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7 de octubre de 2025

Perú: Son Niñas no madres: aborto terapéutico ¡Ya!

Irma Del Águila

"El aborto terapéutico tiene una aprobación nacional excepcional: el 74% de peruanos está a favor del aborto terapéutico practicado a niñas violadas"

En julio de 2023, "Mila" (seudónimo), una niña de apenas 11 años, embarazada por su padrastro, presentó una denuncia ante la PNP. La pequeña había sido violada desde los 7 años. Estos durísimos alegatos sirvieron de poco: el 3 de agosto, la junta médica del Hospital Regional de Loreto se negó a practicarle el aborto terapéutico. Increíblemente, se argumentó que la violación que había sufrido "Mila" no estaba contemplado en el protocolo del aborto terapéutico.

Ante la persistente denuncia pública de Promsex y de otras instituciones preocupadas por la suerte de la pequeña "Mila", condenada a llevar adelante un embarazo con riesgo de su propia vida, el Instituto Nacional Materno Perinatal de Perú (INMP) aprobó la interrupción del embarazo.  El INMP determinó que la niña enfrentaba "un mal grave o permanente" en su salud física y mental, según comunicación del 12 de agosto.

El caso de "Mila" es de los poquísimos en los que el Estado peruano, presionado por la sociedad civil o por instancias internacionales, interviene a favor de las niñas. En la mayoría de casos, las niñas son forzadas por el Estado peruano. La realidad es de espanto: Ojo Público indica que entre 2012 y 2022, "68 niñas de 10 años o menos fueron forzadas a ser madres en el Perú", según reporta el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea.

Si en el Perú todo acto sexual con niñas y adolescentes de 14 años o menos constituye una violación sexual, el embarazo forzado es de una frecuencia alarmante. Ojo Público también señala que 12.087 niñas entre los 11 y 14 años, víctimas de abuso sexual y embarazadas, "fueron obligadas a parir", entre 2012 y 2022. Sin que el Estado peruano les ofrezca de oficio la posibilidad del aborto terapéutico. Y sin que el Estado se haga cargo del perjuicio moral y personal que impone a las víctimas.

Eso tiene que cambiar. Patricia Correa, ex ministra de educación, puntualiza la necesidad de crear un sistema de reparaciones del Estado peruano. Que el Estado se haya cargo del daño irreparable que origina a tantas niñas.

Pero ¿qué sucede en el Perú que permite por décadas tan inaceptable situación?

Hay muchos elementos que juegan en contra de la vida y la salud de las niñas violadas. Uno de ellos, advierte Patricia Correa, es la acción organizada de agrupaciones extremistas como "Con mis hijos no te metas" que ejercen presión social desde distintos frentes para forzar al Estado a no practicar los abortos terapéuticos.

Se ejerce presión en el interior de los mismos hospitales públicos, donde incluso se han colocado letreros advirtiendo que el aborto es "un delito"; recordemos, el pastor evangélico Julio Rosas denunció a la Defensoría del Pueblo en 2019 por “apología de tentativa de homicidio” solo por el hecho de mostrarse a favor del aborto terapéutico; en los colegios, muchísimas APAFA en todo el país están infiltradas por miembros de esta u otras organizaciones ultraconservadoras que satanizan la educación sexual integral. En fin, su presencia en los medios de comunicación es manifiesta. Se trata pues de una ofensiva conservadora en toda regla.

¿Qué hacer? Primero, afirmar el aborto terapéutico como lo que es, un derecho elemental. Y así lo entiende la mayoría de la gente. Contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer, el aborto terapéutico tiene una aprobación nacional excepcional: el 74% de peruanos está a favor del aborto terapéutico practicado a niñas violadas y embarazadas (encuesta Ipsos, 2024).

Más todavía, el 65% de peruanos está a favor de un aborto terapéutico "cuando peligra la salud de la madre" (encuesta IEP, 2023). La cifra se incrementa a 70% entre los jóvenes de 18 a 24 años y 74% entre los entrevistados en Lima ¿Y entonces?, ¿quiénes convierten este asunto de derechos elementales y de salud pública en un tabú social? Los sectores ultraconservadores que han capturado territorios en el aparato estatal y que hoy son aliados estratégicos de este gobierno y del Congreso de la República.

Hoy, es imperativo dar la batalla cultural, como se dice, pero también la batalla política. La oposición democrática debe tener este asunto bien claro: sí, al aborto terapéutico a niñas violadas. Son #niñasnomadres. Amén de ampliar este derecho a mujeres violadas. Es de justicia.

Urge un pronunciamiento de los precandidatos a la presidencia de la República. Desde Vicente Alanoca/ Guillermo Bermejo hasta Rafael Belaúnde, pasando por Alfonso López Chau y otros. No es un asunto menor.

Ya existen consensos mínimos en la oposición: 1. Derogar las leyes procrimen organizado. 2. Justicia para los deudos de los asesinados en las protestas de 2022 y 2023. A este piso mínimo se agrega: 3. Aborto terapéutico para las niñas violadas. De una buena vez.

Fuente: https://larepublica.pe/opinion/2025/10/05/son-ninas-no-madres-aborto-terapeutico-ya-por-irma-del-aguila-hnews-130170

3 de agosto de 2025

Perú: Niñas doblemente condenadas

Ronald Gamarra

"Empezaron una campaña de intimidación al personal médico y sanitario"

Cada día, en nuestro país, cuatro niñas entre 10 y 14 años de edad pasan precozmente a convertirse en madres. En total, 1,611 niñas de este rango de edad se convirtieron en madres en el año 2022. No solo eso. Cada día, 9 niñas de esa edad quedan embarazadas. Es decir, 3,285 en un año. Estos datos estadísticos provienen del registro de la oficina de la UNFPA en el Perú, entidad de la Organización de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva. Como todos sabemos, las relaciones sexuales con menores de 14 años están prohibidas por ley penal y configuran el delito de violación. Cada año se perpetran alrededor de 10 mil violaciones sexuales de niñas.

Esta estadística del abuso y la vergüenza se mantendrá o incluso se incrementará gracias al celoso fanatismo ultrarreligioso de la congresista Milagros Jáuregui, que hace apenas unas semanas celebraba eufóricamente haber logrado bloquear la actualización del protocolo de aborto terapéutico del Instituto Nacional Materno Perinatal, de manera que no incluya el aborto terapéutico de las niñas embarazadas por violación que, por lo mismo, sufren afectación en su salud mental. Qué tal crueldad infligida desde el Congreso, con Jáuregui como cabecilla, contra niñas a las que obliga a ser madres después de una violación, niñas cuyos cuerpos y desarrollo psíquico no están preparados para la dura prueba de gestar y parir. Niñas que deberían seguir siendo niñas, no madres a la fuerza por violación.

La congresista Jáuregui proclama haber conseguido “un histórico logro provida”. No hay duda de que se trata de un resultado a favor de su agenda ideológica. Lo que no tiene presente es que su logro ideológico se levanta sobre la ruina de la vida de niñas indefensas, que no han llegado a la madurez. Se trata de algo que puede agradar a seres privados de compasión. Dicen, en su extremo fanatismo, que lo hacen por su convicción de defender la vida humana desde la concepción. Para aquellos a quienes un cigoto, que está muy lejos de ser un feto, vale más que la vida y la salud de una niña de diez años.

El embarazo de las niñas por violación es una de las peores formas de tortura que algunos fanáticos trabajan por normalizar socialmente. Para personas como la congresista Jáuregui, la niña violada está obligada a gestar y parir el hijo de su violador, y para ello está forzada a arrostrar todo el perjuicio del embarazo precoz para su salud física y mental, a sufrir en silencio el peligro para su propia vida y su integridad corporal y psíquica. Esto demuestra a qué extremos de ensañamiento hacia la infancia están dispuestos a llegar los sectarios autodenominados provida en su “lucha ideológica”.

El “logro” de la congresista Jáuregui es parte de una campaña que los llamados grupos provida vienen llevando a cabo contra los derechos de la infancia, muy especialmente contra la aplicación del aborto terapéutico, que en nuestro país está admitido desde el Código Penal de 1924, hace más de un siglo. Sin embargo, en todo este tiempo su aplicación estuvo mediatizada y hasta neutralizada por la falta de normas reglamentarias, en particular el denominado protocolo médico. Esta norma reglamentaria, se aprobó finalmente a mediados de la década pasada, gracias a la presión de la sociedad civil y de los organismos internacionales de defensa de los derechos del niño.

La ofensiva de los extremistas provida no tardó en llegar. Y no solo se trata de que expongan sus argumentos. No, nada de debate. Directamente empezaron una campaña de intimidación al personal médico y sanitario, amenazándolos con demandas judiciales si acataban las normas del protocolo médico. Esta campaña logró que varios equipos médicos de diversos hospitales del país se nieguen a practicar el aborto terapéutico a las niñas embarazadas por violación, por temor a las amenazas de represalias judiciales de estos grupúsculos de fanáticos. Pero esta vez han ido más allá, al someter a su campaña al propio Instituto Nacional Materno Perinatal, que es algo así como la entidad rectora del subsistema de salud materno infantil. En todo esto, ha colaborado el silencio pusilánime de las autoridades del Ministerio de Salud. Es evidente que este ministerio ha caído en manos del oscurantismo, pues en ningún momento ha apoyado a su personal médico, como debía y estaba obligado a hacerlo.

La congresista Milagros Jáuregui controla su propia secta fundamentalista, llamada “La Casa del Padre”. Un reportaje del periodista Alessandro Azurín narra con detalle el control que la congresista y su familia ejercen sobre esta supuesta asociación civil religiosa desde hace ya casi 20 años. Dominio que, entre otros beneficios, les habría permitido amasar un importante patrimonio familiar.

Es sabido que gran parte de estas sectas son en realidad vías para el enriquecimiento de supuestos pastores que se aprovechan de la candidez de los fieles. Por último, no puede extrañar que la señora Jáuregui sea militante de Renovación Popular, el partido de López Aliaga, otro fanático que dice usar cilicio, que dice aplicarse azotes como penitencia y que está enamorado de la virgen María. Cada loco con su tema, pero eso no les da patente de corso para abusar de las niñas embarazadas por violación y negar su derecho a una infancia normal.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 743 año 16, del 01/08/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

6 de julio de 2025

Perú: Una monstruosidad a vista de todos

Patricia del Río

Cuando una niña se ve forzada a parir hijos, es doblemente violada

En el Perú ostentamos un récord vergonzoso: ser el lugar donde parió la madre más joven del mundo. Su nombre era Lina Medina, y dio a luz a un bebé de 2 kilos y 700 gramos a la edad de 5 años. Esta aberración ocurrió en el año 1939 y fue un hecho tan escandaloso que dio la vuelta al mundo. Lina, una pequeña nacida en Huancavelica, tenía un desorden hormonal que la hizo menstruar desde los dos años. Los registros médicos especifican que, además, tenía vello púbico y un incipiente desarrollo mamario producto de su extraña condición. Pero que una niña menstrúe no es razón suficiente para que se embarace, debe haber además una relación sexual. Al comienzo se creyó que el padre la había violado y después se sospechó que el agresor podía ser uno de sus hermanos; sin embargo, nunca se pudo establecer lo que había sucedido realmente y Lina no obtuvo justicia.

Su hijo, al que llamó Gerardo en agradecimiento al médico que la atendió, nació sano y se crió al lado de su niña madre. Murió ya adulto, de 40 años, producto de una extraña enfermedad a la médula ósea. Revisando documentación sobre el caso, me topo con las fotografías, que son desgarradoras: en una aparece Lina, desnuda, con su cuerpo de niña y su abultado vientre de varios meses de gestación. En otras sale al lado de su hijo; él en un cochecito, ella con su vestidito de niña y lazos en la cabeza. En los rostros de ambos hay confusión, hay desamparo, hay la desolación de saberse observados sin entender muy bien por qué. El caso de Lina fue comentado en todos los círculos científicos de la época y la familia obtuvo las ofertas más extrañas: desde exhibir a la niña madre y al niño hijo en un circo de curiosidades, hasta formar parte de estudios médicos. El entonces gobierno de Óscar R. Benavides prohibió, vía decreto, que los niños fueran exhibidos u observados como fenómenos para protegerlos de un presunto daño moral, y se comprometió a asignarles una pensión que nunca se hizo efectiva.

Con espanto, he escuchado alguna vez  a activistas provida citar el caso de Lina como un «milagro», un ejemplo de que «se pueden preservar las dos vidas». Sin embargo, lo que este caso ejemplifica es una situación que nunca debería repetirse. Las niñas no están ni psicológica ni físicamente preparadas para ser madres. Lina tenía un embarazo muy avanzado cuando se le diagnosticó, lo cual impidió un aborto terapéutico en su momento. Pero en cualquier país civilizado, ninguna niña debería ser obligada a pasar por un calvario similar. Hasta hace pocas semanas, cualquier otra menor de 14 años en una situación similar tenía la oportunidad de evitar ser madre siendo niña; hoy, esa oportunidad les ha sido negada por una tira de fanáticos

Aunque el aborto terapéutico sigue siendo legal en Perú, las presiones ejercidas por personas como la congresista Milagros Jáuregui (Renovación Popular) han llevado a la Maternidad de Lima a modificar su guía clínica. Las nuevas reglas eliminan dos causales cruciales para acceder al aborto terapéutico por daño a la salud mental: cuando el embarazo es producto de una violación sexual en niñas y adolescentes, y cuando hay malformaciones congénitas incompatibles con la vida.

Como señala el portal Salud con Lupa, estas causales se habían logrado por consenso entre nueve sociedades médicas, la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología y el Colegio Médico. Sin embargo, la presión de Jáuregui y el respaldo de grupos ultraconservadores, que en su «defensa de la vida» están dispuestos a destrozar la existencia de miles de niñas en Perú, pudieron más.

Las cifras son escalofriantes: entre 2020 y junio de 2023, se registraron 167.324 embarazos infantiles y adolescentes en nuestro país, pero solo 475 menores accedieron al aborto terapéutico. Las demás fueron, como Lina, niñas madres cuyas existencias quedarán marcadas para siempre.

https://jugo.pe/una-monstruosidad-a-vista-de-todos/

https://www.leerydifundir.com/2025/07/peru-una-monstruosidad-vista-todos/

 

2 de mayo de 2025

Perú: Los enemigos de las niñas

Indira Huilca

No es suficiente que en el Perú se haya registrado una violación sexual cada 40 minutos durante los primeros tres meses de este año. Ni que en 2023, 1357 niñas menores de 14 años hayan sido obligadas a dar a luz producto de una violación sexual. Y mucho menos que el Estado peruano haya sido sancionado por instancias internacionales en tres ocasiones —2005, 2011 y 2023—,  por violar los derechos de tres menores al impedirles acceder al aborto terapéutico en el sistema de salud pública, a pesar de que este se encuentra despenalizado desde 1924.

Para grupos religiosos ultraconservadores y personajes como la congresista Milagros Jáuregui (Renovación Popular), esta tragedia que vivimos con miles de mujeres y niñas peruanas violentadas sexualmente no es suficiente, por eso han emprendido una campaña de ataques, mentiras y presión política contra la Maternidad de Lima para dejarnos aún más desprotegidas. El objetivo es que esta entidad pública no siga implementando su Guía de Aborto Terapéutico.

Lo que buscan Jáuregui y sus operadores antiderechos, como el grupo autodenominado “padres peruanos”, es impedir, por ejemplo, que niñas como “Mila”, quien a los 11 años quedó embarazada luego de ser abusada sexualmente por su padrastro desde los 6 años, no accedan al aborto terapéutico. En su caso, la junta médica del Hospital Regional de Loreto rechazó realizarle el aborto terapéutico señalando que ese embarazo no representaba una afectación para su vida o su salud. Tras una nueva evaluación, fue la Maternidad de Lima la que realizó este procedimiento, argumentando que la gestación sí representaba un riesgo grave para su salud física y mental: como lo es para toda niña de 10, 11, 12, 13, 14 o 15 años. Usaron un criterio básico de salud pública que incluye considerar el impacto en la salud mental y un enfoque desde la niñez. Y esto es lo que para la señora Jáuregui es inadmisible, lo califica de “ilegal” y la ha motivado a citar al director de la Maternidad de Lima al Congreso, frente al silencio cómplice del Ministro de Salud, el acuñista César Vásquez.

No es ético ni humano obligar a una niña a gestar. Sostener que una niña con depresión, tras ser violentada sexualmente por el padre, padrastro, abuelo u otro abusador, puede llevar un embarazo que no represente un grave riesgo para su vida y su salud es pura hipocresía y maldad. No permitamos más retrocesos. Son niñas, no madres.

https://larepublica.pe/opinion/2025/05/01/los-enemigos-de-las-ninas-por-indira-huilca-hnews-59381

https://www.leerydifundir.com/2025/05/peru-los-enemigos-las-ninas/ 

9 de julio de 2022

Casi un tercio de las mujeres en los países en desarrollo empieza a tener hijos en la adolescencia

ONU    (ONU Noticias)

América Latina y el Caribe es la región con la más alta proporción de nacimientos de madres adolescentes, con el 18% del total mundial de esos partos. Un nuevo estudio de la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva revela que casi la mitad de las madres adolescentes dan a luz antes de los 17 años.

Cerca de la tercera parte de las mujeres que viven en los países en desarrollo se convierte en madre antes de los 19 años y casi la mitad de los primeros nacimientos de adolescentes son de niñas de 17 años o menos, informó este martes el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en un nuevo estudio sobre el tema.

Para la directora ejecutiva del UNFPA estas estadísticas evidencian que el mundo “le está fallando” a las adolescentes.

“Los embarazos repetidos entre las madres adolescentes son una clara señal de que esas chicas necesitan información y servicios de salud sexual y reproductiva desesperadamente”, dijo Natalia Kanem.

Invertir en educación y servicios para las niñas y adolescentes

Remediar este fenómeno, que desafortunadamente disminuye a un ritmo que alcanza apenas tres puntos porcentuales por década, requiere inversiones por parte de los gobiernos que amplíen las oportunidades, educación y capacidades de las adolescentes para evitar así embarazos precoces no deseados.

“Cuando las niñas puedan trazar el curso de su vida, la maternidad en la infancia se volverá cada vez más rara”, afirmó la titular del UNFPA.

En este tenor, la agencia recomienda a los responsables de la elaboración de políticas, tomar en cuenta la urgencia de ofrecer a las niñas educación sexual integral, tutoría, apoyo social y servicios de salud de calidad, además de brindar apoyo económico a las familias e involucrar a las organizaciones locales.

Estas acciones, dice el UNFPA, deben ocurrir en un marco legal y de políticas de respaldo que reconozca la derechos, capacidades y necesidades de las adolescentes, en particular de las de grupos marginados de población.

Nacimientos múltiples

El informe revela que, de acuerdo con los datos del periodo 2015-2019, aunque la fecundidad mundial ha disminuido, las mujeres que comenzaron a tener hijos en la adolescencia tuvieron casi cinco nacimientos al llegar a los 40 años.

El documento explica que, una vez que han tenido un primer hijo en la adolescencia, las jovencitas tienden a seguir embarazándose.

Detalla que casi el 75% de las niñas con un primer parto a los 14 años o menos tiene un segundo alumbramiento en la adolescencia, y agrega que el 40% de las que tienen dos partos tienen un tercer hijo antes de salir de la adolescencia.

El UNFPA recuerda que las complicaciones del parto son una de las principales causas de muerte y lesiones entre las adolescentes.

Subraya también que ser madre adolescente puede dar lugar a otras graves violaciones de derechos humanos así como acarrear consecuencias sociales graves, entre ellas el matrimonio infantil, la violencia de pareja y los problemas de salud mental.

América Latina

El análisis por regiones marca diferencias considerables y coloca a América Latina y el Caribe a la cabeza de la maternidad adolescente.

América Latina y el Caribe y los países de renta media de Europa han registrado los mayores aumentos de madres adolescentes, con el 18% del total de los nacimientos en los países latinoamericanos y caribeños.

En cambio, las naciones del norte de África y de Asia occidental han registrado el declive más pronunciado en el mundo de nacimientos durante la adolescencia, para abarcar en la actualidad el 6% del total.

Las cifras desagregadas marcan que en este momento los países de renta baja y media albergan el 16% de todos los nacimientos adolescentes.

De ese conjunto de naciones, destacan siete por haber documentado al menos el 20% de todos los nacimientos de adolescentes en los últimos años: Bangladesh, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Etiopía, Gabón y Nepal. Esos alumbramientos fueron de mujeres que hoy tienen una media de 40 años.

Según los datos, Colombia y Haití reportaron que los alumbramientos de adolescentes se incrementaron un 11%, el mayor aumento en los últimos años a nivel global.

El 23% de nacimientos adolescentes entre las mujeres que hoy alcanzan los 40 años en América Latina ocurrieron en Colombia.

25 de mayo de 2022

Perú: Ley contra las adolescentes

Pedro Francke

Una mayoría retrógrada del Congreso aprobó un proyecto de ley que busca eliminar de nuestros colegios la educación sexual integral y la educación en los valores de la igualdad que debe prevalecer entre hombres y mujeres y personas de distinta orientación sexual.

Una política de ese tipo va a agravar el serio problema que tenemos de embarazo adolescente. Según el último censo, 122 mil adolescentes son madres en el Perú. Apenas 3 por ciento de ellas están casadas, 66 por ciento son convivientes y el 30 por ciento son solteras o separadas, es decir, que deben enfrentar la maternidad sin una pareja que ayude en el cuidado y sustento del niño o de la niña. Sin educación sexual nuestras adolescentes tendrán menores conocimientos de cómo prevenir un embarazo no deseado, por lo que las madres adolescentes van a aumentar en algunos miles. Las afectadas son, ya lo sabemos, las más pobres: en el quintil o grupo del veinte por ciento de menores recursos asciende hasta 25 por ciento el porcentaje de adolescentes madres o embarazadas. En el quintil más rico las adolescentes madres son el 3 por ciento; la mayoría de ellas sí recibe buena educación sexual en colegios privados, no tiene dificultades en acceder a métodos anticonceptivos y, llegado el caso, puede hacerse un aborto ilegal pero pagando por condiciones sanitarias.

¿Las madres adolescentes lo son porque quieren tener tempranamente un hijo? Dos de cada tres madres adolescentes no quería el embarazo o hubiera preferido posponerlo, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud ENDES 2021. ¿Por qué no lo hicieron? Un informe de las Naciones Unidas indica que “el uso de métodos anticonceptivos modernos, por ejemplo la inyección, condón masculino, esterilización (masculina y/o femenina), píldora anticonceptiva, Dispositivo Intrauterino de Cobre (DIU), implantes y Método de Amenorrea de la Lactancia (MELA), es significativamente menor en Perú (55 %) en comparación con otros países de la región como Chile (70 %), Ecuador (72 %) Colombia (76 %), Argentina, Brasil y Uruguay (78 %)”. En otras palabras, estamos atrasados a este respecto no sólo en relación a Europa y países desarrollados sino incluso en relación a quienes comparten nuestras fronteras. Estamos en la época de la carreta con muchas y muchos jóvenes pensando que mirando el calendario o intentando evitar una eyaculación dentro de la vagina va a funcionar, opciones que la ciencia nos dice que fallan muy a menudo.  Y esto, aún con educación sexual en los colegios. ¿Cómo será cuando esta información se les niegue?

Una escuela que refuerce valores para enfrentar el machismo es también clave para que nuestras adolescentes eviten embarazos no deseados. En promedio, las parejas de las adolescentes embarazadas son siete años mayores que ellas, algo que claramente otorga un poder superior a los hombres; piensen nada más en una chica de 14 o 15 años saliendo con alguien que puede doblarle la edad, ya habiendo terminado la secundaria e incluso con educación superior. Menos de una de cada cinco mujeres adolescentes habla frecuentemente con sus parejas sobre métodos de planificación familiar y 10 por ciento no lo hacen nunca. En ese contexto, son mucho mayores las probabilidades de que tengan sexo sin protección, cediendo ante un hombre mayor que insiste egoístamente en no usar preservativo porque “con condón se siente menos”, arriesgándose así a un embarazo no deseado y a enfermedades de trasmisión sexual como el VIH o la hepatitis B que traen severas consecuencias de largo plazo e incluso la muerte.

CONSECUENCIAS

Diversos estudios a nivel nacional e internacional han establecido las consecuencias negativas del embarazo adolescente. En primer lugar, para su propia vida: en nuestro país la mortalidad materna entre las adolescentes alcanza el doble que entre las adultas; en América Latina y el Caribe la primera causa de muerte de adolescentes mujeres está relacionada con el embarazo. Los embarazos en adolescentes tienden a sufrir más complicaciones como hipertensión y parto prematuro, llegando incluso a provocar una mayor probabilidad de muerte del niño recién nacido. El costo para los servicios de salud pública de estas complicaciones se estima en 25 millones de dólares anuales en el estudio “Consecuencias socio-económicas del embarazo y la maternidad adolescente en el Perú” realizado por Plan Internacional y UNFPA.

A nivel mundial “más del 60 % de los embarazos no intencionales terminan en aborto, en condiciones de riesgo o sin riesgo, sea legal o ilegal”, recuerda el Fondo para Actividades de Población de las Naciones Unidas. Aunque, como sabemos, en nuestro país el aborto es mayormente ilegal, eso no impide que se produzca. La Encuesta Nacional de la Juventud arrojó que 30 por ciento, casi uno de cada tres adolescentes, tenía “cercanía con algún conocido que se ha realizado un aborto” y que, dadas las condiciones de ilegalidad que aún subsisten, se trata de una práctica de alto riesgo. A nivel mundial, 45 % de todos los abortos se realiza en condiciones de riesgo. Al médico Vladimir Cerrón, quien hoy controla el Ministerio de Salud y una bancada que votó mayoritariamente a favor de este bárbaro proyecto de ley, eso parece no importarle.

Hay otros que dicen horrorizarse con el aborto pero promueven esta ley que, precisamente, provocará más abortos. Es el caso de Rafael López Aliaga, quien ha empujado a su bancada de Renovación Popular tras esta propuesta e impuso como presidente de la Comisión de Educación al congresista de su partido Esdras Medina, quien la promovió. Esta semana en las redes también ha atacado con mentiras de manera furibunda a la opositora congresista Flor Pablo. López Aliaga se opone furiosamente a despenalizar el aborto, pero defiende a rabiar esta ley que llevaría a muchos más embarazos adolescentes y multiplicaría los abortos ilegales.

El embarazo adolescente genera además otras trabas a las mujeres jóvenes. Entre las madres adolescentes, de 10 a 20 por ciento deja de estudiar por esta razón, según el artículo de investigación científica sobre el tema realizado por Walter Mendoza y Gracia Subiría. La probabilidad de una adolescente embarazada de progresar en sus estudios secundarios se reduce en más de un tercio, al igual que la probabilidad de que vaya a la universidad. Posteriormente, con menos educación, las mujeres que tuvieron hijos en su adolescencia ganarán 15 % menos que quienes esperaron a su adultez. Eso le cuesta al país, en menor producción, 73 millones de dólares anuales.

APUESTA ABSURDA

El grupo ultraconservador que quiere eliminar la educación sexual de nuestros colegios usa como pretexto la participación de los padres en la definición de estos contenidos, pero esa es sólo una coartada, un disfraz para engañar y facilitar que algunos de sus aliados en el Congreso puedan encubrir su voto. Su verdadero objetivo es regresar a una situación en que las mujeres sean subordinadas de los hombres y se dediquen exclusivamente a tener hijos y cuidar del hogar. Para lograrlo, quieren que nuestras adolescentes y nuestros jóvenes tengan menos conocimiento de las opciones con las que cuentan para cuidar su salud sexual y reproductiva. Pretenden que de esa manera evitarán que tengan sexo salvo bajo la tutela masculina y el matrimonio religioso, algo que es absolutamente imposible excepto que encierren a todas las adolescentes y no les permitan ir a los colegios ni salir a la calle sin compañía, al estilo de los talibanes en Afganistán.

Seguramente a los ultraconservadores que quieren a las mujeres sólo en casa, limpiando y cocinando, como en el siglo XIX, eso les parece bien. Pero no deja de ser paradójico que, siendo conocidos los serios riesgos del embarazo adolescente, existan congresistas profesores que apoyen una ley tan negativa contra la educación. Sería igualmente paradójico que el presidente, siendo educador, no observara este proyecto de ley.


Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°586, del 13/05/2022   p13

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