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21 de octubre de 2025

Soberanía alimentaria para cuidar los territorios y acabar con el hambre

Ecología social

Día de la Soberanía Alimentaria, para el movimiento internacional campesino. Y Día de la Alimentación, para Naciones Unidas. Cada 16 de octubre es una fecha emblemática para visibilizar las cifras del hambre y malnutrición, pero también para reiterar la necesidad de cambiar de modelo. “La agroecología puede transformar nuestra forma de vivir, no sólo de cultivar”, aseguran los movimientos campesinos.

«Comer bien significa comer alimentos nutritivos y limpios que favorezcan tu salud y tu dignidad. No se trata sólo de llenar el estómago. La agroecología nos aleja del monocultivo y de los alimentos procesados. Cultivamos una gran variedad de productos libres de pesticidas químicos y fertilizantes sintéticos. La agroecología puede transformar nuestra forma de vivir, no sólo de cultivar”. Quien habla es Musa Sowe, integrante de la Red de Organizaciones de Agricultores y Productores Agrícolas de África Occidental y del Foro Nyéléni, red internacional de movimientos sociales que lucha por la soberanía alimentaria. Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación. La fecha coincide con la fundación de la FAO en 1945.

La Vía Campesina, colectivo de organizaciones campesinas de todo el mundo, celebra también en esta jornada el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria. «En la soberanía alimentaria, la comida está en el centro de todo. Por eso tratamos de que cada sistema de producción y todo lo relacionado con nuestra comida, el clima y la energía, sea sostenible. Tenemos una próxima generación en la que pensar», advierte Mariann Bassey, de la organización Amigos de la Tierra Nigeria. Tanto Bassey como Sowe participaron del Tercer Foro Nyeléni (realizado en Sri Lanka, en septiembre), en el que se discutió la situación de la soberanía alimentaria a nivel global.

De ese foro participaron campesinos y campesinas, pueblos indígenas, pescadores y movimientos socioambientales. En ese contexto, Marcos Filardi, de las Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria de Argentina, indicó: «El agronegocio, diseñado para generar ganancias y no para alimentar, provoca hambre y enfermedades. Los agrotóxicos generan graves problemas de salud tanto en áreas rurales como urbanas, desde cánceres hasta trastornos reproductivos».

Agroecología, salud, soberanía alimentaria. Son palabras que se subrayan en el Día Mundial de la Alimentación y que expresan lo que las comunidades campesinas e indígenas construyen diariamente en cada territorio para preservar alimentos nativos y nutritivos y hacer frente a la oferta de ultraprocesados que elaboran empresas concentradas como Nestlé, Pepsico, Unilever y Mondelēz, entre otras.

La papa en los Andes, el membrillo en Catamarca, el chañar en Santiago del Estero son solo algunos ejemplos de que una dieta nutritiva es posible y de la centralidad de las comunidades campesinas e indígenas en los procesos de recuperación de alimentos ancestrales y saludables.

Panorama mundial de la alimentación en 2025

Según la FAO el 8,2 por ciento de la población mundial padeció hambre en 2024, lo que supone un descenso con respecto al 8,5 por ciento registrado en 2023 y el 8,7 por ciento en 2022. El progreso, indican, viene impulsado por mejoras en Asia sudoriental, Asia meridional y América del Sur, frente al aumento constante del hambre en la mayoría de las subregiones de África y en Asia occidental.

Se estima que unos 2.300 millones de personas en el mundo padecieron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2024. La prevalencia mundial de la inseguridad alimentaria moderada o grave ha disminuido gradualmente desde 2021.

El informe de las Naciones Unidas «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2025» asegura que la inseguridad alimentaria aumenta en África, cae en América Latina y el Caribe, y disminuye gradualmente en Asia. En Oceanía y en América septentrional y Europa se registró un leve descenso de 2023 a 2024, tras varios años de aumento. A escala mundial, la inseguridad alimentaria es mayor en las zonas rurales y afecta a más mujeres que hombres.

El número de personas de países de ingresos bajos que no pueden permitirse una dieta saludable viene en aumento desde 2017. En países de ingresos medianos altos y altos la cifra disminuye desde 2020. En países de ingresos medianos bajos, el número descendió entre 2020 y 2024, pero esta mejora obedeció principalmente al considerable descenso registrado en la India.

El organismo de Naciones Unidas prevé que el número de personas subalimentadas en todo el mundo disminuye, pero considera que 512 millones seguirán padeciendo hambre en 2030. El 60 por ciento vivirá en África.

Un aspecto que afecta el acceso a alimentos sanos es el de los precios. Desde 2020 la inflación de los precios mundiales de los alimentos viene superando a la inflación general, lo que —según la FAO— pone de relieve la persistencia de las presiones a las que están sometidos los mercados agrícolas y de alimentos.

Los datos de 2011, 2017 y 2021 sobre los precios mundiales muestran que los alimentos más nutritivos, como los de origen animal, las frutas y las hortalizas, son los más caros. Los alimentos ultraprocesados son sistemáticamente más baratos que los alimentos con menores niveles de elaboración.

Este año, la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas adoptó oficialmente la prevalencia de la diversidad alimentaria mínima como nuevo indicador para sus relevamientos. El resultado fue que un tercio de las mujeres y dos tercios de losniños de 6 a 23 meses de todo el mundo tienen dietas sin suficiente diversidad. Esto implica, advierte la FAO, el consumo de cantidades inadecuadas de vitaminas y minerales esenciales para una nutrición y una salud adecuadas

Malnutrición y otras afecciones a la salud

La FAO indica que se necesitan “progresos acelerados” para alcanzar las metas mundiales para 2030 sobre malnutrición infantil. El mundo ha avanzado en la reducción del retraso del crecimiento infantil, cuya prevalencia disminuyó del 26,4 por ciento en 2012 al 23,2 por ciento en 2024. Sin embargo, los índices de la emaciación (malnutrición severa) infantil y del sobrepeso infantil permaneció prácticamente sin variaciones, situándose en un nivel estimado en el 6,6 por ciento en 2012 y el 5,5 por ciento en 2024, respectivamente.

En cuanto a la anemia en las mujeres de entre 15 y 49 años, aumentó del 27,6 por ciento al 30,7 entre 2012 y 2025. “Los obstáculos en función del género, como unos ingresos inferiores, las responsabilidades de prestación de cuidados y un acceso limitado a los recursos, reducen la capacidad de las mujeres de hacer frente a la inflación, lo cual a menudo obliga a las mujeres a reducir su consumo de alimentos durante las crisis”, señala la ONU. La obesidad en adultos se incrementó del 12,1 por ciento en 2012 al 15,8 por ciento en 2022.

«Para lograr salud para todas y todos, debemos abordar la alimentación como el mayor determinante de la salud. En este sentido, el sistema alimentario dominante, controlado por grandes corporaciones, ha puesto en riesgo la vida de comunidades marginadas a través de la producción masiva de alimentos ultraprocesados y el uso indiscriminado de agrotóxicos», indica Fliardi.

Añade: «El uso masivo de antibióticos en animales de producción provocó una crisis de resistencia antimicrobiana que ya causa 1,4 millones de muertes al año. El sistema alimentario actual nos está enfermando y matando. Necesitamos urgentemente un cambio estructural hacia sistemas que produzcan alimentos sanos y nutritivos, en armonía con la naturaleza».

Bassey cuestiona los sistemas alimentarios concentrados y su impacto en la salud. “Los niños ya no quieren comer alimentos locales, sino comida de grandes cadenas. No quieren la comida tradicional, que es muy nutritiva. Las empresas tienen el dinero, hacen grandes anuncios, van a las escuelas con programas de alimentos y erosionan nuestras prácticas tradicionales. Nuestra comida es medicinal. Por eso, cuando tuvimos Covid, aunque las vacunas nos llegaron tarde y no podíamos viajar, no morimos”.

Por otro lado, un estudio de la Revista Nature confirmó que, en la región del Kilimanjaro en Tanzania, el cambio a una dieta occidentalizada tuvo impactos negativos en la salud. Entre ellos, inflamación elevada, debilitamiento de la función inmune y sobrepeso. En cambio, el consumo de alimentos tradicionales trajo beneficios anti inflamatorios y una reducción de los marcadores de enfermedades metabólicas.

Millones de personas con hambre por las guerras

La Vía Campesina señala en su comunicado que, en las últimas décadas, los conflictos armados convirtieron al hambre «en un arma intencionada de dominación». Desde octubre de 2023, más de 2,3 millones de personas en Gaza han sido sometidas a un bloqueo total que les niega sistemáticamente el acceso a alimentos, agua potable, combustible y ayuda humanitaria. “Este no es un caso aislado, ya que se han utilizado métodos similares en el contexto de la guerra para romper la resistencia y controlar a la población civil en Yemen, Etiopía y Sudán. Las mujeres y niñeces son los más afectados por esta táctica de hambruna y uso de los alimentos como arma”, denuncia la organización.

António Guterres, secretario general de la ONU, alertó: «Más de 295 millones de personas sufrieron hambre aguda el año pasado, el sexto aumento anual consecutivo. Desde Gaza y Sudán hasta Yemen y Mali, el hambre catastrófico, impulsado por conflictos y otros factores, está alcanzando niveles récord, llevando a los hogares al borde de la inanición».

En este contexto, La Vía Campesina afirma: «Nuestras campañas globales exigen paz, distribución justa de la tierra y un alto el fuego; el fin del genocidio y las guerras. Necesitamos una justicia que conduzca a la paz en nuestros territorios y garantice la soberanía y la seguridad alimentaria en nuestros pueblos. Los autores de estos crímenes deben ser llevados ante la justicia».

Para comer bien, primero la agroecología y la soberanía alimentaria

En septiembre, La Vía Campesina propuso sustituir “las fórmulas fallidas de la Organización Mundial de Comercio” por un marco comercial que respete y defienda los derechos individuales y colectivos estipulados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (Undrop) (que exige a los Estados el cumplimiento de derechos de las poblaciones campesinas sobre la tierra, el agua y las semillas); y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (Undrip) (que reconoce el derecho de los pueblos indígenas a la conservación y protección del medio ambiente y de la capacidad productiva de sus tierras o territorios).

“La agroecología campesina está en el centro de nuestra lucha. Su profunda sabiduría ancestral apunta a las necesidades actuales de la humanidad: reconectarse con la tierra y los ciclos de la vida. Hacemos un llamado a acciones genuinas y de base en el campo y la ciudad para que nos hablen de ello y lo promuevan con honestidad ¡No queremos agronegocios con rostro verde!”, convocan desde La Vía Campesina.

La soberanía alimentaria y la agroecología fueron temas discutidos en el Foro Nyéléni. Convocó a más de 500 delegadas y delegados de más de 80 países.

En ese contexto, Bassey indicó que la soberanía alimentaria «es un modelo de sociedad donde nadie queda excluido». Puntualizó: «Un sistema donde la gente coma los alimentos que quiera, de la manera que quiera, en la cantidad que quiera y que sean culturalmente aceptables para ellos. Donde nadie se vea obligado a comer cualquier cosa solo porque tiene hambre. Sobre todo, que quienes producen estos alimentos, los agricultores y campesinos, sean respetados y reciban el reconocimiento que merecen».

Agregó la centralidad de la agroecología en este modelo y que «las corporaciones no quieren este tipo de orden; lo que quieren es un sistema roto donde puedan seguir alimentándonos con químicos y pesticidas. Si vienen y comienzan a modificar mi comida y a contaminarla, ya no es la comida que conozco. Es otra cosa. Necesitan hacer eso para mantener su negocio en marcha». Mencionó que en África hay 200 estudios de caso que muestran que “la agroecología es el camino a seguir”. Y cita como ejemplos las experiencias en la región de Tigray en Etiopía y contra los OGM en Nigeria y en Kenia.

Y sostuvo: “La comida está presente en todas nuestras culturas, en todos nuestros eventos, desde el nacimiento, los matrimonios hasta la muerte, debe haber comida. Para nosotros no es solo algo que comemos, es una fuerza unificadora”.

Sowe definió que la soberanía alimentaria es un enfoque global que desafía injusticias arraigadas profundamente en la cultura y especialmente contra las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad. Con la agroecología, afirmó, «hemos visto cómo mejora la biodiversidad, cómo se recupera la fertilidad del suelo e incluso cómo mejora la salud. No necesitamos seguir el modelo corporativo».

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/soberania-alimentaria-para-cuidar-los-territorios-y-acabar-con-el-hambre/

9 de julio de 2024

Perú: Anemia y obesidad a la vez

Pedro Francke

Un problema grande en nuestro país es la malnutrición. Tenemos lo que podría pensarse son extremos: la anemia por déficit de hierro y la obesidad por exceso de peso. La primera hoy afecta al 43 por ciento de los niños y niñas entre 6 y 36 meses, edad en la que sus efectos sobre el desarrollo infantil son impactantes. Al mismo tiempo, 65 por ciento de mujeres entre 15 y 49 años, y un porcentaje ligeramente inferior de varones, tiene exceso de peso, generando múltiples riesgos a la salud. No se trata de asuntos meramente individuales o familiares: tienen un sustento económico y son problemas sociales y masivos, de carácter público.

Ambos van en aumento. Este gobierno del congreso derechista y su Dina con Rolex ha añadido unos siete mil infantes con anemia sólo en su primer año. Esta insuficiencia es más prevaleciente entre los seis y dieciocho meses de edad, cuando afecta a más del 60 por ciento de nuestros niños. Entre las mujeres de 15 a 49 años la anemia es 23 por ciento, habiendo subido dos puntos con este gobierno, según los datos oficiales del INEI.

La respuesta del gobierno actual a esta epidemia ha sido nula. Cero. Nada. Un recordatorio rápido de que el ministro de salud ha sido puesto en el cargo por César Acuña: se trata de un militante de su partido APP que antes fue candidato al gobierno regional de Cajamarca y perdió. En el MIDIS, el otro ministerio clave en este asunto, tampoco atan ni desatan al respecto: el puesto lo tiene uno de los hombres de confianza de Dina Boluarte. Desde hace varios años se ha buscado enfrentar la anemia entregando micronutrientes en polvo y sulfato ferroso para los niños, sin mayor eficacia. Un par de investigaciones econométricas que hice hace unos años muestran que hay un serio problema porque, además de que hay niños que no alcanzan a ir al centro de salud luego de su primer año de vida, a muchos de los que sí van y reciben los productos nutricionales no los toman con la continuidad y tiempo requerido (todos los días por doce meses), en parte porque les generan algunos efectos adversos como estreñimiento o les da mal gusto a la comida. Otro estudio que hice con unos colegas mostró que el programa Qali Warma para escolares, en el cual se entrega productos industrializados y no se confía en las madres para que preparen los alimentos, tampoco ha tenido eficacia en reducir la anemia.

Hace falta otra aproximación al tema. No se puede seguir haciendo lo mismo que no funciona. En el corazón del problema está una mala atención de salud primaria que no se relaciona bien con madres, familias y comunidades. Además de una reforma que refuerce este sistema, una alternativa complementaria es el fortalecimiento con hierro de productos de consumo masivo, tal como se hace en la sal con el yodo. Recién se ha aprobado que se ponga hierro al arroz, pero sólo es obligatorio para los programas sociales, lo cual tendrá muy poco alcance. En otras experiencias, en Perú y a nivel mundial, fortalecer alimentos con micronutrientes es eficaz cuando se hace de manera universal, algo clave sobre todo cuando la anemia está tan extendida como en nuestro país.

EXCESO DE PESO

Por otro lado, tenemos el exceso de peso y la obesidad. Esta es una epidemia mundial, particularmente en occidente, y en la que otros países americanos tienen situaciones particularmente graves, como México y Estados Unidos. El Perú también está muy mal a este respecto. Por si acaso, usted puede chequearse fácilmente: se mide a través de lo que se llama el “índice de masa corporal”, que es igual a su peso dividido entre su talla en metros elevada al cuadrado; si le sale encima de 25 la persona tiene sobrepeso, encima de 30 sufre de obesidad. La proporción de peruanos con exceso de peso viene aumentando al ritmo de un punto porcentual por año, de manera sostenida. Estamos cada vez peor. Preocupa en especial que ese aumento afecta igualmente a los adolescentes de 15 a 19 años y los jóvenes de 20 a 29 años, y se da tanto en la costa como en la selva y en la sierra. La obesidad es mayor entre las personas con educación superior, lo que muestra que esos estudios no están ayudando en este caso. Incluso entre niños y niñas de 6 a 13 años, el exceso de peso está en niveles “muy altos” en nuestro país de acuerdo a los estándares internacionales. ¿El gobierno está haciendo algo por promover alimentación saludable en los colegios en vez de que sigan expendiéndose dulces y gaseosas? No, nadie se hace cargo aunque hay una ley que lo establece.

Los efectos de la obesidad son mortales, y esto no es broma. El exceso de peso causa en el Perú el 38 por ciento de las muertes por falla renal, más de la mitad de la mortalidad por diabetes y un sexto de las muertes causadas por problemas cardíacos. El exceso de peso además agrava la probabilidad de sufrir cáncer, Alzheimer y lumbalgias. A medida que va aumentando el número de peruanos con obesidad, es obvio que todos esos serios problemas de salud se van a multiplicar. Si eso ya es muy malo, resulta peor cuando confrontamos esa realidad con un sistema de salud que en el Perú está totalmente desbordado por la falta de médicos, profesionales y equipos, generando enormes colas y tiempos de espera para las enfermedades crónicas en general, y dejando sin atención incluso en casos graves y de emergencia. Tenemos unos llamados “seguros” que son completamente inseguros. Un reciente informe de Salud con Lupa revela que “pacientes con cáncer, diabetes e hipertensión, además de personas que viven con VIH, ya padecen los efectos de la más grave crisis del Cenares, la central de compras de medicamentos esenciales del Minsa. El presupuesto de S/ 250 millones para este año lo usó para pagar deudas y no hizo el 97% de las adquisiciones. Hasta la fecha, se han reportado problemas de stock de al menos 120 tipos de medicinas”. He ahí la gestión de APP de César Acuña en el ministerio de salud. En EsSalud, este congreso ha aprobado que los trabajadores asegurados subsidiemos con más de 300 millones de soles anuales a los grandes agroexportadores, permitiéndoles una rebaja sustancial de sus contribuciones, muy por debajo de los fondos mínimos indispensables para atender a sus trabajadores.

Necesitamos una estrategia de nutrición y alimentación saludable que regule el mercado de “comida chatarra” eficientemente, mejore la atención primaria de la salud con consejerías y suplementos vitamínicos adecuados a la realidad de nuestras familias, eduque en nutrición sobre esa base y mejore el acceso a productos de mayor calidad alimenticia. Seguir bajo el paradigma neoliberal de la “libertad empresarial” y un fisco sin fondos que abandona la salud pública es dejar que la epidemia de las enfermedades crónicas siga avanzando con un alto costo en cuanto a calidad de vida y muertes de peruanas y peruanos.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 693 año 14, del 05/07/2024

https://www.hildebrandtensustrece.com/

8 de junio de 2024

Alrededor de 181 millones de niños tienen dificultades para acceder a dietas nutritivas

Naciones Unidas

La inflación, unida a la desigualdad, los conflictos y la crisis climática han llevado a los menores a una pobreza alimentaria, según la agencia de la ONU para la infancia.


En medio de las crisis mundiales de conflictos y desastres naturales, millones de niños menores de cinco años tienen dificultades para acceder a dietas nutritivas y diversas, necesarias para su desarrollo según revela el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Esta agencia de la ONU publicó el jueves un nuevo informe que pone de relieve los alarmantes niveles de pobreza alimentaria infantil debidos a la desigualdad, los conflictos y las crisis climáticas.

El informe advierte que los precios de los alimentos y el coste de la vida han alcanzado niveles récord mientras los países siguen recuperándose de los efectos de la pandemia del COVID-19.

Harriet Torlesse, especialista en nutrición de UNICEF y redactora principal del informe, afirmó que uno de cada cuatro niños del mundo sobrevive con dietas extremadamente pobres, consumiendo sólo dos o menos de los principales grupos de alimentos.

“Para un niño de Afganistán, por ejemplo, eso significa sólo un poco de pan o quizá leche en todo el día, y casi con toda seguridad nada de verduras ni frutas, ni buenas fuentes de proteínas”, declaró a Noticias ONU antes de la presentación. “Y esto es muy preocupante porque estos niños no pueden sobrevivir con dietas tan pobres”.

Millones de afectados en todo el mundo

Según el informe, el 65% de los 181 millones de niños del mundo que sufren pobreza alimentaria infantil residen en 20 países: unos 64 millones se encuentran en Asia meridional y 59 millones en África subsahariana.

Además, casi la mitad de los casos están relacionados con hogares en los que destaca la pobreza de ingresos.

Sin embargo, hay muchos otros factores que alimentan esta crisis, como “los sistemas alimentarios que no proporcionan a los niños opciones nutritivas, seguras y accesibles, la incapacidad de las familias para permitirse alimentos nutritivos y la incapacidad de los padres para adoptar y mantener prácticas positivas de alimentación infantil”.

Unos países progresan mientras que otros empeoran

Más de la mitad de los niños de Somalia sufren pobreza alimentaria infantil en medio de conflictos y desastres naturales.

Del mismo modo, en la Franja de Gaza, nueve de cada 10 niños se enfrentan a altos niveles de pobreza alimentaria mientras continúan los combates.

“Esto demuestra el terrible impacto que el conflicto y las restricciones están teniendo en la capacidad de las familias para satisfacer las necesidades alimentarias de los niños, y la velocidad a la que esto pone a los niños en riesgo de desnutrición potencialmente mortal”, señala el informe.

Sin embargo, explicó que otros países que se enfrentan a sus propias crisis, como Burkina Faso, redujeron significativamente sus niveles de pobreza alimentaria infantil. Burkina Faso ha reducido a la mitad el número de casos.

“Esto demuestra que, con el tipo de acción adecuada, los países pueden progresar, incluidos los países de bajos ingresos”, afirmó Torlesse. “[Estos países] han hecho un esfuerzo deliberado para mejorar el suministro de alimentos nutritivos locales, ya sean legumbres u hortalizas o aves de corral”.

Llamamiento a los gobiernos

UNICEF invocó para que se tomen medidas a fin de que los alimentos nutritivos sean más accesibles para los niños pequeños, se activen los sistemas de protección social para abordar la pobreza de ingresos y se aprovechen los sistemas de salud para prestar los servicios de nutrición necesarios para ayudar a los niños.

Hacemos un llamamiento “a todos los gobiernos, aliados para el desarrollo y humanitarios, para que actúen ahora y den prioridad a las acciones para acabar con la pobreza alimentaria infantil”, dijo Torlesse. “Debemos posicionar la eliminación de la pobreza alimentaria infantil como un imperativo político, en particular para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la desnutrición”.

Añadió que es importante que se refuercen los sistemas de salud para que puedan asesorar y apoyar a las familias sobre cómo alimentar a sus hijos.

“No hay ninguna razón para que los niños crezcan en la pobreza alimentaria infantil”, expresó Torlesse. “No cuando conocemos las consecuencias para la capacidad de los niños de crecer y prosperar, y especialmente no cuando tenemos las soluciones y sabemos lo que funciona”.

https://news.un.org/es/story/2024/06/1530356?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=39530e9c8c-EMAIL_CAMPAIGN_2024_06_06_03_53&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-39530e9c8c-%5BLIST_EMAIL_ID%5D

https://www.leerydifundir.com/2024/06/alrededor-181-mi…ietas-nutritivas/


26 de julio de 2023

El 42% de los habitantes del planeta no puede permitirse una dieta saludable

Enric Llopis

¿De qué modo recibe Occidente a las personas migrantes y refugiadas que llegan a sus territorios?

En el Reino Unido, el Parlamento aprobó el 18 de julio la ley migratoria promovida por el Gobierno Conservador, que dificulta las peticiones de asilo, facilita las deportaciones y, según ACNUR, “contradice las obligaciones del país en virtud del derecho internacional y de los refugiados”.

Además a finales de junio, la Corte de Apelaciones de Londres declaró ilegales las deportaciones de refugiados desde Reino Unido a Ruanda, por no considerarse un “país seguro”; pueden recordarse precedentes similares como el de Dinamarca, que –en abril de 2022- expulsó a 300 presos migrantes a Kosovo para que cumplieran en este país las penas de cárcel.

También en Gran Bretaña, el 16 de julio, la BBC informó sobre la barcaza flotante denominada Bibby Stockholm para el encierro de solicitantes de asilo, con capacidad para 500 personas; actualmente el buque-prisión para refugiados se halla en la Isla de Portland (sudoeste de Inglaterra); en la barcaza, iniciativa del ejecutivo de Rishi Sunak, están recluidas mientras se resuelve la solicitud de protección internacional.

Por otra parte, en Estados Unidos, la CNN publicó el 18 de julio la siguiente información: “Policías de Texas hicieron retroceder a migrantes hacia el río Grande y se les ordenó no darles agua en medio de las altas temperaturas, según un informe. Temperaturas extremas amenazan a quienes cruzan a Estados Unidos por el desierto”.

Tal vez las razones profundas del blindaje en el Norte global se mencione en uno de los últimos balances de Naciones Unidas (12 de julio): 735 millones de personas pasan hambre actualmente en el planeta, 122 millones más que en 2019, antes de la crisis por la COVID (informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo).

El documento de la FAO detalla que, de 2021 a 2022, el hambre continuó aumentando en Asia Occidental, la región del Caribe y todas las subregiones de África. Otro punto destacado por el reporte es el de la inseguridad alimentaria de carácter moderada o grave, que afectaba a cerca del 30% de la población mundial (2.400 millones de personas) en 2022; se da la circunstancia que 900 millones de personas, de la cifra anterior, padecían inseguridad grave.

Asimismo, según la ONU, “la inseguridad alimentaria afecta de forma desproporcionada a las mujeres y a los habitantes de las zonas rurales” (en 2022 afectó –de modo grave o moderado- a más del 30% de los adultos que vivía en estas zonas).

Si se considera el tipo de dieta, más de 3.100 millones de personas –el 42% de los habitantes del planeta- no podían permitirse que ésta fuera “saludable” en 2021 (ello supone un incremento de 134 millones de personas respecto a 2019).

¿Cómo afectó a la infancia de todo el mundo, en 2022, la deficiencia nutricional? 148,1 millones de niños y niñas menores de cinco años sufrían retraso en el crecimiento, mientras que 45 millones padecían de emaciación (desnutrición aguda) y 37 millones de sobrepeso (frente a las dos primeras, más habituales en el mundo rural, el exceso de peso se da –en mayor medida- en las zonas urbanas).

Ante este escenario de hambre y crisis alimentaria, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, señaló otro impedimento el 12 de julio; “la mitad de la humanidad vive en países que se ven obligados a gastar más en los intereses de su deuda que en salud o educación, lo que significa nada menos que un desastre para el desarrollo”, afirmó.

En 2022 la deuda pública mundial alcanzó los 92 billones de dólares (17 billones en 2002), de los que cerca del 30% corresponde a países del Sur. En concreto 52 países, que suponen un 40% del “mundo en desarrollo”, se hallan en “graves problemas” asociados al endeudamiento (los países con “altos niveles” de deuda han pasado de 22 en 2011 a 59 en 2022), según el estudio Un mundo de deuda (ONU, 2023).

Guterres defendió varias medidas de reestructuración como suspensiones de pagos, alargamiento de los plazos en los préstamos o reducción de los tipos de interés; e introdujo el siguiente argumento: la media de los costes de la deuda son cuatro veces más elevados para los países africanos que para Estados Unidos, y ocho veces más altos si se comparan con los países de la UE con mayores recursos.

Ante la información sobre cerca de 800 millones de personas que sufren hambre, la responsable de Seguridad Alimentaria de OXFAM Intermón, Lourdes Benavides, afirmó que -en los últimos años- “la riqueza de los multimillonarios se ha disparado” por razones como la crisis de la COVID y el conflicto en Ucrania; por ejemplo, “las empresas de energía y de alimentos más que duplicaron sus ganancias” en 2022.

En una nota informativa de la ONG, publicada el 12 de julio, Lourdes Benavides radiografía el caso de Somalia: un tercio de la población padece hambre aguda debido –entre otras causas- a la sequía (“sólo en África Oriental –donde está emplazada la república federal somalí, además de Kenia, Etiopía y Sudán del Sur-, más de 8 millones de niños y niñas menores de cinco años sufren desnutrición aguda”).

OXFAM Intermón y ActionAid profundizan, a partir de la lista Forbes Global 2000, en los desequilibrios de la economía mundial: “Durante los dos últimos años (…), 722 de las mayores empresas del mundo obtuvieron conjuntamente más de 1 billón de dólares anuales en beneficios extraordinarios” (nota informativa, 6 julio).

En el análisis de detalle, las ONG señalan que los llamados beneficios caídos del cielo de estas grandes compañías, aquéllos que superaron el 10% de la media de beneficios en los cuatro años anteriores, escalaron hasta los 1,09 billones de dólares (2021) y 1,1 billones (2022).

Si se considera las 45 grandes empresas energéticas mundiales (en 2021 y 2022), alcanzaron de promedio unos beneficios extraordinarios anuales de 237.000 millones de dólares, concluyen OXFAM Intermón y ActionAid.

La cúspide de la pirámide puede personalizarse en listados –como el publicado por el periódico Cinco Días, el 3 de julio- con los datos del Índice de Multimillonarios de Bloomberg; titulado Los más ricos entre los ricos y sus patrimonios, el cuadro está encabezado por Elon Musk (Tesla y Twitter, patrimonio de 233.600 millones de dólares), seguido de Bernard Arnault (Louis Vuitton, 200.300 millones), Jeff Bezos (Amazon, 154.400 millones), Bill Gates (Microsoft, 133.600 millones) y Larry Ellison (Oracle, 132.700 millones).  

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

24 de mayo de 2022

El cambio climático volvió a batir récords por tierra, mar y aire en 2021

ONU Noticias

Ante "la sombría confirmación del fracaso de la humanidad en detener el cambio climático", António Guterres propone un plan de transición hacia las energías renovables a través de cinco pasos.

Cuatro indicadores de la situación de nuestro clima, las concentraciones de gases de efecto invernadero, el nivel del mar, la temperatura de los océanos y su acidificación, volvieron a batir récords en 2021, según el Informe sobre el Estado del Clima Mundial 2021*.

El documento, que preparan los científicos** de la Organización Meteorológica Mundial, destaca que esas nuevas marcas son “una clara señal de que las actividades humanas están causando cambios a escala planetaria en la tierra, los océanos y la atmósfera, y dañando a largo plazo los ecosistemas y el desarrollo sostenible”.

Además de los efectos en el medioambiente, los fenómenos meteorológicos extremos, la cara cotidiana del cambio climático, se cobraron la vida de muchas personas y costaron cientos de millones de dólares a la economía. También pusieron en riesgo el acceso a los alimentos y el agua, llevando a un desplazamiento de personas que se ha acentuado en 2022.

El informe de la agencia de la ONU sobre el Estado del Clima Mundial en 2021 confirma que los últimos siete años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia.

Si bien 2021 no batió el récord de temperatura, debido a un evento de La Niña al principio y al final del año que tuvo un efecto de enfriamiento temporal, sí estuvo entre esos siete más cálidos, manteniendo así la tendencia general de aumento de los termómetros. La temperatura media mundial*** en 2021 fue de aproximadamente 1,11 grados centígrados por encima del nivel preindustrial.

Para el Secretario General de la ONU, el informe es “una sombría confirmación del fracaso de la humanidad para afrontar los trastornos climáticos”.

Sin embargo, António Guterres también dijo en un video mensaje difundido tras conocerse el informe, que sus resultados son una llamada a la acción para recoger la “fruta madura” que es la transformación de los sistemas energéticos y sacarlos así del callejón sin salida que son los combustibles fósiles.

Cinco medidas para la transición energética

En un video mensaje, propuso cinco medidas críticas para saltar a la transición hacia las energías renovables:

  • Tratar las tecnologías de energía renovable, entre ellas el almacenamiento en batería, como bienes públicos mundiales esenciales y de libre acceso
  • Asegurar, ampliar y diversificar el suministro de componentes y materias primas fundamentales para las tecnologías de energía renovable
  • Crear marcos legales y reformar la burocracia para igualar las condiciones en favor de las energías renovables
  • Apartar los subsidios a los combustibles fósiles para proteger a los pobres y a las personas y comunidades más vulnerables
  • Triplicar las inversiones privadas y públicas en energías renovables hasta alcanzar al menos cuatro billones de dólares al año
“Las energías renovables son el único camino hacia una verdadera seguridad energética, hacia precios estables de la electricidad y hacia oportunidades de empleo sostenibles. Si actuamos unidos, la transformación de las energías renovables puede ser el proyecto de paz del siglo XXI”, aseguró Guterres.

El mundo debe actuar en esta década para evitar que se agraven los impactos climáticos y para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5° sobre los niveles preindustriales.

Por su parte, el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial aseguró que “es sólo cuestión de tiempo el que veamos otro año más cálido de los registrados”.

"El clima está cambiando ante nuestros ojos. El calor atrapado por los gases de efecto invernadero inducidos por el hombre calentará el planeta durante muchas generaciones. El aumento del nivel del mar, el calor de los océanos y la acidificación continuarán durante cientos de años a menos que se inventen medios para eliminar el carbono de la atmósfera. Algunos glaciares han alcanzado el punto de no retorno y esto tendrá repercusiones a largo plazo en un mundo en el que más de 2000 millones de personas ya sufren estrés hídrico", explicó Petteri Taalas.

El profesor Taalas comentó que los fenómenos meteorológicos extremos tienen un impacto inmediato en nuestras vidas diarias, citando como ejemplos más actuales la sequía que estamos viendo desarrollarse en el Cuerno de África, las recientes inundaciones en Sudáfrica y las olas de calor en India y Pakistán.

Y aunque observó que los años invertidos en preparación de desastres nos han llevado a una mejor posición para salvar vidas, destacó que las pérdidas económicas siguen aumentando.

Por ello, hizo un llamamiento para que se invierta en los Sistemas de Alerta Temprana, que son críticos para adaptarse al cambio climático, pero que tan solo están presentes en la mitad de los países miembros de la OMM.

Indicadores clave

Gases de efecto invernadero

Las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo máximo mundial en 2020, cuando la concentración de dióxido de carbono (CO2) llegó a 413,2 partes por millón (ppm) a nivel global, o el 149% del nivel preindustrial. Los datos de lugares específicos indican que siguieron aumentando en 2021 y a principios de 2022, con una media mensual de CO2 en Mona Loa, en Hawái, que alcanzó 416,45 ppm en abril de 2020, 419,05 ppm en abril de 2021 y 420,23 ppm en abril de 2022.

Temperatura mundial

La temperatura media anual global en 2021 se situó en torno a 1,11 (±0,13) grados por encima de la media preindustrial de 1850-1900. Este registro es algo menos cálido que algunos años recientes debido a las condiciones de enfriamiento de La Niña a principios y finales del año. Aun así, 2021 se sitúa entre los siete años más cálidos registrados, que van de 2015 a 2021.

Olas de calor

Varias olas de calor excepcionales batieron récords de temperatura en el oeste de Norteamérica y en el Mediterráneo. En el Valle de la Muerte (California) se alcanzaron 54,4° el 9 de julio, igualando el valor más alto registrado en el mundo en 2020 desde al menos la década de 1930, y en Siracusa (Sicilia) se alcanzaron 48,8°. La provincia canadiense de Columbia Británica alcanzó los 49,6° el 29 de junio, lo que contribuyó a que se registraran más de 500 muertes relacionadas con el calor y alimentó devastadores incendios forestales que, a su vez, agravaron los efectos de las inundaciones de noviembre.

Temperatura de los océanos

La temperatura del océano sí marcó un récord. La parte superior de 2000 metros de profundidad del océano continuó calentándose en 2021 y se espera que siga haciéndolo en el futuro, un cambio que es irreversible en escalas de tiempo centenarias a milenarias.

Todos los conjuntos de datos coinciden en que los índices de calentamiento del océano muestran un aumento particularmente importante en las últimas dos décadas y está penetrando a niveles cada vez más profundos. Gran parte del océano experimentó al menos una ola de calor marina "fuerte" en algún momento de 2021.

Acidificación de los océanos

El océano absorbe alrededor del 23% de las emisiones anuales de CO2 antropogénico a la atmósfera. Este reacciona con el agua de mar y provoca la acidificación de los océanos, lo que supone una amenaza para los organismos y los servicios de los ecosistemas y, por tanto, para la seguridad alimentaria, el turismo y la protección de las costas.

Al disminuir el pH del océano, también disminuye su capacidad de absorber el CO2 de la atmósfera. El IPCC concluyó que "existe una probabilidad muy alta en que el pH de la superficie del océano sea ahora el más bajo que ha tenido en al menos 26.000 años y las tasas actuales de cambio de pH no tienen precedentes desde al menos esa época".

Nivel del mar

El nivel medio del mar a nivel mundial alcanzó un récord en 2021, tras aumentar una media de 4,5 mm al año durante el periodo 2013 -2021. Esto supone más del doble de la tasa registrada entre 1993 y 2002 y se debe principalmente a la pérdida acelerada de masas de agua en las capas de hielo. Esto tiene importantes implicaciones para cientos de millones de habitantes de la costa y aumenta la vulnerabilidad a los ciclones tropicales.

Criósfera  

Aunque en el año glaciológico 2020-2021 se produjo menos deshielo que en los últimos años, existe una clara tendencia a la aceleración de la pérdida de masa en escalas de tiempo de varias décadas.

Por término medio, los glaciares de referencia del mundo se han reducido en 33,5 metros (equivalente de hielo) desde 1950, y el 76% de este adelgazamiento se ha producido desde 1980. El 2021 fue un año especialmente duro para los glaciares de Canadá y el noroeste de Estados Unidos, con una pérdida de masa de hielo récord como consecuencia de las olas de calor y los incendios de junio y julio.  En Groenlandia se produjo un deshielo excepcional a mediados de agosto y se registraron las primeras precipitaciones de la historia en la Estación de la Cumbre, el punto más alto de la capa de hielo, a 3216 metros de altitud.

Inundaciones

Además, de un gran número de víctimas mortales, las inundaciones provocaron pérdidas económicas por valor de 17.700 millones de dólares en la provincia china de Henan, y en Europa Occidental se produjeron a mediados de julio algunas de las inundaciones más graves registradas, con pérdidas económicas en Alemania que superaron los 20.000 millones de dólares.

Sequías

Las sequías afectaron a muchas partes del mundo, como el Cuerno de África, Canadá, el oeste de los Estados Unidos, Irán, Afganistán, Pakistán y Turquía. En la América del Sur subtropical, la sequía causó grandes pérdidas agrícolas y perturbó la producción de energía y el transporte fluvial.

La sequía en el Cuerno de África se ha intensificado en lo que va de 2022. El este de África se enfrenta a la posibilidad muy real de que las lluvias fracasen por cuarta temporada consecutiva, lo que llevará a Etiopía, Kenia y Somalia a una sequía de una duración no experimentada en los últimos 40 años. Las agencias humanitarias están advirtiendo de los efectos devastadores sobre la población y los medios de subsistencia de la región.

Huracanes

El huracán Ida fue el más importante de la temporada del Atlántico Norte, tocando tierra en Luisiana el 29 de agosto, con pérdidas económicas en Estados Unidos estimadas en 75.000 millones de dólares.

Capa de ozono

El agujero de ozono sobre la Antártida fue inusualmente grande y profundo, alcanzando su superficie máxima de 24,8 millones de km2 (el tamaño de África) como resultado de un vórtice polar fuerte y estable y unas condiciones más frías que la media en la estratosfera inferior.

Alimentación

 Los efectos combinados de los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos y las crisis económicas, agravados por la pandemia de COVID-19, socavaron décadas de progreso hacia la mejora de la seguridad alimentaria en todo el mundo.

El empeoramiento de las crisis humanitarias en 2021 también ha hecho que aumente el número de países en riesgo de hambruna. Del total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad viven en Asia (418 millones) y un tercio en África (282 millones).

Migración

Los riesgos hidrometeorológicos siguieron contribuyendo a los desplazamientos internos. Los países con mayor número de desplazamientos registrados hasta octubre de 2021 eran China (más de 1,4 millones), Filipinas (más de 386.000) y Vietnam (más de 664.000).

Ecosistemas

Los ecosistemas -incluidos los terrestres, los de agua dulce, los costeros y los marinos- y los servicios que prestan, se están viendo afectados por el cambio climático, aunque de forma desigual. Algunos se están degradando a un ritmo sin precedentes. Por ejemplo, los ecosistemas de montaña -las torres de agua del mundo- están profundamente afectados.

El aumento de las temperaturas aumenta el riesgo de pérdida irreversible de los ecosistemas marinos y costeros, como las praderas marinas y los bosques de algas. Los arrecifes de coral son especialmente vulnerables al cambio climático. Se prevé que pierdan entre el 70 y el 90% de su antigua área de cobertura con un calentamiento de 1,5 grados y más del 99% si este llega a los 2 grados.

Entre el 20 y el 90% de los actuales humedales costeros corren el riesgo de desaparecer a finales de este siglo, dependiendo de la rapidez con que suba el nivel del mar. Esto comprometerá aún más el suministro de alimentos, el turismo y la protección de la costa, entre otros servicios de los ecosistemas.

Foro Económico Mundial

El informe se publicó justo antes de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2022, que reúne a más de 2000 líderes y expertos de todo el mundo bajo el lema "La historia en un punto de inflexión: Políticas gubernamentales y estrategias empresariales". La movilización de la acción público-privada para cumplir los objetivos climáticos globales críticos de 2030 y 2050 es un tema clave en la agenda.

"El informe sobre el Estado del Clima Mundial pone de relieve la necesidad de una acción rápida, a gran escala y sistémica para mitigar los riesgos medioambientales presentados en el informe sobre riesgos mundiales del Foro Económico Mundial", declaró Gim Huay Neo, miembro de la Junta Directiva del Foro Económico Mundial.

"Como muestra el reciente informe del IPCC, ya tenemos los medios y los conocimientos para reducir las emisiones y limitar el calentamiento global. Tenemos que centrar nuestros esfuerzos en políticas y soluciones audaces que puedan transformar rápidamente nuestra forma de producir y consumir recursos. Las personas y las asociaciones tienen que estar en el centro de nuestro enfoque, ya sea para crear nuevos puestos de trabajo, proporcionar más acceso y asequibilidad para todos y construir un entorno de vida más limpio y ecológico."

"La próxima reunión anual de Davos es una oportunidad clave para reforzar nuestra determinación en la acción climática, traducir la ambición en hechos y forjar más asociaciones para crear un futuro del que podamos estar orgullosos", dijo.

* El Informe sobre el Estado del Clima complementa la serie de seis informes de evaluaciones que está llevando a cabo Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y va acompañado en un mapa que suministra información y ejemplos prácticos para los legisladores sobre cómo los indicadores clave del cambio climático están afectando al mundo en los últimos años y las implicaciones que tuvieron a nivel nacional y regional en 2021.

** Decenas de expertos de los Estados miembros contribuyen al informe, incluidos los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMN) y los Centros Mundiales de Datos y Análisis, así como los Centros Regionales del Clima, el Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (PMIC), la Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG), la Vigilancia de la Criosfera Global y los servicios de cambio climático Copernicus de la UE.

Entre las agencias de las Naciones Unidas que también contribuyen al informe figuran la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

*** Para establecer la temperatura media global, se utiliza como base la línea de 1850-1900. Esta es la línea de base utilizada en los últimos informes del IPCC como sustituto de las temperaturas preindustriales y es relevante para entender el progreso en relación con los objetivos del Acuerdo de París.

4 de mayo de 2022

El hambre es la tormenta perfecta, la verdadera bomba atómica

Gerardo Villagrán del Corral

En 2019, antes de la crisis derivada de la pandemia, había 650 millones de personas en el mundo sobreviviendo sin lo suficiente para comer. Un año después escalaron a 811 millones.

Si bien la pandemia de covid-19 fue una bomba atómica en materia de hambre, la guerra entre Rusia y Ucrania “es una crisis global y generalizada; una situación de grave inseguridad alimentaria en todo el planeta”, señaló Lina Pohl, representante en México de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En América Latina el número de personas que viven con hambre aumentó en 13.8 millones durante el primer año de la pandemia y alcanzó un total de 59.7 millones. Sin embargo, la inseguridad alimentaria –que incluye a quienes no comen todos los tiempos o con insuficiente calidad nutricional– alcanza a 41 por ciento de la población ya sea en forma severa o moderada.

Una persona padece inseguridad alimentaria cuando carece de acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y para llevar una vida activa y saludable. Esto puede deberse a la falta de disponibilidad de alimentos y/o a la falta de recursos para obtenerlos

En la región no hace falta comida. Con 650 millones de habitantes, América Latina y el Caribe produce lo suficiente para alimentar a mil 300 millones de personas. No es un tema de falta de producción, sino de falta de dinero en el bolsillo de los consumidores, según la FAO.

El panorama es más desolador si se considera a quienes padecen inseguridad alimentaria (no comer todos los tiempos o hacerlo con insuficiente calidad nutricional): cuatro de cada 10 latinoamericanos encaran este problema de forma severa o moderada.

La pandemia de covid fue una bomba atómica en materia de hambre. El número de personas en inseguridad alimentaria venía creciendo en todo el mundo por millones desde 2015, dado el aumento de precios de los alimentos. Pero ahora, con la guerra euroasiática, se configuró una tormenta perfecta. El índice de precios de alimentos llegó en marzo a su nivel más alto desde que hay registro, un promedio de 159.3 puntos por arriba del mismo periodo de 2014; y en un solo mes avanzó 17.9 puntos.

Si bien América Latina no tiene, hasta ahora, un problema de falta de comida –se produce lo suficiente para el doble de habitantes de la región–, manifiesta escasez en los bolsillos de las familias para adquirirla. En 2019, antes de la crisis derivada de la pandemia, había 650 millones de personas en el mundo sobreviviendo sin lo suficiente para comer. Un año después escalaron a 811 millones.

El conflicto se encuentra en que el encarecimiento impide a cada vez más personas adquirir los víveres necesarios, máxime en un contexto en que el alza de los precios se dio a la par de retrocesos en el nivel de empleo y en los ingresos de los hogares debido a las medidas adoptadas para frenar la propagación del coronavirus y a las crisis estructurales de las economías neoliberales de la región.

 “Estamos ahora en lo que llamamos una tormenta perfecta. Ya veníamos mal y la pandemia fue una verdadera bomba atómica en materia de hambre. Con esta nueva crisis entre Rusia y Ucrania, francamente de lo que hablamos ahora es de una crisis global y generalizada (…) una situación de grave inseguridad alimentaria en todo el planeta”, lamentó Pohl en declaraciones a la prensa

Según la FAO, tenemos ya los precios de los alimentos más elevados de los últimos 60 años, debido a que Ucrania es uno de los graneros del mundo y a que Rusia es el mayor productor de fertilizantes. La mezcla de la invasión, por un lado, y las sanciones, por otro, lleva a que la producción de alimentos y sus precios vayan a acabar gravemente distorsionados.

Y aunque África es la que se verá fuertemente golpeada -por su mayor dependencia de los cereales rusos-, América Latina no se salvará del impacto. En su declaración final, Eurolat –la asamblea de parlamentarios latinoamericanos y europeos- pidió intensificar los esfuerzos para fortalecer las cadenas de suministro de alimentos y la seguridad alimentaria, incluyendo la protección de las actividades de producción y comercialización necesarias para satisfacer la demanda nacional y mundial y la búsqueda de nuevos proveedores alternativos.

Rusia y Ucrania son dos grandes exportadores de granos básicos y la guerra entre ellos ha provocado un aumento en los precios internacionales de los comestibles.

Independientemente de que las economías latinoamericanas no tengan en esos mercados sus principales abastecedores, habrá un impacto en un momento en que los precios de los alimentos ya son altos y volátiles debido a la pandemia, a problemas logísticos y a los efectos del cambio climático como las grandes inundaciones y sequías.

Para las economías de América Latina y el Caribe, importadoras de alimentos y fertilizantes, esto es malo y presagia un aumento de los precios y escasez de productos. El escenario de guerra plantea un nuevo panorama, el encarecimiento y escasez de los fertilizantes presionará a la producción, alerta la FAO. A escala mundial se prevé que el uso de abono químico se reducirá hasta 13 por ciento.

Lo que necesitan los países de la región es una protección social vigorosa para ir en auxilio de las personas que van a resentir un impacto en su capacidad financiera para adquirir una alimentación nutritiva y saludable. Para ello es necesario organizar el sistema económico global desigual. Hoy la gente pasa hambre pese a que existen alimentos suficientes para garantizar la nutrición de todos y el obstáculo al más elemental de los derechos es no librar todos los ámbitos de la vida a los mecanismos del mercado.

Gerardo Villagrán del Corral. Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)