inestabilidad política, sino que los políticos resuelvan sus problemas como la inflación (24%), el desempleo (30%) y la inseguridad ciudadana (17%). “Me parece difícil esta vacancia con pronóstico político”, dijo el analista Mirko Lauer (LR, 19/11/21).

Y esto también lo sabe la ultraderecha. Por eso es que el congresista de corte neofascista Jorge Montoya, declaró que, “este no es el momento”. Se refiere al “momento” porque es consiente que la última movilización contra Castillo no congregó a más de 200 personas. Es así como podemos comprender que la iniciativa de Chirinos podría responder a una aventura personal por posicionarse mediáticamente y disputar el liderazgo de la ultraderecha, así como el de negociar las denuncias por corrupción que tiene en su haber.

El golpismo y el punto de quiebre de Castillo

Pero si vemos a la vacancia desde una perspectiva histórica, pues, podríamos decir que la misma es parte de la estrategia de la ultraderecha, que siempre denunciamos, y que fue trazada desde el ballotage y que consistía en el terruqueo y en poner una grieta entre Castillo y Perú Libre (PL), con el fin de “individualizarlo” y dejar sin estructura partidaria al primero para luego “institucionalizarlo” y capturarlo, a la vez que el neofascismo desarrolla una base social de masas.

Y en efecto, de las declaraciones de “Cerrón no será ni el portero de Palacio”, Castillo, ha pasado a co-gobernar con el poderoso grupo económico Romero, que tiene a Prado como Ministro de Producción, marcando un punto de quiebre político hacia la derecha.

La derecha política y la derecha económica

Por esto último sería bueno distinguir entre la derecha política y la derecha económica, ésta última tiene a la CONFIEP reconociendo a Castillo como presidente desde los resultados del ballotage (cuando había mejores condiciones para dar el golpe que tanto agitan desde el reformismo de izquierda), mientras que el gremio que no lo reconoció como la UNG, rompió entonces para luego acompañar a Castillo en su gira por EE.UU. Mientras que, por otro lado, la centroderecha con APP, tuvo una visita simbólica de la premier Vásquez justamente a la casa del jefe partidario: Acuña; en medio de los dimes y diretes entre el poder chotano y el poder caviar.

La vacancia como un método para institucionalizar y capturar a Castillo

Así las cosas, por ahora, el planteo de la vacancia se cae por su propio peso e interviene como parte de una estrategia de presión que utiliza un sector de la derecha para cooptar a Castillo y encomendarle el trabajo sucio que consiste en avanzar en el pacto con el FMI y mantener el régimen de explotación capitalista a la vez que contiene a las masas (esto explicaría porque la derecha congresal dio marcha atrás en el paquetazo antilaboral). Es en este sentido que hay que ubicar las declaraciones de la presidenta Mari Carmen Alva, “Con el voto de confianza otorgado por el Congreso, esperamos que la premier Mirtha Vásquez…garanticen la paz social y el orden interno que nuestro país necesita».

Las poses izquierdistas del gobierno Castillo-Vásquez

Y utilizarían la vacancia hasta dejar a Castillo como “palo de gallinero”. “El mejor escenario para el país es que se presione al presidente Castillo para que se rodee de gente capaz”, redactó el periodista de centro Álvarez Rodrich. Más claro ni el agua. Este sector de derecha es el más inteligente porque tiene miedo a una irrupción de las masas. Y si bien es cierto Castillo tiende a veces a discursear sobre la renegociación del gas, pues, lo hace más como pose que por convicción ya que la premier Vázquez (quien ha tenido que hacer públicas sus cartas para hacer renunciar o llamar la atención a Ministros del poder chotano), ha terminado conciliando con Camisea, quien ha señalado que es el Estado el que tiene que invertir en la red de masificación del gas.

Es lo mismo que hicieron con Ollanta. Solo que, con éste, fue Vargas Llosa quien se encargó de “institucionalizarlo”, Hoja de ruta mediante, mientras que, con Castillo, es una presión sistemática ultraderechista hasta que éste agache completamente la cabeza y nombre a un premier que sea de consenso del arco derechista y no una premier con tufo centroizquierdista como es Vásquez, quien desde que asumió la jefatura del Congreso el año pasado ha hecho buena letra para ser aplaudida por un sector del poder económico (enterrando leyes contra la usura bancaria, el 14N y co-gobernando con Sagasti y el FMI, con el saldo de tres muertos durante la huelga obrero-rural). Esta tendencia es la más importante y que beneficia al centro derecha, por ahora.

La vacancia como método para derrocar a Castillo

Todo lo anterior no significa que la vacancia no se vaya a dar. La vacancia es claramente una tendencia dentro de la lucha de clases, batuteada por la ultraderecha, que podría tener cierto consenso siempre y cuando Castillo pierda completamente su popularidad o se vea involucrado en un escándalo de corrupción.

Por ahora, los escándalos que le rodean a Castillo parecieran haber acabado con la renuncia del secretario chotano de Palacio, Bruno Pacheco, quien estaría involucrado en cubileteos para colocar a los mandos de las FF.AA., por presionar al jefe de la SUNAT para que favorezca a empresarios “amigos” y por habérsele encontrado $20,000 en el baño de su oficina.

Sin embargo, la sospecha de que estaría despachando en una Casa en Breña y la filmación de una persona parecida al presidente Castillo (pero con gorro), en actos que podrían configurar ilícitos penales, podría generar el consenso necesario para que la moción de vacancia sea aprobada en el Congreso y se debata el juicio político. Esta cuestión incluso podría dar “un salto” en la crisis si es que Castillo no da explicaciones convincentes acentuando la tendencia a la vacancia. De lo contrario, tendríamos un Castillo más magullado y que difícilmente pueda acabar su mandato.

Al parecer, esta dinámica también la habría comprendido su aliada, la “caviarada”, que habría botado una encuesta reciente con el IEP, señalando que Castillo ha caído hasta 25% de aprobación (15 puntos menos en relación de setiembre), preparando el terreno para la sucesión constitucional. La renuncia de Castillo implicaría que otra advenediza como la vicepresidenta Dina Boluarte asumiría la presidencia de la República. Pero tal vez no sería por mucho tiempo ya que también está involucrada por la justicia capitalista en el caso de “los dinámicos del centro”.

Desde el principio del gobierno, Castillo confió más en la institucionalidad que en las masas que lo auparon al poder

Hay conclusiones importantes que sacar de todo este proceso político. El más relevante sería que estamos observando que Castillo no tiene convicciones ni en mente desarrollar un organismo de contrapoder popular(*) (como el reformista Evo Morales que creó la CONALCAM), ni Plan de Lucha para arrebatarle el poder a la Elite capitalista sino dar más concesiones a ésta afianzando un cogobierno como es la integración de los grupos Romero y Acuña al gobierno. Si a esto agregamos la casi hegemonía de la “caviarada” y la tutela del imperialista FMI sobre el MEF, pues, podríamos estar hablando de una derechización más pronunciada (y sin retorno), por parte de Castillo.

Bajo esta perspectiva, aquellos que se reclaman “mariateguistas” y continúen apoyando al gobierno, podrían terminar hundiéndose con éste en el barro de la descomposición política.


Nota:

(*) El Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad (FNDG) se formó como un aparato, sin autonomía, a la defensiva y electorero.

César Zelada. Director de la revista La Abeja obrera (teoría, análisis, debate y organización).