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8 de diciembre de 2025

Perú: Beca naranja

Juan Manuel Robles

"Hay que ser muy obtuso para jugarse con algo así"

Me entero, como todos, que el programa Beca 18 se ha quedado sin presupuesto para unos 40 mil estudiantes y pienso que la insensibilidad de quienes nos gobiernan no tiene límites. Pero pienso también, además de eso, que las bandas que dirigen el país exhiben una estupidez mayor a la imaginable. Lo que han hecho no solo los pinta de cuerpo entero; es un punto de quiebre, una demostración de que su arrogancia es tan grande que son capaces de jugar con fuego.

Los países canallas como el Perú, donde el neoliberalismo acabó con cualquier anhelo de Estado de bienestar, inventan de vez en cuando premios que tienen la cualidad de ayudar (salvar) a unos elegidos y renovar la fe en el sistema. Son una bendición, una de esas cosas que responden las plegarias que hace una madre mientras mira a su hijo, que salió geniecillo pero ni siquiera tiene zapatos para hacer la caminata de dos horas que lo separa del colegio. Esos beneficios son islas encantadas, llaves mágicas que les permiten a los pobres, por una vez, jugar en igualdad de condiciones y poder ganar una oportunidad de transformar la vida, nada menos.

Beca 18 es uno de esos casos. Su existencia, bien vista, es un premio consuelo, un mecanismo que existe porque las cosas no funcionan. Un paliativo. Es de lo poco que pudo hacer por la educación el último gobernante de izquierda que terminó su mandato (Humala); lo hizo cuando quedó claro que la Gran Transformación no era posible pero sí la inclusión social negociada a cuentagotas con el MEF. Así nació un programa para pagarles los estudios a jóvenes sin recursos de todo el Perú, a chicos y chicas en situación vulnerable: de bajos ingresos, de poblaciones amenazadas, víctimas del conflicto armado. ¿Cómo funciona? El Estado cubre la educación en una universidad (por lo general privada) y los gastos de manutención durante la carrera: no parece mucho para quienes soñamos con educación universal, gratuita, de la mejor calidad y todas las comodidades. Y aun así se convirtió en un gran generador de la movilidad social en un país donde superar la pobreza de nacimiento sigue siendo altamente improbable. Como dice la investigadora Susana Chávez: “Beca 18 fue capaz de abrir una grieta real en esa desigualdad estructural”.

Después de años de funcionamiento exitoso con un índice de deserción casi nulo, el Congreso le da un golpe presupuestal, dejando en incertidumbre a decenas de miles. Por supuesto, a nadie le sorprende: un acto así rima con la calaña del Parlamento que tenemos. Pero hay algo que no están viendo.

La clase política que perpetúa el modelo económico, envalentonada, impune y bravucona, no sabe lo que hace. No se da cuenta de lo mucho que le debe a Beca 18 y programas afines. Como las derechas fanáticas de moda, miran con desprecio cualquier forma de gratuidad (incluso una tan sui generis). No entienden que gracias a esos programas se perpetúa una creencia muy útil: que la educación puede cambiarte la vida, que el que se esfuerza tiene su recompensa y que existen herramientas disponibles para progresar; gracias a Beca 18 un montón de padres del Perú, el país de la desesperanza, ha podido encontrarse de nuevo con ese lema que parecía extinto: “el que estudia, triunfa”.

No es poca cosa. Los que cortan el caño —y al mismo tiempo se agregan más recursos de la torta para el sueldo y las gollerías— deberían preguntarse: ¿Por qué el país todavía mantiene una —relativa— paz social? ¿Por qué el descontento y la desigualdad no estallan en revueltas más seguido? Pues tiene que ver, en parte, con la fe en la superación, tal vez no para ti pero sí para tu hijo… Si tiene “talento”. Beca 18 es una de las pocas cosas concretas —y con proyección a futuro— que el Estado peruano puede brindarle a una familia que no tiene nada.

Beca 18 permite poblar el ambiente con historias inspiradoras de chicos y chicas que cumplieron un sueño: semblanzas que tienen el mismo tono de las historias inspiradoras de las fundaciones de los bancos (¡capitalismo afectivo!), perfiles en que suele aparecer la palabra “perseverancia”. No solo es el beneficiario. Cada familiar y conocido suyo tendrá bien presente el caso de esa persona bendecida por un Estado que, increíblemente, le dio lo que necesitaba y se merecía (¡en el Perú!). La narrativa de la salvación que usan los propagandistas de la igualdad de oportunidades: si ellos pudieron, todos pueden.

Hay que ser muy obtuso para jugarse con algo así. O tal vez es que creen, a estas alturas, que hay otro tipo de “meritocracia” y movilidad social: la de la política. Los analistas más serios coinciden en la decadencia en la práctica de la política, y es cierto. Pero a pesar de que esa caída es evidente, la arena de la política —la que queda— es activa y vigorosa, llena de movimientos, dinámicas, cocteles, pitufeos, know how y saberes que permiten que jóvenes con “talento” se sientan atraídos y entren, logrando el sueño de cambiar su vida para siempre.

Quienes están en el poder no han crecido gracias a la competitividad educativa. Han encontrado la oportunidad de ascenso social de otra forma: de grafitera difamadora de manifestantes a congresista de la república con gastos de representación y bonos. De asesora practicante de congresista a asesora con un patrimonio de 100 millones, en cuatro años. No es casual que desprecien la educación, y peor, su fomento y universalización. Mientras tanto, aparecen en el horizonte organizaciones como la Escuela Naranja, dirigidas por remanentes fujimoristas a los que la Dircote no perseguirá (a pesar de que en sus locales hacen abierta apología a un criminal). Esas aulas, esos centros de adoctrinamiento, se convierten en la alternativa que tienen los jóvenes para trepar, en un parpadeo, a otra categoría. Estudiar es de cojudos. Hay otros caminos, y los estamos viendo.

04-12-2025

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 761 año 16, del 05/12/2025

https://www.hildebrandtensustrece.com/

3 de julio de 2024

La creencia generalizada de que el crecimiento económico resolverá la pobreza es errónea y peligrosa

ONU Noticias


Esa creencia ha llevado al mundo al borde colapso climático y la creación de una pequeña élite con una fortuna escandalosa mientras cientos de millones de pobres viven en la miseria. El modelo económico debe evolucionar a un sistema basado en los derechos humanos, donde las personas puedan llevar una vida digna en un planeta habitable El relator pide que Inditex y H&M suban los salarios en Bangladesh.

El relator especial* sobre la extrema pobreza y derechos humanos de la ONU, Olivier De Schutter**, aboga por una reflexión sobre la lucha contra la pobreza mundial y asegura que los gobiernos deben acabar con la peligrosa fijación en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) como vía para erradicarla, ya que es errónea y lleva al mundo por un camino peligroso.

"Durante décadas hemos seguido la misma y manida receta: primero hacer crecer la economía y luego utilizar la riqueza para combatir la pobreza. Esto ha servido un plato intragable: un mundo al borde del colapso climático en el que una pequeña élite posee una fortuna escandalosa mientras cientos de millones de personas se despiertan cada día con los horrores de la pobreza extrema", declaró De Schutter al presentar su informe anual al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En el documento, De Schutter documenta la destrucción medioambiental y la desigualdad extrema causadas por el pensamiento político y económico dominante.

Una economía basada en los derechos humanos

El relator insta a los gobiernos y a las organizaciones internacionales a cambiar de rumbo, abandonando el uso del producto interior bruto (PIB) como medida de progreso y priorizando en cambio los derechos humanos y el bienestar en sus decisiones económicas.

“Nuestra fijación con el crecimiento es corta de miras y sólo está haciendo más ricos a los ricos mientras devasta los sistemas que sostienen la vida en el mundo”, dijo De Schutter.

"El PIB y nuestra adicción al consumismo se han convertido en peligrosas distracciones de lo que es realmente importante: la capacidad de las personas para llevar una vida digna en un planeta habitable. Eso significa garantizar un conjunto de derechos fundamentales para todos, incluido el acceso a los servicios sociales y el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible", añadió.

El informe de De Schutter expone cómo el crecimiento económico en el Sur Global ha fracasado a la hora de sacar a millones de personas de la pobreza. En un mundo moldeado por el colonialismo, la creación de riqueza en los países de renta baja depende en gran medida de la explotación de una mano de obra barata y de la extracción de recursos naturales, a menudo para producir bienes para el Norte Global y pagar la deuda externa.   

“Incluso en los países de renta baja, donde el crecimiento sigue siendo necesario y debe apoyarse, el desarrollo no debe equipararse a un aumento del PIB, sino a un mayor bienestar social y ecológico”, afirma el relator especial.

Servicios públicos y protección social

El informe pide un replanteamiento urgente de la lucha contra la pobreza, abogando por un cambio rápido hacia una economía que dirija los recursos hacia los servicios públicos y la protección social.

Pide la reestructuración y condonación de la deuda y la financiación de servicios públicos universales mediante impuestos progresivos sobre la herencia, la riqueza y el carbono, así como una mayor cooperación internacional contra la evasión fiscal.

“Nuestra fe ciega en el crecimiento económico es una camisa de fuerza para nuestra imaginación, y la lucha contra la pobreza ha sufrido mucho como consecuencia de ello”, dijo De Schutter.

"Sin embargo, hay medidas concretas que pueden tomarse ahora y que nos devolverán al buen camino. Rechazar el PIB como indicador de progreso, garantizar puestos de trabajo respaldados por el gobierno, valorar mejor el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, establecer salarios mínimos, poner un tope a la riqueza generada por industrias destructivas... éstas son las políticas que realmente pueden beneficiar al planeta y a sus habitantes", explicó.

No criminalizar la pobreza

De Shutter, junto con Balakrishnan Rajagopal, relator especial sobre el derecho a una vivienda adecuada, han emitido otro contundente informe destacando la necesidad urgente de despenalizar la falta de vivienda y la pobreza.

El estudio, basado en más de 130 contribuciones de gobiernos, instituciones de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil, revela un panorama preocupante de criminalización de personas sin hogar y en situación de pobreza.

El informe resalta que hombres, mujeres y niños en situación de calle enfrentan penas, multas y sanciones por actividades básicas como dormir, lavarse, cocinar, comer, mendigar y trabajar en la calle. Estas prácticas no solo no resuelven el problema, sino que violan directamente los derechos humanos internacionales.

En el reciente caso Grants Pass contra Johnson ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, se argumentó que penalizar a personas sin hogar por acampar y dormir en espacios públicos sin ofrecer refugio adecuado no solo infringe el derecho a una vivienda adecuada, sino que constituye un castigo cruel e inhumano. Aunque el Tribunal Supremo no reconoció esta perspectiva, la opinión de los jueces discrepantes subraya la injusticia de penalizar una necesidad biológica como dormir.

Los relatores insisten en que la solución al problema del sinhogarismo radica en garantizar el acceso a la vivienda, no en criminalizar la pobreza. Las sanciones agravan la situación, empujando a las personas aún más hacia la pobreza y dificultando su acceso a empleo y vivienda. Los recursos destinados a la aplicación de estas leyes deberían redirigirse hacia la solución de las causas subyacentes de la pobreza y la falta de vivienda.

Visitas a Ecuador y Bangladesh

De Schutter también informó al Consejo de Derechos Humanos sobre sus recientes vistas a Ecuador y Bangladeh.

En su visita al país latinoamericano, entre agosto y septiembre de 2023, De Schutter señaló la deteriorada situación de seguridad tras las elecciones presidenciales, donde el gobierno se enfrenta a una creciente violencia del narcotráfico, agravada por la pobreza que facilita el reclutamiento de jóvenes por bandas criminales.

De Schutter enfatizó que invertir en educación, salud y protección social es esencial para romper el círculo vicioso de pobreza e inseguridad.

Inditex y H&M deben subir los salarios

En cuanto a Bangladesh, observó la grave situación de los refugiados Rohingya en Bangladesh, quienes, tras huir de ataques genocidas en Myanmar en 2017, viven en condiciones preocupantes en los campos de Cox’s Bazar.

El experto hizo un llamado a la comunidad internacional para asegurarles condiciones de vida dignas mientras no sea posible su repatriación.

Además, De Schutter subrayó que, aunque la pobreza ha disminuido en Bangladesh, ciertos grupos como los Dalit y los Adivasi siguen enfrentando discriminación social.

En el sector de la confección, que representa el 82% de las exportaciones de Bangladesh y emplea a más de cuatro millones de trabajadores, De Schutter abogó por aumentos salariales para cumplir con los estándares de derechos humanos, instando a grandes compradores como Inditex y H&M a apoyar esta demanda.

*Los relatores especiales forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones específicas de países o de cuestiones temáticas en todas las partes del mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan sus servicios a título individual.

El profesor Olivier De Schutter es el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos desde mayo de 2020. Fue nombrado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y es parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo del Consejo que abordan situaciones específicas de países o problemas temáticos en todas partes del mundo.

https://news.un.org/es/story/2024/07/1530936?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=80fa2f2025-EMAIL_CAMPAIGN_2024_07_02_06_53&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-80fa2f2025-%5BLIST_EMAIL_ID%5D

8 de junio de 2024

Alrededor de 181 millones de niños tienen dificultades para acceder a dietas nutritivas

Naciones Unidas

La inflación, unida a la desigualdad, los conflictos y la crisis climática han llevado a los menores a una pobreza alimentaria, según la agencia de la ONU para la infancia.


En medio de las crisis mundiales de conflictos y desastres naturales, millones de niños menores de cinco años tienen dificultades para acceder a dietas nutritivas y diversas, necesarias para su desarrollo según revela el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Esta agencia de la ONU publicó el jueves un nuevo informe que pone de relieve los alarmantes niveles de pobreza alimentaria infantil debidos a la desigualdad, los conflictos y las crisis climáticas.

El informe advierte que los precios de los alimentos y el coste de la vida han alcanzado niveles récord mientras los países siguen recuperándose de los efectos de la pandemia del COVID-19.

Harriet Torlesse, especialista en nutrición de UNICEF y redactora principal del informe, afirmó que uno de cada cuatro niños del mundo sobrevive con dietas extremadamente pobres, consumiendo sólo dos o menos de los principales grupos de alimentos.

“Para un niño de Afganistán, por ejemplo, eso significa sólo un poco de pan o quizá leche en todo el día, y casi con toda seguridad nada de verduras ni frutas, ni buenas fuentes de proteínas”, declaró a Noticias ONU antes de la presentación. “Y esto es muy preocupante porque estos niños no pueden sobrevivir con dietas tan pobres”.

Millones de afectados en todo el mundo

Según el informe, el 65% de los 181 millones de niños del mundo que sufren pobreza alimentaria infantil residen en 20 países: unos 64 millones se encuentran en Asia meridional y 59 millones en África subsahariana.

Además, casi la mitad de los casos están relacionados con hogares en los que destaca la pobreza de ingresos.

Sin embargo, hay muchos otros factores que alimentan esta crisis, como “los sistemas alimentarios que no proporcionan a los niños opciones nutritivas, seguras y accesibles, la incapacidad de las familias para permitirse alimentos nutritivos y la incapacidad de los padres para adoptar y mantener prácticas positivas de alimentación infantil”.

Unos países progresan mientras que otros empeoran

Más de la mitad de los niños de Somalia sufren pobreza alimentaria infantil en medio de conflictos y desastres naturales.

Del mismo modo, en la Franja de Gaza, nueve de cada 10 niños se enfrentan a altos niveles de pobreza alimentaria mientras continúan los combates.

“Esto demuestra el terrible impacto que el conflicto y las restricciones están teniendo en la capacidad de las familias para satisfacer las necesidades alimentarias de los niños, y la velocidad a la que esto pone a los niños en riesgo de desnutrición potencialmente mortal”, señala el informe.

Sin embargo, explicó que otros países que se enfrentan a sus propias crisis, como Burkina Faso, redujeron significativamente sus niveles de pobreza alimentaria infantil. Burkina Faso ha reducido a la mitad el número de casos.

“Esto demuestra que, con el tipo de acción adecuada, los países pueden progresar, incluidos los países de bajos ingresos”, afirmó Torlesse. “[Estos países] han hecho un esfuerzo deliberado para mejorar el suministro de alimentos nutritivos locales, ya sean legumbres u hortalizas o aves de corral”.

Llamamiento a los gobiernos

UNICEF invocó para que se tomen medidas a fin de que los alimentos nutritivos sean más accesibles para los niños pequeños, se activen los sistemas de protección social para abordar la pobreza de ingresos y se aprovechen los sistemas de salud para prestar los servicios de nutrición necesarios para ayudar a los niños.

Hacemos un llamamiento “a todos los gobiernos, aliados para el desarrollo y humanitarios, para que actúen ahora y den prioridad a las acciones para acabar con la pobreza alimentaria infantil”, dijo Torlesse. “Debemos posicionar la eliminación de la pobreza alimentaria infantil como un imperativo político, en particular para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la desnutrición”.

Añadió que es importante que se refuercen los sistemas de salud para que puedan asesorar y apoyar a las familias sobre cómo alimentar a sus hijos.

“No hay ninguna razón para que los niños crezcan en la pobreza alimentaria infantil”, expresó Torlesse. “No cuando conocemos las consecuencias para la capacidad de los niños de crecer y prosperar, y especialmente no cuando tenemos las soluciones y sabemos lo que funciona”.

https://news.un.org/es/story/2024/06/1530356?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=39530e9c8c-EMAIL_CAMPAIGN_2024_06_06_03_53&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-39530e9c8c-%5BLIST_EMAIL_ID%5D

https://www.leerydifundir.com/2024/06/alrededor-181-mi…ietas-nutritivas/


17 de mayo de 2024

Perú: Ahí donde la vida es una mercancía

Cynthia Cisneros Fajardo

“Denunciamos que los policías nos han golpeado cuando veníamos a Lima a enterrar a mi compañera de lucha y nadie nos recibe la denuncia porque yo soy chola serrana. Ahora a mí me toca seguir”

activista en el entierro de Aida Aroni.

Desde hace tres días aproximadamente se conoció el deceso de 2 luchadores peruanos que se suman a las víctimas del genocidio de la usurpadora Dina Boluarte esta vez de la compañera Aida Aroni de 53 años quien habría sido gasificada, golpeada y apresada el 4 de febrero del 2023 por ondear la bandera del Perú en una manifestación pacífica en Lima contra el gobierno de Boluarte, una mujer de condición humilde que ni siquiera había terminado la primaria y Rudy Peña Melo de 26 años desactivador de bombas lacrimógenas, quien según sus compañeros de lucha podía desactivar hasta 100 bombas lacrimógenas en un día de marcha intenso en confrontaciones con la policía y 38 en un día de bajo conflicto, sus compañeros de lucha lo definen como un muchacho alegre y de condición humilde.

Aida deja en la orfandad a 4 niños en medio de una lacerante impunidad y el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de las grandes corporaciones mineras, cuya extracción en Cerro de Pasco genera el envenenamiento y la muerte de nuestros niños con altos niveles de plomo y mercurio en la sangre en un proyecto genocida que se impone en el mayor de los silencios por parte de la prensa oficial que se presta para dar cabida a un show de la miseria de manera insidiosa e imbecilizante, sobre la corrupción de este gobierno y lo patético de sus gobernantes y ahora último sobre los contratos de PetroPerú y empresas recientemente creadas que en una corrupción descarnada van exaccionando los recursos del pueblo Peruano en favor de la rancia oligarquía Peruana en el actual gobierno de ilegal e ilegítimo de Boluarte, así como sobre la adquisición de la mandataria de artículos suntuarios a cambio de entregar el oro y el cobre de nuestro Perú a las corporaciones mineras. Mientras el poder judicial aprueba una ley de Flagrancia para sentenciar como máximo en 72 horas al imputado, y es incapaz de imponer justicia en un país que se nos desangra por todos lados en la mayor impunidad y bajo el título de democracia y libre mercado.

Este escenario Dantesco no guarda mucha diferencia para quienes hemos perdido a un familiar durante la pandemia en la que bajo el discurso de prevención se internó a nuestros parientes bajo un protocolo de muerte y bajo este mismo se aplicó una vacuna, cuyo único objetivo era someter a la población a un proyecto genocida de depoblación mundial y de limpieza étnica bajo el pretexto de la crisis energética y bajo el concepto que al año 2030 los recursos no podrían abastecer a todos los habitantes del planeta, según el World Economic Forum. Muertos que hoy en día nos laceran el alma en el silencio de la mayor impunidad, en donde los médicos que los asesinaron siguen libres y muchos de ellos trabajando en el mismo lugar.

La misma lógica se aplica ahí donde la vida ha perdido su valor humano y se ha cosificado como una mercancía sin mayor valor y fácilmente reemplazable, ahí donde la fuerza de trabajo no es temporal sino de por vida en un modelo de esclavitud a la deuda que nunca termina bajo una política de muerte que se viste de progreso. Sin embargo, este sistema monstruoso que se humaniza en la voz de quienes denunciamos su deshumanización, hoy se enfrenta a un problema mucho mayor que prevenir la protesta de quienes no aceptan su propuesta de desarrollo deshumanizada y anti natural de acumulación del dinero per se, y es el adormecimiento de las masas que consumieron una propaganda narcotizante no solo a nivel mediático sino también y peor aún en el seno mismo de la institucionalidad de un sistema educativo que necesitaba formar gente acomplejada y mediocre que dudara de todo hasta de sí misma y de su propia inteligencia.

En ese contexto las crecientes inundaciones en nuestra Latino América, Ecuador, Colombia, Bolivia, Brasil entre otros, y en el sur global en general como parte de las secuelas del fenómeno del niño y los crecientes tornados y huracanes en el hemisferio norte se suman a la preocupación sobre la crisis climática y la crisis energética a la que nos ha llevado este adormecimiento de la conciencia masiva y al lucro desmedido del actual sistema de producción, pero sobre todo a la necesidad de enfrentar un entrampamiento energético al que nos estaría llevando el incremento de los gases con efecto invernadero, como resultado de la extrema contaminación de la atmosfera por el dióxido de carbono y la quema de combustibles fósiles que habría ocasionado el incremento de la temperatura atmosférica en 1 grado centígrado al año 2020 según un estudio realizado por la EXXON en 1982, lo que estaría ocasionando hoy en día los desastres naturales, y las grandes diásporas a nivel mundial en un contexto de guerras por el control de los recursos energéticos. En el caso de Gaza de manera abierta con más de 35 mil muertos, 20 mil de ellos niños e infantes y más de 65 mil heridos amputados, en una guerra que no solo se limita al uso de bombas y armamento letal sino también a la implementación de políticas de salud deficientes o nulas para la región y de una sostenida hambruna que viene dejando más muertos en esta ya conocida política de impunidad como en el caso Peruano solo que de manera más soterrada.

Sin embargo, hoy ante la condena masiva por la masacre contra los niños de Gaza, en el seno mismo de los EEUU por parte de los universitarios y la sociedad en su conjunto, ha obligado al gobierno de EEUU a repensar la estrategia tan solo a unos meses de la nueva contienda electoral, evitando que este siga suministrando armas letales al gobierno Israelí. No obstante, ante las declaraciones de Nethanyahu que con su propio armamento pueden invadir Rafah sin ningún problema la sociedad Israelí a través de diferentes manifestaciones ha pedido su dimisión y exigido la devolución de sus familiares presos de guerra en Palestina. En este contexto aparecen muertos 5 soldados israelíes en una “zona amigable” en la franja de Gaza. Todo ello coincidente con un esfuerzo por reavivar el rechazo de la población israelí contra Hamas a quien Israel debe destruir bajo un discurso de lograr la paz en la región y claro en los hechos apropiarse del gas bajo una estrategia de manipulación de sus propios muertos como durante el gobierno de Boluarte en el Perú, cuando en medio de las marchas y protestas contra su gobierno, se incendió una patrulla y se quemó vivo a un oficial, luego de lo cual se atribuyó la culpa a la población enardecida de Puno y luego se demostró que habría sido un autoatentado de la policía. O bien como en el caso de los cadetes en el río Ilave en Puno Perú a quienes se les dio la orden superior de meterse al río en horas de la tarde luego de un arduo entrenamiento desde la 1 de la madrugada y de los cuales algunos se ahogaron y se pretendió echar la culpa a los marchistas intentando ocultar que fueron estos quienes se lanzaron al río para salvar a los cadetes que consideraban sus hijos y por supuesto en medio de la impunidad de este proyecto genocida a gran escala, suman contradicciones por parte de quien dio la orden para cruzar el río en esas condiciones de mayor caudal y ningún responsable a la fecha.

En este contexto de luchas silenciadas y protestas criminalizadas del pueblo contra las grandes corporaciones mineras, los países propios de un “Mundo Feliz” el Estado de Lancaster en California USA y Oslo en Noruega vienen implementando plantas de energía con paneles solares y energía eólica e hidráulica capaces de transformar corriente continua en corriente alterna y viceversa para alimentar contenedores de energía que almacenan hidrógeno con el que pueden alimentar el sistema de buses y la energía eléctrica en dichas ciudades con resultados alentadores en cuanto a energía reciclable.

Si bien la propuesta resulta altamente rentable en tanto las moléculas de hidrógeno son separadas del oxígeno en el agua y esta fuente es casi inagotable en tanto puede ser reciclada además que el hidrógeno puede ser mezclado con gases de CO2 para la elaboración de combustibles sintéticos, que antes se obtenía mezclando con el carbón, el problema radica en que esta energía debe ser almacenada en grandes contenedores de litio que permiten su uso racionado, su distribución, así como el transporte de dicha energía, en lo que se conoce como un nuevo sistema de producción de energías renovables.

En este contexto de crisis climática global y sobre todo de interdependencia a la que nos ha llevado la producción masiva y a gran escala de la globalización, la transición energética se presenta como un desafío global, en el que se requiere el concurso de un sector mayoritario de la población para encontrar una solución que permita asegurar la transición a este nuevo sistema de producción global en concordancia con las urgentes demandas de nuestro planeta que hoy se enfrenta a su sexta mayor extinción de las especies.

Por lo que, si bien antes el conocimiento sobre la química de los minerales era solo parte de la educación de una élite, ahora se hace una necesidad de todos, más aun considerando que el tiempo apremia en la búsqueda de soluciones para una energía circular que permita hacer frente a la devastación que nos amenaza con el calentamiento global. Por lo que esta columna vertebral del nuevo sistema de producción será la que determine nuevamente como en cada cambio de época productiva el nuevo modo de producción.

De ahí la necesidad de hacer reciclable el litio a partir de la mezcla con níquel, cobalto y manganeso. Como se viene probando en el Instituto de Investigación Energética de Singapur, o en el caso de Oslo donde se trabaja de forma acelerada y permanente en la producción de baterías con nuevos materiales. O bien en el Instituto de Pasadena en California donde se trabaja para la conversión de la energía solar en electricidad y calor a fin de recrear formas elementales de energía similares a la fotosíntesis que permitan iniciar un proceso de reducción y oxidación que convierta la luz solar directamente en combustible a través del uso de semiconductores que permiten obtener hidrógeno y oxígeno directamente a través el agua, pero cuya eficiencia aún es menor al 20% pero que sin embargo podría abaratar los combustibles según el físico Tomas Hamppel de la universidad de Ilmenau. como señala el canal DW en español en sus últimas emisiones. En este contexto la transición energética solo sería posible en tanto fuera sostenible el suministro energético.

Entonces mientras para unos el nuevo modelo económico estaría condicionado por la elección de los votantes por un gobierno democrático, financista y de libre mercado, en los hechos genocida como el de Dina Boluarte en Perú o dictador como el de Evo Morales en Bolivia y en los hechos con 14 años de mayor crecimiento económico en la región. La discusión tras bambalinas en el contexto actual del bombardeo a Rafah y la continuación de esta política genocida de EEUU, se centra en la ambición deshumanizada del 1% del planeta capaz de segar la vida de nuestros hijos hoy en Gaza por el gas, en Perú por el litio, el oro y el cobre y mañana en Bolivia por el litio. A menos que el mundo se levante consciente de la necesidad de recuperar su voz en esta política de las calles en donde la marcha se constituye en la forma más contundente de protesta frente al abuso y pare con este desarrollo anti natura en los que en cuestión de negocios la vida es solo una mercancía.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

13 de mayo de 2024

Perú: Pobreza, emprendedurismo y estancamiento crónico

Humberto Campodónico

“Perú, con el magro crecimiento actual, solo cruzaría el umbral dentro de 25 años, (sin considerar) las sombrías perspectivas de la economía mundial”.

El informe de pobreza monetaria del 2023 del INEI dará mucho que hablar. El Gobierno, con la presidenta a la cabeza, intentó censurarlo porque “no le gustaron las cifras”. Hay aquí un lado autoritario que no duda en pasar por encima del orden institucional vigente. Eso, justamente, revela su propia debilidad. Por eso trata de taparlas, como lo hace la cirugía estética.

La pobreza monetaria ha pasado de 27,5% al 29% de los peruanos. Son casi 10 millones cuyos ingresos no cubren la canasta básica de consumo de 1.784 soles por una familia de cuatro personas. La pobreza extrema alcanzó a casi dos millones de peruanos, cuyos ingresos no llegan a los 1.004 soles mensuales. Esto tiene que ver con la caída del PBI de -0,6% en el 2023, cifra que se suma al magro crecimiento de 2,7% del PBI en el 2022.

A esto se agrega que los no pobres vulnerables son el 31,4% de la población, o sea, 10,6 millones: no son pobres ahora, pero podrían volver a serlo en el futuro cercano. Si lo sumamos a la cantidad de pobres, llegamos al 60,4% de los peruanos (29+31,4).

Vayamos al análisis

La mayoría de economistas y opinólogos nos dicen que la solución para disminuir la pobreza es lograr mayores tasas de crecimiento. Ciertamente ello incide en su disminución. Pero se habla poco del hecho que la mayoría de pobres en el Perú engrosan las filas de la informalidad, es decir, de condiciones de precariedad: no tienen ingreso asegurado, CTS, vacaciones, ni pensión alguna. El 74% de los peruanos vive en la informalidad.

Se dice también que los altos costos de la formalidad desalientan a las micro y pequeñas empresas, que prefieren quedarse en la informalidad para no incurrir en pagarlos. No es así. Existen leyes específicas que establecen regímenes tributarios especiales que disminuyen las cargas laborales y tributarias.

Hay también quienes afirman que los peruanos han optado por emprendimientos particulares, pues están convencidos que sus iniciativas y su propio esfuerzo les permitirán salir adelante. Esa voluntad tendría un fuerte tinte individualista y libertario que, además, “los hace dueños de su propio destino”.

Puede ser. Y están muy bien esos emprendimientos. Pero hay “datos duros” que nos dicen que esos ideales no son tan simples de cumplir ni tampoco que constituyen un patrón de comportamiento generalizado de las personas. Dice la Enaho del INEI que, cuando se les pregunta a los propios informales (urbanos y rurales) por qué se crean empresas informales, las respuestas son: el 57,9% por razones involuntarias (sobre todo por necesidad económica) y el 42,1% por razones voluntarias (obtener mayores ingresos y ser independientes). La mayoría no escogió ser informal.

El ‘emprendedurismo’ ha sido objeto de muchos análisis e investigaciones. Pero no existe una estadística acerca del éxito (o no) de sus emprendimientos. Pareciera, sin embargo, que, a pesar de los esfuerzos individuales, no son suficientes para salir de la pobreza y de la vulnerabilidad. Lo dice cada año el INEI. Entonces, ¿cuáles son las políticas a adoptar para los grandes porcentajes de peruanos que no tienen éxito en su emprendimiento y son pobres e informales? No lo sabemos.

El quid de la cuestión

Ni siquiera en la época del ‘superciclo’ de altos precios de las materias primas se logró una disminución sustantiva de la informalidad. Y una parte de esos informales ‘ha avanzado’ un escalón más hacia abajo: se han pasado a las actividades criminales y delictivas, que suben como la espuma.

Aquí aparece en toda su dimensión un tema crucial: el sector formal no logra generar la suficiente cantidad de empleos para absorber a la población económicamente activa del país. Y esto se debe al hecho que las políticas adoptadas han priorizado el ‘piloto automático’ del modelo económico.

Así, el Perú sale “jalado” en productividad. Nuestra productividad es muy alta en el sector minero, el sector financiero y electricidad y agua, pero que solo emplean al 2,4% de la población. Con productividad media vienen sectores que producen el 22,7% del empleo: la manufactura (8,9%), la construcción (6,2%) y el transporte (7,6%). Los sectores con menor productividad emplean al 75% restante: servicios, comercio y agricultura. La palabra empleo aquí es exagerada: debiera decirse “están ocupadas en esos sectores”.

Se trata entonces de diseñar políticas que prendan nuevos motores de crecimiento que permitan recortar la brecha productiva. Debemos hacer la transición al crecimiento impulsado, también, por las ventajas comparativas dinámicas, donde se pone el acento en la mejora de la calidad de los bienes que se producen en el país y aquellos que son exportados, es decir, en su contenido tecnológico y su valor agregado doméstico. No se trata de excluir a los ‘sectores tradicionales’, sino de entender que no existe una única bala de plata minera salvadora de la economía.

Es por eso que el crecimiento potencial del PBI de Perú ha bajado de 6% hasta el 2,5% anual en los próximos años. Corolario: las políticas que nos llevaron a ser países de Ingresos Medios Altos no son aquellas que nos conducirán a Ingresos Altos (13.600 dólares anuales per cápita).

Dice el FMI, con data elaborada para el Perú, que si seguimos como hasta ahora, nos quedaremos estacionados alrededor de los 6.430 dólares per cápita del 2016 durante décadas (ver gráfico actualizado por nosotros). Se puede apreciar cuánto demoraron algunos países (desde que llegaron a los 6.430 dólares) para superar el umbral de los Ingresos Altos (13.205 dólares per cápita). Corea del Sur y Taiwán lo cruzaron en 10 años (y siguen subiendo). Chile también lo cruzó en 10 años y no ha subido mucho más. México se demoró 27 años en cruzarlo.

Perú tiene ocho años y, con el magro crecimiento actual, solo cruzaría el umbral dentro de 25 años (y no hemos tomado en cuenta las sombrías perspectivas de la economía mundial).

Resumiendo

Las cifras de pobreza en el Perú reflejan una situación estructural de la cual no saldremos con el ‘emprendedurismo’ que tiene su propio camino y está bien que así sea (ya hasta tiene un partido). Podremos salir con la adopción de nuevas políticas.

Ciertamente, la coyuntura de malos gobiernos y congresos, así como la corrupción, han agravado la situación económica y se han extendido la informalidad y las economías delictivas. El problema es que el ‘establishment’ quiere mantener las mismas políticas económicas en piloto automático, dejando de lado el impulso a nuevos motores. Por tanto, nos vamos a quedar en el mismo sitio por muchos años.

Eso es, por ejemplo, lo que esencialmente propone el reciente pedido del Ejecutivo de delegación de facultades legislativas al Congreso: seguir tropezando con la misma piedra. Eso tiene que cambiar.

https://larepublica.pe/opinion/2024/05/10/pobreza-emprendedurismo-y-estancamiento-cronico-por-humberto-campodonico-538776

24 de marzo de 2023

Perú: El niño de Xicamarca

Gustavo Espinoza M.

Elmir Castillo Cabana, el niño de casi  3 años salvado providencialmente de las aguas en Xicamarca el  pasado 15 de marzo,  y “la mujer de barro” -Evangelina Chamorro- rescatada en la misma zona y en un trance similar el 2017; simbolizan de alguna manera el horrendo drama que deriva del sistema  de dominación capitalista que agobia a los peruanos en su variante más perversa: el “modelo” neoliberal.

A ambos, y a los gobiernos que los administraron, les debemos   el conjunto de iniquidades que hoy soliviantan a millones,  y abren cauce para que el país cambie. “Cuando el tío suena, es porque piedras trae” dice el refrán que tiene una dramática similitud con lo que ahora ocurre; pero que en el plano de la interpretación metafórica, se relaciona también con la “Tempestad en los andes” de la que nos hablara, premonitoriamente,  Luis E. Valcárcel.

Les debemos, por ejemplo, una estructura de dominación que ha pauperizado a millones, acumulando inmensa riqueza en manos de unos pocos.  Sabemos, entonces, que el 3% de los peruanos ubicados en lo más alto de la pirámide social, gana tanto como el total que obtiene el 67% de los que menos tienen; que el 78% de la PEA, carece de empleo y está realmente desocupada, por lo que se ve forzada a idear su propio “oficio” como vendedor ambulante o taxista a fin de sobrevivir en condiciones francamente deplorables; y que el 40% de la PEA ha descendido en su nivel de vida en la última década.

Sabemos también que en las regiones “más ricas” del país por su ingente minería,  hay hasta un 67% de peruanos que vive bajo el límite de la pobreza; y que el 87% de los niños en Cajamarca, Puno, Huancavelica,  Andahuaylas o Cerro de Pasco, el 87% sufre desnutrición crónica, y tiene los pulmones invadidos por plomo.

Sabemos que la salud no es un derecho, sino una mercancía y que si un ciudadano no tiene recursos para pagar los servicios de una clínica privada, sufre de total desamparo. Si es “asegurado”, deberá mendigar una cita durante varios meses “para ser atendido”; y si no lo es, el Sistema Nacional de Salud lo tendrá igualmente en espera, pero le dispondrá –mientras tanto- Tomografías computarizadas que deberá pagarlas en “la posta de la esquina, porque el Tomógrafo de acá está malogrado” .

Y que la educación, tampoco es un derecho. Que el analfabetismo, existe; y que más allá de él, hay millones de personas que saben leer, pero no entienden lo que leen; y otros más que aprendieron a leer pero que con el tiempo, se volvieron analfabetos por desuso, porque no tuvieron   posibilidad alguna de aplicar su dominio, ni recursos para  seguir estudios, o para comprar libros.

Y que el sistema, además de mercantilizar la educación, ha denigrado   la carrera docente y envilecido al magisterio estableciendo “Institutos Pedagógicos Privados” empeñados en repartir títulos como si fuesen volantes; en tanto que el Estado subvenciona a las Universidades Privadas mediante el sistema de becas;  las reconoce como como “académicamente solventes” y libera del pago de impuestos a todas, para que se  embolsen el total de recursos que obtienen a través de ése, su “servicio educativo”, el más lucrativo de los negocios de nuestro tiempo.

Que, adicionalmente, ha multiplicado la burocracia en todos los niveles. Creado Ministerios y dependencias públicas sin ton ni son. Se recuerda, por ejemplo, que cuando en el 2017 arreciaron las lluvias, destruyeron caminos y cayeron viviendas, se alzó la voz de millones demandando ayuda para reconstruir la vida. El Presiden de entones tomó el reclamo y para “ir más allá”,  aseguró que debía impulsarse una “reconstrucción, pero con cambios”.

Eso, que debió tomarse apenas como una frase feliz para impulsar obras; ser convirtió en un monstruo burocrático con miles de funcionarios y millones de soles de presupuesto. Hoy, cuando se repite la tragedia, sabemos que no hubo ni reconstrucción, ni cambios.  

En paralelo, se ha incrementado en cuatro veces el personal administrativo del Congreso de la República de tal modo que hoy hay 4,000 empleados para un total de 130 congresistas, lo que equivale a 26 trabajadores por cada parlamentario. Por lo demás, parlamentarios, ministros y otros altos funcionarios disponen de privilegios y gollorías nunca antes vistas: beneficios adicionales, ingresos complementarios, seguros privados, tecnología de punta, y muchos otros privilegios que han creado una “casta gobernante” parasitaria, soberbia; pero además, inútil.

Mientras todo esto ha venido ocurriendo, los damnificados por las inundaciones de hoy, se han enterado que “no hay recursos” para  comprar motobombas, habilitar partidas, o ayudarlos porque los recursos hoy se destinan a otra cosa: a adquirir alfombras, financiar bufets, embellecer oficinas; o adquirir bombas lacrimógenas y armas anti disturbios: cuando no a financiar operativos militares y policiales como los recientes, que ya dejaran una estela de más de 70 muertos. Ayacucho, Andahuaylas y Puno, saben de eso hasta el hartazgo.

De alguna manera puede decirse que los pueblos también se alimentan de símbolos. Por eso la imagen de la mujer que se alzara del bar con su propio esfuerzo, o la del infante que fuera devuelto a la vida por un arriesgado y modesto rescatista: deben quedar en la pupila de todos.

Son la imagen de una sociedad rota, quebrada por un régimen social opresor y que en el mundo, hoy está en decadencia- Cuando se derrumbe el tinglado abyecto que lo sostiene contra la voluntad de millones, entonces se hará justicia.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

15 de febrero de 2023

Perú: “En los periodos de buen crecimiento, la desigualdad no se redujo sustancialmente”

Pedro Francke  (Entrevista Fernando Cuadros)

A raíz del World Inequality Report 2022, que nos coloca en el podio de los países más desiguales del mundo según un análisis de Latinometrics, el exministro de Economía Pedro Francke discierne sobre los factores que agigantan las brechas entre peruanos, en medio de un sistema que no ha logrado asegurar una calidad de vida justa para todos.

¿Cómo entender la desigualdad?

La desigualdad tiene múltiples dimensiones. La desigualdad de ingresos es muy usada por los economistas: cuánto es tu sueldo y utilidades ganadas. Otra variable es la desigualdad de riqueza: cuánto acumulaste, aunque aquí hay una paradoja.

¿Por qué una paradoja?

Por ejemplo, Google ha perdido la última semana una brutal cantidad de dinero al igual que Elon Musk con Twitter, pero siguen siendo billonarios. Entonces qué importa el flujo de ingresos o menor valor de sus activos si tienen tanto dinero. Medir con precisión es difícil porque los más ricos esconden su riqueza. El investigador Gabriel Zucman ha reflejado en los últimos años que se esconden en los paraísos fiscales, como se ha visto en el Perú y otras partes. Esta información es parcial, incompleta y no individualizada. Cuánto dinero de empresas peruanas hay en los paraísos fiscales no sabemos. Vimos algunos casos en los Panama Papers, pero no tenemos una medición precisa.

Independientemente del debate técnico, ¿Qué factores debemos ver?

En vez de reducirlo a si subió o bajó, creo que sí hay indicadores que muestran la concentración de la riqueza. Lo más importante es entender que existe una fuerte desigualdad en el Perú no solo económica, sino en salud, educación y oportunidades. La pandemia lo reflejó claramente.

¿Algunas taras más?

Es una desigualdad que tiene un componente de discriminación y racismo muy fuerte. Hay ciudadanos excluidos por 200 años que no tienen las mismas oportunidades de quienes dominan la economía y política. Hay una buena dosis de corrupción abierta o vía acomodo de leyes que favorecen esa acumulación de la riqueza.

¿Qué rol juegan las empresas?

Las utilidades de las empresas trasnacionales tuvieron su récord en el 2021 de US$ 15.700 millones; y en plena pandemia, cuando faltaban camas UCI, este pequeño grupo concentraba las utilidades. Las medidas tradicionales de desigualdad en el Perú no incluyen esto por un tema técnico y metodológico.

Nadie desmiente que somos un país con enormes desigualdades.

Me parece que no. Creo que nadie ha dicho eso. Sería difícil de sustentar, más allá de si estamos en el puesto cuatro del mundo, o el seis o el ocho, es claro que en el Perú hay desigualdades muy pronunciadas y afectan la vida de millones.

¿Un ejemplo?

La anemia en Puno es del 60%, el doble que en Lima. Podemos extrañarnos de que los puneños se sientan discriminados por el Estado cuando la anemia es tan grande. En la pandemia, el acceso a cama UCI no era igual. Las probabilidades (de no morir) no eran las mismas según dónde vivías y cuánto tenías en el bolsillo. Hay desigualdades pronunciadas en diversos aspectos que generan, a mi juicio, una injusticia por la cual es razonable que la gente proteste.

¿Es consecuencia de la desconexión entre la fortaleza macroeconómica y el predominio de la informalidad e ingresos estancados?

Las estimaciones diversas sobre la informalidad no son concluyentes. Lo clave es que sigue siendo sumamente alta. Y es que durante los periodos en los que tuvimos un buen crecimiento económico la desigualdad no se redujo sustancialmente. Sigue habiendo 60% de anemia en Puno. Muestra un problema serio por atender.

Entonces, ¿ya quedó descontinuado este sistema en el que llueve para todos con el crecimiento macro?

Efectivamente nos muestra que en estos temas tan sensibles como la educación, desnutrición, salud y pobreza hay brechas enormes respecto, no solo a individuos, sino a distritos, provincias y regiones completas. Esa enorme desigualdad está detrás de las protestas y de la fractura política.

¿El modelo ya cumplió su ciclo?

Creo que hace falta un cambio profundo y estructural que tiene que ver con la economía, política y el funcionamiento del Estado en servicios básicos que provee.

El FMI volvió a recomendar un impuesto a los más ricos, una de sus cartas cuando fue ministro pero que no prosperó.

Hay una discusión e incluso ha habido un acuerdo internacional para establecer un piso al Impuesto a la Renta a nivel mundial del 15% porque hay un problema global como los paraísos fiscales y que algunos países tratan de aprovecharse al tener condiciones particularmente ventajosas.

¿Y al Perú cómo lo ve?

Acá se agrava con la decisión del Tribunal Constitucional de que a los grandes deudores no hay que cobrarles intereses. Los bancos sí nos cobran intereses y no nos perdonan un día por nada, sea de quien sea la culpa. El TC obliga a que el Estado no cobre esos intereses y ahora las empresas postergarán. Es un incentivo a la corrupción. Vamos a contracorriente de la situación mundial. Hasta Joe Biden planteó cobrarles más impuestos.

¿Falta voluntad política para gravar a los que más tienen?

Eso está clarísimo. Ese tema (la negativa de impuesto a la riqueza) pasa por una decisión del Congreso, pero, desde luego, el actual Congreso tampoco desea eso y ha mantenido una serie de condiciones tributarias que favorecen a las grandes empresas, y nombró a un TC que ha dado un fallo sin ningún sentido económico, ni de justicia ni financiero.

¿Cuánto ayudaría una reforma?

Planteamos mejorar la recaudación cerca de 2% del PBI. Más o menos US$4.000 millones. No es un gran salto porque la presión tributaria es 6 puntos debajo del promedio de Latam y 20 del promedio OCDE. Pero recuperar 2 puntos de presión es empezar a cerrar la brecha con nuestros similares y una pequeñísima parte de acercarnos al criterio OCDE.

https://larepublica.pe/economia/2023/02/12/pedro-francke-en-los-periodos-de-buen-crecimiento-la-desigualdad-no-se-redujo-sustancialmente-impuesto-la-riqueza-pobreza-en-peru-desigualdades-sociales-423996

31 de octubre de 2022

Perú: Círculo vicioso, solución compleja

Pedro Francke

Regreso sobre el tema de la informalidad, esencial para nuestro futuro. Más allá de las vicisitudes del momento político y manteniendo nuestra indignación frente a la corrupción, no podemos dejar de analizar los temas de fondo. Un país sin pensamiento crítico siempre tropezará con la misma piedra.

La informalidad es un problema fundamental para la gobernabilidad, nos frena la posibilidad de tener reglas comúnmente respetadas y una institucionalidad estatal-nacional indispensable para el desarrollo.

¿Cuál es su causa primordial? La falta de puestos de trabajo, que obliga a una mayoría de peruanos a recurrir al autoempleo y a las microempresas familiares para sobrevivir. Los empleos en empresas medianas y grandes, de más de 10 trabajadores, sólo alcanzan para 1 de cada 5 trabajadores urbanos. Falta crecimiento de sectores diversificados como la agricultura, el turismo, los servicios con avance tecnológico y la industria, especialmente de medianas empresas y pequeños productores articulados bajo diversas formas asociativas y cooperativas. Si hubiera más puestos de trabajo, habría menos vendedores ambulantes y jóvenes cachueleando.

CÍRCULO VICIOSO


La escasez de puestos de trabajo genera un círculo vicioso de ingobernabilidad económica, porque en el autoempleo y las microempresas es muy difícil establecer regulaciones esenciales para que la economía funcione eficientemente. Veamos los ejemplos de la venta ambulatoria de comida y del transporte que son muy claros al respecto.

Una regulación básica en cualquier parte del mundo es que la venta de comida debe cumplir algunas condiciones sanitarias básicas. La difusión de bacterias debe controlarse, los platos y vasos no deben ser fuente de contagio. En todo el mundo hay autoridades sanitarias a cargo de controlar eso, y así también lo dice la ley peruana. Pero, más allá de la enorme debilidad de las instituciones estatales y su falta de presupuesto para atender este tema, ¿es factible controlar a decenas de miles de puestos ambulantes y microestablecimientos que venden sánguches, refrescos caseros, jugos, tallarines rojos, “aeropuertos”, ceviches y un largo etcétera? Muchos son muy sabrosos, pero ¿son seguros para la salud? A mis veinte años contraje tifoidea, presumo yo que fue por tomarme un jugo de naranja en un carrito callejero del Parque Universitario, de esos que lavan los vasos en el mismo balde de agua uno tras otro. Una década después tuve cólera (la enfermedad, no un ataque de ira). Aún me gusta y consumo, a veces, la comida callejera. Pero el riesgo es obvio y la pandemia nos lo recordó. Proteger la salud pública es una de las tareas básicas de cualquier Estado, pero ¿perseguir a estos vendedores callejeros en algún distrito resuelve algo? ¿Sería acaso posible tener un verdadero ejército de controladores sanitarios supervisando a los vendedores ambulantes? No, desde luego que no. La necesidad de miles de subsistir, en este caso vendiendo comida, genera tal informalidad que ningún Estado podría controlar.

Algo similar sucede con el transporte urbano. Predominan los taxis informales, apoyados ahora por las apps. Motos y bicis de delivery, pagados por viaje y por lo tanto con todo el incentivo de ir rápido, invaden veredas y se pasan luces rojas. Las combis son un ejemplo de formalidad falsa, pudiendo acumular decenas de multas sin que pase nada. Podríamos avanzar mucho con una buena reforma que ordene el transporte público masivo con unidades de mayor tamaño, rutas bien diseñadas y sistemas metropolitanos y carriles segregados. Pero tenemos una multiplicación violenta de taxis y colectivos informales chantándose en las esquinas por doquier. ¿Es debido a la incapacidad del Estado que no se regula este sector, o es que la tremenda cantidad de carros en servicio lo convierten en una incontrolable hidra de un millón de cabezas? ¿Y no son acaso esos miles de taxis y colectivos la forma que tienen muchísimos peruanos para subsistir?

COMPORTAMIENTO SOCIAL INFORMAL

Como quienes ahí trabajan ya saben que no hay un control eficaz, actúan sin mayor consideración por el orden público. Así se multiplica el comportamiento informal, que no respeta ni las regulaciones básicas. “La vida es así, no la he inventado yo” dirán muchos. Esto, a su vez, atrae a más gente a estos comportamientos informales de subsistencia: la situación se agrava. Esta actitud, además, se contagia hacia otros ámbitos. Quien es vendedor callejero y sabe que el tránsito es desregulado y desastroso, puede pensar que no importa meterse entre los carros a ofrecer su producto o servicio, dificultando un poquitín más el tránsito. Y si ya vieron que no hay un control básico, ¿no es lógico que en tiempos mejores piensen que se puede evadir a la SUNAT?

Por su parte, los pocos empleados públicos llamados a controlar ven que su esfuerzo logra escasos resultados. Sienten también que ese colectivero o vendedor ambulante bien podría ser un familiar al que no le queda otro camino para sobrevivir. En esas condiciones muchos se dirán: ¿Para qué trabajar con ahínco? ¿Por qué no aprovechar cuando haya una oportunidad para sacar una ventaja personal? Nace ahí el círculo vicioso: ni se respeta el interés público, ni se busca realmente hacerlo respetar.

Hay un tema de fondo acá, en términos de entender cómo funciona nuestra sociedad. Una economía que genera pocos puestos de trabajo en empresas formales, que empuja a millones a subsistir en el autoempleo y la informalidad, genera una sociedad desafectada del Estado. El ser social informal determina la conciencia social informal. Y ese ser social está determinado por la estructura económica y los pocos empleos que esta genera.

ESTRUCTURA ECONÓMICA


En los países desarrollados, incluso en países latinoamericanos con estructuras productivas más diversificadas y organizaciones económicas más fuertes, el Estado no necesita una enorme cantidad de personas y un enorme aparato para asegurar que la mayoría de trabajadores estén en planilla y se paguen sus contribuciones a la seguridad social. Basta controlar a un cierto número de empresas, cada una de las cuales es responsable por varios cientos de trabajadores. Es como funciona, pero a escala muy insuficiente en el Perú, el sistema de control de planillas por la SUNAT. La SUNAT no pone el énfasis en supervisar a los 3 millones y medio de asalariados, sino en controlar a las empresas formales que son algunas miles. Quien hace buena parte del trabajo de registro y control son las empresas, y ellas son responsables de sus trabajadores o les cae una multa o sanción. El problema en el Perú es que, como dijimos, solo 1 de cada 5 trabajadores se encuentra en un empleo de esa naturaleza. Hace falta cambiar esta realidad.

Esta transformación puede lograrse con más empresas medianas y grandes, pero creo que más democrático, igualitario y sostenible es hacerlo mediante cooperativas o asociaciones: una agrupación de pequeños cafetaleros que venden juntos su producto bien puede tener el registro de afiliados y trabajadores y asegurarlos. Una cooperativa de taxis bien puede llevar ese registro igualmente. Necesitamos que haya una política de promoción de la asociatividad, de las cooperativas y de las cadenas de valor que conecten a los pequeños y microproductores con los exportadores. Tenemos que generar esas alternativas sector por sector y región por región, porque las formas deben ser específicas y a la medida de cada realidad. La venta de comida es una cosa, el transporte otra, la producción agraria una diferente, y así podemos multiplicar los casos. Eso hace que el problema y su solución sean complejos, no podemos negarlo, pero no hay otra salida.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 608 año 13, del 21/10/2022, p15

https://www.hildebrandtensustrece.com/

17 de enero de 2022

Perú: Las cicatrices de la pandemia

Humberto Campodónico

Frecuentemente conversamos sobre los efectos secundarios de la pandemia que se reabsorben en ritmos lentos. En otros casos, los daños son perdurables. Sucede lo mismo con la economía de los países. Así, de acuerdo con estimaciones del FMI, el grupo de las economías avanzadas (industrializadas) sería el único que en el 2022 retomaría la trayectoria de crecimiento registrada antes de la pandemia e, incluso, llegaría a superarla.

Los demás grupos de países (incluida América Latina) permanecerán, hasta el 2025, en una trayectoria de crecimiento muy inferior a la proyectada antes de la pandemia, lo que pone de relieve el carácter duradero del daño causado. Esas son las secuelas.

De su lado, el Reporte de Inflación del BCR de diciembre evalúa los efectos de largo plazo del COVID-19 en el Perú. Dice que si bien crecimos 13,2% en el 2021 (la tasa más alta de América Latina), “cabe preguntarse si la crisis del COVID-19 afectará los factores estructurales de la economía y, por ende, dejará “cicatrices” de largo plazo; es decir, si reducirá el potencial de crecimiento a futuro” (1).

Una forma de evaluar el tamaño de la “cicatriz” es utilizar las proyecciones de crecimiento que se tenían antes de que esta comience. BCR dixit: “La crisis del COVID habría hecho que el PBI de Perú en 2022 se encuentre aún entre 5 y 7% por debajo del nivel que hubiese alcanzado en ausencia de la misma”. O sea, una “cicatriz” importante pero, ojo, más pequeña que el -11.1% del PBI de la crisis financiera de 1998 (Banco Latino, Wiese, bajo Fujimori), también calculada por el BCR.

El BCR también analiza a Brasil, Chile, Colombia y México y encuentra que tienen pérdidas del PBI similares a la nuestra “a pesar de que Perú tuvo una de las cuarentenas más estrictas del mundo”.

Hay “cicatrices", entonces. Y forma de curarlas. De un lado, hay que reconocer la importancia del 13,2% del PBI (alcanzado con bonos y estímulos, políticas que se usaron en casi todos los países), lo que la derecha le “ningunea” al ministro de Economía, Pedro Francke.

Y, de otro, que también importa, y mucho, que nuestro crecimiento no dependa tanto de los precios de las materias primas, sino que pasemos al crecimiento impulsado por un aumento del valor agregado, a través de la diversificación productiva. Así, las “cicatrices” se curarán más rápido. Y seremos más resistentes, como los países avanzados, a las crisis que puedan venir en el futuro.

1) Ver Reporte de Inflación, diciembre 2021, www.bcrp.gob.pe

10 de enero de 2022

No es sólo Trump, es el modelo de democracia que hoy Biden quiere exportar

Álvaro Verzi Rangel

El discurso del actual presidente “demócrata” estadounidense Joe Biden puede servir, quizá, para sus ciudadanos, bombardeados permanentemente, durante décadas, con la idea de que dentro y fuera de Estados Unidos se vive una lucha entre la democracia y la autocracia; entre las aspiraciones de la mayoría y la avaricia de unos pocos. Pero, en realidad, ese podría ser un espejo de Estados Unidos.

La realidad del modelo estadounidense es el enorme poder de los grandes capitales y de los medios de información dominantes para influir sobre las decisiones políticas e imponer su agenda por encima de la voluntad popular, que en la práctica anula la pretendida igualdad de derechos de los ciudadanos. Y a ello se suma un racismo estructural que mantiene a millones de personas fuera del cuerpo político, condenados a ser carne de cañón para las aventuras imperiales y el negocio de las transnacionales de la guerra y los armamentos..

Biden acusó a su predecesor Donald Trump de haber intentado impedir un traspaso pacífico del poder, denunció la red de mentiras sobre las elecciones de 2020 creada por el equipo de su antecesor, a un año de que una turba azuzada por Trump asaltó el Capitolio en Washington. “No se equivoquen: estamos viviendo un punto de inflexión en la historia. Tanto aquí en casa como en el exterior, estamos de nuevo en una lucha entre la democracia y la autocracia”, señaló, en una revival de discursos de décadas atrás.

El actual mandatario intentó echar todas las culpas de la crisis sobre su antecesor. “Ahora nos toca a todos defender el imperio de la ley, preservar la flama de la democracia, mantener viva la promesa de Estados Unidos. Esa promesa está en riesgo, atacada por poderes que valoran la fuerza bruta sobre la santidad de la democracia, el temor sobre la esperanza, el beneficio personal sobre el bien público”, afirmó.

Mientras, aprobó el presupuesto militar más grande de la historia del país y  sus soldados siguen masacrando, torturando, asesinando pueblos a lo largo y ancho del mundo. Biden, quien a propósito casi nunca menciona el nombre de Trump,

El ex presidente Barack Obama subrayó que el ataque al Capitolio dejó claro qué tan frágil es el experimento estadounidense en la democracia, y advirtió está en mayor riesgo hoy que hace un año. “Históricamente, los estadounidenses han sido defensores de la democracia y la libertad en el mundo… pero no podemos desempeñar ese papel cuando figuras de liderazgo en uno de nuestros dos partidos políticos principales están activamente minando la democracia en casa”.

En el momento de silencio que se observó en el pleno de la cámara baja para las víctimas de la violencia durante el asalto, sólo se presentaron dos republicanos: el ex vicepresidente Dick Cheney y su hija, la diputada federal Liz Cheney. Que el vicepresidente de George W. Bush de repente se convirtiera en una especie de disidente dentro de su partido, marcó para algunos qué tan extremo ha sido el deterioro del terreno político tradicional del país.

David Remnick, director de The New Yorker, señaló que por primera vez en 200 años estamos suspendidos entre democracia y autocracia. El 6 de enero del 2021, cuando supremacistas blancos, miembros de milicias y simpatizantes de Trump asaltaron el Capitolio para tratar de revertir los resultados de la elección presidencial dejamos de ser una democracia plena. Con ello, Estados Unidos dejó de poder autoelogiarse como la democracia continua más vieja del planeta, señaló Remnick.

El diputado demócrata Jamie Raskin, quien forma parte del comité selecto que investiga el asalto, recordó en The Washington Post que ese 6 de enero en que se estaba certificando el resultado del voto presidencial en el Capitolio, los legisladores pensaban que se habían preparado para todo tipo de problemas parlamentarios, pero no para la violencia fascista desatada contra nosotros, coordinada en este intento para cometer un golpe de Estado.

El surgimiento político de una figura como Donald Trump es producto de la crisis económica crónica en amplios sectores de la población y de instituciones que durante décadas no han sabido (o querido) satisfacer las necesidades sociales. Es el fruto de un descontento profundo y legítimo de las mayorías y sin solucionar las crisis, sin un cambio social y político profundo, será imposible desactivar el riesgo de que él u otro personaje usen la ira de las mayorías empobrecidas para minar los fundamentos de la democracia.

Todos conocen en el mundo el desprecio de Trump hacia la legalidad, las formas democráticas y las mínimas normas del decoro institucional, pero  la crisis moral en la que se encuentra sumergida la sociedad estadounidense se inició en 2015, cuando anunció su candidatura. El trumpismo es consecuencia de la disfuncionalidad del sistema político, y de la creciente incapacidad del mismo para responder a las demandas de la sociedad.

Este modelo democrático que Biden quiere vender al mundo está vaciado de contenidos verdaderamente democráticos hasta quedar reducido a un espectáculo, una simulación del gobierno del pueblo, con la inamovilidad de su oligarquía bipartidista. Con una clase política impermeable a la realidad, y la continuidad de un modelo de votación indirecta en el cual es factible ganar la elección, pese a perder la mayoría de los sufragios, como sucedió con George W. Bush y el mismo Trump.

Más allá de esos problemas obvios, hay una palpable discordancia entre los principios políticos declarados y la realidad social e institucional. Todo ello redunda en un divorcio final entre clase política y sociedad, que desacredita por completo al sistema y abona al surgimiento de expresiones radicales como el propio trumpismo.

Trump no aguantó quedarse callado después del discurso de Biden y afirmó que éste está “destruyendo nuestra nación con políticas locas de fronteras abiertas, entre otras”, y que está intentando ocultar que la elección fue fraudulenta y están empleando este aniversario para nutrir temores y dividir a Estados Unidos.

Álvaro Verzi Rangel .  Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

25 de mayo de 2021

Perú: La pobreza y el modelo

David Rivera

La tasa de pobreza monetaria aumentó 9,9 puntos porcentuales en el 2020. Se afirma que la causa principal es la pandemia. La explicación es insuficiente. En Chile, creció 3,9 puntos, y en Uruguay, 2,8. En Bolivia, 6,4, y en Argentina, un país con dos décadas de crisis continuas, 8,6. Hay razones de corto y largo plazo que explican que alrededor de 3.26 millones de peruanos hayan pasado a la pobreza en un solo año. Veamos.

Parte importante de la narrativa sobre el éxito del modelo económico consistió en la cantidad de peruanos que habían salido de la pobreza. Pero en el 2013 el Banco Mundial presentó un informe sobre las clases medias en América Latina y reveló que el 40,5% de peruanos, poco más de 12 millones de personas que se consideraban de clase media, eran en realidad vulnerables.

Porque estadísticamente, en el 2013 un hogar con cuatro integrantes se clasificaba como clase media por haber pasado a tener ingresos mensuales de S/ 1.200 (hoy con S/ 1.500). El problema no es menor si consideramos que esas familias dejan de acceder, por ejemplo, a programas sociales, a pesar de que habitan viviendas precarias, que en su mayoría no cuentan con derechos laborales y que, en el caso de ciudades como Lima, destinan parte importante de sus ingresos y tiempo a transportarse hacia sus centros de labores. Pero ni porque el Banco Mundial lo dijo abrimos los ojos.

Esto no es todo. Como parte de la misma narrativa, se instaló la idea de que en la medida que dicha población era sujeto de crédito, sus posibilidades de progreso estaban a su alcance. No importaba que para comprar una refrigeradora tuviesen que pagar tasas de interés del 60%, 80%, muchísimo más altas que las clases medias consolidadas o de altos ingresos. Mientras el sistema garantizaba elevados niveles de retorno para los bancos, el acceso a condiciones básicas de vida solo perpetuaba la vulnerabilidad de millones de personas. ¿Dónde quedó lo “social” de nuestra economía social de mercado?

En este punto es necesario recordar lo que pasó cuando el gobierno del prófugo Toledo propuso fortalecer el Banco de la Nación y que se atendiese a quienes no llegaba la banca privada. El sector empresarial se opuso advirtiendo el retorno del Estado empresario y una supuesta competencia desleal. Mientras Chile mantenía un banco estatal activo, en el Perú eso era una herejía. Y así llegamos a la pandemia, sin capacidad para distribuir los bonos para quienes lo necesitaban.

Ya en medio de la pandemia, el modelo reveló una vez más su orden de prioridades. Cuando se dictó la cuarentena obligatoria, resultó evidente la necesidad de entregar bonos de manera extendida. Pero inmediatamente surgieron quienes alertaron del aumento en exceso del déficit fiscal. ¿Apelaríamos entonces a un mayor endeudamiento? Tampoco podíamos arriesgarnos a ello. ¿Entonces un impuesto a la riqueza? Tampoco, pues se dijo que desincentivaría la inversión. Esas variables fueron más importantes que evitar el hambre y el retorno a la pobreza de millones.

Cualquier política que pretenda cambiar esta realidad debe considerar, además de las personas en pobreza, a quienes –estadísticamente– siguen siendo de clase media pero son población vulnerable, y que hoy deben ser muchos más por la pérdida de ingresos, de ahorros y las descomunales deudas asumidas para financiar oxígeno o gastos hospitalarios.

Nuestros problemas no son solo de “gestión”, son intrínsecos al modelo impulsado en la década del 90. Cuestionarlo no implica renunciar al libre mercado, pero sí repensar el rol regulador y redistribuidor que se le impuso al Estado.

21 de mayo de 2021

¿La verdadera y única libertad es la económica?

Humberto Campodónico

Hace años que escuchamos un solo discurso. El modelo económico actual nos ha traído crecimiento y disminución de la pobreza, por lo que no hay ninguna razón para cambiarlo. Todos los demás modelos significan una vuelta al pasado, al estatismo, la hiperinflación y el estancamiento.

No. Todos los países de la región han tenido tasas de crecimiento y de reducción de la pobreza similares a las nuestras, con excepción de Venezuela. Esto se ha dado en países con modelos económicos más o menos ortodoxos –Colombia, Chile, Perú y México– como en países que tuvieron regímenes “progresistas”: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Uruguay.

Todos se beneficiaron con los altos precios de las materias primas –impulsados por la industrialización de China– y se acuñó esta frase: el “Consenso de Washington” ha sido reemplazado por el “Consenso de las materias primas” (“commodities”). Todos se abocaron a aumentar su producción. Pero ese “súper ciclo” terminó en el 2013-2014.

Y casi nadie puso en marcha políticas de desarrollo productivo que redujeran nuestra dependencia de las materias primas, para que quienes salían de la pobreza no engrosaran las filas de la informalidad sino que tuvieran empleos con mayor valor agregado y estabilidad.

La razón: la creencia ciega en que “el mercado y el piloto automático proveerán”. No cambiar nada para que nada cambie. Eso tiene nombre y apellido: se trata de la preservación de un orden económico que ha beneficiado, sobre todo, a algunos sectores oligopólicos, como la banca comercial, las AFP, el cuasi monopolio farmacéutico, el sector energético y minero y las tiendas importadoras, entre otros.

La paradoja (aparente) es que ese “libre mercado” ha sido hechura del Estado. Sí. Ha sido moldeado y construido por el neoliberalismo: durante años dio carta libre a las fusiones y adquisiciones y mercados oligopólicos, creó las AFP con mercantilismo puro, permitió el oligopolio bancario y la exportación del gas modificando la legislación existente, impulsó a las universidades privadas y maltrató a las estatales, y descuidó la salud pública, con los resultados que hoy vemos.

La derecha económica solo reconoce como suyos los resultados favorables del crecimiento económico (tiene memoria selectiva): se deben al libre mercado, dicen. Y todo lo “malo” son hijos ajenos. Su argumento central: el Estado siempre es parte del problema, nunca de la solución.

Hay aquí una doble moral: el Estado es bueno cuando, desde el poder, aplica las leyes que los favorecen. Y malo cuando tiene problemas “de gestión”. Pregunta: ¿no es la derecha económica la que ha gestionado el Estado 30 años y ha estado involucrada en la corrupción? Pues no, dicen. Y algunos tienen la desfachatez de decir que casi todos los gobiernos desde el 2000 hasta hoy han sido de “izquierda”. Por favor.

Entonces, más allá de la economía, el fracaso del “modelo económico” se traslada ahora al terreno de la democracia, al respeto del voto. Para el neoliberalismo, la única y verdadera libertad es la económica, siendo incluso superior a la “eventual” y “transitoria” mayoría producto de una votación electoral que, si interviniera en el mercado, atentaría contra la libertad, desnudando su “carácter autoritario”. Así, la vigencia del “modelo” es condición sine qua non de la democracia. Si ganan los que se le oponen, no hay democracia.

El tema de fondo: así como el modelo estatista de la URSS sucumbió en 1990, ahora el neoliberalismo y la subsidiariedad del Estado se han derrumbado, lo que ha sido confirmado en EE. UU. con el giro hacia la economía mixta de Biden.

En Chile, cuna del neoliberalismo mundial (Pinochet, 1973), las elecciones a la Constituyente configuran un “nuevo momento histórico” (Piñera dixit). No sabemos qué pasará en el Perú. Pero sí sabemos que el respeto a la voluntad de las mayorías, de la democracia, es la tarea del ahora.